Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido publiquen esta o cualquier otra de mis historias.
Summary: —No quiero un amor a medias —Sakura dijo, terminando el contacto, dejando su mano caer y dando un paso atrás.
Así terminaba todo entre ellos. Ese amor lleno de inseguridades, verdades a medias, anhelos contenidos e indecisión.
NA: Un os sin trama. Lo escribí hace mucho, pero apenas lo edité. No estoy muy convencida, debo aclarar.
inspi: Moonlight de Ariana Grande.
Moonlight
—Hey, Sakura, si te asustas recuerda que Sasuke te puede abrazar —Naruto dijo, riéndose de inmediato y los demás imitándole. La chica decidió ignorarles.
Ella estaba sintiéndose un poco más incómoda. Sakura quería salir de esa habitación -que de pronto se sentía tan pequeño y claustrofóbico- pero se retenía. Sabía que al momento en que se levantara de su lugar y saliera, cualquier excusa que dijera no importaría, porque los presentes harían un remarque idiota, haciéndole víctima de las bromas.
Por eso fijo su vista hacia un lado, no viendo la pantalla frente a ella, donde Dios supiera qué masacre se llevaba a cabo.
—La película está al frente —el comentario de Ino incitó a más de uno a ver en dirección de Sakura de nuevo, y con eso la película quedó de lado unos momentos mientras los demás reían un poco o se burlaban. Sakura no dijo nada, solo miró con bastante desagrado a su amiga, quien se recargaba cómodamente en su puff.
Al menos Sakura se sentía un poquito aliviada de que le atrapó viendo al piso y no hacia la persona que realmente ella quería ver. Pero habría sido tan obvio: Sasuke estaba un poco más atrás de ellos, y nadie iba a pasar desapercibido que ella casi doblara su cuello para intentar vislumbrarse tan solo un poco. Ella prefería que sus amigos se rieran de que ella le temía a la película, y no que estaba distraída con él.
Era sábado por la tarde, y todos los amigos cercanos de ella estaban presentes, aquellos con lo que compartió su vida de escuela elemental y media, pero que ahora al terminar vacaciones, todos se separarían debido a la universidad. Algunos se quedarían en la ciudad, mientras otros definitivamente se mudarían. Esa era una tarde para tener una última reunión como en los viejos tiempos, pues todos sabían que estar así, una noche de comida chatarra y maratón de películas iba a ser muy difícil de ahora en adelante.
Separarse de sus amigos era algo inevitable, pero eso no evitaba que sintiera la nostalgia, incluso cuando aún estaba a su lado. De entre estos sentimientos melancólicos, había una desazón que apachurraba su pecho.
Sakura no lo decía ya más en voz alta, pero todos los presentes ahí sabían sin necesitada de preguntar siquiera, que Sakura había tenido un eterno enamoramiento por Sasuke. Uno que nunca fue correspondido. Todos simpatizaban con ella, pero no se involucraban más allá, ya que aunque Sakura y Sasuke no estaban saliendo, sí que había una situación complicada entre ellos. Pero ahora ellos tomarían caminos separados, y ese era uno de los motivos por los cuales Sakura se sentía un tanto decaída.
A Ino no le pasó desapercibido el pequeño suspiro de la pelirrosa a su lado. La rubia sonrió con picardía, y una idea le asaltó.
Se removió de su lugar, y gateó un poco para llegar hasta el chico con el que quería hablar. Más de uno miró con curiosidad a Ino, quien a su vez ignoraba las miradas curiosas, y le hablaba a Naruto en el oído. Entre más ella le decía al chico, éste más y más abría los ojos, y luego asentía con bastante ánimo. Cuando la rubia regresó a su lugar junto a Sakura, la pelirrosa le miró un poco desconcertada.
—¿Qué fue eso? — cualquier excusa para no prestar atención a la película de terror. Ino le sonrió.
—La película terminara pronto, necesitaremos comida pronto. Le pedí que hiciera los encargos.
Sakura miró sobre su hombro, y en efecto Naruto ya no estaba. Un segundo después su mirada de topó con la Sasuke, y aunque este contacto visual duró solo un breve instante, la chica se sintió expuesta. Volvió su atención a su amiga. Ino le dio una mirada significativa, pero Sakura intentó hacer como si nada.
La verdad estaba cansada de las indirectas que todos le daban. Estaba cansada de la obviedad en la que ella y Sasuke estaban frente a sus amigos. Pero sobre todo estaba frustrada de que nada cambiara.
Su corazón resentía más que nada, que su situación no iba a cambiar.
Y no podré verle más.
Aunque siguieran siendo amigos, estarían lejos el uno del otro. Incluso aunque pudieran verse en vacaciones, su vida habría cambiado. Vivirían nuevas experiencias con nuevas personas.
Sakura se imaginaba a un Sasuke enfocado en sus estudios, pero a su vez le imaginaba saliendo con nuevos amigos, siendo presentado a otros tantos. En algún momento él se interesaría en una chica, tanto como para dar con esa imaginaria desconocida, el paso que con Sakura jamás se atrevió.
Ahí estaba de nuevo, su corazón siendo apretujado.
"¿Sabes que más duele?" Le había dicho a Ino hace unos días, en uno de sus momentos de corazón abierto, "que no me enfada eso; que Sasuke se enamore de alguien más, que salga con otras chicas. Me duele que un día yo haré lo mismo. Que seguramente saldré con chicos, tomarán mi mano y me besarán... pero en mi mente estará él, y nadie más". Eso le frustraba, se odiaba a sí misma porque se sentía débil ante eso.
"El amor no dura para siempre", Ino le había asegurado. Ella lo sabía por experiencia, desde su relación con Sai hasta su breve y fallido noviazgo con Naruto. "Esto sientes ahora porque Sasuke siempre está presente. No puedes superar tus sentimientos por alguien que siempre está a tu lado. Esta será una nueva oportunidad, chicos guapos, amables y atentos, harán tu corazón derretirse".
"Eso espero", Sakura dijo, su intento de zanjar el tema. Y su voz fue un suspiro, su mirada triste. No corrigió a Ino cuando ella pensó que su tristeza era dejar atrás un amor que no floreció. No, era al contrario. Sakura sentía pena, pues sabía que un día superaría a Sasuke. Y realmente no quería que fuera así.
No quiero que este amor que he sentido tan grande e inmenso termine como algo breve y esporádico.
Su anhelo era seguir amando a ese chico, sin importar qué. Pero era ya algo tan difícil de creer poder lograr.
Sakura ya no era tan valiente como antes. Ya no se atrevía a confesarse ante Sasuke, no luego de todos sus intentos fallidos. Por eso decidía aceptar las palabras de Ino, y simplemente apreciar los últimos instantes de este amor al que se quería aferrar. Disfrutar de los pocos días que les quedaban para seguir siendo irresponsables, divertidos y afables.
—Hey.
—¿Hum?
—Vamos a ayudar a preparar las cosas.
Sakura dejó de ver el catálogo de películas y miró con confusión a su amiga.
Miró alrededor, y los demás estaban platicando. La anterior película ya había terminado, y este era el breve descanso que todos aprovechaban para estirarse, ir al baño o despejarse un poco. En la habitación solo vio a Kiba, Shikamaru y Sai, además de ella e Ino.
—Pensé que Naruto se iba a encargar de eso.
—Sabes que Naruto no es de confianza. Oh, además Sasuke le está ayudando. Es buena oportunidad, ¿no?
—Ino... —le advirtió.
No quería caer en sus juegos. A pesar de que Ino le había dicho que no debía deprimirse, que debía aventar ese amor por la ventana, la rubia también parecía buscar cualquier oportunidad para que ella se confrontara con Sasuke. Esta rubia es bipolar. Sakura negó con la cabeza. No quería caer en su trampa. Parecía que ella disfrutaba de verle contrariada.
—No pasa nada, estaré yo y Chouji en la cocina. No te voy a encerrar con él en el armario.
Sakura le dio una mirada irritada. Sonaba a broma, pero de hecho era algo que la rubia ya había hecho -hace dos años, para ser precisos. Había sido la media hora más silenciosa e incómoda que Sakura había pasado junto a Sasuke.
Y aun sabiendo que podría ser una tetra de su amiga, Sakura se dejó arrastrar hasta el primer piso, a donde la cocina estaba.
—Será tu culpa si esos vagos escogen otra película de terror —Sakura amenazó a su amiga. La chica rio.
—Si te da tanto miedo, puedes ir a abrazar a ya sabes quién.
—Ah, claro. Como si fuera a pasar.
Cuando llegaron a la cocina se encontraron con más personas de las esperadas. Hinata, Chouji, Shino y Naruto estaban ahí. Pero no Sasuke.
—Oh, qué bueno que llegan.
—¡Necesitamos más platos y vasos! Shino, Hinata ustedes pueden llevar esto —el rubio iba entregando cuencos con frituras, algunas sodas y unas cajas con comida recién ordenada.
—Ahora entiendo por qué tardaste tanto —Ino miro con algo de desaprobación tanta comida. Más aún la premura con la que Chouji ya estaba comiendo. Le dio un manotazo.
—¡Será una noche muy larga! —Naruto no se molestó por el tono de la chica, bien acostumbrado a dejar esos comentarios resbalar. En cambio se movió por la cocina, buscando más platos y condimentos—. ¿Dónde está la salsa de soja?
—Naruto, sabes que ese es el lugar de la vajilla —Sakura de inmediato reprendió al rubio.
—¡Pero no tienen salsa en la alacena!
—Está en la repisa de la derecha.
E Ino solo miro poco impresionada a Naruto y Sakura, que se movían con tal seguridad y poca limitación en una cocina que no era de ellos.
—¡Oi, Sasuke! ¿Dónde están los aderezos?
En seguida el mencionado entró al lugar tras aquel –casi- grito de su amigo. Luciendo poco molesto del asalto a su casa y cocina, caminó hasta donde ellos y se detuvo en medio de los dos, sin moverlos ni darles un remarque grosero. Les dio las cosas que buscaban, y asintió leve ante el agradecimiento de ambos.
Ino no podía dejar de mirar y pensar en la gran estupidez humana. ¿Cómo era posible que ese chico, tan guapo como lento, no había aceptado ni una sola vez lo que tenía enfrente? Ino lo superaría y entendería si Sasuke no tuviera el mas mínimo interés por Sakura, ¡pero que no era así! todos sabía que él tenía sentimientos por la pelirrosa.
Sasuke no quiere perder a Sakura, Naruto una vez le dijo en confidencia, él le quiere tanto que tiene miedo de romper su amistad si un noviazgo empieza y termina rápido entre ellos.
Tonterías, Ino había dicho, tan exasperada. Es un cobarde. Son unos cobardes, ella dijo. Porque Sakura era toda dócil cuando se trataba de Sasuke. Ino en su lugar habría besado y mucho más al chico para demostrar que le quería, en serio. Pero Sakura era solo confesiones tímidas, miradas constantes y suspiros eternos. Sasuke era igual, aunque más sutil. Pero sus miradas siempre tan insistentes, y sus toques en ella breves, pero siempre presentes. A Ino le exasperaba demasiado. Lo peor era que no avanzaban ni siquiera si alguien más intervenía. Lo sabía, ella ya lo había intentando muchísimas veces.
Un día se casaran con alguien más, y aun así no dejaran de mirarse con anhelo como lo hacen desde hace años, estoy segura. Ino detestaba pensar así, pero era difícil no hacerlo.
—Naruto —ella llamó, su paciencia se iba agotar y estaba por gritarles a esos dos. El rubio de inmediato le miró. La breve mirada que ambos compartieron fue el entendimiento del chico. Sí, Ino podía entender el miedo de Sasuke de arruinar su amistad con Sakura debido al fracaso de una relación. Eso fue lo que hizo que ella y Naruto rompieran. Era incomodo al principio, y por mucha chispa que hubiera entre ellos, no pudieron hacerlo funcionar.
Pero ella y Naruto eran diferentes. Terminaron pero quedó el aprecio, y ella –y sabía que también Naruto- no se arrepentían. Lo intentaron y no se dio, pero no se quedaron con la frustración del "¿y si…?". Ellos fueron un impulso del momento, y no se arrepentían. En cambio ese par que estaban más enfocados en preparar los platos… ellos eran diferentes.
De no ser así, hace ya tanto tiempo que habrían dejado a un lado esos sentimientos.
Naruto levantó el pulgar de manera disimulada –Ino puso los ojos en blanco, porque no había anda de disimulado en el chico-, y asintió.
—¡Hey, dense prisa, comenzamos sin ustedes! —Kiba se asomó por la entrada, ayudando a Chouji con su comida, y subieron rápidamente a la habitación donde –para mala suerte de Sasuke- era su "cine en casa". Ya se había resignado desde hace años.
Sakura y Sasuke llevaban sus manos ocupadas, y Naruto se acercó juguetón hasta donde ellos.
—Cuidad- ¡ah! —no era buen actor, pero si un bromista excelente. La soda que Chouji había abierto fue derramada "accidentalmente" sobre el hombro, brazo y parte del costado de Sakura, logrando que ella y Sasuke detuvieran sus pasos.
—¡Naruto!
—¡Lo siento!
Ino fue rápida para tomar lo que Sakura llevaba, y se acercó, tan preocupada como podía. Pronto Naruto y Sasuke llegaron con servilletas, pero de poco servía: la camisa de la chica estaba más que mojada.
Sakura estaba bastante molesta con Naruto una vez que la sorpresa se esfumó. El chico seguía pidiendo disculpas, pero Sakura le conocía tan bien. Miró a Ino, con la misma desconfianza cuando la rubia le pidió a Sasuke algo para reemplazar la ropa mojada de la pelirrosa.
—¿Qué estás tramado? —Sakura murmuró con mucha molestia.
—Nada —dijo simple Ino, y volvió con Sasuke— préstale algo para que se ponga.
—No, es mejor si regreso a mi casa a cambiarme.
—No seas así. Eres capaz de no regresar.
Una tarde incomoda con películas de terror sonando de fondo, y la insistente burla y obviedad con la que todos le trataban. No, ¿cómo se perdería eso?
—Te daré algo —Sasuke accedió, para molestia de Sakura y deleite de Ino.
—Llevaré esto arriba. Naruto, vamos.
—No se tarden —el rubio contenía la sonrisa
—O mejor sí— pero Ino ni siquiera intentaba ser sutil.
Ambos rubios se encaminaron de inmediato, las risillas sonando a la par de sus pasos. Sasuke y Sakura se quedaron en su lugar por unos momentos, viendo por donde sus amigos se habían ido, y luego entre ellos. Sakura suspiró con algo de tristeza, pues era evidente que Sasuke también había captado la nada sutil escena.
—Vamos —le indicó el chico, y ella le siguió. Volvieron a ir por las escaleras, y ya en el pasillo del segundo piso podían escuchar el ruido proveniente de la habitación donde todos estaban.
Sakura entró tras de Sasuke a la habitación de este, y se quedó de pie, un poco contrariada cerca de la entrada mientras él buscaba alguna camisa para prestarle.
No era la primera vez que ella entraba a su habitación, mucho menos sola con él. Pero era esta cortina de incomodidad que Ino y Naruto habían puesto sobre ellos por su obvia intensión de orillarlos a esa situación, lo que les hacía difícil volver a la normalidad.
O tan normal como alguna vez nos hemos relacionado, ella pensó.
—Lamento eso —ella dijo cuando Sasuke le pasó una camisa de él. el chico solo hizo un movimiento con su cabeza, como no tomando demasiada importancia.
Sasuke le miró con atención, y Sakura sentía el comando del chico para que ella se apresurara a cambiarse. Ella se removió un poco incomoda, y Sasuke entendió lo que no decía.
Pero en lugar de excusarse o decir algo como "te espero afuera", el chico solo le dio la espalda, y Sakura sintió aún más pesado su cuerpo. Por unos instantes le miró, desconcertada y sin palabras. Podía ver lo renuente que él estaba, pero aun así era sorprendente su actuar.
Y eran esos esporádicos y contradictorios actuares de Sasuke que siempre le tenían este amor en un hilo. Sin poder mantenerlo bajo candado, sin poder dejarlo libre. Él le abrumaba. Le hacía sentir especial a sus ojos, pero nunca la acercaba a su pecho.
—Incluso en los últimos momentos, no dejas de confundirme…
Suspirando, Sakura se rindió. Sacó su playera mojada y metió los brazos en esta nueva prenda, tratando de ignorar el olor a suavizante que Sasuke siempre tenía consigo.
—… lo siento.
Dijo Sasuke, y Sakura se detuvo a mitad de acción. Levantando la mirada hacia él, y alarmada cuando su rostro no estaba al frente, sino un poco de lado. Y ella con el torso desudo y sus manos en las mangas de la camisa. Sintió sus manos más torpes, y su apuro solo evitó que pudiera colocarse la prenda en su primer intento.
Su corazón latía deprisa, y algo contrariada. ¿Le vio? No, no lo creía.
—¿Por qué te disculpas?
¿Por lo que hicieron Naruto e Ino? ¿Por caminar hacia su trampa a pesar de saberlo? ¿Por no salir de la habitación cuando se estaba cambiando, o…?
—Lo que dijiste
Y un nuevo impacto descolocó a Sakura. Ese pensamiento miserable había escapado de su mente y sus labios. Sintió su rostro calentarse por la pena, y desvió la mirada al suelo.
Se le había hecho costumbre soñar despierta, había sido descuidada al hablar sin darse cuenta.
Pero era algo que necesitaba sacar de su pecho.
—No tienes que disculparte —ella miraba a s alrededor, a esa habitación que bien conocía, como si fuera algo nuevo. Con tal de no ver hacia su dirección, porque ya sentía su autocontrol debilitarse por querer ver la reacción en él—. Yo también soy responsable de sentirme miserable.
Porque aunque Sasuke le mantenía a un brazo de distancia, callaba ante sus breves confesiones y no retribuía, Sakura seguía empeñada.
Sasuke no me deja ir, siempre me tiene cerca… pero yo tampoco he tratado verdaderamente en escapar.
Su mirada insistente en el piso, el leve sonido de la fricción al moverse, y sabía que él le estaba encarando. Como reacción automática, ella pasó una mano sobre su brazo, como si quisiera protegerse.
Y aun, sigo frente a él, sin huir.
—Sakura, tú sabes que para mí…
—Sí, lo sé.
Era la imposibilidad de Sasuke al expresar verbalmente sus sentimientos, y la intolerancia de Sakura al no querer ser lastimada de nuevo.
—Pero será mejor de esta manera —mordió su labio, porque sentía como este temblaba, y contuvo otro suspiro—. Una semana más y podremos dejar atrás todo esto.
—... ¿es lo que quieres?
No pudo evitar que su risa fuera más un suspiro desganado—. No, Sasuke, lo que yo quiero es lo mismo de todos estos años. Pero se trata de lo que es mejor, ¿no?
Terminar con un amor a medias, con roces breves, miradas intensas y silencios pesarosos. Ya no quería añorar lo que él se negaba a aceptar. Ya no quería preocuparlo con su corazón roto, ni sentirse restringida en avanzar y conocer más personas.
Y sus pasos hasta ella, Sakura los resintió en su cuerpo. Contenía su aliento, quería que el latir de su corazón se regulara, y mostrarse decidida, no malherida.
Pero era su fuerte presencia sobre la de ella, la lejanía cada vez menos entre sus cuerpos, y la intensidad con la que sus ojos miraban su rostro, en busca de la mirada de ella. Sakura contenía su aliento, todo movimiento en realidad. Pero era tremendamente difícil mantener la postura cuando en su piel sintió el aliento de él. Un temblor por todo su sistema, la debilidad en sus piernas y el anhelo en su corazón.
—¿De verdad quieres eso?
—Es lo que tú quieres.
Y ella retuvo su respiración cuando él negó con la cabeza. Su fuerza se iba por completo. Sintió la mano de él acercarse a su rostro, pero no le tocó. Fue más un roce invisible, un mandato que ella siguió. Levantó su rostro, como Sasuke quería, y su mirada se encontró con la de él, que le había estado esperando todo este momento. Sakura no tenía mente para pensar si el chico frente a ella estaba viendo la tonta esperanza en ella. El anhelo que contradecía sus palabras.
No tuvo tiempo de maldecirse a sí misma, a su debilidad y su poca voluntad de mantener su palabra. Sakura solo quería a la persona frente a ella. Él, que le miraba con tantos sentimientos que desbordaban la racionalidad y siempre le hacía suspirar de frustración.
Sasuke siempre le miró de esa manera, y aun así no le permitió estar juntos.
—No me mires así —ella rogó. Las lágrimas amenazaban con caer, y su voz se rompía—. No podré ser libre si mi corazón confunde a mi mente, haciéndole creer que me amas.
Las palabras de Sakura dolían, era el ruego en su voz quebrada. Ella no quería sentir más sufrimiento. Y el impacto de ese ruego en Sasuke se daba a notar. El movimiento de su quijada, tenso y frustrado.
—Siempre te he lastimado.
Por sus pocas palabras, por su rechazo y su poco valor. Sakura asintió. Su mano tocando el rostro de él, queriendo desaparecer el dolor físico que se provocaba.
Y ella repitió lo que siempre concluía sus encuentros de este tipo.
—No quiero un amor a medias.
No quería una relación bordeada de lástima, de obligación y preocupación.
Terminó el contacto, dejó su mano caer y dio un paso atrás.
Ella le miró de nuevo, y trató de sonreír. Pero Sasuke frunció el entrecejo, pues no había felicidad en el gesto de ella. Esa sonrisa era una provocada por sentimientos agridulces.
Así terminaba todo entre ellos. En ese amor lleno de inseguridades, verdades a medias, anhelos contenidos e indecisión. Terminaba con Sakura dándole la espalda a Sasuke, caminando hasta la puerta. Su mano en la perilla, la puerta abriéndose rompiendo el doloroso silencio entre ellos, atrayendo de a poco el sonido de la película y sus amigos en esa burbuja que les había encapsulado.
Aquí termina un amor no correspondido.
Con la sensación de sus brazos rodeando el cuerpo de ella. Con la sorpresa ahogada de ella, y el fiero latir de sus corazones.
—¿Sasuke? —su voz susurrante, confundida.
Pero el agarre se hizo más débil, y la muda ilusión fue más fuerte cuando él cerró la puerta frente a ella. Esa mano libre recargándose con la puerta, mientras que la otra seguía sujetando el torso de la chica. Sakura quería darse media vuelta y ver su rostro.
—Lamento tardar tanto —dijo él entre voz ronca. Solo ella sabía cuán difícil era para Sasuke decir todas esas palabras—. Trataré de que esto funcione.
Porque lo más importante para Sasuke siempre fue tenerle a su lado, jamás perderla, por eso pensó que lo mejor era mantenerse como estaban. Pero ya no eran simples amigos, y Sakura se alejaba en ese instante, dejándole con la incertidumbre y su ausencia.
Sasuke se lamentaba haber sido tan terco para entender que su amistad estaba perdida desde hace tanto tiempo atrás. Desde que deseó sostenerla en sus brazos como en ese momento. Desde que se preguntó cómo sería besarle.
Por eso se rendía ante su miedo.
Le hacía enfrentarle de nuevo y le miraba pidiendo permiso. Ojos verdes le miraban con anticipación.
Estaban perdidos, ambos sin poder retroceder ya más. No cuando Sakura cerró los ojos, sus labios entreabiertos siendo cubiertos por los de Sasuke, y el creciente calor que llenaba sus cuerpos. No había pensamiento más que las sensaciones que a ellos les atacaba. La suavidad que Sasuke sentía era ella, la fuerza que Sakura describía en él. Sus rostros alineándose, sus labios tentativos, torpes y lentos.
La mano de ella sobre el hombro de él, sus pies alzando de puntitas para tomarle mejor, y su loco corazón que martillaban sin cesar. Y Sasuke…, él le tomaba con toda la delicadeza que podía permitirse, temeroso a seguir lastimándole, pero entregándose por completo. Sintiendo su control romperse al sentir el suave suspiro de ella entre sus labios al suspender el beso.
Sasuke le vio primero, como si fuera otra perspectiva, como si estuviera rodeado de oscuridad y ella brillara iluminada por la luna; Sakura, abriendo de a poco sus ojos, nublados por un instante, pensando que era un sueño. Luego, ahí estaba ese brillo que tanto le hacía flaquear. La ilusión y el amor interminable con el que siempre le miraba.
La devoción de Sakura hacia él se sentía infinita, y Sasuke siempre tuvo miedo de no poder corresponder con la misma premura.
Pero ella ahora le daba una sonrisa con tintes de felicidad, y él sentía tanto amor por esa chica. Como si fuera a explotar su pecho, como si no pudiera contener más esos sentimientos.
Y tomó su rostro entre sus manos de nuevo, besándole con más torpeza y efusividad, logrando que una risa de verdadera felicidad ella le diera.
Sakura sintió que aquel tictac que anunciaba el fin de su amor había desaparecido. Ya no estaba asustada ni preocupada por lo que sería de ellos al terminar vacaciones, porque los brazos de Sasuke a su alrededor eran la seguridad que tanto había esperado.
Como sintiendo su corazón ser envuelto por una suave balada de amor, cálida e interminable.
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—¿Por qué tardaron tanto?
Las miradas inquisitivas no eran disimuladas. Sakura dio un paso lejos de Sasuke, pero este le miró con algo de irritación. Sin importarle los otros, tomó de la mano a la chica, atrayéndole de nuevo hacia él.
Sakura sintió su rostro caliente, entre las preguntas incrédulas que les atacaron, y toda la atención que estaba siendo dirigida a ellos. Entre comentarios de felicitaciones, sarcasmos e insinuaciones, ella se sentía tan consiente de sí. Miró a Sasuke, quien ya le estaba observando, un tanto preocupado por ella. Eso le hizo derretirse aún más. Apretó el agarre de su mano, y enfrento a sus amigos de nuevo, película olvidada y un sentimiento de felicidad tan grande, que no podía siquiera explicar.
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En teoría tiene segunda parte, pero sería lemon (? so, no estoy segura si publicarlo. Si les gusta déjenme saberlo.
Gracias por leer.
