Capítulo 28

Dessinateur perdu

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

—Hablan—

Piensan

"Recuerdos"

Los alumnos del Colegio Françoise Dupont salían de sus respectivos salones pues las clases habían terminado. Alya y Marinette se dirigían a la salida conversando animadamente cuando la ojiazul vio a un familiar chico de mechas azules y sus ojos se encontraron.

— ¡Dijo con una gran sonrisa!

— ¡Hola Marinette! — se acercó rápidamente hasta ellas — Hola Alya.

—Hola Luka— respondió la de anteojos.

— ¿Cómo están chicas? — sonrió.

—Hemos estado bien. — Volvió a contestar la castaña.

—Me alegra

—Y ¿Qué te trae por aquí? — habló la peliazul.

— ¡Oh! Vine por Juleka.

La plática continuaba mientras eran observados por Nathaniel, no muy lejos de ellos, quien estaba con Soleil.

La azabache siempre esperaba al rubio, y en ocasiones el pelirrojo le hacía compañía. Él platicaba varias cosas pasando un agradable momento y todo había estado bien hasta que sus ojos se encontraron con el par; Marinette se veía feliz con el hermano de Juleka, siempre se veía así cuando estaba con él; si era honesto le molestaba verlos juntos. Respiró profundo y decidió concentrarse en su amiga.

—Ese es el hermano de Juleka ¿Verdad? — dijo Nino.

El ojiverde miro al mismo lugar que su amigo y pudo ver al grupo, no obstante, el notar la alegría que la ojoceleste irradiaba estando con él lo hizo fruncir el ceño —Si. Es Luka. —Caminaron hacia ellos.

— ¡Hola! — Dijo el pelinegro secundado por su mejor amigo.

—Chicos. — Dijo Alya.

Cerca de ahí la azabache divisó a su rubio amigo. Anunció su retirada al pelirrojo agradeciéndole por estar con ella.

—No es nada. — Le dio una leve sonrisa.

—Hasta Mañana. — Ella comenzó a retirarse.

—Hasta Mañana. — Él hizo lo mismo.

Ciertamente había notado algo raro en el comportamiento del joven, sin embargo, decidió no mencionarlo. El grupo de amigos se giró hacia ella al notar su llegada, ella se cohibió debido a las miradas de todos.

—Hola. — Luka sonrió. —No te había visto antes.

—Ella es Soleil. — Intervino Juleka quien se acercó en ese momento.

—Ya veo— el volvió a sonreír. — Yo soy Luka soy hermano de Juleka. Mucho gusto. Y… supongo que estas en la misma clase que ellos.

—S-si

—Eso es bueno.

—Ya podemos irnos Luka— dijo la de muchas moradas.

—Bien. — Se volvió a los demás. — Nos vemos chicos.

Los otros se despidieron y con ello los hermanos partieron a su hogar.

El de ojos turquesa detuvo su andar y dio un fuerte suspiro.

— ¡Vaya! Así que Dupain-Cheng ahora tiene a alguien más. —La rubia lo sorprendió, apareció de repente. —Estoy segura que estas triste, pero seamos realistas nunca se fijó en ti y nunca lo hará, es decir, ¿quién podría hacerlo? —Rió — El mismo caso de tu horrible amiga. —Volvió a reír. —Lo que me alegra es que Adrien esta libre. El sí es alguien importante.

—No pedí tu opinión. —Con los puños apretados se marchó de ahí. Sentía un dolor en el pecho al recordar sus palabras y enojo por el insulto a su amiga.

Yo… creo que e-ella en realidad no es mala ¿sabes?

Es lo que Soleil le había dicho; algo que había aprendido de ella es que veía siempre lo bueno en las personas, pero una vez más Chloé había confirmado lo que pensaba de ella. Y no se cansaba de esperar el día en que alguien le diera una lección. De repente toda su ira desapareció. A quien quería engañar. —Ella tiene razón.

La gran ventana fue descubierta dejando pasar los rayos de sol provocando que las blancas mariposas revolotearan alrededor de una silueta.

—Una oportunidad perfecta para obtener los Miraculous — sonrió.

Marinette llegó a su casa y se dirigió directo a su habitación dispuesta a recostarse en su cama.

—Me alegró mucho ver a Luka— sonrió.

—Eso puedo verlo. — dijo el kwami rojo.

Tomó su teléfono para entrar a sus redes sociales. Veía las diferentes publicaciones de sus amigos y familiares cuando se encontró con un directo del canal de noticias.

—Aquí Nadja Chamack reportando el ataque cometido contra Chloé Bourgeois hija del alcalde de París. Las autoridades han rodeado el hotel Le Grand Paris sin embargo este parece ser un trabajo para Ladybug y Chat Noir ya que la policía a confirmado que se trata de otro supervillano y que continua en el lugar. Esperemos que nuestros héroes lleguen pronto pues las…

La ojiceleste guardo su teléfono —Apresurémonos. —Su kwami asintió — ¡Tikki, transfórmame!

La heroína se impulsó con su yo-yo balanceándose por los edificios para estar ahí lo más rápido posible. Llegó a la suite de la rubia quien estaba encerrada en una especie de caja transparente con arañas dentro, la chica estaba en una esquina gritando mientras las arañas se acercaban a ella y observando con una sonrisa, estaba aquel villano que había vencido tiempo atrás.

—Dessinateur— dijo la mariquita llamando su atención.

Él sonrió y se acercó con lentitud hasta ella. — Ladybug que alegría verte.

— ¿Por qué haces esto?

Frunció el ceño y se detuvo — ¿Por qué? Ella es una mala persona, es grosera, prepotente, egoísta, se divierte humillando a la gente. Alguien tenía que ponerla en su lugar.

—Pero Nathaniel…

— ¡No soy Nathaniel!

—De acuerdo. Escucha, tienes que liberarla — dijo al mismo tiempo que se acercaba a él.

— ¿Por qué la defiendes? No lo merece.

—Es cierto que no es la mejor persona, pero no tienes que dañarla. Tú no eres así.

El aparto su mirada y dudo por unos segundos. El cubo y las arañas desaparecieron y al instante Chloé se colocó junto a la peliazul.

— ¡Ladybug! Qué bueno que estas aquí. Por un momento pensé que no saldría viva. — La abrazó y sonrió —Este inadaptado apareció y arruino mi habitación, destruyo varias cosas y cada una cuesta más que la casa de este perdedor.

La heroína trato de callarla para que no empeorara la situación. Escuchó una risa burlona.

— ¿De verdad crees que no lo merece? — Con ello se marchó de la suite dejándolas solas.

Molestas aparto a la chica y suspiró — ¿Dónde está ese gato cuando se le necesita?

Jugaba con la pluma en su mano mientras leía sus apuntes o eso intentaba; finalmente se dio por vencido y hecho su cabeza hacía atrás descansando en el respaldo de su silla. Cerró sus ojos con fuerza recordando esa escena: su oscuro cabello atado en dos coletas, sus ojos brillaban y le regalaba esa linda sonrisa al mismo tiempo que él devolvió el gesto.

— ¿Estás bien? — dijo su pequeño amigo.

Él lo vio sin ánimo —No lo sé Plagg. Es solo que cuando Luka esta… él solo llega y… ya sabes.

— ¿Te refieres a cuando esta con Marinette?

El asintió —Cada vez que se acercan… cuando están juntos algo se desata en mi y no puedo controlarlo.

— ¿Estas celoso?

—Quizás. —Suspiró. —Si es así, no tiene ningún sentido, es decir, terminamos hace tiempo. No debería estar celoso.

El kwami se acercó más a él — Estuviste enamorado de ella por un tiempo, creo que no es tan fácil que te deshagas de ese sentimiento.

—Puede ser. —Volvió a suspirar.

—Y tal vez deberías darte otra oportunidad con alguna chica —El ojiverde lo miraba sorprendido —Como Kylie.

— ¿Estás hablando enserio? — entrecerró los ojos

—Es lo que creo.

—Kylie es solo una amiga. — Es cierto que estar con ella era divertido en algunas ocasiones y sin duda era muy bella, pero era solo una amiga.

—También tienes a otras muchas chicas de tras de ti. — El rubio continuaba pensado. —Además, también esta Soleil.

Escuchar eso lo descolocó de inmediato y sus ojos se fijaron en la creatura negra. — ¿Qué?

—A mí me agrada.

Antes de responder su teléfono emitió un tono de llamada; lo tomó y contestó.

— ¿Alló?

— ¿Dónde estás?

—Frunció el ceño al escuchar el tonó de la voz —En mi casa.

—Sin bromas.

—No es una broma ¿Quién eres?

— ¿Cómo que quien soy?

Él se quedó en silencio tratando de adivinar quien era.

—No puedo creerlo — se escuchó del otro lado de la línea.

— ¿Marinette?

—Ladybug de hecho. — La escucho suspirar. — Escucha, necesito que vengas a Le Grand Paris. Dessinateur ha vuelto.

—Estaré ahí. — Colgó y se volvió hacía su kwami con una sonrisa —Tenemos una misión. ¡Plagg, transfórmame!

El felino llegó lo más pronto posible a donde su compañera le había dicho encontrándola de brazos cruzados.

—Bien. Ahora tenemos que buscar a Dessinateur, es probable que no esté haciendo daño a nadie, pero tenemos que devolverlo a la normalidad.

El asintió. —Entiendo, pero ¿Crees que vuelva a atacar a Chloé?

Ella colocó un dedo en su mentón. —Si tiene esa intención entonces es mejor encontrarlo rápido. — Con ello, corrieron por los edificios observando las calles desde lo alto buscando al akumaizado

Observaba a la ciudad desde lo alto de un edificio. Pensaba en lo que La heroína había dicho y en sus acciones. Si bien, Chloé no merecía ninguna clase de amabilidad por la terrible persona que era, él no era como ella; quizás Ladybug tiene razón.

—¿Qué haces? Tienes que conseguir los Miraculous.

—Lo haré. Solo necesito terminar con algo primero ¿Acaso no fue ese el trato? —Hawk Moth acepto de mala gana y el joven continuo con sus pensamientos.

Pasaron unos cuantos minutos hasta que por fin lo encontraron en la terraza de una florería. Se detuvieron y avanzaron con calma hacia él. Dessinateur paro de dibujar y se giró al escuchar pasos acercarse.

La mariquita no sabía cómo empezar así que al notarla dubitativa el felino habló. —Ehhh... Escucha, sé que estas enojado con Chloé, pero no tienes que lastimarla.

—No la conoces. —bufó.

—Tranquilo. —Intervino la peliazul mientras se acercaba a él —Déjanos ayudarte, encontraremos una forma de solucionar las cosas. —Tenía un plan en mente y esperaba que funcionara.

—¿De verdad? — Pregunto esperanzado.

Ella sostuvo sus manos donde tenía el lápiz y sonrió haciendo que se sonrojara. —Si. —Con un rápido movimiento se lo arrebató. —Chat!

El felino tomó el lápiz, lo tiro al suelo y lo piso logrando romperlo, no obstante, ninguna mariposa se hizo presente. —¿Qué? — Al escuchar el suspiro del pelirrojo se volvieron hacia él.

—¿Sabes? Llegue a pensar que estabas siendo sincera, pero era una mentira. —Los ojos del chico demostraban una gran decepción. —Me sentía mal al dudar de ti, pero estuve en lo correcto. —El pelirrojo dibujo con velocidad un JetPack elevándose sobre los héroes —Mas vale que se preparen, porque después de haber cumplido con mi principal objetivo, voy a quitarles sus Miraculous. —Fijo sus ojos en los celestes. —¡Ah! Y gracias Ladybug, me enseñaste que no debo confiar en nadie. — Finalizando con ello se marchó.

La mariquita mantuvo su vista en la dirección que el akumatizado había tomado. Pensó en las palabras que le había dicho por un momento para después alejar sus pensamientos y fruncir el ceño. —Vamos tras él.

De pie, esperando resguardada bajo la sombra de un establecimiento se encontraba la azabache. Jugaba colocándose de puntillas para que después sus talones volvieran a tocar el suelo, hacía eso repetidas veces.

— ¿Soleil?

Al escuchar su nombre, se giró para encontrarse al chico de mechas azules que había visto hace unas horas. Si no mal recordaba era el hermano de Juleka, por lo tanto, Luka Couffaine.

—Jo-Joven Couffaine. —dijo girándose por completo.

— ¿Joven Couffaine? — Alzó una ceja divertido.

— ¡Ah! Qui-Quise decir Luka ¿E-Esta bien si te llamo a-así?

El rió sutilmente —Por supuesto. — Se calmó. — Y ¿Qué haces aquí?

— ¡Oh! E-Estoy esperando a a-alguien. Vi-Vienen a recogerme.

—Ya veo. —Después de que le respondió, él esperaba que ella continuara con la conversación, sin embargo, pudo notar que no lo haría por lo que decidió proseguir. — Yo fui a comprar algunas cosas para mi habitación y estaba en camino a mi casa cuando te vi.

—Ya-Ya veo. — De acuerdo, estaba un poco nerviosa por la presencia del chico y sabía que no era muy buena en cuanto a conversaciones se trata, no sabía qué hacer. "Solo se tu misma. Relájate y deja que la conversación fluya. Ya verás que no es tan difícil." Recordó lo dicho por su rubio amigo y respiró profundo.

—Su-Supongo que e-esas cosas son para decorarla. —Bien. Estaba hecho.

Él sonrió. Se percató de que la chica era tímida desde el principio, además de lo que Juleka le había contado. Se alegró de que tratara de continuar la plática. — Se podría decir que si, aunque aún faltan algunas…

Escucharon un fuerte ruido muy cerca de ellos. De inmediato ambos empezaron a buscar con la mirada su origen cuando visualizaron a un individuo bastante llamativo encima del techo de un carro. Su piel era de color violeta, su cabello de color naranja con puntas purpuras. Tenía una boina negra, y llevaba un traje blanco con rayas negras y de la cintura hacía abajo, de un color negro que se va difuminando cambiando a rojo al llegar a los pies.

—Es un nuevo villano. —Luka llamó la atención de la chica a su lado. —Tenemos que irnos de aquí.

Justo en ese momento los héroes aparecieron frente a el akumatizado. Chat Noir arremetió contra él, sin embargo, logró apartarse rápidamente. Después de eso, la peliazul se apresuró a atacarlo.

—Vámonos. — El joven ojiceleste comenzó a caminar hacia un lugar seguro. La azabache tardo un poco más en decidir seguirlo cuando algo dicho por la heroína la hizo detenerse, se volvió para volver a observar el lugar de la batalla.

—Te dije que no soy Nathaniel. — El pelirrojo dibujaba de nueva cuenta para hacerle frente al par.

— ¿Es Nathaniel? Pero ¿Cómo? —Continuaba contemplando la pelea concentrándose en el rostro del joven de piel violeta. Sus gestos mostraban enojo y frustración, pero, sobre todo, podría decir que sus ojos denotaban tristeza. —Nath. —Hizo a un lado sus pensamientos y volvió a contemplar lo que pasaba, no pensaba dejar a su amigo. Antes de que pudiera hacer cualquier cosa divisó un poste de luz que se dirigía a ella con gran velocidad.

— ¡No! —Escucho que Ladybug gritó. Todo parecía ir en cámara lenta y por instinto coloco sus brazos frente de ella para protegerse esperando el terrible impacto, de inmediato escuchó el sonido de un choque, pero ella no sintió nada. Pasaron unos cuantos segundos hasta que al fin decidió abrir los ojos notando con sorpresa una especie de pared transparente delante de ella y el poste de luz en el suelo.

—No deberías estar aquí. — Escuchó la voz del akumatizado, quien se encontraba no muy lejos de ella. —Es peligroso. —La vio de reojo y regresó a la pelea.

Ella se quedó ahí sin hacer nada, procesando lo que acababa de suceder. Ahora estaba totalmente segura de que era su pelirrojo amigo ¿Qué había sucedido? En los últimos días había notado algo diferente en él y ahora se sentía mal por no haber sido lo suficientemente valiente para preguntar. —Pensé que te molestaría que me entrometiera en donde no me corresponde, y quizás debí haberlo hecho. Voy a ayudarte Nathaniel. — Tenía que pensar en algo rápidamente. Se presentaron dos opciones: la primera era transformarse y ayudar a los héroes para que pudieran regresarlo a la normalidad e incluso podía tratar de hablar con el y convencerlo de cooperar, sin embargo, pudo notar que estaba realmente molesto con Ladybug y Chat Noir por lo que ella también recibiría toda esa molestia ya que al parecer arremetería con cualquier héroe que apareciera; la segunda sería hablar con él simplemente siendo ella pues a pesar del enojo y la tristeza en sus ojos, su amigo aún estaba ahí, el hecho de que la haya protegido era suficiente prueba de ello. Decidió tomar la segunda opción y si esta fallaba entonces seguiría con la primera.

Se acercaba con lentitud, procurando no salir lastimada, pero al parecer había tardado un poco al estar pensando que hacer. La escena delante de ella mostraba a los dos héroes luchando con una podadora gigante al mismo tiempo que el akumatizado se alejaba del lugar. Dio un par de pasos hacia el par que peleaba, no obstante, se detuvo; tenía que continuar con lo planeado, no tenía que preocuparse pues estaban manejando la situación con maestría. —Si me necesitan, Maitti me alertará—. Dio media vuelta y tomó el caminó por el que había ido el chico.

Después de un breve tiempo, logra visualizarlo caminando tranquilamente por los techos de las construcciones; solo esperaba el momento adecuado para poder interceptarlo. Al verlo aterrizar en la calle se apresuró a llegar a él. — ¡Espera! — Al estar a una distancia pertinente se detuvo y respiró profundo para tranquilizarse. Sus ojos estaban sobre ella con lo que parecía ser sorpresa, sin embargo, ninguna palabra salió de su boca. Bien, ahora que tenía su atención ¿Qué iba a decirle? Muchas ideas cruzaban por su mente, pero dudaba de cada una de ellas así que comenzó a angustiarse, pero no tardo en sentir un leve golpe en su pecho haciéndola reaccionar, espiró y procuró erguirse correctamente. —No sigas.

El pelirrojo frunció el ceño al oírla —Te lo había dicho ¿No es así? No debes estar aquí.

—Por favor.

Una sonrisa burlesca apareció — ¿Qué te hace pensar que voy a obedecerte?

La azabache se acercó más. —No estoy aquí pa-para que me obedezcas, al contrario, es una petición. — Dijo con voz suave. — No sé qué haya pasado, pe-pero sé que no quieres hacer nada de esto.

—Hablas como si de verdad me conocieras. Lamento decirte que no me conoces.

Ella se acercó más hasta estar a solo algunos pasos de distancia —Tienes razón, no-no te conozco del todo, pero no dudo de lo que dije; puedo asegurar que ese increíble chico perlirrojo no lastimaría a otros para su propio beneficio. —Sonrió y él la miró descolocado. —Deja que Ladybug y chat Noir te ayuden, por favor. Saben que hacer.

—Chat Noir y Ladybug ¿Eh? ¿Y cómo ayudarán? ¿Volviéndome a engañar? Ya no confío en ellos.

—Entonces puedes buscar a alguien más. Yo… yo quiero...

—Si claro—. Dijo con sarcasmo y aparto su vista.

—Los Miraculous son para proteger a las personas de aquellos que quieren hacer daño. —Continuó y suspiró. —No-no se quien o quienes, y no sé qué es lo que te han prometido, pero no dejes que te engañen y te usen para sus propósitos. —Él continuó mirando a otro lado mientras ella no sabía si esto funcionaría. —Solo quiero que ya no estés triste.

Él acorto la distancia quedando a una mínima y sus ojos se encontraron. —Confianza. —Dijo mientras se le nublaba la vista. —Ayuda—. Dijo con voz temblorosa. —Suena tan simple, pero no tengo ninguna de las dos. —Cerro sus puños con fuerza. —¿Sabes? Pensé que podría superar tantas cosas sin necesidad de recurrir a alguien, que era lo suficientemente fuerte, pero dentro de mí sabía que era porque no tenía a alguien en quien confiar y sentirme seguro. Por un momento pensé en mi mamá, pero ha estado tan estresada y angustiada los últimos días que no quería molestarla con mis problemas. —Pequeñas lagrimas empezaban a deslizarse por su rostro. — ¡Y luego están mis estúpidos sentimientos por ella que solo hacen que me sienta peor cada vez que recuerdo que no serán correspondidos! Traté de ser positivo, pero... —Hipó— ¡Pero luego comencé a pensar que yo era el problema de todo y cada vez más las voces en mi cabeza me gritaban cosas que me dolían! Que no tenía ningún tipo de importancia, que no valía la pena ¡Que todo lo que hacía no era bueno! ¡Qué se olvidaban de mí y solo me recordaban cuando necesitaban algo! ¡¿Cómo alguien podría enamorarse de mí?! — La lagrimas corrían por su rostro y temblaba de lo tenso que estaba — ¡Intenté dar algunas señales de que necesitaba ayuda sin decirlo porque tampoco quería molestar a otros, pero nadie se acercó!... ¡Ni siquiera tú! ¡Me sentí tan solo! —Sollozaba ya sin intentar detenerse. La chica frente a él solo se quedó en silencio. —Y ahora vienes y me dices que confíe y me deje ayudar. Bueno ¡Pues tal vez lo haría si tuviera a alguien! Si los héroes de París no pueden darme eso... ¿A quién puedo recurrir? —Bajo la cabeza y continúo hipando. La azabache no sabía que decir, sin embargo, se sentía tan culpable; tal vez si no hubiera tenido temor a preguntar podía haber ayudado de algún modo. Sin que ella lo quisiera, pudo sentir como sus ojos se pusieron acuosos. —Pe-Perdón.

—Él levanto la cabeza y la miró confundido —¿Qué?

—Perdóname por no haber estado contigo, por no darme cuenta. Lo siento por ser tan miedosa y no atreverme. Te fallé. —El continuaba mirándola.

—Supongo que no éramos tan cercanos. —Las lágrimas no se detenían.

Ella sonrió triste. —Di-Dijiste que no tenías a nadie en quien confiar y que te ofreciera ayuda... ¿Me permitirías serlo? —La sorpresa surgió en el rostro del joven. —Se que nada cambiara solo con decir esto, pero trataré de dar mi mejor esfuerzo para que lo haga. Esta vez podremos llamarnos verdaderos amigos y ya no estarás solo. —Ella sonrió. —Prometo estar ahí para ti siempre que me necesites. —Acabo con la distancia entre ellos y haciendo sus temores a un lado, abrazo al chico.

Ladybug y Chat Noir observaban al par desde lo alto de un edificio. No quisieron entrometerse al ver que no había ningún peligro y solo charlaban.

Él permaneció inmóvil, incrédulo ante lo dicho por ella. Tardo un momento más antes de devolverle el abrazo que paso de ser delicado a uno firme y fuerte. —Me gustaría eso. — Sonrió débilmente.

— ¡¿Que estás haciendo?! ¡Tienes que traer los Miraculous!

Al escuchar a Howk Moth, el pelirrojo soltó a la joven y tapo sus oídos con las manos. —Ya no quiero hacerlo.

— ¿Qué-Qué sucede? — dijo preocupada.

— ¡Tenemos un trato y vas a obedecerme!

De inmediato el chico sintió un dolor de cabeza intenso al mismo tiempo que los héroes aterrizaban junto a ellos. — ¿Qué pasa? — dijo la ojiazul.

A pesar del dolor, bajo una de sus manos y la extendió hacia Soleil — Tómalo.

Entendió al instante y sin perder tiempo tomó el lápiz que el chico entregaba y lo rompió liberando a la mariposa.

— ¡Muy bien! Ya has hecho mucho daño pequeño akuma. —Ladybug purificó al akuma haciendo que todo regresara a la normalidad.

Nathaniel se encontraba en el suelo sacudiendo un poco su cabeza. — ¿Qué pasó? — Dijo aun un poco confundido.

— ¿Estas bien?

Escuchó una voz conocida. — Yo… — Sintió una mano en su hombro, subió la mirada y se encontró con la azabache. Algunos recuerdos borrosos pasaron por su mente y le dio una pequeña sonrisa. —Un poco mareado, pero bien.

Lo ayudó a ponerse de pie. — ¿Quieres que esperemos a que pase? —Sujeto su brazo con firmeza dándole a entender que estaba lista para cualquier cosa.

Su sonrisa creció y negó con la cabeza. — ¿Y si mejor vamos a mi casa? Así podré recostarme.

—Por supuesto. — Sonaba animada. —Pe-Pero tendrás que ser el que guie. —El asintió y esta vez sintió como aumento un poco más la firmeza sin llegar a lastimar o ser incómodo. —Disculpa, pero no voy a dejarte caer.

El volvió a sonreír. —Me queda claro.

Caminaron con tranquilidad y el de ojos turquesa empezó una conversación. — No te he lo he dicho, pero aun conservó el dibujo que hiciste.

Tardó un poco en recordar aquella creación — ¡Oh! ¿Te refieres al perro?

Él rió. —Si. A ese.

—Pensé que lo habías tirado a la basura.

—Claro que no. Te dije que me parecía adorable, así que lo guarde.

—Es un mal dibujo. No-no creo que sea adorable.

—Yo creo que sí.

La conversación continuaba al mismo tiempo que el gato y el bicho los observaban marcharse. Les alegraba que las cosas hubieran salido bien.

Lamento mucho la tardanza, he tratado de publicar lo m{as rápido posible.

Muchas gracias a todos los que siguen mi historia. Muchas gracias por su paciencia y apoyo. Muchas gracias por leer :)

Disculpen por las faltas de ortografía. Sigo mejorando.