Yo ... Vi el infierno.
No, lo más apropiado es decir que yo nací en el infierno. Y probablemente es que viva un infierno encarnado en vida por el resto de mis días. Para finalmente morir en el infierno.
Por lo tanto, no importa a donde fuera … El infierno me seguía detrás.
Me había ido a dormir como siempre temprano, nos habíamos mudado recientemente a la ciudad y mañana empezaría en mi nueva escuela. Mamá me había contado una cita historia para dormir mientras mi padre me prometía comprar un helado cuando me recogiera de la escuela al salir de su trabajo.
Luego de eso fue todo oscuridad … Y luego todo se llenó de rojo. Los gritos horrorizados y agobiantes de mis padres resonaron junto al sonidos de las llamas consumiendolo todo.
Para cuando volví en mi me encontraba en un campo repleto de llamas. Un gran incendio había aparecido. La ciudad la cual le había agarrado cariño hace pocas semanas se estaba volviendo cenizas ante mis ojos.
Parecía una zona de guerras o de grandes catástrofes que suelen pasar en las películas, pero la diferencia aquí era que esto era real.
El alto muro de llamas se hacía más grande y la mayoría de las construcciones se habían vuelto añicos en la dirección que recorría. De hecho, ni siquiera sabía hacia donde caminaba, ni sabía si me alejaba o me acercaba más al epicentro del incendio- No, al núcleo del infierno eterno.
Me sentía extraño siendo el único ser vivo en este infierno … ¿Por qué aún seguía con vida? El ... Único ser vivo en todo este desastre.
¿Fue acaso suerte que siguiera con vida? ¿Quizás el destino quería que sobreviviera a este desastre? ¿Acaso yo tengo una razón mayor por la cual vivir? Independientemente de lo que fuera … En este momento era el único ser vivo en estas llamas.
Yo … Quería vivir, debía seguir vivo. Pero camine sin rumbo, porque pensé que permanecer ahí sería peligroso pero no sabia a donde iba.
Aunque realmente no me importaba la gente quemada a mi alrededor … Tal vez porque, aparte de no querer terminar como ellos, había un sentimiento más fuerte en mi mente.
Quería vivir.
No había nada de malo en eso … ¿Verdad?
Pero a pesar de ello, no tenia esperanza. Ya era una maravilla seguir con vida hasta ahora, así que no podía ser salvado. No sobreviviré. Pase lo que pase, no podré escapar de este infierno. Si, este lugar era el infierno encarnado en la tierra, hasta un niño podría entenderlo.
Este infierno sería mi lecho final, mi tumba, mi ataúd y lápida.
Afortunadamente el sufrimiento no duró mucho. Las llamas me alcanzaron quemando mi piel, el humo contaminado violó mis pulmones sin cesar, mi final estaba cerca.
Mi vista se volvió brumosa y no veía por donde caminaba, y llegué a tropezarme con mis propios pies.
Lo último que vi fue una especie de sol contaminado de negro y rojo maligno … Cambiar a un brillante y hermoso sol blanco y azul celestial que me provocaba una …
Ataraxia absoluta en este infierno ilimitado.
Cielos … ¿Por qué siempre me involucró con niños? Ah, que blando soy.
Dijo una voz masculina resonando en mi cabeza y todo se volvió oscuridad nuevamente …
¿O no … ?
- ¡¿Estas bien?! ¡¿Me escuchas?! ¡Responde, por favor! - Exclamó una voz femenina que perturbó mi sueño.
Aunque intenté ignorar la voz para dormir me fue imposible ya que no para de gritar. Y tenia tanto sueño …
Mis párpados se abrieron y miré perplejo ante lo que veía.
Frente a mí había una mujer, no, era demasiado joven, lo mejor era decir que había una chica ante mi. Su cabello era negro pero lleno de cenizas, su piel blanca tenía parches negros de quemaduras, había uno en específico por encima de su ojo derecho que desfiguraba un poco su rostro, la quemadura en ese lugar parecía tener forma de un rayo.
Los restos de su suéter negro quedaron en sus brazos, mostrando su camisa blanca sucia de cenizas y polvo, además de quemada. Su pequeña corbata negra estaba hecha jirones, su falda estaba algo desgarrada y sus zapatos estaban destrozados.
Pero lo único intacto era la gran capa roja real que usaba para cubrirnos a ambos, y de alguna manera parecía que esta capa alejaba todo el mal con su sola presencia.
Una presencia real que rozaba lo divino.
La joven sonrió, mientras lágrimas caían de sus ojos.
- ¡Si, estas bien! - La sonrisa se ella se hacía tan grande y llena de euforia que no pude evitar quedarme hipnotizado por lo hermosa que se veía sonriendo de aquella manera. - ¡Logre algo de verdad! ¡Lo hice! … ¡S-Solo … Solo unos pasos más y nos volveremos a ver ... ! -
Iskandar …
Ese era el nombre de aquel quien ella le había jurado amor puro y lealtad inquebrantable.
Y …
Wanda Velvet …
Fue el nombre de quien yo juré proteger con mi vida hasta el final de mis días.
…
- ¡Alexis! ¡Despierta! ¡Llegaremos tarde! -
Exclamo una voz femenina haciendo que me despertara golpe y cayera de la cama al suelo en un ruido sordo.
- ¡Ah, l-lo siento! - Dijo de nuevo aquella voz que me despertaba todas las mañanas. Aunque se lo agradezco mucho, existen mejores formas de despertar a alguien.
- Ugh … Buenos días para ti también, Gray … - Dije luego de levantar mi cabeza del suelo y ver a Gray.
Ella era una chica británica de quince años de ojos verdes y piel un poco pálida. Su cabello era gris al igual que su nombre, un hecho divertido. Usaba una chaqueta, con una capa con capucha, falda y zapatillas. Todos ellos en colores negros y grises. En este caso tenia la capucha puesta a pesar de estar en el interior de un edificio, lo cual me hizo fruncir un poco el ceño.
- ¡Hahahahaha! ¡Se cayó el tonto! - Se rio de mi desgracia una voz estridente proveniente del interior de la capa de Gray.
- ¡Add! - Dijo la chica en forma de regañó mientras revelaba al individuo.
Add era un pequeño cubo con rostro de color morado, con detalles grises y dorados. Estaba dentro de una jaula de pájaros. Era el Código Místico de Gray.
Mire a Add. - Hey, Add. -
- ¿Eh? ¿Si, que pasa? - Me pregunto con curiosidad.
- ¿Quieres que te vuelva a tirar al retrete como la otra vez cuando arruinaste el pastel de Shishou en su cumpleaños? - Dije con una sonrisa que prometía mucho dolor.
- ¡Ahhh! ¡Gray, protégeme! - Gritó el código místico yendo al extremo mas alejado de su jaula-casa.
- Te lo mereces por burlarte de Alexis. - Le dijo la susodicha antes de suspirar. Finalmente ella ocultó de nuevo su código místico parlante y me miró y se sonrojó extrañamente. - Tu … Tu ropa. -
¿Eh? Oh … Baje la mirada y me encontré semi desnudo. Aunque usaba un short, no tenia camisa alguna dejando a la vista mi parte superior llena de cicatrices antiguas de quemaduras.
- Lo siento … Este cuerpo debe causarte aversión, ¿No es así? - Dije con una sonrisa vacía mientras buscaba una camiseta rápidamente para ponérmela.
- ¡No! ¡En absoluto! ¡Solo que … ! ¡Solo que … ! -
- ¿Cuando le dirás que- Intento hablar Add nuevamente, pero Gray lo sacudió. - ¡Para, Gray! -
- ¡No hasta que te calles! - Grito ella con hostilidad.
- Bueno … Podría decir lo mismo de tu rostro. - Cuando termine de decir esas palabras, ella se petrifico.
- Alexis, no, yo … - En ese momento me arrepentí de haber dicho esas palabras al ver el estado vulnerable de Gray.
Sacudí mi mano. - No, lo siento. Fue mi culpa. - Mire el reloj a un lado de mi cama. - Y creo que llegaremos tarde a clases … Otra vez. -
- ¡¿Eh?! - Gritó la chica conmocionada al percatarse de la hora. - ¡Esto es por tu culpa, Alexis! ¡Solo apresúrate! - Ordenó ella mientras salía de mi habitación mientras murmuraba cosas referentes de que era imposible que volviera a llegar tarde a clases por quinta vez consecutiva solamente esta semana.
Me rei entre dientes mientras Gray se iba y me quedaba solo en mi habitación. Centre mi vista en mi perchero, donde estaba la misma capa roja con la que Shishou me cubrió y protegió hace diez años. Bueno, creo que es momento de prepararme para las clases con Shishou, y también para sus sermones por llegar tarde nuevamente.
Lo que no sabía era que a partir de este día todo cambiaría … Casos Extraños comenzarían a pasar en mi vida.
Pero creo que lo más apropiado ahora es presentarme, el narrador de esta historia.
No soy tan inteligente como mi Shishou, ni tan buen ayudante como Gray. Pero el papel que he tomado en esta historia es de …
Un guardián.
Yo soy Alexander Velvet, el guardián de Lord El-Melloi II, también conocida como Wanda Velvet y de Gray.
Y esta es mi historia.
...
