Capítulo 22
Aphrodite
Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.
—Hablan—
—Piensan—
…
Observaba con atención las calles y los edificios por los que el auto pasaba tratando de memorizarlos, era lo que había estado haciendo durante los últimos días, le sería útil alguna vez ya que sabría cómo regresar a la mansión al recordar el nombre de las calles y como eran en caso de que necesitara hacerlo, pero solo sería de la escuela a la mansión ya que no sabría cómo hacerlo desde otra parte, sin embargo, era un avance.
Después de unos minutos, miro a Adrien y se percató de su mirada, era melancólica y el suspiró que dio le confirmo que algo pasaba, cuando estaba a punto de preguntar el auto se detuvo, habían llegado a la escuela. Entraron al salón saludando a sus amigos y notaron la ausencia de unos cuantos. Poco tiempo después la profesora Bustier entró dando inicio a la clase. Comentaron sobre el cuento que habían leído y sobre el año en que fue realizado.
—De acuerdo, chicos solo déjenme anunciarles algo: ¡Sorpresa! Los delegados estuvieron preparando una celebración para el día de hoy, 14 de febrero. Comenzará a la misma hora que el receso, por lo que sus otras clases han sido suspendidas. Diviértanse mucho, chicos. — Finalizo sonriendo y la clase término. Los alumnos hablaban entre ellos emocionados por la idea.
—Esto es genial amigo. Tendremos una fiesta y no habrá matemáticas con la señora Fältskog— la sonrisa del chico se hizo más grande.
—Lo sé. Es genial— dijo con una sonrisa melancólica.
— ¿Qué pasa?— dijo preocupado.
—Es solo que humm... Ya sabes recordé.
—Ya veo. Te sigue afectando.
—Solo quiero que ya no lo haga. — recostó su cabeza en la mesa.
—Pero, aún podemos divertirnos, es decir, tenemos amigos. — sonrió.
—Tienes razón. — Devolvió el gesto.
Vieron a casi todos sus compañeros, quienes se acercaron a la peliazul con alegría.
—Es asombroso Marinette. Muchas gracias por la fiesta— dijo Rose con las manos en sus mejillas.
—Sí, la mejor parte es que no hay clase con la señora Fältskog— secundo Kim a lo que los demás asintieron.
—No es nada chicos. Queríamos que tuvieran algo diversión, especialmente en este día. — río.
...
El timbre fue escuchado en toda la escuela dando comienzo a la fiesta de San Valentín, el día del amor y la amistad. El patio estaba decorado de colores rojo y rosa y abundaban los corazones, había bocadillos, bebidas, así como artículos para poder realizar diferentes actividades y música.
—Bien. Divirtámonos viejo. — se adelantó el DJ.
Él sonrió. —Está bien.
...
Dos jóvenes se encontraban en el Champ de Mars de París. Salieron a dar un paseo para ese día: habían comido un helado, subieron a la torre Eiffel, comieron en un restaurante y finalmente se sentaron en el gran jardín. Ella miraba su linda sonrisa al mismo tiempo que se sentía tan feliz. Trago saliva y suspiró había planeado esto por semanas y no dejaría que sus nervios arruinaran esto. —Llegó el momento— ella sonrió —Marius.
Sus ojos se posaron en la chica —Dime— mantuvo su sonrisa.
Un sonrojo apareció en sus mejillas y con todo el valor que tenía tomo sus manos sorprendiendo al joven. —N-nos conocemos desde hace tiempo, hemos compartido muchas cosas y eres alguien... muy a-amable y yo... — lo miró fijamente sin duda, sin miedo. —Estoy enamorada de ti— finalizó sin bajar la mirada. Su corazón latía rápido y sus manos empezaron a temblar esperando la respuesta.
Pasaron algunos segundos y sintió como ahora él tomaba sus manos. —Elodie, tienes razón hemos sido muy buenos amigos desde que nos conocimos, has sido muy importante para mí. — Ella sonrió—Pero... — el miedo se apoderó de su cuerpo, no le gustaba el tono en su voz —Yo... no, no siento lo mismo por ti. Te tengo mucho cariño, pero no es lo mismo que tú sientes. Perdóname.
Elodie quito alejo sus manos con brusquedad y las lágrimas se formaron en sus ojos — ¿Por qué? — Dijo con voz temblorosa— Tu mismo has dicho que soy importante entonces...
—Se lo que dije, pero no puedo mentirte o incluso obligarme a sentir algo por ti. No funcionaria. Lo siento.
Las lágrimas de la chica caían en sus manos —E-entiendo.
—Elodie... — extendió una mano para limpiar sus mejillas, sin embargo, la chica se levantó y corrió lejos de ahí.
— ¡Elodie!
...
La ventana dejo que la luz entrara a la guarida, dejando ver muchas mariposas resplandecientes —Un corazón roto. No me sorprende en este día. — una de las mariposas se poso es su mano dotándola de energía negativa. —Vuela mi pequeño akuma, encuentra la fuente de tristeza.
...
La joven lloraba caminando por las calles de la ciudad. Nunca imagino que doliera tanto y en primer lugar ¿Por qué pensó que él también estaría enamorado de ella?
El akuma volaba hacia su víctima y se posó en el corazón rosado de su pulsera.
—Aphrodite, soy Hawk Moth. Te daré el poder de controlar el amor para que puedas tener al chico de tus sueños, pero a cambio necesito que me traigas un par de joyas ¿Tenemos un trato?
—Cuenta conmigo. — Una especie de nube oscura cubrió todo su cuerpo.
...
La fiesta transcurría con calma muchas parejas se tomaban de las manos y bailaban. Los amigos se divertían jugando, comiendo y moviéndose al ritmo de la música.
— ¡Adrien! ¿Bailas conmigo?
— ¡Adrien, te traje esto!
— ¡Adrien, hice esto para ti!
— ¿Quieres tener una cita conmigo?
—No. Sal conmigo, por favor.
Él joven sonreía incomodo por toda la atención recibida de parte de las féminas, colocaba sus manos en frente de ellas tratando de evitar que se acercaran más. —Chicas, tra-tranquilas yo... — Nino se había apartado unos minutos para darle un regalo a Alya y deseaba que regresara pronto o por lo menos que alguien lo sacará de ahí
— ¡Adrien! ¡Oye ven aquí!
Reconoció aquella voz y busco con la vista a la pelirosa de inmediato.
—Tengo que irme. — Les sonrió
—Awww, dijeron resignadas.
Caminó rápidamente hacia su compañera quien estaba con la azabache — ¿Qué pasa?
—Oh no, yo no necesito nada realmente, solo la ayudé. — Dijo señalándola —Nos vemos. — Se fue dejándolos solos.
—Bi-bien. —Llamó su atención. —Solo humm... te interrumpí para darte esto— Le entrego una caja forrada de color rosa y un listón blanco —Espero que te guste.
—No tenías que darme, nada de verdad— dijo con una sonrisa
—E-es solo que e-eres muy i-importante para mí y... quería darte algo. —Sintió calor en sus mejillas.
—Muchas gracias Soleil. — Su sonrisa creció y la abrazó. —También eres importante para mí. — El club de fans del ojiverde miraba la escena con enojo al igual que cierta rubia.
El baile continuaba hasta que la melodía se detuvo.
— ¡¿Que tenemos aquí?! Una fiesta para todos los jóvenes enamorados. Es una lástima que tenga que arruinarla. —río la chica mientras lanzaba discos en forma de corazón.
Todos corrían tratando de escapar sin embargo varios eran alcanzados por ellos.
La ojiazul entró a uno de los salones observando la persecución del nuevo villano. Parecía que aquellos que fueron alcanzados no eran afectados de alguna forma.
—Vamos Marinette— dijo su kwami.
Ella asintió —¡Tikki, transfórmame!
...
El rubio estaba en la biblioteca, revisando que no estuviera nadie ahí suspiró —Bien ¡Plagg, transformame!
Justo cuando estaba por salir del lugar, la azabache entró cerrando la puerta. —Hummm... H-hola.
—Hola— él sonrió —Casi me atrapa. ¿Estás bien? — Ella asintió y los gritos se escucharon más fuerte. —Ven conmigo. Tienes que salir de aquí.
—E-está bien.
El ojiverde tomó la mano de la chica con precaución, pues sabía que no estaba acostumbrada al contacto, al ver que no pasaba nada continuó con el plan. —No te sueltes.
—De-de acuerdo.
Abrió la puerta y ambos caminaron siendo cuidadosos. No notaba algo extraño a simple vista, solo había chicos abrazándose y algunos incuso besándose pero se suponía que era algo común este día ¿cierto? Siguieron caminando cuando al fin vio el poder de la akumatizada. Al ser alcanzada por el corazón la chica se lanzó hacia los brazos de su compañero incomodándolo.
—Veo que eres igual que él. Deberías estar agradecido de que alguien te amé. Como sea— Su piel era totalmente blanca de gran cabello rosa ondulado adornado con flores, uñas largas rojas y de ojos rojos. Vestía un vestido rojo con decorados dorados y botas del mismo color. Saco uno más y lo lanzó hacia el chico y ahora este correspondía gustoso. — ¡Que bello! — sonrió.
—Tenemos que continuar— dijo el felino cuando la voz de su compañera lo hizo detenerse.
— ¡Alto ahí! — Saltó frente a la villana — ¿Te parece divertido hacerle eso a la gente?
— ¿Y qué tiene de malo? Solo estoy esparciendo el amor.
— ¡Lo estas haciendo contra su voluntad!
—Después me lo agradecerán. Así no habrá corazones rotos. — veloz, lanzó más corazones y estos eran esquivados por la heroína.
—Recuerda quien eres. — dijo la ojiceleste.
— ¡No! Yo soy Aphrodite y ahora yo controlo el amor. — escuchó pasos que se acercaban a ella y se giró rápidamente lanzando corazones.
El rubio los esquivó. —No tienes derecho a hacerlo.
La pelea continuó entre los tres, golpeaban y se protegían, no obstante, la villana tenía una gran habilidad y fuerza.
La azabache observaba la lucha, apoyando internamente a los héroes.
—Eso ni siquiera es amor— la tierna voz llamó su atención.
—Maitti— susurró la joven
—El amor no puede ser forzado y no es egoísta. No sabe de lo que habla. —el kwami paso de un ceño fruncido a una mirada triste.
Ella asintió comprendiendo a lo que se refería. Siguió como espectadora, viendo que los héroes estaban siendo superados pues se concentraban más en esquivar que atacar, pronto ambos terminaron en el suelo al mismo tiempo que ella comenzó a caminar en esa dirección.
Su misión era protegerlos a ellos y a los Miraculous, no se quedaría solo observando.
—Ustedes mismos me entregaran sus Miraculous—. La akumatizada lanzo sus discos hacía ellos, la mariquita pudo reaccionar rápido evitándolos, sin embargo, no fue lo mismo con el gato. Este cerró los ojos resignado cuando sintió que era empujado, abrió sus orbes esmeralda y vio a Soleil en el suelo. —Oh no
— ¡Chat, cuidado!
Se levantó y giró su vara para defenderse.
— ¡Solo estoy perdiendo el tiempo con ustedes! Y tengo algo más importante que hacer.
— ¿De qué estás hablando? ¡Ve por los Miraculous! — Hawk Moth la reprendió.
—Tranquilo. Los tendrás, te lo aseguro— dijo para después lanzar más discos y desaparecer.
— ¿A dónde se fue? — Dijo la peliazul.
—No lo sé— él ayudaba a la azabache a ponerse de pie.
— ¡No Chat! ¡Ella recibió los discos! — Corrió a él —Y sabes el efecto que tiene.
Se había olvidado de eso, pero ya era tarde. La miró esperando algún comportamiento que indicará cambio, sin embargo, se quedó quieta. — ¿Soleil? — dijo tragando pesado.
— ¿S-si?
— ¿Estas bien?
¿Si estaba bien? Pensó que así era hasta que sintió las manos del rubio en ella, provocó que surgiera una extraña sensación en su estómago y calor en sus mejillas. Era una sensación muy extraña y eso la asustaba. —Yo n-no lo sé. Me siento e-extraña.
Ladybug tomó sus hombros y fijo su vista en ella —Te voy a hacer una pregunta. —La tímida joven asintió —Tu humm... ¿Quieres estar cerca de él? — Señaló al felino —Ya sabes, quieres... abrazarle y e-esas cosas. Se honesta. — por alguna razón quería que ella dijera que no.
Ladeo la cabeza confundida, luego miro al héroe y las sensaciones aumentaron — Cre-creo... en realidad no lo sé. — Desvió la mirada al sentirse nerviosa
La peliazul frunció el ceño —Es bastante raro. Aun eres consciente de lo que haces y dices a diferencia de los demás.
—Tal vez no tuvo el mismo efecto— habló el chico.
—Yo creo que solo es cuestión de tiempo— se llevó una mano al mentón —Como sea. Hay que evacuar a los que no han sido afectados. — se dispuso a buscar a más personas.
—Quédate aquí ¿De acuerdo? — él la siguió.
Hizo lo que indicó, no obstante, al ver que se alejaba tuvo el impulso de ir tras de él, pero se quedó en eso. —Ma-Maitti.
—Soleil, debes de pensar las cosas antes de actuar. Dentro de poco estarás bajo los efectos de la akumatizada. — Reprendió el kwami suspirando.
—Tienes razón. Lo siento— colocó las manos en su pecho.
—Estas aprendiendo, comprendo. Me mantendré escondida hasta que ellos logren capturar al akuma. Solo espero que no tengan problemas con ello. Y no te preocupes estaré aquí cuidándote, así que tranquila. —Finalizó con una sonrisa y ella la imitó
La azabache se acercó a una de las mesas y tomo un pedazo de papel buscó un bolígrafo y mientras escribía el cosquilleo en su estómago aumentaba. —Espero que todo salga bien.
...
—El lado positivo de todo esto es que no nos están atacando o son un problema para nosotros— dijo el rubio
—Estoy de acuerdo- dijo mientras guiaba a una joven castaña a la salida. —Bien, ya no queda nadie más solo las víctimas. Pienso que es mejor que se quede aquí. — su compañero asintió. — Ahora, hay que irnos.
—E-Esperen— la azabache se acercó.
—Oh genial— la de ojos celestes hizo una mueca.
Ella se acercó más al felino y lo tomó del brazo. Él suspiró. Ya había comenzado.
Sintió como recostaba la cabeza en su hombro y se pegaba a su cuerpo. —E-Escucha…— llamó su atención —Necesito irme, debo atrapar a un villano y bueno... necesito mi brazo— sonrió nervioso.
Obtuvo su respuesta cuando se aferró más. Él se sonrojo y con sus ojos pidió la ayuda de la heroína.
—Soleil ¿Podrías soltarlo? Por favor. Tenemos que irnos. — dijo alzando la voz.
— ¿Puedo i-ir con ustedes?
Ella frunció el ceño. No sabía porque de repente estaba molesta. — ¡No, no puedes!
La tímida chica, escondió su rostro en el tórax del ojiverde asustada. —Oye tranquila. — intervino.
Respiro profundo; no tenía que enojarse con ella, estaba hechizada o algo así, no era su intención ¿Cierto? —Sí, lo siento. —situó una mano en la cabeza de su compañera de clases y esta se acercó más en el chico. —Tengo una idea. Ya que hay que buscar a Aphrodite ¿Por qué no te quedas con Soleil en lo que la encuentro?
— ¿Qué?
—Y cuando lo haga te llamaré. Es obvio que no te va a soltar por ahora y si lo hace entonces me sigues el paso. — intento sonreír.
La veía confundido —E-Esta bien, supongo.
—Bien. Entonces, nos vemos luego. — Lanzó su yo-yo y se marchó.
— Y ahora que voy a hacer— posó su vista en la azabache. Ella no tenía la culpa, lo había salvado de estar en la misma situación y con ello serian dos veces. Sonrió — ¿Quieres dar un paseo?
Asintió y caminó con ella en dirección a la Place des Vosges. Veía a aquellas personas que fueron afectadas y estaba agradecido de que su amiga no fuera como ellos. Se abalanzaban y se la pasaban abrazándose y... besándose.
—Di-disculpe ¿A-A dónde vamos?
—Que formal— río
—Ah! E-es solo que...
—No importa. No necesitas serlo ¿sabes? — vio que asentía. —Y es una sorpresa— le guiño un ojo. Fue hasta ese momento que se dio cuenta del trozo de papel que tenía adherido a su sudadera — ¿Qué es eso? — señaló.
—Humm... No lo sé— se lo quitó.
— ¿Me permites? — extendió su mano. Ella se lo entregó. Tenía algo escrito con una bonita caligrafía
Espero no causar más problemas. Si es así, de verdad lo siento. No fue mi intención
Soleil
Él sonrió. Su corazón se derrito. Debía suponerlo, lo que más le preocupaba era causar alguna molestia.
— ¿Qué e-es?
—No te preocupes. — Colocó una mano en su cabeza y revolvió su cabello — Eres Adorable. — El corazón de la joven se aceleró. —Ahora, sigamos
Llegaron a la Place des Vosges y se sentaron en el césped cerca de uno de los árboles que daban sombra. La joven seguía aferrada al brazo del chico y recostó la cabeza en su hombro. A pesar de todo estaba disfrutando el tiempo con ella, no lo hacía sentir incómodo y sentía una gran ternura al verla así, abrazándolo como si fuera un oso de peluche.
—Voy a recostarme un poco ¿Esta bien? — dijo el rubio, si tenía que esperar el llamado de su compañera podría descansar un poco. Sintió a su amiga dejarlo libre y se echó hacia atrás con las manos en su nuca cerrando los ojos. Pasaron un par de minutos cuando escucho movimiento para después sentir las manos de la chica a los costados de su cabeza. Se incorporó levemente y la miró.
—Pu-puedes volver a recostarte.
El asintió e hizo lo que le indicó, pero esta vez su cabeza aterrizó en algo mucho más cómodo, subió la vista encontrándose con la azabache. Un calor inundó su rostro, nunca se imaginó estar en una situación así, volvió a sentir las manos de su amiga ahora sobre su cabello acariciándolo. Se sintió muy relajante, respiró profundo y cerró los ojos, sin esperar quedarse dormido.
...
— ¿Dónde estás Marius? No voy a hacerte daño, solo quiero hablar contigo— habló buscándolo con la mirada rodeada de personas abrazadas.
El chico se escondía en una tienda de ropa cerca de la plaza ¿Que quería de él? Era solo una persona más en París ¿por qué lo perseguía?
Escucho pasos acercándose — ¿Qué es lo que quieres? — Extendió un suéter de forma amenazante — ¿Uh?
—No te asustes.
— ¡Ladybug! Qué bueno que estas aquí.
— ¡Shhh! No tiene que encontrarnos.
—Es solo que no sé lo que quiere— suspiró
—Mencionó algo sobre un corazón roto— colocó las manos en su cadera.
— ¡Oh no! ¡Es Elodie! Ella me dijo lo que sentía por mí, pero no puedo corresponderle, e incluso si lo quisiera no puedo obligarme a sentir algo, así no funciona— respiró —La quiero mucho, pero no de la forma en que ella quiere. No quería que esto pase.
—No te sientas culpable. — Dijo con una sonrisa triste recordando cierta situación —Vamos a salvarla. — ella le sonrió
—Gracias Ladybug. — devolvió el gesto.
—Ahora a llamar al gato. —Tomo su yo-yo, apareció la imagen de Chat Noir y presiono llamar.
...
Escuchó un sonido cercano y frunció el ceño. No quería abrir los ojos, estaba teniendo un excelente descanso; ignoro el sonido y se acomodó mejor.
—Chat Noir
La suave voz que lo llamaba lo obligó a abrirlos.
—Hummm... Parece que te llaman.
Se levantó despacio y bostezo — ¿Qué?
—Está sonando— señaló el arma del felino.
— ¡Ah! Cierto— tomó su vara y contestó. — ¿Allô?
— ¡Chat! ¿Por qué tardaste en contestar?
—Ehh… Estaba ocupado— rasco su mejilla y un suave rojo apareció en ellas.
—Como sea. Encontré a Aphrodite va a la Place des Vosges.
—Entiendo— dijo al mismo tiempo que la buscaba con la mirada —Es gracioso estoy en ella.
—Bien. Si la ves, no dejes que escape. Llegaré pronto.
—Sí. — La ojiazul colgó y el héroe se preparó para la llegada.
— ¿Que, qué ocurre?
Se había olvidado de Soleil. —Tienes que ocultarte.
— ¿Por qué?
— ¡Vaya! No esperaba encontrarte aquí. Me ahorraste el trabajo. — la de pelo rosa rio.
—Colócate detrás de mí. — La chica obedeció al instante.
—Dame el Miraculous y te dejare ir.
—Yo creo que no. El anillo me queda muy bien ¿sabes?
Con un gruñido lanzó corazones en su dirección, él los intercepto no obstante, la pelirosa le propino una patada en el abdomen haciendo que retrocediera —Eso dolió. — sus pensamientos fueron eliminados cuando vio como la azabache se colocaba entre ellos.
— ¿Soleil?
—N-no voy a dejar que le hagas daño.
— ¡Ja,ja,ja,ja! Por favor ¿Qué es lo que harás? No eres rival para mí. —Corrió para arremeter en su contra, sin embargo, solo sintió una mano en su muñeca, de repente todo estaba al revés y al final un dolor en el lado izquierdo de todo su cuerpo. — ¿Qué pasó?
El rostro del felino mostraba absoluta sorpresa, luego sonrió —Al parecer también le proporciona fuerza.
Se levantó furiosa —No sabes con quien te estas metiendo.
— ¿Esa niña otra vez? Es una verdadera molestia— Hawk Moth frunció el ceño.
—Te arrepentirás, niña tonta.
— ¡Espera! No la lastimes solo... apártala. —le ordenó
— ¡Arg! Está bien
— ¡No te muevas! —Ladybug salto situándose junto a su compañero —Ya no escaparas.
—Soleil ocúltate por favor— indico el rubio. Ella obedeció.
— ¡Qué bien! Ahora los dos están juntos. Despídanse de sus Miraculous.
La batalla comenzó, loes héroes ponían todo su esfuerzo por derrotarla, aunque era difícil debido a que tenían que esquivar sus discos.
Cuando el ojiverde logró derribar e inmovilizar a la akumatizada, no dudo en actuar — ¡Lucky Charm! — Una tapa para olla de color rojo y negro cayó en sus manos —Que útil— suspiró.
Analizó a toda velocidad su alrededor, fijando sus orbes celestes un instante en el joven que se escondía logrando formar un plan. — ¡Lo tengo!
Se acercó al chico y lo hizo salir. —Distráela, por favor. Confía en mí.
El asintió y ella regreso a la pelea.
—Puedes hacerlo ¡Hey, Elodie!
La nombrada se liberó golpeando al felino y sus ojos se iluminaron —Marius.
—Deja a las personas en paz, no tienes que decidir por ellas.
—Estoy mejorando sus vidas— dijo al mismo tiempo que derribaba al felino y se defendía de la peliazul.
—No es cierto. Solo estas encaprichada por que no puedo quererte como deseas.
—Estas equivocado.
—No él tiene razón. — Ladybug seguía escudándose con la tapa. —La única forma en que pueda amarte es que lo hechices a él también.
Su rostro se llenó de enojó y pateo a la heroína.
—Si es la única forma. Lo haré. — Lanzó varios corazones hacía el chico, sin embargo, no conto con una tapa que evitaría aquello para luego ser atada completamente por la mariquita
— ¡Ladybug! ¡El corazón en su pulsera!
Confío en las palabras del joven; se la arrebató y la piso rompiéndola dejando salir una mariposa oscura. Al mismo tiempo Soleil abrazaba al gato acurrucando su cabeza en su pecho. —Me alegra que estés bien. — El parpadeo sorprendido, pero la envolvió con un brazo y colocó la mano en su cabeza sonriendo.
—Ya has hecho mucho daño pequeño akuma — La mariposa revoloteaba tratando de escapar, pero la ojiazul la atrapó y purificó— ¡Miraculous Ladybug! —Su misión había terminado.
— ¿Qué hago aquí? — dijo la chica liberada
…
—Celebra tu victoria Ladybug, porque me encargaré de que no se vuelva a repetir, seguiré mientras aún haya corazones rotos— La gran ventana se cerró dejando el lugar en la oscuridad.
…
Gracias al poder de la mariquita, las personas volvieron a la normalidad, la mayoría con absoluta sorpresa al verse en otro lugar.
La vista de la azabache era obstaculizada absolutamente por el color negro, parpadeo varias veces hasta percatarse de lo que hacía.
— ¡Ah! — Se alejó del ojiverde al instante —Lo-lo siento, n-no quería yo, l-lo siento.
Él sonrió —Tranquila. No te preocupes
—Bien, el trabajo está hecho. Hasta luego. —Lanzó su yo-yo y se marchó.
—Nosotros también deberíamos irnos— dijo el héroe.
— ¡Ah! Si, pe-pero si no es mucha molestia ¿podría decirme como lle-llegar a el colegio Françoise Dupont por favor?
—Yo te llevo. — se señaló a si mismo
—No-no es necesario, creo que puedo...
Sin dejarla terminar, la tomó en brazos —Sabía que dirías eso. —Le sonrió y se la llevó directo a la escuela. Al llegar la bajo con cuidado y suspiró, los alumnos habían vuelto a la normalidad
—Bien. Yo también me voy.
—E-espera yo...
Detuvo su andar y espero a que terminara.
—Siento haber provocado problemas. Espero no haber sido una carga.
Él sonrió —No hay problema, estabas bajo el efecto de Aphrodite y no puedo culparte. Sé que soy irresistible— envió un guiño —Hasta luego— con ello el felino se marchó.
—Hasta luego— hizo un gesto para despedirse, observo hasta que el héroe desapareció —Ahora... a buscar a Adrien.
…
— ¡Que día! — dijo el rubio entrando a su habitación seguido de la azabache. Camino hasta su cama y se dejó caer.
La chica se sentó junto a él y observo su alrededor, percatándose de los sobres y tarjetas perfectamente ordenados en el escritorio del joven. —Son bastantes— dijo en voz baja.
—Sí, lo sé— contestó el ojiverde. Ella no tenía la intención de ser escuchada.
Él se levantó y se dirigió al escritorio tomando las cartas, sin ninguna expresión en su rostro.
— ¿Quiénes las envían? — dijo curiosa
—Hummm... — se tomó un momento para pensar —Las envían chicas que... Humm... Dicen que les gusto o que me quieren ¿Sabes a lo que me refiero?
—... Creo que si… o tal vez no.
El chico rio—Quieren que tenga una relación con ellas, que sea su novio.
— ¡Oh! Ya veo—guardo silencio por unos segundos — ¿Todas ellas? —dijo sorprendida.
Volvió a reír —Bueno... Sí. Pero solo las leo y las guardo por un tiempo, después tengo que deshacerme de ellas, porque si no, tendría una gran montaña formada por cartas y tarjetas. — Ella asintió con comprensión.
Comenzó a leerlas cuando recordó algo muy importante. —Soleil tengo una sorpresa para ti. — camino hacia ella y se sentó a su lado. Tomo su teléfono y le sonrió —Sé que dije que no entraría de nuevo, pero en mi defensa, consideré que era algo demasiado valioso como para dejarlo pasar. Con todo esto me refiero a que... Conseguí información sobre tu padre. — Logro identificar el asombro en la chica.
— ¿De-de verdad?
El asintió —Se llama Daniel Lumière, al parecer la señora Odile y él se conocían en la universidad y puede que se conocieran desde antes. — Busco las fotografías que había tomado y se las mostró. —Se tenían mucho cariño.
La azabache observo las fotos, que confirmaban lo dicho por su amigo, una sonrisa apareció en su rostro al fin sabía el nombre de su papá. Se acercó y abrazó al rubio. —Muchas gracias.
El correspondió sintiéndose feliz. —No tienes que agradecerme.
—Pero, podrías haberte metido en problemas y no me gustaría eso. Si las cosas son demasiado riesgosas no lo hagas por favor... o si no puedes ignorarlo, cuéntame, creo que es mejor que seamos dos.
Sonrió. —De acuerdo, lo haré.
Se soltaron y conversaron sobre su día y las cosas que les habían sucedido, luego la chica se ofreció a ayudarlo con sus cartas. Después del día que tuvieron, disfrutaron del momento agradable que se había presentado.
…
Antes que nada quiero agradecer a todos quienes comentan y siguen mi historia. Lamento la demora.
Muchas gracias por su apoyo. Si ven mucha más faltas de ortografía de lo normal es porque decido subirlo sin volver a leer, para hacer una actualización lo más pronto posible. Lo siento por eso.
Por cierto ¿Les gustaría que la historia tenga soundtrack? Podría hacer una lista de canciones. Díganme que piensan de ello.
Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)
Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos. Me gustaría saber que opinan de la historia, y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.
¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!
