Epílogo:
Cuando uno mira la "Línea del Tiempo", puedes ver todos los eventos históricos que han ocurrido desde el Origen del Universo hasta ahora, incontables historias y acontecimientos que han surcado este Mundo y que todavía quedan muchos más por ver, traen como respuesta el deseo de saber más. El Conocimiento y el Poder son dos "armas" tan atractivas como peligrosas, de las cuales hay que ser extremadamente responsable y no cometer una locura como dejarse llevar por el mismo y creerse intocable. Allí, en el Siglo XVIII, bajo una penetrante cortina de agua, Tenma de Pegaso enfrentaba a su amigo Alone, quien estaba bajo el control de Hades, mientras que, en la Casa de Ofiuco, Athena y los suyos se encontraban en pleno inicio de la Batalla Final contra el Caballero Dorado Odysseus de Ofiuco, quien no iba a ceder ante sus deseos de destruirla y dominar el Mundo.
El poder le pertenecía solo a él, ni siquiera el "Olimpo" iba a tener el descaro de querer entrometerse en su camino, cualquiera que lo hiciera iba a ser lo bastante estúpido como para lamentar las consecuencias, así dio su respuesta final ante la Diosa de cabellos castaños, moviendo su cabeza, una señal que despertó temores en los más jóvenes pero que, ahora, comprendían lo que significaba.
- Rendirse es un acto de cobardía, Athena y tú lo sabes muy bien.- Respondió con frialdad el rival.
- Odysseus, mira a tu alrededor, ya nadie está bajo tu influencia, ¿acaso quieres esto?. Ser el único que sea eliminado.- Quiso hacerlo entrar en razón aquella chica, pero fue en vano.
- Está consumido por el poder, solo ve lo que él cree.- Observó Bart con asombro y preocupación en su voz.
- Mientras existan aquellos que tengan la osadía de destruir este Mundo, el Ser Humano jamás conocerá la paz y el orden, Athena. Los Dioses tienen que ser eliminados para siempre y ese es mi papel. Ahora, lucha contra mí o muere.- Puso final el rival a aquella charla y fue avanzando hacia ella pero los Santos de Oro la protegieron.
- ¡Odysseus, detente, ahora!.- Le ordenó Shion de Aries, quien iba a desplegar su "Muro de Cristal" pero fue destruido por el oponente.- ¡Detente, estás por cometer un terrible acto de traición!.
- Ya no pertenezco a las reglas del Santuario, Shion. Ese viejo Yo ha desaparecido hace mucho tiempo.- Sentenció hacia el rubio, quien se interpuso en su camino.
- ¡Odysseus!.- Bramó Ox de Tauro y con sus enormes brazos lo detuvo.- ¡Esto tiene que parar ahora mismo, ¿acaso no ves el derramamiento de sangre allí afuera?! ¡Estamos en guerra y tú quieres matar a nuestra Diosa! ¡Deberías estar de nuestro lado y defenderla!.- Reprochó aquel enorme personaje rubio, pero el rival se escapó de su agarre.
- ¡Escuchen, todo intento que hagan sobre mí será en vano, es mejor que desistan, ahora!.- Les entregó ese mensaje de advertencia, mientras que Mystoria le congelaba el cuerpo junto a Hyoga.- Yo se los advertí.- Dijo y aquel "Ataúd de Hielo" estallaba por los aires.
- ¡Maldito!.- Le atacó Nelson pero fue detenido, siendo lanzado hacia atrás y salvado por Ikki y Shun.
- ¿Estás bien?.- Preguntó el Caballero de Fénix a su Aprendiz, quien asintió con la cabeza.
Pronto, con cada golpe e intento por frenarlo, la marcha del Caballero Divino seguía imparable, estando a poca distancia de Athena. Pero aquella castaña clara no titubeó ni sintió miedo, sino de que permaneció de pie, aún protegida por Lisa de Virgo y Twilight de Caballo Menor, pero ella les ordenó, con sus manos apoyadas en la espalda de ambas chicas, de que se retiraran, que estaría bien, cosa que depositaron su confianza en ella. Pronto, el peli blanco-gris quedó a la altura de su objetivo, listo para matarla con su poder pero se detuvo al instante de ejecutar su golpe fatal.
- ¿Acaso no le temes a la Muerte, Diosa Athena?.- Quiso saber con seriedad, al verla tan tranquila.
- Ya he visto a la misma muchas veces y es algo que, hasta los mismos Dioses no pueden dejar atrás. Tú también la has experimentado, Odysseus, estuviste en "Cocytos", la "Prisión del Hielo Eterno" pero no puedo permitir que me detengas.- Le respondió ella sin inmutarse o temerle.
- ¿Cómo es posible eso?.- Preguntó el rival.
- De donde yo vengo junto a mis amigos, mi deber es el de cuidar a este Mundo de personajes sumamente peligrosos como los Dioses Malignos, aquellos que cayeron ante una corrupción que los guio por el mal camino. Tú estás en esa "Lista" pero también, además de ser la Diosa de la Guerra, aquella que siempre estará lista para el combate, para defender a los que amo, también conozco lo que es la compasión, el amor y la paz. Por eso mismo, te estoy ofreciendo esta "Carta de Salvación": Ríndete, vuelve a ser como la persona que eras antes, aquella que se preocupaba por los demás y sé un gran Caballero para la Diosa de este Tiempo.- Le encomendó dicha misión, una tarea que parecía intentar surtir efecto pero que, a los ojos del enemigo, no parecían hacerle, ni siquiera, una sola llamada de atención.
- ¿Servir a una Diosa que es responsable del sufrimiento de este Mundo? ¡Jamás!.- Bramó el oponente, mientras que iba a atacarla pero ella alzó su Cetro, defendiéndose al instante de su golpe.
Pandora no podía creer que Tenma estuviera dispuesto a morir por Alone, sin embargo, la Comandante de los Ejércitos del Emperador Hades no podía intervenir en su lucha, sino el de que continuaran las tropas con el asalto, algo que se estaba volviendo demasiado complicado por la resistencia que los defensores ofrecían, causando bajas a las filas del enemigo. Podía ver cómo caían sus efectivos, una derrota era segura pero ella no perdería aquella oportunidad de ver a su Señor Hades tomando la cabeza de Athena y enseñarla a sus Soldados. No, eso no estaba previsto y no se dejaría vencer.
Tenma, por el contrario, yacía herido de gravedad por los numerosos golpes recibidos, sin embargo, él no pensaba en rendirse, lo iba a salvar, ¿qué importaba si tenía que morir?. Su amigo viviría y de eso podía sentirse seguro de que lo lograría, así que volvió a la carga, aún ante la sorpresa del rubio, quien bajó su Espada, dejando que la punta tocara el piso. Unas cuantas gotas de sangre cayeron desde sus heridas al piso, Alone lo observó, mostrándose "amable" ante el joven, pero éste no iba a dejarse engañar.
- Pierdes tu tiempo, Tenma. Dentro de poco, Pandora se hará cargo de capturar a Athena y seré yo quien la asesine.- Le dijo en modo estoico y sereno.
- ¡Eso jamás! ¡Te salvaré, se lo prometí a ella y al Maestro Suikyo de la Copa/Garuda!.- Prometió y al oír ese nombre, el rubio alzó la vista, reconociendo que el caído le había encomendado dicha misión.
- Y pensar que él se convirtió en uno de los "Tres Jueces del Infierno" para salvar la vida de su hermano. Es una lástima su muerte, la persona que él amaba, aún vive pero todo gran triunfo tiene un precio y él lo sabía.- Sentenció fríamente y de ahí tomó su "Espada Imperial", mientras que el chico de cabello castaño iba a atacarlo.
Así era como terminaría su vida: Dando todo por su amigo, ¿qué importaba si moría?. Esa era la misión de un Caballero de Athena; la defensa de aquellos que amaba, por lo que no le temía a nada. Estaba a pocos centímetros cuando, de repente, ambos poderes y las imágenes de Pegaso y Hades colisionaron en una impresionante explosión que hizo sacudir al Santuario, como si de un terremoto se tratara. Uno que llegó a alcanzar a Pandora, quien cayó al piso ante el terrible poder que sintió y al voltearse, el sitio de la batalla estaba destruyéndose poco a poco hasta quedar una nube de polvo que se iba expandiendo hasta desaparecer.
Temió lo peor, ¿qué era lo que le había ocurrido a su Señor?. No podía describirlo con palabras, sus labios temblaban, su rostro estaba petrificado del terror y lo mismo los Espectros y tropas de asalto que tenían a su dispoción.
Mientras tanto, en la Casa de Ofiuco, Odysseus estaba encarando a Athena cara a cara junto a la resistencia que se le había formado a su alrededor. Parecía una locura que todos aquellos a los que él había salvado, que estaban en deuda, se le hubieran dado la vuelta para luchar por aquella niña venida de otra Dimensión y Tiempo. Fue entonces que optó por pelear, alzó el "Báculo de Asclepio" y atacó a la peli castaña clara, quien se defendió con el suyo, deteniendo el impacto.
- ¡Deja a la Señorita Athena en paz!.- Bramó Bart y lo atacó con fuerza pero éste mostró resistencia.
El rival no respondió, seguía concentrado en la Diosa, a pesar de estar recibiendo todos los impactos enemigos contra su cuerpo.
- Odysseus, date de cuenta de tus errores, ríndete.- Insistió Athena pero era en vano.-
El peli blanco-gris volvió a la carga, tomó la delantera, atacó con todas sus fuerzas y estuvo por matar a la niña cuando fue detenido por un feroz escudo que le detuvo justo a tiempo, llevando a que el Báculo se estremeciera y estuviera a punto de explotar, por lo que debió retroceder un poco y de ahí regresar con todo.
- Tu determinación me llama la atención, eres valiente, al igual que los demás, pero estás errada en tu deseo de querer salvar al Mundo de su destino.- Advirtió y de ahí trazó un nuevo golpe pero la niña volvió a la defensa.
- ¡Señorita Athena, el tiempo apremia, tenemos que detenerlo a él y Hades antes de que Seiya muera!.- Le hizo recordar Lisa con Twilight a la presente.
- Lo tengo en mente, no se preocupen.- Le tranquilizó ella, mientras que veía a los Caballeros Dorados de su bando y del Siglo XVIII atacar con todo lo que tenían a Odysseus pero no parecía hacerle ningún daño al respecto.
El Tiempo, un enemigo sumamente peligroso, estaba en su contra, ¿cuánto de éste disponían para salvar al Caballero de Pegaso?. No lo sabían, algunos temían de que el plazo hubiera finalizado y estuvieran atrapados en el Pasado. Aquellos pensamientos mermaron cuando Odysseus la atacó por sorpresa, llevando a que la niña cayera y rodara por el piso.
- ¡Ya no hay nadie de que pueda meterse en mi camino!.- Exclamó pero cuando estaba por alzar su Báculo, éste comenzó a resquebrajarse, una serie de destellos fueron apareciendo en su interior y las luces salieron disparadas para perderse dentro de la Casa de Ofiuco.- No…¡No, mi Cetro de Asclepio!.- Gritó horrorizado al ver cómo caía su Símbolo de Poder y Autoridad.
- El Pasado que tanto decías enfrentarte y al que desafiaste a los Dioses, te ha vuelto a atacar, Odysseus: Se terminó.- Sentenció Bart, mientras que él se lanzaba y tomaba a la Diosa, justo cuando el atacante iba a matarla.
- ¡Maldito mocoso! ¡¿Crees que puedes interferir en el papel de un Dios?! ¡Estás equivocado, todos ustedes lo están!.- Bramó y justo en ese momento, Death Toll abrió el "Omertá" junto a Lucy, mientras que una feroz corriente de aire iba succionando a Odysseus hacia el interior de aquel "artefacto".- Hm, son todos unos ingenuos con querer detenerme pero se darán cuenta de que, al pasar el tiempo, todo lo que ustedes han creído justamente, les traicionará. Ya lo verán.- Decía el rival, mientras que iba resistiendo a aquel embate y atacaba al Santo de Oro de Géminis y la Diosa, quienes estaban aferrados a una de las columnas con forma de Serpiente.
El "vendaval" no parecía detenerse, aumentaba cada vez más su intensidad, arrastrando escombros y éste podría engullir a todos si no se encerraba a Odysseus en su interior. Pronto, el peli blanco-gris fue avanzando hacia Bart, ni siquiera las "Rosas Diabólicas" de Cardinale o la "Aurora Boreal" de Mystoria pudieron hacer sus efectos ante tan semejante diferencia de poderes. Lisa y los demás intentaban llegar hasta Bart y Saori, pero el muchacho parecía ir perdiendo sus fuerzas en el momento de cuando iba a ejercer su mayor papel como Caballero de Dorado.
- ¡No la voy a soltar, resista, Señorita Athena, resista!.- Pedía el chico en esos momentos tan tensos y que, incluso, su frente comenzaba a perlarse del sudor ante la tensión que se iba acumulando con el paso del tiempo y el avance de Odysseus.
Éste no iba a quedarse atrás, una poderosa ofensiva que le arrojó fueron esas "Serpientes Venenosas", las cuales volaron hacia el chico quien éste cubrió a la Diosa con su cuerpo, resistiendo al "Veneno de Samael" y a las próximas oleadas que le lanzaría el oponente.
- ¡Eres muy valiente! ¡Tienes mis respeto, Bart de Géminis!.- Le felicitó el peli blanco-gris.
- ¡Pagarás por tus crímenes, Odysseus!.- Bramó el rubio y le lanzó un golpe que fue detenido y podía sentir como la fuerza del oponente le iba a quebrando sus huesos, haciendo de que gritara y apretara los dientes.
- "No…no debo rendirme…el Maestro Seiya cuenta con nosotros…conmigo…Maestro…Resista…no me rendiré…no me dejaré aplastar por este sujeto…no…no lo haré…Saga…amigos…todos ustedes, Valientes Caballeros Dorados que cayeron en la "Guerra Santa contra Hades" en nuestro Tiempo…denme la fuerza para seguir adelante, permítanme honrar sus espíritus y recuerdos con sangre y gloria…denme la fortaleza para que el Futuro sea brillante".- Pidió Bart hacia aquellas personas, tanto conocidos como aquellos que ya no estaban más en el Mundo de los Mortales.
Por todas partes, desde el Pasado hasta el Presente, incluso en el "Olimpo", Chornos El Invisible pudo sentir aquella presencia que lo desconcertó junto a Hécate. La Bruja sonrió ante aquella demostración de poder que traspasaba el del Dios del Tiempo. Una fuerza que desconocía había emergido desde aquel joven rubio y, a través del suyo, el responsable de todo eso estaba sintiendo, por primera vez, miedo en su interior.
- ¡Esto tiene que ser una broma de mal gusto! ¡Es igual a cuando Seiya de Pegaso venció a Hades! ¡Me niego rotundamente a creer semejante blasfemia! ¡Ningún Humano puede lograr así!.- Exclamó el enemigo, mientras que Hécate se reía de su desgracia.
- Te equivocas: Ellos sí pudieron, Saori lo logró, tú te creías intocable por manejar el Tiempo pero éste mismo te terminó por traicionar. No lo tomes a mal, sino más bien como un "recordatorio" de no subestimar a los Humanos.- Le advirtió la chica, mientras que se iba retirando de allí y el Dios del Tiempo se quedaba helado ante aquella escena, viendo como Odysseus podría conocer su final.
Volviendo al Pasado, no solo Bart se enfrentaba a Odysseus, sino de que Tenma y Alone habían luchado hasta el final, pero, en aquel momento, el cuerpo de aquel castaño de Pegaso se desplomó contra el piso junto al de su amigo, habiendo dado todo su poder contra la "Espada Imperial", la cual comenzó a quebrarse ante sus ojos y su amigo caía ante sus brazos.
- Tenma…yo…- Le dijo el chico, una vez salido del control que Hades había ejercido. Había caído ante su amigo, quien estaba herido de muerte. El Espacio mismo parecía desaparecer, envolviendo al castaño en una especie de "Limbo", uno en donde se trastocaba y conformaba una "Realidad" distinta, en donde varios Guerreros con Armaduras Doradas yacían a su lado junto a dos "Árboles Gemelos" y una Copa cargada con agua se hallaba a su lado, siendo rellenada por un reconocido hombre.
Visión de Tenma:
Ese joven, no lo podía distinguir, parecía ir todo en cámara lenta, ¿acaso estaba muriendo?. No tenía sentido. Pudo sentir como el hombre lo sostenía con delicadeza iba llevando la Copa hasta sus labios, llevando para que tomara de aquel líquido y sus ojos pudieran contemplar a esa persona.
- Suikyo...¡Suikyo!.- Lo reconoció el chico al instante.
- Lo has logrado, Tenma: Pudiste salvar a Alone, has destruido la "Espada Imperial" que lo poseyó.- Le felicitó aquel ex-Juez de Garuda y ahora vistiendo la Armadura de la Copa.- Estoy muy orgulloso de ti y ahora, solo queda ver la derrota de Odysseus de Ofiuco.- Al mencionar a aquel joven, los ojos del castaño se abrieron como platos.
- Pero...¿cómo?. Es imposible de vencer.- Alegó pero Suikyo negó con la cabeza.
- Todos tienen sus puntos débiles y eso lo incluye a él. Pronto nos volveremos a ver, Tenma, por ahora, ve y protege a tu amigo y Athena del peligro. Es una promesa. Cuídate mucho.- Le deseó el Caballero y de ahí, todo fue volviendo a la normalidad.
De vuelta al Presente:
- ¡NO, ESTO NO PUEDE SER CIERTO! ¡NO!.- Bramó Chronos, sorprendido ante todos los reveces de última hora y que le habían costado todo lo que tenía a su alrededor.- ¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE UNOS MORTALES LO HAYAN PODIDO HACER?!.- Siguió exclamando y el ambiente se iba tornando mucho más tenso al transcurrir el Tiempo.
Sí, ni Chronos ni tampoco Pandora podían dar crédito a lo que estaban siendo testigos. La mujer de cabellos negro con tonos lila se quedó paralizada al ver como su Señor Hades desaparecía de aquella "Espada Imperial" y terminaba regresando Alone a la normalidad. Los planes de dominación mundial habían caído, sus Fuerzas no podían hacer nada más, así que, desde donde estaba, la muchacha ordenó la retirada hacia el Inframundo, escapándose de allí.
- "Ganan esta vez, pero no podrán salvarse, porque la próxima seremos nosotros quienes tomemos la cabeza de Athena".- Lanzó aquel augurio y de ahí desaparecieron al instante.
A pesar de que Tenma se había recuperado y Alone estaba liberado del poder de Hades, la Batalla de la Casa de Ofiuco continuaba, por lo que ambos amigos fueron hacia allí para ver qué estaba ocurriendo.
Odysseus y Bart se estaban enfrentando en un combate sin igual, el "Omertá" se llevaba todo por delante, el peligro de salirse de aquel agarre llevaba a que ambos lucharan en una desenfrenada "Arena" para ver quién ganaría. Sin embargo, ambos yacían heridos y solo podía haber un ganador. En un momento dado, el peli blanco-gris atacó a Athena, pero el rubio se interpuso y con todas sus fuerzas detuvo su golpe.
- Tú no eres un Caballero Dorado, ni tampoco un Dios, eres un farsante, un embustero que solo quiere poder.- Le reprochó Bart a éste.
- No sabes el terrible error que estás cometiendo.- Le advirtió Odysseus.- ¡Juegas con fuerzas desconocidas!.- Bramó y cuando estaba a punto de derrotarlo, el poder del rubio llegó a herir al rival en su pecho, llevando a que cayera de rodillas y todo era visto por Athena.
- Buen viaje, Odysseus, regresa al Mundo de la Muerte para que recapacites por lo que has hecho.- Le dijo Bart y con un último golpe, el Caballero Dorado Odysseus de Ofiuco fue arrastrado por el "Omertá" hacia las Tierras de Hades, en donde quedó encerrado para siempre en ese lugar.
Todo había terminado, Tenma y Alone llegaron a la Casa de Ofiuco, en donde Athena se estaba recuperando, las Serpientes desaparecieron y aquel Templo del Portador de la Serpiente había comenzado a destruirse, quedando sus escombros enterrados bajo las Montañas.
Los días fueron pasando, allí decidieron que Shion se hiciera cargo del puesto del Patriarca, cosa que aceptaron todos los Caballeros Dorados, además de que el nacimiento de la Diosa Athena en aquel Tiempo iba a llegar "tarde" pero se cumpliría. Con la derrota de Hades, la situación había mejorado, por lo que Tenma había decidido, en honor a Suikyo de Garuda, entrenaría en el Santuario para ser un Caballero al servicio de la Diosa, mientras que Alone se quedaría allí con él, bajo su protección.
Por su parte, Pandora y Chronos habían quedado derrotados pero eso no significaba de que fueran a darse por vencidos. Muy pronto aquellas personas lamentarían ese día.
- Triunfamos y podremos volver a casa.- Dijo Bart a los presentes, mientras que Alexander iba abriendo un "Portal" en el Tiempo que los devolvería a su Era correspondiente.- Solo espero que el Maestro Seiya despierte...sí, sí lo hará.- Depositó su confianza, mientras que era llamado por su hermana y amigos, quienes fueron iniciando el viaje de regreso hacia su Mundo, despidiéndose de aquellos Santos de Oro del Pasado.
Una imagen se vio en aquel sitio: Shion ocupaba el Trono del Patriarca en el Palacio de Athena, Dohko se encargaba de entrenar a Tenma en su camino para convertirse en un gran Caballero, Alone retrataba unos preciosos cuadros de paisajes y los demás personajes estaban a cargo de la vigilancia de sus Templos Zodiacales, por lo que solo quedaba aguardar a que el Tiempo dijera "Presente" y les llevara a Athena para que se convirtiera en su Diosa. Sería una larga vigilia, pero estaban dispuestos en cumplirla.
- Volvamos a casa, amigos.- Pidió Saori y de ahí, ella recuperó su cuerpo del Presente.- Tengo la sensación de que Seiya nos está esperando.- Auguró, muy segura, de lo que sus palabras decían.
Y de ahí, todos se internaron dentro del "Portal del Tiempo".
Shaina había dejado aquella hostilidad provocada por la Casa de Ofiuco, la misma desapareció delante de ellos, el poder y la influencia de Odysseus también, pero, en aquellos momentos, el joven de la silla de ruedas, aquel que se encontraba quieto, incluso para la mirada de Touma de Ícaro, quien estaba siendo vigilado por Marín y las Saintias, daba a entender de que su cuerpo comenzaba a reaccionar, moviéndose con lentitud y de ahí, frente a todos los presentes, junto a la llegada de sus amigos, quienes habían viajado al Pasado, fueron testigos de lo que tanto estaban esperando.
Seiya de Pegaso había abierto sus ojos. Estaba vivo, recuperado, la "Maldición de la Espada Imperial" se había destruido y con la ayuda de los demás, él pudo ponerse de pie y mirar a todos ellos, en especial a aquellos nuevos Caballeros Dorados y a sus Aliados.
- Sabía que lo lograrían: Cumplieron su misión, protegieron a Athena mientras que yo estaba en coma. Ahora es tiempo de volver a luchar juntos, amigos.- Felicitó el castaño y de ahí, nuevos vientos trajeron la esperanza para aquel Mundo que había sufrido tanto por las "Guerras Santas".
Una nueva Era acababa de comenzar para todos ellos.
Fin.
[Tal vez no sea un GRAN FINAL, pero lo considero lo justo y necesario, haciendo uno muy tranquilo para terminar dicha historia. Por otra parte, con respecto al manga, se acaba de anunciar, que volverá tras dos años de hiatus. Pero bueno, era mejor ir cerrando este frente, sin embargo, a prepararse para el próximo "Saint Simpson-Louds: Saga de Zeus", el cual saldrá para el 1*de Abril de este año, amigos.
Espero que les haya gustado este trabajo que comenzó en Enero del 2017 y termina hoy, 31/1/2021. Mando saludos y agradecimientos para FreedomGundam96, lady-saintiasailor, PoLucy, Franco N27 Agente KND, RCurrent y los demás seguidores. Muchas gracias por haber seguido esta historia desde su inicio hasta el final.
Cuídense, amigos y les deseo un buen Domingo de mi parte y también un excelente comienzo del mes de Febrero para todos ustedes.
Nos vemos, Camaradas.].
