Petrificadas quedaron por un largo y tensional momento.

No habían sabido la una de la otra más que por la prensa escrita o la radio… y muchas veces al ver que un titular las comprometía preferían pasarlo por alto.

En ambos pares de ojos se vislumbraba el brillo de las heridas por lo dicho y hecho, rencor y dolor que perduraba pese al mes que había transcurrido, sin embargo, todo se encontraba camuflado bajo el antifaz del desdén y enojo.

—¿Qué haces aquí, Sato? - Siempre impulsiva, fue la primera en hablar ya no resistiendo el silencio ensordecedor.

—¿Qué haces tú aquí, Avatar Korra?- Sintiéndose atacada con el tono, respondió con desdén

—Pues yo vivo aquí- Espetó con obviedad cruzándose de brazos- Y yo pregunté primero, ¿Qué hace la gran magnate fuera de su lujoso reino? – mencionó con ironía

—Negocios, obviamente -mencionó, aparentando que no le afectaba lo que acababa de escuchar- algunas sí tenemos que ganarnos la vida

La mujer agitó sus negros cabellos con desprecio hacia el avatar, ganándose una mirada de desagrado por parte de esta. La CEO ignoró aquellos ojos acusatorios y volteó a ver a la espectadora de aquella incómoda situación.

Suyin estaba algo pálida, y no era para menos, sentía como el ambiente podía cortarse con un cuchillo y las palabras dichas por ambas jóvenes no era algo que debiese ser presenciado en realidad… sentía que había llegado en el peor momento, al peor lugar.

—Buenos días Suyin -mencionó con cortes sonrisa, como si el careo anteriormente visto no hubiese sucedido

La mayor carraspeó notando que ahora ella era parte activa de una conversación y no un adorno más del pabellón.

—Buenos días Asami… -mencionó intentando imitar la naturalidad y compostura de su contraparte más joven, mientras a unos pasos el avatar taladraba con miradas asesinas por la espalda a su ex - ¿A qué debo el honor de tu visita?

Asami alzó una ceja confundida.

—¿Cómo "A qué"? Vine a ultimar detalles y finalmente realizar la firma del contrato en que hemos estado trabajando por meses. -Mencionó frunciendo levemente el ceño, sin entender bien la situación.

La realidad le pegó de frente, lo que decía la joven era totalmente cierto.

El gobierno de Zaofu e Industrias Futuro habían estado por meses en la elaboración de un acuerdo comercial que beneficiaría a ambas partes.

Industrias futuro colocaría una sucursal en dicha Polis y ayudaría a la modernización tanto de la industria actual como de la propia ciudad; mientras que, la empresa Sato sería gratificada con ganancias por diversos contratos públicos; sin mencionar el acceso a las minas originarias de esa parte del mundo, llenas de materia prima única en su especie, ideal para ciertos proyectos que la ingeniera tenía en mente. Acuerdo redondo, todos ganaban.

"Sí, eso ya lo sabía" Se repeló mentalmente la Beifong- "Del negocio sabía, pero nunca se me habría podido pasar por alto esta visita…" -meditó frunciendo el ceño mientras su cerebro trabajaba al cien por ciento. Segundos después encontró lo que no encajaba-

—Claro que estoy consciente de nuestro acuerdo comercial próximo a ser firmado -mencionó con mayor seguridad del tema recordado- sin embargo, pensé que los temas siempre iban a ser tratados con tu segundo al mando.

Asami comprendió, al parecer Su no había sido puesta al tanto de la situación.

—Así iba a ser originalmente -mencionó de forma cortés- no obstante, El Señor Yang con quien ustedes tenían el contacto directo, tuvo algunas complicaciones de salud y no pudo realizar este viaje. Por eso, para no postergar la firma y el inicio de la construcción de la sucursal, decidí encargarme yo misma de esta situación. De hecho, se lo comuniqué todo a tu esposo por Satograma hace unos días…

—Ex esposo, cariño -bromeó con un tic nervioso en el ojo la menor de las hijas de Toph- ten por seguro que o me divorcio o lo asesino por olvidarse de decirme tan importante información… -la mayor suspiró, ya después le daría un escarmiento a su maridito

Asami sonrió de forma nerviosa, ya era algo incómodo encontrarse con su ex y tener que ignorarla mientras sentía su mirada furiosa clavada a sus espaldas… pero que encima su visita no fuera esperada la hacía sentir como una intrusa en esa casa.

—Disculpa Su, no tenía idea de que no sabías -mencionó haciendo una leve reverencia- me retiro para no causar problemas, llámenme cuando solucionen los inconvenientes.

La pelinegra se dispuso a retirarse, pero la voz de la matriarca de esa familia la detuvo.

—No Asami, disculpa mis malos modales. No debes irte, de seguro mi esposo te está esperando para la reunión, además, según creo recordar en lo que duraban los preparativos y se iniciaba la construcción el Señor Yang iba a hospedarse aquí… así que sin duda tu eres más que bienvenida en esta morada, Asami.

Lo último lo dijo no pudiendo evitar ver a la morena que hasta ahora había permanecido callada. Los ojos azules del avatar se abrieron al escuchar eso y observaron a Su como rogándole que no lo hiciera, sin embargo, la mirada que la mayor le devolvió le dejó en claro que estaba de manos atadas, Asami no solo era su invitada y socia de negocios, sino también era una apreciada conocida, compañera de batallas.

Korra la entendió, por más que no le agradaba para nada la idea comprendió la situación y no podía por su presencia interferir en asuntos que no le competían ni mandar en casa ajena para que no aceptasen a la mujer que le había dado tantas alegrías y penas.

—Lo agradezco Su, pero no es necesario -aclaró con gentileza- Yo puedo quedarme en un hotel sin problemas…

La blancuzca ojijade no había pasado por alto la mirada que la mayor le había dirigido al Avatar, de que comprendiera y aceptara la situación… Y aunque no podía ver el rostro de Korra estaba segura de que la morena no estaba de acuerdo con esa situación… Si era sincera ella tampoco creía sensato vivir bajo el mismo techo, no era un buen augurio que solo con el primer contacto hubiesen querido sacarse los ojos.

Suyin se escandalizó, por supuesto que no permitiría que su socia se quedara en un hotel, teniendo su casa tantas habitaciones y tan buenas atenciones que ningún otro aposento de la urbe igualaba.

—Para nada, te quedas, y no es algo negociable. -Determinó mirándola fijamente a los ojos

Asami suspiró, finalmente aceptando, por la mirada que le dio la Beifong no había opción a discusión. Prefirió no voltear a ver a Korra, ya no sentía sus orbes encima, pero la curiosidad de su expresión la invadía… aún así se abstuvo.

—¿Dónde dejaste tu equipaje? -volvió a hablar la peligris

—En el recibidor, el mayordomo lo recibió, al bajar del biplano lo primero que hice fue venir a la reunión, no alcancé a registrarme en un hotel.

—Ja, claro… como siempre tan puntual y cumplida solo cuando de trabajo se trata… -indicó destilando resentida ironía

Ante el comentario de la morena el ambiente nuevamente se tensó. Si era sincera no era su intención haber dicho eso, simplemente de su ser salió, cual vómito verbal por el dolor de haber esperado tantas veces y sido plantada por aquella mujer que ahora estaba apresurada por cumplir una cita de rigor.

Ante el puñal verbal, Asami sintió pesar en su corazón, la culpa que muchas noches había estado en su pecho volvió… pero la enterró lo más rápido que pudo. Se había prometido no llorar más, además ella no era la única que había herido ¿Verdad? Prefirió escudarse y blindarse en un enojo vagamente justificado pero que aminoraba su dolor convirtiéndolo en una resentida ira.

Estuvo a punto de articular alguna protesta para aquella mujer que últimamente solo le había simbolizado desvelos, pero al escuchar una conocida voz, las palabras quedaron atoradas en su garganta.

—Korra, ¿Qué sucede? Te estoy esperan…

—Kuvira… -mencionó la nueva moradora, siseando y entrecerrando los ojos

La mujer del lunar, al ver a la otra pelinegra, se sorprendió por algunos segundos; originalmente había estado buscando a su querida amiga y al escuchar el tono de su voz por aquel pasillo, fue a ver que la había entretenido… Todo se esperaba menos eso.

Su vista fue hacia Korra, se la veía tensa e incómoda, sus labios estaban apretados formando una fina línea y con una mano se apretaba el antebrazo contrario. No le gustaba verla así, no después del tiempo invertido durante esas dos semanas para sacarla de su melancolía, por lo que se recompuso rápidamente haciendo gala de su desenvolvimiento, mientras se acercaba al avatar con total seguridad.

—Korra, querida ¿Lo olvidaste? Hoy tenemos las lecciones de danza.

La morena cambió su expresión de incomodidad a una de curiosidad y extrañeza al oír a la pelinegra y sentir como esta se abrazaba al antebrazo que recién se fijaba ella misma se había arañado.

—Oh… Kuvira… Eh…yo… ¿Lo siento? - se disculpó pobremente no sabiendo como reaccionar ante la cercanía de la mujer, si bien últimamente pasaban mucho tiempo juntas, esta actitud era nueva y la ponía un poco nerviosa… pero no le molestaba.

—Claro que lo sientes -continuó la más alta dándole una ligera sonrisa- porque eso te simbolizará más tiempo practicando juntas… De mí no te escaparás Avatar Korra…

La mujer del lunar le dio un juguetón guiño a su amiga y esta se sonrojó un poco como respuesta, pero antes de poder siquiera idear una respuesta, Kuvira había soltado su agarre del brazo y la había cogido de la mano girándose por primera vez a las otras dos mujeres que estaban en el lugar, como si recién se percatara de su existencia, al menos de la de una.

—Disculpa Su, me robaré a Korra por unas horas, espero no haya problema.

—N-no, para nada… -intentó sonar tranquila la dirigente de Zaofu, la presencia de Kuvira, aunque había salvado de una nueva confrontación entre las ex novias, había enrarecido aún más el ambiente… además nunca había visto actuar así a su hija adoptiva… ¿Era su idea o le estaba coqueteando descaradamente a la otra chica? – solo cuiden de llegar a tiempo para el almuerzo, no se lo vayan a perder como el otro día por andar entrenando.

—No te preocupes -mencionó afianzando el entrelazado de sus blancuzcas falanges con las morenas- estaremos en el salón de Danza metal. -Finalmente la mujer del lunar dio una breve vista a la CEO y con un toque que la ingeniera no pudo interpretar, añadió- Por cierto, Sato… bienvenida a Zaofu…

Acto seguido la mujer giró de forma grácil, generando un ondeo de su larga trenza, le sonrió levemente a Korra y ligeramente jaló para que comenzaran a caminar. La morena algo aturdida ni se despidió, simplemente se dejó llevar.

"Qué mierda está pasando aquí? - caviló la ingeniera, analizando en su mente la última escena vivida e ignorando por completo los intentos de Su de traerla a tierra.

Por su parte, Suyin, desistió de querer hacerla circular y decidió dejarla simplemente procesar… ella también lo necesitaba, después de todo sentía que ahora Zaofu sería el escenario de una batalla campal.


¡Hola!

¿Les gustó tanto leer este capítulo como a mi escribirlo?

¡Espero que sí!

Sí, los capítulos de este fic son cortos en comparación a los de mis otros escritos… pero así es como me gustan y así les puedo dar la actualización semanal que me gusta e intento cumplir.

Espero sus opiniones en los reviews, el apoyo e interés por la historia que me dejan en esa sección es un gran aliciente.

Saludos,

Le chat et l'abeille.