Capítulo 5.
La propuesta
Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.
— Hablan —
— Piensan —
…
— ¡Plagg apresúrate! — dijo un joven rubio mientras terminaba de arreglarse
— ¿Por qué estoy limpiando tu cuarto? — dijo el kwami quejándose
— Me estas ayudando, además solo recoges la poca basura que hay y tendrás tu Camembert como recompensa, así que no te quejes — dijo el ojiverde cruzando los brazos. El kwami suspiro y siguió limpiando.
Adrien termino de arreglarse y espero a que Plagg terminara. El rubio estaba contento, pocas veces podía comer en compañía de su padre y a pesar de que habría más personas no le importaba.
— Ya acabe — dijo el kwami actuando cansado
— Te lo ganaste — Adrien sacó un pedazo de queso que tenía guardado y se lo entrego a su amigo.
— Bien, vámonos — Plagg dijo mientras masticaba y se escondió entre la ropa que usaba el ojiverde y salieron en dirección al comedor.
En el comedor se encontraba Gabriel de pie supervisando que todo se colocará de la forma correcta.
— Bueno días papá — Adrien llamó la atención de su padre
— Buenos días — Dijo el mayor mirando a su hijo y regresando rápidamente para seguir supervisando.
Adrien observó como todo se hacía de manera perfecta sin, ningún error, debía ser una persona muy importante como para tener a Gabriel Agreste supervisando. La alarma de su celular interrumpió sus pensamientos, dando aviso de que tenía que irse a las escuela.
— Papá — llamó el joven rubio
— ¿Qué sucede? —
— Me preguntaba… ¿a qué hora llegaran los invitados? Tengo que ir a la escuela y bueno aún no han llegado así que… —
— Faltaras a las primeras tres horas de clase, me he encargado de eso, no tendras problema alguno — interrumpió el ojiazul a su hijo — y respecto a la hora llegarán en 20 minutos, es muy puntual —
— ¿Es muy puntual? — Lo ultimó confundió a Adrien, al parecer su padre se refería a una persona, a alguien en específico y si quería saber tendría que esperar.
— Bien, entonces estaré en la sala — Gabriel asintió y dejo a su hijo marcharse
…
— ¿Es aquí? — pregunto el chofer a la mujer
— Si, aquí es — contestó la dama indicando que se detuviera
El chofer bajo del auto para abrirle la puerta a su señora, la joven que se encontraba adentro esperó indicaciones de la mujer para salir del vehículo. Ambas se dirigieron a la entrada principal y la mayor tocó el timbre.
— ¿En qué puedo ayudarla? — hablo Natalie al salir una cámara para visualizar a la recién llegada.
— Comuníquele al señor Agreste que he llegado — ordeno la mujer impacientándose
— E-Enseguida — dijo Natalie preocupada quien se dirigió velozmente hacía el comedor
— Señor Agreste — dijo Natalie
— ¿Si? — contestó el ojiazul
— Sus invitados han llegado — habló Natalie nerviosa
— ¿Y qué esperas? Hazlos pasar — reprendió Gabriel a su asistente
— Si señor Agreste — Natalie se apresuró a abrir la entrada principal, una vez dentro acompaño a las recién llegadas hasta la entrada de la mansión donde Gabriel ya las estaba esperando.
— Bienvenida — dijo el ojiazul cuando la mujer estaba frente a él
— Por favor, no actúes como si no me conocieras — respondió la mujer colocando las manos en su cadera.
— Puedo ver que no has cambiado Odile — sonrió Gabriel
— Lo sé, sigo igual de hermosa — contestó sonriendo
— Avancemos al comedor — informó el diseñador
Gabriel guiaba a su invitada, miro de reojo a su amiga cuando se percató de una joven que caminaba detrás de ellos, consideró oportuno preguntarle a Odile de quien se trataba más tarde. Llegaron a la gran y lujosa mesa del comedor.
— Tomen asiento — Indicó Gabriel
— Tu casa es muy bonita — halago la mujer observando los detalles del comedor — Por cierto ¿Dónde está el pequeño Adrien? Quiero conocerlo en persona, una fotografía no fue suficiente —
— Natalie —
— Si señor — dijo su asistente que llegó lo más rápido que pudo
— Avisa a mi hijo que las invitadas han llegado se requiere su presencia —
— Si señor Agreste — Natalie se retiró
— Ha cambiado Gabriel — dijo Odile
— Supongo — contesto fríamente
— No seas tan frío con… —
— Señor aquí esta Adrien — interrumpió la asistente a Odile.
Las tres personas que se encontraban en la mesa voltearon y fijaron su vista en el ojiverde. La chica se quedó mirando los ojos de Adrien por alguna razón le llamaban mucho la atención. El rubio observó con atención a la mujer que se encontraba sentada a un lado de su padre, ella tenía el cabello corto y de un rubio claro, de tez blanca y ojos grises llevaba puesto un vestido de color negro con un cinturón de color marrón y zapatos de tacón del mismo color que el vestido.
Su mirada se desvió a la joven que se encontraba con la mujer, tenía el cabello hasta la cintura de color negro, vestía una sudadera gris y pantalones holgados de color verde oscuro, pero lo que más llamo su atención fue que su cabello ocultaba su rostro.
— Adrien — llamó su padre sacando a ambos chicos de su análisis, el rubio se encontró con la mirada severa de Gabriel.
— Disculpen, buenos días mi nombre es Adrien Agreste, gusto en conocerlas — se presentó apresuradamente, no quería dar una mala impresión.
— Hijo, ella es Odile Coste, una vieja amiga — Dijo Gabriel presentando a la mujer, después se fijó en la chica que estaba a su lado — Y… Odile… ¿quién es tu acompañante? —
— ¡Ah! Es cierto, su nombre es Soleil, y… es mi hija — finalizó la rubia
— ¿Tu hija? ¿Te casaste? — pregunto el ojiazul muy sorprendido, siempre pensó que Odile no se Casaría despues de los acontecimientos del pasado.
— Es una larga historia, después te contaré más detalladamente — dijo la de ojos grises restándole importancia al asunto, no tenía ninguna intención de hablar sobre ese tema en ese momento. Miro al chico ojiverde — Ya eres todo un joven Adrien, la última vez que me contacte con tu padre eras un niño, háblame de ti ¿asistes a la escuela? —
— Bueno… — Adrien fue interrumpido por su padre
— Si, él se encuentra en el Colegio Françoise Dupont, cabe destacar que es de los mejores en el instituto, además de ser modelo estudia chino mandarín, toma clases de piano y ha ganado varias competencias de esgrima — Gabriel hablo con orgullo.
— Sorprendente además de ser un chico muy apuesto también eres multidisciplinario — la rubia le guiño un ojo a Adrien de forma coqueta, el ojiverde desvio la mirada, esa acción lo hizo sentir incómodo. Después de un rato se les informo que el desayuno estaba listo y todos comenzaron a comer.
…
— Hoy Adrien tampoco vino — una ojiazul se encontraba sentada en una banca buscando con la mirada a cierto rubio
— Estas pensando el por qué Adrien tampoco vino hoy ¿no es así? — habló una castaña sorprendiendo a la peliazul
— ¡Aaah!... Alya —
— Y dime ¿tengo razón? —
Marinette suspiro y asintió con la cabeza — Creo que me odia — dijo la chica entristecida
— Vamos Marinette, creo que fuiste muy sincera con él, y no creo que te odie, de eso estoy segura, así que tranquila — dijo Alya colocando una mano en su hombro en señal de apoyo.
— Gracias por animarme Alya — ambas chicas se abrazaron
…
Todos los presentes terminaron su desayuno y la de ojos grises no tardo en hablar
— Gracias por la comida y ya que hemos terminado, Gabriel, me gustaría que discutamos lo que te mencione — la mujer colocó sus manos en su mentón
— ¿Tan pronto? — el ojiazul se sorprendió una vez más, esa mujer estaba llena de sorpresas
— En caso de que aceptes, habrá muchas cosas que hacer y el tiempo es valioso —
— Bien, vamos a mi oficina — el ojiazul se dio por vencido, de algo estaba seguro, Odile estaría detrás de él hasta que aceptara y eso se llevaría mucho tiempo, era tan terca.
— Yo te sigo — dijo la rubia contenta
— Adrien, te dejo a cargo de Soleil, avisa a Nathalie cuando tengas que irte, ella te relevará en su cuidado —
— No es necesario, ella puede esperar en la sala — Intervino Odile
— No se preocupe señora Coste, seré un buen anfitrión — respondió el joven rubio
— De acuerdo — acepto la rubia. Los adultos se retiraron dejando a los chicos en el comedor. Adrien volteo hacía la chica que aún se encontraba sentada.
— Bien, hummm… ¿te parece si te muestro la casa? — Pregunto el chico llamando su atención, ella asintió y se puso de pie y el ojiverde hizo la silla a un lado para que pudiera salir
— Gracias — dijo Soleil tímidamente
— De nada — Adrien dijo sonriendo. Por fin la joven hablo, no había pronunciado ninguna palabra desde que llegó, pudo notar que su voz era suave, tranquila y femenina, de cierta manera la azabache le causaba curiosidad.
— ¿Vamos? — la animo el ojiverde esperando su respuesta, la joven asintió y comenzaron a caminar, primero llegaron a la sala donde el chico le describió las cosas que se encontraban en ella, después subieron las escaleras mencionándole algunas habitaciones que se encontraban en el camino, al mirar a Soleil de reojo notó que por estar tan concentrado en describirle las habitaciones no se dio cuenta de que había estado caminando detrás de él todo el tiempo y eso no le agradaba.
— Tal vez me tiene miedo, espero que no — Adrien detuvo su caminar y dio media vuelta dirigiéndose a la chica — No tienes que caminar detrás de mí, me sentiré mejor si caminas a mi lado — Soleil se colocó a su lado y caminaron a la habitación del rubio.
— Esta es mi habitación — El chico abrió la puerta y la invito a pasar, la joven entro con mucha precaución de forma lenta llego a centro de la recamara observando todo con mucha curiosidad pero sin intentar acercarse a nada.
— Actúa como si tuviera miedo de romper algo — el ojiverde la miraba divertido y extrañado por su comportamiento — Puedes tomar asiento si lo deseas — La chica se sentó en el sofá, mientras Adrien ordenaba algunas cosas de su escritorio posteriormente él le hizo compañía.
El rubio quería conversar con ella pero no sabía cómo empezar, mientras pensaba en una idea se fijó en las manos de la chica, su piel parecía suave y era trigueña, aun no sabía cómo lucia su rostro su cabello le impedía verlo; continuo pensando en la forma de conversar pero no se le ocurría nada así que empezaría con cosas simples — Hummm… entonces… Soleil ¿verdad? — La azabache asintió
— ¿Cuál es tu edad? — el joven rubio se reprendió mentalmente le pareció una pregunta tonta.
— T-Tengo 16 años — Adrien noto que la chica se encontraba nerviosa y tensa, no quería asustarla, tendría que ser lo más suave que pudiera con ella.
— Yo tengo 17 años— dijo el ojiverde sonriendo de forma amigable para no asustarla más. La alarma de su celular interrumpió la conversación marcando que era la hora de que Adrien se retirara — Discúlpame por dejarte pero tengo que irme; acompáñame por favor, tengo que visar a Nathalie, es la asistente de mi padre — El rubio abrió la puerta dejando que ella saliera primero y caminaron en dirección a la oficina de la asistente.
Al llegar, Nathalie le entrego su mochila y horario a Adrien — Ella es Nathalie, ella te va a cuidar, ya que yo tengo que retirarme, puedes pedirle lo que necesites… supongo que nos veremos después — El ojiverde extendió la mano hacía la chica, Soleil se quedó quieta observando su acción por unos segundos y estrecho su mano.
— Me gusto conocerte — Adrien dijo sonriéndole cálidamente — Hasta luego — el chico camino a la salida de su casa para ir a la escuela y Soleil lo observaba irse y una sonrisa se formó en su rostro.
…
— Ahora lo entiendo todo — Dijo Gabriel sorprendido por la noticia. Ambos se encontraban sentados tomando café.
— Eso ya forma parte del pasado — La ojigris tomo su taza de café y le dio un sorbo
— Porque no me lo dijiste, también era mi amigo — el ojiazul se molestó un poco al saber que no lo tomo en cuenta.
— Lo sé y te pido una disculpa por ello, pero ya no hablemos de ese tema, hablemos de la propuesta que te tengo — la rubia cambio la conversación rápidamente.
— Te escucho — respondió colocando su taza en la mesa, dándole toda su atención.
La rubia dejo su taza en el pequeño mueble junto a ella — Por lo que me acabas de decir eres el mejor diseñador de París y también reconocido en el mudo… pero déjame decirte que no en todo el mundo— Gabriel la miro desconcertado — He estado en muchos países y en varios de ellos no eres muy popular o incluso no saben quién es Gabriel Agreste ¿No te gustaría ser reconocido realmente en todo el mundo? —
El ojiazul analizó las su pregunta ciertamente le gustaría ser reconocido en absolutamente todo el mundo. La mujer esperaba ansiosa su respuesta — No es una mala idea —
— ¡Exacto! Yo te ayudaría en este nuevo objetivo, déjame decirte que quien sea parte de tu publicidad y mercadotecnia no lo está haciendo bien, en cambio, yo trabajaría arduamente, haría que tu nombre sea reconocido en todos los países, serás conocido como el mejor diseñador del mundo ¿Qué opinas? — dijo la rubia sonriendo
— Suena fascinante, pero hay algo que no comprendo del todo ¿Por qué yo? Podrías ofrecerle esto a cualquier diseñador —
— Porque para mí eres el mejor diseñador, me gustan tus diseños y además… eres mi amigo — Explicó Odile sonriendo y Gabriel le sonrió de vuelta.
—… ¿Qué ganas con esto? —
— Simple, más reconocimiento en el mundo, lo que trae mejores propuestas por mis servicios y… ayudar a un amigo —
— Tengo una última pregunta… ¿Cuál es el salario que deseas por trabajar conmigo? —
— Escucha… ¿Qué te parece si observas y analizas mi trabajo?... y dependiendo de ello, tú tomaras esa decisión ¿Te gusta la idea? —
— Por supuesto — dijo Gabriel levantándose de su asiento
— ¡Perfecto!…entonces ¿cerramos el trato? — Odile extendió su mano a Gabriel, él no tardo en estrecharla aceptando de esta manera la propuesta de su amiga; ahora ella formaba parte de su equipo.
…
Lamento la tardanza pero los estudios no me han dejado actualizar. Y debido a ello estas vacaciones habrá más actualizaciones. Gracias por su paciencia y por leer esta historia.
Si cometo errores en la escritura, discúlpenme trataré de mejorar. Todos sus comentarios son bienvenidos
Gracias por leer
