Los ángeles son descritos por distintas religiones como seres celestiales benevolentes que actúan como intermediarios entre Dios y la humanidad. Por milenios ayudaron a los seres humanos; siendo sus guardianes y preceptores, aquellos que establecían el vínculo entre el poder de Dios y el hombre. Sin embargo, un grupo de ángeles llevados por la lujuria y liderados por Samyazza buscaron el afecto de las mujeres humanas, uniéndose a ellas bajo anatema y despertando en consecuencia la ira de Dios.

Capítulo 6: En la guerra se pierde mas de lo que se gana.

Hacía frio. Tenía mucho frio. Moví poco a poco los dedos de mis manos y los de mis pies. Sentía el cuerpo adormecido. Entreabrí suavemente los ojos sintiendo que los parpados pesaban toneladas. Me incorpore mareada.

- ¿Dónde estoy? –Susurre adormecida-

Observé a mi alrededor. Era una especie de jardín trasero, había un columpio, arbustos secos y arboles sin hojas. El cielo estaba encapotado con nubes grisáceas lo cual le daba un aspecto tétrico, sin mencionar que más allá solo se veía tierra desolada. Lleve una mano a mi cabello al sentir que algo resbalaba.

- ¿Un pétalo? –

Era blanco. Silenciosamente cayo otro en mi mano y más comenzaron a acompañarlo. ¿De dónde salían? Estaba todo seco y sin florecer.

- Kagome –

Contuve el aliento volviendo mi atención al columpio donde ahora había una joven sentada. Tenía larga cabellera negra y un vestido sedoso del mismo color que la lluvia de pétalos. Parecía un fantasma, un hermoso fantasma. Se levantó y camino hacia mí, sus pasos eran elegantes y armoniosos como todo a su alrededor. No me moví hasta que se puso de cunclillas frente a mí, afirmando su codo en una rodilla y el mentón en la palma de su mano. No me di cuenta que no respiraba hasta que inclino suavemente su cabeza, estudiando mi rostro frente a sus orbes marrones. Me observo entre sus pestañas.

- Kagome –

Me volvió a llamar y di un respingo. Me había cautivado a tal punto de quedar pasmada.

- E-ese es mi nombre –balbucee sin saber que más decir-

Ella sonrió sin transmitirlo a sus ojos.

- Necesito que le ayudes –Hizo un gesto angustiado-

- ¿A quién?

- Debes detenerlo –Apretó los labios- Kagome, solo tú puedes detenerlo –

Parpadee embelesada por sus emociones. Las sentía a flor de piel. Su angustia, su desesperación e inmensa tristeza. De repente sentí una caricia en mi mejilla. Me había alcanzado con su mano transmitiéndome infinita calidez.

- No le dejes venir –

Susurró y antes que pudiera preguntar cualquier cosa, desperté. Me incorpore de súbito cayendo de espaldas enseguida aun aturdida sin despabilar por completo. Intente mover mis manos y pies. Estaban atados. Saboree con mi lengua un pedazo de tela apretado a mi nuca. También estaba amordazada mi boca. Observe a mi alrededor. Era de noche, estaba en un bosque. Parpadee repetidas veces intentando ver algo conocido. Era inútil. Solo había árboles y silencio. Me volví a incorporar restregando mis manos contra la cuerda que me ataba. Debía escapar. Reprimí un sollozo. ¿Qué había pasado con Miroku, sango y los demás? Mordí la tela entre mis dientes. No sentía ninguna esencia en la periferia ¿Acaso fui dejada aquí para morir?

- Ya despertaste -

Quede inmóvil buscando turbada al propietario de esa voz. No podía ser. Si era él significaba que todos estaban…

- Dormiste alrededor de dos horas -

Volvió a hablar saliendo de entre las penumbras del bosque cargando un montón de ramas que dejo caer junto a mí. Seguía pasmada mirándolo hacia arriba y él agudizo sus dorados en mí, con expresión seria y rígida. Un escalofrió me recorrió ante su escrutinio. A pesar de la lobreguez del bosque sus ojos parecían llamear entre la negrura.

- Nunca he comprendido porque usan trajes tan poco favorables para el frio –

No pude evitar mirar mis ropas. Era un short militar con bolsillos a los costados. Tenía un cinturón con fundas para pistola que se enlazaban a mis muslos. Hacia arriba llevaba una musculosa color caqui oscuro y una chaqueta militar encima. Torsí mis piernas incomoda. Yo había cortado los pantalones militares porque sentía calor. Jamás pensé que estaría en una situación así. Apreté los parpados, maldiciendo mi estupidez. Di un respingo cuando Inuyasha se agachó y comenzó a apilar las ramas para una fogata.

- Debes tener muchas preguntas. –Arrimo bastantes ramas entre los dos y luego me observo de reojo mientras buscaba algo entre sus bolsillos- Yo también las tengo hacia ti. Pero primero hablare yo –Extrajo un encendedor y comenzó a rodar la rueda mientras apretaba el pulsador, las pequeñas chispas se encendieron- Mi misión es entregarte y creía entender el porqué de entregarte… – Encendió las ramas fácilmente y se acomodó a una distancia cerca de mí, pensé vanamente en patearlo a pesar de mis ataduras -… Pero la verdad solo entiendo que gran parte de la guerra celestial es debido a tu existencia… –Me observo a los ojos y mi corazón dio un brinco- Mi pregunta hacia ti es ¿Quién demonios eres, Kagome? -

Parpadee sorprendida ¿Qué quién soy? ¿Qué todo esto es mi culpa? Intente retroceder cuando se levantó y acerco a mí. Alargo sus manos como si fuera a abrazarme. Contuve el aliento cerrando los ojos con fuerza sintiendo como mi corazón aleteaba en mis oídos. ¿Por qué reaccionaba así? Cuando abrí los ojos mi boca estaba libre y él había vuelto a su lugar con completa indiferencia. Me relamí los labios sintiendo la saliva pegajosa.

- Responde –Ordeno con firmeza, sus ojos clavados en mi-

- A-ah… yo… -Balbucee desviando la mirada nerviosa- Soy… Ah… Era… -Corregí- Era una persona normal hasta un mes atrás cu-cuando me informaron todo este "tema" … –Fruncí el ceño molesta por mi repentina ansiedad- No sé a qué te refieres con que soy la culpable de todo esto, apenas conozco de ustedes… -Enlace nuestros ojos y mi estómago se apretó- … Ni siquiera sé quién eres o que eres tu –

Me observo serio probablemente sin tragar ninguna de mis palabras. Hizo un gesto de aparente molestia y volvió la mirada al fuego.

- ¿Qué paso con los demás? –Pregunte con un nudo en la garganta-

Carcajeo sin ganas.

- Murieron –Contesto sin más-

Una punzada cruzo mi pecho.

- ¿Todos? ¿Los mataste a todos? –

Volvió a observarme severo.

- Murieron –Repitió con indolencia-

Los rostros de Sango y Miroku sonriendo cruzaron por mi mente y presa de mi rabia me lance de cabeza sobre él, sin siquiera pensar que estaba amarrada y que evidentemente me reduciría sin problemas. Solo pensaba en mi familia, mis amigos… en sus vidas. Mi cabeza dio con su hombro tirándonos a ambos a tierra. Yo sobre él. Gruñó cabreado mientras me volteaba quedando sobre mí.

- ¡Perra loca! –Rugió sobre mi rostro bañado en lágrimas-

Solloce pataleando y revolviéndome. Escuchaba a lo lejos sus insultos y exclamaciones de molestia mientras me hundía en el desconsuelo. Ya no tenía familia, estaba sola y todo había acabado. Solo quería ir con ellos, reunirme con ellos.

- ¡Kagome! –

Me zarandeo por los hombros y entre el polvo unimos nuestros ojos. Respire agitada hipando sin dejar de derramar lágrimas. Me observo impasible mientras su pecho subía y bajaba agitado al igual que el mío. Mi corazón empezó a pulsar como cada vez que me hundía en sus dorados, sentía calidez y me odie por sentir aquello. Durante unos segundos no se escuchó más que el repique de las brasas ardiendo y el fuerte latir de mi pecho.

- Solo mátame –Jadee en un sollozo rompiendo la quietud-

Un destello de sorpresa cruzó su mirada y me soltó con fastidio, para luego dar pisotones al bosque vociferando maldiciones y tirando uno que otro árbol en el camino. Gire sobre mi espalda de cara a la fogata sintiendo como su ardor esfumaba mis lágrimas. Apreté los labios reprimiendo los lamentos que bullían por salir de mi garganta. ¿Ya no quedaba nadie? ¿Realmente estaba sola? Descansé abatida mi frente en la tierra. Si Inuyasha realmente mato a todo el equipo ¿Qué me quedaba por hacer? ¿Es el fin? Me aferre a la idea de que probablemente existen otros híbridos organizados. No puede ser que la humanidad esta perdida. No puede ser que mi carrera para salvar el mundo haya sido tan inútil. Debía… Debía buscar más híbridos, pero antes de ello debía… matar a Inuyasha.


¡Que tal! Lamento la demora, he estado de vacaciones algo desconectada del internet pero lleve una libreta conmigo para avanzar :) Al fin Inuyasha y Kagome se enfrentan ¿Pero que es aquello que Kagome siente? ¿Por qué Inuyasha esta tan perturbado? ¿Quien era la mujer en el sueño de Kagome? ¿Kagome es la causante de la guerra? ¿Realmente Inuyasha acabo con todos los híbridos?

¡Muchas incógnitas! ¿Qué piensan ustedes que sucederá?

Gracias por sus comentarios, realmente me alientan a seguir creando. ¡Muchos cariños y quédense en casa! (lo dice quien salió al campo ¬¬ jaja)