Capítulo 9: Aquella revelación dejó a todos aterrados, ¿Quién era el misterioso Caballero Dorado de la Casa Número 13? ¿Por qué tanto miedo al respecto? Todas las miradas estaban dirigidas hacia Shijima de Virgo, quien protegía con su vida a la pequeña Athena.
- ¿Quién era ese hombre? ¿Cómo se llamaba?. Preguntó Bart de Géminis.
- Él era el Caballero Dorado de Ofiuco, el Legendario.
Pero para Cardinale no era verdad, él estaba allí por una cosa y era matar a Shijima, a Athena y a todo aquel que se le interpusiera en su camino, así que se fue preparando con sus "Rosas".
- Espera, Cardinale. Le pidió el pelirrojo.
- Recibe estas "Rosas de la Muerte". ¡"ROSAS DAGAS"!. Lanzó su ofensiva y una lluvia de cuchillos que cortaban hasta el mismo aire se dirigían hacia su objetivo.
- ¡Tenemos que protegerlos, no pueden caer!. Pidió Bart y formaron toda una defensa, pero en aquel momento, las mismas impactaron sobre el cuerpo del Caballero de Virgo una vez más, a pesar de los intentos por protegerlo.
- Lo tengo, ¿EH? ¡Imposible, desapareció otra vez!. Dijo el rival, tras lanzarse en el aire y así terminar con el trabajo.
Y de ahí volvió a reaparecer el Caballero.
- Cardinale. [Le llamó Shijima desde atrás] ¿No me entiendes? Escucha lo que tengo que decirte. Le pidió tiempo para poder hablar con él.
- ¿Qué?. Preguntó el rubio de Piscis.
- Ahora mismo algo terrible está por despertar en el Santuario. Este no es el momento para pelear entre nosotros. Intentó explicarle y tomó asiento.
- ¿D...De qué estás hablando?. Preguntó Cardinale molesto.
- Ya debes de haber escuchado esa historia: ¡El del Decimotercer Templo Legendario!. Volvió a responderle.
- ¿Cómo? ¡¿El Decimotercer...?!. Cardinale entró en una especie de pánico.
- Si esta historia viene desde la Era Mitológica, la Leyenda de el Decimotercer Caballero Dorado Legendario. Respondió el pelirrojo en aquel momento.
Volviendo a la Tierra, en el Presente, el hallazgo de las ruinas de la Casa de Ofiuco despertó temor y sospechas en Marin, ya que ese sitio estaba maldito, no podían mencionarse nada al respecto sobre aquella historia nunca más.
- ¡Shaina! ¡¿Estás bien?!. Preguntó la pelirroja de Águila a su amiga, la cual era víctima de los dolores.
- El final...de la Tierra se acerca. Respondió ella, entre cortada en sus palabras.
- ¡IMPOSIBLE! [Se escuchó el grito de Cardinale al oír sobre el relato de Shijima en el Cuarto del Patriarca] El Decimotercer Santo de Oro es una Leyenda. Es simplemente un cuento mitológico. Se negó a escuchar la verdad del Caballero pelirrojo.
- Se dice que en la Época del Mito había un Decimotercer Templo en el Santuario, era llamado el "Templo del Portador de la Serpiente", se encontraba en medio de las Casas de Escorpio y Sagitario. El Guardián del Templo del Portador de la Serpiente era el más benevolente, sabio y valiente de los Treces Santos de Oro, pero su acto más noble era que podía salvar a las personas de las enfermedades que las afligían, ya que podía curar a cualquier herido, la gente llegó al extremo de llamarlo un Dios. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que se volviese arrogante y quiso volverse un Dios, recibió la Ira de los Dioses, fue perseguido en el Santuario y su propia existencia fue borrada. Esa es la Leyenda del Santo de Oro de Ofiuco. Le relató Shijima toda la historia.
- Shijima, ¿Qué clase de pruebas posee un hombre como tú para probar esa historia?. Preguntó Cardinale.
- El significado de los Símbolos Escritos en sangre que me envió Suikyou en unos Pétalos: El Cloth de Copa le reveló el Futuro, es muy probable que Suikyou lo haya visto: La Resurrección del Decimotercer Santo Dorado Maldito. Respondió y mostró aquellas pruebas, pero el rubio se burló de él.
- He buscado por todo el Santuario y nunca me he encontrado con ese hombre. ¡¿Dónde está ese Decimotercer Santo de Oro?!. Quiso saber, ahora con ira en su interior.
- Cardinale, tú también debería saber perfectamente quién es. Le remarcó Shijima en modo de pregunta.
- ¡¿Qué?!. Preguntó el rubio de Piscis ante aquel interrogatorio.
- Tampoco eres el único, dentro de los Caballeros de Athena hasta los Soldados Rasos, no creo que haya persona que no sepa de este hombre. Siguió hablando y para Cardinale parecía que el Mundo se había detenido.
- "No puede ser...ese hombre..." Pensó y un aura de misterio cayó sobre todos ellos.
Aquella Sensación también llegado hasta la Casa de Libra, donde Dohko pudo sentir aquella presencia.
- Shiryu, hasta aquí ha llegado nuestra conversación. Le dijo.
- ¿Ah?. Quiso saber el Oriental.
- Parece que ha llegado un visitante. Fue su respuesta y escaleras abajo se toparon con un conocido personaje.
- ¡¿Ese hombre es un...?!. Iba a decir, pero Dohko se le adelantó, viendo al rival que resplandecía con su Cosmo.
- ¡Espectro Suikyou de Garuda!. Se presentó el enemigo.
Dohko lo miró fríamente, pero no hacía lo mismo Suikyou, ya que tenía la mirada caída y sin ningún movimiento en su cuerpo.
- ¿Co...cómo? ¿Cómo es posible que uno de los Tres Jueces del Inframundo se hayan podido introducir hasta aquí?. Se preguntó el castaño.
- Anciano Maestro, ¡¿Qué significa todo esto?!. Pidió Shiryu respuestas, pero Dohko no tenia tiempo en aquel momento.
- Shiryu. Le llamó.
- ¿Sí?. Se volteó para escuchar lo que le tenía por decir.
- Hace poco, una Estrella Fugaz cayó en el Templo de Athena, me parece que esa Estrella fue la mismísima Athena. Desde ese momento ha pasado un gran cantidad considerable de Tiempo. Dijo el castaño, cosa que terminó por alertar a Shiryu.
- ¡Athena!. Dijo el muchacho, mientras que Suikyou lo escuchaba pero no reaccionaba ante nada.
- Tengo el presentimiento de que le ha ocurrido algo a Athena, aunque no sepa exactamente qué pudo haber sido. No creo ser el único que siente un Cosmo Tenebroso, esta amenaza no solo es para las 12 Casas, sino para todo el Santuario. Señaló Dohko, quien podía sentir aquel misterioso enemigo que se estaba acercando.
- Anciano Maestro, ¿Qué podría ser?. Preguntó Shiryu.
- No estoy seguro de que este sea el mismo Cosmo Maligno del Ejército de Hades. Es algo que proviene de una Dimensión completamente distinta...y es más espeluznante...[El Cosmo de Suikyou comenzaba a elevarse] ¡Shiryu!. Le llamó Dohko.
- ¡Sí!. Acató la orden.
- ¡Apresúrate al Templo de Athena! ¡También protege a Athena!. Pidió como misión el Caballero de Libra.
- Anciano Maestro, entonces usted me cree. Comprendió el Oriental.
- Te he dicho de que te apresuraras. Volvió a ordenarle y Shiryu se puso en marcha.
- ¡Nos vemos!. Se despidió el peli negro.
- Shiryu, lo más probables que ya no nos volvamos a ver en esta Época, sin embargo esperaré con ansias. Volveremos a encontrarnos en más de 200 años. Frente a la Gran Cascada del Pico de los Cinco Ancianos. Dejó ese futuro encuentro para el muchacho, cuyos ojos se humedecieron.
- Anciano Maestro. Se alegró al oír aquel futuro encuentro.
- ¡Apresúrate!. Le pidió el castaño.
- ¡Sí!. Acató la orden y partió hacia el Templo de Athena.
Pronto quedaron Dohko y Suikyou cara a cara, pero el rival no emitía ningún movimiento y mantenía la cabeza baja, cubriendo sus ojos por los cabellos.
- Espléndido, tal como era de esperarse de Suikyou de Copa. No, no puedo creerlo, fuiste capaz de llegar hasta aquí tú solo. Se alegró Dohko, quien se alegró y extendió los brazos.
- Dohko, ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?. Yo soy un Espectro que le ha jurado Lealtad al Grandioso Rey de la Oscuridad Hades. Creo haber dicho que ahora soy Suikyou de Garuda. Dejó en claro su posición, su nombre y al Emperador que le era fiel.
- Vaya, vaya, parece que tienes una idea muy equivocada. Por más que el Cielo y la Tierra se pongan de cabeza, tú eres mi amigo de toda la vida. Y me parece que mi amigo es Suikyou de Copa. Volvió a dejarle en claro quién era él en realidad.
- Dohko...Iba a decirle el enemigo.
- Aún así, ahora soy el Caballero de Libra que protege esta Casa de la Balanza. Por más que seas mi amigo, no puedes pasar por aquí sin permiso. Le advirtió el castaño.
- Muy bien. Entonces aquí voy. [Sentenció Suikyou y se lanzó al ataque contra el castaño, chocando el uno contra el otro e inundando todo el sitio con sus Cosmos. En aquel momento, una fuerte explosión lanzó a ambos enemigos hacia atrás y sus ofensivas chocaban y se entrecruzaban].
Suikyou le había demostrado el mejoramiento en sus habilidades.
- Parece que has mejorado un poco tus habilidades, Dohko. Sin embargo, no puedo perder el tiempo midiendo mis habilidades con las tuyas. [Dijo Suikyou Tengo prisa en seguir adelante. ¡RECIBE LOS "COLMILLOS DE HIELO"!. Le lanzó su ofensiva, congelando el cuerpo de Dohko.
- Suikyou...me das...tanta pena. Se lamentó el castaño, mientras que sus ojos se humedecían.
- ¡TONTERÍAS! Shijima, ¿me estás diciendo que el Decimotercer Santo Dorado es ese hombre...? Sí, sí realmente es ese hombre...No, pero si ese hombre...Iba a decir Cardinale, pero estaba preso de las dudas y el terror.
- ¡YA, DIGAN CÓMO SE LLAMABA! ¡DIOS, QUÉ LENTO QUE ERES, CARDINALE! ¡ESTO NO ES UNA OBRA DE TEATRO, ES UNA CARRERA CONTRA EL TIEMPO! ¡SHIJIMA, DILO!. Ordenó Bart, harto de tanto perder el tiempo.
- Ese hombre murió hace mucho tiempo. Advirtió Shijima al rival, el cual junto con los demás, comenzaban a ver salir de la Oscuridad el nombre de aquel personaje que había desafiado a los Dioses en el Pasado.
Un pequeño capítulo de más, perdón si corto, pero ando medio resfriado y no puedo seguir mucho. En la semana seguiré con las demás partes, sumando a lo que ocurre en el Presente y la Batalla de la Casa de Libra.
Cuídense y que tengan un buen Lunes.
