El viento sopla fuerte estos días y la aparición de las flores de loto alimenta mi vista. Cada vez se me hace más difícil caminar normalmente. Mi embarazo de siete meses poco a poco ha causado estragos en mi vida, mi apetito se ha vuelto más voraz y suelo darle muchos problemas a Inuyasha para ir en busca de todos los antojos que tiene este estómago mío. Lo abrazo, estoy casi segura de que nuestra bebé no tardará en nacer, las palabras de Riku aún suenan como eco en mi cabeza. Bebé, no quisiéramos separarnos de ti, tu padre y yo te hemos esperado con tantas ansias y el solo hecho de pensar que pronto ya no estarás en nuestros brazos, que no te arrullaremos ni te veremos crecer, causa en mí un dolor insostenible.

—¿Otra vez triste, mujer? —escuché detrás de mí.

Sonreí tontamente.

—El embarazo me pone así…

—¡Keh! Embarazada o no, nadie le gana a tu genio, esposa…

—Pues así te enamoraste de mí, esposo…

Inuyasha me dirigió una tierna sonrisa.

—¿Qué nombre deberíamos ponerle? —dijo—. Tiene que ser un nombre digno de nuestro linaje.

Reí por lo bajo al ver como Inuyasha inflaba el pecho con orgullo.

—Una niña tuya y mía, concebida de dos mundos diferentes, dos caras de la moneda, como el sol y la luna…

—Una espada de doble filo…—continuó él—. Moroha…

Moroha…

Nuestra pequeña Moroha…

Tomé el pequeño labial para luego mirar a Inuyasha.

—¿Crees que ella estará bien, Inuyasha?

Él sonrió.

—Es nuestra hija. Yo sé que ella estará bien. Lamento que tengamos que separarnos de ella, Kagome…Es todo por mí.

Acaricié su rostro mientras no apartaba mi mirada de él. Pocas veces lográbamos tener momentos de intimidad como este, por lo que no dudamos en aprovechar el momento. Él ya sabía lo que seguía a continuación. Recostó su cabeza en mis piernas mientras acercó su rostro a mi abultado estómago.

—Tener una familia a tu lado es lo mejor que me ha pasado, Inuyasha…

Él solo atinó a besar mi estómago, y tiernamente comenzó a dedicarle ciertas palabras a nuestra hija.

Nuestra Moroha. Ruego a los dioses que algún podamos volver a verla.

Al fruto de nuestro amor.