Feliz año nuevo :3

Como se dice, año nuevo, fic nuevo XD

Bueno, les dejo con mi nuevo fic. Nos vemos abajo :3


… Me encuentro en una profunda oscuridad… No sé qué pasó… Un día estaba con mi hermanita en una tarde del té con mi sobrina en el imperio del Cristal, pero de un momento a otro, me desmayé… Creo… No estoy segura de eso…

Quise mover mi cuerpo o intentar abrir mis ojos, pero estoy como paralizada estando al merced de las penumbras.

En eso, siento como el viento mueve mi cabello… Se siente tan bien como si fuera una caricia y no pude evitar sonreír por eso, aunque… mi sonrisa desaparece cuando estoy sintiendo como algo mueve… mis pechos ya que siento como rebotan… haciendo que me sonroje mucho… ¿Será que alguien se está aprovechándose de mí, estando así? Eso sería lo que me faltaba... pero siento como poco a poco puedo mover mis dedos de mis manos.

Por lo visto, ya recupero movilidad de mi cuerpo y muevo un poco mi cabeza para sentirlo, pero algo o alguien agarran mis senos ya que los siento como me los aplasta. Así que con algo de disgusto, empiezo a abrir mis ojos para saber quién es el descarado que me está manosean…

No pude terminar de hablar ya que al abrir mis ojos, me encuentro con unos ojos turquesa muy cerca de mi cara.

—…

—…

— ¡AAAAAAAAAHHHHHH!

— ¡MIAUUUUUUUUU!

Di un grito asustada y por acto reflejo, aparté lo que sea que estuviera en mi busto hacia el suelo y me senté con rapidez con una respiración agitada. Pude ver que cayó al suelo rodando hasta quedar en sus cuatro patas. Se trata de una linda gatita de color blanco y tiene unos lindos ojos turquesa en mi opinión.

La gata me mira detenidamente, aunque creo que tiene una expresión de molesta ¿y quién no? Si la empujé literalmente. En eso, veo que se da media vuelta y se va corriendo en sus cuatro patas.

— ¡Lo siento!— me disculpé en voz alta para que me escuchara, aunque no creo que me entienda y me siento triste de haberle hecho eso… Fluttershy me daría una reprimenda si supiera esto y sé que lo haría sin importarle si soy una princesa.

Bueno, a todo esto, no miré a los alrededores de donde estoy. Así que aun sentada, observo alrededor para saber que estoy dentro de un extraño bosque. Los arboles están como muertos ya que ni hojas tienen, aunque si en uno tiene una hoja, se le habrá caído cuando estuve mirando en otra parte.

El pasto es negro como si hubiera sido chamuscado y el cielo… pues, es el mismo cielo que hay en Equestria, o sea supuse que estaría aun en Equestria, pero vi que no hay nubes y el cielo está algo opaca como si estuviera nublado. No veo el sol por ningún lado haciendo que sea un lugar tenebroso este bosque.

—… ¿Dónde estoy?— esa es la pregunta que me hago. No conozco este bosque para nada, aunque puede ser una parte del bosque Everfree, pero no me convence para nada.

Así que al ver que no haré nada al estar sentada, me levanto lentamente algo tambaleada, pero puse mis cascos firmes en la tierra para no caerme. En eso, me empiezo a observar mi cuerpo para saber si hubo alguna anomalía.

Sin embargo, no encuentro nada fuera de lo común. Mi pelaje blanco está bien, mi retaguardia está bien, mis zapatillas y collar siguen en su lugar, y mis enormes senos que mi hermanita siente envidia están bien. Me reí un poco cuando dije eso.

Bueno, basta de bromas. Yo sigo usando el vestido blanco largo y escotado, y sigue del mismo color, sin barro, aunque un poco de sucio, pero lo único fuera de lugar, es una de las tiras de mi vestido que está en mi antebrazo cayendo poco a poco dejando ver un poco más uno de mis senos. Me lo acomodé para que mi vestido esté alineado.

—Ok. Creo que ahora debo saber en dónde estoy… o en donde me encuentro— dije para mí misma pensativa. Estoy pensando por un momento en volar para así ver si hay un pueblo cerca, pero no me da mucha confianza y más… por esos cuervos.

Estoy algo nerviosa observando unos cuervos en las ramas de los árboles que me observan fijamente.

Creo que mejor camino y me alejo de aquí.

Con nerviosismo, empiezo a caminar por un camino, pero al pasar por el costado de un árbol donde había un cuervo, dio un sonido cerca de mi oreja sobresaltándome y empecé a caminar más rápido para alejarme de esos cuervos, sin importarme si mis pechos rebotan mucho por esa caminata.

No sé cuánto tiempo estoy caminando rápido, pero me detuve cerca de una roca para poder descansar y observo alrededor.

—Creo que estoy más perdida de lo usual, aunque ni siquiera sé si voy bien o mal— dije mirando alrededor, pero solo veo arboles por donde mirara.

Supongo que tengo que volar, porque si no, me tardaré por unas buenas horas intentando salir de este bosque. Extiendo mis alas en todo su esplendor y estoy a punto de emprender vuelo, pero en eso, escucho un maullido haciendo que me detuviera. Veo en la dirección donde lo escuché y miro a la misma gata que me encontré.

—Vaya, eres tú— sonrío mientras guardo mis alas para acercarme a la gatita lentamente y me agacho un poco poniendo mis manos en las rodillas —Hola, gatita— la saludo, aunque no sé si me entiende —Oye, disculpa por lo de antes, no fue mi intención empujarte. Espero que me perdone…— me disculpo con una gata… lo que hay que ver, pero de igual forma, fue mi culpa por lo precipitada que estaba, aunque no creo que me entienda, pero dio un maullido con una sonrisa que da ternura —Entonces ¿sin resentimientos?— pregunto curiosa.

—Miau— tomaré eso como un sí. La observo con una sonrisa y extiendo mi mano con la intención de acariciarla, pero al estar cerca de ella, cambió su expresión a molesta y levanta su garra derecha con la intención de arañar mi mano, aunque la quité justo a tiempo de que me hiriera.

—Ok, ok. Lo siento— me disculpo de nuevo al verla molesta y acto seguido, se dio media vuelta para marcharse entre unos árboles. Me levanto para verla irse. Sin embargo, veo que se detiene y me mira un momento para después dar maullidos — ¿Qué? ¿Quieres que te siga?— pregunto extrañada. No la entiendo, no sé lo que dice, no soy Fluttershy, pero al verla así, supongo que quiere que la siga. Aunque al preguntar eso, la gatita reanuda su caminata… Ah no, espera, está ¡corriendo! — ¡Espera!— empiezo a correr detrás de la gata.

No sé porque persigo a una gata, pero creo que es mejor que perseguir a un cuervo, aunque no me gusta correr así, o sea estoy con un vestido que se me puede caer por estas tiras y más que mis senos rebotan como si no hubiera un mañana.

Estuve un rato corriendo hasta que la perdí cuando cruzó por un árbol y me detengo para recuperar aire. Me pongo a observar los alrededores, pero ni una señal de ella.

— ¡Gatita! ¿¡Donde estas!?— exclamo para que me dé alguna señal. En eso, escucho un maullido en una dirección. Voy caminando esta vez ya que sigo cansada y sigo los maullidos de la gata hasta que vi a un par de metros, el final del bosque ¿o es un claro? No sé, pero aun así, seguí caminando en esa dirección hasta llegar en los últimos árboles, pero de repente, me detengo en seco y me quedo sorprendida por lo que veo.

Observo una clase de mansión como si fuera uno de Canterlot. Es grande de color azul oscuro, tiene muchas ventanas con marcos plateados y hay una gran puerta roja en el centro. La verdad, me sorprendo que haya una mansión dentro de un bosque. Estoy impresionada, pero mis pensamientos fueron interrumpidos, porque vi a la gata en una de las ventanas que está abierta. Me mira y da un maullido antes de entrar, y por lo que vi, se cerró la ventana.

Será que ¿su dueño está adentro? Si es así, entonces me podría ayudar para saber dónde estoy o como salir de aquí. Así que sin más, camino sin prisa a la puerta. Estoy algo nerviosa ya que no se quien viviría ahí dentro en medio de un tétrico bosque.

Estoy a un par de pasos de llegar a la puerta hasta detenerme frente a la misma y veo lo grande que es. Me asombra mucho eso.

Bueno, respiro profundamente antes de tocar la puerta con un puño para luego esperar a que alguien me abra.

Estuve como unos segundos esperando y escucho unos pasos dirigirse a la puerta para después oír cómo se abre la puerta lentamente, pero al ver la puerta abierta completamente, me sorprendí al mirar que me abrió una yegua.

Es una pegaso ya que puedo notar sus alas. Su pelaje es rojo con una melena azul con una franja negra horizontal y su cola que es azul en la parte inferior y negra en la superior. Sus ojos son azules. Veo que usa un traje de sirvienta, las que usan donde trabajan en mi antiguo castillo. Es de color negro de mangas cortas con un escote y una falda que le llega a la mitad de sus muslos, y un pequeño delantal blanco. Ahora que me fijo, ésta yegua se le nota algo de músculos en sus piernas, como los de Applejack igual algo de musculatura en sus brazos. Por lo visto, se ejercita o hace trabajos pesados como lo es la granjera de Sweet Apple Acres.

Entonces ¿aún sigo en Equestria? Si veo a una yegua, es posible.

—Buenas noches, señorita ¿En qué le puedo ayudar?— me preguntó la chica mirándome con una sonrisa y se inclina un poco como dando una pequeña reverencia.

—Buenas noches, pequeña poni. Emmmmm. Me preguntaba si sabes ¿qué es este lugar? Es que estoy perdida y no se en donde estoy— digo con una sonrisa mirando a la desconocida yegua. Sin embargo, hay algo que me confunde ya que me dijo señorita y no princesa… Sé que ya no soy la princesa de Equestria, pero por lo visto, algunos aún no se acostumbran a decirme Celestia.

— ¿Estas perdida?— pregunta extrañada.

—Sí, lo estoy y si fuera tan amable de decirme como llego a Canterlot, se lo agradecería mucho— respondo con la misma sonrisa de amabilidad.

— ¿Canterlot? …— me mira confundida y eso me hace que me confunda también.

—Sí, Canterlot, la capital de Equestria. Donde hay un castillo en un costado de un acantilado— dije como puedo para que me entendiera a lo que me refiero. Posiblemente, no entiende a lo que me refiero o vive apartada del reino… ¿Estaré fuera de Equestria? Eso ya me sorprendería mucho.

—No me hables así como si yo fuera bruta o si no supiera que eres Celestia— me habló enojada y su tono de voz, subió un poco sobresaltándome por el repentino cambio de actitud.

—L-Lo siento. Pensé que…— no pude continuar de hablar ya que me interrumpió.

—Yo se lo de Canterlot y Equestria, o sea no me hables como si fuera una mocosa— se cruza de brazos bajo sus pechos y mira a otro lado enojada con las mejillas infladas.

—Lo siento…— me trato de disculparme para que no esté enojada conmigo… Estoy perdida y lo único que no quiero, es que la yegua se enoje conmigo y no quiera ayudarme.

—Bueno, da igual— la chica me mira y vuelve a darme esa sonrisa que tuvo hace poco aliviándome —La verdad, creo que mi señor, te ayudará en tu problema ya que sabría en dónde estás… o no— eso ultimo lo susurró, pero la pude escuchar bien.

—Ok. Emmmm. Entonces, quiero ver a tu señor. Al cual estás sirviéndole— digo con una sonrisa.

—Claro. Adelante. Eres bienvenida— la yegua rojiza se echa a un lado y extiende uno de sus brazos como una señal para que pasara. Hice caso y entro a la mansión. Cuando entro, escucho la puerta cerrarse detrás de mí dando a entender que lo cerró la sirvienta y en eso, me detengo un momento para observar mi entorno.

El sitio en donde estoy, es un vestíbulo muy grande con el piso de color azul claro hasta puedo ver mi reflejo en él por lo limpio que es. Hay una alfombra plateada en el centro frente a unas escaleras que van hacia arriba, pero que se divide con dos escaleras más que van hacia la izquierda y derecha. En los costados de la gran sala, se ven unas puertas que irían a otras partes de la mansión, la cual no sé a dónde va cada uno. Parece como mi castillo por las muchas puertas que hay. También hay un candelabro en el techo que ilumina el lugar.

—Sígueme, por favor— me habló la yegua que pasó a un lado mío y sin decir nada, la sigo para no perderme en este lugar que debe ser grande. La pegaso abre una de las puertas del costado y entra igual que yo para ver que entré en una sala algo pequeña.

Hay unos sofás, sillones, cuadros en las paredes hasta una chimenea que está encendida. Bueno, admito que aquí hace algo de frio, pero lo que me dejó confundida, fue al ver a dos individuos más y… no son yeguas, dejándome más confundida. Una se encuentra sentada en uno de los sillones frente a una mesita y la otra está limpiando unas mesas que están pegadas a la pared con un plumero.

—Por favor, espere aquí y siéntese como en su casa. Yo iré a buscar a mi señor ¿entendido, Celestia? ¿O quiere que le llame, princesa Celestia?— pregunta curiosa.

—Solo Celestia, está bien— respondo con sinceridad.

—Ok, Celestia. Espere aquí ¿ok?— yo solo asentí con la cabeza y le sonreí estando agradecida. La sirvienta se marchó por la misma puerta en donde entramos dejándome casi sola en la sala.

Me quedé observando el sofá que está del otro lado de la mesita donde estaría esa individua. Así que caminé hacia el sofá y me senté en él con la espalda recta, y con las manos en mis piernas. Empecé a esperar al señor de la yegua, pero por mientras, miro a esas dos individuas para examinarlas con mi mirada, aunque sería descortés de mi parte viéndolas como "bichos" raros, pero es imposible no ponerme así de curiosa.

Esta criatura sería desconocida para mí, aunque se ve casi igual que los ponis, pero sin cascos y creo que no lleva cola. Sin embargo, gracias a Twilight que había ido a ese misterioso mundo detrás del espejo y nos lo contó, es conocida como una… humana, pero diferente a lo que nos contó. Su "pelaje" es carne, pero algo clarita, sus ojos son café y tiene un largo cabello negro. Ella usa el mismo atuendo que esa yegua, pero tiene otra cosa que usa, aparte de sus lentes redondos que están en sus ojos, son una clase de calzado que estarían en sus "cascos". Es como un calzado para que sea alta, creo. La verdad, los ponis no necesitamos usar calzado, aunque las princesas, yo incluida, solo usamos unas zapatillas todos los días, pero no unas zapatillas que nos harían más altas de lo que ya somos, como yo.

Ésta humana se encuentra con una pierna cruzada y está leyendo tranquilamente un libro que sostiene en una mano mientras la otra, está en su pierna.

Por lo visto, nunca me prestó atención desde que entré aquí hasta moví una de mis manos con tal de llamar su atención, pero nada y eso que sus ojos están al frente mío, pero mirando el libro con mucha concentración que a mí. La verdad, me recuerda mucho a Twilight cuando se concentra en un libro y es imposible llamar su atención.

Bueno, ahora mi vista se centra en la otra individua. Observé que también es humana algo blanquita que limpia con un plumero una mesa con un jarrón encima. Noto como puedo que tiene unos ojos negros y un cabello corto que le llega al cuello. Usa la misma vestimenta que las otras dos igual que el calzado, aunque he notado que su traje es un poco más pequeño que la de las otras, porque llega casi a la mitad de sus muslos, o sea… bajo su retaguardia, supongo.

Veo que esa humana sonríe, supongo que le gusta su trabajo y sonríe con alegría limpiando, solo falta que tararee también y se convierta en la hermana perdida de Pinkie.

Di una pequeña risita por eso y me relajé en el sofá esperando con paciencia. No tengo mucha prisa, aunque pensé por un momento en mi hermanita que debe estar preocupada de que me haya desaparecido, así sin más igual que mi sobrina… Mis amigos deben estar preocupándose al no saber en dónde estoy. La verdad, yo no sé en donde estoy o como aparecí en medio de este tétrico bosque… Todo es muy confuso…

… Estoy pensativa con la mirada baja, o sea miro fijamente la mesita para saber cómo he llegado aquí, pero en eso, siento como alguien se sube en mi regazo. Bajo mi vista para ver sorprendida a la misma gatita que me encontré afuera. Me sonríe tierna.

—Hola, gatita ¿Cómo estás?— sonrío acariciándole la cabeza con una mano —Ahora si no me quieres rasguñar ¿verdad?— pregunto con un tono bromista.

—Miau— da un maullido tierno y vi que cierra sus ojos al ronronear mientras le acaricio con la punta de un dedo en su oreja.

—Te gusta ¿verdad, gatita? Je, je— me rio un poco por eso sin dejar de acariciarla. En eso, escucho una voz masculina haciendo que me sobresalte un poco por estar concentrada en la gata.

—Por lo visto, le agradas mucho a mi gatita. Je, je— giro mi cabeza para ver de quien era esa voz, pero sigo acariciando la cabeza de la minina. Veo a la puerta donde anteriormente entré y vi como entró dos individuos por la dicha puerta, aunque noté a la misma pegaso que me atendió, a un lado de la puerta inclinada un poco y cuando entraron los dos, cierra la puerta. Primero entró de forma calmado un humano que me sonríe, dejándome extrañada al ver otro humano, pero después vi que lo seguía… una loba antropomórfica. Me sorprendió mucho eso y dejo de acariciar a la gata al prestar más la atención en esos que entraron.

—Bienvenida a mi humilde hogar. Espero que estuvieras cómoda en tu estancia aquí, aunque me sorprende ver a alguien por aquí y a estas horas— me habló el humano parándose a un costado del sofá y al lado de él, se detiene la loba. Con mi mirada, empiezo a verlos detenidamente.

Primero, veo al humano. Él es alto, más que las otras, aunque yo le gano en altura por mucho. Su "pelaje" es de color carne algo claro, ojos azules y usa unos lentes circulares. Noto que tiene algo de barba y usa una clase de túnica azul.

Bueno, ahora con la loba que está a su lado. La verdad, me sorprende ver una loba y más antropomórfica. Ella está firme como si fuera una guardia. Por lo que veo, su pelaje es negro, pero tiene un blanco como la nieve desde su cuello pasando por sus senos y vientre que está al descubierto. Usa como un peto que cubre sus pechos, aunque deja ver un poco de la parte superior de sus senos como si fuera un escote, sus brazos están libres dejando ver claramente una musculatura muy marcado, más que la de la yegua y tiene un abdomen muy marcado a pesar de ser hembra. Usa también una especie de taparrabo, pero no tiene sentido ya que usa una clase de armadura que solo le cubre desde sus caderas hasta bajo de sus glúteos dejando ver unas piernas musculosas también. La verdad, esta loba es intimidante por la forma que me mira con sus ojos grises y más que lleva un arma enfundada en su cadera por el costado derecho, es pequeño al verlo bien.

Así que bueno, agarro a la gata con mis manos para dejarla a un costado de mí y me levanto dejando ver mucha diferencia de altura haciendo que tenga que bajar la mirada para verlo.

—Buenas tardes, señor y disculpe si lo he molestado con mi repentina visita a su agradable hogar— dije con una sonrisa sincera ya que de verdad, es agradable y bonita el interior de la mansión, aunque solo haya visto un poco de su interior.

—No, no te preocupes. Me alegra mucho recibir visitas en este solitario lugar— dijo con una sonrisa amable —Por cierto, sería buenas noches, no buenas tardes— me corrigió haciéndome sorprender por eso.

— ¿Ya es de noche?— pregunto sorprendida por el paso de tiempo. La verdad, no sé si era de tarde o de noche, porque no lo he notado mucho.

—Sí, señorita. Ya es de noche hace rato— menciona sorprendiéndome.

—Y-Ya veo… Esto, disculpe, pero ¿en dónde estoy? Es que aparecí de repente en una parte del bosque y no conozco nada de aquí— explico un poco mi situación algo desorientada de aparecer en un bosque, sin saber cómo llegué.

— ¿En serio? Mmmmmm. Es extraño, al menos que usaras tele transportación— me dijo con una mano en su barbilla pensativo.

—Pues, la verdad, puede ser. Es que no me acuerdo mucho lo que hacía antes… Espera ¿Cómo sabes que puedo usar tele transportación?— pregunto extrañada.

— ¿Sabes de donde viene ella?— pregunta señalando con un dedo a la pegaso que sigue parada en la puerta —Con eso, lo dice todo— dijo con algo de burla en su voz.

—Ok, pero entonces, tú sabes…— me interrumpió.

—Sí y no. Es un poco complejo eso de dónde vives, porque puede ser que vinieras de otra Equestria diferente a la de mi sirvienta Stellar— al oír eso, me dejó confundida ¿Una Equestria diferente a la de la yegua? No entiendo, aunque con eso, ya sé cómo se llama la pegaso. Quise preguntarle el nombre a la sirvienta, pero como estaba desorientada por el lugar en donde aparecí que dejé eso de lado.

—Ya veo…— me rasco un momento la cabeza ya que me puse algo pensativa por lo que dijo.

—Oye señorita ¿Qué tal si te quedas a cenar? Total, ya es de noche y estas aquí— dijo haciendo que lo mire y escucho un pequeño gruñido en mi estómago, aunque tosí un poco para disimular y que no escuchara mi estómago, pero me ruboricé.

—No quisiera molestarlo, señor…

—Ridrik y no es ninguna molestia, Celestia— me sonríe con amabilidad. La verdad, no pude evitar devolverle la sonrisa por lo amable que es conmigo.

—Se lo agradezco mucho, Ridrik… pero ¿Cómo sa…?— iba a preguntarle de como sabía mi nombre, pero él se adelantó con señalarme a Stellar nuevamente y me callo, porque era obvio la respuesta.

—Ok. Bueno, Andrea, dile a Sapphire que también prepare comida para nuestra invitada— le ordena a la humana que está sentada leyendo un libro, pero no dijo nada por lo concentrada que está en su libro. En serio, parece la hermana perdida de Twilight —Andrea, Andrea ¡Andrea!— intenta llamarla con fastidio en su voz, pero nada, aunque miro como la loba se acerca a la humana y de un manotazo, golpea el libro haciendo que se le saliera de sus dedos y cae al suelo.

—Oye, estaba leyendo eso— dijo la chica de los anteojos mirando con fastidio a la loba.

—Mi señor, llamarte— escuché hablar de forma algo gruesa la loba mirándola con seriedad. Al oír eso, la humana llamada Andrea, se sobresalta y se levanta de golpe poniéndose firme.

—S-Si, mi señor ¿Qué necesita de mí?— pregunta la chica sonrojada. Supongo que de pena por estar distraída por el libro. Ridrik rueda sus ojos.

—Quiero que vayas a la cocina y dile a Sapphire que prepare también comida a nuestra invitada— el humano me señala haciendo que Andrea me mire y yo la saludo con una mano. Ella me corresponde con una pequeña reverencia como saludo.

—Claro, mi señor. Enseguida voy— dijo la chica empezando a retirarse de la sala, aunque escucho sus pasos por ese calzado que tiene y la veo salir por la puerta con algo de prisa.

—Bueno Celestia, vamos al comedor y esperemos ahí la cena. Así que sígueme— habló Ridrik empezando a caminar seguido de la loba por detrás. Sin decir nada y más que no tengo a donde ir, los sigo por detrás. Stellar abre la puerta dejándonos pasar para salir al vestíbulo nuevamente.

No sé dónde está el comedor en este gran lugar, así que sigo a ambos a pasos tranquilos hasta que entramos en otra de las puertas para entrar lo que sería el comedor.

La verdad, esa mesa se parece un poco al de mi castillo por lo largo que es. Tiene muchas sillas como para sentarse muchos ponis por así decirlo.

—Vamos, siéntate en donde te guste— me dijo Ridrik antes de que se sentara en la punta de la mesa, aunque la loba se paraba firme a un lado de él. Así que fui a sentarme en el centro de la mesa, tampoco quería estar tan lejos ya que quiero escucharlo, a ver si puedo volver a casa.

Bueno, me senté, pero estuve algo nerviosa ya que no conozco a nadie, o sea parezco un poco a Fluttershy por lo tímida que estoy ahora, sin embargo, mantengo mi compostura para que no se muestre, aunque tenga ese sentimiento en el interior, pero en eso, siento que alguien se pone en mis piernas. Bajo mi mirada para ver a la gata que se acuesta en mi regazo.

—Por lo visto, le agradaste mucho a Snow que no te deja ir— dijo el humano. No quito mi vista de la gata y le acaricio su cabeza.

— ¿Se llama Snow? La verdad, es un lindo nombre— hablo con una sonrisa mirando a la felina que ronronea mientras la acaricio.

—Gracias, Celestia— agradece y veo de reojo que me sonríe, y pues, le sonreí devuelta.

En eso, escucho una puerta abrirse. Giro mi cabeza en esa dirección para observar como una yegua salía de una puerta con dos platos en sus manos. Supongo que ese debe ser la cocina por donde salió esa unicornio. Si, noté que tiene un cuerno, pero de igual forma, usa sus manos para llevar los platos, aunque si vi que levita unos vasos con jugo.

—Que tenga un buen provecho— me dice la yegua poniendo un plato frente de mi junto con un vaso y yo le agradecí con una sonrisa para ver cómo iba hacia el humano para ponerle su plato, aunque noté que se inclinó mucho —Espero que lo disfrute, mi señor— deja su plato y vaso. También le agradece y la yegua se pone derecha. La verdad, desde aquí la observo detenidamente.

Es una unicornio como dije, pero me sorprende algo y es que casi tiene mi tamaño de senos. Ella es la más alta que las otras, pero no me alcanza. Su pelaje es blanco como la nieve, su crin y cola es azul, sumamente larga y bien arreglada, particularmente, llevando de momento una cola de caballo hecha trenza en su crin y su cola con ondulaciones en espiral largos que le dan un toque elegante. Sus ojos son de azul zafiro. Lleva puesto un vestido largo con un gran escote dejando al descubierto una pierna y su espalda. Se nota que es ajustado, porque resalta mucho su cuerpo y más sus anchas caderas igual que sus senos.

Supongo que ella es Sapphire, porque escuché que la llamó así. La unicornio se retira del comedor, pero pude notar como menea sus caderas antes de entrar de nuevo a la cocina. Será por el vestido que se nota mucho ese meneo, pero dejando eso, miro lo que hay en el plato.

Es un emparedado normal con vegetales, aunque el mío tiene pétalos. No sé lo que tendrá el de Ridrik, pero creo que es algo diferente. Bueno, agarro el emparedado con mi magia y le doy una pequeña mordida con elegancia.

… ¡Está muy rico! Si veo de nuevo a esa unicornio, la felicitaré por un buen emparedado.

—Entonces, dime ¿Exactamente como llegaste aquí?— pregunta el chico llamándome la atención ya que dirigí mi mirada a él después de tragar.

—Pues, no sabría cómo decírtelo. Es que aparecí de forma inexplicable en el medio del bosque como si nada y pues, caminé para encontrar la salida y encontré tu hogar— respondo con una pequeña sonrisa.

—Ya veo… Es extraño— dijo rascándose su barbilla estando pensativo mientras agarró su emparedado y le da una mordida. Yo hice lo mismo.

—Y entonces ¿me puedes explicar eso de que sea de otra Equestria?— pregunto curiosa después de masticar y tragarme lo que tenía en mi hocico.

—Esto… ¿Cómo te lo explico?... ¿Conoces otro mundo que no sea el tuyo?— pregunta haciéndome pensar un poco.

—Sí. Mi ex aprendiz viajó a través de un espejo y llegó a un mundo humano donde todos son casi idénticos a los ponis de Equestria excepto por ciertas diferencias— explico cómo puedo.

—Ya veo. Sería lo mismo, o sea tu no vendrías de la Equestria de mi sirvienta Stellar o de mi otra sirvienta Sapphire, porque vienen de diferentes Equestrias— al oír eso, me sorprende mucho.

—Espera un momento ¿Hay más de una Equestria?— pregunto impactada al saber eso.

—Sí, o sea no son los únicos. Hay una Equestria cuadrúpeda, antropomórfica hasta creo que hay una Equestria felina— responde pensativo, pero cuando dijo eso último, la gatita daba un maullido con emoción —Por lo visto, Snow quiere ir a una Equestria que haya más gatos. Je, je— se ríe un poco y pues, me contagió ya que di una risita.

—Si, por lo que veo— dije acariciando la cabeza de la minina mientras le daba otra mordida al emparedado —… Entonces… Tu ¿Sabrías en que Equestria es donde viviría?— pregunto dudosa.

—Celestia, son muchas Equestrias, o sea a saber que Equestria le falta una Celestia o también puede ser que algunas hayan muerto por cualquier cosa y si tu apareces, les darás un infarto a alguien— responde con seriedad dando un mordisco a su emparedado.

La verdad, tiene razón. Si hay más de una Equestria, como saber cuál es el mío, pero también está de qué podría equivocarme de Equestria, porque "yo" estoy muerta por X causa. Eso me deprimió mucho ya que sabía que posiblemente, no volvería a mi hogar.

Recuerdo un poco haber leído de viajar a una dimensión en un pergamino de Star Swirl el barbado, pero no le di tanta importancia… Creo que me arrepiento de eso, porque ni se cómo es el hechizo para ir a otra dimensión.

Miro el trozo de emparedado deprimida con mis orejas caídas. Entonces ¿Qué hago? No sé en donde estoy y no se en donde quedarme… Estoy sola aquí… En eso, escucho un maullido de Snow que restriega su cabeza con mi vientre haciendo que la mire y le doy una pequeña sonrisa. Pareciera que me quería animarme un poco y pues, lo logró un poco y le acaricio su espaldita.

—Celestia.

— ¿Si?— miro a Ridrik con mi vista deprimida, pero intento ocultarlo con una sonrisa mientras termino de comerme el emparedado para después beberme el jugo.

—… Si quieres, te puedes quedar aquí hasta que puedas volver a tu hogar— dijo dando un sorbo de su jugo. Me sorprendí mucho por lo que dijo y escupí el jugo que tenía en mi hocico.

— ¿Qué? ¿De verdad?— pregunto sin poder creerlo.

—Si quieres. Además, ya es de noche, está muy oscuro afuera y no tienes a donde ir— responde mirándome con una sonrisa sincera.

—Yo… no quisiera ser una molestia en tu hogar… Literalmente, soy una desconocida para usted, aunque me conozca de mi tierra natal— dije algo tímida. Tampoco quería aprovecharme y que sintieran lastima por mí.

—Nah. No te preocupes. Además, hay habitaciones de sobra. Así que quédate todo el tiempo que quieras y mañana empezamos a ver cómo hacerte volver a tu Equestria ¿te parece bien?— pregunta con sinceridad en su voz. La verdad, en este momento, me da ganas de agradecerle con un fuerte abrazo por ese lindo gesto, pero me resistí esas ganas, ni que fuera Pinkie Pie.

—Ok… Gracias— agradecía algo apenada, aunque en eso, me doy cuenta de algo —Pero ¿Cómo lo harás? O sea necesitas magia y se un poco que los humanos no tienen magia, en teoría— lo observo confundida.

—Pues, te diré que no soy un "humano" común y corriente, soy un mago de hecho o hechicero como quieras llamarlo. Estudié un lugar para aprender hacer hechizos locos y bueno, aquí estoy con sirvientas yeguas y humanas, y también con una guardaespaldas muy feroz— dijo Ridrik señalando a la loba antropomórfica que seguía firme como si nada. Ella me recuerda a mis guardias ya que ni se inmuta —Aparte que mañana te mostraré mi biblioteca para pasar el tiempo si te aburres— se rasca la nuca apenado.

—Oh, ya veo. Entonces, está bien y te agradezco de nuevo por el ofrecimiento— me levanto y dejo a la gata en la silla para inclinarme un poco de forma respetuosa.

—Ay, por favor, no hace falta que hagas eso, en serio— dijo apenado por mi actitud. Solo quise ser amable y darle gracias como se debe —Bueno, haré que Sapphire te guie a una de las habitaciones vacías para que descanses y si quieres darte una ducha, ese cuarto tiene un baño— me sonríe.

—Ok. Gracias— agradecí de nuevo. En eso, el humano llamó a la unicornio que salió de una vez de la cocina para ponerse firme frente de él. Le ordenó que me guiara hacia una habitación y aceptó encantada. Después de eso, ya me encuentro siguiéndola por detrás saliendo del comedor, sin antes desearle las buenas noches y él me devolvió el saludo hasta Snow se despide con un maullido.

Ya estoy de nuevo en el vestíbulo. La llamada Sapphire me guía hacia las escaleras. Subimos tranquilamente hacia el final de la escalera para ver que hay un pasillo con muchas más puertas. Veo puertas por todos lados. Segura que me voy a perder más de una ocasión.

Bueno, continuo siguiéndola hasta que se paró frente a una puerta y lo abrió con su magia para echarse a un lado como dándome una seña de que pase. Así que sin ser irrespetuosa, entro calmada a la habitación y me sorprendo lo grande que es, igual que una habitación de mi castillo.

Una cama grande, un armario grande, una peinadora, un espejo de cuerpo completo y otra puerta que supongo que es el baño.

—Ok. Ésta es tu habitación. Si quieres, puedes bañarte en la ducha de ahí— dijo Sapphire entrando y al ponerse a mi lado, señala la puerta que efectivamente, es el baño —También si quieres, puedes quitarte tu vestido y dármelo para lavarlo, porque se ve sucia— al oír eso, me inspecciono mi vestido y si, está sucio, tiene polvo y tierra al estar tirada en el suelo del bosque como había visto antes.

—… P-Pero ¿y que me pongo mientras espero que esté limpio?— pregunto algo sonrojada, porque no pienso ir desnuda por la mansión.

—Hay ropa ahí. Vestidos y lo que te guste, querida— responde señalando el armario haciendo que esté un poco más tranquila.

—Ok…— dicho eso, me dirijo al baño, porque en serio, necesito una ducha. Así que abro la puerta y entro para luego cerrarlo detrás de mí. Observo que el baño también es grandecito por lo que veo.

Tiene su lavamanos, su ducha hasta ¿una tina? Vaya, es más grande de lo que pensé, o sea ¿puedo decidir si bañarme parada o sentada?

La verdad, elegí la tina, porque automáticamente, fui hacia la tina para abrir la llave y dejar que se llene. Mientras se llena, empecé a quitarme las cosas.

Primero, me quito mi collar y lo dejo en una mesita que veo por ahí. Me quito mis zapatillas para luego bajar los tirantes de mi vestido por mis brazos y por la gravedad, cayó mi vestido al suelo quedándome completamente desnuda con mis senos al aire.

Sin más, agarro mi vestido y voy a la puerta para abrirlo un poco, y lo tiro afuera para después cerrar la puerta nuevamente.

—Ahí está mi vestido, Sapphire— dije para observar la tina que casi está al tope y voy para allá.

—Ok, querida. Tendrás tu vestido limpio mañana en la tarde, porque ahorita iré a recoger los platos y vasos del comedor, lavarlos e irme a dormir— comenta con un bostezo.

—Ok. Hasta mañana— me despido al cerrar la llave de la tina.

—Hasta mañana— se despide y escucho como sus cascos se alejan de la puerta para después escuchar la puerta cerrarse.

Miro un momento la tina llena y me empiezo a meter en la tina para luego sentarme recostada en un lado dando un suspiro de aliviada. Observo como el agua llega bajo mis pechos dejándolos un poco al aire por ser alta, aunque intento meter casi todo mi cuerpo, pero ésta tina no es tan larga, pero bueno, de igual forma, no me quejo.

En eso, me quedo pensativa mirando el agua. Me puse deprimida de nuevo, porque no sabría cuánto tiempo estaría aquí. Estoy sola en un lugar desconocido, aunque Ridrik fuera tan amable y aunque haya dos yeguas aquí, no evita mi preocupación por mi hogar. Posiblemente, mi hermanita debe estar preocupada por mí y a saber cómo estaría Twilight, toda histérica por mi desaparición.

… Como las extraño… Espero que estén bien mi hermanita, sobrina y mis amigos…

Me hundo un poco más metiendo mis senos bajo el agua, pero a la vez, saco un poco mis piernas afuera.

… Espero volver a mi hogar… Espero que esa biblioteca tenga lo que necesito para volver cuanto antes… No quiero preocupar más a mi familia y amigos por mi ausencia…

Bueno, por ahora… Tendré que vivir aquí hasta encontrar la solución a mi problema… Espero encontrarla pronto…


Espero que les haya gustado.

La verdad, este fic estaba en mi cabeza por mucho tiempo y quería hacerlo, aunque aún tengo fics activos, pero quise publicarlo para saber cómo le va este fic y además, que este fic es diferente al resto, porque es nuevo… y no uso a Dark XD aunque use una gata, eso no significa nada :v

Bueno, dejen sus opiniones de este fic y todo eso.

Eso es todo.

Nos leemos.