Capítulo 18

Kick-Boxer

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

— Hablan —

Piensan

«Hablan en otro idioma»

Los chicos se encontraban concentrados en el tema que impartía la profesora Bustier. Una vez que el tema termino de ser explicado, tomó la lista de alumnos y observó a la clase.

—Presten atención por favor. — Los jóvenes obedecieron mirando a la mujer frente a ellos. —Debido a que han estado trabajando muy bien en equipos, volveremos a realizar otro trabajo. Esta vez será en tríos y yo voy a escogerlos. Voy a darles tres semanas para hacerlo ya que investigarán sobre los movimientos artísticos y literarios más importantes de la historia. Realizarán un ensayo así como una maqueta, una creación literaria entre otros, para acompañar su investigación y presentármela solo a mí. Se les será más sencillo ya que hemos estado estudiando estos movimientos. Y para finalizar quiero decirles que entre más profundo y creativo sea su trabajo, la calificación aumentará. — Terminó con una sonrisa.

Sus estudiantes empezaron a comentar al respecto, haciendo más ruido conforme pasaban los segundos; aquellas voces sonaban ansiosas.

— ¡Chicos! ¡Chicos! — volvió a llamar su atención. —Tranquilos.

Pronto las voces fueron desapareciendo hasta quedar en silencio.

—Bien. Denme un momento y empezaré a nombrarlos.

Marinette se sintió nerviosa. A pesar que la idea le atraía, no era lo mismo con la elección de los integrantes. Se llevaba muy bien con sus compañeros, pero estaba la posibilidad de formar equipo con Chloé. ¡Estaría perdida!

Era irónico, pero la suerte muy pocas veces estaba de su lado. No lograba soportarla en la misma clase, mucho menos lo haría si le tocaba como una de sus compañeras de trabajo. Eso la asustaba.

Aún tenía esperanzas y quizás no sería tan malo… si el otro integrante era uno de sus amigos. Sin embargo, si el otro resultaba ser Sabrina, sería la gota que derramo el vaso. Ya había tenido suficiente de ese par en otras ocasiones.

Sintió que una mano se posaba sobre su hombro.

—Tranquila. Todo saldrá bien— dijo su mejor amiga.

—Eso espero.

—Ya lo verás. Además aun no nos han nombrado— le sonrió —No tienes por qué preocuparte.

—Pero…

—Muy bien. Llego la hora.

Todo el mundo presto atención a la mujer frente a ellos, la mayoría de ellos ansiosos.

—El primer trio será conformado por: Alya, Rose y Max.

La peliazul respiro profundo —De verdad espero que tengas razón.

—Claro que si amiga.

Su atención regreso a la profesora —El siguiente será conformado por… Adrien, Nathaniel y Marinette.

Al decir aquellos nombres, varios de los alumnos comenzaron a murmurar, pues se sabía que Nathaniel había albergado sentimientos por la ojiazul y Adrien había sido su novio. El hecho de que a los tres les tocará trabajar juntos les hacía preguntarse como terminaría todo. Aquello fue ignorado completamente por las Alya y Marinette.

— ¿Lo ves? — Susurró su amiga— Te preocupas demasiado y te tocaron muy buenos compañeros para este proyecto.

— ¡Tienes razón! — Se permitió relajarse. Chloé no estaría con ella.

Giro su cuerpo para ver al pelirrojo, encontrándose con unos ojos turquesa que la miraban con sorpresa. Ella le regalo una sonrisa.

—Y por último, Chloé, Mylène y Juleka.

En ese momento, sintió lastima por sus amigas, tendrían que soportar a la peor compañera de clase.

El joven rubio tomó sus cosas y se dirigió al asiento correspondiente para la clase de matemáticas. A pesar de haber creído que las clases de la profesora Fältskog mejorarían con el tiempo, solo lograron ser las más agotadoras de todas. A eso tenía que agregarle que su compañero de mesa no hablaba con él en ningún momento. Aunque tampoco hacía mucho por conocerlo más, y de alguna manera presentía que era mejor así.

Una vez en su lugar observó como los demás hacían lo mismo algunos conversaban con sus compañeros de mesa, mientras otros solo con sus amigos. Se giró y vio como la pequeña azabache se dirigía a su asiento con libros entre sus brazos, cuando de repente cayó y sus libros se dispersaron en el suelo, algunos de ellos se maltrataron. La peliazul y su mejor amigo se apresuraron para ayudarla a ponerse de pie.

A diferencia de otras veces, las únicas risas que se escucharon fueron las de Chloé y Sabrina. Todos sus compañeros miraban con disgusto a la rubia y su amiga. Estaban seguros que alguna de las dos era la responsable de eso.

— ¿Qué? Yo no tuve nada que ver en esto— se escuchó la voz e la rubia.

El suspiro. Si bien, Chlóe también era su amiga, no consentía su manera de actuar con los demás. Deseaba que ella cambiara o Soleil sería víctima de sus acciones por bastante tiempo.

Adrien y Nino caminaban lado a lado de la azabache. Era la hora de irse cuando una voz los detuvo.

— ¡Adrien!

Los tres se voltearon encontrándose con la ojiceleste.

— ¿Qué sucede? — respondió el ojiverde.

—Me preguntaba si podrías quedarte un poco, pienso que sería mejor si empezamos con el proyecto desde hoy.

Sus amigos se adelantaron. Su vista se mantuvo fija en los ojos de ella. No quería decirle que no, sin embargo, esta vez no podía. —Lo siento. No puedo quedarme ahora, pero podría mañana.

La peliazul desvió la mirada— Lo entiendo, no te preocupes, entonces mañana será. — Sonrió— Avanzaremos con lo esencial hoy y te avisaremos sobre los planes que tengamos— dijo refiriéndose a el pelirrojo y a ella.

—Gracias Marinette— le dio una sonrisa débil —Nos vemos mañana.

—Hasta mañana.

El rubio regreso con sus amigos y se marcharon.

— ¡Hola! — dijo llena de alegría y entusiasmo haciendo que el chico sonriera.

—Hola Marinette— dijo sereno mientras colocaba algunos libros que necesitarían utilizar —Me… me tome la libertad de escoger algunos libros sobre literatura en su mayoría y un par se arte.

Después de varias conversaciones entre ellos, Nathaniel pudo deshacerse de su nerviosismo, en parte era gracias a la chica que tenía en frente. Ella hacía que las cosas fueran cómodas para ambos. La calidez que lo inundaba cuando estaba cerca de ella aun persistía, sin embargo, su corazón ya no se aceleraba tanto, por lo menos no como lo hacía tiempo atrás y eso significaba algo bueno para él. Pues en el fondo sabía que Marinette no quería más que amistad entre ellos. Eso podría entenderlo, aunque sentía un malestar al pensar aquello.

—Ya veo. Entonces ¿Te parece si hacemos una lista de los temas que podemos abarcar? —sugirió con una sonrisa.

—Sí. De esa forma delimitaremos el tema, enfocándonos en los más importantes e interesantes.

— ¡Exacto!

—Después podríamos hacer lo mismo con las ideas que tengamos para hacer el proyecto más creativo— él sonrió.

—Estoy de acuerdo. Podemos avisar a Adrien después.

Su sonrisa se desvaneció—Claro— También tendría que seguir trabajando en eso. No podía seguir actuando así cuando el rubio era mencionado o lo veía.

— ¿Sabes? Contigo en el equipo, haremos el mejor trabajo de todos— dio una risita.

Volvió a sonreír— No te quites crédito.

—No lo hago, pero siempre he pensado que eres un chico muy talentoso.

Sus mejillas fueron adornadas con un poco de carmín —Gracias Marinette.

—Ahora ¡Comencemos!

— ¡Sí!

Cada uno tomo un libro, lápices y su cuaderno para trabajar.

—Entonces ¿Se suspendieron por hoy? —El rubio escribía en su cuaderno. Hace unos minutos, Soleil había tocado a su puerta para entregarle un libro que la había prestado.

—Algo así. Creo que es algo bueno, ya que puedo hacer la tarea de la señora Fältskog y podré dormir más.

—Me alegro. Necesitas más horas de sueño— él sonrió

—Tienes razón.

Ahora que ella estaba en su habitación, tenía la oportunidad de hacerle una pregunta que había vagado en su cabeza por algún tiempo.

— Soleil.

— ¿Si? — dijo atenta.

—Tu, humm…este… ¿Cómo decirlo? — Se rascó la mejilla— ¿Has intentado… encontrar a tu padre? O, no sé ¿Saber más de él?

La joven no dijo nada, se quedó callada pensando el porqué de esa pregunta tan inesperada.

Él estaba ansioso y un poco incómodo—Tal vez no fue buena idea preguntar.

—La verdad, es sí. Lo he intentado.

— ¿De verdad? — se acercó más a ella dejando su cuaderno.

La chica asintió —Pero no he tenido mucho éxito. No tenía muchos lugares donde buscar información. Y sé que quizás podría encontrar algo entre las cosas de mi madre pero no me sentiría bien indagando en ellas.

—Comprendo— El ojiverde apoyó la cabeza en sus manos. — ¿Puedo ayudar?

— ¿Disculpa? — dijo sorprendida.

Colocó una mano en su nuca— ¿Puedo ayudarte a investigar sobre él?

Bajo la cabeza y miró su regazo. Eso la confundió bastante. Volvió su vista al chico — ¿Por qué?

El posó una mano sobre su hombro —Eres mi amiga Soleil y si hay algo en lo que pueda ayudarte lo haré— él sonrió— Siempre puedes contar conmigo.

Sonrió de vuelta— Gracias Adrien y si está bien. Me gustaría que lo hicieras.

— ¡Perfecto!

En el centro de París un joven golpeaba con fuerza uno de los sacos de boxeo. En su mente se repetía a sí mismo el mejorar cada vez más.

— ¡Hey! ¡Paul! —

Fue llamado por uno de sus compañeros. Detuvo su entrenamiento y se acercó a él. — ¿Qué ocurre?

—Le estaba explicando a este tipo— lo señaló. —Que eres el mejor del lugar. Además, también practicas otros estilos de pelea.

Él se río y miro al desconocido —No es por presumir, pero tiene razón.

Al oír aquello, el sujeto soltó una carcajada —Por favor. Serás el mejor de este asqueroso basurero, pero en la ciudad hay mejores. No eres más que un perdedor.

—Escucha tarado. No sé quién rayos eres o por qué estás aquí, pero más vale que le tengas respeto a este gimnasio y a mí. Soy uno de los dueños. — No permitiría que se metieran con el lugar, su hermano y él lo habían construido, sacrificando muchas cosas y con mucho esfuerzo para salir adelante.

Él extraño le dio una sonrisa ladina —No soy el único que piensa así, así que será mejor que cierren este patético gimnasio lo antes posible, y soy Pierre por cierto.

—No tienes ningún derecho aquí. Qué tú y tus amigos sientan odio por el éxito de otros no nos importa.

—Te lo estoy advirtiendo— frunció el ceño— o de lo contrario…

Paul lo cortó— O ¿Qué?

—Destruiremos tu amado gimnasio.

—No te tengo miedo— se cruzó de brazos.

—Eso mismo dijo tu hermano. — Sonrió al ver su desconcertada mirada —Y ahora sabe de lo que somos capaces — se acercó y lo golpeo en el abdomen —Lo entiendes ¿No?

—Desgraciado— dijo con las manos apoyadas en su estómago.

—Bien. Mi trabajo está hecho. —Dio media vuelta—Espero no ver este lugar en los próximos días— Pierre salió con una gran sonrisa en su rostro.

Las emociones son tan fuertes. Los sentimientos de ira y tristeza puedo sentirlos a la perfección. —Una mariposa blanca voló hasta su mano. — Será una presa fácil para mi akuma— la cubrió para luego liberarla, ahora esta era de un color negro —Vuela mi preciado akuma y haz tu trabajo.

Paul se colocó sus guantes y golpeo el saco de box. Maldecía con todas sus fuerzas a Pierre; los golpes eran cada vez más rápidos y fuertes. — ¿Qué te hicieron hermano? —Se detuvo abruptamente pensando en lo anterior dicho por Pierre, sin percatarse de la mariposa negra que se posó en su guante derecho.

—Kick-Boxer, soy Hawk Moth y te ofrezco el poder para vengarte de aquellos que los han dañado y salvar a tu hermano. Solo tienes que traerme los Miraculous de Ladybug y Chat Noir.

—Si, Hawk Moth.

El ojiverde cambiaba los canales de la televisión sin prestar mucha atención, ya que conversaba con su amiga recostado en la cama—Entonces logre ir al concierto de Jagged Stone. Fue absolutamente genial.

—Y suena así— respondió la chica sentada a su lado.

Miró a su acompañante —Tal vez algún día podamos ir juntos a un concierto.

— ¿Lo dices enserio?

— ¡Sí! También podemos invitar a Nino, aunque tendríamos que obtener el permiso de nuestros padres.

—Sería lo primordial.

—Estoy de acuerdo— le sonrió. —Espérame solo un poco más y volveremos a la computadora. Estas aprendiendo rápido.

—Interrumpimos esta transmisión para informarles que eviten salir a las calles, ya que un nuevo villano está ocasionando severas afectaciones. Muestra una gran violencia e intolerancia. De ser posible quédense en sus casas hasta un nuevo aviso. — El canal regreso a su programación normal.

—Ladybug y Chat Noir se harán cargo ¿Verdad? — dijo la joven.

Fijo su vista en ella y le sonrió —Si, ellos lo harán. — Se puso de pie con el objetivo de entrar al cuarto de baño.

— ¿A dónde vas? — dijo confundida.

El rubio detuvo su andar —Humm… ne-necesito tomar una ducha, je, je.

—Ooh… Está bien— tomo de vuelta un libro comenzando a leer.

Entró, cerró la puerta con velocidad y suspiro —Bien Plagg. Hora de salvar París— el kwami salió de su escondite —Estaba en una muy buena siesta— gruñó.

—Podrás volver a ella después ¡Plagg! Transfórmame!

—Muy bien solo voy a preguntar una vez más ¿Dónde está mi hermano?

—No-no sabemos quién e-es, además Pierre dijo que…

—Muy bien. Entonces si no saben dónde está, no me sirven.

Cuando estuvo a punto de golpearlos un extraño objeto se enredó alrededor de su brazo halándolo.

—Siento interrumpir, pero no puedo soportar tal violencia. — sonrió con astucia mientras estudiaba al nuevo villano.

Vestía una camiseta de tirantes oscura, unos pantalones negros con un enorme cinturón, una especie de bata con capucha cubriéndolo. Su piel era de un color rojo y usaba unos gigantes guantes de box de colores; el derecho era dorado y el izquierdo azul.

— ¿Crees que me importa? —Tiro del yo-yo haciendo que la mariquita fuera halada hacía él, preparado para golpearla cuando estuviera cerca, sin embargo, una vara se atravesó en su camino evitando el contacto.

—Oye, no puedes golpear a la gente solo por estar molesto— dijo el felino sujetando su arma. Luego, se volvió a el par de chicos que estaban en el suelo cerca de la batalla— ¡Rápido, salgan de aquí! —Ellos obedecieron sin cuestionar.

— ¡Cállate!

— ¿Quién eres? — intervino la ojiazul.

—Soy Kick-Boxer y ustedes me darán sus Miraculous— señaló a ambos.

— Los tienes frente a ti ¡Tráeme los Miraculous y obtendrás tu venganza! —Hawk Moth le ordeno.

—Sí. —Respondió el akumatizado.

—Eso no sucederá— hablo la ojiazul y se colocaron en posición defensiva.

Soltó un gruñido y corrió hacia ellos listo para atacar. Empezaron una pelea donde se esquivaban y propinaban golpes de todo tipo, no obstante, la fuerza sobre humana, la velocidad y técnica de Kick eran realmente buenas. Ladybug y Chat Noir retrocedieron debido a los puñetazos y patadas que lanzaba. Esos enormes guantes hacían que fuera más difícil obtener éxito, puesto que funcionaban para el ataque y la defensa.

—Chat estarás de acuerdo conmigo en no dejarlo salir de la bodega ¿Verdad? —dijo su compañera.

—Por supuesto. Podría ser muy peligroso.

—Entonces llevémoslo hasta el fondo.

—Te sigo.

El bicho y el gato atacaron con todo lo que tenían, en todas las direcciones de todas las formas posibles y a pesar de que al principio Kick-Boxer no daba la respuesta que querían, por fin comenzaba a retroceder.

— ¡Lo estamos logrando Chat! — Arrojaba su yo-yo con una sonrisa.

—Lo sé, my Lady. — Respondió devolviendo la sonrisa.

Al escuchar esas palabras Ladybug dejo de atacar y el ojiverde al percatarse de lo que había dicho hizo lo mismo. Se miraron fijamente con los ojos muy abiertos, demostrando absoluto desconcierto.

— ¿Qué…? — La heroína no termino su oración debido al fuerte golpe que recibió en su espalda enviándola lejos ante la mirada horrorizada del rubio.

—Uno menos.

La voz del akumatizado lo sacó de su estado inmóvil, pero no a tiempo para evitar una patada de igual magnitud, siendo arrojado e impactando con uno de los muros.

Caminaba sin prisa hacía ellos —Denme sus Miraculous y no los eliminaré.

— ¡No! — La chica se reincorporaba adolorida —No lo haremos.

—Les estoy dando una oportunidad ¿Y la están desperdiciando? — levantó una ceja.

—No la necesitamos— continuo el gato con una expresión de dolor.

— ¡Quítaselos ya! — presionó Hawk Moth.

—De acuerdo entonces prepárense.

Sin embargo, antes de poder hacer cualquier cosa Chat tomó a su compañera en brazos llevándola al fondo de la gran bodega y antes de desaparecer Kick pudo escucharlo — ¡Si los quieres ven por ellos!

El solo sonrió —Eres un idiota.

La azabache seguía sentada en la cama de su rubio amigo, acomodando su cabello detrás de su oreja, dejándola ver mejor; su amigo estaba ocupado y aprovechaba esa oportunidad para apartar su melena. Esta vez, leía un libro de física, que el chico muy amable, le presto. A pesar de leer y aprender lo más rápido que podía, no sentía que tuviera el mismo conocimiento que sus compañeros. Ir a la escuela y sus otras clases la estaban consumiendo, además las tareas de la señora Fältskog no ayudaban. Y si, ciertamente había conseguido leer algunos libros en el pasado y con ellos aprendió bastantes cosas, a su parecer. Se alegró de ello.

Cerró su libro dejándolo a un lado y suspiró. Tomaría unos minutos para descansar su vista. Antes de cerrar sus ojos, vio la hora en su teléfono y frunció el ceño; estaba tardando en el baño, había estado durante 15 minutos. —Quizás siempre es así— se encogió de hombros y cerro sus ojos, no obstante, un sonido la obligo a abrirlos de nuevo.

—Adrien— llamaron desde el otro lado de la puerta.

La joven se levantó para abrir la puerta y una vez abierta la asistente la miró con extrañes.

—Señorita Soleil ¿Dónde está el joven Adrien?

—Hola señorita Nathalie, humm… é-él está en el baño.

—Entiendo. Volveré en unos minutos—

La pelinegra se alejó de la habitación, ella cerró la puerta despacio y retomó lo que estaba haciendo.

Situó a la ojiazul en el suelo — ¿Estas bien?

—Sí, gracias Chat.

Si alguno recordaba lo que hizo que estuvieran en esa situación, decidió no hablar de ello. No por ahora.

—Creo que es tiempo de utilizar mi poder— habló a si misma — ¡Lucky Charm! — De inmediato un pequeño trampolín de color rojo con lunares negros cayó en sus manos —No puede ser.

—Ahí viene. Puedo escucharlo— el chico interrumpió sus pensamientos.

—El akuma debe estar en uno de los guantes.

—Pero ¿En cuál?

—Creo que es un poco obvio— rio.

—El dorado— él sonrió.

Pocos segundos después lograron visualizar el cuerpo de su oponente acercándose a ellos.

Piensa Ladybug— ella observó su alrededor tratando de encontrar la manera de derrotarlo — ¡Ya se! — Se giró hacía su compañero —Tengo un plan, pero además de tu Cataclismo también necesitaremos tu cinturón.

El asintió —Estoy listo.

No tardo mucho para que Kick-Boxer estuviera en su campo de visión.

Él rio —No tienen salida. —Parte de la estructura se derrumbó a sus espaldas

—Tu tampoco— dijo el rubio con burla.

La peliazul sonrió, giraba su yo-yo con una mano y con la otra sostenía el trampolín — ¡Prepárate! —Corrieron nuevamente hacía el recordando el plan.

— ¡Solo necesito un golpe para acabar con ustedes!

Todo paso muy rápido. Ladybug había capturado sus piernas con el yo-yo manteniéndolo sujeto a su antebrazo, Chat Noir aprisionó su brazo izquierdo con su cinturón firmemente. El puño que acabaría con ellos fue interceptado por el trampolín de la mariquita, esta última utilizó toda su fuerza para mantenerse fija. Se estiró hasta su máximo debido a la fuerza y regresándolo con la misma intensidad, no obstante, antes de regresar el puño, la heroína sujeto el guante logrando arrebatarlo, aunque cayó de espaldas al suelo.

Sin perder el tiempo, se levantó y rompió el guante liberando a la mariposa —Ya has hecho mucho daño pequeño akuma— Abrió su yo-yo listo para purificar— ¡Yo te libero del mal! — La atrapo con éxito — ¡Te tengo! —Después abrió su yo-yo para liberar a la blanca creatura. —Adiós pequeña mariposa. — Regreso su mirada a Kick-Boxer, quien estaba arrodillado. Todo había terminado — ¡Miraculous Ladybug! — Con sus últimas palabras dio por terminada la misión regresando todo a la normalidad.

— ¿Qué paso? ¿Qué hago aquí? — Paul pregunto al viento.

Con una sonrisa en sus rostros, los héroes chocaron sus puños — ¡Bien hecho!

—Ladybug, Chat Noir. Cada vez estoy más cerca y más cerca de obtener sus Miraculous. Pronto los destruiré y al final ¡Yo seré el victorioso!

De acuerdo ya se estaba preocupando. El ojiverde aún no salía del baño, además la señorita Nathalie regresaría pronto. Se acercó a la puerta del baño ansiosa. Insegura de lo que debería de hacer, pego su oreja a la puerta e intento escuchar algún sonido, quizás el del agua cayendo; sin embargo, todo estaba en completo silencio.

Cubrió su rostro de nuevo y suspiró —Maitti ¿Crees que el este bien? — susurró.

El kwami se asomó desde su escondite —No creo tener la respuesta.

Asintiendo, Soleil decidió llamar a la puerta, pero antes de hacerlo escuchó un fuerte ruido. Al pensar que podría haberle pasado algo, no dudo más — ¿Adrien?

Dentro del cuarto, él chico se paralizo. Su amiga debió haber escuchado eso — ¿Si?

— ¿E-Estas bien?

Debió de haberlo sabido. La joven estaba intranquila y no la culpaba, pues tardó tomando un supuesto baño —Sí. Estoy bien Soleil. Saldré en un momento— sonrió a pesar de no estar cara a cara con ella.

—Humm… de acuerdo. Siento molestarte

La sonrisa del chico se hizo más grande — Awww, que linda.

Tardo algunos minutos en salir, con el cabello empapado y una pequeña toalla alrededor de sus hombros. Caminó hasta la azabache y colocó una mano sobre su cabeza sorprendiéndola, pero ahora ella ya no se tensaba o incomodaba por su toque.

—No tienes por qué disculparte— le sonrió y se sentó frente a ella —Me da gusto saber que te preocupas por mí — él comenzó a reír por su broma, para poco después ser seguido por una sutil. Se detuvo lentamente con el propósito de escucharla reír y disfrutando de, a su parecer, lindo sonido.

Arrastraba los pies para llegar a la cama y tomar un tan necesitado sueño, dio un gran bostezo al mismo tiempo que se metía entre las sabanas, sin embargo antes de dormir, su teléfono sonó.

— ¿Quién llama a esta hora? Son las… — miró el reloj en su buró— 2:38 de la mañana. —Con un suspiro cansado contestó— Allô?

«Buenos días señora Coste.» Una voz varonil se escuchó. Frunció el ceño al escuchar el idioma en el que hablaba, su cerebro proceso esa información veloz y el cansancio desapareció.

«Buenos días». Respondió en el mismo idioma que el hombre, chino.

«Lamento molestarla, pero tenemos buenas noticias para usted».

«Me alegra escuchar eso». Sonrió.

«Nos gustaría que viniera lo más pronto posible. Creemos que es mejor que discutamos los planes que tenemos contando con su presencia ¿Estaría usted de acuerdo?»

«Sí. Estoy de acuerdo. Llegaré en la noche del día de mañana».

«La estaremos esperando. Gracias por tomar mi llamada y vuelvo a disculparme, en Francia debe ser de madrugada»

«No hay problema y gracias a usted por informarme».

«Que tenga un buen descanso. Adiós».

«Gracias. Adiós».

Termino la llamada y una sonrisa se formó en el rostro de la ojiplata. Estaba tan feliz. No obstante, la alegría no le duro mucho, al recordar a cierta persona. No creyó que sería tan pronto. Alejo esos pensamientos, no podía sacar conclusiones tan rápido, primero tenía que cerciorase de que el ser al que más amaba estuviera bien.

Quiero agradecer a todos quienes comentan y siguen mi historia. Muchas gracias por su apoyo. Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)

Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos. Me gustaría saber que opinan de la historia, y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.

¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!