… Duermo plácidamente en la cama de lado con la sábana tapándome como podía ya que al ser alta, no me puede arropar todo. Solo me tapa desde mis senos hasta casi mis rodillas, porque tengo mis cascos fuera de la cama. Sin embargo, a pesar de eso, dormía como un potrillo… si, dormía hasta que escuché a alguien despertarme como si fuera un despertador.
—… Miau. Miau. Miau. Miau— oigo los maullidos de la gata. Así que abro los ojos lentamente y con mi vista, veo a Snow sentada a un costado de mí cerca de mi rostro.
—Hola, pequeña gatita ¿Cómo estás?— pregunto con una sonrisa y le acaricio su cabecita con una mano. La gata me responde con un maullido y recibe el cariñito que le doy con un ronroneo. Di un bostezo para después sentarme en la cama, pero al hacerlo, se cae la parte de la sábana que me tapaba los pechos dejándolos al aire… Sí, me dormí desnuda, por unas complicaciones. Miro a Snow que me ve fijamente ladeando un poco la cabeza —Emmmm. No me veas así. Es que no hay una ropa de mi talla y pues… ahí terminaron lo que me puse— menciono señalando con un dedo, unos vestidos de una esquina. Se nota lo roto que están.
—…— la gata se levanta para caminar por el borde de la cama y observa mejor los vestidos rotos — ¿Miau?
—Sí, ahí están. Debiste verme cuando me los quería poner— dije con un susurro y me sonrojo de vergüenza.
Flashback
En la noche después de bañarme en la tina, había salido del baño completamente desnuda, porque la toalla no me taparía nada ni siquiera podía amarrármelo para taparme algo, aunque lo tenía en mi cabeza por mi cabello. Al menos sirve para eso.
Así que rápidamente fui a la puerta del cuarto para cerrarlo con botón, pero en eso, me daba cuenta de la puertecita que estaba bajo la puerta. Supongo que sería para Snow y que pudiera caminar libremente por cualquier lugar de la mansión, creo.
Mi vista se desvía ahora al armario que estaba en el cuarto. Fui por él y lo abría para ver muchos conjuntos de vestidos, blusas, pantalones hasta… ropa interior. Había abierto una gaveta del mismo para mirar eso y sostenes tenía.
Así que sin más, agarro una ropa interior y lo estiro un poco…
—Esto no me queda ni en sueños— decía poniéndolo en su lugar y tomo un sostén poniéndomelo en mis pechos para ver cómo se vería. Con mi magia, intento ponerme el sostén, pero… —… Ni me lo puedo poner— estaba fastidiada y dejaba eso en su lugar para después agarrar un vestido cualquiera. En mi punto de vista, era largo. Con una sonrisa, me quito la toalla de mi cabeza para ponerme el vestido, pero al hacerlo, escucho un sonido que no me gusta. Me acerco al espejo de cuerpo completo para verme con el vestido que se rasgó por mis caderas, costados, por mis senos hasta me dio por voltearme para ver que también se rompió por mi trasero.
Suspiro fastidiada y tiraba el vestido en la esquina para agarrar otro… y otro… y otro… casi hacía un montón en esa esquina.
—Genial. Ningún vestido es de mi talla y estoy desnuda en un lugar desconocido— suspiraba frustrada y me miraba en el espejo desnuda —Debí hablar con Sapphire sobre la talla antes de que se fuera… ahora tengo que esperar hasta mañana— decía con fastidio mientras una parte de mi cabello, me tapaba un ojo.
Fin del flashback
—Miau— Snow da un maullido con una sonrisa para después bajarse de la cama de un salto y se marcha hacia la puertecita de la puerta.
—… Snow, espera— trato de detenerla, porque ella es mi única opción de que buscara a una de las chicas para que ayude con mi problema, pero sale con rapidez del cuarto sin escuchar mi "socorro". Suspiro resignada ya que debo buscar a alguien yo misma.
Me quito la sábana para poder levantarme de la cama y me acerco a la puerta para abrirlo un poco, y asomo mi cabeza para ver el pasillo. Intento buscar a alguien que me salve de este momento muy vergonzoso para mí hasta que por un lado del pasillo, pude observar con una sonrisa a una de las chicas. No me sé su nombre, pero la vi en la pequeña sala. Es la chica humana del cabello corto. Solo sé que la otra humana se llama Andrea, pero ésta, ni idea. Aunque me extraño de cómo se encuentra vestida ahora.
La humana solo lleva puesto un sostén algo pequeño y un pantaloncito que le llega a la mitad de sus muslos resaltando mucho sus caderas por lo que veo. Además, va descalza sin ningún tipo de calzado. Extraño. Ella está cerca de la puerta.
—Chica, oye, de por casualidad ¿hay un vestido o ropa de mi talla por ahí?— pregunto apenada, pero veo que pasa de largo y me dice.
—Lo siento. Estoy ocupada— responde la chica con una sonrisa siguiendo caminando. Pude observar que ese pantaloncito resalta mucho su trasero.
—No, espera. Necesito ayuda. No puedo salir así— suplico por ayuda, pero me ignora completamente cruzando una esquina del pasillo.
Cierro la puerta y me golpeo con ella usando mi frente.
— ¿Ahora qué hago?— me pregunto pensativa y lo único que se me ocurre es ir a buscarlas. Al menos a una de ellas para que me ayude, sin embargo… no puedo salir desnuda ni que me encuentre Ridrik… Pensará cosas raras de mí, si me ve así.
Con mi mirada, lo dirijo al armario y después a la sábana… Se me ocurrió una idea.
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Abro la puerta de mi cuarto y salgo lentamente observando alrededor. Me había puesto uno de esos vestidos "largos" en mis senos y otro vestido en mi cintura, o sea al menos sirven para tapar mis partes íntimas, pero a la vez, llevo la sábana para taparme mejor la parte de delante, aunque… cualquiera podría ver mi trasero perfectamente… Que vergonzoso…
Pienso dejar la puerta abierta para recordar en donde está la habitación por si me pierdo. Bueno, empiezo a caminar en la dirección donde había ido la chica humana ya que si se fue por allá, supongo que estarán las demás por ahí o cerca… La verdad, no lo sé.
De igual forma, camino lentamente teniendo cuidado de no encontrarme con Ridrik. No quiero hacer una escena y sentirme humillada ante él… o sea fue amable conmigo y no quiero mostrarle esto como si fuera el lado de mí… Como si me gustara estar desnuda en casas ajenas.
Cruzo el pasillo para seguir caminando con mi cara ardiendo mucho por la pena que me está dando al estar así. Sin embargo, al estar a mitad del pasillo, siento como alguien me da una fuerte nalgada haciéndome sobresaltar y me sonrojo mucho por esa acción. Así que me volteo para ver al responsable, aunque es la responsable. Me sorprendo mucho al observar a Sapphire que tiene una sonrisa pícara.
—Hola, Celestia. No esperaba verte con esas fachas— dijo poniendo una mano en su cadera. La miro bien y veo que tiene puesto un sostén deportivo, pero muestra mucho sus senos en la parte superior y algo en el inferior. También un pantaloncito ajustado que le llega a la mitad de sus muslos. La noto algo sudada… Supongo que creo yo, estaba haciendo ejercicio y se nota mucho por el abdomen tonificado que tiene.
—… Emmmm. Esto… lo que p-pasa… es que… … no tengo ropa para ponerme— lo solté de una vez con un gran sonrojo en mi rostro por la pena que sentía en estar de esta forma.
—… ¿En serio? ¿La ropa que está en el armario no te cubre bien?— pregunta la unicornio extrañada. Solo niego con la cabeza.
—No… Yo… Los rompo al ponérmelo…
—…
—… ¿Sapphire?— la yegua se quedó en silencio y me mira sorprendida hasta que me sobresalto al verla molesta.
— ¿¡Como dices!? ¿Rompiste mis vestidos?— Sapphire está molesta de verdad.
— ¿Eran tus vestidos?— pregunto mirándola con sorpresa. Si eran sus vestidos, entonces, eran vestidos de la más alta de la mansión, sin embargo, ni esos me sirven. Soy más alta que ella… Mucho más…
—Si… lo era, pero no pensé que no te serviría o lo llegaras a romperlos— dice molesta.
—L-Lo siento. No fue mi intención— me disculpo apenada. No quisiera que alguien de aquí se enojara conmigo y apenas que llegué ayer mismo.
—…— la unicornio cambia de golpe su expresión por una sonrisa y da una risita dejándome confundida —Tranquila. Solo bromeaba— palpa mi hombro con su mano derecha —Esos vestidos no son nada. Tengo muchos más vestidos en otros lugares. Así que no te preocupes— dijo con una sonrisa tranquilizadora.
— ¿En serio?
—Si, en serio. Tengo mucha ropa guardada por cualquier lugar de la mansión. Así que no me preocupo mucho— alza sus hombros.
— ¿Tienes ropa por cualquier lado?— pregunto muy confundida.
—Sí, así es. Yo salgo de compras y no puedo evitar comprar algo… de más. Ji, ji— da una risita burlona.
—Ok…
—Oye Celestia… ¿Te puedo llamar así o prefiere que te diga princesa?— pregunta curiosa.
—Celestia está bien. Yo ya estoy jubilada de ser una princesa— respondo con una sonrisa.
—Vaya, por lo visto, eres diferente a la Celestia que está en mi antigua dimensión, porque es un poco más baja que tú y sigue siendo una princesa… Qué curioso— dice poniendo una mano en su barbilla.
—Sí, supongo que en otros mundos, soy o no soy princesa o quien sabe— fue lo que dije, porque la verdad, no se mucho sobre ese tema… Tengo que investigar un poco más a fondo de eso.
—Ya veo. Ji, ji… Entonces ¿desde ahora estarás así paseando por la mansión?— preguntó con burla.
— ¡No! No pienso estar así… y más con mi trasero al aire… Da mucha vergüenza. No quiero que Ridrik me vea así y más que ahora estaré aquí hasta que regrese a mi hogar— respondí muy sonrojada. Podría ser que tenga mi cara muy roja.
—Ok. Ji, ji. Bueno, ve a tu cuarto y espera ahí mientras yo voy a avisarle a mi señor de que necesitas ropa de tu talla— dijo palmeando mi espalda.
—Ok, pero ¿Qué pasa con mi vestido que te di?— pregunto extrañada.
—Como dije ayer, te lo doy en la tarde, porque todavía no lo he lavado aun— responde con una sonrisa amable.
—Ok. Gracias, Sapphire— agradezco con una sonrisa.
—De nada. Nos vemos ahorita— se despide la unicornio dándome una nalgada que me sobresalta. Me molesté.
— ¡Oye!
—Ji, ji, ji. Lo siento, no puedo evitarlo. Eres un "blanco" muy fácil— comenta con burla en su voz y empieza a alejarse de mí. Observo bien que mueve sus caderas de un lado a otro y la pierdo en una esquina contraria a la que había venido. Suspiro y empiezo a caminar para regresar a mi habitación… Alivio que no me alejé mucho, porque si no, me pierdo con tantas puertas… Aunque no camino con confianza ya que evito que alguien más me vea con estas fachas.
Después de un minuto, creo, llegué a mi cuarto que sigue abierto. Agradezco que nadie me la haya cerrado, porque si no, me perdería en las muchas puertas que hay.
Así que entro tranquilamente y cierro la puerta. Respiro tranquila al no estar afuera semi desnuda. Dejo la sábana en la cama para después sentarme en ella para esperar con una pierna cruzada. Todavía no me quité los vestidos que tapa mis partes que no quiero que nadie vea hasta que ya tenga ropa de mi talla.
… Estuve esperando por cinco minutos aun sentada en la cama. Creo que se tardaría un poco más. Así que mientras espero, voy al baño para acicalarme y esas cosas. Me quito los vestidos dejando ver mis partes íntimas para ir al baño con comodidad.
Un rato después
Salgo del baño relajada, pero al hacerlo, escucho como tocan la puerta.
—Celestia, soy yo, Sapphire ¿Puedo entrar? Tengo ropa para que uses— dijo la unicornio desde el otro lado de la puerta. Yo voy al baño y agarro la toalla para taparme ahí abajo con vergüenza, pero dejando mis pechos al aire sin tapármelos.
—Pasa— dije y la yegua entra al cuarto para cerrar la puerta detrás de ella. Sigue estando con ese pantaloncito, pero se puso una blusa blanca de mangas cortas que le llega a sus anchas caderas. Noto que se le ve sus enormes senos al ser blanca la blusa junto con ese sostén que sigue usando.
—Celestia, lo siento por la tardanza, pero mi señor todavía no había despertado y no eran las ocho de la mañana aun. Así que tuve que esperar y después busqué ropa para ti, y aquí tienes— menciona Sapphire dejando una variedad de ropa en la cama. Por lo que veo, son algo más grande que los que vi en el armario hasta hay ropa interior como sostenes.
—Gracias, pero ¿Cómo…?
—Mi señor hizo su magia para agrandar esta ropa para que sean de tu tamaño, o sea le di un momentito tu vestido que me diste para ver la talla y aquí tienes algo más de ropa para que estés cómoda al estar aquí— me ve con una sonrisa. En eso, me mira picara haciendo que me sonroje mucho de que se quede mirándome mucho tiempo —No hace falta que te cubras. Somos yeguas después de todo, ni que tuviera atracción hacia las yeguas. Ji, ji— da una risita burlona.
—Lo sé, pero es que me apena estar desnuda que no sea mi hermanita— confieso apenada.
—Ya veo, pero estas con chicas de confianza. Así que deja de cubrirte y ponte algo de la ropa que te traje para que vayas al comedor a desayunar. Mi señor está esperando para que desayunes con él y después me dijo que te mostraría un poco la mansión para que sepas de los lugares de interés— comenta Sapphire sin dejar de sonreír.
—Ok…— dije dudosa, pero aun así, dejo caer la toalla al suelo para acercarme a la cama y ver la ropa que me trajo. Aunque mi cara ardía al escuchar un silbido de la unicornio.
—Admito que tienes un buen cuerpazo ¿Habías pensado en ser modelo?— preguntó con curiosidad.
—No… Porque no llevo mucho tiempo jubilada y no sabía que hacer desde ahora en adelante— respondo con una sonrisa apenada y es cierto lo que dije. Desde que me retiré, todavía no sabía qué hacer con mi vida. Si enseñar a potrillos en la academia de Canterlot como siempre o hacer otra cosa para alejarme un poco de eso de las enseñanzas. La verdad, no se me ocurría que hacer. Así que tomé como un año para disfrutar un poco, relajarme y saber qué hacer, porque no puedo estar sin hacer nada en todos los años de mi vida… y ahora que estoy aquí, pues, debo pensar en regresar a mi mundo para seguir pensando que hacer, que profesión hacer, aunque sigo pensando si continuar siendo maestra o no. Después pienso en eso, pero por ahora, debo vestirme para ir a un desayuno.
Quince minutos después
Me encuentro caminando siguiendo a Sapphire que vamos al comedor. Yo estoy vestida ahora con un vestido corto de color azul oscuro que me llega casi a las rodillas. Un escote que se muestra un poco mis pechos como siempre, pero además, resalta mucho mi cuerpo ya que está algo ajustada marcando partes de mi cuerpo como mis caderas y también que deja a la vista mis largas piernas.
Alivio que solo en esta mansión, están las que conocí más o menos y a Ridrik, porque si me ven así los ponis de mi mundo, se quedarían mirándome como si me desnudaran con su mirada… Ese pensamiento me hizo sonrojar mucho.
Después de un minuto caminando, entramos al comedor y observo que el señor de la yegua, está sentado en una punta del comedor y también está esa loba sentada a un lado de la mesa. Al entrar, la loba me mira fijamente con un rostro serio que me intimida un poco, aunque el humano al oír la puerta, me ve y me saluda con una sonrisa. Yo le devuelvo el saludo y le sonrío también igual que la loba, pero ella sí que no me saludo devuelta, sin embargo, observo que Ridrik le da un golpecito en su abdomen y le hace una seña.
—… Hola— me saluda la loba de forma forzada. Me pongo algo nerviosa por eso y me siento en el centro de la mesa algo alejada de los dos, y más de la loba. No le tengo miedo, pero intimida mucho.
— ¿Cómo amaneciste, Celestia?— me pregunta Ridrik mientras miro como Sapphire se va a la cocina.
—Bien, gracias por preguntar, aunque tuve un raro despertar— respondo algo apenada.
—Si es Snow siendo de despertadora, pues, eso es normal ya que ella le gusta despertar a todos con sus maullidos— dijo rodando sus ojos.
— ¿En serio?— estoy algo confundida.
—Si, en serio. Es la despertadora ruidosa de la mansión— dice con una sonrisa burlona.
—Miau— oigo un maullido y veo como la gata aparece saltando a la mesa para quedar parada cerca de su amo —Miau— lo ve con los ojos entrecerrados.
—Miren, aquí está la pequeña ruidosa— el humano lo dijo con burla y le da una palmada en su cabeza.
—Miauuuuuu— da un maullido molesto. Creo que está diciendo que no es ruidosa o algo así. Fluttershy la entendería mejor, aunque me sorprende que esa gata entienda todo lo que le diga Ridrik o yo… Sin embargo, no pude evitar dar una risita de ternura al observar que la gatita infló sus mejillas molesta. Da mucha ternura.
En eso, Sapphire sale de la cocina con el desayuno. Tiene varios platos levitando hasta unas tazas. La unicornio pone mi plato junto con una taza frente mío y me dice que tenga buen provecho. Yo le agradezco y miro lo que trajo. En mi plato hay panqueques y en la taza, hay café… Lo que necesito.
Observo que la yegua deja los platos con el mismo contenido a los demás y un plato de leche frente a Snow. Por lo visto, la gatita come junto con él. Al entregar los últimos platos, la unicornio le habla al chico.
—Mi señor, estaré relajándome un poco. Así que cuando termine, deje los corotos aquí. Después los lavo ¿ok?— dijo Sapphire con una sonrisa.
—Ok. Espero que no se te olvide, Sapphire— menciona Ridrik mirándola con seriedad.
—No se me va a olvidar y si no, le digo a Mariana que lo haga por mí y ya— comenta alzando sus hombros.
—Ok. Puedes ir a relajarte— dijo rodando sus ojos.
—Gracias, mi señor. Nos vemos, mi señor. Nos vemos, Celestia— se despide la yegua de mí y yo solo me despido con mi mano —Nos vemos, gatita. Nos vemos, lobita— Sapphire se despidió de la loba hasta le dio un sorpresivo golpecito en la nuca. Creo que la loba la ve con cara de pocos amigos… Hasta puedo ver una vena resaltando en su frente.
La unicornio se fue por la puerta dejándonos los tres solos o mejor dicho, tres y medio para referirme a Snow también.
—Que tengas buen provecho, Celestia— me dijo con una sonrisa. Yo le devuelvo con una sonrisa.
—Igualmente, Ridrik igual que a ustedes— dije refiriendo a la gata y a la loba. Snow da un maullido antes de empezar a dar lamidas en su leche, pero la otra, ni me respondió. Bueno, empezamos a desayunar. Agarro con mi magia, el tenedor y cuchillo para cortar un pedacito de mis panqueques para llevarlo a mi hocico.
Está muy delicioso. Casi igual como los desayunos que hacía para mi hermanita y a mí, o sea le faltó ponerle una carita feliz y tendrás un día feliz.
—Por cierto Celestia, creo que no te la he presentado— observo al humano que me habló después de tragar lo que tenía para después señalarme a la loba que come los panqueques… con las garras, como si fuera una de esas hamburguesas de heno. Además, que no veo que tenga cubiertos ni siquiera un cuchillo… Me deja algo confundida eso —Ella es Zalia. Es mi protectora, guardaespaldas, mano derecha, mi guardia personal, de todo un poco. Es la que me sigue a cualquier lado sin descanso como una escolta, supongo— alza sus hombros.
Así que se llama Zalia ¿no? Bueno, creo que es mejor que la salude.
—Ya veo. Mucho gusto, Zalia. Espero que nos llevemos bien— dije con una sonrisa alegre. Zalia me mira de reojo con una seriedad que me intimida, pero intento no perder la compostura.
—Zalia…— el chico la ve con seriedad. La loba traga lo que tiene en su hocico para después dar un suspiro.
—Hola… Celestia…— saluda con esfuerzo, mirándome con una sonrisa… aunque me doy cuenta que tiene un tic en sus labios igual que un ojo. Yo solo sonrío nerviosa y sigo con mi desayuno para ignorar eso.
—Bueno, cuando terminemos de desayunar. Te mostraré un poco de mi hogar y te presentaré a las demás chicas que no conoces ¿ok? Para que sepas y te orientes un poco por la mansión ¿te parece bien?— pregunta Ridrik con una sonrisa mientras lleva un pedazo de panqueque a su boca.
—Sí, me parece bien— le respondo con una sonrisa después de tragar. La verdad, necesito mucho que me muestre el lugar para orientarme mejor y no estar perdida como si fuera un laberinto.
Seguimos desayunando en silencio disfrutando de los panqueques y del café hasta que dentro de un ratito, terminamos de desayunar. Todos dejaron los platos en la mesa y se levantan de sus sillas igual que yo. Veo que la gatita se sube a un hombro de Ridrik y se acuesta dando un maullido.
—Bueno, sígueme, Celestia— dice el humano dándome una seña con una mano empezando a caminar. Yo le sigo pasando por un lado de Zalia que está parada aun, pero cuando ya le pasé por un costado, ella empieza a caminar detrás de mi… No sé porque, pero me está incomodando mucho su mirada que me da detrás como si me penetrara mi alma.
Salimos del comedor para acto seguido, subir las escaleras del vestíbulo para ir a las muchas puertas que hay en ese piso.
—Ok, Celestia. Te enseñaré unos lugares para que lo tengas en mente, o sea como este— Ridrik se detiene en una puerta y lo abre. Asomo un poco mi cabeza para ver extrañada una gran bañera con agua y observo ropa que se sumergen, y salen hasta vi como una blusa se enrolla para terminar colgado en una cuerda —Ésta es la lavandería por así decirlo…— me mira con una sonrisa burlona —Muy mágico ¿verdad?
—Sí. Mágico— dije mirando cómo se lava la ropa hasta que vi mi vestido que se sumerge como si hubiera un poni invisible remojando mi vestido.
—Bueno, sigamos— Ridrik camina alejándose de la puerta. Estoy algo distraída con esa habitación, pero Zalia me da un ligero empujón en mi espalda para que avance. No tiene que ser grosera conmigo… Yo se caminar.
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—Éste es el gimnasio— estamos dentro de una gran sala que parece como un campo de entrenamiento de mis guardias al ver que en el centro, parece que ahí se puede combatir en una pelea amistosa o algo así, aparte que hay gradas. Unas cosas muy peculiares como unos balones en una esquina, unas pesas de todos los tamaños y otros objetos para hacer ejercicios que nunca vi —Puedes ejercitarte, si quieres. Rebajar, tener músculos, luchar un poquito y esas cosas… como Zalia. Le gusta barre el suelo con Sapphire— comenta el humano con burla al observar a la loba de reojo. Pude notar que Zalia mira a otro lado ruborizada.
—Buenos días, mi señor. Buenos días, Celestia— saluda una voz femenina haciendo que mi vista se centre en cierta pegaso roja que conocí ayer. Está vestida igual que Sapphire con ese sostén y pantaloncitos deportivos, pero de color naranja. Está sentada en la grada, algo sudada con una toalla en su cuello y da un sorbo de agua.
—Hola, Stellar. Celestia, quiero presentarse a Stellar Galaxy, mi ama de llaves y la responsable de todas, si hacen un desmadre— me presenta Ridrik su sirvienta.
—Mucho gusto, Stellar— digo con una sonrisa inclinándome un poco como un saludo.
—Igualmente, Celestia— dijo la pegaso con una sonrisa.
—Bueno, continuemos al siguiente lugar para mostrar y ver si te presento con las demás— comenta el anfitrión y sale del gimnasio igual que yo, y por supuesto, Zalia.
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La mayoría de la mansión, son habitaciones vacías, demasiadas diría yo… Es casi como mi castillo con habitaciones vacías para los huéspedes. Por lo que me dijo Ridrik, las sirvientas limpian los cuartos, aunque nadie duerma en ellos. La verdad, no veo nada de malo en eso ya que en el castillo de Canterlot hacen lo mismo de limpiar, de acomodar cada habitación para que este linda y limpia por si alguien se queda a dormir como un embajador o Twilight, y sus amigas.
Fuimos a la habitación donde dormí. El chico me dijo que ése es mi cuarto y tendría que recordar en donde está, y mientras estoy como buscando mi mundo, podría ponerle mi nombre en la puerta para no perderme, si quiero… Es muy práctico eso para no dar tantas vueltas.
También hay un salón para tomar el té, aunque me dijo que nadie lo usa, pero a veces, lo usan las chicas… a veces, si tienen el tiempo libre.
Me mostró donde duermen las demás, solo tengo que buscar una puerta personalizada, o sea vi que la puerta de Stellar es de color rojo, o sea ¿también puedo pintarlo? Así se me hace más fácil, supongo.
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Llegamos a un lugar donde hay una piscina enorme, un tobogán, el piso son azulejos… hay que tener cuidado con eso y más al estar en la orilla ya que un paso mal calculado, te caes al suelo con dureza.
—Hola, mi señor. Hola, Celestia. Hola, lobita— nos saluda Sapphire que está acostada en una silla inflable encima del agua. Tiene puesto un bikini muy… revelador… porque ese sostén es casi pequeño y esa tanga… creo que son esos de tipo hilo dental…
—Supongo que ya conoces a Sapphire, mi cocinera y modelo— dijo Ridrik señalando a la aludida que sostiene en sus manos una revista.
—Sí, la conozco… pero no sabía que es modelo— lo miro sorprendida.
—Pues, sí. Se podría decir que es una modelo "privada" que tiene sesión de fotos "privada" y esas cosas. Después te hablo más de eso o tú le puedes preguntar sobre su profesión— comenta el humano para después señalar a alguien que está parada en la orilla de la piscina. Es la misma chica que vi en la mañana. Usa el mismo sostén, pero lleva una tanga ajustada y la humana se lanza al agua para luego verla nadar —Ella es Mariana, una de mis sirvientas. Es muy obediente y más hacia mí, y hacia la ama de llaves.
—Ya veo… Yo… la vi en la mañana. Intenté llamarla, pero me ignoró— dije confundida.
—Ya veo. No te preocupes. Después hablo con Mariana para que no te ignore— dice con seriedad.
—No, no hace falta. No quiero que se meta en problemas por mi culpa— menciono apenada.
—No te preocupes. Tú deberías saber que tú eres mi invitada. Así que nadie debería ignorarte y hacer que tu estancia aquí sea placentera— dijo Ridrik con una sonrisa amable.
—Ok, entiendo… pero no seas duro con ella ¿sí?— aunque no conozco del todo a Mariana, no quiero que la regañen por mi culpa.
—Ok. Lo intentaré— menciona poniendo de nuevo una expresión de seriedad —Bueno, sigamos. Todavía falta un lugar para mostrarte y creo que te encantará— comenta volviendo a sonreír y sale del lugar. Lo sigo por detrás seguida de Zalia que está siempre callada detrás de mí… Me pone nerviosa e incómoda al no escuchar ni j de ella.
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Después de caminar por unos minutos, llegamos frente a una puerta doble. El chico abre la puerta y entramos, pero cuando entro, me detuve para ver sorprendida el lugar. La biblioteca es algo grande con sus libreros con muchos libros hasta creo que hay mucha variedad. También hay una mesa en el centro… Supongo para los que quieran leer aquí.
La biblioteca de Canterlot puede ser más grande que éste, sin embargo, lo que cuenta, son los libros que pueden ser diferentes, nuevos para leer y aprender… Creo que si Twilight viera esto, se emocionaría bastante al extender más sus conocimientos. La verdad, yo también me emocionaría, pero no tanto para ponerme a saltar como una potrilla ya que mantengo mi compostura… y también no quiero que mis pechos anden rebotando, y provoco una vergüenza aquí mismo.
Con mi mirada, pude notar que aquí está la otra humana que está sentada frente a la mesa por un costado leyendo un libro. Está vestida con un suéter celeste de mangas largas con los bordes de las mangas de color azul oscuro, también está el mismo color por el cuello. Usa una falda que le llega a las rodillas como también un calzado que está en sus pies… dejando los dedos de sus pies al aire, pero no usa ese que tenía una punta y la hacía ver alta… Debería buscar un libro que hable sobre los humanos y las cosas que se ponen en los pies para entender mejor eso.
—Supongo que ya conoces a mi sirvienta Andrea ¿verdad?— me pregunta mirándome fijamente.
—Sí, la conozco cuando llegué aquí ayer, aunque no interactué mucho con ella— respondo rascándome la nuca apenada.
—Ya veo… ¿Te digo algo? Ella y tú se llevarían bien, creo. Quien sabe— dijo con una sonrisa burlona.
La verdad, no se equivoca, porque si Andrea le gusta leer libros, hace que me acuerde de Twilight que le gusta leer y leer… Creo que nos llevaremos bien… Es como sustituir a mi ex aprendiz, por otra que se parece a Twilight… Me reí por dentro al pensar en eso.
—Bueno, aquí tienes la libertad de leer lo que quieras para pasar el tiempo y aprender otras cosas, si quieres— comenta Ridrik alzando sus hombros.
—Ok… Gracias— agradezco con una sonrisa. Creo que si llevará un tiempo en saber cómo volver, entonces, me pongo a leer todos los libros que pueda… aunque sigue esa duda latente en mi mente —Ridrik, quisiera saber algo ¿Cómo harás para saber en qué mundo pertenezco?— pregunto con curiosidad.
—Pues, muy sencillo…— el chico mira un momento alrededor y camina un poco para estar algo alejado de mí. Alza su mano derecha para ponerlo al frente y hace un círculo en el aire. Pude notar como una línea azul se forma al pasar su dedo en el aire. Cuando completó el circulo, dio un chasquido al final haciendo que apareciera sorprendentemente, un espejo frente de nosotros que está flotando en el aire, pero lo que me sorprendió más fue que no se ve nuestro reflejo, si no a…
— ¿Ese es… Equestria?— pregunto sorprendida al ver a través del espejo, a Canterlot y a Ponyville ya que la vista está desde el cielo mostrando tanto la capital como el pequeño pueblo que envié hace mucho tiempo a Twilight.
—Sí. Una de esas muchas Equestrias— responde con una sonrisa mirando el espejo y hace algo con su mano en el espejo ya que veo que se acerca a Ponyville dejando que se vean los habitantes que son ponis antropomórficos como yo.
—… Oh, vaya, no me lo puedo creer… ¿Ese es mi mundo?— pregunté con entusiasmo en mi voz.
— ¿Acaso no entendiste nada de lo que te dije ayer? Son muchas Equestrias y aunque parezca tu mundo, no lo es— respondió con fastidio.
—Oh… Ya veo— dije desapareciendo mi entusiasmo —Pero en esa Equestria ¿no hay una Celestia?— pregunto curiosa mirando el espejo.
—Apenas puse la primera Equestria del montón y no creo que la Celestia de este mundo no… esté— se queda callado después de hacer ademanes con su mano debido a que mostró todo el reino de Equestria, después se mostraba el reino de otra forma extraña ya que está negro, pero los pueblos o ciudades están azules —… Vaya, no estas— dijo sorprendido.
— ¿En serio? ¿Y cómo lo sabes?— pregunto sorprendida de que la primera Equestria que se muestra, no estuviera.
—Lo sé, porque como estoy buscando a una Celestia, debería mostrarse como un punto naranja viéndose en alguna parte del reino o reinos— responde mostrando otros reinos desde el cielo.
—Entonces ¿es mi mundo?— pregunté con emoción.
—Cálmate un momento por favor. Déjame ver la historia de la Celestia de este mundo. Si dice que desapareciste de la faz de la tierra, posiblemente, lo sea y si no, no— dice Ridrik haciendo un ademan con su mano haciendo que aparezca un escrito en el espejo, pero está en un idioma que no conozco —… Si estuviste aquí, pero por lo visto, se murió.
— ¿Se murió? ¿De qué? ¿Hubo un ataque? ¿Una enfermedad mortal que no había cura?— pregunto sorprendida.
—… Aquí dice que te moriste por un pastel envenenado— responde pensativo.
—Ya veo. Debió ser alguien de su confianza que le puso veneno al pastel sin que nadie se dé cuenta o puede ser alguien que odiaba a esa Celestia ¿cierto?
—…
—…
—…
—Emmmmm ¿Ridrik?— observo como el chico se tapa la boca con una mano como si estuviera resistiendo las ganas de reírse. Eso me indigna — ¿Por qué te estas riendo?— pregunto indignada.
—Je, je. Lo siento, lo siento. Es que vi de cómo murió y pues… no sé si decírtelo…— dijo aguantando las ganas de reírse.
— ¿Por qué te parece tan gracioso eso?— pregunté confundida.
—Porque esta Celestia se comió el pastel que estaba en una mesa, pero ese pastel no era para ella. Por lo visto, Luna le echó el veneno en ese pastel.
— ¿Su propia hermana la mató?— estoy impactada.
—No exactamente… Es que ese pastel no era para ella… era para unas ratas que estaban en la cocina. Ja, ja, ja, ja— se ríe en toda mi cara y no solo él, también Snow.
—Oye, no te rías. Eso solo fue un accidente— dije ruborizada.
— ¿Segura? Porque ésta Celestia se comió todo el pastel para no dejar a su hermanita como venganza por comerse un pastelillo que tenía en la nevera con su nombre… Esa venganza la terminó matando. Por eso, la venganza nunca es buena, porque terminas muerto por una estupidez. Ja, ja, ja— me sonrojo de pena, pero en eso, escucho una risita detrás mío. Giro mi cabeza para ver sorprendida que Zalia se tapa su hocico con su garra para contener la risa, pero parece que no lo aguanta, aunque lo disimula muy bien sin quitar esa seriedad de su rostro.
—Por favor, no se rían de ella. Solo fue un accidente— defiendo a esa Celestia que comió ese pastel envenenado.
—Je, je. Ok, ok, aunque creo que debió preguntar antes de comerse de un mordisco todo el pastel. Ja, ja, ja— sigue riéndose haciendo que me tape mis ojos con la melena para ocultar mi sonrojo…
Creo que esto será para largo… Muy largo…
— ¿¡Se podrían callar!? ¡Esto es una biblioteca! ¡No el centro comercial!— grita Andrea enojada de escuchar la risa del humano, de la gata hasta creo que de la loba también… … Quisiera que me tragara la tierra que soportar a esto…
