—… Miau. Miau. Miau. Miau. Miau. Miau.
Estoy intentando dormir, pero esa gata es peor que un despertador.
—Cinco minutos más, Snow— dije tapándome con la sábana para poder dormir un poco más.
—…— está callada… ¿Se habrá ido? Porque si se fue, podré dormir un poco más —… Miau. Miau. Miaaaaaaaau— la malaya gata empezó a brincar encima mío. Prefiero un despertador que a esta bola de pelos con sus maullidos.
—Está bien. Está bien. Ya me levanto— hablo fastidiado haciendo que la ruidosa se callara y otro maullido de felicidad. Me siento en la cama restregándome los ojos para después mirar a la despertadora gatuna que está sentada al frente mío mirándome con una sonrisa que daría diabetes a cualquiera. Le rasco con un dedo, su orejita y ella empieza a ronronear un poco —Como te gusta ladillarme tanto, gatita traviesa— la verdad, no me puedo enojar con Snow. Solo quiero que no me despierte tan tarde y que no me pierda el desayuno… ni el almuerzo.
Ni siquiera miraré la hora ya que mi gata blanca, me despierta como por las ocho de la mañana o nueve aproximadamente. Aunque es mi culpa debido a que le pedí a Snow que me despierte temprano sin importar que, que me despierte. Creo que lo tomó literalmente.
Dejo de acariciar a la gata para agarrarla y ponerla a un lado mío para quitarme la sábana, y levantarme de la cama con un bostezo adicional. Hubiera seguido durmiendo, pero ya que. Cuando me despierto, no puedo volver a dormirme… por desgracia.
Solo estoy usando un pantalón no tan largo y con el torso desnudo. La verdad, mi físico es… ahí. Si me ejercito de vez en cuando y está algo decente, o sea lo normal. No es como que quisiera ser un fisicoculturista, con músculos encima de músculos, pero como está mi cuerpo ahora, es aceptable y no tengo músculos que explotan en mis brazos… Tampoco hay que exagerar. Sin embargo, la mirada de alguien, me pone incómodo.
—Gatita pervertida. Salí de aquí— dije mirando a Snow que no aparta su vista de mí y se puso a reír la condenada esa.
—Miajajajajaja— algo así es su risa y se baja de la cama para irse de la habitación pasando por una pequeña puertita que está bajo la puerta. Ruedo mis ojos y antes de ir al baño, con mis ojos, miro un momento alrededor. Mi habitación no es tan grande ni lujosa, o sea ahí está una cama grande para dos personas, pero lo uso solo yo para estirar todo mi cuerpo. Un armario, una mesa de noche, un escritorio, una lamparita y una puerta que va al baño. Si alguien esperaba que mi cuarto fuera mágico con lámparas flotando igual que la cama, pues, se equivocaron de mansión.
Sin más, me voy al baño para hacer mis cosas como cepillarme, hacer mis necesidades, bañarme para despertarme y esas cosas.
Cuando salgo del baño, llevo solamente una toalla en mi cintura y me dirijo al armario. Lo abro para ver que ponerme. Solo veo una túnica, otra túnica de otro color… y genial, otra túnica de otro color. Cualquiera diría que son batas, pero esos son los ignorantes de la magia.
Agarro con una mano, una túnica de color azul muy oscuro con los bordes plateados y también agarré un pantalón negro, o sea no soy esas personas pendejas que usan túnicas sin tener nada más.
Así que bueno, me quito la toalla para empezar a vestirme. Me pongo el pantalón y después la túnica. Al estar listo, voy para agarrar mis lentes circulares que está en una mesita de noche al lado de la cama para ponérmelos. Hecho eso, salgo de mi habitación cerrando la puerta detrás mío.
—Miau— bajo mi mirada para ver a Snow que me estuvo esperando fuera de mi cuarto.
—Espero que no estuviste viéndome bajo la puerta— dije con seriedad.
—Miau, miau— ella niega con la cabeza y señala con una garra en donde está sentada para después poner una cara de angelita que no ha rompido ningún plato. Suspiro algo fastidiado.
—Buenos días, mi señor— escucho una voz femenina a mi lado. No hace falta saber quién es, porque siempre se pone a un lado de mi puerta haciendo guardia, aunque exagera un poco.
—Buenos días, Zalia— saludo devuelta mirándola con una sonrisa. A la que saludé, es una loba antropomórfica que se había inclinado un poco para hacerme una pequeña reverencia para después ponerse firme — ¿Ya desayunaste?— pregunto curioso.
—…— iba a responder, pero su estómago da un gruñido haciendo que se ruborice.
—Tomaré eso como un no. Je, je— le doy una palmada en su hombro y se apena —Bueno, vamos al comedor para desayunar ¿Te parece?
—Sí, mi señor— dicho eso, empiezo a caminar y la gata se había subido en mi hombro para acostarse, y no tener que caminar la floja ésta. Además, que me sigue Zalia detrás de mí con pasos firmes.
Estuvimos un rato caminando por un pasillo para después bajar las escaleras y llegar al vestíbulo, aunque al llegar bajo las escaleras, me detuve para darme cuenta que ahí están las chicas que viven conmigo en esta mansión… Se podría decir que son "trabajadoras".
Veo que están de espalda las dos humanas y Sapphire ya que delante de ellas, está Stellar hablándoles lo que tienen que hacer hoy, supongo, pero la susodicha se dio cuenta de mi presencia y se inclina.
—Buenos días, mi señor— saluda Stellar con respecto. En eso, las demás dan media vuelta con algo de rapidez para inclinarse.
—Buenos días, mi señor— saludan al unísono.
—Buenos días, chicas— saludo con una mano y sonrío un poco. Stellar se acerca a mí para verme con una sonrisa.
—Mi señor, el desayuno está listo. Sapphire se lo servirá cuando esté listo para comer y tú también, Zalia. Así que antes de que vaya a desayunar, mi señor ¿Tienes algo que decirnos o que hagamos algo por usted fuera de la rutina?— pregunta con un tono respetuoso.
Cada día que me levanto, Stellar siempre me pregunta si quiero ordenarle a una de ellas otra cosa para hacer que no sea la limpieza y esas cosas típicas del hogar. Entiendo eso de que me lo pregunte, porque a veces le ordeno que hagan una cosa extra por mi u otra cosa fuera de su rutina. Como que me busquen algo o esas cosas.
Las observo un momento detenidamente. Bueno, están todas aquí. Creo que empezaré desde la más baja hasta la alta para ver lo arregladas que están.
La primera es una humana y mi sirvienta llamada Andrea. Mide como 1,65. Su cabello es largo y negro que le llegaría a su cadera. Tiene unos lentes, porque está muy cegada. Usa un traje de sirvienta de color negro con mangas cortas y con un escote, y una falda que le llega a la mitad de sus muslos, y un pequeño delantal blanco. Además, que usa tacones altos de punta, esas que si te pisa con la punta en el pie, tendrías que ir a urgencias para que te quite el tacón. Ella parece alta, pero los tacones no cuentan. Se puede observar la parte superior de sus senos, no son tan grandes ni tan pequeños. Es del promedio, o sea de la mitad de su cabeza. Tiene unas caderas algo anchas dándole una perfecta figura de reloj de arena, aparte que es delgada… Parece miss universo si se pone un vestido.
La segunda también es una humana y sirvienta llamada Mariana. Su cabello es corto de color castaño que le llega al cuello. Usa el mismo traje de sirvienta que Andrea, pero su traje es un poco más pequeño ya que le llega bajo sus glúteos. Lleva también tacones altos y como dije, eso no cuenta. Además, que mediría como 1,69. Sus pechos que se ven en el escote son un poco más grandes que de la otra humana por unos centímetros más. Su cuerpo es esbelta con una cadera muy ancha con un gran trasero. Le da una figura de avispa.
La tercera es una yegua pegaso y es la ama de llaves llamada Stellar Galaxy. Mide como 1,75. Usa el mismo traje de sirvienta que Andrea, sin tacones por obvias razones. Su larga melena le llega por encima de su cadera. Ella es delgada, pero tiene algo de músculos en sus piernas y no solo eso, también se le nota un poco en sus brazos. Sus senos son del tamaño de su cabeza. Sus caderas son anchas y no hace falta decir del tamaño de su retaguardia. Se nota que su cuerpo es de una figura de avispa. Ella se encarga de la mansión, de darles órdenes a las sirvientas, aparte de mí, o sea la yegua es la responsable de las sirvientas y de lo que pase en este lugar. Si pasa algo, me lo notifica. Si una se pone floja, le da una patada en su trasero para que se ponga a trabajar… literalmente. Además, también trabaja como todas, pero con cosas pesadas o para mover cosas. Por eso tiene esa musculatura.
La cuarta es otra yegua, pero unicornio y es mi modelo, en teoría. Se llama Sapphire. Mide como 1,85. Es alta a pesar de ser una unicornio. Cualquiera podría verla y no quitar sus ojos de ella por lo hermosa que es. Deja en el lado oscuro a las otras chicas cuando está a su lado. Sus senos son dos veces más grandes que su propia cabeza. Sumamente delgada teniendo una cintura de avispa muy bien marcada, pero donde más se marca, es en su cintura, donde sus caderas y muslos explotan a los lados de una forma muy voluptuosa. Lleva puesto un ligero vestido que le llega apenas a las rodillas y oculta su busto en un apretado escote que juraría que podrían salirse sus senos con solo levantar la mano o hacer una reverencia.
Y la última que me sigue a todos lados, es una loba antropomórfica, mi guardaespaldas, mi protectora, mi mano derecha, de todo un poco. Se llama Zalia. Mide igual que Sapphire de forma sorprendente, pero de esa forma, la hace muy intimidante con esos ojos grises. Usa un peto que cubre sus pechos, aunque deja ver un poco de la parte superior de sus senos como si fuera un escote y déjenme decir que son del tamaño de su cabeza, pero un poco más, como de sandía. Sus brazos están libres dejando ver claramente una musculatura muy marcada igual que sus piernas y abdomen que está muy marcado a pesar de ser una hembra. Usa un taparrabo encima de un pantaloncito tipo armadura que solo le cubre desde sus caderas hasta bajo de sus glúteos dejando ver esas piernas musculosas y lleva como siempre una pequeña arma enfundada en su cadera en el costado derecho. Sus caderas son algo anchas y muy marcadas hasta cualquiera diría que tendría un trasero muy firme, y fuerte.
Bueno, estas son mis chicas que viven conmigo en esta mansión. Cualquiera diría que soy muy afortunado viviendo en una mansión con solo chicas, pero a mí me da igual, porque no me importa mucho si soy afortunado o no. Viven aquí para trabajar y no para flojear. Además, que a diferencia de ellas conmigo, yo soy el más alto por así decirlo, o sea mido como 1,90. Por cinco más que Sapphire y Zalia.
—No. No tengo nada que decir. Sigan con sus quehaceres habitual— dije haciendo un ademan con una mano.
—Entendido, mi señor ¡Muy bien, chicas, se acabó el descanso! ¡A trabajar!— ordena con autoridad Stellar para luego retirarse del vestíbulo sin antes dar una pequeña reverencia ante mi igual que las demás que seguían a la pegaso entrando por una de las puertas del vestíbulo. Dejan el sitio excepto Sapphire que se acerca a mí y me da una reverencia, algo exagerada, porque se inclinó mucho y puedo notar como sus senos están colgando dejando que se vean mucho al hacer eso.
—Mi señor, venga al comedor. Le serviré su desayuno. A ti y…— la unicornio se levanta para después acariciar a mi gatita en la cabeza con ternura —A tu hermosa gatita.
—Miau— da un maullido alegre recibiendo la caricia gustosamente.
—Y por supuesto, no me he olvidado de ti, lobita. Ji, ji— da una risita al mirar a Zalia que sigue igual de seria, aunque se nota que no le gustó como la llamó ya que escuché un pequeño e imperceptible gruñido que solo yo puedo oírlo al estar cerca de ella —Bueno, vamos al comedor, queridos— dijo para dar media vuelta y empezar a caminar, pero mueve sus caderas de un lado a otro.
—No agradar yegua… ¿No la puedo matar? Nadie extrañaría a yegua tetona— menciona mi protectora con una garra en la empuñadura de su pequeña arma con la intención de sacarlo. La verdad, puedo ver como la saca un poco.
—Ay, no. Usted guarda eso. Aquí no vas a matar a nadie— pongo mi mano en su garra para que metiera su arma nuevamente en la funda —Son tus compañeras. Así que con ellas, no hagas eso ¿ok?— dije con seriedad sin soltar su garra, aunque puedo notar un pequeño rubor en sus mejillas.
—Ok, mi señor. Perdone por mi atrevimiento— responde con un tono sumiso y arrepentimiento —Es que no soporto a esa yegua, es tan…— no dice la palabra. Solo mueve su garra libre, como haciendo una seña.
—Zalia…— Sapphire había entrado al comedor, pero asomó su cabeza para vernos —No hace falta que hagas esas señas, porque se lo que ibas a decir y eso… es muy ofensivo para mí— se indigna para después meterse nuevamente al comedor.
—Ok, ok. Mejor vamos a desayunar— dije con algo de burla.
—Miau— afirma Snow con su maullido alegre.
—Ok, mi señor— los dos caminamos para entrar al comedor y al entrar, yo me siento en una punta de la mesa mientras Zalia se queda parada a mi lado un momento mirando la silla.
—Siéntate, Zalia. No necesitas mi permiso ni nada por el estilo— dije rodando mis ojos.
—Ok, mi señor— se sienta en la silla que está a un lado de la mesa cerca de mí. En eso, observo a la yegua que sale de la cocina teniendo unos platos que levita con su magia. Camina hacia nosotros para dejar primero el plato de la loba.
—Aquí tienes tu desayuno, lobita— dijo con una sonrisa traviesa haciendo que Zalia solo diera un bufido. Sapphire se acerca a mí y agarra el plato con una mano para ponerlo frente a mi mientras se inclina, y a la vez, se nota mucho sus senos al estar colgando —Espero que tengas buen provecho, mi señor— me guiña un ojo. Ésta yegua siempre es así… muy "cariñosa" —Y aquí tienes tu comida, gatita— deja un plato de leche a un lado de mí.
—Miau— da un maullido alegre y se baja de mi hombro para lamer la leche.
—Que los disfruten— dijo la yegua con una sonrisa para después retirarse hacia la cocina con ese meneo de cadera.
—Gracias, Sapphire— agradecí y miro a la loba que me mira a mí por un momento, y le hago una seña con mi cabeza.
—…— suspira algo fastidiada —Gracias…— hacía una seña con una garra hacia la unicornio.
—Eso es muy insultante, lobita— Sapphire entró a la cocina con su frente en alto. Ruedo mis ojos. Zalia poco a poco se acostumbra con sus compañeras… No es muy sociable que digamos desde que está viviendo aquí.
—Bueno, vamos a desayunar y Zalia, es mejor que te quites esa mala costumbre de "llamarla" así— la regaño un poco haciendo que bajara sus orejas.
—Lo siento, mi señor, pero no soportar y más que decir que poner vestido o ropa, pero no gustarme. Así soy más libre— comenta molesta.
—Sí, lo sé, pero tú sabes como es. Le gusta fastidiar un poco y te tira un vestido en la cara— dije con burla.
—Eso hacer la semana pasada— dijo fastidiada.
—Sí y que casi la matas por eso, pero alivio que fallaste en la puntería.
— ¿Mi señor, seguro que fallé?— pregunta con un tono malicioso.
—Solo desayunemos ¿quieres?— la miro con seriedad.
—Sí, mi señor— responde y empieza a comer. Ella come lo que parece ser un sándwich con jamón y queso, sus verduritas y salsas también. Igual que el mío. Sapphire aparte de modelo, también es la cocinera, pero también le ayuda un poco Mariana para hacer la comida con carne, aunque éste emparedado lo puede hacer la unicornio sin problema, pero cuando se trata en el almuerzo, si necesita ayuda y más que es para mí, para Andrea, para Mariana y para Zalia, porque tampoco hay que descuidarnos. Necesitamos comer carne quieran o no. Además, lo curioso, es que ninguna es vegetariana… Que suerte tengo.
—… Entonces, Zalia ¿sigues leyendo el libro que te di?— pregunto mientras doy una mordida a mi sándwich.
—…— la loba traga lo que tiene en su boca y mira a otro lado apenada —Si, mi señor… Voy por la página… 18.
— ¿En serio? Te lo di hace dos semanas y ¿vas por el 18? Bueno, vas progresando un poco, supongo— alzo mis hombros para dar otra mordida de mi emparedado.
Yo le había dado un libro a la loba para que supiera leer ya que tengo entendido que su tribu, es mas de cazadores que de leer o hablar bien, porque cuando la conocí, hablaba como cavernícola o con señas por así decirlo, pero después le empecé a enseñarle como una clase privada para Zalia para que aprendiera a hablar bien, de forma corrida y que se entienda.
Pues, la verdad, habla más o menos bien ya que habla algo mixto, normal como la gente y un poco como hablaban en su tribu, pero poco a poco está mejorando y hablará bien como yo, o como las demás.
Así que bueno, le di un libro a la loba para que aprenda a leer, aunque… lee muy lento intentando entender que palabra es esa, pero es comprensible.
Seguimos desayunando con tranquilidad. La verdad, prefiero comer así, en silencio y además, no tengo un tema de conversación en este momento. Sin embargo, la puerta de la cocina se abre para ver cómo sale Sapphire y se para frente a la puerta con una mano en su cadera.
—Mi señor ¿hoy hay sesión de fotos como siempre?— pregunta con curiosidad teniendo una sonrisa seductora.
—No, hoy no, ni mañana ya que es fin de semana y no hay sesión de fotos en los fines. Así que relájate— respondo comiendo calmado.
—Ok, mi señor. Solo le pregunto por si acaso, porque uno nunca sabe. Ji, ji— da una risita y se mete de nuevo en la cocina.
Esa yegua es una cosa seria… Supongo que así es ella, creo.
Terminamos de desayunar y dejamos los platos en la mesa ya que Sapphire los recogerá después. Snow da un maullido alegre con sus bigotes goteando leche.
—Por lo visto, te gustó ¿verdad?— dije acariciándole su cabeza.
—Miau— da un pequeño ronroneo.
—…— miro un momento a Zalia que ve fijamente como acaricio a mi gata. Se me ocurre algo y sonrío algo burlón.
—Supongo que quieres que te acaricie también ¿verdad?— me mira impactada y sonrojada. Me ríe por dentro por la cara que puso. No me pude resistir.
— ¿¡Qué!? ¡No! D-Decir que no, mi s-señor. Solo… q-quisiera acariciarla, solo eso— tartamudea y siento esos nervios en donde fuera.
—Ok. Pues, acaríciala— dije con un tono burlón poniendo a la felina frente de ella.
—…— veo que Snow la ve con los ojos entrecerrados hasta me di de cuenta que hunde su naricita. Zalia la mira un momento y traga saliva. Alza su garra hacia la gatita lentamente hasta que le da palmaditas en su cabeza.
—Con más ganas— menciono para que le diera más ganas. Eso es muy deprimente.
—Mi señor, esto ser todas las ganas de tener en acariciar a su gata…— dijo apartando su garra de ella. Observo que Snow rueda sus ojos y se va hacia mí para subirse en mi hombro y da un maullido.
—Sí, lo sé, Snow. Eso sí fue unas ganas que deprime a uno— comento con una sonrisa burlona mientras me levanto. Zalia también lo hace, aunque la veo avergonzada.
Sin más, solo salimos del comedor para después empezar a pensar que hacer en el resto del día, aunque cuando salí al vestíbulo, mi gatita se bajó de mí dando un salto y cayó en cuatro para después mirarnos.
—Snow ¿Qué pasa?— pregunto extrañado. Ella solo se queda en silencio mirándome, aunque no sé si me mira a mí o a Zalia que está detrás de mí por cómo ve. Solo que antes de que saliera corriendo, dio un guiño y entra en una puertecita de una de las puertas —Que raro— fue lo único que dije y solo me encojo de hombros sin darle muchas vueltas ya que Snow es así. A veces está conmigo o a veces está paseando por la mansión para saber qué hacer, o estar afuera.
No le restrinjo nada. Si quiere estar afuera, que vaya y se consiga un macho la pervertida ésta.
Bueno, sin más que hacer, buscaré como pasar mi tiempo. Quizás vaya a supervisar un poco a las chicas para saber lo que hacen, aunque ya se lo que hace Zalia, estar detrás de mí en cada momento, en cada tiempo… Al menos me deja ir al baño solo o estar en mi cuarto sin su compañía, pero siempre está esperándome en la puerta como si fuera uno de esos guardias que está firme y parece una palmera, porque no se mueve para nada.
Así que camino para entrar en una de las puertas que va hacia una sala de estar. Observo a Mariana estando en el suelo en cuatro con un balde de agua a un lado mientras restriega un trapo en el suelo.
—Para eso existen los trapeadores ¿lo sabías?— dije con algo de burla. En eso, deja lo que hace para estar frente de mí, o sea no cambiando su posición y pone su cara al suelo como postrándose ante mí. Solo ruedo mis ojos por su actitud.
—Sí, lo sé, mi señor, pero lo hago así para que el piso quede muy reluciente para usted, mi señor— dijo la chica con un tono sumiso.
—Ok… Pues, sigue con lo que estás haciendo— digo con seriedad.
—Sí, mi señor— se da la media vuelta para seguir con lo suyo. La observo fijamente y noto que tiene su trasero levantando, aunque al ser corto su falda, se le ve un poco su trasero por debajo… Da muchas ganas de patearle el trasero, como diría cualquiera y más por lo de esa vez, pero no. La dejaré tranquila… por ahora.
Sin más, salgo de ahí con mi guardaespaldas que está toda calladita siguiéndome para buscar a Stellar o a Andrea para saber lo que hacen ellas, o sea para "supervisar".
Había subido la escalera que está en el vestíbulo para ir en dirección a donde están los cuartos. En eso, me detengo frente a una puerta abierta y entro quedándome parado en la puerta para observar que aquí se encuentra Stellar. Está arreglando el cuarto, como cambiar las sábanas, barriendo el suelo y vi como mueve con algo de facilidad el armario para limpiar bien el lugar en donde se encontraba esa cosa.
Aunque no se usa ésta habitación igual que muchas habitaciones vacías, de igual forma, hay que limpiarlos siempre para que no se llenen de polvo y telarañas. Hay que tenerlos limpios, por si llegan "visitas" o algo por el estilo… pero lo dudo mucho.
Además, así las chicas pueden tener cosas que hacer en todos los días y no ser unas flojas.
Miro como la yegua mueve la cama sin ayuda. Ella es fuerte, con tantos ejercicios o cosas pesadas que movió, o cargó, dieron sus frutos, aunque cuando la conocí, ya era fuerte, pero se había descuidado un poco, sin embargo, ahora es una chica fuerte y trabajadora. No por nada es la ama de llaves que la hace responsable de todo lo que pasa aquí, porque yo no puedo estar en muchos lugares al mismo tiempo… aunque… puedo "multiplicarme", pero esa no es la idea.
En eso, Stellar me ve mientras barre y solo levanta su mano como un saludo, a la par, que me sonríe para luego mirar en lo que está haciendo. Bueno, me retiro para dejarla trabajar e irme para buscar a Andrea y se en donde podría estar.
.
.
.
Llego a mi biblioteca privada que está detrás de una puerta doble. Dicho lugar, es algo grande como las bibliotecas "normales" con sus estanterías o libreros y todas esas cosas donde se colocan los libros por orden alfabético, y por categoría. También hay una mesa en el centro para los que quieran leer aquí mismo… o sea cualquiera de nosotros.
En eso, observo a la que buscaba. Andrea está limpiando una de las estanterías para después organizar los libros como iban. La verdad, ésta chica le gusta los libros, en otras palabras, es la nerd del lugar por así decirlo, una nerd linda nunca antes vista.
Le gusta leer, obvio. Así que cuando termina de trabajar o cuando pueda descansar, puede leer cualquier libro que quiera, pero NO puede madrugar, porque tiene que estar al cien por ciento en las mañanas. No quiero que se duerma en horas de trabajo o se enferme.
Ella agarra otro libro para sacudirlo un poco y lo pone en su sitio, pero al hacerlo, se da cuenta de mi presencia y al instante, se pone firme y se inclina un poco.
—Hola, mi señor ¿Se le ofrece algo? ¿Quiere que le busque un libro para usted?— pregunta mirándome con una sonrisa.
—No, gracias. Solo paso por aquí para ver cómo te va— respondo mirando la estantería que solo tiene algunos libros ya que todavía no terminó de acomodarlos todos.
—Me va bien, mi señor. Estos libros serán sacudidos y limpiados de ese horrible polvo quedando como si fueran libros nuevos. Ji, ji— da una risita mientras agarra otro libro y lo sacude para ponerlo en su sitio.
—Ok. Entonces, ya no te distraeré más con tu labor— dije para dar media vuelta y salir de la biblioteca, pero ni di dos pasos, cuando escuché a la chica detenerme.
— ¡Espera! D-Digo, espera, mi señor. Quisiera preguntarle algo, si no es mucha molestia— lo dijo con un tono tímido con la mirada baja.
—Claro. Me puedes preguntar lo que quieras. Así que ¿pasa algo?— pregunto con curiosidad.
—Pues, mi señor ¿ha visto o tienes el libro que es de círculos mágicos?— pregunta viéndome con el mismo tono.
—Mmmmm. No ¿Por qué? ¿Se perdió?— estoy algo extrañado sobre eso.
—No exactamente. Yo lo iba a leerlo para saber un poco, pero me descuido un momento y ya no está. Desapareció de la mesa donde lo había puesto— responde señalando con un dedo la única mesa que hay en la biblioteca.
—Bueno, será que Sapphire lo agarró para saber un poco de eso— dije con un tono calmado.
— ¿Sapphire es de leer?— pregunta incrédula.
—… No. Prefiere más posarse frente a la cámara, ponerse cualquier cosa reveladora, que leer— respondo con burla.
—Ji, ji, ji. Si, cierto. Bueno mi señor, continuaré con mi trabajo y veré si puedo hallar ese libro perdido. Que pase un buen día— se reverencia ante mí para después seguir con lo que hacía.
No dije nada más. Solo me retiro de la biblioteca con mi loba protectora que me sigue calladita como siempre… Bueno ¿Qué hacer ahora? Ya vi a las chicas, con Sapphire no hace falta, porque Zalia le puede darle de repente una picada de una pulga imaginaria y le clava el arma entre ceja, y ceja. Así que mejor no.
… Estoy pensativo y pues, se me ocurrió algo para pasar el tiempo de hoy. Además, así aprovecho con la "educación" de cierta loba que lo necesita.
.
.
.
.
.
Nos encontramos en mi cuarto y voy directo al escritorio que tengo para sentarme en una silla. Tengo dos sillas frente a mi escritorio. Uno para mí y el otro es fácil saberlo para quien es.
—Muy bien, Zalia, siéntate— dije con tranquilidad.
—Ok, mi señor— dijo y escucho que se sienta.
—…— suspiro fastidiado sin siquiera mirarla —Me refiero en ésta silla, no en el suelo— no tengo que mirarla para saber que se sentó en el suelo.
—Lo siento, mi señor. No entender— habla con una voz apenada y oigo sus pasos para después verla como se sienta en la silla, aunque noto su rubor en sus mejillas.
—Ok. Bueno, entonces, empezamos— dije y doy un chasquido de dedos haciendo que aparezca una hoja con lápiz incluido encima del escritorio. Agarro el lápiz con una mano —Quiero que escribas tu nombre aquí ¿ok?— golpeo con la parte del borrador en la hoja para que entienda.
—Ok, mi señor— dijo asintiendo con la cabeza.
—Ok, empieza— le doy el lápiz y ella lo agarra con una garra. Se queda mirándolo un momento y después la hoja. Se acomoda como puede en el escritorio y toma la hoja para tenerlo al frente, y empieza a hacer la tarea que le dije pegándose mucho al escritorio.
.
.
Pasó alrededor de cinco minutos esperando que escribiera su nombre, o sea llevo cinco minutos esperando que escriba solo una palabra. Alivio que no le dije que escribiera más de una palabra.
—Ya terminé, mi señor— dijo la loba dejando el lápiz y erguía su espalda al terminar. Agarro la hoja para ver si lo hizo bien.
—… ¿Qué es esto? ¿Comadreja?— estoy confundido al no entender nada de lo que escribió y eso que es su nombre.
—Emmmmm. Mi señor, está al revés— menciona avergonzada.
—Oh— pongo la hoja bien —Wow… Simplemente wow. La Z está como si estuviera convulsionando— dije poniendo la hoja de nuevo en el escritorio —Vuelve a escribir tu nombre— al decir eso, escucho que dio un pequeño gruñido de fastidiada y agarra el lápiz para hacer lo que dije.
No se tardó mucho ya que terminó y me pasa la hoja de una vez para que lo viera.
—… El nombre pareciera que hubiera ido a una licuadora— Zalia da otro gruñido. No le gusta mucho no hacer bien las cosas como esto, o sea no le gusta hacer mal las cosas lo que yo le pido y eso que es simple lo que le pido. Sin decirle nada, volvió a escribir su nombre.
.
.
No hay mucho que decir, duramos casi todo el día con esto hasta Stellar nos trajo el almuerzo a nuestro cuarto para continuar con la "educación" de la loba.
Pudo escribir algo decente su propio nombre y después le dije que escribiera los nombres de todos nosotros como la de las chicas, y el mío. Aunque no entiendo, con mi nombre si se esmeró mucho hasta pareciera escrito por una "profesional", pero el palito que tiene la R está muy chueca y le falta algunas letras como la K hasta puso una D adicional. Sin embargo, con el nombre de las chicas… escribió muy mal el nombre de Sapphire, una que le faltó una P y sin H hasta puso la Z en vez de S, y pareciera que hubiera sido atropellado por un camión de mil toneladas hasta puso un dibujito de una calavera a su lado… y eso que no le pedí que dibujara algo. Hubieran visto su mirada maligna cuando hizo eso. Es mejor dormir con un ojo abierto para no ser apuñalado o apuñalada en la noche.
Bueno, Zalia está escribiendo ahora el nombre Sapphire de nuevo sin dibujitos de preescolar mientras miro el reloj que está en una pared y veo que son como las 7, y pico de la noche. Vaya, como vuela el tiempo enseñándola y todavía no he cenado, aunque prefiero cenar tarde.
En eso, escucho que tocan la puerta.
—Adelante— dije haciendo que abriera la puerta y veo que es Stellar que entra tranquilamente para después hacer una reverencia ante mí.
—Mi señor, disculpa si le he molestado, pero tienes una visita— dijo poniéndose derecha para verme de manera calmada. Solo suspiro fastidiado.
—Si es Lyandri que me viene a fastidiar del porque no he ido a su boda con esa yegua o que me cuente su boda al derecho y al revés, dile que vaya a ver si la marrana puso— menciono molesto ¿Cómo sabría que era él? Porque es el único que me viene a visitarme y porque sabe que vivo aquí… Y sigo sin saber ¿Cómo rayos supo que vivo aquí?
—Emmmmm. No es el señor Lyandri, mi señor. Más bien, es una yegua— al escuchar eso, me sorprendo un poco.
— ¿Una yegua?
—Sí, una yegua. Llegó hace poco a la mansión perdida, sin saber en dónde está. Así que la dejé esperando en la sala mientras lo busco— explica con seriedad.
—Ya veo. Vino igual que Sapphire, como una oveja descarriada… ¿Es alguien conocida?— pregunto curioso mientras me levanto y me acomodo la túnica.
—Sí, pero no creo que sea de mi dimensión o la de Sapphire. Creo que mejor es que la veas tú mismo— sugiere con la misma expresión.
—Sí. Mejor voy a ver. Así que Zalia levántate y deja eso. Lo continuaremos después— dije mirando a la loba.
—Ok, mi señor— deja el lápiz y se levanta de la silla.
—Bueno Stellar, guíame— ordeno con una sonrisa. Ella se reverencia y da la media vuelta para salir de mi cuarto para después seguirla, y a mí me sigue Zalia.
Estuvimos caminando tranquilamente y bajamos por las escaleras, y la yegua nos guía hacia una de las puertas que está en el vestíbulo para abrirlo, y se echa a un lado para que pasáramos. Así que paso calmado seguido de mi protectora y entramos a la pequeña sala donde supuestamente estuvo limpiando mi sirvienta Mariana, aunque la aludida sigue limpiando ya que la veo como limpia una mesita con el plumero. Además, en la sala observo a Andrea que por lo visto, terminó con sus quehaceres y ahora está sentada en uno de los sillones frente a una mesita estando con una pierna cruzada, y está leyendo tranquilamente un libro que sostiene en una mano mientras la otra, está en su pierna.
Sin embargo, a parte de estas dos, hay una nueva individua sentada en el sofá que se encuentra desde el otro lado de la mesita. La observo detenidamente ya que desde la puerta, se puede ver a la aludida por un costado que tiene una melena que se mueve sola sin necesidad de viento y más por esos colores, además, de su pelaje blanco. Así que es nada más que Celestia, supongo que es la princesa de Equestria, al menos que le hayan quitado su título. Desde ahí, puedo mirar algo sorprendido como la alicornio acaricia con la punta de un dedo en la oreja de mi gatita que se encuentra en su regazo.
Vaya, es difícil creer que Snow le agrade a alguien más, porque es reacia a que la acaricie cualquiera… es raro, pero ronronea y todo la condenada ésta. Yo pensando en donde se había metido y se encuentra recibiendo el cariño de alguien más. Bueno, ya que.
—Por lo visto, le agradas mucho a mi gatita. Je, je— digo sonriendo entrando complemente a la sala junto con Zalia mientras Stellar se inclina un poco para después cerrar la puerta. Me acerco un poco a la recién llegada y noto que está extrañada, pero después se sorprende por algo. Supongo que es al ver la loba que me sigue… Siempre da esa impresión y después que le daría miedo de que en cualquier momento saque su arma para clavárselo en toda su frente. Además, he notado que deja de acariciar a la gata y sin que se dé cuenta, hace un puchero.
—Bienvenida a mi humilde hogar. Espero que estuvieras cómoda en tu estancia aquí, aunque me sorprende ver a alguien por aquí y a estas horas— dije parándome a un costado del sofá. La yegua nos mira detenidamente como analizándonos para después agarrar a Snow con sus manos y la deja en un costado suyo para luego levantarse haciendo que tenga que alzar mi vista para verla como puedo a la cara.
… Hija de… Me ganó en altura. Yo era el más alto de la mansión, pero llega ésta tipa y me rebasa por mucho.
—Buenas tardes, señor y disculpe si lo he molestado con mi repentina visita a su agradable hogar— dijo con una sonrisa sincera.
—No, no te preocupes. Me alegra mucho recibir visitas en este solitario lugar— comento con una sonrisa amable. La verdad, más o menos me agradan una visita de alguien más… menos de Lyandri, eso sí que no. Ahora que la observo bien, es una gran yegua, literalmente.
Es una alicornio por obvias razones al tener un cuerno largo en la cabeza y unas alas en su espalda, pareciera que son más grandes que los de Stellar. La yegua es mucho más alta que Zalia y más que mí, o sea mediría como 3 metros, si saco mis cálculos o 2,80, quien sabe, pero es alta tipo de esas chicas amazónicas o yo que se… Casi le tapa su cara por esos senos que tiene, son muy grandes casi igual que los de Sapphire, pero un poco más. Usa un vestido largo de tirantes con un gran escote, porque se puede ver la parte superior de sus senos por mucho. El vestido le deja una pierna descubierta y se nota mucho que está algo ajustado a su cuerpo. Sus caderas son anchas dejando un perfecto cuerpo de reloj de arena. No hace falta mirarle la retaguardia, con solo verla por un costado al llegar y como se había levantado, se notó mucho por detrás. Además, lleva unos accesorios como sus zapatillas en los cascos y un collar.
Cualquiera que la viera, es como una verdadera diosa con un cuerpo tan voluptuoso, pero en teoría, es una diosa, la diosa del sol es lo que tengo entendido, aunque no le presto mucha atención a eso ni siquiera las dimensiones donde vivían antes Stellar y Sapphire.
—Por cierto, sería buenas noches, no buenas tardes— la corregí haciendo que se sorprendiera por eso.
— ¿Ya es de noche?— pregunta sorprendida. Por lo visto, no se ha dado cuenta que oscureció hace poco.
—Sí, señorita. Ya es de noche hace rato— menciono con burla.
—Y-Ya veo… Esto, disculpe, pero ¿en dónde estoy? Es que aparecí de repente en una parte del bosque y no conozco nada de aquí— explica un poco su situación algo desorientada.
— ¿En serio? Mmmmmm. Es extraño, al menos que usaras tele transportación— dije con una mano en mi barbilla pensativo.
—Pues, la verdad, puede ser. Es que no me acuerdo mucho lo que hacía antes… Espera ¿Cómo sabes que puedo usar tele transportación?— pregunta extrañada.
— ¿Sabes de donde viene ella?— pregunto señalando con un dedo a la pegaso que sigue parada en la puerta —Con eso, lo dice todo— dije con algo de burla.
—Ok, pero entonces, tú sabes…— la interrumpo.
—Sí y no. Es un poco complejo eso de dónde vives, porque puede ser que vinieras de otra Equestria diferente a la de mi sirvienta Stellar— al oír eso, me mira confundida. Es normal que esté así, porque con las únicas yeguas que se encuentra en la mansión, también estaban así.
—Ya veo…— se rasca un momento la cabeza ya que se puso algo pensativa por lo que dije.
—Oye señorita ¿Qué tal si te quedas a cenar? Total, ya es de noche y estas aquí— sugiero haciendo que me mire y escucho un pequeño gruñido de su estómago, aunque tosió un poco para disimularlo y que no escuchara su estómago, pero se ruborizó. Puedes disimularlo todo lo que quieras, sin embargo, se cuando alguien tiene hambre. Con solo ver tu cara, es suficiente.
—No quisiera molestarlo, señor…
—Ridrik y no es ninguna molestia, Celestia— le sonrío con amabilidad. Ella me ve fijamente y me devuelve la sonrisa.
—Se lo agradezco mucho, Ridrik… pero ¿Cómo sa…?— iba a preguntarme de como sabía su nombre, pero me adelanté con solo señalar a Stellar nuevamente y se calló, porque es obvio mi respuesta.
—Ok. Bueno, Andrea, dile a Sapphire que también prepare comida para nuestra invitada— le ordeno a la chica que aún sigue sentada leyendo su libro, pero… no dijo nada por lo concentrada que está. En serio, ésta mujer necesita dejar de leer tanto —Andrea, Andrea— intento llamarla con fastidio, pero nada, aunque miro como la loba pasa a un lado de mi para acercarse a la humana y de un manotazo, golpea el libro haciendo que se le saliera de sus dedos y cae al suelo.
—Oye, estaba leyendo eso— dijo la chica mirando con fastidio a la loba.
—Mi señor, llamarte— al oír eso, Andrea se sobresalta y se levanta de golpe poniéndose firme.
—S-Si, mi señor ¿Qué necesita de mí?— pregunta sonrojada. Solo ruedo mis ojos por su actitud.
—Quiero que vayas a la cocina y dile a Sapphire que prepare también comida a nuestra invitada— señalo a Celestia haciendo que la chica la mire y la recién llegada saluda con una mano. Ella le corresponde con una pequeña reverencia como saludo.
—Claro, mi señor. Enseguida voy— dijo la sirvienta empezando a retirarse de la sala, aunque escucho sus pasos por los tacones que usa y la veo salir por la puerta.
—Bueno Celestia, vamos al comedor y esperemos ahí la cena. Así que sígueme— hablo empezando a caminar seguido de mi protectora como siempre. La alicornio no dijo nada, solo me sigue por detrás. La pegaso abre la puerta dejándonos pasar para salir al vestíbulo nuevamente.
Voy a pasos tranquilos seguido de las otras hasta que entramos al comedor.
—Vamos, siéntate en donde te guste— dije invitándola antes de que me sentara en una punta de la mesa, aunque la loba se para firme a un lado mío. Así que fue a sentarse en el centro de la mesa. Al menos no se sentó tan lejos para no levantar tanto mi voz, aunque la noto algo nerviosa, pero mantiene su compostura. En eso, pude notar que mi gatita se subió en el regazo de la yegua haciendo que bajara la mirada por un lado para ver cómo se acuesta —Por lo visto, le agradaste mucho a Snow que no te deja ir— dije con una sonrisa. Ella no me mira al estar viendo a mi gatita para después acariciarle su cabeza.
— ¿Se llama Snow? La verdad, es un lindo nombre— habla con una sonrisa mirando a la felina que ronronea mientras la acaricia.
—Gracias, Celestia— agradezco y veo que me mira de reojo para después sonreírme.
En eso, escucho una puerta abrirse. Observo que se trata de Sapphire que sale de la cocina con dos platos en sus manos y levita unos vasos con jugo usando su magia. Ahora la unicornio tiene puesto un vestido largo con un gran escote dejando al descubierto una pierna y su espalda. Se nota lo ajustado que es resaltando mucho su cuerpo y más sus caderas.
—Que tenga un buen provecho— le dice la yegua a Celestia poniendo un plato frente suyo junto con un vaso y le agradeció con una sonrisa para luego ver cómo iba hacia mi moviendo sus caderas como siempre para después poner mi plato, aunque se inclinó mucho haciendo que se vea perfectamente sus pechos colgando —Espero que lo disfrute, mi señor— me guiña un ojo dejando el plato y el vaso. También le agradezco con una rodada de ojos y Sapphire se pone derecha haciendo que sus senos reboten un poco al levantarse.
La unicornio se retira del comedor, pero menea sus caderas antes de entrar de nuevo a la cocina. A saber lo que piensa Celestia sobre eso… Cualquiera pensaría que es por el vestido que se nota mucho ese meneo, pero bueno, solo dirijo mi mirada al plato. Ella nos preparó unos emparedados. Para la alicornio, le dio supongo que un emparedado con vegetales y pétalos mientras que el mío, tiene jamón, y queso. Lo normal en un sándwich.
Dirijo un momento mí vista a mi invitada para notar que agarra el emparedado con su magia para darle una pequeña mordida con elegancia… para después ver que sonríe mucho al saborear el sándwich y lo mastica con gusto. Supongo que le gustó. Agarro mi emparedado con las manos para darle una mordida y cuando trago, empiezo a hablar.
—Entonces, dime ¿Exactamente como llegaste aquí?— pregunto llamándole la atención ya que me dirige su mirada después de tragar lo que tiene en el hocico.
—Pues, no sabría cómo decírtelo. Es que aparecí de forma inexplicable en el medio del bosque como si nada y pues, caminé para encontrar la salida y encontré tu hogar— responde con una pequeña sonrisa.
—Ya veo… Es extraño— dije rascándome mi barbilla estando pensativo mientras agarro mi emparedado y le doy una mordida.
—Y entonces ¿me puedes explicar eso de que sea de otra Equestria?— pregunta curiosa después de masticar y tragar lo que tenía en su hocico. La observo por un momento.
—Esto… ¿Cómo te lo explico?... ¿Conoces otro mundo que no sea el tuyo?— pregunté haciéndola pensar un poco.
—Sí. Mi ex aprendiz viajó a través de un espejo y llegó a un mundo humano donde todos son casi idénticos a los ponis de Equestria excepto por ciertas diferencias— explica cómo puede. Creo que su ex aprendiz explicaría un poco mejor al tener la experiencia en vivo.
—Ya veo. Sería lo mismo, o sea tu no vendrías de la Equestria de mi sirvienta Stellar o de mi otra sirvienta Sapphire, porque vienen de diferentes Equestrias— al oír eso, se sorprende mucho.
—Espera un momento ¿Hay más de una Equestria?— pregunta impactada al saber eso.
—Sí, o sea no son los únicos. Hay una Equestria cuadrúpeda, antropomórfica hasta creo que hay una Equestria felina— respondo pensativo, pero cuando dije eso último, la gatita daba un maullido con emoción —Por lo visto, Snow quiere ir a una Equestria que haya más gatos. Je, je— me rio un poco y la yegua se contagió ya que dio una risita.
—Si, por lo que veo— dijo acariciando la cabeza de la minina mientras le daba otra mordida al emparedado —… Entonces… Tu ¿Sabrías en que Equestria es donde viviría?— pregunta dudosa.
—Celestia, son muchas Equestrias, o sea a saber que Equestria le falta una Celestia o también puede ser que algunas hayan muerto por cualquier cosa y si tu apareces, les darás un infarto a alguien— respondí con seriedad dando un mordisco a mi emparedado.
Por lo visto, la dejé pensativa, porque no dijo nada más. Lo que dije, es verdad. Puede ser que tal Equestria no haya una Celestia, porque se murió o por "X" razones. También está que en una Equestria sean del sexo opuesto y ella volvería loco al mundo entero.
La observo y noto que se deprime mucho. Se queda mirando el trozo del emparedado con las orejas caídas. Es comprensible que se ponga así, porque puede ser que no vuelva más a su hogar. Quisiera animarla, pero ¿Qué le digo? No soy bueno con las palabras, aunque no hizo falta ya que escuché el maullido de Snow y la alicornio mira a la gata para luego sonreír un poco, y le da una caricia con su mano.
… ¿Se lo digo? Aparte que no tiene adonde ir, o sea está perdida en un lugar desconocido y algo peligroso si no se cuida bien.
—Celestia— le llamé su atención.
— ¿Si?— me mira con su vista deprimida, pero intenta ocultármelo con una sonrisa mientras termina de comer el emparedado para después beberse el jugo.
—… Si quieres, te puedes quedar aquí hasta que puedas volver a tu hogar— dije simplemente dando un sorbo a mi jugo. Creo que se sorprendió mucho, porque escupió el jugo que tenía en su hocico. Me da algo de risa eso. Si hubiera estado una de mis sirvientas al frente suyo, la que se armaría.
— ¿Qué? ¿De verdad?— pregunta sin poder creerlo.
—Si quieres. Además, ya es de noche, está muy oscuro afuera y no tienes a donde ir— respondo mirándola con una sonrisa sincera.
—Yo… no quisiera ser una molestia en tu hogar… Literalmente, soy una desconocida para usted, aunque me conozca de mi tierra natal— dijo con una voz tímida.
—Nah. No te preocupes. Además, hay habitaciones de sobra. Así que quédate todo el tiempo que quieras y mañana empezamos a ver cómo hacerte volver a tu Equestria ¿te parece bien?— pregunto con sinceridad en mi voz. La verdad, no soy tan malo para dejarla sola en la intemperie y que termine como una de esas mujeres amazónicas que vive en la naturaleza.
—Ok… Gracias— agradece algo apenada —Pero ¿Cómo lo harás? O sea necesitas magia y se un poco que los humanos no tienen magia, en teoría— me observa confundida.
—Pues, te diré que no soy un "humano" común y corriente, soy un mago de hecho o hechicero como quieras llamarlo. Estudié un lugar para aprender hacer hechizos locos y buenos, aquí estoy con sirvientas yeguas y humanas, y también con una guardaespaldas muy feroz— dije señalando con un dedo a la loba antropomórfica que seguía firme como si nada —Aparte que mañana te mostraré mi biblioteca para pasar el tiempo si te aburres— me rasco la nuca apenado.
—Oh, ya veo. Entonces, está bien y te agradezco de nuevo por el ofrecimiento— se levanta y deja a la gata en la silla para inclinarse un poco de forma respetuosa. Desde aquí, puedo notar la parte superior de sus senos haciendo que me incomode igual que la otra yegua que conozco.
—Ay, por favor, no hace falta que hagas eso, en serio— comento apenado por su actitud —Bueno, haré que Sapphire te guie a una de las habitaciones vacías para que descanses y si quieres darte una ducha, ese cuarto tiene un baño— le sonrío.
—Ok. Gracias— agradece de nuevo. En eso, llamé a la unicornio que salió de una vez de la cocina para ponerse firme frente de mí. Le ordené que la guiara hacia una habitación y aceptó encantada… (Que novedad). Después de eso, ya se encuentra siguiéndola por detrás saliendo del comedor, sin antes desearme las buenas noches y yo se lo devolví hasta Snow se despide con un maullido. Dicho eso, las dos yeguas salen del comedor dejándome solo con mi gata que se sube a la mesa para estirarse un poco.
Bueno, termino de comer mi emparedado para después dar un sorbo al jugo, pero en eso, noto la mirada de Snow. Bajo el vaso y veo que me ve de forma picara hasta da una risita la condenada esa.
—No, no me mires así. Celestia no se va a quedar ¿entiendes?— dije con fastidio.
—Miau— da un maullido fastidiada.
—No. Ya tengo suficientes chicas y yeguas… y una loba en este lugar. Ya no quiero otra yegua más— comento terminando mi jugo —Además, solo se quedará aquí hasta que sepa de donde viene y la regreso, y ya. Ella no se puede quedar aquí. Tiene familia y amigos que la extrañan… creo— la gata da unos maullidos —Por más que quiera, no puedo obligarla a quedarse si no quiere. La ayudaré en lo que pueda, nada más— fue lo único que dije antes de levantarme de la mesa. Snow da un maullido de decepción y viene corriendo para subirse a mi hombro —Lo siento, pero no se puede quedar. Supongo que tiene responsabilidades y esas cosas, aunque yo decida que se quede, ella diría que no puede por simples razones. Así que no.
—Miau— da un maullido triste. No dije nada, pero noté una minúscula sonrisa en Zalia, pero desapareció para ser la seria de siempre. No entendí que fue eso, pero bueno, de igual forma, me retiré del comedor junto con la loba para volver al cuarto. Zalia solo cena cuando ya me acosté a dormir y que no la necesito. Pensé en dormir temprano para recargar las pilas o descansar y leer un poco para que me de sueño, porque creo que mañana será un largo día teniendo ahora de invitada a Celestia… Esa alta alicornio voluptuosa… Aun me sigo explicando cómo ve abajo con esas madres tetas que tiene. Eso es lo inexplicable.
Bueno, desde mañana intentaré buscar cómo hacer que vuelva a su hogar… aunque creo que será complicado por varias razones. Hay tantas Equestrias y a saber la dimensión que tiene a una Celestia desaparecida… A veces pienso que esto parece una broma de mal gusto que aparezca una yegua con esas proporciones y eso que tengo a Sapphire, la única que los tenía así, pero la alicornio le gana por delante y detrás… Parece una broma de Lyandri de que si no fui a su boda, me envía a una yegua muy voluptuosa en toda mi cara para que me case o yo que se… Ese hijo de…
Con solo pensarlo, me molesta mucho ese tipo… No solo él, me molesta todo lo que él ha logrado… Vivo en una mansión con chicas, pero tampoco me siento tan afortunado… Son mis sirvientas, no mis novias, ni mi harem, ni nada por el estilo… Así que dejen de pensar en sus sucias mentes…
Como sea, ayudo a Celestia para que regrese a su hogar y ya… Es más fácil decirlo que hacerlo… Con cosas como estas… me fastidia mucho al no encontrar la solución así de fácil… pero bueno, así es mi vida… de complicada…
Bueno, espero que les haya gustado. Éste fue el punto de vista de Ridrik antes de que apareciera Celestia y también para que conozcan un poco a las chicas que están con él.
A todo esto, quisiera preguntarles algo ¿A cuál de todas las chicas que vieron, le gusta más o cual le parece más interesante? Es por curiosidad :v
Bueno, eso es todo.
Nos leemos.
