Capítulo 38:
"A río revuelto, ganancia de pescadores" dice el refrán. Y eso se podía apreciar muy bien si uno dirigía la mirada hacia el Santuario del Siglo XVIII, uno en donde la llegada de Athena, una muy "rápida"; desconociendo el verdadero origen y la "Guerra Santa contra el Emperador Hades del Inframundo" junto a la Resurrección del Caballero Dorado Odysseus de Ofiuco, aquel que se había rebelado contra los Dioses, era todo un mix para aquel tiempo histórico, uno en donde el "Plazo" por el que Chronos había dado a Athena, sus Caballeros y Aliados habían pactado para salvar a Seiya de Pegaso de aquella "Espada Imperial Maldita", la cual había atravesado su pecho y lo llevaba hacia su inevitable final, a menos de que destruyeran aquella arma, sin embargo, todo había dado un brusco giro en los acontecimientos desde el principio: Ahora se hallaban guerreando contra dos villanos sumamente poderosos y temibles. Tenma estaba empeñado en salvar la vida de su mejor amigo, Alone, de las garras de Hades, mientras que Saori Kido/Athena y los demás iban a ponerle fin a la "Maldición de la Espada Imperial" y así salvar la vida de Seiya.
El Tiempo se les estaba agotando, Tenma de Pegaso había pelear, junto a Lincoln, contra la persona que era su amigo rubio, quien tenía su Espada Imperial desenvainada, un golpe, uno solo podía significar el final de todo pero el albino contaba con aquella misma arma para ser un gran apoyo contra el poseído por Hades. Un brillo de la actividad eléctrica dio contra aquel objeto, lo tenía listo para acabar con ambos y de ahí cargó. Lincoln reaccionó rápidamente y le detuvo el golpe contra ellos, dándole justo en el Centro del filo, causando un horrible chirrido que hacía rechinar los dientes. Ambos Emperadores, tanto del Pasado como del Presente se miraban a los ojos, aquellos que Alone tenía y los de Lincoln, eran como dos gotas de agua pero separados por la Historia de la Humanidad.
Tenma logró atravesar aquella "Guardia de Élite de Soldados Esqueleto" que protegían al rival, abriéndose camino y llegando hasta él para sacarle presión al albino de la Espada Imperial, ¿acaso lo iba a lograr? ¿Qué podía pasar si fallaba?. Todas las Probabilidades y Cartas estaban puestas sobre la "Mesa del Juego", una sola oportunidad y con ello la victoria final que se cernía en las manos de los contrincantes. En un momento, Lincoln se hizo a un lado para que el castaño de Pegaso pudiera dar su golpe para salvar a su amigo.
- Nunca creí que pudieran llegar hasta mí.- Les "felicitó" el rival, quien se movió con una velocidad impresionante, llegando a golpear a ambos con su Espada Imperial y de ahí les lanzó una poderosa ola de poder, una que los arrojó hacia atrás, estrellándose contra los primeros peldaños de las escaleras.
- Que así sea, porque no voy a parar de atacarte, aún cuando esté agotado.- Dijo Tenma, mientras que se giraba hacia Lincoln.- ¿Podrás resistir todo este tiempo?.
- Je, por supuesto.- Dio el albino su confianza y alzó su arma y volvieron a chocar nuevamente.
El puño de Tenma y la Espada de Lincoln volvieron a atacar, ambas se alzaron, chocaron, chirriaron y otra vez fueron despedidos hacia atrás con una gran violencia por la fuerza que Alone poseía. Parecía ser una "Fortaleza" inexpugnable, imposible de atravesar, con cada golpe que daban, el rival se contenía y volvía para tirarlos como si de basura se trataran, sin embargo, en aquel momento, cuando ambos chicos combinaron lo que tenían, un extraño calor provino de la mejilla izquierda del rubio. Éste se tanteó y una gota de sangre iba cayendo hacia abajo, caliente y de ahí tocaba el piso de rocas y polvo. Cerró los ojos y esa expresión serena cambió cuando descubrió que tanto el golpe del castaño como el ataque del albino habían sido los causantes de aquello, por lo que tomó su Espada Imperial y de ahí fue preparándose para cargar.
- Mi Señor, está herido, déjeme atenderle.- Pidió Pandora, la cual fue detenida por el rubio. Éste se volteó y la miró por un margen de escasos segundos.
- Que las tropas vayan hasta donde esta Athena: Acaben con ella, ahora.- Les ordenó, cosa que tomó por sorpresa a la joven peli negra-lila, la cual parpadeó varias veces.
- Pero...- No tuvo tiempo para dar una respuesta, sus palabras desaparecieron de sus labios hasta quedar flotando hacia la Nada. ¿Acaso no le importaba su misión de asesinar a la Diosa que era su enemigo?. No parecía estar en sus cabales, ¿el poder lo habría trastocado hasta convertirlo en una mera copia barata y burda de su verdadero Señor?. Fue entonces que se irguió y lo enfrentó cara a cara.- ¡Estos Soldados y Espectros han venido con usted para destruir a Athena y tomar el control del Mundo, no para verlo luchar contra el Caballero de Pegaso y ese niño de allí! ¡Mi Señor, comprenda, si usted pierde, todo estará perdido. El plan, su proyecto quedarán en la nada!.- Exclamó con tono serio, cosa que el muchacho no dijo nada, simplemente se enfocó en Tenma y Lincoln.
- ¿Acaso estás desobedeciendo una orden mía, Pandora?.- Preguntó Alone a ella, cosa que la tomó por sorpresa y éste estuvo a punto de decapitarla por escasos centímetros.
- El poder lo ha corrompido.- Observó Lincoln y Lucy asintió con la cabeza.- Ya no es el Hades que sentí en mi interior, sino alguien distinto. No sé si esto será bueno o malo.- Advirtió el muchacho con seriedad.
- Lincoln, esta vez no habrá tiempo para descansar o recuperar el aliento. En cuanto es re-inicie, quiero que vayas con tus hermanas, tú ya has hecho demasiado por mí: Ahora es mi turno.- Le encomendó Tenma esa misión, dejándolo perplejo.
- No, Tenma, no, es una locura, juntos podremos vencerlo.- Intentó en convencerlo pero el chico castaño se giró para encarar a su amigo. Lincoln presintió de que algo tenía planeado, una extraña frialdad se expandía por su cuerpo y lo único que podía pensar era en si la victoria podía estar asegurada o no, por lo que tuvo que obedecer y retirarse con sus hermanas y amigos.
- ¿Qué te dijo, Linky? ¿Por qué te retiras?.- Preguntó Lynn a él.
- No es por echarme ni nada, algo tiene en mente...y no es nada bueno.- Advirtió el muchacho, profetizando lo que podría ocurrir.
Una vez que el chico se retiró, Tenma contempló a Alone con seriedad, quedando a pocos centímetros, cara a cara, mientras que sus Fuerzas estaban siendo contenidas por el enemigo.
A su vez, en la Tierra del Presente, Seiya estaba empeorando, Marín de Águila junto a los otros que se habían quedado allí no podían hacer mucho por aquel muchacho castaño. Su vida estaba apagándose poco a poco y eso iba a significar su perdición. La "Maldición de la Espada Imperial de Hades" seguía avanzando, en cualquier momento llegaría hasta el corazón del Caballero de Pegaso y pondría fin a todo. Ni siquiera la ayuda de Stan y Ford pudo paliar lo que aquel joven no sabía que sentía.
- Ya han pasado varios días, estamos al borde de que la "Espada" llegue a su corazón y lo mate, ¿por qué demora tanto la Señorita Athena y los otros?.- Se preguntó el Caballero de la Corona Boreal.
- Ojala pudiera darte todas las respuestas, hermano, pero aquí no las tengo. Solo pudo decir de que si no llegan antes del Atardecer, será su perdición.- Dio Ford su funesta predicción de lo que pasaría.
Touma de Ícaro permanecía atrapado en aquellos "Anillos de Hielo" que Hyoga le había lanzado y estaba bajo vigilancia de las Saintias, las cuales no le quitaban los ojos de encima y más por si intentaba fugarse o querer destruir su "Prisión". Éste observó a Seiya, al principio, él había sido enviado como un "Agente" de Artemisa pero bajo las órdenes de la Comandante Calisto, ahora, lo único que sentía era pena por esa persona, aunque no de un modo más "Humanitario".
- Pierden su tiempo, todo lo que intentan hacer es en vano. Si no lo mata la "Espada", lo mataré yo en cuanto me libere.- Sostuvo con frialdad hacia ellos.
- Guarda tu asquerosa lengua si no quieres que te la queme.- Le advirtió Sunset.- Estás caminando por una línea muy delgada.-
- ¡Ja!.- Río y luego volvió a su postura seria.- ¿Crees que voy a temerle a una de ustedes?. Están equivocadas, es un grave error el querer atacar a un "Ángel" enviado por la Comandante Calisto después de que Athena dejó en ridículo a la Señorita Artemisa.- Sentenció y eso fue como una revelación.
- Un momento, ¿Calisto?.- Intervino Abraham Simpson de Acuario.-
- Así es.- Respondió Touma sin mucho interés en esconderlo.- Ustedes, todos ustedes son los responsables de haber desafiado a los Dioses, si no hubieran interferido con Hades, las cosas hubieran sido distintas.- Apuntó con odio hacia todos ellos.
- ¡Mira lo que está pasando en todo este lugar!.- Señaló Burns de Cuervo Negro.- Odysseus de Ofiuco ha regresado de la Muerte en el Pasado y ahora Shaina intentó matar a Seiya: Ella es su descendiente y tú vienes por órdenes de Calisto, son ustedes los culpables. No me extraña de por qué los griegos de la Edad Antigua dejaron de creer en los Dioses del Olimpo tras la derrota de Atenas en la "Guerra del Peloponeso": Son traicioneros.- Le espetó el joven norteamericano a Touma, el cual sintió rabia en su interior.
- Cuida, Montgomery, no podemos fiarnos de lo que pueda hacer este chico.- Pidió Abraham calma y de ahí lo encaró.- ¿Sabes muy bien que si Odysseus o Hades triunfan en el Pasado, todo el Presente sufrirá alteraciones?.- Le dirigió esa pregunta al muchacho y su rabia se disipó al instante, quedando helado.
- C...Cómo...- Balbuceó con temor.
- Todos sufriremos las consecuencias, incluso Artemisa, mis nietos quienes están allí, sus amigos: Odysseus no un simple Caballero Dorado, es peor que eso: Es casi como un Dios o incluso lo es.- Dio su respuesta final hacia el joven, mientras que un grito los alertaba a todos ellos: Shaina había recuperado la consciencia y se dirigía hacia Seiya para matarlo.- Oh no, ¡a sus puestos, de prisa!.- Pidió el joven castaño de EEUU, mientras que iban corriendo para formar un perímetro defensivo.- "Chicos, dense prisa".- Fue el ruego que lanzó Abraham al Cielo, esperando una respuesta por parte de lo que estaba ocurriendo en el Siglo XVIII.
- ¿Qué? ¿Odysseus está aquí?.- Preguntó Izou de Capricornio a Mystoria de Acuario, el cual asintió con seriedad.
- Sí, muchos otros de los Santos de Oro están inconscientes, pero no solo tenemos un solo frente, sino de que hay otro: Hades también está aquí.- Contó como respuesta el peli azul gélido, mientras que veían los combates en la Casa de Ofiuco y las escaleras.-
- Esto no pinta nada bien. Hay que intervenir.- Pidió Cardinale de Piscis pero Izou negó con la cabeza.-
- No podremos combatir en dos frentes a la vez, aunque la "prueba" es bastante complicada en estos momentos.- Sostuvo el peli negro japonés.
- ¿Y qué sugieres que hagamos? ¿Quedarnos de brazos cruzados?.- Se acercó Cardinale, amenazante.
- ¡Suficiente!.- Oyeron una voz y desde las Montañas vieron descender a cierto Caballero Dorado de Libra, quien se dirigió hacia los presentes.
- ¡Dohko!.- Exclamaron sus amigos.
- Estoy bien, veo que también han despertado tras quedar inconscientes.- Señaló el castaño de China.
- Sí y con la guerra encima de nosotros.- Respondió Cardinale.
- Por desgracia y encima el Patriarca ha muerto: Odysseus lo asesinó.- Informó el Caballero de Libra y todos quedaron horrorizados.- Igualmente, él también era un traidor, pensaba unirse al bando de Hades y asesinar a Athena, pero ahora, si queremos salvar el Futuro del Mundo, debemos ir allí y enfrentarnos tanto a Odysseus como Hades.- Pidió la atención de todos ellos y alzaron sus puños, poniendo rumbo hacia abajo.- ¡Izou, Mystoria, ustedes vayan a por los demás Caballeros Dorados, Cardinale y yo nos dirigiremos hacia la Casa de Ofiuco y...!.- Les encargó esa misión, cuando, de repente, un fulgor blanco se elevó desde el Sureste de su posición.- Tenma.- Recordó a aquel chico castaño.-
- ¿Qué ocurre, Dohko?.- Preguntó el Caballero rubio de Piscis.
- Luego te responderé a todas tus interrogantes, amigo. Por ahora, vayamos para detener a Odysseus. Espero de que Athena siga con vida.- Fue lo pidió el castaño, mientras que descendían a toda velocidad las escaleras.
Las "Flechas Doradas" que Gestalt le había disparado a Odysseus yacían en el suelo y rodeadas de escombros, mientras que el rival iba avanzando hacia ellos y éstos se defendían con todo lo que tenían, pero ni las poderosas "Cadenas de Andrómeda" de Shun, la "Aurora Boreal" de Hyoga ni el "Dragón Naciente" de Shiryu pudieron mermar la marcha de aquel enemigo, quien parecía indestructible.
- ¡Vamos, viejo, ¿acaso eres "Terminator"?.-Preguntó Bart hacia el oponente, quien procedió en atacar a varios defensores con sus golpes, dejándolos sumamente heridos, incluyendo aquel rubio.
- La respuesta que tanto buscas no está a la simple vista de un Ser Humano, sino de lo que tiene más allá de todo, debes saber de que el poder que posees, cosa que debo admitir, es sumamente esperanzador, pero no es lo que pueda dejarme muy "satisfecho". Te guías por tus emociones pero terminas perdiendo.- Le dio Odysseus aquellas palabras al chico, mientras que veía a su hermana y los Caballeros de Bronce heridos.-
- Yo...jamás...¡voy a permitir que te lleves la vida de la Señorita Athena, maldito! ¡"EXPLOSIÓN DE GALAXIAS"!.- Gritó el joven, lanzando su ofensiva.- ¡Gestalt!.-
El Caballero Dorado de Sagitario se preparó para disparar una nueva "Flecha Dorada", las explosiones habían llegado a dañar el techo, el cual colapsó en gran parte, así como también las columnas y los escombros yacían, junto al polvo, por doquier.
- ¡Amigos!.- Oyeron la voz de Ikki, quien llegó junto a Nelson para la Entrada Principal.
- Hermano.- Se alegró Shun de verlos y ambos fueron a ver cómo estaban.
El peli azul oscuro se arrodilló ante el Caballero de Andrómeda y lo ayudó a ponerse de pie, mientras que Nelson ayudaba a los otros. No eran heridas muy graves pero la misión, parecía ser una broma de los Dioses, solamente tenían que salvar a Seiya, destruir la "Espada Imperial" de Hades y ahora estaban metidos en la "Guerra Santa del Siglo XVIII". La muchacha tragó saliva y debió llevarla a un sitio más seguro, cosa que alertó a Odysseus, el cual iba a atacar a la Saintia y a la niña.
- ¡No te escaparás!.- Bramó Ikki, quien fue en auxilio de Bart y Shun atrapó al enemigo con las "Cadenas".
- ¡Tontos, es por el Bien de la Tierra!.- Les gritó Odysseus, harto de aquellas interferencias, cosa que llevó a que Bart lo encarara personalmente.
- ¡¿Qué "bien" traerás?. Solo muerte y destrucción.- Sentenció el rubio y ambos comenzaron a atacarse a base de golpes y patadas, cosa que no parecía afectar en nada al peli blanco-gris.
- ¡Un Futuro libre de todo padecimiento y dolor, en donde las desgracias que los Dioses tiraron sobre los Humanos, en especial las pestes sean erradicadas, en donde no existirá más el temor a la Muerte y llevar a la Humanidad hacia nueva "Edad de Oro" como lo fue en los Tiempos del Mito!.- Respondió Odysseus y de ahí, ambos puños colisionaron en un poderoso Cosmos Dorado, llevando a que ambos se miraran con odio.
- Un Futuro para ti, pero ¿qué será del mío, el de mi hermana y mis amigos? ¿Qué es lo que pasará con nosotros?. ¡Desapareceremos, Odysseus, incluso tú también!.- Señaló el chico inteligentemente.
- Hm.- El rival cerró los ojos con tono serio en su voz.- Piensas demasiado rápido en lo que pueda ocurrir durante toda esta vida. No sabes lo que es experimentar el verdadero dolor y padecimiento cuando estás en los Dominios de Hades. Yo mismo lo viví y tú...tú no eres más que un joven que apenas está conociendo lo que es una batalla de verdad. Abre los ojos, intentas crear un "Mundo" en donde hay temores y suspicacias, lo mío es distinto.
- No...- Habló Lisa, quien se puso de pie, con la ayuda de Nelson.- Te equivocas, tu "Utopía" no es más que un mito, una tontería que no se podrá completar. Aún, cuando lo intentes todas las veces que tú quieras, ésta terminará por desaparecer ante tus ojos. Puede que derrotes a Hades, que lo destruyas pero...¿qué pasará cuando los Dioses vengan a buscarte?.- Quiso saber la chica.- Misma situación fue la que nos pasó en nuestro Tiempo.- Los errores del Presente se repiten aquí, vuelves a tus mismos pasos que antes, no sabes lo que estás buscando realmente y es por eso que no te vamos a permitir de que mates a Athena.- Le advirtió la chica.
- Estoy con ella.- Habló Twilight.- Tú estás demente, quieres un poder que está más allá de los límites de un Dios. ¿Eso en qué te convierte? ¿En un Salvador, un Héroe o en un Villano?. Da igual lo que tengas en mente, tu camino es erróneo, Odysseus, siempre lo ha sido.- Siguió la chica peli agua-marina, tomando posición de combate.
Aquella "Olla a Presión" estaba lista para explotar en cualquier momento, el rival no se inmutó ni enojó, los miró a todos ellos, analizando cada "fibra" de su ser y de ahí fue avanzando hacia los presentes.
- Dicen eso como si fueran Dioses. No lo son, juegan a serlo, creen que porque lo que ocurre en su Mundo, piensan que aquí llegarán a repetirse las mismas desgracias. Eso es más que suficiente como para demostrar que al "Olimpo" hay que someterlo con toda la fuerza posible para que paguen el daño que han hecho y con eliminar a Athena será la "Llave" hacia el Futuro. Los mismos Caballeros Dorados serán quienes me jurarán lealtad.- Dio aquella perspectiva.
- Eso jamás, Odysseus.- Le negó Gestalt, quien caminó hacia él.- Mi Juramento es hacia Athena, eras mi amigo pero ya no te veo como lo eras antes: Solo veo a alguien que quiere dominar el Mundo y causar un daño mucho peor al que estamos enfrentándonos ahora con el Ejército de Hades a pocos metros de distancia.
- Y lo mismo ocurre con nosotros.- Añadió otra vez y allí, detrás de ellos aparecieron los restantes Santos de Oro, incluyendo Death Toll de Cáncer, quien emergió desde el "Omertá" en el que había quedado encerrado.
Rodeado por aquellos a los que creía que se sumarían a su causa, bajo la "Bandera" de una guerra que podría salvar a la Humanidad, pero se equivocó. Sus ojos se enfocaron en cada uno de ellos, mientras que una figura infantil iba caminando hacia el Centro del camino, siendo aquella chica, a la que intentó cegarle la vida, quien se detuvo y lo miró con aquellos ojos repletos de esperanza.
- Odysseus de Ofiuco, aún no es tarde para rendirse, puedes hacerlo.- Le habló Athena con su voz tranquila, mientras que sostenía su Cetro y de ahí, los Caballeros Dorados se arrodillaban ante ella.- Como sabrán, no soy la Diosa de este Tiempo, pero no permitiré de que pierdan esta "Guerra Santa": Cumpliré su objetivo y salvaremos la vida de Seiya sin importar las consecuencias, aún sí tú estás en mi camino.- Sentenció la chica y eso desencadenaría una última reacción, una que estaba avecinándose a toda marcha y que se hallaba en las escaleras, llevando a que Saori mirara hacia esa dirección.- Tenma, muy buena suerte.- Le deseó la chica, mientras que la Batalla Final había entrado en su última fase.
El estallido había empezado.
[Próximo capítulo, el Epílogo de esta historia.
Mando saludos y agradecimientos para RCurrent, FreedomGundam96, lady-saintiasailor, MontrealSoldier, Agente Franco N27 KND y los demás seguidores. Cuídense, amigos y les deseo un buen comienzo de fin de semana para todos ustedes.].
