Capitulo 2: Como un gato

Mirai estaba disfrutando de la comida que Satsuki le había comprado. Ambas comían fuera de un restaurante, en las mesas que les daban un buena vista de la aldea. La pelinegra noto algo respecto a su hogar, o mejor dicho ya lo había notado pero nunca se había recordado de preguntarle a un adulto.

– ¿Por que construyeron la aldea en un hoyo? –Pregunto la jinchuriki.

– ¿Ummm? –Exclamo Satsuki con la boca llena. La mujer trago sus alimentos para responderle.– No la construyeron en un hoyo. ¿No te sabes lo de el ataque de Pain?

– Se que hubo un ataque. –Dijo Mirai.

– Durante ese ataque, Pain uso una técnica con la que destruyo la aldea. –Recordaba la Uchiha.– El "empujo" los edificios formando el cráter.

– Entonces por eso esta así. –Dijo la chica.

– Rellenamos un poco el cráter para construir, pero quedaron algunos de los muros. –Comento la pelinegra.– Fue después de eso, que la gente de la aldea comenzó a aceptar a Naruto.

Ser aceptado por la aldea… –Pensaba Mirai, recordando las caras de sus compañeros cuando miraron como usaba el chakra de su bijuu.

– Sabes algo curioso, este es uno de los edificios que sobrevivió a ese ataque. –Dijo Satsuki mirando la estructura.– También aquí me trajo Naruto en una cita.

– ¿Tu y Naruto-san fueron pareja? –Pregunto Mirai sorprendida por la noticia.

– No, no fuimos pareja. –Respondió la Uchiha.– El me invito a salir en un par de ocasiones, pero decidimos quedarnos como amigos. Habría sido raro si seguíamos.

– No sabia eso de Naruto-san. –Dijo la chica.– ¿De pura casualidad también invito a Sakura-san?

– Si, pero cuando eramos mucho mas jóvenes. –Dijo la hokage.– Sakura siempre declino… de hecho declino las invitaciones de todos los chicos.

– Eso suena mucho a algo que Sakura-san haría. –Comento Mirai con una gotita de sudor.– Pero Naruto-san… es tan serio y responsable.

Satsuki rio internamente recordando varias historias de su antiguo compañero.– Bueno no siempre fue así. La responsabilidad de su trabajo y lo hizo tener que ser un poco mas serio. –Comentaba la Uchiha.– Aunque no mucho con esa "investigación"

– ¿Salio con alguien mas Naruto-san? –Pregunto Mirai.

– Bueno, algunas chicas en la aldea, aunque nunca fue nada serio. –Comento Satsuki.– Después de la guerra no fue su prioridad. Y cuando tomo su trabajo, bueno básicamente se caso con este.

La chica recordó las palabras de su maestra hace unos días. No le costo mucho relacionar una cosa con la otra y darse cuenta de la situación de ambos adultos. El amor si que era complicado, así que ella esperaba no tener que lidiar con nada eso.

Suena como algo muy problemático. –Pensaba la chica.


Los edificios cercanos a la muralla exterior de Konoha eran por lo general mas viejos que el resto. Fueron los que sobrevivieron el ataque de Pain o tuvieron muy pocos daños, permitiéndose una restauración. Debido a eso de haber sobrevivido, los edificios tomaron una gran importancia para la historia de la aldea. Casi todos fueron transformados en negocios o usados en alguna capacidad administrativa por Konoha. La oficina de asignación de misiones era de hecho uno de esos edificios. Ahora, si bien era cierto que muchos de estos fueron utilizados nuevamente, había una sección que continuo abandonada o con poca población a sus alrededores. Uno de esos edificios guardaba un secreto, algo que estaba escondido desde antes de la guerra.

Bajo estos edificios, estaba un laboratorio secreto y desconocido por todos. Una de las tantas instalaciones clandestinas que Orochimaru creo durante sus años en la aldea. Cuando el tercero mando su captura y este escapo, se inicio una investigación para encontrar y cerrar todas las instalaciones del sanin, tanto en la aldea, como en los asentamientos del país del fuego. Aun así, no todos los laboratorios de la hoja fueron descubiertos. Cuando Pain destruyo la aldea, también destruyo estos laboratorios sin descubrir. Este fue una excepción. Era viejo y descuidado, tenia por lo menos dos décadas sin recibir atención a fondo. Dentro de ese laboratorio, había una caja de cristal. Esta comenzó a romperse, tirando liquido de esta. Alguien estaba dentro, dormía hasta que sintió como su tanque se rompía. Lanzo un golpe, rompiéndolo por completo y salio de este.

¿Que año es?¿Cuanto dormí? –Se pregunto quien emergía. Un hombre delgado de 20 años miro a sus alrededores para darse una idea de cuanto había pasado. El trono su cuello y comenzó a mover sus extremidades, dando algunos golpes al aire.– Parece que aun estoy en buena condición. Excelente.


Después de terminar de comer con Satsuki, Mirai decidió caminar un poco por la aldea para que se bajara la comida. A la chica le encantaba cuando la Hokage la llevaba a comer, ella pagaba y ademas conocía muchos lugares, sin mencionar de que tenia platicas divertidas con ella. La chica caminaba cuando sintió una presencia peligrosa, la jinchuriki trato de saltar para alejarse de ella, pero dos brazos la tomaron desde atrás.

– ¡Mirai-chan! –Le dijo una mujer de cabello castaño largo y con ojos blancos.

– Ti-tia Hanabi, no hagas eso. –Dijo la pelinegra.

– Lo siento, no puedo evitarlo. –Decía la mujer aun abrazándola.

– Es-es un poco vergonzoso en publico. –Dijo la chica. Hanabi la soltó.

– Escuche que tuviste tu segunda misión C y fue un éxito. –Dijo la castaña.

– Si… –Respondió Mirai.

– ¿Pasa algo? –Le pregunto la Hyuga.

– No, solo sigo algo cansada por misión. –Le dijo Mirai.

– ¿Ino le dio unos después que terminaron? –Pregunto Hanabi.

– Si, dijo que nos los ganamos después de como la manejamos. –Comento Mirai.

– ¿Y por que estas sola? Deberías ir con tus compañeros. –Comento la castaña.– Tener una buena relación fuera de las misiones también es importante.

– Creo que quieran estar mucho conmigo. –Dijo Mirai.

– ¿Por que?¿Hiciste algo malo o que los hiciera enojar? –Pregunto Hanabi a lo que Mirai nego con la cabeza.– Entonces no veo porque no querrían verte. Tengo que volver al trabajo, pero si necesitas algo, o solo quieres saludar pasa. –Hanabi le dio otro abrazo a la chica antes de retirarse.

La tía Hanabi tiene razón… –Pensó Mirai ahora dispuesta a encontrar a sus compañeros.– Pero no tengo idea de donde podrían estar.


El hombre miro al laboratorio, notando el estado del resto de los tanques.

– Aun no están listos. –Dijo.– Son muy jóvenes. Necesito varias piezas para poder mantener este lugar. Parece que tendré que salir.

Al hombre no le gustaba mucho esa idea, odia tener que salir y lidiar con la gente. Con muchas ganas de no tener que hacerlo, busco algo que ponerse para salir. Debía pasar desapercibido, no solo por su misión, si no porque odia interactuar con otra gente.


Mirai se subió a uno de los techos para sentarse y tomarse una bebida fría que compro. No había tenido éxito en encontrar a sus compañeros, aunque no le molestaba tanto. Quizás por su naturaleza como jinhuriki, era mejor que trabajara sola.

– ¿Mirai? –Exclamo Haruka en el techo tendiendo su ropa.


– No sabia que vivas aquí. –Comento la pelinegra a Haruka ya con ambas sentadas en la sala de su casa.

– Si, mis padres rentan este departamento porque queda cerca de su tienda. –Señalo la rubia.– Y como los edificios viejos son muy populares.

– Es una zona buena para poner negocios. –Comento la de ojos rojos.

– No esperaba verte, en especial después de la misión. –Dijo Haruka.– Sentí que querías alejarte de nosotros.

– Bueno, no estas mal… –Comento la pelinegra.– Durante la misión los asuste. Lo siento mucho.

– Si estaba asustada, pero porque estaba preocupada por ti. –Comento la rubia.– Primero te golpeo ese árbol y cuando te levantaste estabas cubierta de fuego azul. Luego no se como, pero le pegaste a esa cosa con el hombro y lo hiciste ir hacia atrás. Eso fue muy brutal.

Si… cuando lo vez desde su punto de vista entiendo porque reaccionaron así. –Pensó la chica.

– ¿Así que?¿Me vas a contar sobre esa técnica? –Pregunto Haruka.– Nos podría servir en el futuro si tenemos otra misión como esa.

– Ah… esto… es algo que me enseñaron de pequeña… o algo así… –Explicaba la jinchuriki.– Es una técnica muy fuerte, pero no tengo mucho control de ella, así que no debo usarla. Esa ocasión, solo la use porque estaba desesperada. –Le respondió.– Y un poco enojada.

– Oh, ya veo, es bastante malo. –Dijo Haruka.– Pero me alegro que estes bien.

– Si, yo también. De hecho creo que soy quien mas se alegra. –Dijo Mirai.

– ¿Y por cierto de que te hablo la Hokage? –Pregunto la compañera.– Ya sabes, como te dijo que te quedaras atrás la otra vez.

– Fue unicamente para preguntarme si estaba bien. –Dijo Mirai.– Veras, la madre de la Hokage fue maestra de mi madre. Mi madre aunque no fue su maestra, siempre estuvo mirando que estuviera bien, así que Satsuki-san siente que es su responsabilidad hacer lo mismo.

– ¡Oh! Si que tienes a mucha gente cuidándote. –Dijo Haruka.

– Si, principalmente amigos de mi padres. –Comento Mirai. La chica tomo otra de las galletas que Haruka había puesto.

– ¿Oye te gustaría ir a la tienda de mis padres? Venden comida. –Dijo Haruka.

– Si, me gustaría. –Comento Mirai.– ¿Que tipo de comida?

– Principalmente pescado. –Comento la rubia.– Mi madre es del país del mar, así que cuando vino aquí se asusto por la falta de restaurantes que lo vendieran. Así que decidió remediar, lo que en sus palabras, "Era el mayor defecto de Konoha".


– Este lugar es muy diferente a la ultima vez. –Exclamaba el residente del laboratorio afuera del edificio viejo y abandonado. Podía notar como había un circulo de edificios mas alto que los demás y después la aldea se hundía un poco. Ademas, la mayor diferencia eran unos edificios altos a lo lejos, detrás del monumento de los Hokages.

Recordaba que había un lugar donde encontraría lo que necesitaba y no estaba muy lejos. Eso ultimo era la mejor parte, entre mas cerca menos tiempo tendría que estar fuera. Detestaba estar afuera.


Algunas horas despues, ya entrada la tarde y con solo unas hora para que anochecerá, ambas chicas fueron al restaurante de los padres de Haruka. Era un lugar que efectivamente estaba solo a unas calles. Mirai podía percibir el olor de la comida mientras se acercaban, su estomago comenzó a gruñir.

– Huele muy bien. –Comento la jinchuriki.

– Verdad. Nomas esperate a que lo pruebes. –Le dijo Haruka. Las dos entraron al negocio que estaba medio vació, lo cual era de esperarse por la hora del día. Era un momento tranquilo antes de que todos salieran a cenar.– Mama, Papa, llegue.

– ¿Haruka?¿Y eso? –Pregunto su padre, un hombre de cabello castaño y piel ligeramente quemada por el sol de la costa.

– Traje mi compañera. –Comento la rubia.– Ella es Mirai.

– Mucho gusto. –Se presento la pelinegra con el padre su compañera.– Me llamo Mirai Sarutobi.

– El gusto es mio. –Respondió el adulto.

– ¿Y mama? –Le pregunto.

– Fue a comprar algunas cosas, debe de volver pronto. –Respondió el padre de la rubia.– Siéntense.

Las dos chicas tomaron asientos dentro del restaurante y Mirai comenzó a mirar el menú. El pescado era una de sus comidas favoritas, al igual que el pollo. La chica no comprendía si se trataba de algún efecto de su bijuu, o ella tenia naturalmente ese justo. Y Naruto tampoco ayudo mucho en responder eso. El hombre no recordaba que bijuu afectara sus gustos para lo comida, pero el era igual que Mirai, jinchuriki de nacimiento.

– Volví. –Dijo después de entrar una mujer de cabello azul oscuro.

– Hola mama. –Saludo Haruka a su madre. Mirai no pudo evitar algo, su compañera no se parecía en nada a sus dos padres. Sus colores de cabello y ojos eran diferentes, igual que los rostros.

– ¿Haruka?¿Y eso que viniste? –Pregunto la de cabello azul.

– Traje a mi compañera a comer. –Dijo la rubia.– ¿Hay algún problema?

– Por supuesto que no. –Dijo la mujer.– Solo se me hizo raro de ti. ¿Ya decidieron?

– ¿Eh? No, todavía no. –Dijo Marai.

– Muy bien, tómense su tiempo. –Dijo la de cabello azul caminando a su esposo.

– Isaribi, ¿Me trajiste lo que pedí? –Pregunto el padre de Haruka.

– No, ya te comiste una bolsa de papitas. –Dijo la mujer.– Debes bajarle a la comida chatarra.

– Tus padres… son interesantes… –Dijo Mirai con una gotita de sudor.– Aunque son buenos padres.

– Si. No tienes que ocultarlo. –Dijo Haruka.– Soy adoptada.

– No iba a decir nada. –Comento la pelinegra.– Aunque, me parece algo extraño. Decidiste ser ninja aun cuando tus padres son civiles.

– ¿Y acaso tu eres ninja unicamente porque tus padres lo eran? –Le pregunto la rubia con un poco de agresividad.– No, lo siento. No quise decir eso.

– No, tienes un poco de razón. Hasta cierto punto, es porque mis padres también eran ninjas. –Dijo Mirai.– Pero no es la única razón.


No se cuanto tiempo ha pasado, pero me alegro que lo que necesito haya bajado tanto de precio. –Pensaba el dueño del laboratorio fuera de la tienda. El comenzó a caminar por las calles, cuando sintió un chakra.– No puede ser. ¿Como puede haber uno de ellos aquí?

Miro hacia desde donde sentía ese chakra. Mirando a dos chicas sentadas en una mesa frente a la ventana.


– ¿Entonces que otra razón tienes? –Pregunto Haruka a su compañera.

– Es… una obligación… es difícil de explicar. –Comento la pelinegra. Quizás esta era la mejor manera de llevar las cosas, decirles a sus compañeros de una vez. Tarde y temprano se iban a enterar, así que dejarlos saber ahora les dejaría elegir si querían seguir siendo sus compañeros o no.

Mientras la jinchuriki pensaba en esto. La puerta del establecimiento se abrió, alguien entro y de inmediato cambio el ambiente. Se sentía mas pesado y era muy difícil moverse. Mirai había escuchado sobre eso antes; intención asesina.

– ¿Que haces aquí?¿Quien mierda eres? –Escucho que decían detrás de ella.

Mirai reacciono soltando una parada mientras se levantaba. No tenia idea de como lo logro hacer con tan poco espacio entre la mesa y la silla, pero lo hizo. Fue un gran esfuerzo, pero su ataque fue bloqueado. Aun así, el ataque hizo que el que lanzaba una intención asesina tuviera que retroceder un poco. Con esto, la jinchuriki tuvo la oportunidad de levantarse y lanzar un golpe que impacto en el estomago de su enemigo. El de 20 años sintió el dolor y reacciono lanzando un ataque con su rodilla. El ataque le saco el aire a Mirai. Su oponente entonces la tomo de su camiseta y la lanzo contra la puerta, haciendo que se chocara. El hombre no paro y corrió hasta ella, chocando su hombro, dándole un impacto tan fuerte como para romper la puerta y llevar la lucha a la calle. La repentina salida de una chica de cabello negro sorprendió a la gente caminando por la calle. Mirai giro por el suelo y se levanto, tomando aire. Tenia sus ojos en la puerta, viendo como su enemigo salia desde dentro del edificio por donde antes estaba la tienda.

– Tienes buena resistencia para tu edad. –Señalaba el hombre. Corrió hacia la chica lanzando un golpe directo hacia Mirai. La jinchuriki lo esquivo.

– "Si tu oponente es mas grande y alto que tu" –Recordaba Mirai las palabras del jinchuriki rubio.– "Ataca a sus piernas"

Mirai lanzo una patada a la parte trasera de la rodilla derecha de su oponente. Esto hizo que la rodilla del hombre se doblara repentinamente y este cayera. La jinchuriki aprovecho la perdida de equilibrio de su enemigo y ataco con un golpe mientras este caía. El atacante puedo poner uno de sus brazos y usarlo para impulsarse a levantarse. Mirai no termino ahí, hizo unos sellos manuales aprovechando la distancia y espacio abierto.

– Katon: Lanzallamas. –Exclamo la pelinegra sacando un ataque de fuego desde su boca.

Su enemigo salto, pero no hacia atrás, usando chakra en sus piernas, logro impulsarte hasta uno de los muros de los edificios. De ahí, salto hacia Mirai, metiendo le una patada en la cabeza. El enemigo estaba preparándose para atacar nuevamente a la chica, cuando unos cuchillos volaron hacia el. El dueño del laboratorio se vio obligado a esquivarlos. Con eso, le dio tiempo a Mirai de levantarse. La jinchuriki comenzó a acceder al chakra de su bijuu y cubrió su brazo con llamas azules por solo un momento. El puño impacto en su enemigo, haciéndolo retroceder algunos metros.

– Nada mal. –Decia el hombre mientras las llamas se apagaban en brazo de Mirai.– Así que tu eres una jinchuriki. Creí que todos lo que eran como tu murieron.

– Si, soy una de ellos. –Respondió Mirai.– ¡¿Un momento?!¡¿Apenas se acaba de dar cuenta?!

– ¿Que es eso? –Pregunto Haruka.– Jinchuriki.

– Huh, no debía ni responderte. –Dijo el hombre.– Pero supongo que puedo mostrarte esa poca de piedad. Un jinchuriki es un sacrificio humano, alguien a quien se le encerró un bijuu en su interior. No son mas que armas para beneficios de sus dueños.

Las palabras del enemigo no hicieron mas que paralizar a la pelinegra. Notando esto, el hombre se impulso hasta Mirai y la lanzo contra contra uno de los edificios con una patada. Después de eso, avanzo hasta Haruka que no pudo reaccionar, seguía confundida por eso de los jinchurikis y bijuus. El hombre la tomo del cuello de su ropa.

– Maldito, ¡Suéltame! –Exclamo la rubia golpeando su brazo pero sin resultado.

Mirai trataba de concentrar el chakra de su bijuu, pero sin éxito. No tenia tanta experiencia usándolo como para funcionara como quería y cuando quería en una batalla.

– ¿Dime quien eres tu?¿Que haces aquí? –Interrogo el enemigo.

– ¡¿Que?!¡¿Todo esto por eso?! –Pregunto la rubia.– ¡Mi nombre es Haruka y yo vivo aquí!

El hombre la lanzo contra una de las paredes. Después camino hacia ella, tomando uno de los trozos puntiagudos de madera, una de las aprtes que quedaba de la puerta. Ya frente a Haruka, clavo el pedazo de la puerta en hombro de la chica, provocando que gritara de dolor.

– Deja mentir de una vez. –Comento el hombre.– Por tu chakra es bastante obvio. Tu eres un experimento de Orochimaru-sama como yo.

Fin Capitulo 2.