—¿Y bien?

—Y-yo lo siento cariño…

—¿Y con sentirlo arreglarás el tremendo lío que hay ahora en esta casa?

El hombre de anteojos sudaba frío. No había visto a su esposa así de enojada con él desde la vez en que olvidó su aniversario… primera y última vez que cometió ese terrible error.

"¿Cómo pude ser tan distraído?"

¡No se había puesto a pensar en las posibles dificultades de esa situación!

Aunque para ser sincero, él recién se estaba enterando de que a su hija adoptiva le gusta el avatar… ¿Cómo iba a saberlo?

Mejor no volvía a sacar ese argumento. Ya su esposa le había dado una reprimenda de "Era obvio… tienes los sentimientos de una placa de metal… debes estar más atento… bla bla bla"

Que bueno que Su no leía mentes, sino a este paso le tocaría dormir en el sofá

—Y esto no se ha acabado Baatar, en la noche seguiremos hablando sobre tu paupérrima inteligencia emocional y falta de memoria para informar datos relevantes. Además, agradéceles a los espíritus que no me quiero quedar viuda… ¡Pero igual hasta nuevo aviso dormirás en el sofá!

"Mierda"- pensó al saber que igual lo habían enviado a ese desdichado lugar.

—Está bien querida… -mencionó cabizbajo como perro regañado

—Ahora vamos, Asami está esperándonos.


El salón de reuniones era amplio, con hermosos apliques hechos de metal a donde quiera que se viera. Sin duda una buena forma de matar dos pájaros de un solo tiro para el clan de Metal más emblemático: Adornar y tener una buena defensa.

Pero por más que la habitación fuese elegante y agradable, ya se sentía un poco fuera de lugar.

Suyin la había dejado allí hace una hora aproximadamente, indicándole que enseguida le traerían el desayuno y que mientras ella iría a llamar a Baatar y volvería pronto.

Lo primero había sucedido, y habían estado deliciosos los alimentos.

Sin embargo, ni rastros de los Beifong.

Si fuesen otras las circunstancias y otras las personas, lo tomaría como una tremenda falta de respeto y de modales. Pero en realidad, por la inicial reacción de la matriarca, supuso que tenía ciertas cosas que hablar con su esposo antes de tener la reunión los tres. Por eso esperó pacientemente, además los Beifong no eran desconocidos, eran buenas personas y excelentes camaradas.

—Bueno, casi todos… -susurró para sí misma

Hace ya tiempo, por medio de Korra, Asami supo de la nueva integrante oficial del clan "Kuvira Beifong". Si era sincera, no le pareció mal en su momento esa noticia. Había perdonado a Kuvira por la falta cometida hacia su familia, costó mucho pero finalmente había eliminado ese rencor, por la muerte de su padre, de su corazón… Mas eso no significaba que esa mujer fuese santa de su devoción.

Korra le contaba que se escribía con ella, que eran amigas… esa situación no le vino muy en gracia, pero no dijo nada. Confiaba mucho en Korra, ella estaba segura de que no la engañaría. Incluso ahora metería las manos en el fuego por la premisa de que ella nunca la engañó y que solo había tenido ojos para ella… Sin embargo, eso no quería decir que no sospechara que la ex militar estuviera detrás del avatar; y que quizás en el momento idóneo estaría lista para saltar sobre la presa…

¿Y qué momento más idóneo que el rompimiento de su relación?

Muy inteligente esa arpía, muy inteligente.

"Y claro, la tontarrona inocente de Korra vino gustosa a dejarse atrapar" -pensó, frunciendo el ceño

Para ella era evidente el interés de la mujer del lunar por su ex novia. Por cómo reaccionó Kuvira en esa corta interacción era obvio… pero lo que no logró entrever fue si Korra estaba al tanto de ese interés… o si en el peor de los casos… lo correspondía…

No seas idiota, eso ya no es tu problema.

Ella es tu ex y puede hacer lo que se le venga en gana

Mas, aunque se retaba mentalmente… seguía teniendo ese sinsabor terrible reflejado como un vacío en la boca del estómago.

Nunca esperó toparse con el avatar en este recinto… y si era sincera pese al enojo, al verla, una parte de ella se había alegrado.

Se alegraba de ver una vez más a su amada

De verla sana

De verla salva

De ver que la luz de la esperanza volvió a esos mares que tenía por ojos.

Pero le duró poco, porque el orgullo de parte y parte no pudo dejar de manifestarse.

Aunque la siguiera amando, los problemas seguían allí sin solucionarse.

Pensó por un lapso de segundos que quizás esa era una señal de los espíritus. Quizás querían que volviese con ella, quizás era una nueva oportunidad de enmendar sus errores.

De volver a comenzar… eso hasta que la vio llegar.

Kuvira

¿Acaso ella era la que había traído aquella "luz de esperanza" de nuevo a los ojos del avatar?

Bullir de sangre

Desesperanza

Desasosiego

Incertidumbre

Inseguridad

¿Celos?

No, no podía ser posible...

Pero sentía que esto era solamente el inicio…

Se debatía internamente, una vez más, entre la tristeza y el enojo.

Pero nada podía hacer… al menos por ahora.

Korra estaba en algún lugar del palacio haciendo "quien sabe qué cosas" con la idiota de Kuvira, mientras ella estaba allí encerrada en esas cuatro paredes esperando a los líderes del clan.

Bufó y tamborileó los dedos sobre la mesa.

Mas cuando pensó en si debía salir solamente a echarles un vistazo a ese par de mujeres… Los líderes finalmente llegaron.

Tendría que dejar lo personal para después y ponerse nuevamente la máscara de mujer de negocios para concretar los acuerdos, firmar el contrato y con ello iniciar un nuevo, aunque temporal, periodo de vida radicada en Zaofu.

Quien sabe, quizás los espíritus sí la habían traído allí con una misión.

Ella amaba a Korra, y sabía que, pese al enojo de la morena, esta seguía teniendo sentimientos amorosos por ella, lo vio en su azulina mirada. No le dejaría tan fácil el camino a Kuvira, daría batalla. Pero debía ser inteligente y manejarse en el campo de duelo con gracia.

Aquí solo ganaría la mejor estrategia aplicada.


La reunión había sido agotadora pero enriquecedora.

Todo había quedado listo y en la noche tendrían una cena especial junto a todo el clan para conmemorar el negocio.

—Bien, bienvenida a tu nueva morada Asami -mencionó la matriarca, abriendo la puerta de caoba y entrando al lujoso cuarto. - Espero sea de tu agrado

Después de la reunión, Suyin la había escoltado a su habitación, en el trayecto ella no pudo evitar preguntarse cuál de los cuartos circundantes sería el del avatar, pero prefirió no ser tan obvia y no preguntar.

Ahora se concentraba en admirar la alcoba. Era grande y hermosa, de tonos entre verdes y gris-metalizados con apliques dorados. Todos típicos de esa localidad. Poseía una amplia cama, un mullido sillón, un espacioso armario, un escritorio con su silla, tocador, lámparas y por supuesto un baño personal totalmente equipado. Era una habitación de invitados que seguramente superaba con creces a la de cualquier hotel, incluso en la vista que se apreciaba desde la ventana, la cual apuntaba hacia uno de los hermosos jardines, mostrando un bello cerezo de fondo.

—Es muy hermosa Su, te lo agradezco en verdad. - mencionó con sinceridad

—No tienes que agradecer. Como puedes ver, tus maletas ya fueron traídas aquí. Tómate tu tiempo en desempacar y cualquier cosa que necesites me dices nomás, a mí, a Baatar, a mis hijos o a los empleados. Estaremos gustosos de ayudarte y facilitar tu estadía.

La pelinegra asintió y dándole una tímida sonrisa decidió expresar uno de tantos pensamientos que inquietaban su mente.

—Suyin, ¿Estás segura que no hay problema con que me quede aquí con ustedes? Bueno… supongo que sabrás que Korra y yo…

—Oh, sí querida, lo sé… pero no te preocupes. No solo eres una socia de negocios Asami, al igual que Korra eres una querida amiga de la familia y estoy segura que todos podremos tener una buena convivencia. -La matriarca se acercó a la CEO colocando una mano sobre su hombro- Considera el palacio desde ahora como tu hogar, Asami. Puedes ir a donde gustes. Mi casa es tu casa.

Las mujeres se dieron un afectuoso abrazo y al separarse, sonrieron.

Ambas se admiraban y respetaban por salir adelante en una sociedad que aún en la actualidad era machista para con los cargos que respectivamente ostentaban.

De ese reconocimiento recíproco había nacido un gran aprecio; sentimiento por el cual, aunque Suyin tenía el dilema de madre por su hija y el avatar, no mentía al decir que se alegraba de tener a Asami una vez más entre los habitantes de la mansión. Mejor aún si esta vez no era por algún asunto relacionado con enemigos o lavado cerebral.

—Ahora, te daría el tour por el palacio, pero tu ya te has quedado antes aquí, así que asumo tienes ya una idea de las áreas del recinto tanto por dentro como por fuera.

—Algo, aún me confundo un poco, pero nada que no pueda manejar.

La matriarca se rio por lo bajo. Sin embargo, cambió su expresión al recordar algo.

—Por cierto, Asami, si te aventuras por los jardines del ala oeste ten cuidado. Están construyendo una piscina algo grande… Estará lista para el fin de semana y daremos una fiesta para inaugurarla. Está demás decir que estás invitada y no aceptaré un no por respuesta -finalizó la matriarca, con una ceja alzada y un dedo amenazante al ver que Asami iba a refutar, seguramente sintiéndose "intrusa" cuando eso estaba lejos de la realidad.

Ahora fue el turno de Asami reír por lo bajo, Suyin era igual a Lin. Siempre como leona "Acorralando a la presa" sin dejarle salida, así fuera para algo tan trivial como un piscinazo.

—Está bien, si es fin de semana no interferirá con los recorridos que tengo que hacer por Zaofu para la nueva sucursal. Allí estaré sin falta, Su.

—Entonces estás en tu casa. Yo debo marcharme a continuar con mi agenda. Descansa, desempaca o da un paseo y relájate. Te veo en el almuerzo Asami.

Dicho esto, se despidieron con un gesto de la mano y la líder del clan cerró la puerta tras su salida.

Asami se debatió.

Estaba cansada por el viaje, no cabía duda alguna.

Tenía que desempacar y poner todo en orden, eso era prioritario, obviamente.

No debía perder el tiempo, mañana oficialmente comenzaría una pesada semana de trabajo.

Pero en todo lo que podía pensar era en dónde y qué estaría haciendo el avatar… su avatar.

Intentó distraerse y dedicarse a lo del equipaje… pero era inútil.

Suspiró, cerró su maleta y dejándola donde la había encontrado se dispuso a salir de la habitación en búsqueda de quien una vez más le estaba robando la razón.

Solo un vistazo, quizás una charla… tal vez evitar algo…

No sabía con que fin exacto había dejado su habitación, ni qué les diría a las mujeres cuando terminara su recorrido por los pasillos y las encontrara.

No importaba nada, solo sabía que algo dentro de sí la empujaba a seguir.


¡Hola!

Un capítulo algo corto, pero me pareció correcto pararlo allí ya que la protagonista de este debe ser Asami con sus pensamientos.

No, no estoy haciendo un SuyinxAsami, por si acaso jajaja.

Sino que, Asami al ser joven (en mi headcanon al menos) ve a las hermanas Beifong como un modelo a seguir en cuanto a como se dominan en sus campos… porque vamos, Lin es excelente como Jefa de Policía y Suyin Lidera una maldita utopía. ¡Las Beifong molan! Y este aprecio, para mi es recíproco. Creo que las hermanas también admiran que desde tan joven Asami sea tan centrada, ecuánime y exitosa (Lin no es de demostrarlo mucho, pero así la amamos igual).

Ah, y para mi los Baatares son bien mandilones. No tengo pruebas, pero tampoco dudas.

Espero les gustara el capítulo, me despido.

Saludos,

Le chat et l'abeille.