Capítulo 24: Antes de comenzar: ¡Otro Jueves de Saint Seiya: Next Dimension! :D, ¡Qué emoción!. Es como los "Viernes de Jojo´s" pero ahora es un día antes XD, pero bueno, vayamos a la historia. Saludos para todos los seguidores, en especial para lady-saintiasailor :D.


Aquel misterioso hombre llamado Oddyseus había llegado, revivido, salido de la tumba, portando su Armadura Dorada de Ofiuco, mostrándose ante Shion en las puertas del Templo del Carnero Blanco, el cual estaba sorprendido de verlo, ya que había muerto hacía mucho tiempo atrás.

- O...Oddyseus. Es...Esa apariencia...Tiene la misma belleza de antes...- Recordó el rubio de Aries, el cual se había despertado de aquel "Sueño" impuesto por la "Hipnoterapia" y ahora estaba ante el Santo de Oro que se había atrevido a desafiar a los Dioses por su poder curativo.-

En aquellos momentos, el peli blanco-gris se quitó el Casco Dorado que llevaba encima, que cubría su rostro, revelándolo finalmente ante su amigo y allí estaba: Un personaje de gran belleza, hermoso, largos cabellos blanco-grises, esos ojos de color ojo con bordes negros, sus párpados azules, además de verse aquellas viejas heridas producidas por la lava en el Pasado, ahora era un auténtico Santo de gran belleza, casi igual a Afrodita.

- Cuando nos salvaste a Dohko y a mí cuando éramos pequeños, sufriste quemaduras en todo tu cuerpo. Desde ese entonces, siempre llevaste esa toga para esconder tu apariencia.- Recordó el rubio sobre el por qué se había visto a aquel joven con esa toga que lo protegía.

Ahora se revelaba ante él con una gran belleza:

- Shion, que no te quepa la menor duda que he renacido ¡Para matar a Athena!.- Sentenció Oddyseus ante el rubio que quedó helado del terror.


- Ahhh, sentí una punzada de terror, deberíamos ir a ver a la Casa de Aries qué es lo que está pasando.- Sugirió Mordecai, ya que había tenido ese mal presentimiento desde que todo había comenzado.

- Sí, vayamos a ver.- Le apoyó Rigby y de ahí fueron con Nube, Eileen, Dipper y Mabel para cerciorarse de que todo estuviera en orden.

- Awwww, qué emoción, siento que estoy metida en un sueño, ya quiero ver al futuro Oddyseus de Ofiuco.- Rogó Mabel y se pusieron en marcha hacia la Casa de Aries, mientras que el resto permanecía con Hyoga y los niños de Springfield junto hasta que volvieran de su observación.

- ¡Esperen!.- Les detuvo Twilight.- Yo también voy, cuenten conmigo.- Respondió la chica de Eqquleus y se les unió.


La mirada de terror y severidad que Oddyseus había clavado sobre Shion de Aries era una de las más difíciles de creer, ¿acaso estaba bromeando?, ¿él era el enemigo?, ¿había que pelear contra él?. Un sentimiento de miedo invadió al rubio, permaneció callado y quieto, mientras que caía una gota de sudor por su frente.

- O...Oddyseus, no quería creerlo, pero ¡¿lo dices enserio?!.- Preguntó el Santo de Oro del Primer Templo, cosa que para el peli blanco-gris parecía ser una idiotez, una pregunta estúpida que no merecía ser respondida, así que cerró los ojos y tuvo que hablarle.

- ¿Qué piensas hacer?.- Interrogó el joven.

- ¡¿Q...Qué?.- Preguntó Shion.

- ¿Vendrás conmigo o protegerás a Athena?. [Preguntó Oddyseus, con una voz seria, mirándolo fijo a su antiguo amigo] Responde de una sola vez, Shion. Te he despertado para hacerte esa pregunta.

- ¿Qué?.- Volvió a preguntar el rubio, pero ya esa había sido la gota que rebalsó el vaso.

- ¡¿Yo o Athena?!.- El pobre Santo de Oro estaba entre la espada y la pared, debía responder, pero tenía sus principios, no podía traicionar a su Diosa, debía protegerla, aún a costas de tener que pelear contra la persona que en el Pasado fue su amigo y que lo había salvado junto con Dohko de morir por la lava.

- De...Deberías saberlo. [Fue su corta respuesta y de ahí se levantó del piso, tomó posiciones de batalla, extendiendo sus brazos] ¡"MURO DE CRISTAL"!.- Invocó su defensa ante el enemigo, impidiéndole el paso.- Aunque tenga una deuda contigo, yo soy un Santo de Athena, ¡no te dejaré pasar por aquí!. Advirtió el joven Arriano.

- Shion, bien dicho.- "Felicitó" Oddyseus a su amigo y le lanzó de vuelta esa mirada severa.- Esperaba que dijeras eso, valió la pena arriesgar mi vida para salvar la tuya hace tanto tiempo.

- O...¡¿Oddyseus?!.- Exclamó el rubio con asombro, mientras que el otro alzaba su mano en el aire.

- Sin embargo...[Sentenció el hombre de cabellos blanco-grises y con un simple toque en el "Muro de Cristal", éste desapareció por completo, arrojando a Shion contra el suelo].

- Uh..."El "Muro de Cristal" se ha disipado en un instante".- Pensó con asombro y ahora debía elegir.

- Con este nivel no podrás detenerme. [Advirtió y ahora iba contra el rubio, pero se detuvo justo a pocos centímetros de llegar] Sólo te lo preguntaré una vez más: ¡¿Me seguirás a mí o a Athena?!.- Volvió a lanzar su pregunta, esta vez con bastante seriedad y mando en su voz.

- No...No me hagas repetirte lo mismo: Yo soy un Santo de Athena. [Dijo, dando a conocer su fidelidad y lealtad hacia la Diosa, lanzándose a la pelea] Aunque mi cuerpo fuese destruido, ¡yo protegeré a Athena hasta el final!. [Juró Shion, pero en ese momento, Oddyseus le puso las manos encima, deteniendo al muchacho] Ah...Ahh...[Sintió una profunda punzada extraña en su cuerpo, cayendo al suelo de rodillas, debilitado].

- Shion, sin duda alguna, he podido percibir tu Determinación. [Felicitó el peli blanco-gris].

- Mi...Mi cuerpo...La fuerza abandona mi cuerpo...O...Oddyseus, ¿Qué clase de ataque es éste?.- Preguntó el rubio.-

- Yo no te he atacado: Mi deber no consiste en atacar, sino en salvar. ¿Acaso no salvo las vida de los Santos desde hace mucho tiempo? ¿Acaso no los protegí hasta el final?.- Respondió Oddyseus serios y de ahí lanzó sus dos preguntas cruciales.- ¡Ahora mismo, lo único que estoy haciendo es remover la "Ley del Despertar" que te aplique!.- Exclamó y dio a conocer su jugada.

- La "Ley...del Despertar".- Repitió Shion ese nombre, adolorido.-

- El Poder Curativo del Templo del Portador de la Serpiente cubre todo el Santuario, al remover la Ley, éste causará que vuelvas a caer en un profundo sueño. [Le explicó, mientras que se veía ese poder por el sitio.] Ahora caerás en un profundo sueño.- Finalizó y de ahí, todo se hizo realidad: Shion cayó dormido al suelo ante el serio Oddyseus.

Justo en aquellos momentos, cuando el rubio quedó dormido en el piso, el peli blanco-gris se le quedó observando y de ahí estaba listo para partir, cuando sintió que un pequeño grupo estaba por llegar hacia allí.

- Oigan, esperen, miren.- Señaló Mordecai.

- ¿Quién es ese tipo y...? ¡Shion, algo le pasó a Shion!.- Alertó Rigby.

- ¡Shion, ¿qué?! ¡¿Qué le pasó...?!.- Preguntó Mabel y de ahí tomo los binoculares y con Twilight lo vieron de cerca a aquel personaje junto con Shion, quedando ambas totalmente embobadas por la belleza de ambos Caballeros, además de sonrojarse y emocionarse.-

- ¡Son perfectos!.- Exclamaron las dos chicas a la vez, mientras que Dipper se llevaba las manos a la cara ante ese momento tenso, ya que podían ser descubiertos.

- Oigan, miren.- Señaló Eileen.- Ya no está.-

- ¡¿Qué?!.- Exclamaron los presentes.


Mientras tanto, en el Río Aqueronte, el sitio donde las almas de los fallecidos esperaban cruzarlo, a cambio de pagar al Barquero por el traslado, allí estaba la Espectro que transportaba a las almas hacia su destino, era una bella mujer de ojos verde esmeralda, sus Caballeros no podían verse por el Casco Negro de la Sapuris, en su rostro podía apreciarse la seriedad en su trabajo y llevaba en sus manos el Remo como arma. Lo que le llamaba la atención en ella era que estaba libre de trabajo y estaba aburrida de tanta espera, así que se sentó en el bote, a la espera de que llegara alguna pobre alma infortunada.

- Diablos, tengo tanto tiempo libre, nyan. No viene ni un solo muerto. [Se quejó ella e hizo un gesto de tristeza, bostezando]. Parece que ha ocurrido una Distorsión en el Espacio-Tiempo, creo que eso causa que los Muertos se demoren en venir. [Bostezó ella del aburrimiento, pero luego se puso neutral, dirigiendo su vista hacia la orilla del Aqueronte] Hablando de muertos, ese grandote. [Señaló ella y de ahí, para sorpresa de todos, allí se encontraba el Caballero Dorado Ox de Tauro, el cual había caído en combate por manos del Espectro y Juez del Infierno Suikyö de Garuda. Éste personaje se encontraba sentado en el suelo, con los ojos cerrados, cruzado de piernas, como si estuviera meditando] Diablos, ¿acaso no tendrá el pago para subirse al bote?. Se ha quedado ahí sentado sin mover un dedo. [Se decía ella así misma y fue hasta él, acercándose con su Remo] Oye, oye, Grandote, yo soy Nyan, el Barquero del Río Aqueronte, ¿vas a subir o no?.- Se presentó la mujer y de ahí preguntó]. No es un área de descanso, éste es un lugar donde se embarcan para ir al Mundo de los Muertos.- Se molestó la chica al no obtener respuestas, pero Ox no respondía.- ¡¿Acaso este tipo está dormido?!. Oye, dime algo. [Preguntó y puso su Remo en el hombro izquierdo del rubio] ¡¿Q...Qué? Este tipo...¡¿acaso no está muerto?! Uh, a...ahora que lo observo bien, este tipo...Miserable, ¡¿acaso no eres un Santo de Athena?! ¡¿Qué piensas hacer en un lugar como éste?!. Si no estás muerto, entonces no podrás cruzar el Aqueronte, nyaa. En aquellos momentos, la Barquero alzó su Remo y estaba listo para golpear a Ox, pero alguien la detuvo.

- ¡Detente!.- Ordenó esa voz conocida.

- ¡¿Nyaah?!. Q...¡¿Quién eres?!. Preguntó la mujer, deteniendo su golpe.

- No debes recurrir a la Violencia, yo traeré a esa persona de vuelta conmigo.- Dijo aquella voz, la cual venía avanzando desde la Oscuridad.

- Q...¡¿Qué diablos?!.- Se preguntó Nyan, furiosa.

- Ox, reacciona, ¡Ox!.- Pidió Oddyseus, quien se puso frente al Santo del Toro.-

De golpe, Ox de Tauro abrió los ojos.

- ¡¿Ah?! ¡¿O...Oddyseus?! [Se despertó y al verlo quedó sorprendido]. No...No puede ser...si tú estás aquí, eso quiere decir que...¡¿éste es el Inframundo?!.- Preguntó con sorpresa y temor.

- Te equivocas, te encuentras en un estado de animación suspendida, por ese motivo no podías cruzar el Río Aqueronte.- Le explicó el peli blanco-gris.-

- Animación suspendida.- Dijo Ox, sin salir del asombro.

- Ahora regresemos juntos al Santuario.- Ordenó el joven a su amigo del Templo del Toro.-

- Pero...Pero, Oddyseus, tú estabas muerto, ¿Qué ocurrió contigo?.- Quiso saber Ox al respecto.

- Yo he revivido en la Tierra como el Decimotercer Santo de Oro.- Le explicó el muchacho todo lo ocurrido con un gran orgullo en su voz.

- ¡¿Qué dices?! ¡¿El Decimotercer Santo de Oro?!. [Quedó el rubio de Tauro más sorprendido al respecto].

Pero Nyan de Aqueronte no iba a permitir que se escaparan de allí.

- Oh, Nyaaaaaa.- Se lanzó ella como un gato furioso.- Oigan, oigan, oigan, ¿qué lugar piensan que es éste?. Ésta es la Entrada del Infierno, tan temible que hace que hasta los niños llorones guarden silencio, uno no puede entrar y salir de aquí tan libremente.- Les detuvo ella el paso.-

Para sorpresa de ella, Oddyseus le entregó un pago para salir de allí, los cuales eran granos de oro, cosa que fue tomada por la Espectro, quien quedó sorprendida y maravillada.

- E...Esto de aquí es, ¿acaso no son granos de oro?.- Preguntó ella.

- No es mucho, pero tómalo como una disculpa por los problemas que te hemos causado.- Dijo el joven, mientras que la chica quedaba maravillada.

- Con sólo esta cantidad, cientos podrían subirse a mi Bote.- Mencionó ella con suma felicidad y en poner en marcha su "Proyecto".

- Dentro de poco, muchos Santos vendrán aquí.- Le dejó Oddyseus su aviso.

- ¿Eh?.- Preguntó ella.

- Por favor, toma esto como pago cuando eso ocurra.- Pidió Oddyseus, mientras que la mujer quedaba boquiabierta y helada.- Vayámonos de una vez, Ox.- Pidió el peli blanco-gris y se retiraron en un parpadeo del Aqueronte.

- ¡¿Nyah?! De...Desaparecieron, ¡¿acaso regresaron al Mundo de los Vivos?!. Pero...Pero...¿Quién era ese tipo?! ¡¿Qué quiso decir ese tal Decimotercer Santo de Oro?!.- Quedó la chica con la duda, mientras que todo el silencio llegaba de una en el Inframundo ante esa pregunta que se había planteado al respecto.

¿Qué pasaría ahora? ¿Cómo sería el plan de Oddyseus al respecto?.