Capítulo 15

Fireball

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

—Hablan—

Piensan

...

Al finalizar la tercera clase, los alumnos se acercaron a sus respectivos amigos y comenzaron un gran escándalo formado por muchas risas y voces. El pelirrojo intentó conversar con su amiga, sin embargo, el ruido no les permitía escucharse; suspiro y le aviso a Soleil que saldría por un momento, la joven asintió y salió del salón. Estando fuera, respiro profundo disfrutando de la calma. Camino en dirección al sanitario mientras se tomaba la libertad de pensar en cierta ojiazul.

Tiempo atrás pensó que su gusto por la chica había terminado, se concentró en otras cosas dejando de lado aquello, pero el hecho de tenerla como compañera de clase no le favoreció; por más que trataba de no admirar su belleza y sus lindos gestos, no lo lograba. Además… en esos días, su corazón se aceleraba por la heroína de París y por alguna extraña razón le recordaba a Marinette. Todo aquello hizo inevitable el resurgimiento de sus sentimientos, estaba seguro de que no estaba completamente enamorado de ella y su gusto tal vez era superficial, sin embargo, estaba más que dispuesto a conocerla mejor, aunque al enterarse de la relación entre ella y Adrien… Se detuvo enfrente de la puerta sacudiendo su cabeza deshaciéndose de esos pensamientos e ingreso al baño.

...

La azabache sostenía en sus manos un libro de biología. Se le estaba dificultando el leer ya que su cabello no se lo permitía del todo, pero no consideraba buena idea recogerlo, su opción era acercar más el libro. Aquello era por que aprovecharía todo el tiempo posible para ponerse al corriente con las clases ya que ahora eso era lo que le faltaba.

— ¿Puedo sentarme? —

Escucho la voz del rubio, cerró su libro y le dio total atención.

—Lo siento je, je ¿Estoy interrumpiendo algo?

—Hola Adrien, realmente no, y… humm, supongo que si puedes sentarte, aunque es el lugar de Nathaniel.

Él lo pensó por unos segundos y decidió sentarse —Espero que no se moleste— dijo un poco inseguro, poso su vista en el libro sobre la mesa — ¿Te gusta la biología? — regresó su mirada a ella.

—S-Si, bueno, de hecho estoy leyendo para entender mejor las clases. A veces el conocimiento que tengo no es suficiente para entender los temas.

—Entonces ¿Lees sobre todas las asignaturas?

—Así es, puede ser un poco agotador y…

— ¿Estresante? — completo el chico

Ella asintió — Pero me gusta aprender.

El ojiverde sonrió ante su respuesta, a pesar de que llegaba a casa muy tarde, se mostraba siempre activa.

Encontró la puerta medio abierta y escuchó las voces de sus compañeros, la empujó despacio entrando al salón y se extrañó por la ausencia de la profesora Bustier, se encogió de hombros dispuesto a ir a su lugar, no obstante, vio que alguien más estaba en él, frunció sutilmente el ceño y sin pensarlo se sentó en el lugar vacío a su lado. De inmediato se regañó mentalmente por su actuar, su compañero no había hecho nada malo, no tenía por qué enojarse.

—Hola Nathaniel. —Una voz femenina llamó su atención, se giró para mirar a la joven y un poco de nervios lo invadieron.

—Hola Marinette— dijo con la vista en el suelo.

Pasaron unos segundos formando un incómodo silencio, ellos no interactuaban mucho así que no sabían que hacer. Respiro profundo por segunda vez en el día, si él quería acercarse y así conocer un poco más de ella, tratarla como una extraña no lo llevaría a nada.

— La profesora se ha tardado bastante ¿No lo crees? —se alegró por haber iniciado la conversación.

—Tienes razón, espero no tarde en llegar, mientras tanto podemos relajarnos— sonrió cálidamente.

—Estoy de acuerdo— le devolvió la sonrisa

—Hablando de eso ¿Qué es lo que haces para relajarte? —la chica lo miro curiosa

—Pues, me gusta dibujar, creo que eso ya lo sabes, pero también me gusta visitar museos y escuchar música — dijo sintiéndose más seguro.

— ¡Qué bien! Yo también suelo escuchar música y me gusta diseñar —dijo sin borrar su sonrisa.

—Sé que eres una gran artista Marinette— sus ojos transmitían admiración.

—Lo mismo digo Nathaniel—

Se sonrieron y la incomodidad había desaparecido siendo sustituida por un ambiente agradable.

—Así que Nino fue mi primer amigo, el me ofreció su amistad — no supo en que momento su conversación cambio de tema, no le importaba, se sentía muy bien al hablar con ella.

—Bien, yo conocí a Marinette por un accidente en el baño— comentó recordando ese día.

— ¿De verdad?

—Sí, yo salía cuando la puerta se abrió golpeando mi cara y caí al suelo, después me ayudo a levantarme.

El joven rio al escuchar la anécdota de su amiga y observo a la peliazul a lo lejos.

—Fue un accidente, ella es muy amable e incluso…

Soleil hablaba, no obstante, su atención estaba en la ojiazul y el de ojos turquesa. Ellos también platicaban, pero sintió algo dentro de él cuando al tratar de tomar un lápiz sus manos se tocaron y frunció el ceño al ver como las mejillas del pelirrojo adquirían el color de su cabello.

— ¿Adrien? —la joven lo llamo con preocupación debido sus expresiones, al no recibir respuesta también colocó su vista en aquello que miraba el rubio, Marinette y Nathaniel reían sutilmente. Volvió a llamar a su amigo; esta vez el reaccionó.

—Lo siento Soleil, me distraje— dijo avergonzado.

—No hay problema— Algo estaba pasando entre ellos tres, aún no sabía que era, o quizás estaba imaginando cosas.

Adrien se encontraba en la Place des Vosges para una sesión de fotos. Había convencido a Soleil para que la acompañara, no estaría ocupada por un par de horas y quería pasar más tiempo con ella.

—Tomaremos un corto descanso, necesito que tenga más energía y humm… color. Vuelvo enseguida. — Con ello el fotógrafo empezó a buscar por los alrededores.

El joven rubio bostezo y se dirigió hacia la azabache quien leía sentada en una banca cercana. Ella, se percató de la aproximación de su amigo y cerro el libro.

— ¿Terminaron? —preguntó al mismo tiempo que él tomaba asiento junto a ella.

—Aun no, dice que necesita algunas cosas para continuar —volvió a bostezar.

— ¿Estás cansado?

—Un poco, pero puedo manejarlo— le sonrió.

Lo que parecía ser un bate se enterró en el suelo frente a ellos, llamando su atención y dándose cuenta de cómo las personas abandonaban rápidamente el lugar. Una pequeña pelota se dirigió a ellos, Adrien la atrapo a tiempo, sin embrago, un dolor inundo su mano debido a la fuerza con la que iba; sin poder evitarlo hizo gestos que no pasaron desapercibidos por la azabache.

—Buena atrapada.

Ambos fijaron su vista en el joven que apareció frente a ellos. Otra persona que se sumaba a la lista de los akumatizados.

—Ahora veremos si puedes atrapar esto. —Antes de que pudiera hacer algo, los chicos corrieron alejándose del lugar. —Creo que los asuste— rio al verlos huir.

Estando lejos del peligro, los chicos descansaban detrás de uno de los vehículos debido a su carrera.

—Soleil, quédate aquí por favor, iré por ayuda— se preparó para correr de nuevo, pero una mano tomo su brazo con firmeza, pero retirándola al instante. El ojiverde se giró hacia ella y espero a que hablara.

—Pe-Pero tú, tu estarás…— calló sin terminar de hablar.

Colocó una mano sobre su cabeza, sin notar el efecto de su toque en ella y sonrió, sabía lo que iba a decir. —No te preocupes, voy a estar bien— con ello, partió en su búsqueda.

— ¡¿Dónde estás Ladybug?! — grito el villano, había destruido algunas cosas, esperando su llegada.

—Creo que alguien está enojado— dijo Chat Noir desde el techo de un automóvil.

Una sonrisa ladina se dibujó en su rostro al verlo — Tienes razón, necesito desahogarme.

Tomó su bate y corrió hacia a él para atacarlo, el ojiverde hizo lo mismo. Ellos intercambiaban golpes hasta que un objeto impacto con el bate logrando quitárselo.

— ¡Ladybug ha llegado! — La ojiazul se acercó a su compañero — ¿Quién eres tú? —analizó al joven. Vestía como un jugador de baseball, aunque con algunas diferencias extra. Su piel era de color azul, su traje era de color negro con rayas blancas y llamas decorándolo, así como la gran manopla que llevaba con él y unos extraños objetos en sus antebrazos.

—Soy Fireball

— ¿Fireball? —cuestionó el gato.

—Te mostrare por qué— tomó una diminuta pelota de uno de los artefactos en sus antebrazos; esta aumento de tamaño y la arrojo hacia ellos incendiándose en el proceso. Realizó lo mismo con más de ellas.

Ladybug y Chat Noir esquivaban con maestría y se protegían de las pelotas de fuego. Fireball aprovecho su distracción para recuperar su bate y sorprenderlos. Fueron golpeados y arrojados lejos chocando con un edificio.

Se acercó a ellos con precaución —Entreguen los Miraculous.

La peliazul se apresuró a levantarse, aun con dolor, siendo seguida por el rubio — Sigue soñando.

Él sonrió —Como quieran— volvió atacarlos y ellos lo esquivaban y golpeaban tratando de derribarlo.

Ladybug analizó al joven nuevamente, tratando de averiguar donde pudiese estar el akuma, sin embargo, su búsqueda no duro mucho ya que fueron golpeados otra vez.

—Esto comienza a ser aburrido— colocó el bate sobre su hombro.

No estoy muy segura, pero tal vez este en el bate— lo miro fijamente.

—Nosotros pensamos lo mismo— respondió Chat.

—Entonces buscaré entretenimiento en otro lado. Adiós—Fireball se fue del lugar a toda velocidad.

¡La gente! — pensaron ambos chicos y fueron tras él, no permitirían que hiciera más daño.

Caminaba no muy lejos de la Place des Vosges; las personas corrían despavoridas en dirección contraria, eso solo le indicaba algo: definitivamente había aparecido un nuevo villano. Estuvo ausente por algunas semanas y regreso ya que no era necesario que buscara más.

— ¡¿Nadie quiere jugar?! Entonces ¡Están fuera!

El maestro Fu escuchó la voz burlona y observó al akumatizado a unos metros frente a él. Fireball bateo para dañar a las personas que aún se encontraban en la calle; se oyeron gritos y pisadas de la multitud tratando de huir, el maestro tenía que hacer lo mismo. En ese momento notó como un par de esferas de fuego se dirigían a un niño, quien estaba sentado y llorando en el suelo. Corrió con todas sus fuerzas, importándole poco su condición. Todo parecía ocurrir lentamente solo escuchando su respiración, sabía que a pesar de su intento no llegaría a tiempo.

Una figura se abalanzó hacía el niño y lo tomó en brazos llevándoselo consigo fuera del peligro. Esa persona, cayó de espaldas y su cuerpo se contrajo dolorosamente por el impacto. El maestro paro en seco y miro a esa persona, pudo apreciar el largo cabello así que supuso que era una chica. La joven se levantó, ignorando el dolor, y corrió a un lugar seguro. El guardián decidió seguirla.

— ¡Detente! — Ladybug y Chat Noir impidieron su paso.

—No, ¿Ustedes de nuevo?— el villano bostezo.

— ¿Qué estás haciendo? ¡Quítales los Miraculous! — le ordenó Hawk Moth.

—Y eso haré— susurró. — Ya se los dije, me aburrí con ustedes, dejen que me divierta— dijo practicando su bateo.

—Recuerda utilizar tu cataclismo, yo me encargo del resto— Ladybug le susurró a su compañero, él asintió y corrió hacia el villano seguido por la ojiazul.

— Les gusta perder ¿Verdad? — se rio de ellos —Bien, juguemos entonces.

La chica se había ocultado detrás de uno de los autos más lejanos del lugar y el maestro se encontraba junto a ella. Le resultaba extraño que la joven ocultara su rostro con su cabello, no había visto algo así en París.

—Di-Disculpe que lo moleste.

Se volvió hacia la joven al escuchar su voz.

—Pero ¿Podría to-tomar al pequeño, por favor? Creo que… no le agrado.

Vio al niño todavía llorando y tratando de alejarse de ella empujándola con sus manitas. El hombre sonrió sutilmente —Claro. —La chica se acercó y el niño no dudo en irse con él.

—Gracias— suspiró aliviada.

—De nada—dio sin borrar su sonrisa.

Los héroes seguían luchando, buscando la forma de arrebatarle el bate. Chat Noir y Fireball chocaron sus armas empujándose entre sí.

—No eres un buen jugador— dijo el felino.

—Tienes razón.

Lo miro confundido por aquella confesión. El akumatizado le dio una sonrisa burlona para poco después golpearlo con su cabeza haciéndole retroceder y colocó el bate sobre su hombro —Parece que el gato se distrajo.

—Lo mismo digo— le dijo burlón.

Sintió como su arma se deslizaba de su mano — ¿Pero qué demonios…?— se volvió para buscarlo encontrándose con la mariquita.

—Creo que perdiste algo— dijo imitando la pose que él había hecho.

El villano fue a por ella, sin embargo, antes de que estuviera lo suficientemente cerca para dañarla, la peliazul lanzó su bate de regreso.

— ¡Ahora es mio! — El rubio lo atrapo con el Cataclismo activado destruyéndolo, no obstante, la mariposa no se hizo presente. —No puede ser—él miraba las cenizas del bate y al estar distraído, fue golpeado con fuerza haciéndolo caer; después hizo lo mismo con su compañera. Al ver aquello se incorporó como pudo y atacó con todas sus fuerzas.

Vamos, piensa— Ladybug se levantó despacio debido al dolor. Divisó como su amigo peleaba por protegerla —Si no era el bate, entonces ¿Qué es? — Escaneo a Fireball a detalle, sin permitirse ignorar nada siendo lo más rápida posible. Tenía que haber algo — ¿Pero qué? — Examinó todo su traje, hasta que vio una delgada pulsera plateada — ¡Eso es! — sé alejó un poco para activar su poder especial — ¡Lucky Charm! —Una manguera roja con puntos negros cayó en sus manos. — ¿Y ahora qué hago con esto? — dijo un poco molesta.

Observó a su alrededor, pero no lograba idear nada. Caminó más y más, hasta que visualizó la plaza; miró una vez más la manguera —Sería fácil de ajustar—volvió su vista a la Place des Vosges y sonrió.

— ¡Chat Noir! —

— ¡¿Qué sucede?! — El ojiverde esquivaba las pelotas en llamas que le eran lanzadas.

— ¡Por aquí!

Escuchó otra vez la voz de su compañera y se permitió girar en su dirección. Logró ver como ella entraba a la plaza y supo de inmediato lo que tenía que hacer.

—Ahora soy yo quien se aburre— se burló con el objetivo de provocarlo.

—Que mal gato— sonrió ante su comentario —Entonces ¡Vete! — dio media vuelta dispuesto a buscar a la heroína.

En eso, un sonido proveniente de su anillo lo alertó —Piensa en algo— Chat se colocó en posición defensiva. —Así que te retiras sin terminar la pelea ¿Eh? Debes pasar mucho tiempo en la banca ¡Eres un jugador patético! —De repente, una bola de fuego se dirigía a él, pero la interceptó con éxito.

—Veremos quién es el jugador patético— dijo cerrando su puño con fuerza.

El felino era perseguido por el akumatizado, llevaba algo de ventaja; ahora que había conseguido lo que quería tenía que llevarlo a la plaza.

— ¿Por qué huyes cobarde? —Seguí arrojando pelotas en llamas.

Que bien que no se ha incendiado nada—Llego al centro de la plaza y busco a su amiga.

—Chat, por aquí— la mariquita le hablo oculta en la fuente. Se acercó a ella y acato sus indicaciones.

Pasaron algunos segundos para que él villano apareciera. —No eres muy listo— caminó lentamente hacía él.

—Yo no pienso lo mismo—

Vio como el rubio se apartó y sintió que un líquido golpeaba todo su cuerpo mojándolo. Poco después, Ladybug dejo de bañarlo y sonrió debido al éxito de su plan. Fireball, furioso, atacó, sin embargo, esta vez solo arrojaba simples pelotas que eran detenidas por ambos héroes. El gato y el bicho no tardaron en inmovilizarlo y romper su pulsera, ya que pronto se destransformarían.

El akuma aleteó frente a la peliazul antes de ser atrapado por su yo-yo, liberando un segundo después dejando ver a una blanca mariposa. Lanzó el amuleto al aire y todo el caos cometido por Fireball desapareció.

— ¿Ah? ¿Qué paso? —decía el joven arrodillado.

— ¡Bien hecho! — chocaron sus puños felices de que todo acabará. Una vez más los planes de Hawk Moth fueron frustrados.

— ¡Claude! — una mujer corría buscando a su hijo, sin saber el cómo pudo extraviarlo. Lagrimas corrían por su rostro por la angustia de pensar que podría estar en peligro.

—Tranquila, él está bien— el maestro y Soleil se acercaban a ella, lo que hizo que se detuviera

— ¡Claude! — se apresuró a tomarlo en sus brazos y llenarlo de besos. Ellos sonreían ante tal escena.

— ¡Gracias señor! Muchas gracias por salvarlo— decía aun besando a su hijo.

—No, no fui yo quien…—

—Estaré eternamente agradecida. Si me disculpan, tengo que irme. De nuevo ¡Muchas gracias señor! — la mujer partió contenta a su hogar.

—No era a mí a quien tenía que agradecerle— miro a la chica que tenía al lado.

— ¿Di-Disculpe? — también lo observó.

—Tú lo salvaste, el agradecimiento era para ti.

—Entiendo… no tengo problema con ello, lo importante es que están juntos y a salvo.

—Ya veo— el maestro sonrío y vio como ella se sobresaltó como si hubiera recordado algo.

—Lo-Lo siento, pero también tengo que irme.

—Comprendo, entonces adiós.

—Que tenga una buena tarde señor—dicho eso, la azabache se fue bajo la atenta mirada del maestro.

—Fue un día bastante ajetreado— el ojiverde respiró profundo recostándose en su cama e hizo una seña para que su acompañante se sentara a un lado de él

—Sí. Estoy un poco cansada.

—Ya somos dos je, je.

— ¿Cómo sigue tu mano?

— ¿Ah?

—Sé que el atrapar aquella pelota te provoco dolor.

—Ya entiendo— observó su mano, es cierto que la pelota había sido lanzada con bastante fuerza, pero no le hizo ningún daño y la molestia desapareció rápido— No hay de qué preocuparse, solo fue eso dolor— él sonrió y ella asintió.

—Por cierto Soleil.

— ¿Si?

—He estado pensando y… ¿Has tenido la idea de tener un teléfono móvil?

La chica ladeo la cabeza, sin entender porque le hablaba de ello.

Fuera de la mansión Agreste, alguien observaba la fachada oculto en la oscuridad proporcionada por la noche.

—No me esperaba esto, el que viva aquí sí que es una verdadera sorpresa.

—Sí que lo es— dijo Wayzz

—Así que ¿Es totalmente seguro que es ella?

—Sí, es ella. No tengo ninguna duda— dijo un segundo kwami.

—Bien, ahora ¿Cómo haré para entregarlo?

—Y no sabe cuál es su habitación— comentó el kwami verde.

—Tienes razón Wayzz. Será mejor darse prisa— suspiró el anciano—Manos a la obra.

Abrió la puerta de la habitación esperando que ella no se enojara. Había estado tocando la puerta por varios minutos y no recibió respuesta alguna.

— ¿Ma-Madre? —llamó estando dentro, obtuvo el mismo resultado.

Adrien me dijo que estaba aquí. —Observó su alrededor, admirando la recamará de su progenitora, todo era tan ¿elegante? Continúo con ello hasta que visualizó algunos objetos debajo de los cojines de la cama.

Durante mucho tiempo la curiosidad innata no estuvo de su parte, además sabía que husmear en las cosas de otras personas no era correcto, pero por otro lado…Temerosa, levantó el cojín y miró aquellos objetos. No había nada fuera de lo común, las llaves de su auto, un cepillo para el cabello, un lápiz labial y un espejo compacto, este último con un diseño de rosa. Lo tomó con cuidado y lo revisó; era plateado y ligero, muy bonito. Después lo giro y se percató de las letras grabadas en el objeto, sin embargo, a diferencia de lo demás, las letras estaban muy dañadas, casi indescifrables.

—C-a-m-i-l-a— deletreó susurrando—Camila—parpadeo varias veces — ¿Qué extraño?

Sacudió su cabeza de un lado a otro volviendo a enfocarse en lo que había hecho y dejo todo como lo encontró. Se arrepintió de fisgonear y salió de la habitación sintiéndose culpable.

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Antes que nada quiero agradecer a Itami Kurushimi, a Alepxa Pendragon y a ELVIS5555 por sus maravillosos comentarios y también a los que siguen esta historia. Muchas gracias por su apoyo.

Disculpen (de nuevo) por la tardanza, pero mi computadora murió y no he podido escribir la historia (pido prestada la computadora de mi hermano). Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)

Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos. Me gustaría saber que opinan de la historia, y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.

¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!