¡Hola! Gracias por darle una oportunidad a esta historia :)
Esta es la tercera y última vez que resubo esta historia, definitivamente termine de armar la trama sin irme demasiado al c * rajo con la historia. Este capítulo sigue siendo una introducción.
Gracias por la paciencia, gracias por el apoyo, gracias por estar, significa mucho para mí: ')
Sin mas, les deseo un feliz y próspero comienzo de año, espero que disfruten la historia.
—diálogos.
—"pensamientos."
—Jutsus/posturas.
Descargo de responsabilidad : Naruto © Masashi Kishimoto / Kimetsu no Yaiba (鬼 滅 の 刃) © Koyoharu Gotōge
Cantidad de páginas : 7
Capítulo 1
La noche ya había alcanzado su cúspide, y la brisa veraniega inundaba el distrito Uchiha con una calma absoluta.
Después de un ajetreado día, y con la noticia de que Sasuke estaba de camino a regresar, Sakura y Sarada descansaban en el cuarto principal.
Ese día, Sarada había ingresado a la Academia y ambas, madre e hija, estaban muy emocionadas por ello. Sakura se aseguró de guardar todos los recuerdos posibles, fotos y regalos que le había hecho a su hija. Pero más que nada, se aseguró de que todo eso quedará grabado en su corazón, para así poder transmitirle a Sasuke las emociones y sentimientos que vivieron ese día.
Ahora ambas estaban con una sonrisa, fundidas en un abrazo mientras dormían bajo la luz de la luna que se filtraba por el ventanal de la habitación.
...
* tap-tap-tap *
Unos suaves pasos en el pasillo y el chirrido de la puerta la despertaron.
La pequeña Sarada se removió con pereza, tratando de abrir sus ojos acostumbrándose a la penumbra, para mirar la puerta de la habitación.
Pestañeando un par de veces logró distinguir una pequeña figura blanca en el marco de la puerta.
No podía verlo bien sin sus lentes, pero tenía un solo ojo, tan carmesí como la sangre, clavado sobre ellas y acompañado de una perturbadora sonrisa.
Viéndose intimidada por esa criatura, se giró quedando frente a frente con su madre y, sintiéndose insegura por darle la espalda a esa cosa.
Sakura, que ya se había despertado en cuanto se abrió la puerta de la habitación, había notado la angustia de su hija. Pero antes de que Sarada intentara siquiera hablar, le dijo que guardara silencio, sin apartar la vista de la puerta, pero sin ver directamente al ojo de la criatura.
Sakura se tensó y su rostro se contrajo drásticamente. Sarada estaba sorprendida, su radiante y amorosa madre tenía una mueca de angustia y furia en su rostro.
Había un intruso en su casa. Algo o alguien que supo esconder su presencia. Una cosa o persona que poseía el Sharingan.
Ella debía actuar.
En un abrir y cerrar de ojos Sarada se encontró en el patio de su casa, envuelta en sábanas y aprisionada en los brazos de su madre.
Sakura visualizó la casa y pudo notar a la criatura en la ventana. Sonriendo y viéndolas.
No, no las veía a ellas.
Veía detrás de ellas.
Sakura volteó y se alejó varios metros de un salto, aferrándose con esmero a su hija.
Un hombre se acercaba desde las sombras, dejando desbordar un abrumador poder a cada paso que daba.
Sakura retrocedía a la par de él, no cargaba ningún arma y no podía luchar teniendo a Sarada con ella.
—Que repugnante... —La voz de hombre sonaba oxidada y sin fuerza, pero con una malicia que le erizaba la piel. - Que descaro el suyo para atreverse a manchar el linaje Uchiha con su asquerosa sangre, y cometer la imprudencia de traer mestizos a la vida. —Medio cuerpo fue alumbrado por la luz nocturna y las nubes rojas de Akatsuki flameaban en su capa.
—No voy a permitir que me hables así frente a mi hija. ¿Quién eres? ¿Qué buscas? —El cerebro de Sakura estaba trabajando a mil por hora. Veía cada rincón del distrito analizando posibles vías de escape, pensaba en planes para poder defenderse o alarmar a los ninjas de la hoja.
Pero nada, el lugar era complejo. Muchas casas agrupadas como para poder moverse con rapidez. Y no podría pelear o siquiera defenderse mientras cargué con Sarada.
"¡ Maldición !"
El hombre sonrió y ahora, con su cara totalmente iluminada, noto la ausencia de sus dientes.
Ojos con el dōjutsu y kekkei genkai del Clan Uchiha nacían en su pálido cráneo, mal cicatrizados y tan rojos como la Luna de sangre.
—Mi nombre es Shin Uchiha ... —Los múltiples dōjutsu que tenía comenzó a girar, su demacrado cráneo palpitante parecía que se iba a desmoronar. —... Y mis asuntos no son de tu incumbencia. Deberías preocuparte por lo que será de tu vida. —Cuchillas obsidianas salían de su mano derecha y apuntaban hacia las Uchihas.
La piel de Sakura se erizo, crispada hasta los huesos levantó su pierna y la azotó contra el terreno.
Tambaleante se impulsó y alejó por los aires viendo como ese tal "Shin" se apartaba del desastre.
Aterrizó lo menos brusco posible para no lastimar a Sarada. Sus ojos no se apartaron de él.
" ¿Qué hago? ¿Qué hago? "
Cada que estaba por dar un paso en alguna dirección se detenía. No hay planes ante lo desconocido más que actos imprudentes.
" ¡Pero tengo que escapar! "
" ¡Tengo que ser imprudente! "
Shin estuvo a punto de avanzar y ella amagaba a correr, pero ambos se detuvieron en seco al sentir una firma de chakra en las lejanías.
—Sasuke-kun ... —Sonrió. Se sintió confiada y renovada al sentir a su esposo acercándose a gran velocidad.
—" ¿Papá? " —Sarada se revolvió entre los brazos de Sakura, tratando de sentir a su padre en vano. Aún no podía.
Sakura la acomodo nuevamente. Si Sasuke venía en su ayuda ella tendría que llevar a Sarada a un lugar seguro y advertir a los shinobis de la intrusión. Miro a Shin y lo noto perturbadoramente ansioso haciendo que se sintiera insegura de la situación.
—Ustedes ya no me sirven. —Con sus ojos, más exactamente el Mangekyō Sharingan que nacía en su cabeza, las miró e inmediatamente la pequeña criatura apareció frente a ellas con su espeluznante sonrisa.
—¡Kamui!
Un vórtice se abrió justo frente a Sakura, dando de lleno en la espalda de Sarada. Sakura, a pesar de que llevo grandes cantidades de chakra a sus pies, sentó como eran absorbidas al instante, sólo pudo aferrarse a su hija al percatarse que no podía resistirse o retroceder.
Todo pasó tan rápido.
- ¡Ninpō: Kuchiyose no Jutsu!
Una invocación.
—¡SASUKE-KUN! —Sakura lo veía angustiada, abrazo a su hija imposibilitado la opción de que las apartaran. Una promesa silenciosa pacto un reencuentro futuro.
Una súplica.
-¡PAPÁ! —Sarada estaba aterrada. Lo único que podía hacer era aferrarse a las ropas de su madre y mirar a su padre acercarse a la distancia.
Un grito desesperado .
—¡AODA, VE! —La invocación de Sasuke se apresuró cerca de ellas, golpeando a la pequeña criatura en su paso. Adentrándose al vórtice con ellas.
Una orden de esperanza .
Sakura y Sarada, junto a Aoda, desaparecieron ante sus ojos.
En enorme nudo de angustia se instaló en su pecho impidiéndole respirar.
—¡SAKURA, SARADA!
Su familia.
La ira y la desesperación lo dominó por completo.
—¡Chidori Nagashi!
... Arde ...
... Todo es tan blanco ... Y arde ...
—"... La nieve, arde ..." —Los pensamientos de Sakura estaban desordenados. Sus oídos pitan agudos y su piel ardía sobre la fría nieve, sus dedos se retorcieron en su blancura.
—¡Ma -á! —Un zumbido. Parpadeo varias veces para acostumbrar su vista. Sus pulmones se sentían pesados por el aire del lugar, no parecía haber grandes cantidades de oxígeno a pesar de estar rodeados de árboles, por lo que debían estar en un terreno alto.
—¡MAMÁ! —Sakura se levantó sobresaltada, quedando de rodillas.
—¡¿S-Sarada? —Su cuello sonó con un ligero "crack" por lo tosco del giro al buscarla. Un ligero mareo la abordó. —Oh, mi... —Siguió a gatas buscando a su hija, encontrándose con ella a pocos metros aún envuelta en las sábanas.
—Mami... —Sarada estiraba los brazos, temblando de frío desde su lugar. Sakura se apresuró y la apresó entre sus brazos, y su hija no tardó en dejarse llevar por el llanto.
Estaba temblando de frío.
Sakura podría jurar haber visto un destello rojo en los ojos de su pequeña.
Los ojos de Sarada estaban hinchados e irritados por las lágrimas. Y ahora que no tenía sus lentes, a penas y si podía ver a lo lejos.
—" Maldición..." —pensó la pelirosa.
—¿Mamá? —Sarada comenzó a tener espasmos, dejando el llanto por sollozos. Miró a su madre con los ojos entrecerrados, esforzando su visión.
—Tranquila cariño... —Sakura acarició la cabeza de su hija, acomodando su flequillo en el proceso. —¿Podrías cerrar los ojos? Será sólo un momento.
Sarada accedió, y tan pronto como lo hizo sintió los pulgares de su madre masajeando sus párpados. Podía reconocer su chakra emanando de sus dedos y al instante sus ojos dejaron de arder.
—Debes decirme cuando te sientas mal ... ¿Mejor? —Sarada tardó en respondedor, era muy relajante cuando su madre la curaba.
—Mucho mejor, gracias mamá. —Sakura le regaló una sonrisa, y su hija, a pesar de seguir ansiosa, le correspondió. Ambas se levantaron y ella tomó la mano de su pequeña.
—Hay que movernos.
No estaban en su tierra, ni siquiera estaba segura de estar en algún punto de su dimensión.
Miró su entorno, el cual era desconocido. Cientos de árboles abarrotados con nieve y una ligera niebla que le crispaba los nervios.
Un piquete en su nuca que gritaba "muerte"
—¿Mamá?
—¡ABAJO!
Sakura empujó a Sarada, cayendo en la nieve, y la cubrió con su cuerpo.
Las hebras de pelo rosado fueron cortadas y caían cual pétalos en primavera.
Seguido se escuchó un sonido seco cayendo a unos metros de ellas.
—Hey, hey ... —Frente a ellas había un joven, con unos ojos rojos e irritados, pero que parecían verlo todo. —Este es mi territorio ... —Con voz rasposa y quebrada, como si estaba sediento, hablaba y enseñaba sus dientes afilados con una mueca retorcida.
—¡LOS INTRUSOS NO ESTÁN PERMITIDOS!
Sakura se volvió a maldecir. No conocía a los que habitaban en ese lugar, pero este tipo tenía un aura peligrosa.
No tenía ningún arma y su chakra, por alguna razón, se sintió inestable, tenía que valerse de su fuerza, todo sin olvidar que su prioridad era proteger a Sarada.
—¡Pero que suerte la mía! —Él comenzó a salivar en exceso, el ruido que hacía al hablar era repugnante. —Dos frágiles humanos de sangre especial. Si me las devoro completas ... ¡Seré tan poderoso como para tomar el pueblo entero!
Sarada se sacudió del miedo.
—¡¿Comernos? ¡¿Qué clase de persona eres ?! —Sakura estaba entre colérica y nerviosa. Poco a poco se levantó y se puso como escudo entre esa persona y su hija.
—¿Persona? ¿Es que eres estúpida? —Él comenzó a reírse a carcajadas. Sakura notó la sangre que manchaba las ropas del chico. —¡Yo soy más que una persona! ¡Yo soy un demonio! ¡Y USTEDES SERÁN MI CENA!
—"¿ D-demonio ?" —Sakura no pudo responder aquello, ya que él ya se había abalanzado contra ella.
Por puro instinto, Sakura lanzó un golpe y le acertó a la cara.
Arrancándole la cabeza.
—¡T-tú! ¡Desgraciada! ¡¿Cómo te atreves ?! —La cabeza del demonio empezó a chillar, y su cuerpo corría a ciegas en un torpe intento por encontrar su cabeza.
—La cabeza ... ¿Está hablando? —Ella estaba enormemente confundida, y Sarada, que se cubrió las orejas en cuanto escuchó al demonio maldecir, abrió los ojos sorprendida.
Por la cabeza parlante y el cuerpo torpe que intentaba levantar la cabeza.
—¡Pues claro que estoy hablando! ¡Soy un demonio, no voy a morir tan fácilmente! —El demonio comenzó a mover su cabeza de manera que pudiese rodar y chocar con su cuerpo. —Ni siquiera tengo energías como para regenerar desde la cabeza, ¡al diablo contigo, pelo de chicle!
El cuerpo se agachó al sentir que se topaba con él, y en cuanto agarró su cabeza y la puso en su lugar, Sakura quedó anonadada al ver la rápida regeneración que tenía, aunque quedaba una enorme cicatriz.
—Sarada quédate detrás de mí. —Sarada asintió y se levantó, aún detrás de su madre, intentó mostrar un poco de valentía.
Sakura logró concentrar chakra en su puño y ambas piernas, sorprendiendose por la enorme cantidad que se acumuló en ellos. Podía sentir cómo sus músculos se tensaban y calentaban bajo su piel. Rezaba porque ese "demonio" no tuviese la habilidad de percibir el chakra.
Antes de que él se orientará, Sakura corrió en su dirección y con un gancho lo levantó varios metros sobre los árboles.
—¡UGH! —El demonio se ahogó al sentir su mandíbula partirse.
Ella no perdió tiempo y se impulsó hacia él con un salto y le asestó un puñetazo cargado de chakra al pecho.
—¡SHANNARO! —Él escupió una gran cantidad de sangre que cayó sobre la yukata blanca de la pelirosa. El impacto llegó al fondo atravesando sus costillas y mandandolo a miles de kilómetros dentro del bosque.
Sakura cayó agotada sobre la nieve y Sarada corrió hacía ella.
—¡¿Mamá?! —Sarada se tropezó con las sábanas pero continuó gateando hacia su madre. —¡¿Mamá, estás bien?
Sakura no respondía, sólo se la escuchaba respirar con dificultad, mientras asentía con la cabeza.
Sarada se largó a llorar mientras abrazaba a su madre, importando poco si se marchaba con la sangre que su madre traía encima.
Se lamentaba entre sollozos llamando a su mamá. No se percató cuando activó el sharingan de un aspa.
Tampoco se percató del graznido de un cuervo y la brillante espada que se dirigía a su cuello.
Un poquito de suspenso ~
Aclaración : Tuve un poco de dificultad al restringir a Sakura en esta posible pelea contra Shin, pero debe ponerme en el papel de mamákura, o sea, " ¿una criatura extraña y un enemigo potencial invaden mi casa exponiendo a mi hija al peligro? ¡ ¡Debo protegerla! "Pero tampoco quise hacerla muy dependiente de Sasuke, Sakura centra sus pensamientos en proteger y alejar el peligro de su hija, y antes de tomar una decisión, su esposo entra en su radar, por lo que confía en él y está aliviada porque su llegada significa que llevarse a su hija y alertar a los shinobis. Esto nos lleva a otro punto, el distrito Uchiha está apartado de Konoha, por ello los ninjas de la hoja no captaron a Shin, ¿por qué viven en el distrito Uchiha? Pues, me es conveniente para la trama,
En fin, vamos a poner sobre la mesa el tema del chakra, el chakra en este universo fluctúa de manera diferente, se potencia, por eso Sakura se siente débil, luego tiene un subidón (cuando pelea con el demonio) y vuelve a caer, si bien tiene un control de chakra perfecto, en ese momento se estaba nivelando, súmale la falta de oxígeno que hay en lo alto de la montaña, cuando en Konoha está rodeado de bosques y el oxígeno es limpio y abundante, el cambio es abrumador.
Bien, con ese golpe, Sakura mandó a ese demonio a un encuentro con los hermanos Kamado, sabemos como termina, ¿No? Sakura está herida y Sarada logró despertar el Sharingan, ¿De quién es la espada que está por atacar? Que nervios ~
¡AODA !, ¡¿DÓNDE ESTÁS DIOS SANTÍSIMO?! XD
Sin más ¡Gracias por leer!
