Había pasado ya una semana y dos días desde que llegué misteriosamente, en este mundo y donde me quedo a vivir en esta mansión hasta que Ridrik busque mi dimensión de Equestria para poder volver a mi vida de antes, supongo.
En estos días, estuve adaptándome como podía en la mansión, como orientándome mejor por el lugar, ir a desayunar, almorzar y cenar con Ridrik. A veces, comemos en silencio ya que no había mucho que decir y también que intento mirar a otro lado ya que pareciera que Zalia me quería matar con su mirada… Ella es muy intimidante. De igual forma, tampoco quería decir algo, porque si preguntara como le va de encontrar mi mundo, me daría una respuesta que no quiero escuchar.
Bueno, al principio empecé a leer libros de interés para pasar el tiempo aquí… Sinceramente, prefiero pasar el tiempo leyendo que escuchar a Ridrik que me diga…
Tal Celestia la atropelló un tren. Tal Celestia la ahogaron en su propia tina, solo para poder manosear sus flancos reales. Tal Celestia murió por un robot asesino hecho del futuro para cambiar la historia de la ponidad y muchas muertes más que NO quiero saber. Así que me puse a hacer cosas para pasar el tiempo como leer, que es una fascinación de aprender muchas cosas.
Como saber más sobre los humanos o los calzados que llevan, porque desde el primer día que quise saber de ese calzado que usaban Andrea y Mariana, las únicas humanas de la mansión que usan ese calzado y que suerte que había libros sobre eso en la biblioteca. Gracias a Andrea que me ayudó a buscar tal libro para saber más sobre su cultura o lo que usan… Y es… interesante. Creo que a Twilight se volvería loca estando en esta biblioteca y leer cualquier libro que no haya visto en su vida.
La verdad, me da algo de risa al imaginarme a Twilight saltando y leyendo como diez libros a la vez como una desquiciada... ¿Cómo estará Twilight? Supongo que preocupada, porque me estima tanto que iría hasta el fin del mundo para encontrarme… Espero que esté bien igual que mi hermanita.
Bueno, esto… Ridrik tuvo razón en algo… que Andrea y yo nos llevaríamos muy bien. La humana se parece tanto a Twilight por sus gustos en libros y que le gusta acomodar los libros en sus libreros, por orden alfabético, por fechas, por editorial y esas cosas. Sinceramente, me agrada pasar tiempo con esta chica en la biblioteca, además, que es inteligente igual que Twilight.
—Entonces, ese calzado que usas ¿son tacones de punta?— pregunto bajando el libro y miro a Andrea que está del otro lado de la mesa acomodando los libros del librero.
—Sí, son tacones que te hace ver alta, pero a la vez, son peligrosas— responde la humana sacudiendo un libro para ponerlo en su lugar.
— ¿Cómo que peligrosas? Aquí no dice nada de eso— dije confundida mirando el libro.
—Sinceramente, ese ni siquiera es un libro. Más bien, es una revista de moda para saber que te vas a comprar y poder encargarlo a tal fulanita— comenta viéndome con fastidio.
—Aaaaa. Con razón que ni sabía que significaba estos extraños números bajo del calzado— me rasco la nuca apenada de que no haya sabido eso.
—La verdad, ese libro tiene páginas pegadas de revistas y esas cosas para otras especies como lo es para Stellar, Sapphire y Zalia si no saben de la moda humana o algo así. De igual forma, ese es el único libro que no considero un libro de verdad, porque para empezar, no me importa la moda, aunque hay que actualizar ese "libro" por la actualidad que a nadie le importa— dice rodando sus ojos y vuelve a mirar el librero.
—Ya veo…— observo un momento el libro o revista, o lo que sea que tengo en mis manos para ver detenidamente otro tipo de calzado. Aunque no sea un libro de verdad, sirve para reconocer mejor las cosas, supongo.
—Celestia.
— ¿Si?— levanto mi mirada para verla.
— ¿Qué te pareció el lugar hasta ahora?— pregunta Andrea mirándome con una sonrisa después de poner otro libro en el librero.
—Pues, bien. Me parece bien. Conozco chicas muy simpáticas— respondí con una sonrisa sincera.
—Ya veo. Me alegro, aunque ¿crees que Zalia es simpática?— preguntó con un tono bromista observando un libro que agarró en su mano.
—Emmmmmm. Ella es… simpática… a su manera…— respondo alzando mis hombros.
—Je, je. Puede ser. Zalia podrá ser intimidante, pero cuando la conozcas mejor, te agradará… aunque ella y yo no hablamos mucho, pero Zalia es la guerrera de la mansión y nos protege, o sea no solo a nuestro señor, también a nosotras de cualquier peligro— dijo poniendo otro libro en el librero.
—Ya veo. Lo entiendo ya que con solo verla, entiendo muy bien que Zalia es como la guardia de la mansión por así decirlo— dije con una pequeña sonrisa.
—Sí. Algo así, pero Stellar también nos puede defender. Es una yegua fuerte ¿lo sabías?— comenta viéndome con una sonrisa.
—Sí, lo he notado mucho— digo al recordar esas veces que pasé frente a un cuarto donde estaba Stellar limpiando y me quedo sorprendida al mirar la facilidad que levantaba los objetos que serían muy pesados para una pegaso. Creía que los terrestres tendrían esa fuerza, pero me equivoqué al observar a la pegaso. Supongo que si se ejercita bien, podrá levantar cosas con mucha facilidad.
—Sí y yo me quedo sorprendida de conocer a alguien fuerte. Je, je— no pude evitar reírme un poco. La humana no habló de nada más y siguió acomodando los libros. En cuanto yo, regreso al leer el libro que no es libro.
Es agradable hablar con alguien, porque me gusta charlar y pasar el tiempo, aparte de leer y esas cosas. Además, a saber cuándo Ridrik encontrará mi hogar. Puede ser semanas, meses o tal vez, años… esto último, no es lo que quiero, sería demasiado para mí y mi hermanita, sobrina y amigas, estarían muy preocupadas por mi… ¿Cómo estarán ellas?... Preocupadas, supongo.
.
.
.
.
.
.
.
.
En estos días, he estado viendo a las chicas tanto las yeguas como las humanas para pasar el tiempo, menos Zalia. Es imposible acercarme a la loba si me amenaza con la mirada o esa arma que trae en su cadera.
Bueno, pasé algo de tiempo con Stellar. La vi trabajar, como levanta o empuja los objetos con facilidad para limpiar. Me recuerda un poco a Applejack que también podría levantar cosas pesadas sin dificultad.
No hablamos mucho ya que no quise interrumpir su trabajo. La veía muy concentrada y más que solo me responde con un "aja". Así que pensé que cuando esté desocupada, hablaría calmadamente… y pensaba… ¿Eso cuándo será? Porque puede ser que esté libre, pero yo estaría en la biblioteca leyendo un libro de aprendizaje y se me va el tiempo.
Intentaré buscarla desocupada. Puede ser que en un fin de semana, porque la he visto ejercitándose en mi primer día aquí en el gimnasio. Aunque… por ahora, leeré libros para saber un poco sobre los humanos. Eso es lo primero que quiero saber para no estar perdida con estas dos humanas, o sea creo que tengo todo el tiempo del mundo para leer y hablar cuando quiera con las demás, o sea cuando estén libres.
… Sin embargo, pasé algo de tiempo con Mariana. La veía limpiando con un plumero, la mesa de la salita donde estuve al llegar aquí.
—… Mariana— trato de llamarla con algo de timidez. La aludida se volteó de golpe con su plumero.
— ¿Si, Celestia? ¿Se le ofrece algo?— preguntó con una sonrisa amable, aunque no sé porque, pero me incomodaba.
—Pues… solo quisiera saber si ¿Ridrik no fue duro contigo cuando le dije que tú… me ignoraste?— pregunté arrepentida.
—No. No fue duro conmigo, pero también me da a entender que ignorarte, fue un error. No debí hacerlo. Lo lamento mucho. Espero poder compensarte por mi falta contra usted, Celestia— respondió Mariana inclinándose un poco hacia delante, aunque se inclinaba de forma exagerada que podía ver como sus pechos estaban colgando.
—No, no hace falta. Con solo saber que lo sientes, es más que suficiente— dije con rapidez teniendo una sonrisa nerviosa haciendo que se levantara.
—Ok, Celestia, pero si se le ofrece algo, dime y lo haré. Los invitados deben tener una buena estadía. Así que debo cumplir todos tus caprichos, sin cuestionar nada— mencionó sin dejar de sonreír.
—Oooookei, pero en serio, no hace falta— decía algo incomoda. La verdad, parecía mis sirvientes del castillo que cumplirían cualquier cosa que les pidiera, pero tampoco quería aprovecharme de la situación —Esto… vuelve al trabajo. Yo iré a leer un rato— al oír eso, la humana se inclinó de nuevo.
—Claro, Celestia. Cualquier cosa que quiera de mí, pídemelo y lo haré— fue lo único que dijo antes de volver a reanudar con su limpieza en la mesita. Por mi parte, me retiro del lugar para dejarla trabajar tranquila.
Fue extraño, pero tiene cara de buena chica que cumplirá sus obligaciones… Como los sirvientes de mi antiguo castillo. Fue… interesante la "conversación".
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Estaba un pasillo observando algo nerviosa a alguien a quien quiero hablar. Tengo puesto un vestido corto de color negro que me llega bajo mis glúteos y con un escote perfecto para mí ya que no estaba apretado ni flojo, y se ve mi sostén negro un poco. Además, de un pantalón corto gris que llegaba cerca de mis rodillas. Veía a Zalia parada frente a una puerta que estaría Ridrik ya que ella siempre lo sigue a todas partes. Supongo que le daba algo de privacidad. Yo… me encontraba algo alejada de la loba.
—… Debo hablar con ella. Puede ser que… sea civilizada, a pesar de lo intimidante que es… Vamos, Celestia. Tú puedes hacerlo. He visto cosas peores y esto no es nada… Solo una loba antropomórfica que mira con ganas de matarte con la mirada… Soy la ex princesa de Equestria y yo no le tengo miedo. Además, soy el doble de alta que ella. Zalia es la que debería temerme, no al revés. Así que Celestia, deja de perder el tiempo y habla con ella. Conviviré con todos, sin importar lo intimidante y amenazante que es… ¡Vamos para allá!— pensé para darme ánimos haciendo que no temiera… Fue un gran discurso mental… Lo era hasta que cuando di solo un paso… Un bendito paso… Pude sentir la mirada de Zalia en mí.
Había girado sus ojos sin moverse del lugar… Sentí una presión anormal en el lugar que hasta sudé un poco.
—… Creo que… hablaré con ella después…— susurré con una sonrisa nerviosa y retrocedí para darme media vuelta, y empecé a caminar algo rápido para alejarme de la loba…
Si mi hermanita me viera "huir" de… solo una loba antropomórfica que solo me asustó con la mirada, se estuviera burlando de mí por días… Creo que Luna si se haría amiga de Zalia al saber cómo es la personalidad de mi hermana menor… Que patética soy.
.
.
.
.
.
.
.
Bueno, después de ese intento de hablar con Zalia, fui a ver a otra de las chicas para ver que hacía en el día. Estuve caminando por un pasillo y me encontré por casualidad con Sapphire que… vestía solo con una bata de baño que le tapaba todo, aunque se le veía un poco los pechos por el centro ya que la bata no lo puede cubrirlo bien.
—Hola, Celestia ¿Qué tal estás? Aburrida— dijo la unicornio parándose frente a mí con una sonrisa burlona.
—No. Solo paseaba por los pasillos y charlo con las chicas de la mansión para pasar el tiempo— dije con una sonrisa apenada.
—Ya veo. Me alegro que no seas reservada y seas la muda de la mansión. Je, je— se ríe algo bromista.
—Pues… a diferencia de mi hermanita, a mí me gusta hablar para conocer mejor el lugar donde estoy y esas cosas— comento mirando un momento a la yegua extrañada.
—Ok. Me alegro por ti… Mmmmmm ¿No quieres acompañarme? Tengo ahorita una sesión de fotos con mi señor— menciona con una sonrisa… creo que seductora al notarlo mejor.
— ¿Sesión de fotos con… Ridrik?— pregunté confundida.
—Sí, así es. Mi señor me toma fotos de todos los ángulos, lo pone en una revista de la sexy yegua del mes o de la semana. Ji, ji. Y todos pueden verme lo sensual que soy…— responde con un tono sensual poniéndose una mano en su cadera. Sinceramente, es una yegua hermosa desde que la vi por primera vez y tiene sentido que sea modelo… creo —Además, que no estoy al alcance de nadie— agrega con burla.
— ¿Por qué lo dices?— pregunté extrañada.
—Estamos en el medio de un aterrador bosque que nadie viene aquí ni que le pagarán. Je, je. Y también que nadie sabe que vivo aquí. Solo soy una yegua misteriosa— respondió con un tono misterioso para luego reírse traviesa.
—Espera, si nadie entra aquí por fuera… ¿Cómo salen ustedes afuera del bosque?— pregunto muy confundido.
—Pues, por medio de un portal que puede hacer mi señor para ir directo a una ciudad donde se vende las mejores ropas, comida y podemos vender mi colección de revistas sensuales— me lo dice con un brillo en los ojos.
Vaya, así que pueden ir a una ciudad donde… habría ¿ponis? Pues, no sé, pero… sería interesante salir de aquí un rato para no volverme loca viendo lo mismo una y otra vez.
—Disculpa, Sapphire… pero ¿Cuándo irán a la ciudad?— pregunté con curiosidad.
—El principio del siguiente mes. Es que cuando salimos, compramos lo necesario para el mes y volvemos para estar tranquilos en la mansión. Salimos casi todos ya que Zalia se queda para vigilar la mansión por si acaso, quien sabe. Tampoco queremos pasar mucho tiempo en una ciudad de esas, porque hay abusadores, malandros, estafadores, pervertidos que se aprovecharían de ti cuando estés sola en una calle o cualquier cosa— responde con una sonrisa sincera.
—Y-Ya veo… pero ¿cómo vendes las revistas? ¿Tienes que esperar el principio del mes?— pregunto, porque quisiera saber si habría una oportunidad para salir al exterior.
—No, tontita— va hacia mí y me abraza con un brazo rodeando mi cadera. Me pongo algo nerviosa de que invada mi espacio personal —Eso sería solo los viernes en la tarde para vender lo que sacamos de foto… o sea ¿tu cómo crees que tenemos dinero?— me mira con burla.
—O-Ok… Un buen punto… … Esto… cuando salgan a la ciudad… ¿me llevaría con ustedes? Es para cambiar de ambiente un poco, porque si no, me volvería loca estando aquí todos los días— dije con sinceridad estando apenada.
—Te entiendo. Cualquiera se volvería loca y haría cosas igual de locas para pasar el tiempo. Ji, ji. Bueno, conmigo no tienes problema, pero debes pedirle permiso a mi señor, si quieres salir al exterior por un rato— mencionó haciendo que sonriera un poco.
—Ok. Lo tendré en cuenta.
—Esto… creo que ya me tengo que ir o si no, llegaré tarde a mi sesión de fotos y Ridrik me patearía el trasero por llegar tarde. Je, je— me suelta la cadera, pero me toma de la mano, poniéndome incomoda —Ven, acompáñame para que sepas donde es la sesión de fotos por si algún día, quieras ser modelo. Je, je— ríe traviesa empezando a caminar y me lleva en contra de mi voluntad ya que ni siquiera le dije que sí o no quiero ir, pero bueno, dejo que me lleve de la mano, aunque se siente incómodo.
—No, gracias. Estoy jubilada y quiero disfrutar un poco, antes de decidirme que hacer o trabajar por así decirlo— dije apenada caminando atrás de ella mientras me lleva de la mano. Íbamos caminando algo rápido haciendo que mis pechos no paren de rebotar por la caminata.
—Ya veo, pero considera ser modelo como uno de tus trabajos futuros ¿no crees?— comenta sin mirarme y cruzamos una esquina del pasillo.
—Lo pensaré, pero no prometo nada— fue lo único que dije, porque sinceramente, ser modelo… no está en mis planes… aun. Todavía no sé qué hacer con mi vida, si volver a ser maestra o hago otra cosa. Eso… me dejaba mucho en que pensar… Tampoco quiero estar de floja todos los años de mi vida…
.
.
.
.
.
.
.
.
Habíamos llegado a una puerta que era personalizada ya que es azul con el dibujo de una cámara en el centro de la puerta, pero eso no era lo que me preocupaba… Al lado de la puerta, está alguien parada firme y nos mira con seriedad.
—… Tiene que ser una broma— pienso al ver la mala suerte que tengo debido a que es… Zalia la que se encuentra ahí y me puse de nuevo nerviosa.
—Hola, lobita— saluda Sapphire con una sonrisa dándole una palmada en su hombro, pero la loba ni se inmutó, ni siquiera dijo nada, pero me puse tan nerviosa que me desmayaría en cualquier momento, porque estoy viendo como Zalia rozaba la empuñadura de su arma con una garra. Creo que se molestó por algo… por tocarla o por decirle "lobita" — ¿Está mi señor dentro? Oh, verdad. No hace falta que respondas. De todas formas, con verte aquí, se entiende que está dentro, total, eres el rabo que siempre lo sigue por cualquier lado. Ji, ji. Solo falta un collar y una correa para mostrar que eres su mascota. Je, je, je— se ríe traviesa… Sapphire, no la hagas enojar, por favor.
—… Vete a la mi**da— dijo Zalia mirando a otro lado… Puedo notar su rubor en sus mejillas por el comentario de la unicornio.
—Yo también te quiero, lobita— dice dándole otra palmada a su hombro, aunque me puse muy nerviosa ya que puedo notar una vena salida de su frente —Bueno Celestia, entremos. Te quiero enseñar el lugar— agrega con una gran sonrisa abriendo la puerta y entra. Yo la sigo por detrás con nerviosismo al pasar al lado de la loba… Pude sentir su mirada en mí… aunque sea más alta que ella, me hace sentir que soy pequeña… Alivio que no estoy en Equestria, porque si no, un chismoso andará de lengua suelta diciendo que yo le temo a las lobas antropomórficas… Con tantos años, podría pasar eso… Solo suspiro frustrada y entro al lugar para acto seguido, cerrar la puerta detrás mío.
.
.
.
.
Ahora me encuentro en una habitación algo grande. Es un lugar… muy reconfortante ya que había muebles como un sofá y sillón pegado en la pared cerca de una esquina. Hay una cama grande y bonita hasta se nota lo cómoda que podía ser con solo verla… Creo que Luna se lanzaría a la cama para "probarlo".
—Ya estoy aquí, mi señor. Lista para las fotos del día— giro mi cabeza para ver a Sapphire frente al sofá mirando con una sonrisa a Ridrik que está sentado en una silla con una cámara en una mano.
—Genial…— dijo el humano con sarcasmo y me ve —Hola, Celestia— me saluda con una sonrisa. Yo le devuelvo la sonrisa.
—Hola, Ridrik ¿Eres fotógrafo?— pregunto curiosa.
—No, que va. Solo lo soy para que esta unicornio deje de quejarse tanto— responde Ridrik con algo de burla en su voz.
—Te escuché— dice la unicornio mirándolo algo molesta con sus manos en sus caderas —Además, creo que te fascina ser mi fotógrafo ya que ves mucho más allá de lo normal— agrega Sapphire con un tono sensual.
—… ¿Cómo así?— pregunté muy confundida de cómo lo dijo. El humano suspira fastidiado y con una seña de su mano derecha, fue flotando hacia mi… una clase de revista, lo cual, la tomé extrañada.
—Solo velo y lo sabrás— menciona Ridrik rodando sus ojos mientras revisa la cámara.
—Ok…— me pongo a ver la portada de la revista. Lo primero que miro es a Sapphire con un hermoso vestido escotado y que ve al frente con una mirada seductora… No veo nada fuera de lo común. Solo es una revista de una modelo y supongo que…
Con solo abrir la revista y observar la primera página, me quedé sorprendida y sonrojada.
—Wow…— paso algunas páginas y no tengo palabras para describir lo que veo —Simplemente… Wow…
—Je, je. Esa es la misma impresión que tuvieron las otras al verlo. Je, je. Aunque la lobita rompió la revista y lo tiró a la papelera… Esa es una pasada ya que perdí buenas fotos de esa revista— dijo la modelo cruzándose de brazos bajo sus pechos que los eleva un poco y mira a otro lado molesta.
—Ya me lo imagino— pienso cerrando la revista y lo dejo en una mesita que está cerca mío. Sinceramente, no puedo quitarme las imágenes de mi mente… No creo que ser modelo sea tan… así… ¿o sí lo era? No me acuerdo… Creo que nunca vi una revista de esas por estar ocupada…
… Ser modelo… lo tacharé de mi lista mental de nunca serlo…
—Así son estas "sesiones" de fotos. Es para mostrar mucho de esta yegua en todas las poses posibles y con diferentes trajes posibles… y tengo que aguantármela de Lunes a Viernes… y Sábado y Domingo también— habló Ridrik con algo de fastidio dejando de revisar la cámara.
—Awww. Yo también te quiero— dice Sapphire con una sonrisa traviesa.
—Oooookei… Esto… Ridrik ¿Cómo vas con… buscar mi hogar?— pregunté con curiosidad.
—… Pues, no muy bien. Encontré un mundo donde Celestia se cayó por las escaleras y terminó paralitica— respondió haciendo que me fastidiara.
—No debí preguntar— pienso con fastidio —Bueno, los dejo para que… tengan una tranquila sesión de fotos, supongo— dije incomoda.
—Ay ¿Por qué no te quedas? O mejor dicho ¿Por qué no te unes? Haremos unas fotos tan ardientes que todos se quedaran ciegos— comenta la unicornio con una sonrisa seductora y hace una pose algo presumida con sus manos en sus caderas.
—… Emmm. No, gracias. Estoy bien. Total, tengo cosas… que hacer con alguien más— retrocedo apenada.
—Oh, bueno. Entonces, será para la próxima— dijo la modelo despidiéndose de mi con una mano.
—Nos vemos en la cena, Celestia— se despide Ridrik con una sonrisa.
—Sí, nos vemos— me despido saliendo por la puerta y la cierro detrás mío para dar un suspiro de alivio.
—Grr— oigo un pequeño gruñido haciendo que me sobresaltara y giro de golpe mi mirada para notar que Zalia está al lado mío con sus ojos fijos en mi… y con esa expresión intimidante.
—… H-Hola, Zalia… N-No te vi. Je, je— dije con una risita nerviosa y me muevo un poco para alejarme de la loba.
—…— Zalia solo da un bufido y aparta su vista de mí.
—… Por favor, Celestia ¿Qué te pasa? Yo fui una princesa, la diosa del sol, no le temí combatir contra Chrysalis… aunque perdí, no tenía miedo contra Tirek, contra nadie… Entonces ¿Por qué estoy temerosa con… una loba?... Celestia, se valiente y háblale… o si no, mi hermanita se enterará de una u otra forma que le tuve miedo a una loba que no hace magia, que solo tiene una pequeña arma en su cadera… y al colmo que yo soy más alta que ella… … Solo háblale— pienso respirando profundamente — ¿C-Como estás, Zalia?— pregunté con nerviosismo intentando dar una de mis sonrisa.
—… Parada— respondió la loba moviendo sus ojos para verme sin cambiar de posición.
—Je, je, je. Vaya, no pensé que fueras tan graciosa. Je, je— me rio un poco.
—No decir nada gracioso— dice con seriedad.
—Je, jeeeee— me callo al oír eso —S-Si, esto, no fue nada gracioso… Tú de v-verdad estas parada ¿no?— menciono con una sonrisa nerviosa.
—… No lo sé, tu decir— doy una pequeña risita nerviosa, pensando que esta es la conversación más incómoda de mi vida.
—Esto… Sigues a tu… señor por todas partes ¿verdad?— intento preguntar sin ser preguntas incomodas o fuera de lugar.
—… … … Si— tardó en responder, pero di una sonrisa al saber que al menos me habla.
—Pero… ¿Por qué estás aquí afuera? Si Ridrik está adentro— hablo con extrañeza ya que no tiene sentido ponerse en la puerta como… una portera vigilando quien entra y quién sale, si estamos aún en la mansión. Aunque si la comparo con los guardias del castillo, es comprensible que siempre vigilen en todo momento a la princesa o en su caso, a su señor.
—… … … … … ¿Saber quién estar adentro?— preguntó sin cambiar su semblante.
—Ridrik y Sapphire— respondí confundida.
—Por la yegua— me dijo dejándome muy confusa.
— ¿Qué tiene Sapphire?— pregunté con curiosidad.
—… … … Ser molesta, ser…— responde Zalia haciendo una seña con una garra que no lo entendí, aunque no sé porque, pero creo que… es una seña vulgar insultando a alguien… creo.
—Ok…— fue lo único que dije estando algo incomoda.
— ¿Tu, yegua alta, ser molesta?— preguntó la loba mirándome fijamente.
— ¿Qué? No, no, no, no. Yo no soy molesta. Solo… quiero convivir con ustedes ya que estaré aquí a saber cuánto tiempo y eso— respondo con una sonrisa sincera y me cruzo de brazo bajo mis pechos para cubrir mi nerviosismo.
—Ya…
—…
—…— nos quedamos en un silencio incomodo, pero creo que solo para mí. La loba está de lo más tranquila viéndome fijamente… no sé si me mira a mi rostro o a mis senos, porque… me estoy sonrojado por la pena que siento ahora mismo. En eso, Zalia aparta su mirada y se pone en la misma posición de como la encontré al principio.
—Esto… supongo que me iré para dejarte tranquila a que vigiles y esas cosas… Nos vemos… ¿en la cena?— sonrio nerviosa. Ella no me responde, pero pude notar un asentimiento de su cabeza, alegrándome un poco —Ok. Entonces, nos vemos— me despido y me voy caminando por uno de los pasillos algo contenta. Al menos pude hablarle un poco… Apenas la conozco igual que todas, pero… ahora que lo pienso, sería irónico, porque estoy en un lugar nuevo y tengo que hacer amigos para que mi estadía aquí sea… divertida como diría Pinkie...
Yo envíe a Twilight a Ponyville por lo mismo de hacer amigos y yo estoy aquí que tengo que hacerlo también, pero la diferencia, es que solo estoy en una mansión con tres sirvientas, una modelo, una guardia y Ridrik… Con el paso del tiempo, me haré amiga de todos hasta de Zalia, a pesar de lo intimidante que es… Si, ya tengo un plan para pasarlo bien en este lugar… Al menos.
.
.
.
.
.
.
Estoy devuelta en la biblioteca y lo primero que veo, es a Andrea sentada a un lado de la mesa con una pierna cruzada y tiene un libro en las manos. Supongo que ya terminó de trabajar en el día de hoy. Así que me acerco para saludarla.
—Hola, Andrea— le doy una sonrisa. La chica me dirige la mirada con una sonrisa.
—Hola, Celestia— me saludó devuelta — ¿Cómo te fue? ¿Pudiste hablar con todas?— pregunta curiosa.
—Pues, más o menos— respondo rascándome la nuca apenada mientras que me siento a su costado —Con Stellar, no pude hablar ya que siempre me responde con un "aja".
—Bueno, ella es más concentrada en su trabajo. Tienes que pillarla cuando no está trabajando o cuando hace ejercicio. Una de dos— me dice con una sonrisa.
—Ya veo… Esto, bueno, pude hablar con Mariana que… es muy animada y que por lo que vi, también se concentra en sus obligaciones. Sapphire… pues, es una modelo muy… interesante y en cuanto a Zalia… es difícil hablar con ella— dije con una sonrisa apenada.
—Ya veo. Con Sapphire… viste una de sus revistas ¿verdad?— preguntó Andrea ruborizada. Yo solo asentí con la cabeza igual de ruborizada —Pues, lamento mucho por eso— pone su mano en mi brazo dándome el pésame. Creo que hasta yo me arrepiento de haberlo visto —Bueno, con Zalia, es comprensible, no habla mucho, pero sé que en un futuro, como te dije antes, te agradará, si aún sigues aquí. Solo tienes que comprenderla primero y se muy paciente con su actitud. Puede ser "algo" intimidante, pero ella te agradará cuando se conozcan mejor… o no— agrega con una pequeña sonrisa.
—… Tu… ¿eres su amiga?— pregunté con curiosidad.
—… ¿Viste que me tiró el libro cuando llegaste a la mansión?
—Si…
—Pues, sí. Somos "amigas" y Zalia entiende como me pongo con los libros, aunque… de todas formas, no hablamos mucho entre nosotras, solo me pide un librito para leer, pero aún tiene el librito que le di hace tiempo y todavía no me lo ha devuelto. Supongo que aún no ha terminado de leerlo— comenta la humana alzando sus hombros.
—Ya veo— me dejó pensativa por un momento.
—Celestia, toma. Para que leas conmigo— la miro para notar un libro en su mano. Así que lo agarro con mi mano para ver la portada que dice: "La tecnología y tú" —Este libro te pondrá al corriente de la tecnología, por si alguna vez, salimos juntas a la ciudad y para que no estés tan perdida o algo así— menciona con una sonrisa.
—Ok. Gracias, Andrea— agradezco mirándola con una sonrisa. Creo que leer un libro, me hará sentirme bien y aprender más cosas.
—De nada— me devuelve la sonrisa para luego mirar su respectivo libro. Yo también me puse a empezar a leer el libro que me dio.
… Sinceramente, si aún siguiera aquí y Ridrik todavía no ha encontrado mi hogar, supongo que me daría tiempo para hacerme amiga de todos hasta de Zalia, pero lo veo difícil por cómo fue nuestra incomoda conversación antes…
La verdad, de todas las chicas que estuve, prefiero estar con Andrea, porque es tranquila, amigable y me recuerda a Twilight que le gusta leer mucho… Creo que ella y yo ya somos amiga… Quisiera preguntarle para saber si lo somos, pero me da algo de vergüenza preguntarle eso… Pero me quiero creer que si… ella ha sido tan amable conmigo de dejarme estar aquí para leer mientras trabaja limpiando los libreros.
Me hace recordar los días que estuve con Twilight… hasta tuve que contener mi risa al pensar lo que hubiera pasado si Twilight se encontrara aquí también. Ya vería a Andrea y Twilight leyendo, y no harían ningún ruido por las próximas horas…
Bueno, no sé cuándo volveré a mi hogar y eso me pone triste, pero al estar aquí, intentaré convivir con los que viven en esta mansión, me haré amiga de todos… para al menos tener una buena convivencia con todos… hasta de la loba que me intimida… Será un gran reto… pero valdrá la pena… Eso creo.
—Miau— oigo un maullido y miro por un lado de mis senos para notar que la gata Snow está en mis piernas acostada —Hola, pequeñita— sonrío un poco acariciando con una mano su cabecita. Escucho su ronroneo y un leve maullido. Me alegra mucho que le agrade a esta hermosa gatita... Podría considerarla como otra amiga mas, al menos.
Sin más, me pongo a leer sin dejar de acariciar la cabecita de Snow para relajarme un poco en este silencioso lugar.
