Capítulo 29: Death Toll parecía hervir de la rabia cuando Oddyseus se presentó en la Casa de Cáncer, sin embargo, por alguna extraña razón, éste se calmó y comenzó a revotar como si fuera una pelota de fútbol o en un billar, siendo observado por la severa mirada del peli blanco-plateado, el cual no pensaba quedarse allí, ya que tenía que ir hacia el Templo del León.

- Así es, eso es lo que me gustaría decir, pero es ¡imposible, imposible, imposible, imposible!. No voy a desafiarte por ningún motivo, Oddyseus.-Dijo el pelirrojo tranquilo, con emoción en su voz, volviendo a revotar por toda la Casa del Zodiaco.-

- ¿Eso quiere decir que vas a seguirme?.- Preguntó Oddyseus a él.

- Por supuesto, pero antes de eso, Oddyseus, quiero que me cumplas aquella promesa que me hiciste en el Pasado.- Pidió el pelirrojo como condición.

- ¿Promesa?.- Quiso saber el Santo de Ofiuco al Constructor de Ataúdes.

- Así es, eso que me dijiste aquella vez.- Comenzó Death Toll a hacer memoria, dirigiéndose hacia el Pasado.


Hace muchos años atrás en el Santuario: En las ruinas, sobre una columna destruida, un joven pelirrojo se hallaba llorando, solo, sin nadie a su alrededor, sintiendo una gran tristeza en su ser, hasta que su llanto fue oído por una persona que estaba detrás suyo, que venía camino abajo, guiado por el dolor del chico.

- Death Toll, ¿Estás llorando de nuevo en este lugar?.- Quiso saber el peli blanco-plateado.

- Oddyseus, es que todos están siendo muy malos conmigo.- Respondió el joven Santo de Oro, llorando a más no poder.- ¿Acaso soy un travieso?. No sé si soy un hombre o una mujer. Oye, Oddyseus, ¿acaso soy distinto a todos los demás? ¿Podrías decirme si soy un hombre o una mujer?.- Pidió hacia él, yendo para preguntarle aquella incógnita que le tenía preocupado.

- Death Toll, ¿acaso no te lo digo siempre?: No debes sentirte avergonzado por ser distinto a los demás.- Respondió el joven albino-plateado a aquella pregunta, con bastante tranquilidad en su voz y manteniendo los ojos cerrados.- Es algo normal que las personas tengan diferencias las unas con las otras.- Sostuvo, ahora sonriendo, pero eso no parecía animar a Death Toll.

- P...pero yo...¿me volveré como una oruga que cuando crece, se vuelve una bella mariposa y despliega sus alas para volar?.- Quiso saber con angustia.

- Death Toll, tú eres un Guerrero que ha nacido para volverse un Santo de Oro.- Le dijo aquel mensaje "futurista".

- Un...Un Santo de Oro.- Quedó el pelirrojo asombrado y sin poder mediar palabra.-

- Cuando superes un arduo entrenamiento y te vuelvas un espléndido Santo de Oro, tú desplegarás tu Alas con belleza, por encima de los demás.- Le dijo Oddyseus con suma franqueza a su amigo, viéndose una imagen de la Armadura Dorada de Cáncer.

- Belleza por encima de los demás.- Comenzó el pelirrojo a asombrarse y a sentirse mejor.

- ¿Entendiste, Death Toll?.- Preguntó el peli blanco-plateado.

- S...sí, entendí, voy a hacerme más de lo que he hecho hasta ahora para volverme un Santo de Oro, cuando eso ocurra, te pediré que mi cumplas mi deseo.- Juró el joven pelirrojo, iniciando el pacto que ambos tendrían.

- S...sí, no hay problema.- "Prometió" su amigo.

- ¡BIEN!. Es una promesa entonces, Oddyseus.- Sellaron ambos el "tratado".


Fin del Flashbacks: Ahora, estando más acordes, Oddyseus era quien debía cumplir esa promesa que le había hecho en el Pasado a Death Toll, sin embargo, podían haber trucos sucios en todo este asunto, la paciencia del pelirrojo se estaba agotado, así que había que actuar de inmediato.

- Desde aquel entonces, tuve que sudar sangre para convertirme en un Santo de Oro. ¿Crees que ahora me encuentre desplegando mis alas de forma bella? ¿Qué te parece?.- Fueron las preguntas que le estaba haciendo el Santo de Oro de Cáncer al de Ofiuco.

- S...sí, en realidad...- Iba a responder, pero el otro se adelantó.

- Sin embargo, siento que hay algo que me falta dentro de la belleza que tengo por ahora.- Dijo Death Toll con tristeza.

- ¿Por qué?.- Quiso saber Oddyseus, pero ya el límite había llegado.

- ¡Hazme más bello!.- Ordenó el Caballero de Cáncer, ahora furioso y girando violentamente.

- ¿M...más?.- Oddyseus no podía salir del asombro.

- Así es: ¡La búsqueda de la belleza es un tema eterno de las Doncellas!. Opérame.- Ordenó el pelirrojo, rojo como un tomate.

- ¿Operarte?.- Volvió a preguntar el peli blanco-plateado.

- Así es, hazme más bello, p...pero, Oddyseus, hazlo con esas manos de un Dios que tienes. ¿Una persona como tú sería capaz de romper esa promesa que hiciste, Oddyseus?.- Quiso saber Death Toll y finalmente, el peli blanco-plateado tuvo que ceder.

- Tienes razón, no...no me queda otra alternativa, e...entonces comenzaré con la operación.- Sostuvo, cediendo finalmente y el personaje comenzó con el trabajo, convirtiendo a Death Toll en una bella chica de largos cabellos castaños.


Por su parte, los Louds se hallaban yendo hacia la Casa de Ofiuco, sin embargo, en el camino, Lynn y Lincoln se separaron de los demás, recorriendo todo el Santuario y en ese momento, cuando estaban por tener su "Momento Privado", la chica rodeó al albino con sus manos y estaba lista para besarlo, estando a las puertas de la Casa de Cáncer, ya que no se habían percatado de todos los Santos de Oro que estaban inconscientes.

- Jejejeje, ¿qué pasa, Mi Conejito? ¿Te da un tanto de nervios este momento?.- Preguntó ella, acariciando los cabellos blancos de su hermano.

- No, para nada, Lynn, solo que, no sé, ¿no sería mejor hacerlo en otra parte?. Lo de besarnos y todo.- Sostuvo su hermano y de ahí, ella le tapó los labios y le dio un tierno beso, caminando, girando sin parar, hasta que no se percataron que entraron en la Casa de Cáncer, dirigiéndose justo en donde se estaba llevando a cabo la operación.


Death Toll miró el resultado y no le gustó para nada, ya que había quedado como una bella chica italiana y de largos cabellos castaños.

- Esto es terrible, yo detesto los estilos occidentales.- Sostuvo, rechazando aquel cambio.

- Entonces, ¿qué te parece este?.- Preguntó Oddyseus, cambiándolo nuevamente, sin percatarse que Lynn y Lincoln habían entrado en el lugar.

- Bueno, no es lo que buscaba.- Respondió Death Toll, ahora con un modelo español, cabellos negros y listón rojo.- ¿Y esto? ¡Cámbialo!.- Rogó, ya que ahora estaba como una Geisha de japonesa.-

- ¿Te gusta éste?.- Volvió a preguntar el Santo de Ofiuco, ahora que el pelirrojo era una hermosa Faraona egipcia.

- Cámbialo, cámbialo.- Pidió y fue pasando por distintos modelos: De rubia americana, peli negra escocesa, castaña italiana nuevamente, japonesa, pelirroja irlandesa.- ¡Hazlo más sexy, haz que los senos sean más grandes!. Ahora son demasiado grandes, ¡haz que sean como los de una Ídol!. Tal como lo pensaba, quiero un poco de sex appeal, ¡no quiero ir por ese rumbo! ¡Es por eso que esa es la dirección equivocada! Espera, espera, ¡¿Qué es eso?! ¡Ya basta!.- Gritó furioso, ya que ahora estaba como "La Gioconda" de Leonardo Da Vinci, de una niña de un manga japonés y hasta de una Maid (Sirvienta) de Francia.- ¡Espera!.- Pidió, ya rindiéndose y recostándose en el piso, a pocos metros de los hermanos Loud.- C...como era de esperarse, supongo que quedare como estaba en un principio es lo mejor.- Finalizó, cansado de tantas pruebas fallidas.

- C...como tú quieras.- Finalizó Oddyseus, cansado, mientras que el otro empezaba a salir de esa "pelota".

- Gracias, Oddyseus, con esto yo también he podido dejar esas cosas atrás.- Dijo Death Toll tranquilo y sereno.

- Te quedaba bien el de Sirvienta de Francia y el de personaje de manga japones.- Escuchó una voz que era cercana.

- Gracias, Misteriosa Voz, muchas gracias, es lo más tierno que he oído este día.- Agradeció el pelirrojo, sin darle importancia a los dos "intrusos" que estaban allí, pero Oddyseus se puso serio.

- De nada, te pareces a mi hermano Lincoln cuando se vistió de chica para ir al día del trabajo con mi papa.- Respondió Lynn con broma.

- Jajajaja, qué gracioso, ¡jajajaja!. Un momento, ¡¿quién anda ahí?!.- Se río el Caballero Dorado y luego se puso serio.

- ¡Otro gato!.- Fue la respuesta de Lincoln, ya que tenían que escapar.

- Ah, bueno, no hay problema.- Sostuvo el pelirrojo.

- Ufff, ese tipo es más inocente que Leni, creo que deben ser primos perdidos.- Sostuvo la deportista, mientras que intentaban escapar de la Casa de Cáncer.

Ahora quedaba la pregunta principal para Oddyseus:

- Tú siempre estuviste ahí para salvar mi cuerpo y a mi corazón y además, me enseñaste ¡a luchar por el Amor y la Justicia en la Tierra, AL LADO DEL CORAZÓN DE ATHENA! ¡No perdonaré a aquella persona que intente dañar a Athena!.- Bramó Death Toll, abandonando su estado de "pelota" para volver a la normalidad y destruyendo la "alianza" con Oddyseus, justo en el momento en que Lincoln y Lynn se estaban por ir de allí.- Oddyseus, ¡aunque esa persona seas tú!.- Sentenció, aunque le diera, tenía que pelear para proteger a su Diosa del enemigo.- ¿Eh? ¡Ustedes, alto!.- Les llamó el pelirrojo a los hermanos.- ¿Quiénes son, niños?. No deberían estar aquí, van a ver una pelea.- Sostuvo el hombre con preocupación.

- Jejejeje, lo sentimos, Señor, nosotros ya nos íbamos.- Respondió Lincoln con nervios.

- ¡No, Linky, yo quiero ver a este hombre pelear contra ese que se parece a Alexander, vamos, vamos, dí que sí! ¡¿Sí?!.- Pidió Lynn, zamarreando al albino.

- Ufff, Lynn, Lynn, ufff, está...está bien...solo...solo espero que no sepa de mi secreto.- Aceptó el chico.

- ¡SÍ, BUENA SUERTE, DEATH TOLL! ¡TÚ PUEDES!.- Animó Lynn al Caballero de Cáncer, el cual se sintió halagado.

- Qué gran muestra de respeto, me admiran, no les fallaré, niños desconocidos.- Prometió el hombre y se giró hacia Oddyseus.- ¿Así que se llaman Lincoln y Lynn?. No puedo creer que te hayas disfrazado de mujer para ir al trabajo de tu padre, pero yo te puedo dar unos consejos para que luzcas más "bella", Linka.- Bromeó el pelirrojo y de ahí se concentró en su rival.

- Bien dicho, Death Toll.- Le felicitó Oddyseus, con los ojos cerrados y moviéndose hacia él.- Eso que dijiste, es algo digno del Santo de Oro de Cáncer, sin embargo, yo he revivido para matar a Athena.- Sentenció con seriedad en su voz.

- Ay, mama, bien hecho, Lisa, ahora no sabremos si vamos a volver a casa.- Se lamentó Lincoln, mientra que Lynn lo abrazaba con fuerza.

- No te muevas, si das un paso más entonces...- Le amenazó el rival.

- ¿Qué piensas hacer, Death Toll?.- Quiso saber Oddyseus, sin detenerse y manteniendo los ojos cerrados.

No pudo decir nada.

- ¡No temas, Death Toll, tú puedes!.- Le animó Lynn con su hermano.

- ¡CLOTH MÍO, VISTE ESTE CUERPO!.- Invocó el pelirrojo a al Armadura Dorada de Cáncer, la cual fue en su auxilio, uniéndose a su cuerpo. Una vez puesta, se dirigió hacia su oponente.- Te haré regresar al Inframundo.- Prometió, eso sorprendió mucho a Oddyseus y se pudo ver la Constelación de Cáncer.- ¡NIÑOS, ALÉJENSE DE ESTA PARTE DEL TEMPLO, AHORA! ¡MEIKAI SEKISHI ("Ondas del Inframundo del Sekishiki")!.- Pidió el pelirrojo y de ahí, lanzó su ofensiva contra el peli blanco-plateado, sin embargo, el golpe falló por alguna extraña razón.

- Esto se va a poner feo.- Sostuvo Lincoln con miedo.- ¿Qué fue lo que pasó, Death Toll?.- Preguntó el albino.

- No...no lo sé...¡¿P...Por qué no saliste volando hacia el Yomotsu Hirasaka?!.- Respondió el Caballero Dorado con dudas y temor, para luego lanzar su interrogante a Oddyseus.

- Death Toll, niños, yo he regresado desde el mismísimo Infierno: Es más, yo estuvo en la "Octava Prisión" llamado el "Cocito", que es un lugar muy oscuro y muy frío aún dentro del Infierno. Intentar mandarme a la Entrada del Inframundo, no va a tener ningún efecto conmigo a esta altura.- Advirtió, como respuesta, a todos ellos, el peli blanco-plateado, viéndose una imagen de aquella "Prisión del Hielo" con los esqueletos de los caídos allí.- Mmmmh, sin embargo, he recibido tu reducción con mi cuerpo, será mejor que vuelvas a dormir apaciblemente.- Ordenó y de ahí alzó su mano izquierda para dar el golpe final, causando que Death Toll pegara un brinco en el aire.

- ¡Kuh! Ya he dormido lo suficiente, uh...¡l...la somnolencia está regresando!.- Gritó y cayó al piso, desprendiéndose el Casco de Cáncer de su cabeza.- Mmmhh, es...espera...Oddyseus, d...debo detenerlo...si lo dejo ir ahora...Athena será asesinada...A...Athena...mis amigos y esos niños Loud...O...Oddyseus...d...dime una última cosa.- Pidió, haciendo el esfuerzo, arrastrándose por el piso y poniendo sus manos sobre uno de sus Ataúdes.- ¿Soy un hombre o una mujer? ¡Dímelo!.- Preguntó, pero no hubo respuesta, solo la mirada severa del rival.- ¿Eh? ¿Qué? ¿Qué dijiste?. Sé más claro, ¿cuál es tu respuesta? ¡¿Soy una mujer?!.- Preguntó nuevamente.

- Disculpe, ¿cuánto cuestan esos Ataúdes?. Me llevaré tres.- Apareció Lucy, la pequeña gótica de la familia, quien con sus clásicas apariciones sorpresa, asustó a Death Toll, el cual estaba con las manos sobre las manso del "Omertá", una de sus armas más importantes, causando que fuera arrastrado por aquella corriente.-

- Uh...¡OH NO! ¡AL DECIR ESO, FUI YO QUIEN FUE RESPONDIDO!.- Gritó el Caballero Dorado Death Toll de Cáncer, mientras que caía en aquel "tornado" hacia la Colina del Yomotsu.

Pronto, todo el Templo del Gran Cangrejo quedó en silencio.

- Disculpe, ¿usted es el amigo del que cayó por ese misterioso Ataúd? ¿Cuánto sale?.- Preguntó la gótica a Oddyseus, el cual no respondió, pero se quedó asombrado que una niña pequeña no tuviera miedo al verlo.

- Lo era, pero...Death Toll, esto fue lo que dije alguna vez: ¿Acaso no es lo mismo si eres un hombre o una mujer?. Como una persona, si es que vives una vida correcta, entonces tú serás el Santo de Oro más grande.- Felicitó el peli blanco-plateado a su amigo, para luego abandonar la Casa de Cáncer, dejando a Lincoln, Lynn y Lucy asombrados.

- Lucy, ¡Lucy, ¿estás bien?!.- Preguntó el albino con preocupación.

- Tranquilo, estoy bien, solo asombrada, suspiro.- Respondió ella, mientras que se llevaba el "Omertá" de Death Toll.

- ¡Tenemos que sacarlo de ahí, rápido! ¡Volvamos con las demás, van hacia la Casa de Ofiuco!.- Pidió Lincoln a las dos y cargaron el "Omertá" hacia aquel Templo, tenían que ganar tiempo antes de que Oddyseus llegara con Athena.


Mientras tanto, en la Casa de Leo, Mordecai y los demás estaban recuperando el aliento tras haber llegado hasta allí, sin embargo, pronto sintieron las terribles noticias que acaban de acontecer en el otro Templo Zodiacal.

- ¡No, Death Toll también ha caído! ¡Kaiser, Kaiser, vamos, levántate, vamos, Kaiser! ¡KAISER! ¡EL DESAYUNO ESTÁ LISTO! ¡GOLDIE, MIRA, UN INTRUSO, ATACA, ATACA!.- Intentaba Rigby en despertarlos pero era en vano.

- Olvídalo, Mapache, no despertarán a menos de que Oddyseus lo haga, estamos perdidos.- Se lamentó Mordecai.

- Y viene alguien, miren.- Apuntó Mabel hacia el Sur, temiendo lo peor, ellos tomaron posiciones, pero se encontraron con aquellos tres chicos que venían cargando el "Omertá" del pelirrojo.

- ¿Qué traen ahí?.- Preguntó Nube con preocupación.

- A Death Toll, está aquí dentro.- Respondió Lincoln.

- ¡¿Qué?! ¡Oh, por un Demonio, lo que nos faltaba!.- Exclamó Rigby con bronca.

- Nosotros somos Lincoln, Lucy y Lynn Loud, las demás de nuestras hermanas están en el Templo de la Serpiente, van para allá, así que, si quieren que llegar, vamos, antes de que llegue Oddyseus.- Pidió Lucy y todos asintieron.

Se prepararon para alzar el Ataúd de Death Toll y con ello, partieron hacia la Casa de Ofiuco, quedándoles la mitad del camino por recorrer, mientras que el rival iba para la siguiente Casa Zodiacal en esos momentos.

- Espero que Kaiser y Goldie logren detenerlo.- Pidió Eileen con miedo.

- Estoy seguro que ellos podrán, tranquilos.- Llevó Lincoln la calma, ya que él, a pesar de que recién se estaban conociendo, era mejor establecer los lazos de amistad entre los presentes antes del inevitable comienzo de otra gran batalla, la cual iba a darse ahora, en la Casa de Leo: Kaiser y Goldie vs Oddyseus de Ofiuco.

¿Quién iba a ganar?. La vida de Athena está en peligro y con ello, la defensa está centrada en sus Aliados del Santuario, Asgard y el Imperio Marino junto con aquellos chicos venidos de su Universo.


Death Toll de Cáncer ha caído en el "Omertá" hacia el Inframundo, ahora Oddyseus se dirige hacia la Casa de Leo: ¿Podrán Kaiser y Goldie detenerlo? ¿Qué ocurrirá con el resto?. No se lo vayan a perder.

Dedico este capítulo, nuevamente, para El Caballero de las Antorchas. Advertencia de Loudcest en el inicio, así que estén atentos.

Saludos para él, FreedomGundam96 y lady-saintiasailor. Nos estamos en el siguiente tomo del manga y próximo capítulo de este fic.

Buen Jueves para todos y que descansen, Camaradas.