Capítulo 23

Sorpresa

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

—Hablan—

Piensan

«Hablan en otro idioma»

—Señorita Soelil. — Dijo al ver a la joven salir de su habitación.

— ¿Sí?

—Su madre la espera en el comedor.

—Gracias por avisarme. — La asistente asintió y se fue.

Caminó hasta la gran mesa ara encontrar a su progenitora tomando su café y un par de platos vacíos. —Siéntate.

—Sí. Gracias.

Dio un ultimo trago a su taza, la hizo a un lado y la miró —Supongo que ya sabrás porque estás aquí. — Ella solo asintió y bajo la cabeza. —He recibido varias quejas de parte de tus maestros. Me dicen que no llegas a tiempo e incluso faltas a tus prácticas. — La chica se mantenía en silencio con su vista en la mesa. —Si tus clases toman toda la tarde ¿Dónde estás en ese tiempo? ¿Es mucho no crees? Te digo esto porque hay ocasiones en donde no te presentas a ninguna. —Esperó su respuesta — ¿No vas a decirme?

—Yo-yo... me he se-sentido mal.

— ¿Y por qué lo dices hasta ahora?

—So-Solo no quería...

—Mírame. —Se incorporó de inmediato. —Dime Soleil ¿De verdad no te interesa lo que hago por ti?

—N-no es eso, yo estoy agradecida... —un temblor comenzó a inundarla.

—Siempre dices lo mismo. —Negó con la cabeza. —Hago todo lo posible para que estés bien. Evito que cometas errores garrafales, incluso acepte que fueras a la escuela como todos y sin embargo, no lo aprovechas.

—Pero no fue...

—Ya lo sé. Te escuche. —Frunció el ceño —Pero ¿Acaso no te he dicho que puedes decirme cualquier cosa? ¿Eh?

—Sí, lo-lo has hecho. —dijo con voz temblorosa. Preocupó a su madre y encima le mentía.

La ojiplata suspiró. —Siempre he tenido la esperanza de ver un cambio en ti para bien, sin embargo lo único que haces es decepcionarme. —Masajeo sus sienes. —No hace falta que te diga que tendré que castigarte otra vez ¿Verdad?

La azabache negó y trago pesado.

—Vete. Espero que pienses en lo que te he dicho.

La joven se levantó, agradeció y sin decir más se fue.

...

La joven veía a través de la ventana las calles de la ciudad pensando en lo dicho por su madre. Ya no quería decepcionarla más, pero ¿Que haría ahora que era una heroína? No podía dejarlo. —Todo estará bien.

— ¿Qué ocurre Soleil? Has estado muy callada desde la mansión. — Más de lo normal.

La voz de su amigo la sacó de sus pensamientos.

—No es... — se detuvo ¿Iba a mentir de nuevo? —No me siento bien. —Y no estaba mintiendo.

— ¡Oh! Podemos regresar si quieres. —Dijo mostrando preocupación.

—N-No, puedo manejarlo, de verdad. — Él la miraba dubitativo. —Además no quiero hacer enojar a la profesora Fältskog.

—De acuerdo. Pero si te sientes peor me dirás de inmediato ¿De acuerdo? —Él sonrió.

—Sí.

Bajaron del auto y se dirigieron al aula que les correspondía. Al entrar encontraron el mismo bullicio de siempre, saludaron a sus amigos y se sentaron en su lugar. Las clases transcurrieron como de costumbre. Cuando llegó la clase de Física Adrien interceptó a la profesora; él le dijo que iba a dar respuesta al mensaje del sobre, minutos después regresó a su lugar y la clase continuó.

El timbre sonó marcando el inicio del receso. Ella fue al baño procurando apresurarse pues no quería que le pasara lo mismo de la última vez. Volvió al salón solo para encontrar su lugar vacío. —Mi mochila— Busco alrededor para después pasar a todo el ligar sin éxito —Oh no, no, no, no. —No podía haber desaparecido, pensó en quién podría haber visto lo que pasó, las ultimas en irse fueron Juleka y Rose. Con esa idea en mente salió en su búsqueda.

Estaban reunidas junto a Nathaniel, Alix, Max y Kim. —Di-Disculpen, chicas. —Dijo dirigiéndose al par. Todos los presentes fijaron sus ojos en ella. —Lamento molestarlas pero... humm… ustedes fueron las ultimas en salir ¿verdad?

—Sí, así es. — respondió la rubia.

—Bueno, ¿Vi-Vieron si alguien tomó mi mochila? — Hablo en voz baja tratando de no ser escuchada por los demás en vano.

— ¿Alguien tomo tu mochila? — dijo la pelirosa. Al parecer no había funcionado.

—Humm...bien, n-no sé si alguien, pero no está en el salón, así que pensé que podrían saber algo.

—No, lo siento, pero no vimos nada—respondió Juleka.

—De-De acuerdo. Muchas gracias. —Dio media vuelta para seguir con su búsqueda.

—Espera, voy contigo— dijo el pelirrojo acercándose hasta ella —Vamos.

—Gracias.

—No tienes que agradecer— él sonrió.

Odile se encontraba en su oficina, escribiendo en su computadora mientras tomaba café. Mantenía un ceño fruncido pensando en la respuesta que le darían las personas con las que había contactado dentro de las próximas 48 horas.

—Señora Coste— se escuchó desde su comunicador.

Se enojó al escuchar aquella voz — ¿Qué es lo que quieres? Te dije que no me molestaras.

—Lo sé señora, pero el señor Crowell está aquí.

Su expresión cambio de inmediato por una de alivio —Tráelo.

—Si señora.

Después de un par de minutos, llamaron a la puerta.

—Adelante.

La asistente abrió, dejando pasar al hombre para luego cerrarla y marcharse.

« ¡Odile! Que gusto verte» dijo hablando en inglés y sonriendo.

«Ryan. Lo mismo digo» regreso el gesto, «Toma asiento, por favor»

«Gracias» Se sentó en la cómoda silla frente al escritorio. «Te ves hermosa querida»

«Lo sé, gracias» sonrió orgullosa «Es extraño ¿Dónde está tu esposa?»

Él suspiró «Bien, ya sabes… ella te odia, así que no quiso venir»

«Y por eso me lo pregunto. Debería estar pegada a ti, besándote cada cinco minutos mientras yo la ignoro»

Se encogió de hombros «Creo que es mejor así. Como sea. Te escucho.»

Ella carraspeo «Estoy aquí en París porque tengo un nuevo proyecto. Estoy trabajando para Gabriel Agreste»

«Gabriel Agreste… » Colocó una mano en su mentón «Creo que había escuchado de él, es un diseñador ¿Cierto? O tal vez me equivoque»

«No. Estas en lo correcto. Y precisamente estoy trabajando con él por lo que acabas de hacer. Quiero que cuando se escuche el nombre de Gabriel Agreste, lo primero que se diga es: ¡Oh! El fantástico y absolutamente fabuloso diseñador francés»

Él rio «Ya veo»

«Así que como te lo había mencionado antes, tengo un trabajo para tus chicas ¿Qué dices?»

Se miraron a los ojos por un par de segundos y el varón sonrió «Querida… ya inscribí a mis joyas en la misma escuela que tu… chica. Sabes que siempre es un honor y placer trabajar contigo»

« ¡Excelente! Eres el mejor Ryan»

«Dime algo que no sepa» Ambos rieron.

«Bien» Odile tomo su bolso «Ahora, vamos a comer, yo invito»

«Estas oportunidades solo aparecen una vez en la vida ¿Odile Coste pagando por la comida?»

«Vamos antes de que me arrepienta» Abrió la puerta y salió.

«Voy detrás de usted bella dama»

No quería causar molestias a sus compañeros, pero se alegraba de que se ofrecieran a ayudar, de verdad necesitaba encontrar su mochila.

—No encontramos nada Soleil. —Dijo el rubio preocupado. Ella asintió y suspiro.

—Qué tal si mejor le decimos a la profesora Bustier, ella podría ayudar.

—Tienes razón, es solo que…

— ¿Qué está pasando? —Fue interrumpida por Nino —Todos están yendo hacía allá— señalo el lugar.

Observaron como todos los estudiantes se reunían en ese sitio. Decidieron ir también para saber que estaba sucediendo.

El de gorra roja se acercó a una de las chicas que estaban ahí. —Disculpa ¿Por qué todos están aquí?

—Tenemos a dos de las estrellas más grandes de la moda aquí.

— ¿Qué? — respondí el pelinegro.

Otra de las jóvenes le tendió una revista en la portada había dos jóvenes. —Zoey Grace, una de las supermodelos más destacadas y Kylie Crowell, de lo mejor que puedes encontrar, me atrevería a decir que es la mejor supermodelo del mundo ¡Están aquí! ¡En nuestra escuela!

—Aún sigo sin creerlo—Dijo otra chica totalmente fascinada.

— ¿Dijiste Kylie Crowell? —La peliazul intervino sorprendida.

— ¡Sí!

— ¡Es increíble! — Marinette estaba encantada.

—Pues créelo. — Rápidamente ambas chicas trataron de abrirse paso entre la multitud para ver de cerca a las dos modelos.

—Está muy emocionada. Y no la culpo ¿Supermodelos en nuestra escuela? —dijo Alya.

—Estoy de acuerdo— respondió Nino.

—Lo siento. No la encontré. — dijo el pelirrojo acercándose.

—E-Está bien. Gracias por ayudarme a buscar.

De repente, los gritos de euforia y las voces cesaron llamando su atención, aunque no podían ver del todo debido a la cantidad de personas.

—Me da mucho gusto que nos reciban de esta forma. Mi nombre es Kylie Crowell y ella es Zoey Grace, pero creo que eso ya lo saben. Esperamos poder ser amigas de todos ustedes y disfrutar de esta escuela. — ella sonrió. —Bien…— La chica a su lado le dio una mochila — Encontramos esta mochila y queremos entregarla a su dueño ¿Alguien sabe de quién es?

—Creo que es la tuya Soleil— dijo la castaña.

—Ella tiene razón, déjenmelo a mí— Se acercó un poco más, se puso de puntas y alzó la mano. — ¡Por aquí!

Los estudiantes se hicieron a un lado para que la modelo pudiera ver al chico.

—Es tan hermosa— El ojiverde escucho lo mismo de varios de sus compañeros y les daba la razón. La joven era muy bella, la foto en la revista no le hacía justicia, era más hermosa en persona. Kylie tenía el cabello ondulado hasta los hombros, de color rubio rosado y vestía ropa casual, mientras que Zoey tenía el cabello castaño claro y usaba un vestido decorado con flores.

—Creo que la mochila es de mi amiga— dijo un poco nervioso.

Alya empujo a la azabache con delicadeza hasta quedar frente a Nino.

La rubia sonrió. —Ya veo ¿Esta es tu mochila?

Estaba muy nerviosa al tener tantas miradas sobre ella sí que solo asintió.

—De acuerdo—Camino hasta la tímida joven sin perder el porte que la caracterizaba —Aquí tienes.

Cabizbaja, acepto la mochila —Mu-Muchas gracias.

—No tienes que agradecerme. Me alegra haber podido ayudar. —Dio media vuelta y regreso con su amiga.

Zoey miro a los presentes —Es hora de irnos, las clases están a punto de comenzar y gracias de nuevo a todos por esta bienvenida. Los estudiantes les abrieron el paso al mismo tiempo que las veían marcharse a su respectivo salón, para segundos después hablar de ellas.

—Es tan hermosa— El ojiverde escucho lo mismo de varios de sus compañeros y les daba la razón. La joven era muy bella, la foto en la revista no le hacía justicia, era más hermosa en persona. Kylie tenía el cabello ondulado hasta los hombros, de color rubio rosado y vestía ropa casual, mientras que Zoey tenía el cabello castaño claro y usaba un vestido decorado con flores.

— ¡Están en mi salón! ¡No lo puedo creer!

— ¡Son tan bellas!

—Además de hermosa, es una muy buena persona.

—Amigo, creo que estoy enamorado.

— ¡Que linda es Zoey!

—Voy a casarme con Kylie

—Kylie es tan sexy.

—Tenemos que irnos— dijo el de ojos turquesa. La azabache asintió y lo siguió hasta el salón de clases.

—Bien. Ya que hemos terminado con el capítulo, continuaremos con un proyecto. —Los alumnos no hicieron ninguna expresión, no querían meterse en problemas. —Se hará en equipos de 5 integrantes y el tema que les tocará será al azar, para ello me dirán un número del 1 al 10 y les daré el tema que deben investigar. Harán un excelente artículo científico sobre ello, tienen que utilizar mínimo 5 fuentes de información en otro idioma y me lo entregarán en 2 semanas, esa es toda la información que necesitan. —Temeroso Nino levantó la mano. —Joven Lahiffe, adelante.

—E-este... ¿Qué es lo que debe tener el artículo?

Ella rodó los ojos —Investigue que debe tener un artículo científico joven Lahiffe.

—Gracias profesora— se sentó rápidamente.

—Bien. Los equipos son: Kubdel, Lê Chiến, Kurtzberg, Lahiffe y Agreste.

—El siguiente es: Bourgeois, Kanté, Couffine, Raincomprix y Lumière

—Por último, Lavillant, Bruel, Césaire, Dupain y Haprèle.

Los alumnos se miraban entre sí, buscando con la mirada a sus integrantes de equipo.

—Bien. Tienen 5 minutos para colocarse por equipos, escoger al representante y un número.

Ellos obedecieron y buscaron a sus compañeros para organizarse.

—Opinó que sea Marinette. — Dijo Rose.

— ¿Qué? No, yo no.- dijo asustada —Mejor Alya.

— ¿Que te hace pensar que yo quiero?

—Eres ideal para ese trabajo. —Sonrió

—Ya veo. —Cruzo los brazos mirándola escéptica. —De acuerdo, pero entonces tu escoges el número.

— ¿Por qué?

—Es lo justo ¿Están de acuerdo con eso?— la castaña preguntó a sus compañeros. Los otros tres chicos asintieron.

—Pero Alya, sabes que tengo una pésima suerte

— ¿Enserio? —Dijo con falsa voz inocente y su amiga la reprendió con la mirada.

—De acuerdo. —Ella suspiró. —Yo tampoco lo quería ser pero no tenemos tiempo ¿Entonces qué número escogemos?

— ¿Qué tal el 5? — Dijo Mylène.

— ¿Que opinan?- habló la castaña

—Estamos de acuerdo.

—Bien, entonces está hecho.

—Tiempo. —Se levantó de su asiento. —Los representantes pasen al frente por favor. — La profesora Fältskog procedió a asignar los temas a cada uno. —Con esto finalizamos la clase de hoy. — Tomó sus cosas y se dirigió a la puerta. —Hasta mañana jóvenes. — Los alumnos respondieron al unísono y una vez que ella salió se sintieron libres.

El grupo de amigos conversaban fuera de la escuela, las clases habían terminado.

—Y al parecer todos siguen impresionados— dijo la castaña.

—Yo sigo sin poder creerlo— intervino la ojiazul— Es decir de todas las escuelas, vino a esta ¡Es asombroso!

—Disculpen. — se escuchó una voz al mismo tiempo que la mayoría de los estudiantes se acercaban al lugar donde estaban. Marinette tenía una expresión de absoluta sorpresa, al igual que su mejor amiga, mientras que los chicos estaban desconcertados.

—Lamento interrumpirlos. — Ella sonrió —Mí nombre es Kylie Crowell, me da mucho gusto conocerlos.

Ellos salieron de la impresión y respondieron. —Soy Marinette Dupain-Cheng. Encantada.

—Ascendencia china ¡Wow! Es genial. — La modelo sonrió.

—Así es. — Devolvió el gesto.

—Me gustaría poder platicar contigo y saber sobre ti. Puedo percibir que eres una gran artista. Claro, si me lo permites.

—Por supuesto— dijo con los ojos brillando.

—Soy Alya Césaire. Mucho gusto.

—Tienes un lindo nombre, encaja perfecto contigo.

—Gracias.

—Nino Lahiffe. Encantado.

—Déjame adivinar… de seguro que eres un gran DJ.

—Impresionante. ¡Acertaste!

—Y por supuesto, Adrien Agreste he escuchado de ti en varias ocasiones. Un excelente modelo en París, que a pesar de su posición económica es un joven respetuoso y humilde.

La miro sorprendido, con un sonrojo en sus mejillas y sonrió —Mucho gusto Kylie ¿Puedo llamarte así?

—Por supuesto. No hay problema— Por ultimo desvió su vista a hacia la azabache. —Y… —Pasaron varios segundos sin ninguna respuesta—Vamos, no seas tímida— sonrió.

Estaba muy confundida, su cerebro trataba de encontrar una respuesta a lo que estaba sucediendo, sin embrago, se detuvo al sentir la mirada de todos sobre ella. —So-Soleil Lumière.

—Hermoso nombre. —Su sonrisa se hizo más grande.

—Bien. Vine a ustedes ya que soy nueva en la escuela; me enteré que Adrien estudiaba aquí y pensé que podríamos llevarnos bien, ser amigos. —Miró al rubio—Estoy segura de que tu primer día fue como el mío ahora y me gustaría saber ¿Cómo lo manejaste?

El sonido de un claxon los interrumpió. El ojiverde observó el auto que se estacionaba frente a él — ¿Podría contarte después? Han llegado por nosotros.

—Claro. No quiero retrasarte.

—Bien, nos vemos.

—Hasta luego— sonrió.

—Vamos Soleil. —Ella obedeció, se despidió sin mirar a nadie y siguió a su amigo.

Caminaba por las calles de la ciudad en dirección a su escuela, mientras pensaba en las últimas clases de física y repasaba los temas. Después del examen sorpresa de la profesora Lena, que al final no se llevó a cabo, trataba de estar preparada. Acercándose más, se dio cuenta de que había personas con cámaras y micrófonos en la entrada del colegio.

— ¡Reporteros!

—Y paparazzis— Dijo Alya asustando a su amiga. —Lo siento. No quería asustarte. Pero creo que sabemos porque están aquí.

—Ya veo— siguió mirando al grupo de personas —Y… ¿Cómo entramos?

Suspiró —Supongo que tenemos que pasar entre ellos.

—De acuerdo— Imitó el gesto de su amiga.

— ¿Lista? — Ella asintió.

Caminaron hasta ellos pidiendo permiso para pasar y entrar a la instalación. Seguían su camino, sin embargo, cuando estaban a punto de llegar un lujosos auto se estaciono enfrente de la escuela ocasionando que enloqueciera y se movieran apresuradamente para acercarse al móvil llevándose a las chicas con ellos. Un hombre fornido vestido de negro salió del asiento del copiloto y abrió la puerta del asiento trasero dejando ver a la bella chica quien se disponía a bajar con la ayuda del hombre. En ese momento el bullicio empezó, seguido de un segundo sujeto de la misma complexión.

—Señorita Crowell, señorita Grace ¿Qué es lo que las trae a Paris?

—Señorita Kylie ¿Es cierto que continuará con sus estudios en esta escuela?

— ¿Dejaran el mundo de la moda por una vida normal?

—Señorita Crowell ¿Es cierto que volverá con su exnovio?

— ¿Es verdad que estarán trabajando para Gabriel Agreste?

—Señorita Kylie ¿Qué piensa acerca del top de las jóvenes más bellas del mundo, en el que por supuesto usted está?

—Señorita Grace ¿Se mudará a Francia?

—Las señoritas Crowell y Grace no van a responder ninguna de sus preguntas. Ahora apártense para que puedan pasar —Dijo uno de sus guardaespaldas mientras se colocaba delante de ellas y el otro atrás para avanzar a la entrada, no obstante, los paparazzis seguían preguntando y tomando tantas fotos como podían. Marinette y Alya aprovecharon ese momento y lograron entrar a la escuela.

Las clases eran impartidas sin ningún problema. El grupo de Marinette disfrutaba mucho de las clases de la profesora Bustier y aparentemente las recién llegadas tenían mucho que hacer para igualar a sus compañeros. El sonido del timbre marcó la hora del receso, los alumnos salieron y se reunieron con sus amigos.

Alya y su amiga peliazul caminaban por el patio de la escuela mientras conversaban alegremente.

—Entonces, la chica comenzó a llorar, pero se veía tan falso. No sé cómo el tipo se lo creyó todo.

—Apuesto a que estabas molesta en ese momento— rio.

—Claro que si— ella rio. —De cualquier forma, no volveré a ver esa película.

— ¿Podrías prestármela? Tal vez a mi mamá le guste verla, ya sabes que…

— ¿Esa es Kylie?

La ojiazul miró al mismo lugar que su amiga, solo para ver a la modelo y a Adrien riendo. Ella sonrió, al parecer se llevaban bien y eso la emocionaba, ya que entonces tendrían como amigo a alguien famoso. En ese momento la rubia tomo los hombros del ojiverde y se acercó a él para besar ambas mejillas sorprendiéndola a ella y a los que estaban cerca. El rubio sonrió y pudo visualizar como tenía un rubor en su rostro.

No pudo evitarlo, frunció el ceño.

Antes que nada quiero agradecer a todos quienes comentan y siguen mi historia. Lamento la demora.

Muchas gracias por su apoyo. Si ven mucha más faltas de ortografía de lo normal es porque decido subirlo sin volver a leer, para hacer una actualización lo más pronto posible. Lo siento por eso.

Por cierto ¿Les gustaría que la historia tenga Soundtrack? Podría hacer una lista de canciones. Díganme que piensan de ello.

Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)

Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos. Me gustaría saber que opinan de la historia, y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.

¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!