ERA TAN SOLO UNA ONEE-CHAN (Love Live! Sunshine!)
Capítulo 2: Las oscuras intenciones
SAPPORO, UN DÍA DE NOVIEMBRE
-Está bonito, ¿ah? Aunque sabes, yo lo encuentro un poco caro para nosotros. -Dijo la chica viendo un catálogo de ropa.-Lo pagas tú. -Dijo el Sr. Sueno.
Tsuneo Sueno es un hombre especial para muchos; a ratos, silente y hasta tímido, otras veces asertivo y manipulador. Nadie logra sospechar qué pasa por su cabeza, sin prear la sensación de estar actuando y lo que es peor, actuando mal. Recién a semanas de casados, su natural inquietud lo hace planificar el regreso a Osaka, de ser aprovechar la ocasión para presentarle a Sarah a sus familiares, y cobrar parte de la herencia que le dejó su padre.
-¿Quieres que te prepare algo para comer? -Propuso Sarah.
-*Suspirando* Me gustaría comprarme un taxi. ¿Qué te parece? -Tsuneo formula con una sonrisa.
-Si a ti te gusta, pero no me dijiste que querías que te trajera para comer. -Expresa ella misma.
-Nada, me iré a acostar, ya. -Señaló él dando un beso.
-Hasta mañana. -La despide la pelivioleta.
DICIEMBRE
Efectivamente Tsuneo viajó a Kioto acompañado de su esposa. Aquella se dio cuenta que en realidad su familia era acomodada y que la herencia existía. La madre de este hombre es quien la administra ese dinero y tiene sobre él una particular autoridad. Tsuneo es el menor de cinco hermanos y todavía es considerado como "regalón". Lo que no pudo apreciar Sarah, en su corta estadía en tierras ajenas, es que este joven era la oveja negra de la familia. Dejó los estudios por su adicción a la cocaína; desertó de su obligación militar a los tres meses; estuvo internado en un centro de rehabilitación para adictos, pero no se recuperó; no siendo capaz de administrar su dinero la madre se lo niega para reprimirlo, pero es tanto su adicción que roba vehículos para comprar drogas desde China.
Sus deudas con la justicia nipona aún están pendientes. Su regreso a Sapporo luego de una corta estadía con sus familiares precisamente, para eludir la mano de la policía.
En la ciudad de Kioto, mientras busca afanosamente contactos para comprar metanfetaminas y cocaína ya está virtualmente localizado. La madre de Tsuneo conoce perfectamente el perfil de su hijo, de manera que no le dio el total que le correspondía por la herencia. Nuevamente se comprometió a enviarle algunos dólares mensuales y le pasó algo más esta vez para comprarse el taxi de servicio, según eran sus planes.
La ilusión de comprarse un vehículo y comenzar una nueva vida se agotó antes de tiempo. Tsuneo fue detenido en Kioto y llevado a prisión; Sarah fue más tarde retornada a Sapporo, ya que luego de revisar sus antecedentes, no había razones para detenerla. Sin embargo, fue cautelosamente entregada a la policía metropolitana; con este hecho circunstancial, Sarah quedó absolutamente abandonada. Solo semanas después, volvería para visitar a su esposo y tratar de conseguir su libertad, pero no lo logra.
FEBRERO DEL AÑO SIGUIENTE
Luego de estar encerrado dos meses en la cárcel de Kioto, este hombre dejado en libertad gracias, nuevamente una gestión económica realizada por su madre. Tsuneo Sueno, obsesionado con sus planes en el norte de Japón, no regresa a Osaka con sus familiares, si no que vuelve a Sapporo para buscar a su esposa Sarah.
-Buenas noches, señor. -Lo saluda el padre de las hermanas de Saint Snow.
-¿Y tú? Tanto tiempo. Pasa. -Le recibe el señor Kazuno.
-Permiso. -Dijo Tsuneo entrando a la casa. -Tuve algunos problemas, ¿no le contó a Sarah?
-Sí, si... algo me dijo. Siéntate. -Dice el papá de la joven.
-Gracias. -Decía gentilmente el sujeto.
-¿Cuándo llegaste? -Respondió el señor Kazuno.
-Hoy, apenas solucioné unos problemas me vine. -Contradijo Tsuneo sobre su arresto.
-Mire quién está aquí. -El progenitor le presenta a su otra hija invitada y la saludan.
-Pensé que nunca más te iba a ver. -Insinuaba la adolescente que entraba en escena, era Leah Kazuno.
-Qué grande y bonita estás, ya parece toda una mujer. -Opina Tsuneo.
-Oh, si tiene recién dieciséis años no más, hombre. -Indicó el progenitor de Leah.
-¿Y Sarah, a qué hora llega? -Consulta el sujeto mientras el resto guarda silencio por cinco segundos.
-Sarah ya no vive aquí. ¿No te lo contó? -Dijo el padre.
-Me escribió una vez, pero... eso fue hace tiempo. -Describió el tipo.
-Sarah-chan hace tiempo también se fue. -Respondió Leah.
-¿Y adonde vive? ¿Puedo verla? -Siguió sugiriendo Tsuneo.
-Mira, la verdad es que Sarah vive con otra persona. Tú me entiendes, ¿no? -Señaló el señor Kazuno.
En otras palabras, Sarah Kazuno consiguió otra pareja y nunca más se supo.
La situación en el hogar de Sarah no era muy afortunada, ahora solo convivía allí -temporalmente- los Kazuno y su hija Leah. Tsuneo, se olvidó de pronto el desaire de su esposa e incluso para así no preocuparle. A esa altura, con poco dinero en los bolsillos, y sin rumbo claro, le pidió al padre de ésta que lo cobijara en su casa por algunos días.
Como una manera de solventar sus gastos mientras le llega su cuota de dólares por yenes desde Osaka, Tsuneo se puso a trabajar como vendedor de autos/coches. Ya a esa altura y aprovechándose de que el señor Kazuno estaba todo el día fuera de su hogar, este hombre había seducido a Leah, hermana menor de Sarah, de solo 16 años. Desde luego nada bueno había en esa relación incipiente, pero esta niña ya había caído en las garras de su falso encanto. Siempre buscaba motivos para estar junto a él y por supuesto, Tsuneo comenzó a ir a bregar ideas un tanto oscuras.
EN UNA CONCESIONARIA DE VEHÍCULOS USADOS
-¿Tú, qué haces acá? -Decía el hombre sorprendido.
-Nada, ¿por qué, te molesta? -Preguntó Leah.
-¿A dónde vas? -Comenta el señor Sueno.
-Al centro (...) -Habla la jovencita convenciendo que fuera a acompañar.
-¿Te han dicho que te aparecieras ahí? -Siguió insistiendo Tsuneo.
-Por ahora somos hermanas. Bueno, ¿me acompañas o no? -Redime esta ex idol.
-Todavía no puedo hacer. pero tendría que esperarme. -Señaló nuestro protagonista.
-Te espero. -Concluyó Leah.
De este romance en tanto platónico para esta, por supuesto nadie sospechaba, ni menos su padre.
EN UNA TARDE, A INICIOS DE MARZO
-Hola. -Saluda el hombre.
-¿Y tú, qué haces aquí tan tarde? -Decía el señor Kazuno una vez llegado a casa.
-La estaba esperando. -Contradice la chica de ojos carmesí.
-¿Cómo le fue, Kazuno-san? -Preguntaba Tsuneo.
-Más o menos no más, ¿llegó tu madre? -Contestaba el hombre de familia.
-Sí, está durmiendo. ¿Le sirvo algo? -Menciona Leah.
-Caliente un poco de comida. -Dijo su papá haciendo que su hija fuera a cocinar. -Y a ti, ¿cómo te fue?
-Bien, me llegó el dinero de Osaka. Así que lo más probable es que me vaya luego. -Recalcó el tipo samaritano.
-Yo creo que tú deberías buscarte una mujer más madura. No es bueno estar solo. -Lo aconsejó Kazuno-san.
-Sí lo sé. -Supuso Tsuneo.
-Leah, ¿qué pasa con la comida? -Expuso el señor Kazuno lo de la cena.
-Voy. -Dijo la muchacha desde la cocina.
En el dormitorio, luego del "nidito" de amor, nuestro protagonista antagónico empieza a vestir.
-Tu papá sabe que estás acá. -Explica Tsuneo poniendo las calcetas.
-No, le dije que iba con una amiga, no me quería dar permiso. -Indicaba la joven bajo las mantas de la cama.
-Es mejor que me vaya. -Señaló él fríamente.
-Yo voy contigo. -Admitió la muchacha quien quería acompañarla.
-No, sería un problema. -Redime el tipo.
-¿Qué ya no me quieres? -Señala ella redimiendo de las eventuales consecuencias.
-Eres menor de edad, si me voy contigo me pueden tomar preso. -Concientiza Tsuneo de las futuras acciones.
-Ah, ya ahora te preocupa de eso. No tienes para habernos tomado de la mano, yo me quería ir contigo. -Proponía insistentemente ella.
En lo más íntimo de su ser este hombre quiere llevarse a Leah y no mide las consecuencias. Este perfil tan extraño, ha convertido precisamente en la oveja negra de la familia. Seductor, mentiroso, estafador, para muchos una trilogía fatal; pero en estricto rigor lo que está haciendo Tsuneo, es ser sólo consecuente con su rasgo de psicópata.
-Tú tendrás las consecuencias, yo voy a Yokohama, te espero mañana en el terminal aéreo. -Advirtió Tsuneo con un tono grave que él abandona de la habitación con su camisa en la mano.
EN EL AEROPUERTO
Al día siguiente, los dos se dirigían al espacio aéreo una vez comprado los pasajes hacia alrededor de Japón.
-¿Qué le dijiste a tu papá? -Cita Tsuneo de las consecuencias.
-Nada, ni siquiera me vio salir. -Declara la muchachita.
-Ah, ¿no sabes que tú vas conmigo? -Desdicha el hombre.
-No. Pero cuando en la noche menos lo va a suponer. -Cree Leah.
-¿No le dijiste a nadie de esto, seguro? -Advierte él.
-Nadie. -Señala ella entregando los equipajes antes de abordar con él, yéndose hacia un rumbo desconocido. -Vamos.
Tsuneo no estaba equivocado; dos días más tarde, el señor Kazuno fue a la policía y estampó una denuncia por secuestro. Ya a esa altura no le cabían dudas respecto a la participación de este hombre en la desaparición de su hija. Conversamos luego con el padre de Leah, y así recuerda aquel triste episodio y el perfil de Tsuneo Sueno:
-Y respecto a su gusto a las mujeres, ¿qué me puedes decir usted?
-Él siempre les gustaba, por ejemplo, a él nunca le gustaba a las mujeres maduras, por lo que él lo que conversaba haber siempre a mí. Me decía "Sabes, a mí no me gustan las mujeres ya maduras, me gustan las niñas jóvenes", decía "Jovencitas, entre más jovencitas, mejor para mí."
-Señor Kazuno, ¿cómo crees usted que este hombre pudo seducir a su hija de tan solo 16 años?
-Porque él era un hombre que tiene cómo elegir a una, tiene un don de conversar con las personas y dan la vuelta, y eso no lo tiene cualquiera, y ya se ha comprobado que es así. Porque usted conversa con él y cree que de aquí y acá, y al final no son así.
CONTINUARÁ...
Al fin, ya están las hermanitas de Saint Snow, para la siguiente entrarán algunas Aqours seleccionadas en la trama.
Sobre los padres de Sarah y Leah nunca son mencionados en la serie, por lo que incluí solo el padre como referencia, en otras palabras, es un OC; la progenitora es sólo una mención.
No se pierda el siguiente capítulo de esta historia.
Los espero...
