Capítulo 35:

El Palacio Imperial Flotante del Emperador Hades yacía posicionado sobre aquellos campos verdes, mientras que un "Aura" de color violeta oscura atravesaba todo el lugar, revelando aquella mayor defensa con la que contaban los Espectros y Soldados Esqueleto, la cual era la "Barrera", una técnica sumamente peligrosa para todo aquel que no fuera uno de esos Guerreros. Ya se habían visto sus efectos en las personas que no eran civiles o incluso en los animales, pero para aquellos dos Caballeros Dorados de Aries y Libra junto al chico de cabellos castaño, de nombre Tenma, su enfrentamiento contra aquel Juez del Infierno, Vermeer de Grifo y luego con la aparición del antiguo Santo de la Copa, Suikyo de Garuda, llevó a que se tuvieran que retirar del lugar, "perdonados" por el segundo.

Pero ahora, con el silencio que reinaba dentro del Castillo, solo se podían oír los pasos de una bella y encantadora mujer, la cual caminaba en silencio hasta llegar a unas enormes puertas flanqueadas por dos Soldados, los cuales se arrodillaron ante su presencia y fueron abriendo las mismas. Con un estrepitoso sonido, la joven de largos cabellos negros como la Noche llegó hasta el Trono Imperial, en donde un muchacho rubio y vestido con ropas oscuras se encontraba pensativo al oír a un mensajero que se hallaba ante su persona.

- ¿Es todo?.- Preguntó al Soldado, el cual asintió con la cabeza. Resopló para sus adentros, llevó su mano derecha hasta su rostro y de ahí miró una serie de "conclusiones" ante lo ocurrido.

La chica caminó hasta quedar frente al Trono y de ahí quedó arrodillada ante su presencia.

- Pandora, llegas justo a tiempo.- Le habló el rubio con serenidad en su voz.

- Sí, Mi Señor Hades. ¿Cuál es el problema?.- Respondió ella, con los ojos cerrados y alzando la vista.

- Tenemos graves noticias acerca del Santuario: Al parecer, Suikyo de Garuda ha muerto en combate, sus tropas, al igual que las de Vermeer de Grifo han sido destruidas junto a su Comandante.- Informó y aquello fue un golpe devastador para las filas del Inframundo.

- ¿Dos Jueces del Infierno muertos?. Eso es imposible.- Se negó ella, costándole creer lo que ocurrió pero el joven negó con la cabeza.

- El mensajero me lo acaba de informar, es verdad. También ha surgido un misterioso Caballero Dorado, uno que se llama Odysseus de Ofiuco.- Respondió y la chica peli negra abrió los ojos como platos.

- Un...13*Santo Dorado...pero creí que eso era una Leyenda.- Quedó sorprendida ante el hecho de lo que estaban teniendo frente a ellos, pero recuperó la postura como la Comandante de los Ejércitos de Hades, para, después, hablar con él.- Mi Señor, ordene, ¿qué planes tiene en mente?.-

- Para empezar, lanzaremos una ofensiva contra el Santuario en estos momentos, aprovecharemos este caos que ha llegado para todos ellos y más de que los Santos de Oro se estarán peleando entre ellos para ver si son leales a Athena u Odysseus, luego de ello, convertiremos ese lugar en cenizas.- Respondió el rubio con una sonrisa siniestra, una que tomó por desprevenido a todos y de ahí volvía a la postura suya de antes. Una cargada de tranquilidad pura que presagiaba una desgracia a Futuro.

- Como ordene, Mi Señor.- Finalizó Pandora y tras ponerse de pie, ésta se retiró del lugar, mirando la Espada Imperial que llevaba en una empuñadura junto a un brillo que se hizo sentir por todo el Salón del Trono Imperial. La mujer cerró los ojos, confiaba en su Emperador del Inframundo, cualquiera que quisiera frenar sus planes de conquista debía de ser demasiado estúpido como para interponerse en su camino, sin embargo, el asunto con Odysseus de Ofiuco le tenía sumamente preocupada.

No, no podía temerle a un "insignificante" Caballero Dorado. Pensó en la "Senda de Destrucción" que Suikyo había dejado a lo largo de su camino por el Santuario, si él pudo llegar hasta Libra y morir, entonces se demostraba que las defensas de ese lugar no eran del todo "seguras", así que ahora tenía que lanzarse esa ofensiva. No podían perder más tiempo, cada segundo valía oro y fue entonces que se dirigió para dar su mensaje a las tropas del Inframundo.

- "No importa lo que pase ni tampoco lo que pueda llegar a acontecer sobre nosotros: El Santuario va a caer en nuestras manos y todo aquel que sea lo bastante estúpido como para oponer resistencia, morirá".- Pensó ella con decisión en su ser.


Ikki y Nelson se despertaron tras haber quedado inconscientes, el hermano mayor de Shun recordaba lo ocurrido en la Casa de Virgo, su encuentro con aquel sujeto llamado Odysseus de Ofiuco, el intento por atravesar sus defensas pero que dio, como resultado, que tuvieran que pasar por todas las "Puertas" hasta que salieron de allí. Herido, se puso de pie, debía llegar al Templo del Portador de la Serpiente y encontrarse con Shun y los otros, quienes se hallaban en ese lugar, así que puso rumbo hacia dicho edificio.

Sintió que su cuerpo iba recuperando la compostura pero un cuerpo que yacía a su lado llamó su atención.

- "Este sujeto tiene un Cosmos sumamente poderoso, uno que supera al de los Caballeros Dorados, pero ¿acaso será comparado con el de...?".- No tuvo tiempo para terminar de formular su pregunta, el cuerpo de aquel sujeto albino-plateado se levantó del suelo y lo miró con seriedad. El viento movía sus cabellos, ¿qué era lo que estaba pasando?. Ikki no le quitó la mirada de encima, no podía confiar en esa persona, podía ser un peligro y más al verlo combatir en la Casa de Virgo, así que tenía que estar preparado para cuando fuera a realizar alguna acción de ataque.

- Veo que has logrado sobrevivir a las "Puertas" de Shijima.- Reconoció Odysseus aquella obra de Ikki y cerró sus ojos.- Nadie puede llevar a cabo una maniobra como esa y más al tratarse de un Caballero de Bronce como tú. Sin embargo, tengo que felicitarte por ello.

- No hace falta que me des las gracias.- Dijo el Caballero de Fénix a él.

- Debo advertirte que has hecho un trato conmigo para escapar de allí, así que tendrás que unirte a mi causa, Ikki de Fénix: ¿Me ayudarás a tomar la cabeza de Athena?.- Preguntó, poniendo en juego la posición de aquel joven.

- ¿Traicionar a la Diosa a la que le juré lealtad?. Debes de estar sumamente embriagado por el poder para querer llevar a cabo tal acción, pero nunca contarás conmigo para eso.- Se negó el hermano mayor de Shun, cosa que llevó a que peli blanco-plateado abriera sus ojos.

- Veo que has tomado tu decisión, pero no puedo dejarte partir como si nada. ¡Dormirás para siempre, Fénix!.- Le atacó Odysseus, quien extendió sus manos para llevar a cabo su ofensiva, la cual falló al desaparecer aquel Caballero junto a su Aprendiz.- Hmmm, son tenaces, lo admito y resistentes, sin embargo, tarde o temprano, el destino mismo será el que nos muestre quién saldrá victorioso y quién pierde.- Advirtió fríamente y puso rumbo hacia la Casa de Libra, quedándole solo las de Escorpio y Sagitario, ya que la suya estaba en el medio de ambas.


Dohko de Libra se encontraba recuperándose tras haber perdido la consciencia en el momento en que salió a la luz el Templo del Portador de la Serpiente, hallándose en aquellas Montañas para dar muerte a Athena. Ahora sentía que su cuerpo estaba totalmente agotado y que le llevaría su tiempo recuperar las energías perdidas, por lo que miró a ambos lados y no encontró a nadie, solo una devastación que se extendía de aquí para allá después de los terremotos.

- ¿Qué me pasó?. Solo recuerdo que me había puesto en marcha para acabar con Athena y...todo lo demás está en blanco.- Intentó hacer memoria de lo ocurrido pero no surtía efecto.- Shion, debo...no...no puede ser.- En aquel momento, una breve imagen pasó por su cabeza al ver que su amigo rubio yacía inconsciente contra el piso y a la entrada de la Casa de Aries junto a sus otros amigos.- Ox, Caín, Death Toll, Shijima, Écarlate, Gestalt, Izou, Mystoria, Cardinale...todos están dormidos salvo yo...-

Cuando se puso de pie, un nuevo temblor llevó a que cayera al piso, dejándolo mucho más debilitado y encontrándose con que una amenaza mucho más poderosa que Odysseus se estaba aproximando hacia el Santuario. Lo que vio fue algo sacado de alguna pintura del Renacimiento o de ese Siglo XVIII: Allí, marchando con sus tropas, el Emperador Hades estaba cubriendo las tierras que rodeaban a aquel "Sitio Sagrado" de una misteriosa aura violeta, una que llevaba a que las plantas se ocultaran, los animales huyeran y que cundiera el pánico entre las poblaciones humanas. El castaño de Oriente tragó saliva ante lo que se aproximaba y el Santuario estaba inmerso en el caos, sin Athena, sin el Patriarca, todo era un verdadero desastre que podía llevar a su caída.

- Suikyo, tu mensaje que me diste al respecto...ahora lo comprendo: Odysseus es nuestro enemigo con Hades. Un Dios contra aquel que se hizo llamar uno de los del Olimpo. No puedo creer de que haya sido un ciego en todo este momento pero...pero ahora mismo voy a llevar a cabo tu última voluntad: Despertaré a aquellos que han caído bajo el influjo del 13*Santo de Oro y nos uniremos bajo el estandarte de Athena para terminar con esta desgracia de una buena vez. Te lo prometo.- Juró el Caballero Dorado de Libra y salió corriendo de allí, volviendo al Santuario para que todos se prepararan.


En el Olimpo, la Bruja Hécate se encontraba mirando a través de las "Mareas del Tiempo" del Dios Chronos El Invisible, quien se encontraba deleitándose por lo que había hecho, sin embargo, aquella chica no estaba de acuerdo con su "diversión". Temía de que algo mucho más peligroso fuera a surgir desde las profundidades del Tiempo o que, quizás, ya estuviera listo para atacar. Veía el avance de Odysseus, así como también la misteriosa "mancha" violeta que iba cubriendo todo con su manto de maldad por donde pasaba.

- Hécate.- Le llamó aquel Dios invisible y ella se volteó.- ¿Sabes?. El Tiempo que le di a Athena era falso, nunca lo hubo. Fue un engaño para poder ver qué pasaría si fallaba y veo de que estaba en lo cierto: El fracaso de ella, sus Caballeros y Aliados ha quedado marcado a fuego de que no pudieron intervenir con el Tiempo y aquí lo tienes, servido en bandeja de plata.

- Pero, Señor Chronos, el Caballero Seiya de Pegaso corre peligro de muerte por la Espada Imperial de Hades.- Dijo la peli verde, cosa que no le gustó para nada esa clase de "Ética".

- Tonterías, lo que él recibió fue un castigo por haberse metido con un Dios.- Intervino Chronos con seriedad en su voz.

- Pero aún así, salvo a la Tierra, Hades pudo, incluso habernos matado a todos nosotros.- Saltó Hécate en defensa de Seiya.

No le cayó para nada bien esa oración. Unos susurros se oyeron por lo bajo, perdiéndose en la lejanía, ¿acaso ella estaba defendiendo al Humano que pudo golpear al Dios del Inframundo y ahora cuestionaba su proceder?. Le hubiera gustado arrojarla al Vacío pero no sería una acción "noble" para un Dios, así que comenzó a hablarle sobre su postura que tenía al respecto entre el Bien y el Mal.

- Hay veces que tienes que usar el Mal para que el Bien prevalezca, Hécate.- Habló El Invisible con tono serio pero tranquilo. Ella alzó una ceja.

- ¿Qué quiere decir?.- Preguntó la chica y dio un paso al frente.

- Mantén tu posición y escucha.- Le advirtió fríamente a la joven.

- No, esto está mal: ¡Hades se acerca para el Santuario del Siglo XVIII! ¡Odysseus tiene a los Caballeros Dorados inconscientes!.- Gritó la chica, furiosa por todo lo que estaba viendo.

- ¡Son decisiones que uno debe tomar por el bien del Futuro y de nosotros!.- Le espetó Chronos y aquello la dejó helada.

- ¿Entonces...? ¡¿Entonces piensa dejar morir a incontables vidas humanas inocentes para esto?!.- Los ojos de la joven Bruja se humedecieron por las lágrimas.- ¡Esto no es lo que un Dios haría, es de monstruos!.- Bramó y aquello fue una "explosión" para El Invisible.

- Retírate, Hécate, no quiero ver tu rostro por ahora. Vuelve cuando tengas algo mejor y pienses de la manera correcta.- Le ordenó el personaje, mientras que ella se retiraba de allí.

- Esto no va a quedar así, maldito.- Le advirtió la muchacha, mientras que se veía una escena de Touma de Ícaro rodeado por los "Aros de Hielo" que el Caballero de Bronce, Hyoga de Cisne, le había lanzado en la Tierra, para evitar que éste intentara atacar a Seiya, además de estar vigilado por las Saintias y los que quedaron allí.


Allí, en la lontananza, el Santuario se erguía una impresionante fortaleza impugnable, una que nadie podría asaltar y tomarla en su poder. Sin embargo, en una de las aldeas que había sido atacada e incendiada, el Ejército de Hades se hallaba en marcha hacia aquel lugar, mientras que el propio Emperador era el que comandaba el asalto. Las grandes columnas de humo se alzaban por los Cielos, el fuego cubría todo y engullía las edificaciones que aún estaban de pie, sus Soldados avanzaban sin demostrar contemplación o alguna que otra emoción, solo servían, vivían y morían por su Señor del Inframundo y nadie más. No existía otra Deidad más que Hades y aquellos que fueran lo bastante ingenuos como para retarlo a duelo, terminaban pagando el precio con sus vidas.

- Dentro de tres días llegaremos al Santuario y aniquilaremos a todos los que estén allí junto a la Diosa Athena, sin embargo...- En ese momento, Alone/Hades alzó su mano derecha con delicadeza hacia sus tropas.- No lastimen a la misma ni la maten, la quiero viva para que esté ante mí.-

- Sí, Señor Hades.- Respondieron un grupo de Soldados Esqueleto y de ahí reanudaron la marcha. Pronto, el joven contempló aquel lugar que estaba al alcance de sus manos, solo unos días más y todo habría terminado para sus enemigos. Pandora se hallaba a su lado, callada y seria, dirigiendo con puño de hierro a las tropas y esta vez no iban a haber fallas en el plan.

Ésta vez era una conquista oficial.


La llegada de aquella Estrella Maligna para los buenos los tomó a todos desprevenidos, pero así había sido, el joven peli blanco-plateado caminaba hacia los presentes con paso tranquilo y serio, pero en ese momento, éste se volteó y miró en la lontananza, más allá de donde estaban, en donde unas columnas de humo negro se alzaban por varios metros en los Cielos hasta casi tapar el Sol y dejar aquel color naranja pálido sobre su reflejo.

- ¿Qué pasa, Alex?.- Preguntó Lincoln al muchacho.

- El Mal se acerca, Mi Señor.- Respondió el joven Dios del Tiempo.- Y no solo desde aquí, en el Pasado, sino también en el Presente.- Advirtió con seriedad.

- ¿Qué? ¿Cómo...?. No...Maestro Seiya.- Recordó Bart a aquel joven castaño, quien seguía en coma.- No, no me pienso quedar aquí, cruzado de brazos para ver como destruyen el Mundo y a nuestros amigos.

- ¿Qué piensas hacer, Bart?.- Preguntó Dipper al joven rubio americano de Géminis.

- Buena pregunta, amigo: Salir a combatir, eso es lo que pienso hacer. No voy a permitir que esos desgraciados los lastimen a ustedes, a mi hermana y sobre todo a la Diosa Athena.- Respondió y aquello comenzó con hacer efecto en los demás grupos presentes.

Era verdad, ellos eran la última defensa que quedaban para proteger ese Pasado y tener un Futuro brillante, alejado de la desgracia de lo que Hades pudiera llegar a ocasionar. Debían proteger el lugar a toda costa, aún cuando se tratara del Ejército de Hades y Odysseus. Por su parte, Lisa se encontraba tratando las heridas de Shijima, quien permanecía inconsciente tras aquel "Duelo" contra el Santo Dorado de Ofiuco.

- ¿Cómo se encuentra?.- Preguntó Star, quien pasó junto a Marco a su lado.

- Aún no despierta, parece ser que la técnica más de Ofiuco lo ha dejado profundamente dormido.- Sostuvo la joven rubia de Virgo.

- Y lo mismo se puede decir de los demás.- Advirtió Mordecai.- No, esperen...¡Dohko está despierto y viene para acá!.- Les alertó el Arrendajo azul.

- Viejo, ¿crees que es seguro?.- Preguntó Rigby a su amigo pero éste no supo dar una respuesta concreta.

- No me confiaría de nadie que venga de afuera, salvo por Gestalt, Shijima, Ox y Mystoria, el resto no lo creo.- Sostuvo aquel Caballero de Pegaso Negro.

- Y lo haremos.- Se unieron los demás.-

- Si, hay que pelear: El Futuro pende de un hilo muy fino, si no luchamos, entonces no existirá un Mundo al que podamos llamar hogar.- Señaló Steven y era cierto lo que decían sus palabras.

- Muy bien, entonces, que así sea: Vamos a pelear, ¡sin retirarse!.- Anunció Bart y con los presentes se fueron preparando para entablar.

El Ejército de Hades no tardaría en llegar y con ello, la Batalla del Santuario iba a comenzar.


[¡He vuelto!. Si, después de casi tres años de que no se actualiza esta historia (la última vez fue en Junio del 2018, ya que los mangas de "Next Dimension" no han vuelto a ser publicados), he decidido terminar este fic por mi cuenta.

Éste fue el quinto y último capítulo, pero les aviso de que vienen van a ser más largos: Se vienen las dos batallas más importantes, qué bando lucharán los Caballeros Dorados del Siglo XVIII y quién saldrá victorioso en esta "Guerra Santa contra Hades del Siglo XVIII". No se lo vayan a perder.

Mando saludos y agradecimientos para FreedomGundam96, lady-saintiasailor y RCurrent. Cuídense, amigos y buen comienzo de día Jueves de mi parte.].