Capítulo 36:
Tenma pudo sentir aquella presencia, su amigo Alone estaba viniendo con aquellos Ejércitos en su poder. Cerró los ojos, sabía en lo que su amigo se había convertido. Ahora él era el Emperador del Inframundo, el que comandaban a las tropas de Hades, se culpaba de no haber tenido el tiempo suficiente como para salvarlo de Pandora y de que no tocara aquella "Espada Imperial" en ese "Mausoleo", ¿por qué? ¿por qué no lo hizo?. Ahora no cabía la oportunidad de darse por vencido, izar la bandera blanca y huir, no, él no haría eso, lucharía por su amigo, lo rescataría, aún si tuviera que enfrentarse a aquellos enemigos, lo iba a traer de regreso a casa.
- Tres días.- Dijo Tenma, recordando lo que les había dicho Bart sobre la proximidad del enemigo.- Tres días pero parece tan cercano por el fuego y el humo.- Señaló el chico hacia el Horizonte.
- Es tan irreal todo esto...nosotros teníamos que salvar a Seiya y nada más...pero aquí estamos...con el Ejército de Hades a las puertas y un Decimotercer Caballero Dorado que se atrevió con desafiar a los Dioses...- Decía Lisa, mientras que se hallaba pensando en todo lo ocurrido desde el punto de visita inicial.-
- Salimos de una "Guerra Santa" en nuestro Siglo para terminar en otra. Una locura.- Sostuvo su hermano, mientras que habían permanecido en el Templo del Portador de la Serpiente.
- Odysseus llegará dentro de poco, no queda tiempo.- Señaló Marco y de ahí pudo sentir la presencia de aquel enemigo que venía yendo hacia ellos.- Creo que él estará antes que Hades.- Avisó el joven moreno y de ahí hubo un momento de silencio muy duro.
¿Para qué preocuparse de tener que enfrentarse a los otros dos Guardianes de los Templos Zodiacales?. Ellos seguían dormidos, inconscientes y el camino estaba libre para Odysseus de Ofiuco. Nadie se le interponía en su meta, todos los que ofrecieron resistencia terminaron por caer ante su feroz poder que poseía, lo mismo aquellos que fueron lo bastante torpes para querer detenerlo y ahora estaban pagando las consecuencias. Ahora se encontraba saliendo de la Casa de Libra, miró hacia todas partes pero no halló ni una sola presencia del Caballero Dorado que custodiaba ese lugar, ¿en dónde podría estar?. No lo sabía, tal vez estaba en otra parte, enfrentándose al avance de Hades.
Hades...El Emperador del Inframundo, aquel Dios que era una gran piedra en su camino pero que caería ante su poder. Él mismo acabaría con esa persona sin tenerle el más mínimo de sentido de la compasión, lo destruiría y con ello le demostraría a los Dioses de que él también era como ellos, que su "Élite" no estaba reservada solo para esas personas, así que fue saliendo del Templo de la Balanza Celestial y cruzó las escaleras sin ningún contratiempo. De ahí, el peli blanco-gris fue llegando hasta los pasos montañosos que conectaban Libra con Escorpio, solo quedaba atravesar aquel lugar y el siguiente, luego, ya estaba todo terminado. Athena caería, Hades también y él sería el Dios que gobernaría todo el Mundo.
Pero al momento de ir avanzando por aquellos senderos pedregosos, el joven notó una presencia que se ocultaba en ese lugar y que salió al descubierto pocos segundos después de haberlo visto: Se trataba de un hombre vestido con túnica blanca, Casco Dorado y un enorme poder bajo sus manos que descansaba, llevando a que Odysseus lo mirara con frialdad: El Patriarca que había traicionado a Athena para unirse al Ejército de Hades junto a Cardinale, ahora se hallaba ante sus pies, temblando del miedo por lo que tenía ante sus ojos. ¿Acaso sería su fin?.
- No...Es imposible...tú estabas muerto.- Dijo el hombre del Casco Dorado y el peli blanco-gris ladeó la cabeza.
- Las Leyendas nunca mueren, Patriarca.- Le respondió con ese tono frío como el Hielo.- He regresado del Mundo de Hades para tomar la cabeza de Athena y gobernar el Santuario y ni usted ni los Dioses del "Olimpo" me van a detener. Ahora, si quiere salvar su patética alma condenada, será mejor que se rinda ante mí y se arrodille como uno más bajo mi "Estandarte".- Le ordenó y el sujeto no parecía hacerlo.-
- Estás demente, ¡jamás me arrodillaría ante un enfermo del poder como tú!.- Bramó el traidor, cosa que eso no le cayó para nada bien a Odysseus.-
- Una lástima, pensaba perdonarte la vida si te unías a mí, preferiste seguir bajo el control de Hades, pero las cosas son como son.- Sentenció y tras ello, se preparó para aniquilarlo. Elevó su Cosmos pero al momento de hacerlo, el sujeto sacó aquella "Daga Dorada", listo para matar al Santo de Oro de Ofiuco, pegando un salto y trazó un arco descendente para asestar el golpe final. El mismo no llegó, una poderosa descarga Dorada dio contra el pecho del Patriarca y éste sintió el peor de los dolores al ver caer su sangre contra el piso junto al Casco Dorado que cayó rodando de su cabeza por el suelo.-
Pronto, el rival tomó el objeto, ese "Símbolo de Poder" y de ahí lo dejó son las manos del Patriarca asesinado.
- Espero que halles la Paz que tanto necesitabas.- Le dijo con tono despectivo en su voz.
Una vez dicho esto, el rival se alejó de allí, poniendo rumbo hacia la Casa de Ofiuco, dejando allí el cuerpo sin vida del oponente. Un viento frío se levantó desde las Montañas y una intensa lluvia empezó a caer, empapando todo, borrando la sangre derramada. Los cuerpos de los Soldados Esqueleto que habían caído ante Shion de Aries y Ox de Tauro seguían desperdigados por todo el lugar. Los Santos de Oro inconscientes también, parecía ser una especie de "Mundo Congelado" hasta que uno de los bandos triunfara. La marcha de los Ejércitos de Hades continuaba sin parar y con ello, la cercana conquista que requería poner fin a todo lo que el Mundo conocía hasta ese momento.
Ubicada en la Luna, la Diosa Artemisa, hermana de Athena, se encontraba contemplando, a través de una imagen traída por una de las "Satellites" de la Comandante Calisto, quien le revelaba todo lo que estaba ocurriendo en el Siglo XVIII. Había sido testigo de la traición de Chronos El Invisible, su rostro estaba petrificado ante las desgracias acometidas y más al ver a su hermana allí, lista para enfrentarse a uno de los Dioses del "Olimpo" y al Santo de Oro de Ofiuco. Llevó su mano hasta su rostro, cerró los ojos y Calisto se puso de pie en ese momento.
- Debí haberla escuchado a mi hermana. Soy una tonta, eso es lo que soy.- Se decía así misma la rubia, mientras que no se quitaba su mano de aquel lugar.
- No se culpe por ello, Señorita Artemisa, ha hecho lo que creía justo. Sin embargo, en estos momentos, no podemos intervenir ni nada: Las Fuerzas de Hades estarán en el Santuario del Siglo XVIII dentro de tres días como máximo o puede que reduzcan su marcha por la velocidad que van.- Advirtió aquella Comandante de cabellos blancos como la nieve.
- Ninguno de los otros Dioses piensa ayudarla. Esto es un ultraje.- Sostuvo Artemisa, quien se puso de pie.- Chronos, sabía que debía advertirle de que no confiara en él. Ahora estarán atrapados y morirán allí.-
Calisto no dijo nada al respecto, solo podía sentir la pena de su Diosa y lo único que hizo fue ponerse de pie para hacer una reverencia, dejando a la joven pensativa sobre qué papel podía tomar en el Futuro.
Parecía que se habían dormido, sin embargo, Shun junto a Tenma y los otros Caballeros que seguían despiertos estaban montando guardia, a la espera de que llegara Odysseus. El peli marrón de Andrómeda pudo sentir su presencia, ya estaba cruzando la Casa de Escorpio, en donde Écarlate, el Caballero Dorado que custodiaba dicho lugar, yacía inconsciente y de ahí fue saliendo de aquel sitio con rumbo a la de Sagitario.
- ¿Cuánto tiempo, Shun?.- Preguntó Bart al Caballero de Bronce.
- Casi nada, es cuestión de pocos minutos.- Respondió y esperaba de que su hermano, Ikki de Fénix junto a su Aprendiz, Nelson, estuvieran llegando hacia donde estaban ellos.
Star Butterfly se había quedado dormida sobre el regazo de Marco, así que abrió los ojos, pesadamente y cuando se los refregó, ella pudo sentir una horrible presencia enemiga. Un Cosmos casi tan igualado al de los Dioses y que provenía escaleras abajo, oyendo pasos que subían los peldaños con tanta educación, seriedad y tranquilidad en su ser. La Princesa rubia tragó saliva al verlo venir y quedar en las puertas del Templo de Ofiuco, así que fue despertando a su novio y amigos.
- Marco, ¡Marco, despierta!.- Le llamó ella al presente, quien abrió los ojos junto a los demás, quedando helado ante su presencia.
Allí, de pie ante el umbral de dicho edificio, el Caballero Dorado, aquel al que se lo consideraba "Maldito", Odysseus de Ofiuco, había logrado llegar hasta su meta. Miró a aquellos intrusos que permanecían en su territorio pero no parecían ser los ojos de un enemigo que solo los consideraba basura, sino de que parecía estar tranquilo, sereno. Movió su cabeza de izquierda a derecha, Mabel y otras chicas como Wendy y Pacífica contemplaban su belleza, sin embargo, Lincoln era protegido por sus hermanas y amigos del misterioso personaje.
- Odysseus de Ofiuco.- Dijo Shun al verlo cara a cara y éste cerró los ojos, manteniendo la vista clavada en todos ellos.
- Así es: He regresado desde el Mundo de Hades para reclamar lo que me pertenece.- Le respondió a su sorpresa y apuntó hacia todos los presentes.- Durante mi estadía en el "Cocytos"...- Comenzó a hablarles.
- "La Prisión del Hielo Eterno".- Recordó Lincoln el nombre de ese lugar y eso llamó la atención del peli blanco-gris.
- ¿Cómo lo sabes, niño?.- Quiso saber y el albino se quedó pálido al no poder responderle sin que lo descubriera.- Un momento, tú...tú llevas un Cosmos distinto, uno que supera al de todos los demás...eres...
- Ay no.- Tragó saliva el albino.
- ¡Ni se te ocurra tocarlo al Señor Hades!.- Le advirtieron las hermanas del chico y eso fue toda una sorpresa para el Caballero Dorado Divino.
- Hmm, no me esperaba de que tuviera que hacer frente a un grupo de Espectros y un Dios del Tiempo, pero no son mi objetivo. Tengo que reconocer de que ustedes, desde el "Cocytos", pude sentir que están manejando sus poderes pero no son de este Siglo, sino de uno mucho más lejano. ¿Qué es? ¿Acaso se trataba de un Futuro en el que ustedes han logrado derrotar a sus enemigos?.- Preguntó y eso parecía llamar la atención de los presentes.- ¿Acaso lograron derrotar al Emperador del Inframundo y éste es su Aliado? ¿Han puesto al "Olimpo" de rodillas?. No importa, todo lo que sucede desde el punto de partida hasta ahora, puede inclinarse en su contra y mostrar a rivales mucho más poderosos que los Dioses, tal vez, incluso, a unas versiones alternas.
- ¡Ja!.- Se río Lori de él.- ¿Acaso crees que le vamos a temer a uno que se hace llamar un "Dios"?. Estás equivocado, nosotras vamos a pelear por Lincoln y también por Athena, así que será mejor que te retires, si no quieres recibir una paliza de parte de estos Guerreros.- Le advirtió la rubia de Wyvern, cosa que llevó a que Odysseus abriera sus ojos y los clavara en los de sus enemigos.
- Veo que es así: Ustedes toman una decisión y se acabó. Ponen sus vidas en riesgo, ¿acaso no saben medir sus acciones?. No, me temo que no y es por eso que me haré cargo de que se unan a mí o...- Les avisó con antelación, cosa que Bart se acercó amenazante.
- ¿O qué? ¿Nos pondrás a dormir y así matarás a la Diosa Athena?. Eso jamás, amigo, ahora, vete de aquí o serás tú quien lo lamente.- Advirtió el muchacho rubio de Géminis.
- Hmmm, veo que así es como terminan las cosas.- Finalizó el peli blanco-gris.- Muy bien, que así sea: Lo lamentarán con creces.-
Shun junto a Hyoga y Shiryu avanzaron hacia el rival, éste no encendió su Cosmos pero los tres jóvenes lo tenían bajo la mira. Un Santo de Oro con el poder de un Dios del "Olimpo", ¿qué clase de persona podía ser ese oponente?. Cada quien tomó posiciones de batalla, mientras que un relámpago rasgaba los Cielos y de ahí se veía, en la lontananza, el avance de las Fuerzas de Hades.
En medio de la lluvia, Dohko de Libra se dirigía hacia la Casa de Ofiuco, debía detener a aquel enemigo cuanto antes y más por la seguridad de Athena. Bajó, deslizándose, por una pendiente rocosa hasta que llegó a las escaleras, topándose con el cuerpo sin vida del Patriarca, el cual yacía con el Casco Dorado sobre su pecho, sosteniéndolo con las manos y mirando hacia los Cielos. El agua se entremezclaba con la sangre que aún fluía de la herida en su pecho, cosa que sorprendió al Caballero de Libra y de ahí tuvo que enfilar su rumbo para aquel destino.
Mientras tanto, en la lejanía, Hades tenía al Santuario en sus manos, listo para conquistar aquel baluarte y así llevar su guerra hacia la cumbre. Una sonrisa cruzó su rostro y de ahí, la Espada Imperial brilló con todo su esplendor.
- ¿Señor?.- Preguntó uno de los Espectros de las tropas.
- Procedan: Arrasen con todo a su paso.- Dio la orden aquel rubio y tras un movimiento de cabeza, el asalto contra el Santuario comenzó.
Pronto, desde sus distintas ubicaciones, los personajes contemplaron la primera explosión que se alzó sobre el sitio y las columnas de humo: Hades había llegado para reclamar su "Premio".
[Y la Batalla del Santuario ha comenzado y en un punto sumamente complicado con la llegada de Hades y Odysseus. ¿Qué pasará ahora en adelante? ¿Artemisa va a tomar alguna decisión con respecto a su hermana?. Todo esto y más lo verán en el capítulo que viene, el tercero y último.
Mando saludos y agradecimientos para Franco N 27 Agente KND, lady, lady-saintiasailor, FreedomGundam96 y RCurrent. Cuídense, amigos y nos vemos en el próximo capítulo.
Buen Domingo para todos ustedes.].
