Capítulo 27

Days

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

—Hablan—

Piensan

«Hablan en otro idioma»

Bajo las escaleras con tranquilidad, pues estaban a muy buen tiempo para llegar a la escuela vio a la tímida joven que lo esperaba junto a su guardaespaldas. Había notado el acercamiento que había entre esos dos, ella estaba relajada y Gorilla tenía una expresión más ¿suave? cuando ella estaba a su alrededor, algo que solo hacía con él. Sabía que el gran hombre había comenzado a tenerle cierto cariño a la chica y por ello Gorilla trataba de ser mucho más gentil con ella puesto que no quería asustarla o incomodarla.

—Buenos días Adrien— dijo la joven.

—Buenos días— sonrió — ¿Suéter nuevo?

Ella estaba usando un suéter, un poco grande, de color azul celeste. —Si. Un regalo de mi mamá… por mi cumpleaños.

—Me alegra escuchar eso.

Caminaron al auto y el rubio abrió la puerta de los asientos posteriores para que la chica subiera; cuando los dos subieron el auto pudo partir a la escuela.

—Por cierto… — El joven comenzó — Hoy tendré una sesión de fotos por lo que saldré una hora antes de la escuela así que él esperará tu llamada... —Dijo refiriéndose al guardaespaldas.

Ella sonrió — Lo entiendo. No hay ningún problema.

Él asintió —Además… hoy, a partir de las seis de la tarde habrá un evento; mi papá no me dio más información acerca de ello ¿Tu mamá no te ha comentado algo? — Ella negó a lo que él suspiró. Era muy probable que si ella no sabía era por que no asistiría, había aprendido ciertas cosas sobre la seora Coste. — Bien. Entonces… no estaremos en casa así que no podremos estudiar juntos y dije que te ayudaría.

Colocó una mano en su hombro. — No te preocupes, comprendo. Podemos posponerlo para otro día.

Le dio una sonrisa débil. Realmente esperaba que fuera al evento, poder estar con ella y no sentir solo, pues sabía que su padre se ocuparía de sus asuntos y el tendría que estar sentado durante mucho tiempo esperando a que terminara. Cuando llegaron el ojiverde salió primero para después abrirle la puerta a su amiga ayudándola a salir, sin embargo, no esperaba encontrarse cara a cara con la modelo.

— ¡Adrien! ¡Qué alegría verte! — sonrió y se acercó a él tomando sus manos.

—Ho-Hola Kylie.

Ella mantuvo su sonrisa para después fijarse en la azabache — Hola… Soleil ¿Cierto?

Ella asintió —Buenos días señorita Crowell — No lograba acostumbrarse a eso, seguía confundiéndola.

— ¡Oh querida! — Rió — No tienes que ser tan formal. Puedes llamarme Kylie.

Ella parpadeó repetidas veces completamente descolocada. — De-De acuerdo.

Se volvió al rubio aun sosteniendo sus manos —Bien. ¿Recuerdas que te pedí que habláramos?

— ¡Cierto! — Colocó una mano en su rostro — Discúlpame. Lo olvidé por completo.

—No importa; no tienes que disculparte. Pero de verdad necesito decirte algo y ya no tenemos tiempo para charlar apropiadamente pues no entraré a clases el día de hoy.

—Esta bien. ¿Quieres que nos alejemos para poder hablar en privado?

Lo pensó por un momento. Ya había logrado hacer de todo esto un drama pues había considerado que era mejor que nadie se enterara antes de tiempo, no obstante, ya no importaba. — No hay necesidad., ella puede escuchar. — Él asintió — Estoy segura que ya sabes sobre el evento de esta tarde. — Espero su afirmación y continuó — Bien. Lo que pasa es que me pidieron que llevara conmigo a un acompañante por lo que ¿Quieres ser mi acompañante?

El desvió la mirada — Hummm… no podría darte una respuesta ahora, tengo que hablar con mi padre.

Ella libero sus manos y retrocedió un paso —Por supuesto, lo entiendo. Solo llamame antes de las tres de la tarde para saber que decisión tomaste y poder pensar en algo — Se giró para darles indicaciones a sus guardaespaldas. — Ya tengo que irme. Nos vemos después. — Se alejó serenamente.

—Adiós. — dijeron al mismo tiempo.

Retomaron su camino hacia el salón mientras el ojiverde se sumergía en sus pensamientos. Si era honesto, no sabía que hacer. Era poco probable que su padre no aceptara que fuera como acompañante, pero, viéndolo desde otro lado, el evento no seria tan aburrido si ella estuviera con él, aunque también podría ser sofocante pues Kylie era muy famosa. Suspiró, dejaría que su padre tomara la decisión.

— ¡¿Qué?!

Hemos sido pacientes Chloé, pero no te has reunido con nosotros ni una sola vez y ni siquiera te molestas en leer y contestar los correos, lo hace Sabrina — dijo Max exasperado.

—Por si no lo han notado, no tengo tiempo para un tonto proyecto, pero ya que me molestan tanto Sabrina y yo nos encargaremos.

—Si nosotras nos encargaremos. —Apoyo la pelirroja.

—Eso no es justo. Sabrina hará todo el trabajo — Dijo Juleka.

—No pedí tu opinión chica oscuridad.

El de anteojos suspiró —Juleka tiene razón. Sabrina terminará haciendo todo y ella ya cumplió con lo que le correspondía — frunció el ceño — Así que Soleil sugirió que ambas trabajaran para terminar y revisar el trabajo.

— ¿Es enserio? — se volvió a la nombrada — ¿Por qué tú?

Ella jugaba con las mangas de su suéter. — Porque so-solo me he reunido un par de veces con el e-equipo y-y no he hecho gran cosa debido a algunos contratiempos, cre-creo que es lo más justo.

—Escucha bicho raro, no pienso trabajar contigo. — La miró de arriba abajo con asco.

—No te estamos dando opción, vas a hacerlo o le diremos a la profesora Fältskog para sacarte del equipo.

— ¡Ah! No lo harían — la rubia frunció el ceño.

—No queremos problemas con la profesora, no queremos afectar nuestra calificación y tampoco vamos a hacer todo el trabajo y poner tu nombre en él. Tú decides. — Max ya estaba harto de la actitud de Chloé, además estaba consciente de que era el favorito de la profesora Fältskog y ella le había dejado en claro que confiaba en él como para poner a trabajar a la rubia.

— ¡Arrg! Está bien.

—Bien. — Se acomodó los anteojos y dio media vuelta, fue seguido por los demás dejando solo a las tres chicas.

—Humm… ¿Qui-Quieres que comencemos ahora? — se atrevió a hablar.

La ojiceleste apretó sus puños irritada — ¡Lo que quiero es que me dejes en paz! ¡Todo esto es por tu culpa! —Se acomodo el cabello y se giró. —Vámonos Sabrina. — El par se fue de ahí dejándola sola.

La entrega del trabajo sería pasado mañana y aún tenía la esperanza de que la rubia cooperara, pero sería más difícil de lo que creía. Empezaría a redactar el trabajo y se prepararía para hablar con ella nuevamente —Espero que todo salga bien.

—Tenemos la información que nos pediste. — Las dos chicas se acercaron a la mesa y colocaron una Tableta sobre ella.

Termino el bocado que tenía en su boca y miró a las recién llegadas — ¿Es información confiable?

—Por supuesto— dijo una de ellas.

—Bien. —Sonrió— Hicieron un buen trabajo y yo cumpliré con mi parte del trato. —Tomó la Tableta y comenzó a leer. —Yo las llamaré cuando todo este listo. Sigan trayéndome más de esto. Ya pueden irse.

—Claro. — ellas sonrieron —Hasta luego — dijeron al unisonó.

Hizo un gesto de despedida y sonrió hasta que se fueron — Voy a divertirme mucho. — Tomó su teléfono y marcó un número que tenía registrado como Queen. Escuchó una voz familiar contestar.

«Lamento molestarla» dijo en inglés. «Pero usted me había dicho que podía pedirle cualquier cosa que quisiera y necesito que me ayude en algo, por supuesto esto puede que también le beneficie.»

«Espero no sea algo imposible.» Rió «Adelante, te escucho.»

«Verá conseguí mucha información respecto a… ciertas personas, por eso me gustaría hablar con usted personalmente. Se que le va a gustar mucho oír lo que tengo que decir.»

«Bien. Mañana a las 2:00 de la tarde en mi oficina privada. Ya sabes cómo llegar.»

Ella sonrió «Muchas gracias. Estaré ahí.»

«De nada»

Colgó sin borrar la sonrisa de su rostro «No puedo esperar.»

—Entonces lo único que hice fue dejar volar mi imaginación y ¡Puff! Apareció en mi cuaderno.

Él sonrió —Es sorprendente Marinette.

Ella rió —No sé si lo sea. Apuesto a que tus haces lo mismo cuando haces esos maravillosos dibujos.

—No puedo negar eso.

—Y al igual que yo, tienes que inspirarte en algo o en alguien. Cosas de artistas supongo — volvió a reír.

Nathaniel y ella habían estado sentados en el suelo durante el receso. Habían empezado una conversación con preguntas comunes ¿Cómo estás? ¿Qué tal tu día? Hasta terminar hablando sobre lo que Marinette había creado para otras personas como, por ejemplo, artistas famosos.

—Eres muy talentosa— El pelirrojo sonrió.

—Gracias Nathaniel, tú también lo eres.

Estaba encantando con el hecho de que ella pensara eso.

— ¿Sabes? Me gustaría mucho que tú y yo pudiéramos crear algo —sonrió.

La miró sorprendido con un sonrojo en sus mejillas —¿De-De verdad?

— ¡Si! Podría ser cualquier cosa. Me gusta mucho lo que haces y siento curiosidad por lo que podríamos hacer justos. Estoy segura de que sería algo asombroso.

El sonrío sin que el carmín desapareciera de su cara. —Creo que sería fantástico Marinette.

—Entonces esta hecho. Podríamos reunirnos algunos días de la semana; creo que nos llevaría varios para completarlo y…

El rubio miraba a aquel par sonreírse. Últimamente los veía juntos en varias ocasiones, cómodos el uno con el otro. Cuando vio como Marinette colocaba sus manos en los hombros del chico dando lugar a un mayor acercamiento, considero que era suficiente.

— ¡Hola chicos! — se acercó tratando de sonreír.

—Hola Adrien— La ojizul le devolvió el gesto.

—Hola— dijo el pelirrojo por cortesía.

— ¿Qué hacen? — dijo intentando parecer sereno.

La peliazul notaba algo extraño en el comportamiento del ojiverde — Bueno… estamos hablando sobre algunas cosas que hemos creado.

—Ya-ya veo.

La campana sonó por segunda ocasión en el día y los alumnos comenzaron a regresar a clases.

—Creo que es hora de regresar — dijo el de ojos turquesa.

Antes de que la chica se levantara, ellos ofrecieron su mano para ayudarla y esta solo parpadeó varias veces sin llegar a entender que pasaba. Nathaniel frunció el ceño; ellos estaban teniendo un muy buen momento hasta que él apareció. Marinette al seguir desconcertada, se levantó por sí misma.

El pelirrojo retiró su mano —¿Continuamos con lo que teníamos planeado? — Sonrió.

Ella volvió a sonreír —Claro. — La ojiazul empezaba a entender lo que estaba sucediendo, no podía creer que Adrien tuviera esa intención, es decir, no tenía el derecho de hacerlo; con un poco de molestia se dispuso a caminar junto al de ojos turquesa, no obstante, el rubio la tomó del brazo con firmeza sin llegar a ser agresivo.

Sus ojos se encontraron con los celestes —Marinette yo…

— ¿Podrías soltarla? — se escuchó la voz del otro chico.

—No estoy hablando contigo— dijo soltando a la peliazul en el proceso, pues estaba consciente que no debió haberlo hecho, sin embargo, la molestia que había sentido antes aumentaba y no sabía el por qué.

Una azabache caminaba en dirección al aula cuando se percató del trío, y al parecer algo estaba sucediendo… algo que afectaba a Marinette pues su rostro lo decía todo. No sabía si inmiscuirse era una buena idea, pero ya estaba caminando hacía ellos y al estar lo suficientemente cerca pudo sentir la tensión que había. Volvió a examinar sus caras empezando por la angustiada de la ojiceleste y terminando con las molestas de los chicos; esperaba que no fuera algo grave.

La peliazul no sabía que hacer, ellos no estaban escuchando y esta situación estaba acabando con su paciencia, además las clases estaban por empezar.

—¿E-Están bien? — La tímida joven se hizo notar al fin y al parecer escuchar su voz fue suficiente para que los chicos se callaran y la miraran.

Gracias por llegar Soleil — La joven diseñadora le dio una sonrisa genuina a la recién llegada.

—Si, e-estamos bien —Contestó el rubio con una sonrisa nerviosa.

—Es so-solo que ustedes dos lucían molestos y Marinette parecía preocupada.

Tanto el de mirada turquesa como el ojiverde se alejaron un poco dándole espació a la implicada para respirar.

—No es nada Soleil —volvió a afirmar el pelirrojo y le sonrió.

—De-De acuerdo — dijo dudando de lo dicho.

La ojiazul se situó a su lado —¿Caminamos juntas a clase? — La azabache un poco extrañada asintió; luego, la ojiceleste dio una ultima mirada a los chicos —Seguiremos con nuestra conversación después Nathaniel. Y es mejor que también entren a clase. —Finalizó y se marcho junto a la joven.

El pelirrojo y Adrien se miraron por unos segundos con molestia irradiando de ellos hasta que el de ojos aguamarina dio media vuelta dejándolo atrás.

Todos los invitados estaban conversando animadamente en el exclusivo evento del día; ciertamente no había pensado que sería así… resultó ser mucho peor. El rubio observaba, desde uno de los caros y elegantes sofás, como bailaban, reían y bebían; la mayoría de ellos eran empresarios, representantes de artistas y diseñadores. Había pocos adolescentes presentes y a pesar de su intento de hablar con ellos, estos resultaban ser superficiales y hasta arrogantes por lo que decidió dejarlo. De hecho, se encontraba esperando a la rubia-rosada quien se ofreció en buscar una bebida para ellos.

¿Y cómo se encontraba ahí? Pues, de una u otra forma iba a asistir ¿Cómo terminó con Kylie? Le había mencionado la propuesta a su padre, si bien, no le pareció que el fuera como acompañante de la joven modelo, la señora Coste dijo que podrían ir como amigos, que es lo que se diría si preguntaba la prensa invitada, "así los dos terminarían como acompañante del otro y no habría problema, y esa sería una historia que encantaría a todos"; no se equivocó. Al llegar, todos los ojos estaban sobre los dos jóvenes, tomaban fotos, hacían preguntas y algunos se acercaban a presentarse a ellos y a los dos adultos que los acompañaban: la seora Odile y su padre. Durante un par de horas fueron el centro de atención, sobre todo por la chica a su lado, hasta que llegó la parte de los negocios y él pudo respirar.

Y ahora él estaba aburrido, cansado, con sueño y a pesar de que al principio estaba bien con la compañía de Kylie, no terminaba de sentirse cómodo con las miradas que atraían, era una extraña sensación a la que no estaba acostumbrado y eso que era un modelo. Deseaba que todo terminara y el pudiera regresar a casa.

Siguió a la mujer hasta llegar a una puerta de color borgoña. La mujer tocó la puerta y se escucho una voz dando autorización para entrar. Al estar adentró, tomo asiento en el sofá que se encontraba a un lado y notó dos tazas de café en la pequeña mesa del centro.

—Exactamente 2:00 de la tarde, como siempre ¿Cómo has estado? — dijo haciéndose presente.

— ¡Oh! He estado muy bien— sonrió.

—Genial. —Se acercó y se sentó a su lado. —Y ¿Qué es lo que querías decirme?

Sin perder más tiempo sacó su Tableta y la dejo sobre la mesa. —Se que tal vez no amerite su tiempo, pero no creo que tenga ningún inconveniente en ayudarme —Sonrió — Lea la información y dígame lo que piensa. —Se cruzo de piernas —No he tenido diversión desde hace tiempo y ahora tengo todo para divertirme y pasarla bien, además a usted le convendría de alguna forma, ¿Si sabe a lo que me refiero? La dos salimos ganando.

Una sonrisa burlona apareció en su rostro —Escucha, tienes razón en decir que esto no amerita mi valioso tiempo; no me gusta inmiscuirme en boberías y tontos caprichos infantiles, pero… voy a hacer una excepción por ahora y solo por qué se trata de ti. —Se cercó más a ella. —Adelante ¿Dime que planeas?

Ella sonrió. —Con gusto.

Había salido de un merecido regaño hace tan solo unos minutos. Pidió permiso a su mamá para ir a la casa de Chloé, pues al fin la rubia aceptó colaborar y su progenitora le había dicho que tenía que avisar con anticipación ya que tenía que avisar a sus maestros. Entraron al gran hotel y algunas miradas estuvieron sobre ellos; caminaron por el pasillo hasta encontrar la habitación de Chloé.

Ella se giró hacia el hombre junto a ella —Muchas gracias por traerme señor —Le dijo a Gorilla. Este asintió y dio una sonrisa casi imperceptible y se marchó. La azabache llamo a la puerta, escucho pasos acercarse y esta se abrió.

Tenía una cara de completa exasperación — Bien. Que te quede claro que solo voy a dejarte entrar por el tonto proyecto de Fältskog y no por que te haya invitado. Entra y cierra la puerta. —Le dio la espalda y se dirigió a uno de sus sillones —¿Qué es lo que tengo que hacer? —Se cruzó de brazos.

Ella respiró profundo —Hummm… pe-pensé que podríamos leerlo primero, para sa-saber como integrar la nueva i-información…

— ¿No puedes hablar correctamente y más alto? —Exhaló —Me provocas dolor de cabeza.

—Lo-Lo siento —Su compañera rodó los ojos —Respiró profundo por segunda vez. Sabía que su tartamudeo era molesto, necesitaba controlarlo. —Hummm… también necesitamos revisar e-el texto ya redactado y verificar que contenga los elementos que un artículo científico debe de llevar. Max me dijo que faltaba terminarlo y ya busqué información para ello, solo tenemos que elegir y redactar lo que necesitamos y el artículo estará terminado.

— ¿Quieres que yo lea todo eso? — dijo mirando el documento que le habían enviado.

—Bu-Bueno, lo haremos las dos así que…

— ¡No puedes hablar enserio!

Se encogió un poco debido al grito de su compañera. —Hummm… ¿Sí?

Chloé paso una mano por su rostro y suspiró. —Bien. —Dio la vuelta y buscó su computadora.

—E-En realidad no es mucho el trabajo que tenemos que hacer… e-estoy segura que lo terminaremos hoy.

—Si, si, lo que sea. Comencemos con esto de una vez por todas.

Aprovechando que la rubia estaba dispuesta a trabajar le entrego la USB. Su compañera encendió su computadora, tomó la USB y abrió el documento de dieciocho páginas. La azabache sacó una Tableta de la mochila y busco la información que ya tenía seleccionada. Después de hablar por varios minutos, aunque la mayoría del tiempo fueron quejas departe de la ojiceleste, leyeron el documento al mismo tiempo que hacían las correcciones pertinentes.

—Me duele el cerebro. —Expresó —No puedo seguir con esto, es bastante.

—Si, pe-pero lo más probable es que además de que la profesora lo lea nos realice preguntas sobre nuestro trabajo, así que leerlo nos ayudará.

Soltando un fuerte suspiró continuó leyendo. Una vez que terminaron, Soleil empezó a redactar mientras la otra joven dictaba la información. Continuaron trabajando de esa forma hasta que, al ver la desesperación de la rubia por no ser tan rápida, sugirió cambiar de tarea, siendo ahora Chloé la que escribía; esta no se quejó. El tiempo paso y la chica vio la hora en la computadora, eran las 8:37 de la noche, pronto tendría que irse, no obstante, casi estaban por terminar.

—Esta listo— dijo la ojiazul en un bostezo —¿Ya lo imprimimos?

—N-No, hummm… tenemos que volver a leerlo para asegurarnos de que esta correcto.

—¡¿Es una broma verdad? — dijo con el ceño fruncido.

—N-No— dijo con voz temblorosa — Max dijo que…

—¡Max y tu están locos si creen que seguiré con esto!

—Pe-Pero es lo mejor, la profesora Fältskog es muy estricta y demandante con sus proyectos.

—¡Ella también esta loca! Estoy cansada de ella y su estúpida clase, pereciera que le gusta vernos sufrir, ¿acaso cree que es la única clase que tenemos? De seguro esta amargada y frustrada y desquita todo eso con nosotros…— La rubia seguía despotricando haciendo movimientos que a su compañera le parecieron graciosos, trato de no reírse, pero le fue imposible. Al escucharla volteo de inmediato —¿De qué te ríes?

Soleil paro en seco y colocó sus manos extendidas a la altura de su pechó. — De-De nada.

Ella entrecerró los ojos —Bien. — Una vez calmada continuó — Rápido vamos a leerlo. Tengo que tomar mi sueño reparador.

La azabache asintió y prosiguieron con su lectura. Cuando el reloj marcó las 9:18, Chloé había caído dormida en su gran sofá y aún no habían terminado de leer y revisar el artículo de ahora veinticuatro páginas. Llegarían por ella en doce minutos, así que guardó sus cosas, retiró los vasos y platos que estaban a un lado de la computadora y los colocó en la mesita de cristal que estaba cerca. Con total atrevimiento, caminó hasta la cama de la rubia y tomó una de las mantas para después cubrir a su compañera, esperaba que no se enojara por eso; se sentó de nuevo y prosiguió con su lectura. A los cinco minutos faltantes escribió una nota:

Chloé

Continuaré con el artículo en mi casa. Te enviaré las correcciones necesarias por correo para que puedas imprimir el documento.

Gracias por los aperitivos.

Soleil

Insegura de lo que acababa de escribir, colocó la hoja encima de la computadora previamente apagada. En ese momento su teléfono sonó recordándole que tenía que bajar. Apagó las luces de la habitación y se marchó. No había sido una mala tarde, aunque comenzó de una mala forma y Chloé, a pesar de todo, había sido ¿amable? Incluso le ofreció algo de comer, alegando que después tendría que pedir que se deshicieran de los utensilios que ella había utilizado, pero le ofreció algo al fin de cuentas.

—Buenas noches señor. — Dijo acercándose al gran hombre. Este sonrió levemente y abrió la puerta para ella. —Gracias y gracias por venir por mí. — Subió al asiento trasero y emprendió su viaje a la mansión.

Muchas gracias a todos los que siguen mi historia. Muchas gracias por su paciencia y apoyo. Muchas gracias por leer :)

Disculpen por las faltas de ortografía. Sigo mejorando.