Capítulo 16

Gymnastique

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

—Hablan—

Piensan

...

Ambos chicos viajaban en dirección a la escuela. El rubio le explicaba a la azabache como usar su teléfono nuevo, ya que el día anterior había logrado encontrar a su mamá y hacer su petición. Al principio pensó que se enojaría, sin embargo, no fue así, al contrario; le sonrió, le dijo que si y de inmediato le ordeno a su chofer que comprará uno. Estaba muy agradecida por ello.

—Hemos llegado— el chico interrumpió sus pensamientos —Seguiré explicándote cuando estemos en el salón.

—De acuerdo.

Bajaron del auto y caminaron al aula. Al llegar saludaron a sus amigos presentes. Nino aun no llegaba, así que el ojiverde le dijo a la azabache que dejara sus cosas y después se sentara junto a él.

—Ahora te daré mi número y lo guardadas en contactos ¿Esta bien? — La joven asintió e hizo lo que le indicó mientras él observaba.

—Muy bien Soleil— el chico sonrió— Con esto terminamos, ya sabes todo lo necesario. Si necesitas ayuda o tienes dudas respecto a algo, puedes preguntarme.

La joven asintió —Gracias—

Entro a su habitación con pereza y suspiró pesadamente al ver su cama desordenada, era normal que ella la ordenara antes de ir a clases, pero estos últimos días era diferente, puesto que prefería dormir algunos minutos más. Miro la hora en su celular: 7:15 pm.

Cuando su maestro la dejo salir un poco antes ella se alegró mucho, tenía unos cuantos minutos más. Volvió su vista a su cama y suspiro por segunda vez; le dolía todo el cuerpo y estaba muy cansada. Respiró profundo, dejo su mochila a un lado y arreglo la cama.

Luego de eso, se dispuso a hacer su tarea, no obstante, al colocar sus libros en el sencillo buro junto a su cama, notó una pequeña caja negra con una especie de grabado o patrón en rojo. La tomó con cuidado y la examinó.

—Esto no es mío— susurró siguiendo con su observación —Tal vez alguien lo dejo aquí, pero eso significaría que alguien entró a mi habitación. —Decidida a devolverlo, pensó en preguntar a su rubio amigo primero. Sin embargo, antes de hacer cualquier movimiento, se le ocurrió la idea de revisar dentro de la caja, tal vez tuviera el nombre del dueño. Vio un botón dorado, en uno de los lados de la caja, justo en el centro; lo presionó haciendo que esta se abriera y fue cegada por un resplandor intenso.

La chica mantuvo cerrados los ojos por unos cuantos segundos, trato de abrirlos pestañeando varias veces, después fijo su vista en la pequeña creatura frente a ella. Lo que parecía ser un animal se acercaba a ella, retrocedió un poco.

—Hola—dijo aquel ser blanco, para luego sonreír.

¡Habla! — sorprendida siguió observando. El animal se acercó más a ella aunque esta vez no se movió.

—Lo sé, esto te resulta muy extraño ¿Cierto? — rio sutilmente.

¿Qué clase de animal es? No, los animales no hablan ¿O sí? Una vez leí sobre…— la chica divagaba en su mente.

Al no obtener respuesta la creatura continuo —Bien, primero que nada, permíteme presentarme. Mi nombre es Maitti y soy un kwami. Otorgo poderes a mis portadores y en esta ocasión, serás una de ellos. Serás una superheroína— dijo sonriendo de nuevo.

Soleil sacudió su cabeza despacio —Tal vez el cansancio al fin ha hecho efecto. Voy a decirle a Adrien que… creo que no estoy bien—hablo para sí misma.

— ¡No! ¡Espera! —Dijo de prisa— No puedes decirle a nadie sobre mí, por favor. Tiene que ser un secreto ¿Sí? — la miro con ojos suplicantes.

—E-Esta bien— respiro profundo —E-Entonces esto no es producto de mi mente ¿Verdad?

El kwami rio de nuevo—Por supuesto que no.

—Ya veo— suspiro.

—Tranquila, confía en mí— se acercó más a la joven.

Soleil no estaba segura de como dirigirse a ella, pero al final decidió hacerlo como con cualquier persona que no conocía —Usted dijo que sería una superheroína ¿Cómo Chat Noir y Ladybug?

—Así es y no tienes que tratarme tan formal, no es necesario.

Ella sintió —Pe-Pero ¿Yo? ¿Yo soy la indicada? ¿Por qué yo? E-Es decir, no creo que lo sea.

—Claro que lo eres. No tienes por qué dudarlo.

El silenció gobernó por unos segundos, —Es soló que… n-no estoy muy convencida de ello.

— ¿Por qué?

—Humm… di-digamos que soy vigilada casi todo el tiempo, no pu-puedo salir tan fácilmente de casa y… tengo demasiadas cosas que hacer— bajo la cabeza y exhaló — El ser un héroe… es una responsabilidad muy grande. No sé si…

—Entiendo— ella sonrió cálidamente—Tienes miedo— La chica se quedó en silencio — ¿Puedo preguntarte algo? — La azabache asintió de nuevo — ¿Qué dice tu corazón?

— ¿Di-Disculpa? — volvió su vista a la pequeña.

—Tu corazón ¿Alguna vez lo has escuchado? — cuestionó, aunque ya sabía la respuesta

Ella sonrió débilmente, esas palabras le recordaban tanto. —To-Todo el tiempo

— ¿Y qué te dice ahora?

Suspiró de nuevo —Que a-acepte, que todo estará bien, que…— se acercó a la ventana y observó a la bella ciudad de París — que lo haga por ellos, para que estén a salvo —

Sonrió por su respuesta y se colocó a un lado de ella —No voy a decirte que no tendrás problemas con ello, que todo será muy fácil y que no se correrán peligros, porque no es así. Como tú lo has dicho es una responsabilidad muy grande, pero ¿Sabes? No estarás sola, tendrás a otros héroes acompañándote, aprenderás con ellos y yo estaré aquí para ti. Yo confió en ti.

Sintió una calidez en su pecho, misma que la hizo sonreír. Fijo su mirada en las calles, en el cielo, en las luces que brindaban un hermoso efecto a la ciudad y por último a las personas que aún estaban fuera. —Lo- Lo haré— dijo con determinación y se giró hacía la creatura.

— ¡Muy bien! — el kwami dio una vuelta en señal de alegría siendo observada por su nueva compañera.

— ¡Ah! P-Por cierto, no me he presentado, lo siento. Mi nombre es Soleil. Mucho gusto— Extendió una de sus manos hacía ella, pero de inmediato se sintió tonta por su acción —Lo siento— quiso retirar su mano, cuando Maitti tomo uno de sus dedos

—Encantada de conocerte Soleil— respondió el kwami riendo —Ahora qué tal si nos conocemos un poco más. Háblame de ti— dijo manteniendo su sonrisa.

Esta vez la profesora Fältskog no había tenido consideración dejar toda es tarea para mañana era un verdadero castigo. El rubio bostezo por el aburrimiento.

—Ya no quiero hacer esto— se recostó en su cama.

—Has tardado bastante esta vez— dijo el kwami negro mientras comía.

—Lo sé— volvió a bostezar— ¡Ya se! Iré con Soleil, podría hablar con ella.

—Que te diviertas— Plagg seguía con lo suyo.

El chico rodo los ojos ante el comentario desinteresado de su kwami. Caminó a la puerta, la abrió y se dispuso a salir, sin embargo, se detuvo. La azabache había regresado hace poco, lo más probable era que estuviera cansada y a pesar de eso estaría haciendo su tarea. Sonrió por ello. —Hablaré con ella otro día— dio media vuelta y cerró la puerta tras de si — ¿Qué tal si salimos a patrullar?

—Pero, mi queso— le proporciono un gran abrazo al trozo que tenía.

—Terminaras cuando regresemos— el ojiverde se acercó a él y Plagg suspiró dándose por vencido.

— ¡Es asombroso! Lo puedes utilizar a tu favor e incluso significaría una ventaja.

— ¿De verdad lo crees? —abrazó sus piernas acercándolas a su pecho.

—Claro que sí. Apuesto que eres muy buena.

—Gracias Maitti.

—De nada —el kwami blanco la miró atenta durante varios segundos, cuando por fin habló—Discúlpame si te incomodo ¿Podría hacerte otra pregunta? —Ella asintió— ¿Por qué cubres tu rostro?

—E-Es… yo…— la joven titubeaba

—No te sientas obligada a responder, no quiero forzarte. Lo siento.

La joven guardo silencio por un momento. Maitti era adorable y le transmitía mucha confianza. Estaría con ella por algún tiempo por lo que no tenía sentido ocultarle las cosas, no obstante, no podría decirle todo esta noche; le costaba hablar de ello. —E-Está bien, no tienes por qué disculparte— respiro profundo— Y respecto a la pregunta, es por…— sin terminar de hablar, respiro de nuevo y comenzó a apartar su cabello lentamente hasta quitarlo de su cara por completo, escuchando el jadeo del kwami.

La pequeña se acercó y tocó su rostro con delicadeza haciendo que la chica se tensará un poco. Ignoró esa acción —Pero q…

—Por eso debo mantenerlo escondido, es la principal razón—hizo a un lado su cabello y bajo la cabeza.

Maitti entendió que la chica no se sentía cómoda, así que decidió no preguntar más. — Yo puedo ayudar.

Al escuchar sus palabras, la miró — ¿Puedes hacerlo?

—Si— sonrió — ¿Me dejarías hacerlo?

—No lo sé, yo… De cualquier forma voy a seguir ocultándolo.

—Comprendo. Pero podría significar un problema para ocultar tu identidad ¿Sabes a lo que me refiero?

—Sí— sonrió—Esta bien, puedes hacerlo.

El kwami blanco puso sus manos sobre su rostro. Decidió cerrar los ojos para poco después sentir una gran calidez reconfortante en todo su cuerpo.

—Termine.

Abrió los ojos y vio la cálida sonrisa del kwami.

—Muchas gracias—sonrió aún más. No necesitaba mirarse en un espejo para saber si había funcionado, lo había sentido.

—Ahora ¿Te parece si practicamos?

— ¿Practicar?

—Así es. Te explicaré: Te transformarás y saldremos a la ciudad. Quiero que empieces a adaptarte, yo te guiaré. Aún faltan más cosas por decir, pero lo haré en el camino.

Soleil la miraba confundida. No lograba entender del todo.

Maitti bajo al suelo y le indicó que levantará la cajita y el broche. Este último tenía forma de corazón, con un símbolo de infinito acompañándolo y plateado. —Ponte el broche. Siguió su instrucción y lo colocó en la parte izquierda de su pecho. —Ahora solo di: ¡Maitti, transfórmame!

—De-De acuerdo… Maitti, transfórmame.

Le encantaba la vista de la ciudad por la noche, iluminada y bastante tranquila, era genial. Saltaba de techo en techo sintiendo la brisa nocturna golpear su rostro. Estaba dispuesto a quedarse fuera por mucho más tiempo, sin embargo, tenía deberes. Esta vez, procuro no alejarse mucho de su hogar.

Paro en la terraza de un edificio maravillándose con la el brillo de la luna, se sentía libre y relajado. Pasaron unos cuantos minutos más y se preparó para regresar a casa. En su camino de vuelta, trataba de resolver algunos ejercicios del último tema que le quedaba, no obstante, un movimiento atrajo su atención. Se detuvo y busco con la mirada a ese algo o alguien; pudo visualizar a una persona de blanco saltando y corriendo por los techos, al igual que él, alejándose cada vez más. Sin pensarlo corrió detrás de esa persona, pero no logro alcanzarla, finalmente la perdió de vista.

—Y ¿Cómo voy a llevarte conmigo? — La azabache buscaba la forma de que Maitti no fuera vista. Llevarla en la mochila no era una buena opción y tampoco tenía un bolso.

—Puedo ocultarme entre tu ropa, soy pequeña— rio levemente.

Eso no la convencía, en su ropa, sin un lugar fijo, podría lastimarla o aplastarla—Tengo una idea. —Se dirigió a su pequeño armario y busco. —Aquí esta— dijo mientras le mostraba la prenda.

— ¿Qué es?

—Es una camiseta— Era holgada, de tirantes y de color blanco. Señaló el bolsillo en la parte superior izquierda.

—Es una buena idea— el kwami sonrió.

— ¿Estarás cómoda con esto? — dijo dudando de su plan.

—No te preocupes, estaré bien. Es lo suficientemente grande.

—Por cierto ¿Comes? ¿Qué es lo que comes?

Maitti soltó una risita —Si, yo también como. Pues verás, lo que como es fruta principalmente, sobre todo las fresas y las manzanas, el chocolate también puede ser una opción.

—Humm… creo que puedo conseguir cualquiera de esos tres. Espérame por favor. Me cambiaré, buscaré tu comida y nos iremos a la escuela.

El kwami asintió y esperó sentada en la cama de la chica.

Soleil estaba en el baño de su escuela. Las clases habían terminado y no quedaban muchas personas en las instalaciones. Adrien y ella se habían quedado un poco más ya que necesitaban buscar ciertos libros en la biblioteca.

—Maitti— susurró.

— ¿Qué sucede? —dijo asomándose desde el bolsillo de la chica, apartando un poco el buzo que llevaba.

— Me dirás si-si necesitas algo ¿Verdad?

—Por supuesto. No te preocupes.

Ella asintió. —También ¿P-Podrías explicarme, de nuevo, que es lo que tengo que hacer? Por favor.

—Sí. Como te había dicho antes; solo entrarás en acción cuando las cosas se pongan difíciles, para ser precisa, cuando Ladybug y Chat Noir requieran de más ayuda. Y sobre todo, tu principal objetivo es proteger los Miraculous de ambos.

—Pe-Pero ¿Cómo sabré cuando necesiten ayuda?

—Tranquila. De eso me encargo yo.

—Gracias Maitti. —

—De nada.

—Aun no-no puedo creer que esto esté pasando.

—Lo sé. Pero no tiene por qué estresarte — Sonrió— Regresemos— El kwami volvió a su escondite y la joven salió del lugar.

—Muy bien Paulette, hemos terminado por el día de hoy. Estas más que lista para él campeonato de gimnasia— su entrenadora se acercó a ella y la abrazó.

—Ganaré, se lo aseguro. No voy a fallar— dijo sonriendo.

—Me alegra oír eso, confió en ti. — La soltó—Recuerda que es en una semana.

—Ya sé. Siempre lo tengo presente.

Otra chica caminaba hacia ellas con el ceño fruncido, rápidamente cambio su expresión al hablarle a su entrenadora— Ya he terminado entrenadora.

—Entonces eso significa que pueden irse a casa. Descansen y nos vemos mañana.

Ambas chicas tomaron sus cosas y dejaron el gimnasio

No muy lejos de ahí, Paulette esperaba el autobús cuando alguien se acercó a ella.

— ¡Paulette!

— ¡Oh! Julie, eres tu— le sonrió a la recién llegada. — ¿A qué se debe que vengas a mí?

—Que estoy cansada de que siempre estés molestándome y sintiéndote la reina. Todas estamos hartas. — se cruzó de brazos.

—Julie, Julie, Julie. ¿Acaso es envidia lo que puedo ver en ti? Ya acéptalo, ni tu ni las otras están a mi altura, soy lo mejor que le ha pasado a este equipo.

Dio un par de pasos para cercarse —Eso no es…

Paulette la interrumpió —Si lo es, esa es la verdad y la entrenadora lo sabe. Abre los ojos, soy la esperanza del equipo. Fuiste la mejor, pero ahora ya no le importas a nadie. Tanto es así que la entrenadora ha decidido que no vayas al campeonato.

— ¿Qué? — sintió una punzada en el corazón haciendo que sus ojos comenzarán a arder.

—Así es. Tu accidente hizo que perdieras muchas horas de entrenamiento y el campeonato está cerca ¿Enserio creíste que te dejaría participar? — rio al ver la expresión en su rostro.

—Pero he estado practicando tanto, todos los días, muchas horas… ¡No! Ella no haría eso— su visión era borrosa, las lágrimas amenazaban con salir.

—Tienes razón.

— ¿Eh? — El autobús se detuvo frente a ellas.

—Yo la convencí de ello. —Tomó sus cosas— Adiós— Paulette subió al autobús, no sin antes darle una última mirada y sonreírle con arrogancia, dejando a la joven llorando en el suelo.

Adrien y Soleil caminaban directo a la salida con varios libros extra en sus mochilas, en realidad el chico los había pedido y ella se ofreció para llevar algunos a lo que el rubio acepto.

—Fue un buen día ¿No lo crees? — dijo sonriendo.

Tenía razón, no había sido malo, exceptuando las ocasiones en que la señorita Bourgeois la había hecho caer de nuevo, todo estuvo bien. —Sí, lo fue.

—Llamaré a Gorilla— el ojiverde sacó su teléfono cuando escucharon gritos cercanos. Observaron como las personas corrían y se escondían. Él frunció el ceño y le indicó a la azabache que lo siguiera de vuelta al edificio.

—Hola señorita— dijo el felino acercándose a la chica que caminaba en la calle.

Ella vestía un leotardo de color verde con mangas y medias negras ligeramente traslucidas decoras con pedrería plateada y un listón que recogía su cabello del mismo color que el leotardo.

—Lo lamento, pero estoy aquí para evitar que sigas aterrorizando a la gente. Haz esto más fácil para los dos y detente ¿De acuerdo?

La chica corrió hacía Chat para atacar, no obstante, las esquivo sin dificultades.

—Buen intento, pero…

Fue interrumpido por un golpe en su estómago que logró derribarlo — ¿Qué sucedió?— A pesar de estar en el suelo pudo ver como la akumatizada daba saltos hacia atrás para alejarse.

Es rápida y muy ágil— se levantó veloz— Eso es sorprendente, aunque yo también puedo hacer lo mismo. Atacó a la joven, sin embargo, no lograba tocarla.

—Eres buena ¿Humm…?

—Gymnastique. — sonrió astuta.

—Gusto en conocerte.

Ella no respondió y continuó con sus ataques. Utilizaba las lámparas de la calle y algunos tubos que salían de los edificios para impulsarse.

También tiene muy buen equilibrio.

De repente, un yo-yo apareció enredándose en sus piernas haciéndola caer.

—Justo a tiempo Ladybug— habló su compañero.

—Lo sé— sonrió.

— ¿De verdad creen que pueden detenerme con eso? — La villana se paró de manos y volvió a saltar hacía atrás llevándose a la heroína con ella.

— ¡Ladybug! — el ojiverde fue tras ambas chicas.

La mariquita seguía siendo arrastrada hasta que de repente se detuvo y escuchó pasos detrás de ella.

— ¿Estas bien? — su compañero la ayudo a incorporarse.

—Si— dijo mientras revisaba su alrededor — ¿A dónde fue?

—No lo sé.

Frunció el ceño —Será mejor que la encontremos lo antes posible.

— ¡Por favor, detente! — la joven corría por las calles tan rápido como sus piernas se lo permitían.

— ¿Ahora quién es la mejor Paulette? ¿Quién está llorando ahora? — se ría de lo patética que se veía huyendo.

— ¿Julie? — redujo su velocidad para girarse dándole la oportunidad de saltar frente a ella obstaculizando su paso.

—Te alcance— le dio una sonrisa ladina produciéndole miedo. La tomó de los brazos y se la llevo.

Cerca de ahí una joven observó atentamente procurando no ser vista. — ¿Fue una buena idea seguirla?

—Claro que si, tal vez Chat Noir y Ladybug necesiten ayuda— le dijo el kwami.

La azabache asintió y decidió seguirla, esperando que todo estuviera bien. Aunque no pudo evitar un pensamiento fugaz, pues no llegaría a todas sus clases —Estoy en problemas.

...

—Sabía que te encantarían. Sé que los listones son tus favoritos ¿Verdad? — se burló.

— ¡No! ¡Por favor, suéltame! — La joven derramaba lágrimas. Colgaba desde lo alto de un edificio. Estaba horrorizada.

— ¿Tan pronto? — soltó una carcajada.

— ¡Déjala ir! — Los héroes de París finalmente llegaron.

—Humm… yo creo que no— dijo al mismo tiempo que balanceaba a la chica.

— ¡Detente! — la peliazul dio un paso hacia adelante extendiendo su mano.

— ¡Es tu oportunidad! ¡Los miraculous! — ordenó Hawk Moth.

—Entreguen sus Miraculous y la liberaré— la movió de nuevo y el listón comenzó a romperse.

— ¡Por favor! ¡Ayúdenme! — Paulette gritó con todas su fuerzas asustando a ambos héroes.

—Cualquier movimiento innecesario hará que la suelte— frunció el ceño.

Piensa Ladybug— sentía la angustia en todo su cuerpo — Chat, tenemos que ceder para salvar a la chica. Lo haremos al mismo tiempo. —Dijo sin molestarse en susurrar, puesto que parecería extraño y no quería arriesgarse.

En un principio él rubio captó el mensaje, pero pasando algunos segundos y manteniendo la mirada de la mariquita por fin lo hizo. —De acuerdo.

— ¿Escuchaste eso? Te los daremos.

—Excelente— se alejó de Paulette y camino hacia ellos viendo como estos hacían lo mismo. Una vez que estuvo lo bastante alejada de la víctima el plan se puso en marcha.

— ¡Ahora!

Chat Noir arremetió contra la akumatizda y la ojiazul tomó el listón percatándose que estaba a punto de desgarrarse por completo.

— ¡Te tengo! Estas a salvo— dijo tendida boca abajo sujetándola —No te preocupes vas a ¡Ah! — sintió un gran peso en su espalda, el cual le provocó mucho dolor.

—Será mejor que la sueltes— Gymnastique presionó más su pie contra ella.

— ¡No! — dijo adolorida.

—Si es así como lo quieres…

— ¡Alejate de ella! — El rubio la golpeo logrando apartarla— ¡Vete de aquí!

Sin objetar, la mariquita cortó el listón, subió y cargó a la joven para después marcharse.

Soleil, quien estaba no muy lejos de ahí, dio un suspiro de alivio al ver a Ladybug irse con la chica, sin embargo, también le preocupaba Chat Noir. Divisaba como el joven héroe luchaba contra la villana, pero tenía problemas para vencerla. Finalmente, el felino fue vencido y atado por ella.

— ¿Maitti? — llamó la azabache.

El kwami supo lo que su nueva portadora iba a preguntar. —De acuerdo Soleil. Esta será tu primera misión.

La tímida joven respiró profundo y asintió.

—Tranquila, estaré contigo. Solo confía en ti— finalizó sonriendo.

—Muchas gracias— sonrió de vuelta — Bien hagámoslo ¡Maitti, transfórmame!

El ojiverde, quien colgaba al igual que aquella chica, tenía una expresión de fastidio. En realidad estaba molesto consigo mismo, pues no había durado mucho en la pelea —Vaya héroe que soy. —Se retorció tratando de escapar hasta que pudo liberar uno de sus brazos, contento con ello, decidió mecerse para sujetarse de la orilla del edificio y subir. No tardó en darse cuenta del error que había cometido: el listón se estaba desgarrando. —No, no, no por favor. — fijo su vista en aquella rotura con la esperanza de que no siguiera su camino, no obstante, la suerte no estaba de su lado. Se rompió y lo último que hizo fue extender su brazo y cerrar los ojos. Si era sincero, deseaba que su compañera de ojos azules viniera en su rescate, pero si era realista… tal vez esta vez no llegaría, solo le quedaba esperar el impacto, y al parecer este tampoco llego.

La calidez que sintió su mano hizo que abriera sus ojos encontrándose con la gran vista de París; después, miro hacia arriba y vio un par de ojos de un dorado brillante así como el cabello largo que caía de sus hombros. Lo subió con cuidado para luego desatarlo.

Mientras se quitaba totalmente el listón observó a la joven. Vestía un traje blanco con decorados dorados y una cauda que llegaba hasta sus pantorrillas.

—Muchas gracias por ayudarme— sonrió el felino.

Ella asintió y se fue del lugar sin darle tiempo al gato de decir algo más. Entonces, recordó a la persona de blanco que vio la noche anterior y sonrió aún más —Parece que hay una nueva heroína en París. —Pronto se deshizo de sus pensamientos. Tenía que ir con Ladybug.

La mariquita lanzaba golpes y patadas que eran contrarrestados por Gymnastique — ¿Dónde está Chat Noir?

La villana sonrió con burla —Esta colgando. Fue muy fácil atraparlo— se acercó a ella —Necesito que me des tu Miraculous así podré ir por el de él y terminar de una vez por todas para poder ir tras Paulette. ¿Lo entiendes?

— ¡No te lo permitiré! — La peliazul corrió e hizo el gesto de golpearla, está la esquivo pero no logro hacer lo mismo con la patada baja de la heroína, fue derribada. Ladybug aprovecho la oportunidad — ¡Lucky Charm!

Apareció una botella de aceite de color rojo con puntos negros, la cual atrapó —Genial, ¿Qué voy a hacer con esto? —Buscó entre todo el lugar esperando encontrar la forma de usar el objeto. — ¡Eso es! — Entonces la peliazul vertió el aceite en todo el suelo y también en su yo-yo.

Vio como la akumatizada se levantaba lista para luchar volviendo al intercambio de golpes. Sin darse cuenta, la Gymnastique se acercaba al área cubierta por aceite mientras saltaba y hacia piruetas. Sus manos y pies se llenaban de aquel líquido.

— ¿Qué es esto? — froto sus manos.

— ¡Deja de jugar y tráeme los Miraculous! —Hawk Moth gruñía.

No importa. Basta de juegos — dijo al mismo tiempo que tomaba el yo-yo, sin embargo la mariquita no lucia sorprendida. Intentó apoderarse del arma, no obstante, se le resbalaba de las manos. Al ver que era inútil quiso volver a arremeter contra la ojiazul cayendo en el intento. — ¡Grrr!

—Se acabó— Ladybug se acercó a ella para buscar el objeto que tenía al akuma.

Veloz, Gymnastique se levantó preparada para golpearla, pero fue acorralada por la vara y el cuerpo del felino, sin embargo, no duró mucho tiempo, pues lo golpeó en el abdomen liberándose y alejándose torpemente con su arma.

—Se supone que te deje balanceando— los miro con furia.

—Digamos que tengo muchos amigos— le dio un guiño al mismo tiempo que Ladybug hacía girar su yo-yo.

—Aunque sean dos, no son rivales para mí— se puso en guardia — Además, ahora tengo esto. —agitó la vara del rubio.

El chico sonrió— Y yo tengo esto— le mostró el collar que tenía en sus manos para después dárselo a su compañera.

—Pensé que el akuma podría estar ahí ya que era el único objeto que tenía— le dijo. Luego, fijo su vista nuevamente en la villana— Y viendo tu expresión puedo asegurarlo.

—Gracias Chat— la peliazul lo rompió haciendo que la mariposa saliera y aleteará frente a ellos.

A pesar de todo, Gymnastique trató de correr hacía ellos, solo para caer de rodillas.

—Has hecho mucho daño pequeño akuma. — Con ello la ojiazul lo purificó y lanzó la botella de aceite al cielo regresando todo a la normalidad.

— ¡Bien hecho! —Chocaron sus puños. Una vez más habían salvado el día.

Terminada la misión Chat Noir regresaba a la escuela. Llegó a un callejón cerca de las instalaciones, se destransformó y siguió su camino.

Había pensado en contarle a Ladybug sobre la nueva compañera que tendrían, pero al final no lo hizo. Fue extraño el que se fuera tan rápido, no pudo preguntar nada, sin embargo, la verían de nuevo y ella se presentaría. No había prisa alguna, ya hablarían con ella más adelante.

— ¿Adrien? — la azabache lo llamó acercándose lentamente.

El chico le sonrió y se acercó a ella —Lamento la demora— colocó una de sus manos en su hombro. La joven se puso tensa y esta vez el ojiverde lo notó. — ¿Cuántas veces ocurrió eso? —Por ahora lo dejaría pasar. — ¿Lista para irnos?

—Sí. — se situó a su lado.

Quiero agradecer a todos quienes comentan y siguen mi historia. Muchas gracias por su apoyo.

Disculpen (otra vez) por la tardanza, pero mi computadora murió y no he podido escribir la historia (pido prestada la computadora de mi hermano). Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)

Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos. Me gustaría saber que opinan de la historia, y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.

¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!