Capítulo 26

Excursión

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

—Hablan—

Piensan

Realmente no esperaba algo como esto. Esa mañana se había despertado e hizo su rutina habitual, pensó que sería un día como cualquier otro, sin embargo, ahí estaba, escuchando como la señora Bustier continuaba hablando sobre la excursión que realizarían. Ha viajado a varios lugares debido a su el trabajo de su padre y años anteriores los tres habían viajado como familia. Muchos pensarían que no debía emocionarse por ir a un lugar que ni siquiera era fuera del país, irían al Parc natural regional de la Haute Vallée de Chevreuse y lo mejor de todo era que irían como grupo, no pudo evitar sonreír.

—Viejo ¡Este viaje será genial! — susurró el pelinegro.

—Lo sé.

—Por último, entregaré las responsivas. Recuerden que si quieren asistir sus padres o tutores tendrán que firmarlas. —Tomó las hojas que estaban en su escritorio. — Alya, Marinette ¿Podrían repartirlas por favor? —Las chicas aceptaron y tomaron las hojas. —Bien. Como he dicho, serán dos días y una noche y la mejor parte como podrán leer en las hojas que se les están entregando, es que no tiene costo, será totalmente gratis. —Las expresiones de sombro de los estudiantes se hicieron presentes. —La excursión ha sido financiado por Odile Coste, así que todo estará listo para ustedes.

— ¿Odile Coste? No había escuchado de ella —Dijo Kim.

—Odile Coste es una de las mejores en cuanto a mercadotecnia y publicidad se refiere. Ha trabajado para varias de las empresas y agencias más prestigiosas, principalmente internacionales. Le gusta mantener un perfil bajo y escuche que estaba en Paris. —Max ajusto sus lentes.

— ¡Wow! De verdad que estas informado —Dijo Kim.

Adrien se giró para mirar a Soleil y sonreírle, sin embargo, ella se encogió en su asiento.

—Tengo una pregunta profesora. — Max intervino.

—Adelante.

—¿Por qué la señorita Coste financió nuestra excursión?

— ¡Oh! Todo lo que nos han dicho es que ella era una alumna de Françoise Dupont y ahora que esta en la ciudad decidió aportar algo para la que aún considera su escuela.

El timbre sonó indicando el receso —Pueden irse, la clase ha terminado y no olviden entregar las respondidas a sus padres.

Salieron conversando con sus amigos sobre el viaje que tendrían, todos estaban entusiasmados con la noticia. Estaban realmente agradecidos con Odile Coste.

La azabache camino con rapidez hacia el ojiverde. —Adrien.

— ¿Qué sucede Soleil?

— ¿A-Alguien además de Nino sabe quién es mi mamá?

— Hummm... Creo que no, pero puede que se lo haya contado a Alya ¿Por qué la pregunta?

—Es solo que me gustaría que se quedara solo entre nosotros tres ¿Podrías comentárselo? Y si ya se lo dijo a Alya que no le diga a nadie más por favor.

— ¿No quieres que sepan? — Ella asintió —De acuerdo.

—Gracias.

Eso sanaba un poco extraño, lo pensó por unos cuantos segundos y decidió preguntar — ¿Puedo saber por qué?

—E-Es so-solo que... lo dijo el joven Kante, quiero decir Max, le gusta tener un perfil bajo.

Una parte de él no estaba convencida con su respuesta, pero lo dejo pasar —Ya veo— sonrió —Me alegro que estés mejorando en cuanto a los nombres.

—Lo intento. — Ella sonrió. —Es un hábito.

—Iré con Nino, debe estar esperándome. Nos vemos después.

Ella asintió y se fue en busca de su pelirrojo amigo. Lo encontró en una de las bancas del patio, bajo la sombra y se sentó junto a él.

El termino su bocado y sonrió —Me alegra que este día haya pasado sin incidentes.

Sabía a lo que se refería y siendo sincera estaba aliviada, Chloe no la había molestado. —Lo sé, es algo bueno.

Mantuvo su sonrisa cuando notó algo — ¿No vas a comer?

Ella junto sus manos y bajo la cabeza —En realidad no te-tengo hambre.

El frunció el ceño, ya la conocía lo suficiente como para saber que no estaba siendo honesta. El que ella no almorzara era muy común y si lo hacía era algo insignificante a comparación de otros, le preocupaba. Tomo la barra de granola y se la ofreció.

— ¡Oh! No es necesario, es tuya, no tienes que...

—Tómala. —Sonrió. Seguramente estaría preocupada porque el comiera —Quiero dártela.

—Pero tú...

—Tranquila, ya comí lo suficiente —La azabache extendió su mano y la tomó —Muc-has gracias.

—No es nada y antes de que lo olvide. —Le extendió una caja larga forrada de color blanco con un moño azul claro. —Te dije que te lo entregaría cuando estuviera listo ¿Recuerdas? —Ella asintió. —Espero que te guste. Tal vez no sea lo mejor, pero me has dicho que te encanta lo que hago así que... así que pensé que de verdad era bueno. Solo... Espero que no haya sido una mala decisión.

Ella no apartó sus ojos del obsequio, se tomó un momento y sonrió a pesar de que él no podía verla. Abrazó la caja con cariño algo que no pasó desapercibido por él pelirrojo. —Yo creo que fue la mejor decisión, además viene de ti ¿Cómo no va a gustarme?

Nathaniel se sonrojo y apartó la vista. — ¿Puedo abrirlo ahora?

—Si po-por supuesto, es tuyo.

—Gracias. —Comenzó a quitar el moño y después el papel todo con cuidado para no romper nada; abrió la caja y se encontró con una pintura hermosa.

—Sé que-que podría ser algo muy simple, primero quería hacer un retrato, pero bueno... no-no he visto tu rostro y tampoco los demás y no quería cometer algún error así que... —se explicaba con rapidez y un poco temeroso —cuando me di cuenta ya lo estaba dibujando, fue...fue lo que pinte cuando pensé en ti.

Era una rosa blanca que se mantenía cerrada sin llegar a ser un botón, en sus pétalos tenía un toque de distintos colores, el fondo era mayormente azul claro, alrededor de ella estaba pintado de varios colores también, tenía bastantes detalles y podía identificar que fue hecho con acuarela, todo en conjunto le daba una apariencia mágica. Volvió a sonreír —Es muy hermosa Nath, en serio, muchas gracias.

Al escucharla él también sonrió — ¿De verdad lo crees?

—Sí. Tienes un talento maravilloso.

Su sonrisa se hizo más grande. —Me alegra que te guste. —Ella metió la pintura en la caja. — ¿Quieres que vayamos al salón? Podrás guardarla. Ella asintió y caminaron con tranquilidad al salón. —Discúlpame, no deje que comieras.

—Está bien, me comeré la barra cuando estemos en el salón.

El volvió a sonreír y la observó por un momento, apartó la vista y un par de segundos después volvió a mirar a la chica, giro su cabeza tan rápido que sintió un dolor en el cuello. Sus ojos vagaron por su cabello y se abrieron más.

—Soleil.

— ¿Sí?

— ¿Podrías detenerte? —Hizo lo que dijo y él se acercó más y efectivamente, sus ojos no estaban fallando — ¿Pu-puedo tocar tu cabello?

Extrañada por su petición aceptó, él tomó un mechón moviéndolo en diferentes direcciones. —He visto que a veces dependiendo de la luz y el color del cabello de las personas puede verse de un color diferente, no es algo por lo que sorprenderse. — Escuchaba con atención. — Pero tú cabello... cada vez que lo muevo brilla de un color diferente, parecido a las alas de algunas aves, como si fuera… iridiscente.

— ¿Qué? No entiendo. — Miró su rostro y lucía asombrado.

— ¿No sabes a lo que me refiero?

—Lo-Lo siento, pero no.

Le mostró el mechón que había tomado y repitió lo que hizo. Él tenía razón, se reflejaba un color diferente con cada movimiento.

— ¿Cómo es que no me había dado cuenta? — dijo confundido.

Pienso lo mismo. —La imagen del kwami blanco vino a su mente — ¿Así que este es su regalo? — Vio el rostro de su amigo —Aaah, eso.

—Sí.

—Este... —Bajo la mirada— Piensa, piensa, piensa. —Suspiró. No podía decirle la verdad— Pe-pensé que era normal.

No creo que sea algo normal. No he visto a ninguna persona con algo tan peculiar.

—Ta-Tal vez es algo como la heterocromía o el a-albinismo, ya sabes. —Ella quería desaparecer — ¿Que fue esa explicación? ¿Por qué no simplemente dijo que se lo había pintado?

—Tal vez —. Dijo aun observando su pelo, estaba claro que no lo creía.

— ¿Se-Seguimos? — Esperaba poder distraerlo.

—Claro. — Ellos continuaron su camino, conversando sobre el próximo viaje que tendrían, no obstante, el seguía observándola de vez en cuando.

...

El sonido de los cubiertos inundaba el lugar, algo que le disgustaba al joven rubio de las cenas con los dos adultos era que la mayoría del tiempo había un silencio incomodo, lo único que lo relajaba era la presencia de su amiga al lado, habían optado sentarse uno al lado del otro desde hace un tiempo. Por el contrario, cuando ella lo acompañaba, el ambiente era cálido, acogedor y solían conversar un poco, aunque últimamente Soleil no tenía hambre o había comido, cenado o desayunado antes; como ahora, solo hacía de compañía, era algo de lo que estaba agradecido pues ya no se sentía solo.

Cuando terminaron de comer, el ojiverde respiró profundo preparándose para hablar —Papá— Gabriel lo miró indicándole que estaba escuchando — El día de hoy nos informaron sobre la excursión a Parc Naturel Regional de la Haute Vallée de Chevreuse, será corto, solo durará dos días, estaremos muy bien hospedados, no tenemos que pagar nada y nos entregaron una responsiva que los padres o tutores firmarán para conceder el permiso, yo… la tengo en mi habitación y nos iríamos pasado mañana.

—Supongo que es lo mismo para ti. — Dijo la rubia sin ver a la su hija.

—S-sí.

El ojiazul no dijo nada, sabía que su hijo aún tenía algo que decir.

— Yo… ¿Puedo ir?

Su progenitor se quedó callado por unos segundos. La ojiplata lo miraba atenta tratando de adivinar su respuesta. — ¿Es obligatorio?

El chico parpadeó —N-No, pero…

—Entonces no vas a ir.

— ¿Por qué?

—Creo que es una pérdida de tiempo y podría ser peligroso. — Dijo apartando sus ojos.

Se levantó de repente —Pero no seré solo yo, estoy seguro de que todos mis compañeros van a asistir, también los profesores.

—Lo siento Adrien, pero ya sabes lo que pienso de esto.

—Pero papá, mis amigos van a ir. Quiero tener la experiencia de viajar junto a ellos. — Frunció el ceño

—Dije que no hijo.

—Por favor, de verdad quiero ir.

—Y yo quiero que te quedes aquí, que estés seguro. Si quieres viajar, puedo llevarte a la reunión que tendré en Italia él día de mañana.

Y después me dejes solo, no gracias. — Apretó sus labios para no dejar salir esas palabras, respiró profundo por segunda ocasión — Por favor, papá. — Sus ojos se encontraron con los suyos y mantuvieron su vista fija en el otro por algunos segundos.

—No.

El joven alejo su silla haciendo que las patas chirriaran y se apresuró a alejarse de ahí; poco después escucharon el fuerte sonido de la puerta cerrándose. Odile se levantó anunciando su retiro secundada por la chica, un par de minutos después el rubio mayor se retiró.

Soleil caminaba hacía su habitación recordando la escena del comedor, recordó como el ojiverde estaba tan entusiasmado y ¿Cómo no estarlo? La excursión de seguro sería genial, verían cosas bellas y muy interesantes. El rostro lleno de alegría y emoción del ojiverde volvió a atravesar su mente y cambio de dirección. Al llegar, llamó a la puerta y esta se abrió dejando ver a su mamá.

— ¿Qué sucede? — dijo con un bostezo.

—Madre ¿Podemos hablar, por favor? — Dijo con voz firme.

Ella la observó por un momento y asintió —Entra y cierra la puerta

Estaba revisando los diseños en su dispositivo al mismo tiempo que su asistente se encargaba de archivar el papeleo, cuando se escuchó el toque en su puerta. La pelinegra la abrió de inmediato dejando entrar a la mujer.

—Gabriel, querido. — Le sonrió y se acercó hasta quedar a su lado.

—Conozco ese tono — Pellizco el puente de su nariz — ¿Qué es lo que quieres?

—Directo al grano ¿eh? — Dijo sin dejar de sonreír y cruzó sus brazos — Ya que insistes… vengo a hacer de hada madrina de tu adorable hijo.

Él bufó. — ¿Hablas enserio?

—Por supuesto y siendo honestos ya sabes lo que voy a decirte, pero aun así lo diré. Déjalo ir Gabriel, el niño de verdad quiere, lo supe solo al ver como brillaban sus ojitos.

El suspiró —Y di mi respuesta.

— ¡Querido! Si no lo dejas ir porque te preocupa tanto su seguridad, yo me encargaré de brindarle seguridad.

—Es una excursión. — dijo exasperado.

— ¿Y? Fue mi idea y yo la financié, claro que puedo darle guardaespaldas al chico si lo quiero.

—Así que fue tu idea. — La miro un poco molesto.

—No veo el problema, le tengo mucho cariño a esa escuela y quería hacer algo por ella y lo seguiré haciendo mientras este aquí.

— ¿Qué hay de Soleil? ¿También irá?

— ¡Oh, no! Ella no irá. — Dijo serena.

— ¿Y quieres que Adrien sí?

—Lo podré así: Iba a dejar ir a Soleil si me lo pedía, es decir, tenía el permiso, me dijo que no se ha sentido muy bien de salud, así que quiso "darle" ese permiso a Adrien y aquí estoy. Me parece un intercambio justo. — Negó con la cabeza. Recordó lo abatido que lucía su hijo. — ¿Entonces?

— ¡Bien! Él puede ir. Pero déjame decirte que tu razonamiento es lo más tonto que he escuchado.

De pronto la rubia se abalanzó sobre él y lo envolvió en un abrazo. — ¡Qué bien! Y ¡Que malvado eres!

—Y esperó no te acostumbres a esto. Ya no será tan fácil convencerme. — La miró molesto. — ¡Ahora suéltame!

Se encogió de hombros. —Me gustan los retos.

Toda la interacción fue observada por Nathalie, quien presionaba fuertemente su bolígrafo y volvía a su trabajo. Es cierto que al principio no le importaba la presencia de Odile Coste en la mansión, no obstante, había ocasiones como esta, en las que le desagradaba por completo la cercanía que tenía con Gabriel. Ella lo había hecho sonreír, lo convencía de muchas cosas, no dudaba en invadir su espacio personal y debido al proyecto que tenían juntos, no había día en que ella no estuviera presente de alguna forma. Con suerte, no se quedaría por mucho más tiempo. La puerta cerrándose la saco de sus pensamientos; se había ido.

Se encontró con la azabache que esperaba en el vestíbulo, sonrió al captar su preocupación. Subió las escaleras con calma —Él puede ir a la excursión. — dijo siguiendo su camino.

— ¡Gra- Gracias!

—Ve y dile la buena noticia, además tiene que llevar la responsiva para que su padre la firme. — Desapareció de la vista de la joven y esta no perdió tiempo en ir a la recamará de su amigo.

Yacía en la cama de espaldas mirando al techo, llevaba varios minutos pensando en la respuesta negativa de su padre. Tendría que estar haciendo su tarea, pero no tenía ánimos, a pesar de los intentos de Plagg. Tomó su celular y le envió un mensaje a Nino contándole la situación.

Nino:

¡Qué mal! Amigo de verdad quería que fueras.

Adrien:

Lo siento.

Nino:

¿No hay nada que lo haga cambiar de opinión?

Adrien:

Lo dudo. :c

Llamarón a la puerta y supo quién era al instante, hizo a un lado su teléfono y le indicó a su kwami que se escondiera. — ¡Adelante!

La chica entro y cerró la puerta suavemente, se acercó hasta la cama y se sentó junto a él, que seguía recostado. — ¿Cómo estás? — Dijo sin saber si eran la pregunta correcta.

Intentó sonreír. —Sin ánimo, pero estaré bien.

Dubitativa colocó una mano en su hombro y se volvió a él. —Sí. — Él la miró extrañado. —Si te soy sincera, vine aquí para decirte que tu padre ha dicho que le entregues la responsiva.

Sus ojos la veían confundido — ¿Para qué?

Ella sonrió. — Va a firmarla.

Esta vez el rubio sonrió de verdad y la alegría volvió a su rostro — ¿De verdad?

—Sí.

—Pero ¿Cómo?

— ¿Recuerdas cuando Nino dijo que mi mamá tenía una gran habilidad para convencer a las personas?

—Sí.

—Pues ella habló con el señor Agreste y lo convenció de dejarte ir.

— ¡Eso es genial! — dijo sin perder su emoción haciéndola sonreír. —Se la llevaré justo ahora, no me arriesgaré a que cambie de parecer. — Busco el documento en su mochila. — ¡Aquí esta!

—Apresúrate. —Lo observó caminar a la puerta.

—Sí. —Salió con velocidad y un par de minutos después la joven se fue a su habitación.

—No sé qué hacer Tikki. — Dijo dejándose caer en su cama. —Serán dos días, no puedo dejar a la ciudad desprotegida, pero de verdad quiero ir.

—Lo sé Marinette, me gustaría mucho que fueras, pero la ciudad necesita a alguien.

Ella se quejó — ¿Podemos salir? — dijo con las sabanas amortiguando su voz.

—Claro. — Le sonrió.

La peliazul se transformó y salió para despejarse un poco admirando el cielo nocturno. Esa era la parte que no le gustaba de su trabajo, no podía hacer lo que quería y todos estaban tan entusiasmados de ir y era muy probable que todos fueran incluso Adrien, pues a pesar de todo, ella podía sola. Detuvo su andar cuando vislumbró una figura blanca sentada a lo lejos, se dirigió a ella lo más rápido que pudo y al estar lo suficientemente cerca reconoció a la chica. — ¿Love Wing?

La nombrada giro a su derecha —Ladybug.

— ¿Qué haces aquí? — Dijo curiosa.

Ella volvió su vista al frente —Salí a patrullar y luego de un tiempo decidí observar la ciudad.

—Ya veo. — Miró las iluminadas calles y los autos que pasaban.

— ¿Y… tú? — No aparto los ojos de los edificios.

Ella suspiró —Salí a pensar un poco.

Por la forma en que lo dijo se volvió a ella y vio las expresiones en su rostro. — ¿Qué es lo que te preocupa? — habló sin pensar.

Ella demostró sorpresa en sus ojos. — ¿Cómo lo sabes?

—Re-Realmente no estaba segura, pero al verte tu cara mostraba cierta ¿Angustia? ¿Molestia? Además, suspiraste y… no sé, las palabras salieron. Lo siento si te molesté.

Ella volvió a suspirar. —No lo hiciste. — Se sentó a su lado.

De acuerdo, no quería entrometerse y hacerla enojar, no obstante, si podía ayudarla en cualquier cosa lo haría. Respiró profundo y decidió arriesgarse. — ¿Pu-puedo ayudar de alguna forma? — Su voz fue más suave, más de lo normal. Visualizó como la heroína fruncía el ceño — Lo arruinaste. — Sin embargo, no duró lo suficiente.

—Digamos que quería salir de la ciudad por un par de días — comenzó — pero no puedo dejar la ciudad, Hawk Moth podría atacar en cualquier momento. — Le dio una sonrisa nerviosa. — Además, los otros también estarán fuera. — La azabache sabía a qué se refería a los otros héroes.

—Comprendo. — Regresó su vista a las calles de París con las posibles opciones en su cabeza. Sabiendo que con lo que diría se impondría una responsabilidad bastante grande, sin embargo, lo haría. —Yo estaré aquí, puedo cuidar de la ciudad por ustedes.

Ella le sonrió —Sería genial si fuera tan fácil, pero soy la única que puede purificar akumas.

— ¿Puedo contactarme contigo de alguna forma?

Era cierto, como se le pudo haber olvidado eso —Sí. Tienes razón. — Su sonrisa apareció de nuevo — ¿Estas segura de esto? — Ella asintió. —Te estaré muy agradecida. — Desbordaba alegría y eso hacía sonreír a la de ojos dorados. —Bien, me tengo que ir. Llámame si sucede algo. — Con una gran sonrisa se fue a casa.

Al llegar a su habitación se destransformó y se preparó para dormir cuando la duda comenzó a invadirla. —Tikki.

— ¿Sí?

— ¿Hice bien al confiar en ella? — dijo acostándose en su cama.

—Yo creo que sí. Debes confiar en ella, si es la portadora del Miraculous del amor y la luz, es de confianza.

—Es solo que, me cuesta creer que existe un Miraculous así y no he ido a visitar al Maestro Fu. Me gustaría preguntarle. —Se acurrucó en sus mantas más tranquila. —Eso tendrá que esperar un poco. Si dices que debo confiar, entonces lo haré.

El gran día llegó en un abrir y cerrar de ojos. Los estudiantes se reunían en la entrada de la escuela, donde elegantes autobuses ya los estaban esperando. El lujoso auto se estacionó cerca de los autobuses, y Adrien estaría muy alegre de no ser porque la agradable chica que estaba sentada a su lado no iría; sabía que ella quería ir tanto como él, pues sería la primera vez que realmente disfrutaría de un viaje. — Ya sabes, puedo decirle a Gorilla que dé la vuelta y nos vayamos, puedo quedarme contigo. Mi padre estará feliz.

Ella rio y no pudo evitar sonreír. —Él estará feliz, pero tú no y yo tampoco. — Continuó mirándola. —Estaré feliz si vas; lo digo enserio. Yo estaré bien. —Sin previo aviso él la abrazó. —Me aseguraré de conseguirte algo y tomar tantas fotos como pueda. — No la soltó — ¿Esta segura de que no puedes ir? Aún tenemos ocho minutos y siempre puedo cuidarte si llegas a sentirte mal.

Ella volvió a reír y se sintió muy bien tenerla en sus brazos en ese momento. —Estoy segura. Está bien tal y como esta. — Se separaron. — Diviértete mucho.

Él siguió sonriendo —Nos vemos en dos días.

—Nos vemos.

Él joven modelo abrió la puerta y salió no sin antes mirar a Solei y hacerle un gesto de despedida. Observó la entrada y notó al par de guardaespaldas que lo seguirían a todas partes. —Bien. Eso no impedirá que lo disfrute.

—Muy bien jóvenes. Hemos llegado. — La profesora Bustier anunció y ellos bajaron del autobús recibiendo la indicación de dejar sus cosas en sus habitaciones y se reunieran en el vestíbulo. Como toda la escuela vino al viaje, el primer piso del lujoso hotel le correspondía a su grupo. Una vez hecho eso se encontraron con su profesora.

—Comenzaremos con nuestro recorrido, todo ha sido planeado para que todos los grupos que vinieron puedan disfrutar de cada uno de los sitios que visitaremos, puede que nos encontremos con otros grupos en ciertos lugares así que les pido que no se separen. ¿Entendido?

— ¡Sí profesora!

Ella sonrió — ¡Vamos!

—Esto será muy divertido. — Susurró Nino.

—Lo sé. — El rubio sonrió.

—Me alegra que tu padre te haya cambiado de opinión y te dejara venir.

—A mí también me alegra, no quería perderme esto. — Recordó la llamada de Marinette diciéndole que podían viajar sin ningún problema pues Love Wing estaría alerta, sin embargo, si algo sucedía tendrían que regresar, tenía que admitir que el hecho de tener a la señora Coste de su lado tenía ventajas, pues si decía que quería regresar los guardaespaldas que lo acompañaban lo llevarían de vuelta, no obstante, deseaba que no sucediera nada para poder disfrutar de toda la excursión.

Miró la hora en su teléfono que marcaba las 2:00 pm. Ya había terminado con su tarea e incluso había estudiado un poco, se preguntaba que estarían haciendo todos en este momento. Estaba acostada en su cama, esperando quedarse dormida pues es algo que necesitaba, sin embargo, no estaba funcionando, dio un suspiró y se levantó. Su diminuta amiga vagaba por su habitación jugando con algunas cosas cuando terminaba las devolvía a su lugar; entonces recordó algo.

—Maitti.

El kwami se acercó — ¿Sí?

—Es… —Tomó un mechón de su cabello — ¿Le hiciste algo a mi cabello?

Ella rio — ¡Oh! ¿Ya hizo efecto? — Su rostro era visible así que se podía entender la pregunta en sus ojos — Digamos que tenías que pasar el suficiente tiempo bajo la luz, en especial los rayos del sol para que tu cabello cambiará y obtuviera varios colores ¿No te gusto? — Su sonrisa se borró.

— ¡No! No es eso. Es muy bonito, me gusta mucho, pero ¿No será un problema? Para mi identidad secreta.

— ¡Es cierto! Estaba tan emocionada que me olvidé de ello. Lo siento. — Ella suspiró. — Pero tranquila yo me encargo.

—Muchas gracias. — Ella sonrió. —Ahora solo tengo que inventar una excusa para esto. — Rio. —Supongo que continuare diciendo que es una alteración genética.

—Bastante creíble — Dijo Maitti al mismo tiempo que se escondía en el bolsillo de la joven, pues se preparaba para a salir de su habitación.

—Nath no piensa lo mismo. Por cierto, él lo notó yo ni siquiera me había dado cuenta y lo cepillo a diario. — Escucho su risita.

—Y aún no sé cómo me voy a comunicar con Ladybug. No tengo nada.

—Yo me encargaré de avisarle. No te angusties.

—Siempre tienes una solución para todo. Gracias. — Susurró.

Buscó a la señorita Nathalie, pues quería ayudar en algo ya que se estaba aburriendo bastante, la encontró caminando a su oficina con una pila de papeles que por un pequeño movimiento había caído al piso. Se apresuró a ayudarla levantando cada papel con cuidado evitando maltratarlos.

—Gracias. — Se levantó dando un suspiro.

— ¿Pu-puedo ayudarla? — Dijo nerviosa. —Seré cuidadosa.

La mujer dudo por un momento, pero al final aceptó y le dio una parte de ellos, llegaron a su escritorio y le indicó que los colocará en un espacio determinado. Se sentó en su escritorio y encendió su computadora.

— ¿Hay a-algo más e-en lo que pueda ayudar?

Observó a la azabache. La primera vez que paso algo como esto, no sabía cómo actuar, pues le pareció muy extraño que se ofreciera a ayudarla, además le gustaba estar en un ambiente tranquilo y no quería que ella empezará a perturbarlo, así que la rechazó; no obstante, ella continuo acercándose en ciertas ocasiones, por lo general cuando estaba muy estresada por todo el trabajo, ella había aceptado y su tranquilidad no desapareció, debió suponerlo, pues la chica era serena y nada fastidiosa. No se quejaba de las tareas que a veces le encomendaba, era muy amable y cortés, podría no agradarle su madre, pero no tenía problemas con ella. Tenerla de compañía y ayudándola se había vuelto algo normal. Él leve indicio de una sonrisa se presentó. El sonido de su teléfono la sacó de sus pensamientos. — ¿Alló?... claro señor… si, no se preocupe. — Se giró hacia ella —Hay algo que puedes hacer, llama a Adrien y dile que su padre tardara un par de días en regresar.

—Sí, señorita. Con su permiso. — Ella se dispuso a marcharse.

—Puedes decirle al guardaespaldas que te lleve al parque o a otro lugar si quieres salir. — dijo sin mirarla.

Ella tardo unos segundos en contestar. —Muchas gracias. — Con ello salió y cerró la puerta despacio.

Regresó a su habitación, tomó su teléfono y se sentó en su cama, si era sincera, le gustaría mucho salir al parque, pero no sabía cómo preguntar, si bien era cierto que había conversado algunas veces con el señor, aún se ponía nerviosa al pedir algo. Respiró profundo. —Voy a hacerlo. — Tomó un poco de su dinero y caminó hasta el vestíbulo, él estaba sentado en los escalones, siguió avanzando hasta estar lo suficientemente cerca. — Bu-buenas tardes se-señor. —Él asintió a su saludo retirando su expresión seria por una más suave, pues sabía que ella, se ponía nerviosa con facilidad. —Di-Disculpe que lo moleste, pe-pero humm… la se-señorita Nathalie dijo que podríamos salir a un lugar y-y quisiera saber si está disponible, no tenemos que ir si tiene otras cosas que hacer. — Observó como el hombre asentía y abría la puerta para ella. Ella sonrió — ¡Muchas gracias! —Lo espero para caminar a su lado hasta el auto.

Ella se decidió por la Place des Vosges, pasearon un poco por el sitio; había muchas cosas que ella quería hacer, subirse al pequeño carrusel que se encontraba ahí, meter sus manos a la fuente entre otras, pero no se sentiría muy cómoda con todas las personas mirándola. Entonces, visualizó a un carrito de helados — ¿Podemos ir a comprar un helado? — Él asintió. Saludó al vendedor quien la miraba confundido, este se encogió de hombros y atendió a la azabache. —Di-disculpe señor —se volvió al guardaespaldas este la miró. — ¿Le gustaría uno? Es decir ¿Quiere un helado? — Su rostro mostraba sorpresa. — O puede ser otra cosa si… no le gusta. —Lo pensó un poco, pero al final le dio una pequeña sonrisa. Ella siempre era muy amable con él y sabía que el aceptar cosas como esta la animaba. Cuando ambos tuvieron su helado, se sentaron en una banca cercana.

Caminaban por el área boscosa admirando lo hermoso que era todo. El guía les explicaba la historia de ese bosque y lo que podrían encontrar ahí, trataba de tomar las mejores fotos para mostrárselas a su amiga una vez llegará a casa.

—Amigo, me siento tan… relajado y aquí huele realmente fresco.

—Estoy de acuerdo.

Escucharon pasos detrás de ellos y observaron a otro grupo, al parecer ellos entraron al bosque a la misma hora. Sus ojos vagaron por las caras de sus compañeros de escuela, reconociendo a los que había visto una vez, fue entonces cuando escucho una voz conocida.

— ¡Adrien! —La rubia le sonreía y su amiga hacía un gesto con la mano.

—Hola Kylie, hola Zoey.

—Me alegra mucho verlos ¿Cómo han estado?

—Hemos estado bien, y mucho más ahora ¡Este lugar es genial! —Respondió Nino.

— ¡Su atención, por favor! —Escucharon la voz de la profesora Bustier explicando que, debido a su encuentro con la otra clase, tendrían que unir a los grupos para evitar cualquier problema y que no se separaran.

—Eso es maravilloso ¿Podemos caminar juntos? — La modelo se acercó más a él.

Él intercambió una mirada con su amigo para saber si le molestaba, él pelinegro se encogió de hombros. —Sí, no hay problema.

— ¡Qué bien! Podremos aprovechar para conocernos más. — Estaba a punto de tomar el brazo del rubio cuando el timbre de su celular sonó.

La pantalla mostraba el nombre de Soleil y la imagen de un Sol bastante adorable, sonrió al verla y recordó que quería ponerle una imagen a su contacto, pero al no tener ninguna foto, escogió esa. Presionó contestar. — ¿Alló?

—Disculpa que te moleste.

—No molestas Soleil… — La de ojos azules frunció el ceño y se cruzó de brazos. —… así que tardará en regresar.

—Sí. Supongo que, ya que estarás aquí antes que él, quiso avisarte.

—Sí, tienes razón. — Suspiró y se dispuso a seguir a su grupo mientras conversaba. La modelo se molestó aún más por ser ignorada, pero lo entendía estaba en una llamada. —Y ¿Qué has estado haciendo?

— ¡Oh! Terminé mis deberes y en este momento estoy en la Place des Vosges con el señor guardaespaldas, también compramos un helado.

—Ya veo.

—Tengo una pregunta.

Sonrió al escucharla bajar su voz. —Te escuchó.

— ¿Crees que puedo llamarlo Señor G?

El rio — ¿Señor G?

—Es decir, me sentiría mejor llamándolo así, creo que no puedo seguir llamándolo señor guardaespaldas.

—Y la G es por…

—Lo llamas Gorilla, así que decidí tomar la G.

—Pienso que es una buena idea.

— ¿De verdad?

— ¡Sí!

— Gracias. Por cierto ¿Cómo has estado en el viaje?

—Ha sido muy bueno, justamente estamos en un bosque, es muy bello y te sientes muy bien al entrar.

—Me alegra mucho oír eso…lo siento, ya me tengo que ir… ¿Pu-Puedo llamarte mañana? ¡Oh! Y ¿Po-Podrías decirle a Nino que digo hola?

Su sonrisa se mantenía —Por supuesto. No te preocupes. — Se despidieron y guardo su teléfono. —Soleil te envía saludos.

El pelinegro rio. —Esa chica. — Negó con la cabeza sin dejar de sonreír. — Me causa ternura ¿sabes?

—Lo mismo digo. — Le contó sobre la llegada tardía de su papá y lo que ella estaba haciendo en ese momento.

— ¿Señor G? — dijo el pelinegro divertido.

—Yo lo llamo Gorilla; ya sabes de donde salió la G.

Rieron por un rato. Kylie volvió a acercarse al de mirada verde y esta vez pudo caminar aferrada a su brazo mientras escuchaban las palabras de los profesores y guías.

Por el resto del viaje, los alumnos visitaban varios lugares y aprovechaban todo lo que podían del servició del hotel, podría decirse que habían fortalecido su amistad. Eso no había evitado las confrontaciones entre ambas rubias, a Chloé le desagradaba su presencia, no era algo que fuera extraño. Por otro lado, Crowell visitaba o se unía a Adrien y al pelinegro siempre que podía, lo que los llevo a hacerse buenos amigos. Kylie y Zoey se acercaron más al grupo, en especial la primera y obtuvo el mismo resultado. El ojivede se divertía bastante y nunca olvidaba tomar fotografías de los lugares y cosas que veían para poder mostrárselas a su tímida amiga.

Durante esos dos días, Soleil continuaba conviviendo y ayudando a Gorilla y a Nathalie, aprovechaba para dormir un par de horas más, continuaba con sus estudios e iba a sus clases extraescolares, y en la noche salía a patrullar. Estaba agradecida por la ausencia de Hawk Moth, y el único problema al que se enfrentó fue un robo a una tienda de muebles del cual logró salir desapercibida.

Finalmente llegó el día del regreso. Adrien, Marinette, Nino y Alya bajaron del autobús y tras despedirse buscaron a sus respectivos familiares. Kylie miraba al rubio a lo lejos y decidió acercarse para estar más tiempo con él, pues al parecer su chófer aún no llegaba.

—La excursión fue asombrosa ¿No lo crees?

—Por supuesto. Me gusto mucho, había tantas cosas y lugares hermosos.

—Si —Dijo manteniendo su vista en él. —Yo quería preguntarte algo, pero no sé si… —El sonido del claxon interrumpió su plática. Ambos observaron al gran hombre quien abría la puerta de los asientos traseros dejando salir a la azabache.

Se volvió a la chica. —Lo lamento, ya tengo que irme, pero podemos hablar en otra ocasión.

—Tienes razón — le dio una sonrisa forzada.

—Hasta luego. — dijo el chico y camino para alcanzar a su guardaespaldas y a su amiga.

— ¡Hasta luego! — Observó como el joven le sonreía a Soleil y de inmediato comenzó a hablarle, lo más probable es que estuviera contándole sobre el viaje. Sonrió y dio media vuelta para retirarse también. Después de todo Adrien tenía razón, podría hablar con él después, y ella apenas estaba empezando.

Se que he tardado mucho más tiempo en actualizar, pero no he tenido el tiempo que me gustaría para esta historia. Tratare de actualizar lo más pronto posible, pues no quiero dejarla.

Muchas gracias a todos los que siguen mi historia. Muchas gracias por su paciencia y apoyo. Muchas gracias por leer :)

Disculpen por las faltas de ortografía. Sigo mejorando.