Capítulo 19

Empezar

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

— Hablan —

Piensan

El despertador sonó, haciendo que el joven rubio gruñera al verse sacado de su sueño. Talló levemente sus ojos y apagó la alarma de su teléfono celular. Caminó con cierta pereza al baño para seguir con su rutina matutina. Cuando por fin estuvo listo, salió de su habitación para dirigirse hacia el gran comedor.

Al llegar se percató de la presencia de su padre, lo miraba sorprendido, ya que pocas veces ellos compartían los alimentos o con alguien más. La señora Coste y Soleil desayunaban bastante temprano, por lo que era común que estuviera solo.

—Buenos días padre. —Tomó asiento junto a él

—Buenos días.

El silencio se hizo presente, ninguno decía nada y solo esperaban a que sus alimentos fueran servidos. Después de un par de minutos, Nathalie llegó acompañada para servir sus alimentos. Vio como la asistente colocaba el sobre de café junto a la taza de su padre, él sabía de donde había salido ese café. —Aquí tiene señor. — Al terminar, los otros se retiraron, dejándolos solos nuevamente.

Ambos empezaron a comer su desayuno. El ojiverde miraba de reojo como su padre preparaba su bebida para después tomar de esta y una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Veo que te gusta— dijo sin planearlo.

La sonrisa desapareció y volvió su expresión de seriedad —Tiene un buen sabor.

El chico sonrió en respuesta y continúo comiendo. —A ella le encantará saber que le gusta.

Las clases habían transcurrido sin ningún problema y la hora de receso pronto acabaría. Aprovechando que solo ella estaba en los sanitarios, despejo su rostro, lo hacía cada vez que podía permitírselo, pues a decir verdad, no le gustaba llevarlo en la cara, no lograba ver bien y era un verdadero problema cuando tenía que comer. Dio un gran suspiro y volvió a colocar el cabello en su lugar. Lavaba sus manos cuando escucho risas y un golpe en la puerta.

—Buena suerte al tratar de salir. — Las risas volvieron a escucharse.

La azabache se estaba asustando— N-no… ¿Qué? ¿P-Por qué hace esto?

—Te lo dije, no quiero que estés cerca de Adrien. Solo haces que pierda su tiempo—

—P-pero yo no…

— ¡Vámonos Sabrina! Tenemos clase de matemáticas.

Escucho pasos alejándose y esta vez entro en pánico — ¡E-espera, por favor! — Tómo la manija y empujo, el mecanismo funcionaba pero algo del otro lado hacía que la puerta se quedara atascada. —No puede ser.

Los chicos se situaban en sus respectivos lugares, esperando la pero clase del día, muchos lucían depresivos y tensos de tan solo estar ahí, incluyendo a su amigo.

—Amigo, has que este calvario termine— dijo el pelinegro con la voz amortiguada, debido a que tenía la cara sobre la mesa.

— ¿Cómo quieres que lo haga? — soltó una risita.

—No lo sé, usa tus encantos, haz que ella te amé y tal vez podrás convencerla de que no sea mala con nosotros.

—N-no creo que eso funcione— rio incómodo. —Tengo que ir a mi lugar. — Escuchó un sí y se fue.

Se sentó al lado del pelirrojo y observó a sus compañeros platicar mientras esperaban a la profesora. Diviso a Chloé y a su amiga entrar riendo y segundos después a la señora Fältskog. Siguió con la mirada a su rubia amiga percatándose de algo extraño. —Oh no. ¿Dónde está?

—Buenas tardes jóvenes.

—Buenas tardes. — Respondieron al unísono.

—Antes que nada, quiero informales que ya se dispone de un salón para impartir mis clases. El señor Damocles me dará los detalles más tarde y yo les informare cual aula va a ser. Así que el día de mañana, a más tardar, sabrán donde ir. — Hizo una pausa— Dicho esto, espero que todos hayan estudiado y hecho su tarea; comenzaré a pasar lista, luego harán una fila para que revise sus deberes y pasaremos a las…— fijo su vista en el lugar vacío. —Señorita Bourgeois ¿Dónde está su compañera?

Los alumnos volvieron su vista a la recién mencionada.

—No lo sé profesora— dijo con una falsa preocupación en su rostro. El ojiverde estaba seguro que todos se dieron cuenta de ello

Negó con la cabeza, se quedó observando la puerta por un momento bajo la mirada curiosa de sus alumnos para después caminar hacia ella y abrirla.

—Señorita Lumière, usted nunca entiende ¿Verdad?

Adrien observaba la escena, al igual que todos los presentes y vio como la tímida joven bajaba la cabeza.

—Puedo ver que ha olvidado cuales son las reglas— Lena suspiro.

—P-Pero…

—Y no conforme con interrumpir mi clase se atreve a hablar cuando no le pedí hacerlo. —frunció el ceño.

¿Interrumpir la clase? ¿Está hablando enserio? Ella lo hizo, no Soleil.

—Joven Agreste.

El nombrado se deshizo de sus pensamientos y se puso de pie—Si profesora.

— ¿Puede repetirle a su compañera las normas que ha olvidado?

El rubio vio a la chica cabizbaja, no quería hacerlo, no se sentía bien. Respiró profundo. —Nadie entra después de la ´profesora y no se nos permite hablar a menos que la señora Fältskog lo autorice.

—Muy bien. Espero esta vez le haya quedado claro señorita. — la mujer se cruzó de brazos —Espero sea más responsable de ahora en adelante y como estamos hablando de responsabilidad, usted aceptara las consecuencias de sus actos. — se giró hacia la clase. —Joven Agreste— lo llamó otra vez.

—Sí profesora.

—Cómo uno de mis mejores y más ejemplares alumnos, le permitiré que elija un castigo adecuado para su compañera. Dígalo despacio y claro, puede que su compañera tenga problemas para comprender.

Hizo todo lo posible por no fruncir el ceño y dirigir una mirada de enojo a la mujer al escuchar lo último, no necesitaba empeorar las cosas. Definitivamente no quería formar parte de esto, era injusto. Su vista se posó en su amiga, estaba quieta y podría asegurar que estaba haciendo todo lo posible por no temblar. La azabache por fin levanto la cabeza y a pesar de tener su rostro cubierto, sentía que lo estaba mirando, sus suposiciones se confirmaron al ver como ella asentía. Estaba de acuerdo con ello.

—Joven, no tenemos todo el día— lo reprendió.

En un momento como este, no estaba agradecido por tener buenas calificaciones. —Lo siento. — Pensó en alguno lo más rápido que pudo. —Creo que la tarea extra sería una buena opción.

—Bien. — La mujer mantuvo los ojos sobre ella— Escucho eso ¿Cierto?

—Si señora. — Miró al suelo.

—Y debería darle las gracias a su compañero, fue muy compasivo con usted. Yo no lo hubiera sido. — Ella solo asintió— Retírese ahora. Podrá regresar mañana.

—Sí. —Soliel dio media vuelta y se fue del lugar, bajo la atenta y triste mirada de Adrien.

Lena cerró la puerta tras de sí. —Continuemos con la clase de hoy.

Los chicos trabajaban en su proyecto. A pesar de que no habían cruzado muchas palabras anteriormente, se dispusieron a poner de su parte para que funcionara. Alix y Nino no tuvieron problema alguno para acercarse y ahora poder llamarse amigos; sin embargo, no sucedió lo mismo con Soleil, aunque al principio fue difícil entablar una conversación, fue gracias al buen corazón que tenían sus compañeros de equipo y su disponibilidad lo que había hecho las cosas más rápidas y fáciles.

—Muy bien. Hemos terminado por el día de hoy. — Dijo la pelirrosa estirándose en su silla.

— ¡Excelente! Creo que el ensayo está quedando muy bien. — comentó el pelinegro.

—Tienes razón— continuo. — ¿Les parece bien si después de terminar con el trabajo, celebramos?

— ¡Sería genial! — Sonrió el DJ — ¿Qué opinas Soleil?

—Humm… creo que me gustaría mucho.

—Entonces, está dicho— sonrió Alix — Podríamos salir a patinar ¿Qué piensan?

—Sería divertido… si supiera como— El chico de anteojos río avergonzado.

—No hay problema. Yo podría enseñarte— se señaló así misma — ¿Qué hay de ti? — dijo colocando su mirada en la tímida chica frente a ella.

—Pues… humm… yo, quiero decir, estuve en un curso de patinaje hace algunos años, aunque no fue mucho tiempo y era sobre hielo, no sé si eso cuenta.

— ¡Claro que cuenta! Ya tienes una parte ganada. — Le sonrió a la joven — ¿Y bien?

—Cuenta conmigo— dijo Nino. Ambos levantaron las manos y chocaron sus puños. Después se giraron esperando la respuesta de su compañera.

No paso mucho tiempo y ella asintió —Estoy de acuerdo.

Justo en ese momento un sonido alerto al trio. La azabache se apresuró a buscar su teléfono y apagó su alarma. —Lo siento, tengo que irme— dijo cabizbaja.

—No hay problema— Alix agito su mano —Adelante, ve.

—Tranquila, está bien. —Secundo el pelinegro.

—Gracias— sonrió. Guardo sus cosas y se disponía a irse pero la voz de la pelirrosa la detuvo.

—Por cierto Soleil. No dejes que las palabras de Fältskog te afecten, no hiciste nada malo, nada fue tu culpa y… eres una muy buena chica.

—Lo que dice Alix es verdad, no lo olvides. — Prosiguió Nino.

Ella se quedó en silencio por unos segundos, sintió una calidez en su pecho que la hizo sonreír. — ¡Muchas gracias, por sus palabras!

—Pfff, no tienes que agradecer. — sonrió la chica. —Ahora apresúrate o se te hará tarde.

—Hasta mañana. Que tengan una bonita tarde. — a pesar de no ser visible, la sonrisa continuaba en su rostro.

—Lo mismo digo Soleil. Hasta mañana — el joven de gorra roja agitaba su mano.

—Adiós— La amante de los patines sonrió aún más.

La azabache hizo un gesto de despedida por última vez y comenzó a caminar en busca de su rubio amigo. Su día no había sido bueno, hasta ahora.

Saltaba de techo en techo observando la camioneta que era conducida a toda velocidad. La persecución no duraría durante mucho tiempo, el plan estaba siendo ejecutado a la perfección.

Tu turno Chat Noir— continúo corriendo detrás del móvil.

A lo lejos observó como el camino era dañado por el Cataclismo de su compañero haciendo que la camioneta fuera en otra dirección.

— ¡Bien! — sonrió para sí misma. Detuvo su carrera y utilizó su comunicador —Van a tu posición ¿Estas lista?

— ¡Por supuesto Ladybug! — se escuchó del otro lado.

— ¡Genial! Estaré ahí en poco tiempo. Cambio y fuera.

Lazó su yo-yo y se balanceo entre los edificios lo más rápido que pudo hasta llegar al lugar correcto.

¿Dónde está? —Buscaba con la vista al vehículo. La mariquita le había dicho que iba justo a ella. Detuvo su pensar, al ver que algo se acercaba. — ¡Ahora!

Se situó en medio de la calle, en posición de ataque haciendo que la camioneta tomara otro camino. — Ladybug, pude desviarlos — dijo a través de su comunicador.

— ¡Entendido! Apresurate, Chat Noir se ocupara de enviarlo al punto.

— ¡Sí! — la castaña empezó su carrera, no haría que el plan fallará.

La peliazul hizo unos últimos ajustes y todo estuvo listo. Subió a una de las azoteas cercanas para esperar a Rena. No tuvo que hacerlo mucho tiempo, ya que ella llegó justo un minuto después.

— ¡Rápido, utiliza tu poder!

Su compañera asintió. Bajo a la calle, respiro profundo y toco su flauta, una suave melodía se hizo presente; lanzó su poder y la ilusión fue creada justo delante de la trampa de la ojiazul, ocultándola.

Su comunicador sonó advirtiéndole de una llamada — ¡Ladybug! Estoy persiguiéndolo, nos estamos acercando al punto. — Volvió su vista a la calle y efectivamente pudo visualizar al vehículo.

—Hemos preparado todo Chat. — le sonrió a la castaña.

—De acuerdo. Cambio y fuera.

Ambas heroínas se ocultaron para solo esperar el resultado. Escucharon los neumáticos rechinar y el motor del móvil. Observaron como este atravesaba la ilusión para luego quedar atrapado entre la gigante red que la mariquita había realizado con su yo-yo. Ladybug camino hacía el ladrón para verificar que estuviera bien. Por suerte no había sufrido daños y se dio por vencido. Dejo salir un suspiro y sonrió satisfecha.

Un momento después el ojiverde se unió a ellas y con una sonrisa en sus rostros, los héroes chocaron sus puños — ¡Bien hecho!

La azabache se encontraba recostada en su cama, aún no tenía puesto el pijama. Había terminado de realizar sus deberes y estaba aprovechando la horas para descansar, puesto que a partir de mañana tendría mucha más tarea que hacer y era posible que no tuviera otra oportunidad así pronto. Miraba con mucha atención como Maitti volaba por la habitación a modo de juego. Ella era blanca, tenía plumas pequeñas, finas y muy suaves en todo su cuerpo; tenía unas extrañas antenas en su cabeza que terminaban en botón, un gran corazón dorado en su frente, ojos que brillaban como el mismo oro, unas hermosas alas, y por si fuera poco, en medio de ese par había algo parecido a un resplandor. De repente un pensamiento se le vino a la cabeza

—Maitti— dijo con voz serena y el kwami se detuvo.

— ¿Si, Soleil?

—Estaba pensando… ¿Los kwamis de Ladybug y Chat Noir son precisamente eso?

—Si te refieres a que son una mariquita y un gato, podría decirse que si— le sonrió.

La joven guardo silencio por un instante —Entonces, tu… ¿Qué eres tú?

—Pues digamos que soy un ave humm… tal vez una paloma— dio una risita y se recostó junto a ella.

—Ya veo— Se quedó observando a su pequeña compañera por un par de segundos —Eres muy bella— dijo finalmente.

El kwami parpadeo sorprendida y después la sonrisa apareció en su rostro —Muchas gracias.

—De nada.

—Tú también eres muy bella. —Tocó su rostro con delicadeza delineando cada uno de sus facciones. Ahora su portadora tenía la suficiente confianza para no ocultárselo a ella.

—No, yo no…— el calor inundo sus mejillas.

—Lo eres Soleil— dijo mirándola con ternura.

— ¿D-De verdad lo crees?

— ¡Por supuesto! — su sonrisa creció.

—Gracias Maitti— devolvió la sonrisa al sentir la calidez inundar su pecho.

—De nada. No tienes que agradecerme solo digo la verdad.

En ese momento, el sonido proveniente de la puerta las alertó.

—Maitti, tú…

—Estoy en eso. —El kwami blanco entro al mini armario de su portadora, al mismo tiempo esta volvía a colocar el cabello en su rostro.

—Adelante— respiro profundo. La puerta se abrió dejando ver una rubia cabellera.

—Hola Soleil— camino lentamente hasta ella.

—Hola.

El chico tomo asiento en su cama no muy apartado. —S-Sé que tal vez estés muy ocupada o cansada pero…— ¡Vamos hazlo!— Respiró hondo y prosiguió. — ¿Podrías ayudarme con algo? — sonrió nervioso mientras rascaba su nuca.

—Claro.

—Bi-bien. Gracias.

—No es nada.

Él colocó las manos en su rostro cubriéndolo y suspiró —No.

Ella ladeo la cabeza — ¿Disculpa?

—Eso no es lo que quería decir, e-es decir, es parte de ello pero no es lo más importante.

—No comprendo.

Retiró sus manos y la miró. Sonrió al verla. —Lo siento.

— ¿Uh?

Rio por su respuesta. —Por lo que pasó hoy con la profesora Lena. De verdad lo siento, lo siento mucho. Ese castigo era injusto, no lo merecías.

La azabache veía la expresión decaída en su cara. Llenándose de valentía situó una mano en su hombro—N-no, no tienes que disculparte, no es tu culpa, si eso es lo que piensas. Está bien, de verdad. Si no lo hacías podría haberte castigado a ti también y yo… no hubiera querido eso.

Su sonrisa se hizo más grande y colocó su mano sobre la de su compañera —Gracias.

—De nada. —Sonrió de vuelta con el color inundando sus cara por el contacto— Y ¿E-En qué puedo ayudarte?

— ¡Cierto! Vamos.

Salió junto con su amiga en dirección a su recamara, llegaron y entraron. La invitó a tomar asiento junto a él y le mostro el libro. —Es solo que no entiendo del todo el tema de la señorita Mendeleiev ¿Podrías explicarme? —dijo con sus mejillas levemente sonrojadas.

—Sí. No hay problema.

Después de varios minutos y preguntas hechas el uno al otro, su estudio terminó. —Muchas gracias. Realmente eres buena en ciencias.

—N-No creo que lo sea.

—No seas tan modesta. Estoy seguro que a muchos se les ha complicado entender este tema y tú no tuviste problema en ello. Eres una chica inteligente.

La joven se sonrojo por el cumplido y sonrió —Gra-Gracias.

—No agradezcas. Solo digo la verdad— él sonrió con ternura. —Y ¿Aún no sabes cuándo regresará la señora Odile?

—No— dio un suspiro—Pero está bien. No siempre me dice cuanto tiempo estará fuera. Mejor dicho nunca.

—Entiendo.

Quería preguntar sobre el tema de su padre ya que estaban en el mismo lugar y solos, sin embargo, todavía era un poco difícil, sentía que seguía siendo un tema delicado. Decidió hacerlo. — Y… ¿No has obtenido más información sobre tu padre? — Sonrió nervioso —Genial Adrien, no pudiste haber sido más sutil.

—Bueno… no. Sigo sin encontrar nada.

—Ya veo. —Aparto la mirada. He estado pensando, que tal vez la señora Coste podría tener algo que nos de pistas sobre él o su paradero ¿No lo crees?

—Yo también he llegado a pensar lo mismo, sería algo lógico, pero como te dije, no le gusta hablar de ello.

—Lo sé, pero ¿No has pensado en buscar por ti misma? —fijo sus ojos en ella. — Me refiero a humm… buscar entre sus cosas. —El rubio vio como la chica respiró profundamente debido a sus palabras. Y no la culpaba.

—Antes de que digas algo, se lo que estás pensando, sé que suena mal y de hecho está mal lo que estoy diciendo, pero solo tal vez… tal vez algo este ahí. — dijo con rapidez esperando que ella comprendiera y no tuviera una mala idea sobre él.

—Entiendo. —Eso calmo al chico—Pero no sé si pueda…

—Yo podría ayudarte. — se señaló así mismo

— ¿De verdad?

— ¡Sí! Es más, creo que es un buen momento para llevar a cabo el plan. La señora Coste no se encuentra aquí, mi padre y Nathalie están fuera y Gorilla está en el vestíbulo.

—Tienes razón aunque…

—Entonces vamos. No hay tiempo que perder. —El ojiverde salió veloz de su habitación.

—E-Espera no… —Intento llamarlo sin éxito. Sonrió un poco a pesar de ello, pues su amigo parecía bastante emocionado, más que ella. Quizás él tenía razón y esta vez encontrarían algo. Suspiro y se apresuró a seguirlo.

Llegaron a la habitación de Odile y se quedaron observando la puerta por unos segundos.

—Bien, creo que es hora de abrirla.

— ¿Y si está bloqueada?

—Si tenemos suerte no lo estará

. —De acuerdo.

El rubio tomo el picaporte y lo giro escuchando como la puerta se abría.

—Y ¡Estamos de suerte!— rio con sutileza.

Entraron no sin antes asegurarse de no ser vistos. Mientras la joven se quedaba en su lugar, su compañero observaba con atención cada parte de la recámara.

—Es bastante elegante— sonrió. —Como sea. Empecemos a buscar.

Ambos buscaron entre cajones, el pequeño buro junto a la cama, algunos otros lugares y finalmente lograron encontrar varios documentos pertenecientes a la madre de Soleil y respecto a su profesión.

— ¿Es buena idea? — fue una pregunta más para sí misma que para su amigo.

—Siendo honesto no lo sé. Pero hay que asegurarnos de dejar todo en orden. La chica asintió.

Se repartieron los documentos y revisaron rápidamente cada uno hasta que Adrien encontró un sobre con las letras S.L.L.-Of.

Frunció el ceño —Interesante— Decidió apartarlo de los demás y continúo escudriñando. Al no encontrar nada relacionado con lo que buscaban, reordenaron, dejaron los papeles en su lugar y continuaron con la misión.

—Soleil ¿Ya buscaste en esa…? ¿Caja? ¿Cofre? — Se sentó en el suelo y sacó el objeto de debajo de la gran cama.

— ¡Ah! No. Está cerrado— ella continuo revisando las demás cosas.

— ¿Crees que se pueda abrir con las llaves que encontramos? Es decir, definitivamente hay algo importante si está cerrado con llave. — Agito la caja de madera.

—Podemos intentar— La azabache se arrodillo frente a él y le entrego las llaves.

Las tomó e intento abrirla, sin embargo, fue inútil —Genial — inflo sus mejillas y frunció el ceño.

Ella se rio por su gesto y el la imitó. Había descubierto que le gustaba mucho escucharla reír. Un momento después se calmaron para acto seguido escuchar unos pasos fuera de la habitación. Se tensaron y permanecieron quietos tratando de escuchar si seguían acercándose o si reconocían a la persona.

Se observaban el uno al otro y a pesar de lo raro que era su situación, pues él no veía los ojos de su amiga, sentía como si de alguna forma también lo miraba fijamente. Cada vez era más sencillo imaginar los gestos que probablemente realizaba.

Dejaron de escuchar los pasos y soltaron el aire que no notaron habían estado conteniendo. Se levantaron y ordenaron el sitio siendo lo más sutil que podían, no querían llamar la atención.

—Hemos terminado. —Susurró el ojiverde —Sera mejor que salgamos de aquí. Su acompañante asintió. —Será en otra ocasión— la imagen del sobre cruzo sus pensamientos.

Salieron lo más rápido posible para dirigirse a la habitación del rubio. Una vez adentro, suspiraron de alivio por no ser descubiertos.

—Eso estuvo cerca— rio el joven.

—N-No volvamos a entrar por favor, no si no tenemos el permiso para hacerlo— cruzo sus manos intentando controlar su temblor.

Él se percató de su acción—Tranquila, todo salió bien. No tienes por qué angustiarte. — colocó una mano en su hombro para calmarla.

Ella negó con la cabeza —So-Solo no volvamos a entrar así por favor.

Adrien frunció el ceño extrañado por la actitud de la azabache —De acuerdo.

—Gracias— soltó un gran suspiro.

Dio un ligero apretón a su hombro —De nada— sonrió con calidez —Pero seguiremos con nuestra búsqueda, en otros lugares, esto no cambia nada. —Le guiño un ojo manteniendo su sonrisa.

Soleil se sonrojo y sonrió de vuelta. Estaba realmente agradecida por tener a un amigo como él, era una persona maravillosa. —Sí.

Antes que nada quiero agradecer a todos quienes comentan y siguen mi historia. Muchas gracias por su apoyo. Sé que esta vez me he tardado bastante, pero la escuela y mis deberes me consumen y trato de escribir en los pocos tiempos libres que tengo, así que si ven mucha más faltas de ortografía de lo normal es porque decido subirlo sin volver a leer, para hacer una actualización lo más pronto posible. Lo siento por eso.

Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)

Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos. Me gustaría saber que opinan de la historia, y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.

¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!