Título: Sólo tú
Fandom: Obey Me
Genero/Temática: Romance, BL
Advertencias: Contenido +18
Summary: Ambos habían desarrollado sentimientos el uno por el otro, pero ninguno había dicho nada, Diavolo, decidido a confesarse al chico, recurre a la "curiosidad" sobre cierta actividad del mundo humano.
Aclaraciones
Texto en cursiva = Pensamientos del personaje.
Pedido de liamaxrel
….::::Sólo tú::::….
Royal Academy of Diavolo, mejor conocida por sus siglas, RAD, es un prestigioso instituto para demonios ubicado en Devildmon.
De seguro te estás preguntando, ¿por qué los demonios asistirían a la escuela?
La respuesta es sencilla, Diavolo, el actual rey, en realidad, futuro rey, de Devildmon, cree que es necesario implementar educación para que la sociedad demoníaca sea sana. Eso incluye su relación con los miembros de los otros dos reinos, el reino celestial y el mundo humano, precisamente es por este motivo que se implementó un sistema de intercambio, dejando así que Simeón y Luke, fuesen los alumnos provenientes del reino celestial, mientras que Hosh y Solomon son los representantes del mundo humano.
De esta manera todos reinos podrían saber con precisión las conductas y costumbres de cada reino.
Y ahora que hablamos de Hosh... em… ¿a dónde se fue?
Bien, necesito que me ayuden a localizarlo, no será difícil… creo, concéntrese en un chico de 1.65, cabello blanco, ojos celestes, siempre dispuesto a ayudar, y porta el uniforme de forma pulcra…
¿No sabes cómo es el uniforme?
Mira a los demás, no difiere de ellos… bueno, sí, él lleva el uniforme abrochado como Diosito manda, bueno, es un decir, Dios acá no tiene mucho que ver… ¡bueno ya me entendiste!
….::::::::...
Miró todas las posibilidades, Lucifer y los demás miembros del consejo estudiantil estaban ocupados por sus deberes, y se las había logrado ingeniar para que Hosh no quisiera ayudar a los demás, no era malo, sólo que… necesitaba la ayuda del chico.
Pero… tenía un pequeño inconveniente, uno cuyas ropas son blanco con azul y detalles en dorado, alguien cuya apariencia era tierna e incluso infantil, pero que poseía un carácter bastante difícil y que, por si no fuera poco, no le tenía buena fe a los demonios y trataba de alejar a Hosh de él y los demás cada que podía, era el mismo diminuto ser que ya antes le había interrumpido.
—Luke… — No era que le odiara, de hecho, entendía un poco la postura del pequeño, de apariencia, ángel, era normal, pero por ello mismo era que creía conveniente que los tres reinos limaran asperezas, si las viejas generaciones no habían intentado, ellos definitivamente lo harían, ya habían dado el primer paso, ahora era mostrarle a los ángeles, demonios y humanos, que la paz si era opción y una muy viable. —Espero que no se encuentre con él.
Miró el lugar, había logrado que los demás llevarán a cabo sus deberes lejos del salón, ahora solo esperaba a que Hosh llegará, podía ir por él, pero se encontraba con el pequeño ángel y eso no iba a terminar bien, ya había pasado una vez.
….::::Flashback::::...
Un joven de cabellos blancos y ojos celestes iba caminando por los pasillos, Diavolo le había pedido su ayuda para algo, pero no le había dicho de qué se trataba.
—Sólo espero que no sea algo relacionado a historia… porque no creo serle de mucha ayuda. — Susurró mientras se dirigía al aula en la que el soberano demoníaco le había solicitado. —¿Diavolo? — Llamó al abrir la puerta.
—Me alegra que llegarás. — Dijo el joven de cabellos castaños rojizos y ojos dorados. —Realmente necesito tu ayuda con algo.
Hosh entró y cerró la puerta tras él. —Bueno, si dices que te soy de ayuda, entonces haré todo lo que pueda. — Dijo acercándose al más alto.
—Bueno, sabrás que la finalidad del intercambio es establecer una buena relación en los tres reinos. — Hosh asintió. —Gracias a Lucifer tenemos una noción sobre las costumbres del reino celestial, claro que deberemos hablar con Luke y Simeón, pero con ellos hablaré después. — El chico de cabellos blancos sonrió, cuando se trataba de un objetivo en concreto, Diavolo lucía más animado.
—Eso quiere decir que quieres saber más sobre las costumbres humanas. — Dedujó rápidamente.
Diavolo sonrió, no era que no entendiera, sólo… había algo que llamaba demasiado su atención, y no sabía cómo plantearlo, los demonios y ángeles se les consideraba "hermanos", pero en realidad no poseían relación sanguínea entre ellos, su acercamiento y convivencia era solo eso, pero los humanos no eran así, ellos sí poseían relación sanguínea, ellos eran madres, padres, hijos, hermanos, primos, etc, de forma genuina, y para ello había algo que ellos llevaban a cabo, una relación más allá de mera convivencia, y era eso, lo que llamaba la atención del demonio.
De acuerdo a lo que había investigado, los humanos tendían a relacionarse como familia, amigos y pareja, aunque esta última venía en varias presentaciones, desde la pareja que procreaba, hasta la que se veía de forma clandestina o meramente tenían un encuentro carnal.
No era como que los demonios no hicieran eso, solo que lo último era tan común para el reino demoníaco, que por ello los ángeles solían poner tierra de por medio con ellos, pues no únicamente quedaba como algo entre demonios, era bien sabido que algunos salían del reino demoníaco para divertirse de esa manera con humanos.
Diavolo jamás lo había hecho, ni por curiosidad, aunque debía admitir que siempre le causó cierto interés la relación que tenían los humanos, en el sentido más de exclusividad, ellos, los humanos, se referían a ello como "noviazgo", teóricamente, era una relación de dos personas que sienten atracción la una por la otra, atracción que va desde la comodidad y paz de estar cerca de la otra persona, como un deseo carnal, a veces al mismo nivel, o uno de esos intereses más marcado que el otro.
—¿Diavolo? — Llamó Hosh por enésima vez, pues parecía que el demonio había quedado en blanco.
—¿Eh? — El mencionado salió de sus lagunas mentales y miró al joven que se había acercado.
—¿Ocurre algo? — Preguntó Hosh.
—No… ejem… — Carraspeó un poco y prosiguió. —Verás yo…
¡ZAZ!
La puerta del aula había sido abierta se forma abrupta.
—¡Hosh! — Un pequeño rubio entró corriendo con una charola llena de panques, misma que arrojó hacia Diavolo y saltó hacia Hosh.
—¡¿Luke?! — Ambos, tanto él soberano demonio como el humano miraron con sorpresa al recién llegado.
—¿Qué estás haciendo aquí? — Cuestionó Diavolo, lo último que necesitaba era que el pequeño ángel se entrometiera.
El pequeño ángel por su parte sonrió con supremacía. —Vi a Hosh por el pasillo y le quise seguir, además, he estado cocinando y quiero que me dé su opinión sobre estos pastelillos. — Comentó con total calma, señalando la bandeja que había terminado en las manos de Diavolo. —Espero que su sabor sea bueno. — Comentó con dulzura. O eso parecía hasta que volteó a ver a Diavolo y sin emitir ruido alguno, movió sus labios para decirle algo al demonio.
Diavolo sintió las mejillas arder, era una sensación rara, pero de un tiempo acá, esa sensación era provocada por el chico del mundo humano.
—Luke. — La voz de Hosh llamó la atención del más bajo. —Diavolo me ha pedido ayuda con respecto a las costumbres humanas. — Dijo contento ante la idea de serle de ayuda.
Luke por su parte entrecerró los ojos. —Sí, ya me imagino la costumbre que le interesa aprender. — Dijo tratando de ocultar su molestia.
—¡Mis intenciones no son esas! — Se defendió Diavolo.
Hosh miró al más alto y ladeó la cabeza. —¿No dijiste que estabas interesado en las costumbres humanas?
Diavolo respondió. —¡No! ¡Digo, sí!
El rubio volvió a insinuar lo de las costumbres, cosa que hacía que Diavolo se sintiera incapaz de hablar con el chico. Como resultado, Luke terminó "resguardando" la integridad de Hosh.
…..::::Fin del Flashback::::...
Diavolo se sobó el puente de su nariz, en ese momento no entendía del todo la reacción que el humano le provocaba, pero debía darle, de cierta manera, las gracias a Luke, pues de no haberse llevado a Hosh, no hubiese podido poner la mente en claro, si bien tenía días queriendo hablar con el joven, lo cierto era que sus pensamientos apenas se habían ordenado, ahora entendía que iba más allá de mera curiosidad hacia las costumbres humanas.
Ahora había otro inconveniente… y ese era, lo que Hosh pensara.
Jamás mostró desagrado hacia los demonios, tampoco mostró favoritismo hacia los ángeles, pese a ser un chico muy amable, seguía fiel a su corazón, y eso no hacia distinción entre humanos, demonios o ángeles.
Pero una cosa era una relación de convivencia, y otra era...
—¿Diavolo? — Aquella voz llamó su atención.
—Hosh, bienvenido. — Saludo al chico. —Espero que esta vez Luke no nos interrumpa. — Susurró para sí mismo.
Hosh rió quedito, pues había logrado oír lo que el más alto había dicho. —¿Y bien? ¿En qué puedo ayudarte?
Diavolo miró al chico y le hizo un gesto con la mano para que esté se acercara, no era que no pudiese tratar el tema a distancia, sino que quería comprobar algo a través de los ojos celestes del joven. —Hay algo… que me causa cierta curiosidad. — Dijo de forma casual, mirando con detenimiento a Hosh.
—Dime… — Hosh notó que aquellos orbes dorados se habían clavado de lleno en él y eso le hacía sentir nervioso.
No era que no estuviese acostumbrado a la mirada de un demonio, mucho menos a los ojos de Diavolo, era sólo… raro.
Diavolo le invito a tomar asiento. —Hay algo que ustedes llaman "fiesta". — Comentó después de que ambos tomarán asiento.
—¿Fiesta? — Repitió Hosh. —Pues, básicamente, son reuniones, a veces son con familiares, otras con amigos y hay ocasiones en las que se hacen cuando no deberían hacerse, pero ese es otro tema. — Dijo lo último en un susurro.
Diavolo por su parte miraba atentamente al joven, le parecía encantador cuando discretamente hacia un mini puchero. —¿Debe haber un motivo en específico para que se lleven a cabo? — Preguntó.
Hosh ladeó un poco su boca. —Pues, no, hay veces que se hacen por el mero gusto de hacerlas.
Diavolo tomó su barbilla con su mano derecha y preguntó. —¿Puede considerarse motivo válido el estar enamorado? — Bien, eso no debía decirlo, pero los nervios, que por primera vez le atacaban, le hicieron hablar, ni siquiera cuando su padre le dejó todo el trabajo a él se había puesto nervioso.
Hosh sintió una leve punzada en el corazón al oír aquella pregunta. —¿Enamorado? — Repitió mirando fijamente al de cabellos castaños rojizos. —¿Diavolo, acaso tú… quieres hacerle una fiesta a tu novia? — Hu8biese preferido elegir otra palabras, pero ya había hecho la pregunta.
Diavolo ignoró la incomodidad del joven. —No creo que la palabra "novia", sea la correcta. — Respondió, Hosh comenzó a sentirse frustrado, bien, le había dicho que no era una chica, lo que significa que era un chico, y todos los demonios tenían buena apariencia, no sería raro que ese tipo de situaciones se dieran, ¿verdad? —No es mi pareja. — Agregó el demonio.
Hosh miró al suelo. —¿Quieres hacer una fiesta para declarártele? — No había nada de malo, pero eso no le quitaba el mal sabor de boca, desde que llegó a RAD, el primero con el que formó un lazo había sido Diavolo, y el hecho de haberse convertido en miembro honorario del consejo estudiantil le había dado la oportunidad de convivir más con él. —De cierta forma…. creí… — Sacudió la cabeza de forma inconsciente.
Y debido a su misma inconciencia, fue incapaz de notar que el par de orbes dorados se habían pasado sobre él. —¿Es malo hacerlo así?
Hosh alzó la vista y volteó a ver a Diavolo, por alguna razón este se había acercado demasiado a él, tanto que podía sentir la respiración del otro. —¡¿Eh?! — Ni siquiera se había percatado de la cercanía del mayor, cuando le había hecho la invitación para que se sentará, habían quedado frente a frente, ahora Diavolo estaba sentado a su lado.
—Pregunte si era malo hacerlo de esa manera. — Podía ver cierta incomodidad en los ojos del contrario, y aquello que antes le provocaba cierto rechazo, ahora le hacía sentir intrigado. —¿Por qué esta tan alterado? — Miró más aquellos orbes celestes, mismos que reflejaban cierto deseo de salir de ese lugar, no por miedo a Diavolo, sino por miedo a escuchar algo que pudiese dolerle. —Hosh, ¿las conexiones entre varones son malas?
El mencionado hizo un ligero gesto de disgusto, definitivamente estaba recibiendo información que no quería. Pero Diavolo le había pedido su ayuda, y dejarle con dudas podría no ser muy bueno, eso porque había comenzado hacerse a la idea de que gustaba del demonio, sin embargo por el asunto de la diferencia de los reinos y los conflictos que se habían suscitado antes entre ellos, creyó que su mejor opción era mantenerse al margen. —No, bueno, depende, hay quienes lo siguen recriminando, otros a los que les da lo mismo y otros que lo apoyan, depende de cada persona. — Comentó regresando a ver el piso.
Diavolo abrió ligeramente los ojos, de todas las veces que el joven le había mirado a los ojos, jamás había sido él quien apartara la mirada, por norma, ambos miraban detenidamente los ojos del otro, pero había alguien o algo que hacía que el contacto visual se rompiera, en ese momento, había sido Hosh quien había roto el contacto. —¿Tú qué opinas? — Preguntó en un tenue susurró, su intención había sido preguntarlo de forma normal, sin embargo por alguna razón, temía que Hosh se ofendiera o se fuese del lugar.
—¿Mi opinión? — Repitió sin apartar la vista del suelo. —Pues… no le veo lo malo… — Respondió arrastrando las palabras.
—Si tú estuvieras en esa situación, ¿cómo te sentirías? — Pese a que el chico le estaba evadiendo, Diavolo se acercó aún más, tratando de que el menor le prestase atención no únicamente de oídos.
—¿Si yo estuviese en esa situación? — Repitió sintiendo como su corazón comenzaba a acelerarse cada vez más. —N-no entiendo. — Dijo encogiéndose de hombros, estaba mintiendo, y sabía que Diavolo lo notaria, Beelzebub lo había dicho antes, el chico no sabía mentir, si Beelzebub se había percatado, era obvio que Diavolo también, vamos que era un demonio de siglos, bien reza el dicho: "Más sabe el diablo por viejo, que por diablo".
Y efectivamente, Diavolo había notado la pésima mentira, pero ya se había decidido a decirle al chico que era de su agrado, y no del típico agrado de "me cae bien". Motivo por el cual había optado por ser un poco invasivo con esas preguntas, claro que, si notaba demasiada incomodidad en el humano, cambiaría de tema y también, entendería si era o no correspondido. —Me refiero a, ¿qué harías, o como te sentirías si un chico estuviese interesado en ti?
Hosh se mordió el labio inferior. —Si fueses tú… estaría feliz… — Apretó sus manos, gesto que no escapo de los ojos de Diavolo.
El demonio tomó una de las manos del chico, y con su mano libre tomó la barbilla ajena, haciendo un leve movimiento para que Hosh le mirase, lo que quería era ver más aquellos orbes celestes, tratar de descifrar lo que cruzaba por la mente del menor, pero muy por el contrario, se encontró con una imagen que le hizo sentir se mal, y a la vez que dejará de pensar en sus acciones.
Los ojos de Hosh estaban un poco vidriosos, quizás por saberse "no correspondido" o por el miedo de quedar evidenciado ante Diavolo y ya no poder ser capaz de mirarle a la cara de nuevo, después de todo, él era humano y Diavolo un demonio, ¿cómo iba un soberano demonio interesarse en un débil mortal?
Sin embargo, Diavolo opinaba distinto, sí, eran de diferentes reinos, pero eso no le quitaba lo especial y maravilloso que era Hosh a sus ojos, sin ser consciente de sus propios actos, cosa que nunca antes había pasado… nunca antes de la llegada del humano, claro está. Unió sus labios a los del menor, haciendo que este abriera los ojos sorprendido, una parte de él le decía que no era muy buena idea, pero otra, la mayor, estaba temeroso de que el humano saliera corriendo de ahí y no pudiese decir nada más.
—¿D-Diavolo? — Dijo titubeante apenas sus labios fueron liberados por el contrario.
—Hosh… — La voz de Diavolo se oía suave, como si estuviese teniendo cuidado en las palabras que usaría. —Te quiero… — Dijo mirando a los ojos del otro, para después volver apresar los labios del menor, pero esta vez tomando el rostro de Hosh con ambas manos.
—¡¿Q-q-q-qué dijo?! — Creía que estaba soñando.
Y como si sus pensamientos hubiesen sido oídos por el mayor, este detuvo el beso sólo para responder. —Me gustas. — Pegó su frente a la del más bajo, mirando a los ojos de este, ahora los ojos de Hosh lucían más vidriosos que antes.
El chico no sabía qué hacer, oír a Diavolo le había puesto la mente en blanco, sus mejillas se habían colorado, y lo único que podía hacer era mirar aquellos orbes dorados mismos que le habían robado el sueño varias veces.
Los segundos iban pasando y en aquel salón, nadie decía nada, sólo se oían un ritmo cardiaco que era acelerado, Diavolo y Hosh tampoco se movían, permanecían quietos, sin apartar las miradas, las manos de Diavolo comenzaron a despegarse del rostro ajeno, creyendo que el silencio del chico era su respuesta, un total y absoluto rechazo, sin embargo, antes de poder llevar sus manos hasta sus rodillas, sintió un par de cálidas manos tomar sus mejillas y jalarle.
—¡Hosh! — Ahora era Diavolo quien estaba impresionado, pues no había esperado a que el menor le tomase por sorpresa y besase.
Hosh se separó un poco y dijo. —T-t-tú… también me… gustas. — Pasó saliva poco después de decir aquello, aún seguía creyendo que estaba alucinando, pero si era un alucín o un sueño, nada malo le pasaría, ¿verdad?
Poco a poco Hosh y Diavolo comenzaron aproximar sus rostros y unir sus labios, Diavolo comenzaba a sentirse aún más raro, el calorcillo que antes sentía en las mejillas ahora viajaba por todo su cuerpo, Hosh no era distinto, sus nervios tampoco le ayudaban pero por algún motivo deseaba seguir degustando de los labios del mayor.
La adicción la sentían ambos, lo que había empezado como unos inocentes besos poco a poco iba subiendo, Diavolo, al ser un demonio, era quien, según él, podía representar un "peligro", pues no era secreto que los demonios tendían a darse más a las bajas pasiones, lo humanos también, pero los demonios eran más susceptibles a los estímulos, y en este caso, los besos estaban haciendo ese efecto.
Diavolo estaba enamorado de Hosh, y acababa de recibir la noticia de que era correspondido, eso no era malo, incluso estaban besándose, pero, de seguir, era posible que el estado de Diavolo fuese transferido hasta cierto grado a Hosh, lo cual generaría que ni siquiera hicieran una hora de novios cuando ya hubiesen consumado el acto.
Estaba a punto de detenerse, pero sintió algo húmedo colarse en su boca, en un principio sólo creyó que era extraño, pero rápidamente se dio cuenta que aquello húmedo que se inmiscuía en su boca no era otra cosa que la lengua de Hosh. Este se separó avergonzado, no quería invadir así al otro, pero si tenía que ser honesto, desde hacía mucho, había pensado en hacerlo, aunque juraba que aquello de su mente jamás saldría.
Diavolo, quien había empezado a sentir su cuerpo aumentando de temperatura, miró a detalle los labios ajenos, estos estaban sutilmente húmedos como resultado de los besos, siendo aún consiente que de seguir aquello iría a otra dirección, se dejó guiar por la tentación de invadir la boca del otro, besando de forma inesperada al de cabellos blancos. Lo que Diavolo esperaba era que Hosh, a causa de su vergüenza, no hiciera nada, pero por el contrario, este abrió un poco su boca, dejando así el camino libre para que él pudiese explorarla, oportunidad que no desaprovecho.
No estaba seguro de lo que Hosh había experimentado en el pequeño recorrido que hizo por su boca, pero él, en ese momento sentía que estaba a punto de cruzar una línea, que al menos no tenía planeado cruzar con Hosh tan rápido, sin embargo, lo que debía ser un pequeño recorrido, se convirtió en un tour largo, lento y demandante, su lengua pasaba una y otra vez por los labios de Hosh, incluso solía pasarse por encima y alrededor de la de Hosh, haciendo que este la moviese un poco y también terminase respirando de forma más errada.
Esa era la señal para detenerse, no sólo era la reacción física de las lenguas rozándose, también era el oír la respiración acelerada de Hosh, lo que hacía que su naturaleza demoniaca comenzase a salir, claro que, tener el libido alto no significaba que fuese a obligar al joven hacer algo que este no quisiese, pero si existía la posibilidad de que Hosh fuese influenciado por ello. —Debo parar. — Justo cuando esa línea cruzó por su mente, Hosh emitió un ligero gemido, cosa que ocasionó que el libido de Diavolo aumentase más.
Ya no sólo era el libido, sino que, su cuerpo comenzaba a reaccionar al punto de que su cabello paso de ser castaño rojizo a un rojo más oscuro, no podía darse el lujo de perder la compostura y terminar transformado, sin embargo por muy poderoso que era, no podía hacer nada en esos momentos para contenerse, sus cuernos comenzaron a crecer y tomar su forma característica.
Hosh por su lado tenía las mejillas encendidas, y por si fuera poco, su entrepierna estaba reaccionando. —S-s-sólo fueron unos simples besos y yo… — Estaba avergonzado, pero tampoco podía negarse el deseo que estaba sintiendo, no sólo por los labios de Diavolo, sino por otra parte de él. —Acaso… ¿podría ser capaz de…? — Ni siquiera pudo terminar la pregunta para sí mismo cuando notó que la mano del contrario se posó sobre su entrepierna, haciendo que el chico se encogiera un poco. Diavolo había notado el bulto entre las piernas de Hosh, sabía que en cierta medida, era parte del miasma[1] que inconscientemente estaba liberando, sin embargo, deseaba acariciar cada centímetro de Hosh, tanto con sus manos como con su boca, por ello, en un momento de ceguera pasional, colocó su mano en la entrepierna ajena, cuando sintió el pequeño espasmo del joven quiso retirar su mano, sin embargo Hosh se lo impidió, colocando su mano sobre la suya. —P-por favor… — Dijo Hosh con las cara completamente roja.
Diavolo miró al chico. —Hosh, debemos dejarlo hasta aquí, si seguimos… no creo que pueda seguir conteniendo el deseo de…
—¡No te contengas! — Dijo en lo que parecía ser un grito, pero que apenas y pudo oírse.
—¡¿Cómo dices?! — Aquella petición hizo que el calor que estaba consumiéndole aumentase, así como el sentir que sus alas estaban a nada de ser liberadas.
Hosh, con su mano sobre la de Diavolo, y está aún sobre su entrepierna, alzó el rostro para mirar al contrario. —Nos gustamos… está bien si continuamos. — Dijo tragando saliva y acercó su rostro al de Diavolo
Este miraba aquel sonrojado rostro de arriba abajo, estaba seguro que el miasma estaba siendo responsable del aumento en el libido del chico, de seguir, sería un abuso, ¿no?
No era como que los demonios no cometiesen tremendos actos, pero él, hasta ahora, jamás había hecho algo semejante, y por supuesto no quería hacerle semejante barbaridad al chico. —Hosh, en estos momentos tú…
—Ya sé lo que hace el miasma. — Comentó, manteniendo su rostro a unos centímetros de distancia del otro. —Pero mis decisiones no las está generando eso… si, yo… quisiese parar, te lo diría. — Argumentó. —Y sé… que tú lo aceptarías, y que no me harías algo que no quisiese. — Añadió.
Al oír esas palabras, Diavolo sintió paz en su corazón, Hosh le tenía total y plena confianza, incluso en ese momento que, de ser el deseo de Diavolo, podría pasar por alto las peticiones del menor, pero no, Hosh sabía que no le obligaría a nada, que incluso si el deseo de la lujuria le ganase, le escucharía.
Sonrió y besó con ternura a Hosh, se levantó del sillón quedando frente a él, quien no entendía el porqué de las acciones del mayor. —Gracias. — Dijo Diavolo, mientras comenzaba a deshacerse de su abrigo y la media capa de su hombro, antes, jamás había visto el uniforme de RAD como un conjunto de ropas de lo más innecesario como en esos momentos. Pasó también a deshacerse de su corbata y camisa, dejando la parte superior de su cuerpo completamente expuesta.
Aquello hizo que la boca de Hosh se sintiera levemente seca, pues ante sus ojos, Diavolo estaba medio desnudo, su piel bronceada, sus anchos hombros, sus trabajados brazos, abdomen y pecho… sobre todo el pecho, aquellos pectorales estaban tan bien trabajados que sobre salían incluso con la camisa puesta.
Diavolo sonrió al ver la reacción de Hosh, el chico de forma incontinente estaba recorriendo con la mirada su cuerpo, y eso le generaba una sensación de suficiencia, pero aquello sólo era el comienzo, hizo sus hombros hacía atrás y movió un poco su cabeza de un lado a otro, para poder liberar sus alas, mismas que se extendieron majestuosamente, mostrando su color rojo oscuro que iba degradándose a negro y cuyas puntas terminaban en dorado al igual que sus cuernos. —Permíteme… — Su voz sonaba ligeramente ronca, cosa que ocasionó que a Hosh se le erizara el bello de todo su cuerpo. —Responsabilizarme. — Dijo inclinándose hacia Hosh y comenzando a quitarle la chaqueta y la media capa, dejando al joven únicamente con la camisa verde azulado, pues hasta la corbata había sido hecha a un lado.
Hosh estaba tan absorto en el par de orbes dorados, que no notó cuando el mayor le había despojado de aquellas prendas, Diavolo tampoco aparto sus ojos de los orbes celestes del contrario, para él, aquellos ojos eran más hermosos que cualquier otro zafiro que hubiese visto. Acercó sus labios a los ajenos y procedió a besarlo con un poco de fuerza, haciendo que Hosh terminase recargándose en el respaldo del sofá, el beso en un principio había sido ligeramente rudo, pero poco a poco comenzó a cambiar, por momentos suave, lento y en otros era más rudo y demandante, Hosh trataba de seguirle al ritmo cuando comenzaba la danza de sus lenguas, pero naturalmente se quedaba corto ante las habilidades de Diavolo, terminando con la respiración agitada, las mejillas cada vez más encendidas, y su entrepierna endurecida.
Diavolo se separó del joven. —Voy a encargarme de ello. — Dijo hincándose frente a Hosh. Llevó sus manos hasta el cinturón del pantalón, desabrochándolo y procediendo con el botón de este y la bragueta.
—¡E-espera! — Gritó Hosh, tomando las manos ajenas entre las suyas. Diavolo lo miró con detenimiento, pues creía que el chico estaba empezando a desistir de continuar. —M-m-me da… v-v-vergüenza. — Confesó el chico.
Diavolo se le acercó y le dio un beso en la frente. —Tranquilo, no hay nada de qué avergonzarse. — Mientras decía aquellas palabras, comenzó a bajarle el pantalón al chico, hasta dejárselo en las rodillas, ahora que se había quedado únicamente con el bóxer, la erección de Hosh era aún más notable que antes. Posó su mano izquierda sobre el bulto, haciendo que Hosh se mordiera un poco los labios, comenzó a presionar un poco y a mover su mano en pequeños círculos, generando una ligera fricción con la tela. —¿Se siente bien? — Preguntó atento a las reacciones de Hosh, este siguió mordiéndose el labio inferior mientras cerraba los ojos. Para Diavolo, esa parecía ser una forma de decir "sí".
Continuó con eso un momento más, notando como poco a poco, como aquel miembro comenzaba a levantarse más, miró a detalle el cuerpo del chico, la camisa obstruía su panorama, por lo que, con su mano derecha, procedió a desabotonarla, abriéndola para poder mirar el torso de Hosh, los pezones de este estaban levemente erectos, inconscientemente, volteó a ver los propios, estaban en un estado similar, sonrió y procedió acariciar uno de los pezones de Hosh, haciendo que este diera un leve brinco.
—D-D-D-Dia-volo… — Llamó suavemente al mayor, relamiéndose los labios, pues los comenzaba a sentir más secos.
El mencionado sintió una mano sobre la que estaba frotando la virilidad ajena, sabía que era la mano de Hosh, la había tomado varias veces antes, la conocía demasiado bien. —Entiendo. — Dijo retirando su mano y pasando a pellizcar el pezón izquierdo, teniendo así, ambos pezones ajenos en sus manos, Hosh había comenzado a acariciar su entre pierna por encima de la tela, avergonzado porque Diavolo le veía, sin embargo, este sabía lo penoso que era el muchacho, por lo que decidió besar al joven, procurando darle tiempos para que este pudiese respirar, bajó hasta el pecho ajeno haciendo un recorrido de besos deteniéndose en uno de los pezones, justo en el primero que había tocado, comenzando a lamerlo y morderlo un poco, cuidando de no aplicar mucha fuerza, pues podía lastimarle.
Los pellizcos, lamidas y mordidas se iban turnando, dando así un trato a cada pezón, logrando que Hosh comenzará a jadear de forma más notoria, Diavolo volvió a subir hacia aquellos labios besándolos con algo de demanda y separándose, para hacer otro recorrido, pero esta vez, se detuvo hasta llegar al bóxer de Hosh, bóxer que empezaba a lucir húmedo en una zona en específico, Diavolo comenzó a retirar aquella prenda, dejando que el miembro quedase libre y erguido, sin consultárselo a Hosh, rodeó con sus labios el glande de este y tomando la base con su mano derecha. Succionó un poco, sólo para descubrir la intensidad que se adecuara a Hosh, este por su parte cerró los ojos al sentir los labios de Diavolo sobre su miembro, el demonio, aún con el falo ajeno en su boca, sonrió por la reacción del chico, decidido a ver más reacciones así, bajó hasta la mitad y después volvió a subir, deleitándose con los gemidos que escapaban de los labios del menor, repitió aquella acción varias veces, dejando el miembro lleno de su saliva, misma que estaba inusualmente más caliente que cuando había comenzado.
Hosh apretaba los dientes, arañaba el sillón, echaba su cabeza hacia atrás, se mordía los labios, jadeaba, gemía y por momentos se cubría la boca, todo en respuesta a lo que Diavolo le hacía. —D-D-Diavolo… — Le llamó entre gemidos. —M-m-me v-v-voy a venir. — Aviso al sentir un fuerte hormigueo recorrer su miembro. Sin embargo, Diavolo siguió atendiendo el falo ajeno, oírle decir que estaba a punto de llegar, sólo logró que el demonio succionara con más fuerza e introdujera más hondo el miembro. —¡M-me vengo! — Anunció tratando de separar a Diavolo de su miembro, sin embargo, Diavolo liberó el falo de Hosh en el momento preciso.
Para un demonio, esa sería la señal perfecta para dar pie al apareamiento, sin embargo, sabía que los humanos eran distintos en muchas formas, introducirse así como así en el recto de Hosh, podría ser doloroso, para el chico. En base a las investigaciones que llevó a cabo en sus ratos libres, supo que los humanos necesitaban preparación en esa zona. Sin decirle algo, tomó las piernas de Hosh, desasiéndose del calzado de este y quitando en su totalidad el pantalón y bóxer de este, colocó las piernas del chico sobre sus hombros y llevó sus manos a las nalgas ajenas para separralas, dejando a la vista la entrada del chico.
—¡¿D-Diavolo… q-q-que haces?! — Preguntó al sentir sus piernas elevadas, y su entrada expuesta.
—Sería malo para ti, si no te preparo como es debido. — Dijo acercando su rostro y otorgando algunos besos a las sentaderas que eran sujetadas por sus manos. Después de dejar pequeñas marcas en los glúteos ajenos, procedió a dibujar un círculo con su lengua alrededor de la pequeña entrada que se fruncía.
—D-Diavolo… no es… necesario. — Dijo Hosh, tratando de cubrir aquella zona.
—Si no lo hago de esta manera… tendré que hacerlo de otra. — Anunció el demonio, esperando que el chico le dejase seguir preparándolo. Sin embargo, Hosh no retiró sus manos, ¿tan vergonzoso era lo que estaba haciendo?
Diavolo no lo entendía, en Devildom ese tipo de prácticas eran normales, aunque la finalidad no era la de preparar como con los humanos. —En ese caso. — Soltó el trasero de Hosh y se puso de pie, debía de reconocerse así mismo que había soportado más de lo que él mismo esperaba, su entrepierna estaba completamente endurecida, el hecho de aun seguir con los pantalones había sido algo digno de admiración, pero por mucho que quisiese seguir auto felicitándose, reconocía que estaba a punto de perder la cordura.
Comenzó a desabrocharse el cinturón y prosiguió a deshacerse del pantalón y la ropa interior, dejando su cuerpo totalmente expuesto ante los ojos de Hosh, Si la parte superior se notaba bien trabajada, la parte inferior no se quedaba atrás, pero nada de ello le hizo abrir los ojos tanto a Hosh como el ver la virilidad del demonio.
Naturalmente, Hosh sabía que el tamaño de los demonios no iba a ser nada similar al de los humanos, pero no se esperaba ver algo tan grande y de un grosor a tener en consideración, además de las venas que se marcaban por lo largo y ancho de este. Fue en ese momento que entendió la insistencia de Diavolo en prepararle.
—Tranquilo, como dije, hay otro método que puedo usar. — Comentó después de leer la expresión del muchacho. —Supongo que será mejor así. — Dijo acercándose, le tomó de la cadera y le hizo subir un poco más al sillón, dejando muy poco de sus glúteos al aire, después colocó sus manos a los laterales de la cabeza de Hosh, misma que posaba en el respaldo. Descansó su erguido miembro sobre el del contrario, flexionó sus rodillas un poco, los rostros de ambos quedaron frente a frente. —Hosh. — Llamó suavemente al chico. —Con tus manos, trata de tomarnos a ambos.
Hosh miró hacia abajo, podía ver claramente como el miembro de Diavolo superaba al suyo, tanto en lo largo como en lo ancho, con pena, tomó ambos miembros con sus manos, creando un espacio en el no pudiesen desviarse.
—Cierra un poco más el espacio. — Pidió Dioavolo, el chico hizo caso a la indicación, pudiendo sentir el miembro de Diavolo en sus dedos, no sólo estaba grande, sino que también estaba caliente y levemente palpitante.
Diavolo movió su cadera hacia adelante, haciendo que su falo se friccionara con el ajeno y el par de manos que sostenía a ambos, volvió a mover su cadera, pero esta vez hacia atrás, la sensación le generaba un pequeño escalofrió en la columna vertebral a ambos. Siguió moviendo sus caderas de atrás hacia adelante, comenzando a moverse de una manera más rápida, haciendo que el calor en ambos aumentará y no sólo eso, sino que poco a poco una cola comenzará a crecerle, por norma, algunos demonios poseían cola de forma natural, pero habían demonios que no, mayoritariamente los que poseen alas no tenían cola como tal, sin embargo cuando se trataba del apareamiento esta salía, aunque era un comportamiento más común de los súcubos, tanto femeninos como masculinos, conforme la cola de Diavolo iba saliendo, este iba moviéndose más rápido las caderas, haciendo que ambos miembros comenzara a liberar liquido pre seminal, mismo que poco a poco comenzó a caer en el vientre de Hosh y otra parte quedase embarrada en las manos de este, mismas que de forma inconsciente habían quedado más pegadas a ambos miembros, haciendo que de cierta manera, Hosh les masturbase.
—D-Diavolo… — Hosh comenzó a buscar los labios del mayor, el calor estaba comenzando a sofocarlo y de cierta forma creía que el elixir de la boca ajena podía refrescarle, soltó ambos miembros y con sus manos tomó el rostro ajeno para unir sus labios, estaba entretenido saboreando el roce de ambas lenguas cuando sintió que algo se enrollaba en donde antes estaban sus manos. —¡¿Q-Qué?!
Diavolo sonrió. — Tranquilo. — Dijo recargando más su virilidad sobre la ajena y moviéndose más rápido, haciendo que el líquido pre seminal comenzase a embarrarse en ambas hombrías ayudándose de su cola, misma que se enrollaba y desenrollaba, dejando que esta también se impregnara con aquel líquido. —Puede que duela un poco. — Avisó, retiró su cola, tomó a Hosh por la cadera y la espalda. —Sujétate. — Le dijo al oído.
Hosh obedeció, sintió como los fuertes brazos de Diavolo le levantaban del sofá, de forma inconsciente, afianzó sus piernas a la cadera del otro, una vez que se sujetó bien, Diavolo se puso erguido, le acomodo de manera que sus hombrías estuvieran pegadas la una a la otra y quedasen entre los vientres de ambos, dirigió su cola a la entrada de Hosh y comenzó a presionarse en esta, abriéndose camino poco a poco.
—Ah… ahg… — Hosh arqueó un poco la espalda y apretó sus piernas, sabía que aquello que entraba era la cola de Diavolo. —¿Q-Qué haces?
Diavolo introdujo más su cola, sintiendo como Hosh apretaba más su agarre. —Normalmente, en mi forma demoniaca no suelo tener cola, y no creí que hubiese momento en el que pudiera usarla, pero… — Retiró un poco su cola y volvió a introducirla de forma lenta. —En estos momentos… mi libido es demasiado alto, así que puedo usarla para prepararte, es más delgada, así que no te lastimaré, aunque aún puede doler. — Dijo al ver las reacciones. —Prometo que será por poco tiempo. — Dejó su cola dentro del recto de Hosh, y comenzó hacer presión hacia la pared interna, haciendo que el vientre de Hosh se abultara un poco.
Los cabellos plancos del chico se habían tornado de un color levemente gris, acusa de la humedad provocada por el sudor. Sus pulmones comenzaban a drenarse al sentir la presión en su vientre, sentía dolor, pero podía sopórtalo, sin embargo deseaba sentir más los movimientos de entrada y salida.
Diavolo retiró un poco su cola y repitió la acción pasada, Hosh comenzó a jadear un poco más, y finalmente comenzó a mover sus caderas un poco, los miembros de ambos empezaron a restregarse de nuevo, el demonio comenzó a sentir la garganta reseca, unió sus labios a los de Hosh sintiendo como incluso entre besos Hosh emitía pequeños gemidos, a su vez, Diavolo sintió que algo escurría por su cola, pudiendo retirarla con facilidad, esa era buena señal, significaba que Hosh estaba preparado para recibirlo, sin embargo, optó por sodomizar un poco más aquella entrada.
—Hosh, sujétate de mí cuello. — Sugirió el demonio de piel bronceada y ahora ligeramente aperlada por el sudor.
Hosh no entendía bien, pero hizo caso, tan pronto como sus brazos se posaron en la zona indicada la mano de Diavolo que le sujetaba de la espalda paso a su trasero, sujetando así al muchacho de sus glúteos. Comenzando a subir y bajar levemente al humano, ocasionando que sus hombrías se restregaran aún más entre ellas y sus vientres. Aquello acompañado por la intromisión de la cola de Diavolo, hizo que Hosh comenzará a gemir y ocultase su rostro en la curvatura del cuello de Diavolo, dejando que su aliento chocase contra la piel de la zona.
Diavolo comenzó a sentirse inusualmente ansioso, sabía que era momento de tomar a Hosh, retiró su cola justo cuando Hosh tuvo otro orgasmo, sintió como aquel liquido cálido recorrer el área en donde se unían sus virilidades, alzó un poco a Hosh y ubico su miembro en la entrada de este, comenzó a introducirse poco a poco, cuando entró en sus totalidad, sintió como las entrañas de Hosh se apretaban, obligándolo a morderse el labio y gruñir un poco.
Permaneció así un momento, cuando sintió al otro más relajada, empezó a entrar y salir, el humano echó su cabeza hacia atrás, y contrajo sus paredes internas, incitando al demonio a perder el control, Diavolo apretó sus manos en las nalgas de Hosh y comenzó a penetrarlo con más rapidez, Hosh pasó de gemir en el cuello de Diavolo para alzar su rostro y empezar hacerlo en el oído de este, aquellos gemidos eran música para los oídos del demonio, música que le hacía sentir deseoso de seguir arrebatándole gemidos al chico. Motivado por aquella melodía, siguió entrando y saliendo, cuidando un poco la fuerza de las embestidas, pues no quería herir al chico.
—Suelta mis caderas. — Dijo entre jadeos. —Creo que lo mejor es que tú lleves el ritmo. — Dijo dando media vuelta. Hosh sintió a Diavolo salir de su ser y sujetarle como cuando le levanto del sofá, accedió a lo que el mayor le había pedido. Diavolo se sentó en el sofá y acomodo a Hosh de tal manera que las piernas de este quedaran cada una a sus laterales, Hosh comenzó a bajar, sintiendo como poco a poco aquel enorme miembro entraba en él, sabía que las estocadas anteriores habían sido con el miembro de Diavolo, pero ahora parecía ser más consciente de ese detalle.
—E-Es muy grande. — Comentó de forma inconsciente. Diavolo por su parte posó sus manos sobre la cadera de este. —Y-ya casi. — Dijo al tener casi todo le pene de Diavolo en su interior, una vez que se sentó por completo, soltó un suspiro y respiró lo más hondo que pudo Una vez que pudo regular su respiración, elevó su rostro y miró fijamente a Diavolo.
Este subió una de sus manos hasta el rostro del chico y acarició suavemente una de sus mejillas, después acercó su rostro y beso con gentileza al chico. —Puedes moverte al ritmo que desees. — Como demonio, podía retener su orgasmo, pero de seguir como estaban antes, definitivamente terminaría pronto, y no sería malo, si con quien estuviese fuese otro demonio o incluso un ángel, ya que la resistencia de ellos es superior a la humana, terminar "rápido" para los demonios era una invitación a un largo encuentro sexual con múltiples orgasmos, pero hacer eso con un humano sería fatal, el ritmo cardiaco de estos se aceleraría cada vez más, dando cero oportunidad a que se regularizaran y posteriormente muriendo de un infarto. Pero, si lo hacían justo como Diavolo lo estaba llevando, no sólo la vida del chico estaría a salvo, sino que el orgasmo del mismo Diavolo sería lo suficiente como para satisfacerlos a ambos y sobre todo, reducir el deseo de Diavolo de tener más rondas.
Hosh soltó el cuello de Diavolo y posó sus manos en los anchos hombros de este para poder tener un poco de soporte, separó un poco sus labios de los ajenos y comenzó a dar pequeños brincos auto penetrándose, no pudiendo sentirse cómodo así, abrió un poco más sus piernas, recargando la mayor parte se su peso en sus rodillas y comenzando a subir y bajar.
Primero fue lento, hasta acostumbrarse a la medida de Diavolo, una vez que se sintió más como y seguro, empezó a auto penetrarse de forma más rápida, logrando que Diavolo jadease junto con él. —¿A-Así… est… esta b-bien? — Preguntó tratando de contener sus gemidos a la hora de hablar.
Diavolo ya tenía la respiración errática, pero aun así, respondió lo mejor que pudo. —Si lo sientes bien así… entonces está bien. — En realidad quería decirle "sigue así", pero no quería que el chico comenzara a llegar a su límite y se sintiese obligado a satisfacerle, además, no era como que esa fuese la única vez que compartiesen intimidad.
Hosh sonrió ante la consideración de Diavolo, y continuó con ese ritmo, Diavolo, que aún mantenía su cola libre, decidió enrollarla en el falo de Hosh, de esa manera, cada que el chico subía y bajaba, su miembro era estimulado por aquella cola negra con punta dorada, que, como Diavolo había dicho antes, era bastante delgada, pero muy suave. Con dicha estimulación agregada Hosh sintió que todo el calor de su cuerpo se acumulaba de nuevo en su miembro, deseoso de terminar con aquella sensación, acelero sus movimientos, Diavolo, también empezaba a sentir más caliente su miembro, no sólo por el deseo del tan anhelado orgasmo, sino que las entrañas de Hosh estaban aumentando considerablemente su temperatura, ambos estaban perdiendo poco a poco el control, Hosh comenzó a llamar a Diavolo una y otra vez, en un intento de externar el calor interno que le sofocaba, Diavolo por su parte, no se sentía satisfecho con ver al chico haciendo todo el trabajo, por lo que termino moviendo sus caderas al sentido contrario del sube y baja de Hosh, cuando este subía sus caderas, Diavolo las bajaba, haciendo que su miembro saliese un poco más de lo que Hosh le sacaba originalmente, luego, cuando Hosh bajaba sus caderas, Diavolo las subía, entrando un poco más de lo que el otro permitía, repitieron eso por unos segundos, sin embargo el calor comenzaba a consumirlos vivos.
Diavolo pudo sentir el incremento en la temperatura de Hosh, no era una temperatura que manejaran los humanos normalmente, ni siquiera en ese acto, sabía que eso era provocado por lo mismo que había animado a Hosh a hacerlo. Sabía que no podía alargar más aquel encuentro, tomó a Hosh de las caderas, impidiendo que este volviera a moverse, desenrolló su cola del pene ajeno, y como si le hubiese dicho algo, Hosh se levantó, tomando la decisión de recostarse en el sofá, Diavolo también se levantó del sofá, pero a diferencia de Hosh, él no se recostó, sino que se acomodó entre las piernas del chico.
—Seré un poco brusco. — Avisó, Hosh asintió y abrió aún más sus piernas.
Diavolo las tomó y las subió a sus hombros, puso su mano izquierda en el costado derecho de Hosh y con su mano derecha llevó su ya muy inflamado miembro a la entrada que estaba deseosa por recibirle de nuevo, presionó su glande y esta le recibió sin complicaciones, permitiendo a Diavolo empujar hasta el fondo.
—¡Ahg! — Gimió Hosh al sentir aquella estocada. Diavolo volvió a salir por completo para después entrar de una sola. —¡Aaah! — Volvió a gemir Hosh.
—Espero poder seguir oyendo más de tus dulces gemidos. — Comentó Diavolo, en todo el rato, Hosh había jadeado y gemido, pero no fue hasta ese momento que comenzó a hacerlo de manera más sonora y desinhibida.
El salón del consejo estudiantil comenzó a ser invadido nuevamente por jadeos, gemidos y el sonido de la carne chocando de forma frenética, Diavolo se había prometido no acelerar tanto el ritmo, pero entre los gemidos de Hosh y las paredes cálidas y húmedas que envolvían su miembro, no pudo hacer otra cosa sino dejarse llevar por las sensaciones.
Hosh arqueó la espalda en varias ocasiones. —¡Ah! ¡Aaahg! — Los gemidos de Hosh podían oírse incluso en el pasillo, pero a ninguno de los dos les importaba. Diavolo seguía moviendo sus caderas con ímpetu, besaba a Hosh de vez en cuando, pero sin reducir sus movimientos. —¡D-D-Diavolo… me… ah… v-voyhg…! — Ni siquiera era capaz de avisar que estaba a punto de venirse debido a las oleadas de placer que le invadían, cabía aclarar que desde la primera vez que Diavolo le embistió en esa posición tocó la próstata del chico, el mismo Diavolo lo había notado, por ello, sin importar que tan rápido, lento o fuerte golpeara, siempre daba en ese punto, haciendo enloquecer a Hosh.
—Y-yo también. — Era la primera vez que Diavolo cortaba las palabras, él también estaba al borde del orgasmo, y no era sólo uno, sino cuatro orgasmos acumulados, pues desde que había estado acariciando la entrepierna del menor había tenido el deseo de terminar, aun con todo y los pantalones puestos, así que ahora que se habían suscitado casi tres orgasmos, era un hecho que el suyo iba a ser demasiado.
—¡Y-ya no aguanto! — Gritó Hosh arqueando la espalda y corriéndose sobre su vientre. Diavolo sintió como las paredes de Hosh le apretaban con fuerza y sin poder soportarlo más, dio la última estocada, la cual fue profunda y liberó su semen. Hosh arqueo más la espalda al sentir aquel líquido siendo vertido en su interior, que por cierto, no era poco. —¡Esta muy caliente!
Diavolo se mantuvo un poco dentro del chico, miró el rostro sonrojado de este, sonrió y se retiró lentamente, tan pronto como su miembro salió, un poco de su semen fue expulsado, escurriendo y manchando un poco el sofá. —Gracias… — Aquella palabra la había dicho antes, pero Hosh no lograba entender el motivo. —Por aceptar estos sentimientos, por confiar en mí y… — Acarició la mejilla ajena. —Por permitirme ser parte de ti. — Finalizó uniendo sus labios a los ajenos.
—Muy lindo y todo, pero para mañana, quiero este lugar limpio.
—¡¿Lucifer?! — Llamó la parejita al oír aquella voz.
Hosh estaba acostado, así que no podía ver mucho, pero Diavolo sí, y justo en la puerta, estaba con los brazos cruzados el uno de los siete hermanos demonio, Lucifer. —Ya les dije. — Salió sin más, dejando a los otros dos un poco avergonzados, quien sabe desde que momento llego y cuanto habría escuchado.
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Notas:
[1] Miasma: Vapor dañino, normalmente este es desprendido por aguas estancadas, o cualquier material en estado de descomposición, si bien, en este caso, lo uso como un vapor sin olor que desprenden los demonios a causa de, un deseo carnal/pasional, es nocivo en el sentido de que afecta a quienes lo inhalen ya que comienza a despertarles deseo sexual, vamos que es como un afrodisíaco, eres consciente de todo lo que haces, pero el deseo carnal fue incentivado por un agente externo.
liamaxrel autorizó subirlo acá.
