El Poder para Derrotar al Señor Tenebroso.

(O como arruinar el día al niño que vivió)


Una pequeña tontería fruto del aburrimiento.


"¿Se puede saber por qué tienes esa cara?" Hermione se alzó ligeramente para poder observarle mejor. "De verdad, Ron. Parece que estuvieras chupando un limón. ¿Que pasa?"

Después de la batalla final, Hogwarts había quedado en bastante mal estado, así que numerosos alumnos habían decidido quedarse a ayudar a la reconstrucción. Mientras que los técnicos del Ministerio se encargaban de las tareas estructurales, los alumnos dedicaban a ir en grupos, recorriendo el castillo y lanzando andanadas de hechizos reparo a cualquier cosa que pareciera rota... que era la mayoría.

Como casi todos los dias después del almuerzo, Harry, Hermione y Ron se habían ido a tumbarse a la orilla del lago para disfrutar de los últimos rayos de sol. Totalmente vestidos, obviamente, esto era Hogwarts, no una de esas indecentes playas Muggle.

Harry estaba con los ojos cerrados, intentando ignorar la más que probable discusión que estaba a punto de estallar entre sus dos amigos. No. Ahora amantes, como había descubierto de una forma extraordinariamente desagradable esa misma mañana: cuerpos desnudos, caderas sudorosas balanceandose, Jadeos... iba a tener pesadillas los próximos diez años.

"Estaba pensando." Oyó responder a Ron.

"¿Y se puede saber en que pensabas?" Esa era la inquisitiva voz de Hermione. La discusión se acercaba. Ya casi podía oir los gritos.

"Vaya. ¿No hay tono de sorpresa?" Preguntó Ron.

Era la oportunidad perfecta para que Hermione atacase. En unos segundos...

"Claro que no. Puedes ser tan inteligente como yo... Cuando te aplicas, claro. Y no cambies de tema. ¿En que pensabas?"

¿Al final no hay pelea?... Claramente debía de tratarse se algún insólito efecto secundario causado por sus lascivas, y casi seguro que altamente insalubres, actividades matutinas. ¡De verdad! No podía ser higiénico meter la lengua... Ahí.

"Cosas. Tonterias. En realidad no creo que quieras saberlo." Contestó Ron.

Eso llamó la atención de Harry, que abrió un ojo para mirarle. "¿No queremos?"

Hermione sonrió. "¡Por supuesto que queremos! Nos interesa todo lo que puedas pensar. ¿Verdad Harry?"

Harry dudó un momento. "Bueno, si Ron cree..." La mirada asesina de Hermione lo atravesó de lado a lado.

"... pero se equivoca, por supuesto que nos interesa. ¡Para eso estan los amigos!" Harry rectificó haciendo uso de unos reflejos propios del mejor buscador.

Ron frunció el ceño. "Es complicado. Al principio estaba pensando en el cara culo grasiento."

Esto empezaba a sonar interesante. "¿Que pasa con Snape?"

"Me preguntaba cuál era su plan. Ya sabes, cuando pidió a Riddle que no matara a tu madre. La verdad, después de que ella viera con sus propios ojos como asesinaban a su marido y a su hijo de un año, y prisionera en manos de los mortífagos. ¿Que demonios quería hacer Snape con ella? ¿Lavarle el cerebro? ¿Convertirla en su esclava?"

Eso sorprendió a Harry ¿Prisionera? ¿Esclava? Pero era lógico. Una cosa era no matarla, y otra muy distinta, dejar libre a un enemigo peligroso.

Su madre, en manos de Riddle, que la odiaba, y Snape, que estaba obsesionado con ella. Varias posibilidades pasaron por la mente de Harry. Cada una más repugnante que la anterior. "Sinceramente, Ron. Prefiero no pensar en eso."

Ron continuó, "Y despues me acordé de la profecía. Lo de el poder para derrotar al Señor Tenebroso, y todo eso."

Harry alzó las cejas. La cosa no podía ir peor. ¿O sí?

Ron carraspeó nervioso.

Sí. Iba a ir a peor.

"La cuestión es: Snape le pidió a Riddle que no matara a tu madre. Vale... Pero Snape era un vulgar mortífago. ¡Y un mestizo, ademas! Y Lily era de origen Muggle. Evidentemente, Riddle no le debía nada a Snape, y odiaba a los muggles a muerte. Así que, ¿Porqué no se negó? ¿O simplemente le dijo que sí, pero para matarla igualmente?"

Harry se rascó la cabeza, pensativo. "De acuerdo. Riddle no tenía por que hacer caso a Snape... ¿Y eso es importante?"

"¡Claro que lo es!" Exclamó Ron. "Es lo que provocó su caída y puso en marcha la profecía. Parece una locura, pero lo que destruyó a Riddle fue su honestidad al mantener su palabra, y ofrecerle a Lily la posibilidad de vivir. ¡Ese fue el poder que derrotó al señor tenebroso!"

Esta vez fue Hermione quien habló. "A ver si lo entiendo. Quieres decir que si Riddle hubiera sido totalmente malvado y sin escrúpulos, da igual lo que hubiera pedido Snape, los habria matado a todos sin darles oportunidad alguna... Y sin Harry, ni profecía, sin duda alguna habría ganado la guerra."

Ron asintió. "¡Exactamente! De alguna estraña manera, el -poder para derrotar al Señor Tenebroso- nace de esa pequeña muestra de decencia al mantener su palabra y no matar a Lily inmediatamente. Y desde luego, el Señor Tenebroso no conocía el poder que esa pequeña decisión tendría sobre el futuro de Harry, que fue quien finalmente lo derrotó."

Hermione se quedó callada, intentando encontrar algun fallo en el razonamiento... y con la misma cara amargada que tenía Ron al principio. "En cierto modo, tiene sentido: La decisión de Riddle es la que le da a Harry el poder para derrotarle... ¡Dios! Todo esto es horriblemente deprimente!"

La Tierra, impertérrita, avanzó 3.600 kilómetros en su órbita. Un observador menos ilustrado diría que transcurrieron un par de minutos de incómodo silencio.

Finalmente, Harry suspiró y volvió a tumbarse en el cesped. Y pensar que había considerado llamar a uno de sus futuros hijos -Severus-. ¿Como podía ser tan tonto?

"Hermione. La próxima vez que veas que Ron pone caras raras... No preguntes, métele la lengua hasta la garganta y no pares de besarlo hasta que no se acuerde ni de su propio nombre. ¡O mejor, haz como esta mañana! Te desnudas y le haces uno de esos bailecitos sexuales que tanto le gustan."

Para satisfacción de Harry, Hermione pasó del pálido, al granate más glorioso y brillante que jamas le había visto.

"¿¡Nos viste?!" Preguntó horrorizada.

"Por desgracia, hasta el final. ¡Y menudo final! Creo que dejaste sordas a la mitad de las acromantulas del bosque prohibido. Pobres bichos."

"¡Dios mio, Harry! Pensamos que estabas en los invernaderos, que no había nadie. ¡Oh, Dios mío!" Hermione se tapó la cara con las manos, totalmente abochornada.

Harry cerró los ojos y disfrutó del dulce néctar de la venganza. "Vaya pareja. Tal para cual... Menuda forma de destrozarme el día de principio a fín."


El autor de este fic no se hace responsable, ni comparte, las opiniones de los personajes... ¡Especialmente las referidas a la introducción de lenguas en orificios corporales! Je, je...