Capítulo 14

Le Tisserand

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

—Hablan—

Piensan

...

Soleil caminaba hacia la habitación de su madre, había sido convocada. Algo realmente extraño, pareciera ser que la estuvo esperando durante todo el día, puesto que al llegar de la escuela la llamó de inmediato.

Espero no sea nada malo— al llegar llamó a la puerta

—¡Adelante!

La chica trago saliva, entró y cerró la puerta tras ella. Odile leía recostada en su cama con una sonrisa. Pocas veces la había visto tan… contenta, eso la hacía sonreír. La rubia cerro su libro, se puso de pie y la miro fijamente.

—Bien, escucha. Se que ahora estas en la escuela, puedo ver que te ha gustado mucho ¿no es así?

—S-Si, me, me ha gustado bastante; gracias por…

Fue cortada por la ojiplata —Como sea. Seré directa; regresarás a tus anteriores clases y antes de que digas algo no, no dejaras de asistir a la escuela ¿Qué te parece?

—Es solo que… ¿Serán todas? —dijo sorprendida por las decisiones de su madre

—Por supuesto.

La azabache respiró profundo —Pe-pero el tiempo…

—¡No puedo creer lo que estoy escuchando! Te estoy ofreciendo más oportunidades de aprendizaje ¿Y así me lo agradeces? Nunca has tenido problema por esa pequeñez… y yo que tenía pensado darte la libertad de organizar tu tiempo, pero ahora lo estoy dudando.

Soleil se percató de la decepción marcada en el rostro de su progenitora.

—Yo-yo no quise hacerla sentir mal madre— se sentía la peor hija del mundo.

—Pues lo has hecho, de nuevo— le dio una mirada severa — siempre trato de darte lo mejor, trabajo arduamente para ello y contrató a los mejores profesionales, sin embargo, al parecer no te importa nada de eso—dijo cabizbaja

La joven estaba entrando en pánico—No es eso yo…

Fue cortada de nuevo —¡Deberías de aprender de Adrien! — Cambio su expresión a una molesta —Es disciplinado, muy inteligente y encantador. También tiene una agenda pesada, pero a diferencia de ti, él está agradecido por todo lo que su padre le proporciona y lo acepta con gusto — Inhaló profundo para tranquilizarse — Al final es tu decisión, no te voy a obligar.

Soleil se encontraba muy afectada, la relación con su mamá estaba mejorado y ella lo había estropeado; la decepcionó, otra vez.

—Lo siento madre, tienes razón, tomaré la oportunidad que me estas dando. Gracias — bajo la cabeza y comenzó a jugar con las mangas de su buzo.

—Me alegra oír eso—dijo con suavidad —¿Y sabes qué? dejaré que te organices, realiza tu horario y yo me encargo del resto.

La azabache levanto su mirada y se encontró con la sutil sonrisa de su madre, sonrió de vuelta y asintió. A pesar de todo, su mamá la ayudaría.

—Bien te veré más tarde, puedes irte — Odile regresó a su lectura y su hija se marchó alegré.

...

Soleil y Adrien se encontraban conversando en al auto, como cada mañana se dirigían al colegio.

—Y ¿Para qué te llamó?

—Eh… solo para darme indicaciones, aunque en un principio pensé que me diría que se arrepentía de inscribirme a una escuela.

—Te entiendo, el día que tuvimos el percance con ese villano en el cine, me alegraba que mi padre no estuviera en la ciudad, si se enteraba… no volvería a salir— dijo el rubio sumiéndose en sus recuerdos.

—Aunque si lo estaba— prosiguió la chica.

—Lo sé, cuando llegamos a casa y lo vi esperándonos, me asuste, por suerte nadie detallo la historia y quedo en el olvido.

Al llegar, los jóvenes bajaron y se despidieron del chófer, el móvil arrancó y los chicos observaban su partida.

—Gorilla es bastante serio ¿verdad?

— ¿Se llama así?

—En realidad… no, pero yo lo llamo así, je, je.

La campana sonó indicándoles a los alumnos que debían entrar a sus salones. Una vez dentro, el rubio y la azabache se separaron para ir a sus asientos, aun no llegaba su profesora por lo que los chicos hacían un gran bullicio. Soleil avanzaba a su lugar, se encontró con la sonrisa de Nathaniel quien la miraba, sin embargo, se tropezó con algo y cayó al suelo mientras escuchaba las risas de algunos de sus compañeros.

Nino se levantó de su asiento para ayudar a la chica siendo seguido por Adrien, Nathaniel y Alya. Trato de incorporarse, pero al sentir unas manos sobre ella, se tensó.

— ¿Estas bien? — el pelinegro la miro interrogante

Al darse cuenta de quién era, se tranquilizó y asintió, al mismo tiempo que observaba las expresiones de preocupación de los otros tres chicos. Con la ayuda de Nino se puso de pie.

—Gracias.

—De nada— le sonrió el chico.

—Deberías de ver por donde caminas— Chloé y Sabrina reían una vez más.

—Debí suponerlo— la castaña frunció el ceño.

Poco después, la profesora entró haciendo que los alumnos tomarán sus asientos y guardaran silencio.

—Vamos Soleil— el pelirrojo la animó. Ambos se sentaron y prestaron atención a la clase, al igual que los otros tres chicos que estuvieron dispuestos a ayudarla.

...

—Creí que la clase nunca terminaría— Alya alzó los brazos estirándose tanto como pudo, quitándose la pereza —De verdad sentí que la hora se alargaba.

—Esta vez fue un poco aburrido— la peliazul no logró evitar un bostezo

—Veo que no soy la única.

Ambas rieron y pasearon por el patio, hablando sobre las clases y los trabajos que se avecinaban.

—Y creo que Chloé ya encontró a una víctima más — expresó fastidiada.

—Lo sé, pero la ayudaremos siempre que podamos.

—Es cierto, Soleil cuenta con nosotras.

—Y con nosotros.

Las amigas se giraron encontrándose con Adrien y Nino.

—Hola chicos— les sonrió la ojiazul

—Hola— respondieron al unísono.

—Estamos buscando a Soleil ¿La han visto? — dijo el pelinegro

—No, lo sentimos— respondió Alya

— ¿Necesitan ayuda? — intervino la peliazul, a lo que los jóvenes asintieron.

—Bien, ¿En qué lugares han buscado? — pregunto la castaña mientras caminaba siendo seguida por los demás.

...

—Y entonces solo tengo que agregar color sin olvidar la luz y sombra.

—Es… sorprendente.

—Muchos podrían hacerlo mejor, no es para tanto— sonrió el pelirrojo

—Sin embargo, para mi es increíble lo que puedes hacer.

El comentario de la chica lo hizo sonrojarse y giro su rostro evitando ser visto; en este momento se alegraba de que la biblioteca estuviera vacía. La joven seguía admirando su obra.

—Realmente es hermoso— paso sus dedos delicadamente sobre el dibujo.

—E-Es cuestión de practica— su sonrojo aumento. El chico veía como su amiga acariciaba su dibujo con anhelo. — ¿Quieres intentarlo?

—Yo… s-si— dijo entusiasta.

—Toma— el de mirada turquesa le ofreció su lápiz y cuaderno.

— ¿Me prestarás tus cosas?

—Por supuesto, no tengo ningún problema con ello— él le sonrió.

—Gra-gracias— la azabache los tomo con cuidado y los colocó frente a ella — ¿Qué puedo dibujar?

—Mientras dibujas, yo leeré un poco ¿De acuerdo? — la sacó de sus pensamientos

— ¿Eh? Sí, claro

Nathaniel se levantó y buscó un libro, el receso sería el suficiente para que Soleil terminara.

—Por lo que escuche, no tuvo ninguna consideración, así que el chico no entró a la clase— Nino finalizó.

—Ella es de temer— dijo la castaña

—Sí— secundó la ojiazul —Cambiando de tema ¿Por qué la están buscando?

—Queremos saber cómo se encuentra, por lo que pasó esta mañana— dijo el ojiverde —Además, tengo que avisarle sobre mis clases de esgrima.

Las chicas se miraron entre ellas, sin entender muy bien a lo que se refería.

—He terminado— la azabache atrajo la atención de su amigo — ¿Quieres verlo?

—Sí— él dijo sonriendo.

La joven giro el cuaderno cuidadosamente exponiéndolo a la vista del chico. Al observar el dibujo el pelirrojo abrió la boca e inhalo profundo.

—Pareciera que Soleil se esconde, no está en ninguna parte— dijo la ojiazul

—Y no la culpo si fuera así después de lo que pasó— agregó la castaña

—Hay que separarnos, ¿Podrían buscar en la biblioteca? — interrumpió Nino

—Nosotros buscaremos en este pasillo— prosiguió el rubio

Las chicas aceptaron y el grupo se dispersó.

El joven artista seguía atónito sin lograr despegar su vista del dibujo de la azabache, siendo honesto, no sabía que decir.

— ¿Nathaniel? — Llamó su atención y él la miro— ¿Qué-Qué te parece?

— ¿Eh? Quise decir ¿Qué… es exactamente lo que dibujaste?

—Humm… es un perro con nubes, el sol y flores.

¿Eso es un perro? — El pelirrojo guardo silencio por un momento para después comenzar a reír.

La azabache lo miraba confundida, en el fondo estaba casi segura de cuál era la razón de su actuar, pero la risa del chico de ojos turquesa sonaba inocente y sin ninguna pizca de malicia que la hizo sonreír. Él siguió riendo por unos cuantos segundos hasta que se calmó, sin embargo, al percatarse del silenció de Soleil entró en pánico, probablemente la había ofendido —Tonto. Discúlpame por reírme yo…

—No, no, está bien; sé que no es un buen dibujo, pero me permitió escucharte reír.

El chico volvió a sonrojarse y lo que dijo solo sirvió para reprocharse más el haberse reído.

—A pesar de ya saber que es un mal dibujo, me gustaría saber tu opinión.

El joven artista estaba dudoso de responder, inconsciente, desvió su mirada. Ella se dio cuenta de eso y comprendió que es lo que pasaba.

—Te aseguro que no tendré ningún problema con lo que respondas— trato de transmitir serenidad— Tranquilo.

—De acuerdo— inhalo profundo —Honestamente… está bien, n-no es un buen dibujo, pero como te he dicho antes solo tienes que practicar y… a mí me parece tierno.

La chica bajo la cabeza —Gracias— susurro y ahora fue su turno de sonrojarse — Seguiré dibujando para mejorar.

—De nada, y si necesitas ayuda, puedes venir a mí.

—Gracias de nuevo— ella le entrego sus cosas

Nathaniel tomó sus cosas y le brindo una sonrisa cálida.

— ¡Soleil! —

Ella y el joven artista buscaron con la vista a la persona que la llamaba.

—Por aquí— Alya y Marinette se acercaban a ellos.

Al instante, las mejillas del pelirrojo se colorearon y bajo la cabeza, ocultando su rostro.

—Al fin te encontramos, Adrien y Nino te están buscando— dijo la castaña— Voy a avisarles que estas aquí, ya vuelvo— salió dejando a su mejor amiga con ellos.

— Hola ¿Cómo han estado? — la ojiazul tomó asiento junto a su tímido compañero

—Hola, he estado bien, gracias por preguntar.

—Me legró Soleil— le sonrió

Nathaniel seguía cabizbajo, no se atrevía a enfrentar la mirada de la peliazul, aunque sabía que lo estaba observando.

—Sí, yo… también— se regañó mentalmente por sonar tan tonto.

— ¡Qué bien! — la alegre chica volvió a sonreír.

—Veo que son amigos, eso es bueno— comenzó Marinette mientras seguía observando a su compañero —Nathaniel tiene mucho talento, es un gran artista.

—Estoy de acuerdo— respondió la azabache

Estaba seguro de que su cara no podía enrojecer más, se equivocó; de verdad se sentía muy halagado y no estaba acostumbrado a ello, sobre todo porque la joven de hermosos ojos azules lo decía.

— ¡Hola chicos! —Nino atrajo la atención del trío —Son difíciles de encontrar ¿Lo sabían? — rio un poco.

—Hola Adrien, Nino y hola de nuevo Alya — dijo la tímida joven.

—Hola— contestó el de mirada turquesa

— ¿Cómo estas Soleil? Ya sabes, por el percance con Chloé— el joven pelinegro se sentó junto a ella, siendo imitado por el rubio y la castaña.

— ¿La señorita Chloé? ¿Qué sucedió?

— ¿No lo sabes? — intervino el pelirrojo y ella negó con la cabeza.

—Colocó su pie para que tropezaras— explico Marinette —Le ha hecho lo mismo a varios de nosotros.

—Creí que había sido un accidente.

—Pero no lo fue— prosiguió la ojiazul.

—Entiendo. —se giró hacia Nino— Estoy bien, gracias por preguntar.

—No es nada— sonrió el pelinegro.

—Lamento interrumpir chicos— habló el ojiverde— Pero necesito hablar con Soleil.

— ¿Quieren que los dejemos solos? —dijo Alya.

—No, está bien— le sonrió el rubio y miro a la azabache— Tendré que quedarme después de la escuela para mi clase de esgrima ¿Podrías esperarme un poco? — Los demás escuchaban con atención lo que su Adrien decía.

—Sí.

El pelirrojo observaba a su amiga y a su compañero de clase —Tengo una pregunta que hacer— atrajo la atención de los presentes y miro fijamente al ojiverde — ¿Por qué ustedes llegan y se van juntos? ¿Son familiares?

—Es cierto, supuse que ya lo sabían. Soleil vive en mi casa.

— ¡¿Qué?! — Alya, Marinette y Nathaniel los veían sorprendidos, Nino estaba tranquilo, él ya lo sabía.

—E-Es una larga historia— colocó su mano en su nuca.

El timbre sonó, anunciando el fin de su receso. Los chicos se levantaron y regresaron al salón.

Nuevamente, ella y sus compañeros cambiaron de mesa para sentarse con sus respectivos compañeros en la clase de matemáticas. Una vez en su lugar, la azabache colocó su cuaderno y lápices en la mesa esperando a la profesora. Sin embargo en ese momento sus cosas cayeron al suelo estrepitosamente.

—Oops! Lo siento, tropecé— la rubia sonreía arrogante — Lo puedes recoger ¿no es así? — sin esperar respuesta Chloé tomo asiento aun burlándose de la azabache y con todos sus compañeros observándolas.

Soleil se puso de pie y se hincó para levantar sus cosas; extendió su brazo para alcanzar los materiales que habían caído debajo de la mesa, para luego verificar que estuvieran completos.

—Toma— una mano femenina le ofrecía un lápiz, fijo su vista en la chica de pelo rosa y lo tomó.

—Gra-gracias.

—No hay de que— Alix se dirigió a su asiento sin mirarla otra vez.

Se escuchó la puerta abrirse y los alumnos guardaron absoluto silencio, su profesora no era muy paciente y ninguno quería enfrentarse a ella.

El rubio y la azabache viajaban en el auto con dirección a la mansión, una vez más pudo notar la alegría de su amiga al escuchar música durante el recorrido e hizo una nota mental para tener música siempre que regresarán a casa. De repente el auto freno de golpe provocando un susto en los chicos.

— ¿Qué paso? ¿Por qué…?— el ojiverde calló al instante y frunció el ceño cuando su vista se fijó en varios autos atrapados en una especie de red.

Más y más coches se detenían al no poder avanzar, provocando un gran embotellamiento. Las personas comenzaron a bajar de sus autos para examinar tal evento. Los jóvenes y el chófer hicieron lo mismo.

— ¿Qué, qué está pasando? — dijo su amiga observando su alrededor.

—No lo sé— contesto el joven rubio sin despegar su vista de los autos.

— ¡Vienen hacía acá!

Adrien escucho a alguien gritar, miro hacia arriba y se percató de que algunos árboles impactarían contra ellos. Por reflejo tomó a la joven y grito para que las personas se agacharan todo lo posible. Después de unos cuantos segundos, se escuchó la colisión de algo y las alarmas de los carros.

— ¡Están todos bien!

El ojiverde se irguió junto con la chica y visualizó a Ladybug, quien había atrapado los árboles haciendo una red con su yo-yo; no obstante, unas cuantas ramas lograron escapar.

— ¡Por favor, vayan a un lugar seguro! — Arrojó el yo-yo y se marchó.

La multitud corría hacia otro lugar, Gorilla y ellos los seguían. Adrien aprovechó el gran gentío para irse y poder transformarse, pero Soleil no tardo en notar su ausencia.

— ¡Ya basta! — Ladybug esquivaba los objetos que le eran arrojados — ¡Tu pelea es conmigo! — ella saltó para subir a una de las partes de la Torre Eiffel.

—Dame tu Miraculous y no atacaré a nadie más — la chica le extendió su mano preparada para recibir sus aretes.

—No lo haré— la heroína giraba su yo-yo

—Si alguien sale herido será por tu decisión— la akumatizada lanzó un par de agujas acompañadas de hilo grueso para capturarla, parecían tener vida propia sin ser así.

Ladybug, pudo desviar una de las agujas, sin embargo, la otra logro atrapar una de sus piernas haciendo que cayera.

—Es hora de que demos un paseo— rio mientras halaba su hilo.

— ¡No tan rápido! — Chat Noir intentó golpearla, pero ella reaccionó a tiempo protegiéndose, aunque debido a su distracción la catarina quedo libre.

—Perfecto, te estaba esperando— la villana saltó hacia atrás quedando en lo alto de un poste —Terminemos con esto— lanzó sus agujas hacía ellos y los héroes utilizaron sus armas para defenderse puesto que las agujas llegaban de varias partes.

Sabía que lo que estaba haciendo no era inteligente, tenía que haber esperado en el mismo lugar para ser encontrada. Después de notar la desaparición de Adrien, no tardo en perder de vista a el guardaespaldas; había esperado algunos minutos, no obstante, la preocupación por su amigo no la ayudo a tomar una buena decisión.

¿Qué es lo que haré? No conozco la ciudad— Pese a ello confiaba en que todo saldría bien, lo primordial era encontrar al rubio.

— ¡Soleil!

Se detuvo y escaneo su alrededor para hallar a la persona que la llamaba, encontrándose con Alya quien la saludaba escondida detrás de un coche, se acercó sin esperar ser halada por ella.

— ¿Qué haces aquí?

—Yo… busco a Adrien.

— ¿Por qué? Es decir, ¿se extravió?

—Creo que si— no estaba segura de que había pasado con el chico.

—No me sorprende, hay un caos en esta parte de la ciudad— la castaña la miro—Te preguntaras que hago aquí ¿verdad? Estoy aquí por mi Ladyblog— señalo alegre su celular.

— ¿Ladyblog?

—Te contaré de ello más tarde; ahora tengo que ir a donde hay acción. Hasta luego— Alya comenzó a correr alejándose de la chica.

—E-Espera, deberíamos… yo estoy…. — trato de detenerla, no obstante, su compañera no la escuchó. Observo la dirección en la que corría, al parecer era hacía la Torre Eiffel; dio un gran suspiro y fue tras ella.

Soleil continuaba corriendo, sin embargo, ahora también había perdido a Alya, aunque encontró la zona de acción que buscaba la joven de gafas, así que tendría que estar cerca. Se escondió detrás de una columna mientras observaba como los dos héroes y una mujer luchaba. La mujer vestía un traje rosa y morado con una falda añadida y algunas partes tejidas de color negro. Tenía hilos en sus brazos y piernas, sostenía agujas en sus manos de un tamaño suficiente como para poder verlas desde donde estaba; por último, su cabello estaba recogido en un moño que era sostenido por una aguja adornada. Lamentablemente ellos tenían problemas para defenderse.

Poco tiempo después visualizó a Alya no muy lejos de ahí escondida detrás de un árbol; decidió acercarse a ella teniendo cuidado de no ser vista por los protagonista de la lucha.

Debajo de la Torre, el gato y la mariquita, estaban atados entre si forcejeando para intentar liberarse.

—Son bastante escurridizos, pero al fin los tengo— Le Tisserand se burló.

— ¡Toma sus Miraculous! — Hawk Moth le ordenó

Eso haré. Se acabó, fueron un buen entretenimiento— se acercó a ellos y les quito sus armas arrojándolas bastante lejos —Así no intentarán nada, ahora los Miraculous.

— ¡No! — gritó el felino.

Cuando iba a arrebatarle los pendientes a Ladybug, un fuerte dolor en su espalda se lo impidió.

— ¡¿Cómo osan golpearme?! — volteó furiosa para buscar a su atacante sin encontrar a nadie, se volvió hacia sus víctimas, sin embargo, lo único que estaba ahí eran sus agujas.

— ¡Ah! ¡Maldición! —

— ¡Más vale que los captures de nuevo! —

— ¡Lo haré Hawk Moth!

Ladybug y Chat Noir se encontraban en la terraza de uno de los edificios, escondidos detrás de unas macetas de gran tamaño. Por un momento pensaron que habían sido derrotados, pero alguien apareció para ayudarlos.

— ¿Cuál es el plan? — dijo el felino mientras se aseguraba de que nadie los viera.

—El plan era utilizar el Lucky Charm— dijo desanimada.

—Tenemos que encontrar nuestras armas lo más rápido posible— el ojiverde cerró los ojos en señal de concentración— A todo esto, cuando estuvimos peleando con Le Tisserand noté varias cosas.

— Yo también ¿Cuáles fueron las que notaste?— se acercó más a su compañero, poniéndolo nervioso.

—E-Este…— carraspeó el felino — Si pierde la concentración no puede usar sus poderes y soló tiene cuatro agujas en sus manos.

— ¿Crees que tenga más?

—Tiene una en su cabello, aunque no la ha utilizado en todo este tiempo.

—El akuma debe estar ahí— la chica pensaba en ello —Bien, lo que observe es el hecho de que no puede atacar si no mueve sus manos con libertad, la bola de hilo que está atada a sus cadera; intente cortar el hilo, pero no funcionó. Todo eso lo descubrí cuando comencé a pelear con ella — la ojiazul dio un gran suspiro. —Tendremos que deshacernos de las agujas y necesitaremos ayuda.

— ¿A qué te refieres?

—Piénsalo Chat, tenemos que quitarle sus agujas para poder derrotarla, no necesita de las cuatro agujas para vencernos y nuestras armas están desaparecidas.

—Entiendo, pero donde conseguimos la ayuda.

—Nosotras lo haremos.

Alya y Soleil aparecieron detrás de ellos asustándolos. Los héroes se tranquilizaron al saber que no fueron descubiertos por la villana.

—Me alegra que sean ustedes— dijo la peliazul.

—Gracias por su intención, pero no queremos que se arriesguen— el gato cruzo los brazos y fijo su vista en la azabache. Anteriormente fue testigo de lo que la joven era capaz de hacer y no quería que se repitiera, tal vez estaba exagerando, no obstante, era mejor así.

La tímida chica, se puso nerviosa ante los ojos del héroe.

—Sabía que dirían eso, sin embargo, ustedes necesitan ayuda… déjenos dársela; estaremos bien y no aceptaremos un no por respuesta ¿verdad Soleil?

No esperaba encontrarse en esta situación de nuevo, pero había algo dentro de ella que la motivaba a ofrecer su ayuda, siempre fue y seguía siendo así. Ella soló asintió.

Los héroes intercambiaron miradas sin saber que decir, pasaron varios segundos en silencio.

— ¿Saben que mientras ustedes lo piensan ella puede estar haciendo destrozos? — Alya se cruzó de brazos y frunció el ceño.

Ambos suspiraron —De acuerdo— Ladybug tomó la palabra.

— ¡Genial!, a propósito… tengo una idea— la castaña sonrió con astucia.

— ¡Sera mejor que regresen si les importa la ciudad! — La villana lanzaba, rompía y aplastaba lo que encontraba a su paso, parte de Champ de Mars era un completo desastre.

— ¡¿Me extrañaste?! —Chat Noir caminaba hacia ella girando su vara.

Le Tisserand rápidamente arrojó una aguja hacia él. Chat estaba preparado para ello, así que actuó de inmediato esquivándola.

— ¿Es todo lo que puedes hacer? — le guiño haciendo que ella gritará furiosa. —Deberías calmarte— se burló.

La akumatizada le lanzó una segunda aguja poniendo al héroe en aprietos. — ¡Cállate!

Igual que la última vez fue golpeada, no obstante, esta vez la castaña no estaba oculta y su mano lanzaba una roca en el aire jugando con ella. —Hola, lo siento… no te vi—

— ¡Tú! — Ella utilizó otra aguja para agredirla, al mismo tiempo que las otras estaban a cargo del felino. Le Tisserand se aproximó a ella para hacerla pagar, aunque en su intento le fue tirada tierra en la cara, impidiéndoselo. Alya tomó la oportunidad de escapar.

—Creen que van a detenerme con eso— veloz, se recuperó.

—Lo-lo siento— después de decir eso Soleil siguió el ejemplo de su compañera y la villana envió la última aguja detrás de ella, asegurándose que las otras tres hicieran su trabajo.

— ¡Están jugando contigo! ¡Busca a Ladybug y tráeme los Miraculous! — Hawk Moth estaba molesto.

Obedeciendo, la akumatizada dejo que sus agujas se encargaran del resto, ella buscaría a la mariquita.

La peliazul se dirigía hacia el área de batalla con las armas en sus manos, había tardado un poco pero lo había conseguido, estaba muy angustiada por sus amigos. Al llegar se encontró con ellos en problemas.

Resistan chicos

Se acercó un poco más al lugar, procurando no ser vista —Hora de usar el Lucky Charm— De pronto fue atada por un hilo negro.

— ¡Te encontré! — le arrebato las armas otra vez y las tiro lejos de ella.

— ¡Ladybug! — el rubio se dirigió hacía su amiga para ayudarla distrayéndose y siendo atrapado también.

—Los atrape de nuevo, supongo que no son tan buenos en lo que hacen, por cierto, ¿Les gusta el bolso que hice? — Les mostró su creación llevada por una aguja.

— ¿Chicos? —

— ¡Alya! — ellos dijeron al unísono.

—No me hagan perder mi tiempo y entreguen sus Miraculous o si no… —

— ¡Oye! — la azabache llamó su atención y le lanzó uno de sus zapatos siendo detenido por la última de sus agujas.

— ¡Que tonta! No lograrás nada.

Soleil corrió en dirección a las armas de los héroes, no tan lejos de ahí.

— ¡No te lo permitiré! — fue tras ella.

Estoy tan cerca— cuando estaba a punto de alcanzarlas sus pies fueron atados haciendo que cayera. Le Tisserand estaba detrás de ella.

—Buen intento, pero fallaste.

Aun no— la chica se paró de manos al mismo tiempo que intentaba golpearla con sus pies, distrayéndola. Cayó de rodillas y al momento, tomó ambas armas, sin embargo, no contaba con lo que pasaría después.

Tanto el yo-yo de Ladybug como la vara de Chat Noir resplandecieron intensamente, sorprendiendo a todos.

¿Qué está pasando? — fue el pensamiento de todos los presentes.

— ¡Maestro, mire esto! —Wayzz le mostró un objeto que resplandecía.

—Parece que parte de nuestra búsqueda ha terminado— le sonrió al kwami.

Agitando su cabeza, su compañero saco de sus pensamientos a Ladybug — ¡Sal de aquí!

Unos cuantos segundos después, la luz desapareció, no obstante, Le Tisserand seguía impactada.

— ¡Soleil! —

El gritó la hizo volver en sí, pero cuando quiso reaccionar ya era tarde, la peliazul y el rubio tenían sus armas de vuelta.

— ¡Lucky Charm! — Con ello unas esposas aparecieron cayendo en sus manos— ¡Chicos, cúbranme!

La villana trató de atacarla, pero fue interceptada por Chat Noir y Soleil, el chico uso su Cataclismo en el suelo haciendo que ella cayera. Furiosa utilizó todas sus agujas para capturarlos. Estando desprotegida fue fácil para Ladybug esposarla y quitarle la aguja de su cabello.

—Se terminó— la rompió y el akuma salió intentando escapar. La ojiazul no perdió tiempo y lo purificó.

— ¡Miraculous Ladybug! — con esas últimas palabras dio por terminada la misión regresando todo a la normalidad.

— ¿Dónde… estoy? ¿Qué sucedió? — Una joven se preguntaba confundida.

—Chicas vengan aquí— Los héroes las llamaron para que se acercaran y los cuatro chocaran sus puños — ¡Bien hecho! — dijeron al mismo tiempo, esta vez la azabache se permitió celebrar, aunque lo dijo en un hilo de voz.

—La próxima vez ¡Yo seré el vencedor Ladybug! Recuérdalo ¡Seré el vencedor! — Hawk Moth cerró sus puños con furia, mientras la oscuridad inundaba su guarida.

—Muchas gracias por su ayuda chicas— Ladybug las abrazo haciendo que Alya se alegrará bastante y Soleil se tensará un poco, no obstante, el abrazo se estaba prolongando más, la azabache comenzaba a sentir ansiedad. La ojiazul retrocedió liberándolas, al mismo tiempo que un sonido la alertaba del poco tiempo que le quedaba. —Tengo que irme, je, je—

—Lo entendemos— sonrió la castaña —Y creo que tú también— se volvió a el gato conservando sus sonrisa.

—Cierto— él le sonrió también.

—A-Antes de que se vayan…— la tímida joven habló —Lamento detenerlos, es solo que… ¿Saben dónde podría estar Adrien Agreste?

—No te preocupes, yo me encargo de buscarlo y le diré que lo estas esperando en la Torre Eiffel, tranquila— el felino le dijo sonriendo.

—Gracias.

—No es nada—

—Apresurémonos Chat— su compañera lo llamó y el la siguió. Se marcharon y ambas jóvenes los observaban irse.

Más tarde, Adrien caminaba a la Torre. Observó a lo lejos a Alya por lo que parecía se había quedado con Soleil.

—Hola Alya— el ojiverde se acercó a ella.

—Hola Adrien— dijo sin dejar de mirar al frente y con los brazos cruzados.

El joven fijo su vista a el lugar que la chica observaba. La azabache avanzaba de un lado a otro un poco alejada de ellos.

— ¿Qué está haciendo? — el rubio imitó la postura de su compañera.

—Está buscando su zapato.

El chico recordó que su amiga lo había lanzado hacia Le Tisserand, suprimió el impulso de reírse y carraspeo —Ya veo.

—Lo hemos buscado, pero no lo encontramos; aunque ella no se da por vencida… y vine aquí para esperarte.

— ¡Alya!

Ambos giraron y vieron a la señora Césaire, quien esperaba a su hija a lo lejos.

—Mi madre ha venido por mí, hasta luego Adrien.

—Adiós, gracias por quedarte con ella— el chico rubio sonrió.

—No hay problema— estaba a punto de irse pero se detuvo y colocó sus manos a modo de altavoz — ¡Soleil, nos vemos pronto!

La nombrada se volvió hacía ella y se despidió con un sutil gesto. Una vez echo aquello la castaña se fue con su madre.

El ojiverde se acercó a su tímida amiga quien se dispuso a seguir buscando.

—Hola— llamó su atención.

La chica giro hacia él —Hola Adrien. Me alegra que estés bien— junto sus manos y miro al suelo.

—Gracias por preocuparte. — Le sonrió —Alya me dijo que buscas tu zapato.

—S-Si, tuve la idea de lanzarlo para ayudar a Ladybug y Chat Noir porque…— empezó un poco avergonzada.

El rubio ayudaba a la azabache a buscar mientras escuchaba. Le sorprendido el hecho de que ella le estuviera contando lo que había sucedido, sin necesidad de preguntárselo. Tal vez eso significaba que le tenía más confianza y percibía que ella estaba feliz. De verdad le alegraba que cada vez fueran más cercanos.

Luego de un rato de búsqueda sin éxito, llamó a Gorilla. Se hacía tarde y a sus padres no les agradaría su tardanza. No tardo mucho tiempo en llegar junto a Nathalie, pudo ver alivio en sus rostros.

—Vamos Soleil— la chica se colocó junto a el — Vamos a casa.

Disculpen (de nuevo) por la tardanza, pero mi computadora murió y no he podido escribir la historia (pido prestada la computadora de mi hermano). Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)

Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.

¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!