Capítulo 30

Zoorceress

Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.

—Hablan—

Piensan

— ¿Y bien? —La mujer se cruzó de brazos y piernas, reclinando un poco su asiento, esperando a que la joven hablara.

La azabache suspiró. De nuevo se encontraba en problemas, y ahora no sabía que decir, pues no tenía ninguna excusa. —Yo…

— ¿Sabes qué? Mejor no digas nada, no hace falta que te diga que tu castigo se alarga más debido a tus acciones, pero algo que quiero que tengas en mente es que es la última vez que quiero quejas de ti y que sea la última vez que tu teléfono termina roto; si recibo una queja más puedes irte despidiendo de esa escuela ¿Esta claro?

—S-Sí—Dijo con la voz entrecortada.

—Bien. Puedes irte, Adrien te está esperando.

La menor asintió y se retiró del lugar.

—Ivette, es hora de irnos. —Su compañera de clase preparaba sus cosas para salir de la biblioteca.

—Espera un poco más por favor, ya casi completo mi cuaderno de notas ¡Este lagarto es genial!

La chica suspiró —Bien, te esperaré en la entrada de la escuela.

—Si, iré en un momento. —Continuó escribiendo con entusiasmo para después ilustrar sus apuntes, ella solía dibujar e incluso colocaba algunas imágenes impresas ya que no era del todo buena. Realmente disfrutaba de ello.

Poco después, la puerta se abrió, no obstante, debido a que estaba tan concentrada en su trabajo no prestó atención a aquello hasta que de repente fue empujada haciendo la caer de su asiento.

— Pero ¿qué…?

—Vaya, sabía que seguías con lo mismo. Eres la única persona que conozco que hace cosas tan raras como coleccionar fotografías de animales e incluso hacer una especie de ¿libro? Si que eres extraña. —Dijo la recién llegada

—Y yo ya sabía que no dejarías de meterte en la vida de los demás. —Se puso de pie y acomodó sus lentes —¿Por qué no vas a molestar a alguien más? Realmente tu presencia me repugna.

—¿Y crees que a mí no me da asco la tuya?

—Si, sí. Solo lárgate ¿Quieres?

La joven frunció el ceño y tomo el cuaderno de la chica de Ivette — Realmente estoy cansada de ti, así que te voy a enseñar a no meterte conmigo. —Salió corriendo del saló siendo seguida por la de anteojos.

— ¡Devuélvemelo!

— ¿Después de cómo me trataste? Yo creo que no. —Aceleró su paso, entró a los sanitarios y cerró la puerta al instante. Abrió una de las llaves del lavamanos y se aseguraba de que esa libreta quedara mojada al mismo tiempo que Ivette golpeaba la puerta y gritaba que se detuviera. Al asegurarse de que ya estaba completamente empapada entró a uno de los baños y lo tiro en uno de los inodoros. Satisfecha con el resultado esta abrió la puerta y de inmediato la joven de lentes se abalanzó sobre ella.

— ¡Suéltame! ¿Acaso también estas loca? —Intentaba zafarse de su agarre.

— ¿Crees que voy a dejarte ir así de fácil después de lo que hiciste? —Ivette abofeteo a la chica dejando una marca roja, procedió a jalarle el cabello y volver a abofetearla.

— ¡Ivette, Ivette! ¡Para! —Su amiga se acercaba con velocidad hacía ella. Al llegar, la apartó de aquella joven. — Escuché tus gritos y me preocupé mucho, pero no esperaba encontrarme con esto ¿Qué paso?

Un poco más calmada, la de anteojos soltó a llorar — ¡Solo déjenme en paz! —Se levantó y corrió a cualquier lugar para esconderse.

Una gran ventana circular se abría dejando ver una silueta masculina mientras varias mariposas blancas revoloteaban a su alrededor.

—No creo que hacer lo que te gusta sea algo malo, tener admiración por los animales tampoco lo es. —Sonrió. —Creo que sería bueno enseñarles a las personas sobre ellos para que así puedan comprenderte. —Una de esas lepidópteras se posó en su mano para luego ser manchada con oscuridad. —Vuela mi pequeño akuma y sumerge el corazón de esa pobre chica en las tinieblas.

—Querías hablar ¿o no? —Kylie la tenía acorralada en la pared el sanitario colocando una mano en la pared por encima de su hombro intimidándola. — ¿Y bien? Habla rápido.

—Yo so-solo quiero que…

— ¡Oh! Ya entiendo; así que es algo que tú quieres. —Sonrió. —Entonces no es nada importante. Dio media vuelta dispuesta a irse.

La chica cerro uno de sus puños — ¡Por favor solo escúchame! —Alcanzó a detenerla tocando su hombro.

Al sentir el toque, la rubia-rosada se giró hacia ella, la tomó de los hombros y la tiró al suelo. — ¡No vuelvas a tocarme de nuevo!

—¡Lo siento! pero ne-necesito que me escuches, so-solo te pido que no destruyas ninguna de mis co-cosas por favor, no puedo llegar a casa con algo roto o-o desaparecido; me he me-metido en muchos problemas por eso y-y si vuelvo a… —El sentir algo en su pecho la hizo callar de inmediato.

El pie de Kylie estaba posado en el pecho de Soleil. — Pero ese no es asunto mío ¿verdad? No me afecta en nada a mí así que ¿Por qué debería dejar de hacerlo? Es divertido.

—So-Solo te pido -e-eso, por favor. —Ella bajo la mirada.

—Hummm… — Sonrió. —No lo creo. —La empujo volviéndola a dejar en el suelo. —Caso cerrado. No vuelvas a buscarme ¿de acuerdo? —Salió del baño sin dejar que la sonrisa desapareciera.

Ivette se encontraba escondida debajo del escritorio de una de las aulas, sabía que no había actuado de la mejor forma, pero ya estaba harta de aquella chica; solo molestaba a las personas porque le divertía y alguien tenía que ponerla en su lugar, aunque comparado al daño que había hecho, eso no era nada. En ese momento una mariposa se posó sobre la diadema que utilizaba.

—Zoorceress, soy Hawk Moth. Te acabó de dar magníficos poderes para que puedas tomar tu venganza. Pero deberás hacerme un favor como pago por tan increíble regalo.

—Aprenderá a no meterse con los demás. —Ella sonrió y la oscuridad la cubrió por completo.

Al fin habían terminado las clases de ese día algo que agradecía mucho, puesto que se había sentido un poco cansada desde esa mañana. De verdad quería que el tiempo pasará rápido para poder dormir finalmente, sin embargo, parece que el tiempo no tiene mismos planes.

— ¡Tú!

La azabache se giró para encontrarse con la persona que la llamó.

—Por desgracia, nos tocó volver a trabajar juntas, y a pesar de que traté de convencer a la señorita Bustier, no logré nada. —Rodó los ojos al recordar aquello. — No quiero que me presiones yo voy a trabajar a mi modo, así que espera a que te llame. Tengo muchos planes y cosas por hacer; no molestes ¿Entendido?

—Si, Chloé. —Dijo cabizbaja.

—Como sea. —Se volvió hacía su amiga pelirroja y se retiraron del lugar.

Solo esperaba que la rubia de verdad la llamara, después de todo solo tenía cuatro días para entregar el trabajo y no era tan sencillo de realizar. Espera unos minutos más pues Adrien dijo que esta vez él la acompañaría a sus siguientes clases, algo de lo que no estaba muy segura, sin embargo, le agradaba aquel gesto.

— ¡Hola Soleil! —Una castaña y una ojiazul se aproximaron con una sonrisa.

—Hola chicas. —Sonrió.

—Venimos para saludar y saber cómo estabas, ya sabes por la genial compañera que te tocó.

—Pues… estoy bien. No he tenido ningún problema.

— Eso es bueno. —Sonrió la de anteojos.

Marinette y Alya se ofrecieron a acompañarla en su espera, después de todo Nino y Adrien habían tenido que arreglar unos asuntos, además de que la peliazul y el ojiverde no habían hablado mucho, por lo que evitaban estar más tiempo del necesario en el mismo lugar; algo lamentable. Su plática era amena, los temas iban de los más banal, a lo divertido hasta que surgió el tema del Ladyblog.

— ¿De verdad?

— ¡Sí! Logré tener una entrevista de Ladybug, ya sabes ella es asombrosa.

—Estoy de acuerdo. —Secundo la azabache, mientras la ojiazul se sonrojaba por los cumplidos.

—Puedes buscarlo y enterarte de más cosas sobre Ladybug. Antes también quería saber su identidad, pero deje de hacerlo, es decir; por algo la mantiene en secreto ¿No lo crees?

—Por supuesto. —Asintió. Si era honesta, nunca se había preguntado aquello ¿Quiénes eran Ladybug y Chat Noir? ¿Tendrían similitudes con ella? Probablemente.

—Claro que sí. En las películas y comics los héroes tienen su identidad oculta por muchas razones. Me alegra que Alya no siguiera con ello. —Marinette sonrió. —Además, le dabas mucho tiempo a esa investigación.

—Tampoco era tanto. —Respondió la castaña.

—Si lo era.

—No es cierto.

— ¿Y aquella vez que casi olvidas hacer tu tarea por eso?

Mientras ellas hablaban, la silenciosa chica decidió continuar con sus pensamientos. ¿Ladybug y Chat Noir serían como ella? Es decir, eran jóvenes obviamente, debido a ello era muy probable que fueran estudiantes y tenían que ser de París sin duda. Sería muy difícil buscar entre todos los adolescentes de la ciudad, sin embargo, podría comparar las características físicas y voz de los héroes, así como su personalidad y comportamiento; por lo que sería un poco más fácil. Volvió su vista a sus acompañantes observando el físico de ambas, si tuviera que decir que una de ellas era Ladybug, escogería a Marinette pues se parecía bastante. —¡Ahora que lo recuerdo! ¡Ella ha desaparecido al mismo tiempo que Ladybug aparece en varias ocasiones!

—Nosotras ya nos retiramos Soleil. —Alya dijo llamando su atención.

—S-Si, está bien.

—Nos vemos. —Dijo la peliazul.

—Hasta luego. —Respondió y las vio marcharse. — ¿Marinette es Ladybug? Tal vez… o tal vez no.

— ¿Por qué huyen? — La chica corría veloz detrás de la multitud. — ¿Acaso no quieren jugar con mis amigos? —Una gran cantidad de diferentes animales estaba dispersada por la ciudad, los más pequeños podían posarse en las personas o subirse a estas lo que ocasionaba pánico. —Pero si son tan lindos. —La joven rió. —¿No es así? — Le pregunto a la esfera de plástico que sostenía en una de sus manos. Había convertido a su agresora en un saltamontes.

Cerca de ese lugar, el auto de los Agreste se dirigía a el establecimiento donde la azabache recibiría sus clases. Los chicos conversaban y reían de vez en cuando, no fue hasta que el chofer se detuvo debido a la luz que marcaba el semáforo que se percataron de la vaca que cruzaba la calle, así como un sapo, gallinas, cerdos, un rinoceronte y otro tipo de animales.

—Pero ¿Qué está pasando? —Dijo el ojiverde mientras una serpiente subía por el parabrisas de su auto.

—Tal vez sea un nuevo ataque a la ciudad.

Adrien miró a su amiga. Ella tenía razón, podría ser un nuevo akumatizado por lo que tenía que ponerse en marcha lo más rápido posible, la pregunta era ¿Cómo?

Los animales se alejaron del sitio por lo que el conductor decidió avanzar, no obstante, un policía los detuvo y les dijo que regresarán y buscaran un lugar seguro confirmando el ataque a la ciudad; al terminar de dar su explicación escucharon el rugido de algunos leones por detrás y el barritar de tres elefantes por delante.

—Salgan del coche y síganme. —Ordenó el oficial a lo que ellos acataron. Entraron a un edificio, los llevo al cuarto piso y les indicó que no bajaran hasta que vinieran por ellos.

Esta es mi oportunidad. — Buscó en el lugar y divisó una puerta, camino hasta ella y salió sin que los otros dos se dieran cuenta. —Perfecto. —Dio un último vistazo para asegurarse de que no hubiera nadie. —Bien. A transformarse. —El kwami negro se hizo presente. — ¡Plagg, transfórmame!

Luego de su transformación, salió del edificio en busca del villano, esperando que su compañera ya estuviera en camino. Sí, era cierto que no habían hablado de lo más normal debido a lo que había pasado días anteriores, sin embargo, era su responsabilidad velar por la ciudad.

Siguió saltan de edificio en edifico hasta encontrar a la responsable. No pasó mucho tiempo para que la encontrara. Era una joven de cabello corto, de piel naranja y con un traje ajustado que parecía estar echo de escamas de colores amarillo, morado verde y azul; también los dedos de sus manos se iluminaban. Ella estaba escalando las paredes como si de una araña se tratara, para sentarse en uno de los balcones de aquella residencia.

Era hora de actuar. Se aproximó a ella y sonrió. — ¡Hey! ¿Veo que te estas divirtiendo? —Llamó su atención.

La chica rió y saltó para estar frente al héroe. — ¡Sí!

—Pues es una lástima. —Tomó una posición de defensa. —Porque tendré que detenerte.

Frunció el ceño —Pero no estoy haciendo nada malo, solo hago que las personas sientan lo que es ser un hermoso animal.

—Yo creo que solo estas provocando terror, eso no es bueno para tu cometido.

—Realmente no me importa. —Sonrió. —De hecho, solo estoy hablando contigo porque necesito que me entregues tu Miraculous gatito.

—Lo siento, pero no puedo dártelo.

— ¡Que mal! Tendré que arrebatártelo. —La akumatizada salto apareciendo detrás de él, sin embargo, no tuvo éxito al golpearlo ya que logro esquivarla.

— ¿Sabes? Realmente te ves muy bien con ese traje, eres un muy lindo gatito. —Se aproximaba con serenidad. —Y me gustaría jugar con un gato.

Esta vez hubo un intercambio de golpes entre ambos, pero ninguno pudo propinar alguno, no hubo ningún roce, no obstante, parecía que la chica se divertía. El ojiverde trataba de entender cuál era la habilidad de su contrincante y si se daba la oportunidad en donde estaba el akuma, pero de repente sintió la mano de la villana en su pecho y lo empujo haciéndolo caer.

—Fue divertido, pero no puedo distraerme más. —Presionó sus manos una contra la otra.

Un par de segundos después, el felino se sintió confuso y la luz lo cegó; era como si todo se hubiera vuelto oscuro, hasta que volvió a un estado lúcido y observó a su alrededor. No sabía que había pasado, pero todo se veía y sentía extraño.

— ¡Vaya! Incluso así también eres lindo, bueno es algo obvio, todos los animales son hermosos.

¿Que? —. No comprendía que estaba sucediendo, todo parecía más grande, trato de hablar, pero era como si las palabras no pudieran salir de su boca; inconscientemente, se llevó una mano a la garganta, sin embargo, se percató de que no era una mano, si no una pata. — ¡¿Qué?!

—Bien. Ahora ¿Dónde está el Miraulous? —Ella comenzó a buscar a su alrededor el anillo de Chat Noir, no obstante, no lograba encontrarlo. — ¡Se supone que debe estar por aquí!

Al entender la situación, corrió alejándose lo más que pudo de la akumatizada y poder esconderse en algún lugar, sin embargo, lo importante era ¿Dónde había quedado su Miraculous? Esperaba que no se haya perdido o que ella lo encontrara pues estarían en verdaderos problemas. Al seguir corriendo, ahora con sus cuatro patas, se detuvo frente a una tienda la cual tenía una puerta de cristal.

¡¿Qué?! — Observó su reflejo de arriba abajo. Era algo gracioso si lo pensaba. —Se supone que soy un gato, pudo haberme convertido en uno, pero ¡Soy un perro! —Si era preciso, era un rubio cachorro.

Continuó con su camino, procurando no encontrarse con la chica que lo había puesto en esa situación y esperando que Ladybug lo encuentre. Entro en un callejón al no encontrar a nadie y descansar un rato. No tuvo que pasar mucho tiempo cuando escuchó una voz que él conocía perfectamente.

— ¡Chat Noir! ¡Chat Noir!

Se asomó a la calle y pudo ver al kwami acercarse. Nuevamente, intentó hablar, sin embargo, no pudo, entonces decidió hacer lo que los perros hacían: ladrar.

El pequeño ser se giró al escuchar aquel ladrido encontrándose con un perrito, pensaba proseguir con su búsqueda cuando lo volvió a escuchar por lo que decidió acercarse.

—Hola ¿Has visto a un superhéroe por aquí? —El perro ladró de nuevo y esta vez salto. — Ay… no creo que esto funcione, después de todo es un perro, no son muy listos. —Lo escuchó ladrar otra vez. —De acuerdo, lo siento. —Suspiró. —Escucha, tengo que encontrar a Chat Noir, así que no tengo tiempo para jugar contigo.

¿Por qué no entiendes? — Tenía que pensar en algo rápido.

—Bien… adiós. — Antes de que pudiera irse escucho otro ladrido, pero esta vez el perro saltaba varias veces, daba vueltas, y por último se sentó comenzando a emitir quejidos.

— ¿Qué es lo que quieres? —Plagg dijo un poco desesperado por no entender, por lo que bajo hasta colocarse en el suelo. El perro se aproximó y con su pata tocó el anillo que el kwami tenía en sus manos.

—No puedo darte esto, es algo muy importante.

Cansado de que siguiera sin comprender, tomó el anillo con su boca y lo colocó en una de sus patas, aparentando ponerse la joya.

Plagg miró sorprendido la acción y con ello al fin pudo entender. — ¿Chat Noir? —El perro ladró en respuesta y agito su cola. — ¿De verdad eres tú? —Obtuvo un segundo ladrido. — ¡No puede ser!

La azabache corría sin destino alguno, solo se aseguraba de escapar de la villana del día ¿Cómo termino en esa situación? Zoorceress, así se hacía llamar la akumatizada, logró localizar a varias personas dentro de los edificios y el señor G le había indicado que huyeran de ahí, no obstante, había perdido al guardaespaldas en algún momento de la huida. Giró en una esquina y continuó con su recorrido hasta que encontró un callejón donde se detuvo a descansar.

—¡Es Soleil! ¿Crees que pueda ayudarnos? —Susurró el pequeño kwami.

Ambos la miraban desde su escondite. Era probable que no encontraran a otra persona que pueda ayudarlos, además confiaba en la joven. Salió de su escondite siendo seguido por Plagg.

—Espero que esto sea seguro. —El felino suspiró.

La azabache se volvió al escuchar un ruido y se topó con un cachorro siendo seguido por una pequeña creatura.

Se parece a Maitti. —Fue lo primero que cruzó su mente.

—Ehh… hola —Dio una sonrisa nerviosa y sus orejas cayeron.

—Ho-Hola. — Hizo un gesto con la mano. Y sintió como el perrito se levantaba y se apoyaba en una de sus piernas llamando su atención. —Hola a ti también. —Sonrió.

—Escucha, necesitamos tu ayuda. —Por fin habló el kwami. —Ese perro que ves ahí es Chat Noir, fue atacado por la akumatizada y necesitamos que nos lleves con Ladybug. —Se acercó a ella hasta quedar frente a frente. —Mi nombre es Plagg, por cierto, y te agradecería que esto lo mantuvieras en secreto. —La chica asintió tranquilizando a el gato.

Bien, esta vez tenía una misión en manos no dada por su propio kwami, confiaba en que Maitti se mantuviera oculta en todo el trayecto que recorrería con esos dos, y esperaba que todo saliera bien. —De-De acuerdo. Los llevaré con ella, no creo que sea difícil encontrarla, después de todo si ya está peleando con Zoorceress es muy probable que haya un desastre alrededor, además puedo guiarme de las noticias. —Tomó al cachorro entre sus brazos manteniéndolo entre estos y su pechó. — ¿Podrías acomodarte aquí también? — Se dirigió a Plagg, este asintió sujetando con fuerza el Miraculous. —Hora de irnos. —De verdad esperaba que todo saliera bien.

Corrió por las calles buscando a la heroína, encontrándose muchas veces con diferentes animales, sin embargo, sabía que no corría peligro alguno ya que eran personas transformadas. Deseaba que tanto el guardaespaldas como Adrien estuvieran bien. Siguió su camino cuando finalmente encontró a Ladybug junto a Rena Rouge, no obstante, podía visualizar a Zoorceress también.

¿Cómo voy a acercarme? — Observó su alrededor intentando formar un plan, pero no se le ocurría nada, solo el esperar a que la mariquita se acercará lo suficiente para llamar su atención sin que la villana se diera cuenta.

Creo que no podré ayudar en nada. —El cachorro recargó su hocico en los brazos de la joven y dejo salir un quejido.

Soleil lo escuchó y volvió a observar a su alrededor, vio una tienda de regalos muy cerca de ahí y se le ocurrió una idea.

Las heroínas arremetían contra la akumatizada con todo lo que tenían, ya que ella era buena y era un poco complicado evitar que las tocara.

— ¿Dónde estará ese gato? — Usó su yo-yo como escudo.

—Más le vale llegar en ahora. Esto empieza a ser cansado — Rena saltó para evitar una patada.

La ojiazul logro atar una de sus manos y halarla haciendo que callera, sin embargo, al momento de querer acercarse, ella haló la cuerda convirtiendo su ataqué en una batalla de fuerza; Rena aprovechó ese momento para atacarla con su flauta, pero Zoorceress la pateó con éxito y al instante haló con más fuerza y arrojó a Ladybug haciendo la chocar con un edificio.

Se puso de pie mientras su compañera pelirroja batalla con la villana. — Ya que Chat Noir no aparece tendremos que continuar sin él. —Analizaba a la chica para averiguar dónde estaba el akuma cuando sintió un golpe en su tobillo, bajo la mirada y halló un carrito que le daba golpecitos consecutivos. — ¿Qué es esto? — El carrito dio media vuelta, al parecer regresando al lugar del que salió, lo siguió con la mirada y pudo divisar a Soleil quien le hacía señas para que se acercara. Dudo un par de segundos en ir hacia ella, no obstante, decidió acercarse.

— ¿Qué haces aquí? —Se escondió junto con ella.

—Se que no debería molestar cuando están en algo tan crítico, pero necesito que escuches. —Se hizo a un lado dejando ver al kwami y al perrito.

— ¡Plagg!

—E-Es una larga historia, pero se resume en que Chat Noir fue convertido en un cachorro y ahora no hay Chat Noir —Terminó de hablar y fue secundado por un ladrido.

— ¿Este es Chat Noir? —Señaló al perro y este saltó y ladró de nuevo, e incluso trató de mover su cabeza intentando asentir. —No puedo creerlo —Paso una mano por su rostro.

—Espera… ¿Cómo estás seguro de que es Chat Noir?

—De alguna manera, puede entenderme ¿Verdad? —El animal ladró. — ¿Lo ves?

—Ya veo— Miró a la chica. —En ese caso, te pediré que cuides mucho de estos dos y no permitas que el Miraculous o Plagg sean capturados ¿De acuerdo? —Ella asintió. — Bien. Espera que yo regrese, pues será cuando todo sea seguro; pero si las cosas se ponen más difíciles, entonces Plagg te dirá que hacer ¿No es así?

—S-Si —El gato se veía preocupado.

—Bien. —Con ello, regresó a la pelea.

Veo que fui ignorado. — El can dejo salir un quejido. Poco después sintió unas manos alrededor de su cuerpecito que lo acariciaban. —Tranquilo. —Escuchó decir a su amiga.

Ese era su trabajo, cuidar de ambos. Se sentó y mantuvo al felino y al can en sus brazos, pues no había más que hacer, comenzó a acariciar al cachorro y luego de un rato se quedó dormido.

—Aaahh~… empiezo a tener hambre —Hablo el gato.

—Podemos entrar a la tienda y ver si hay algo que pueda servirle, además tengo que devolver el carro.

—Es una buena idea. —Dio una vuelta al escuchar el plan y debido a ello casi deja caer el anillo. Definitivamente, era mejor resguardar el Miraculous por lo que pensó en dejárselo a la joven ya que si algo llegaba a ocurrir ella podía actuar rápido. — ¿Podrías mantenerlo por mí?

La chica se aseguró de mantener cómodo al cachorro y asintió. Estiró su mano para tomar la joya, no obstante, el kwami le colocó el anillo. —Pe-Pero…

—Ahora vamos a revisar. — Se adelantó al lugar.

Ella suspiró y tomó el carro a control remoto para seguir a Plagg, sin embargo, estaba atenta a cualquier cosa a su alrededor.

— ¡Rena! — La peliazul fue en su ayuda apartando a Zoorceress. — ¿Estas bien?

—Si. No me tocó. — Se posicionó al lado de su compañera.

—Me alegro. —Giro su yo-yo lista para seguir. —Y creo que ya se dónde está el akuma. —Sonrió.

— ¿De verdad?

—Si. ¿Ves la diadema que utiliza? —Veía a la villana acercarse con calma.

—Si, la veo.

—Bien, ahí está el akuma. Tendremos que distraerla para que pueda utilizar mi Lucky Charm.

—De acuerdo. —Se preparó para atacar pues la akumatizada ya estaba frente a ellas

—Tengo una idea. — susurró la ojiazul.

—Realmente no eres tan fuerte, apuesto a que ya te estas agotando. —La mariquita sonrió.

—Yo diría que es a la inversa. —Intento propinarle una patada, pero la heroína pudo esquivarla. — ¡Podríamos ahorrarnos todo esto sí solo me das tu…! —Escuchó la risa de niños detrás de ella, por lo que giro para ver qué pasaba. Grande fue su sorpresa, cuando, no muy lejos de ahí, se encontró con cuatro niños perseguían a varios animales, no sería algo tan malo si dos de ellos no tuvieran dos palos de madera. — ¡Alto! —Sin perder tiempo, se dirigió hacia ellos.

— ¡Genial! —Sonrió. — ¡Lucky Charm! —En sus manos cayó un saco de color rojo con lunares negros. — ¿Comida para aves? ¿En serio? —Empezó a analizar su entorno, no obstante, no se le ocurría nada.

De alguna manera, puede entenderme ¿Verdad? —El cachorro ladró — ¿Lo ves?

Volvió a observar el lugar al recordar a aquello, cuando vio un halcón parado en una parada de autobús. — ¡Eso es!

Llamó a Alya y le dio indicaciones para que llevara a Zoorceress a su ubicación, pues había ido tras la pelirroja. Luego, ubicó la toma de agua y se apresuró a llegar al halcón. —Disculpe. —Logró llamar la atención del animal. —Me preguntaba ¿Podría hacerme un favor? —Esperaba que de verdad pudiera entenderla. Sintió un gran alivio cuando el halcón voló rodeándola y aterrizando finalmente frente a ella haciendo su sonido característico. —Perfecto. Este es el plan.

—Vaya, al final resultaste ser una cobarde. —La akumatizada perseguía a Rena Rouge Ya estaba harta del juego de esas dos.

— ¡Más te vale conseguir sus Miraculous! —Hawk Moth la reprendió

Corrió y corrió ya sin estar pendiente de su entorno, pues solo le importaba alcanzar a la chica y lo único que la alertó fue sentir el agua fría.

— ¡Hora de comer! —Ladybug saltó y abrió el saco vaciándolo sobre Zoorceress, por lo que la comida quedo pegada a ella.

— Pero ¡¿qué es esto?!

—Ya lo sabrás.

Una parvada de diferentes aves, pero sobre todo pichones, se acercaron con velocidad a la joven para comer. La mariquita sabía que no haría nada contra ellas, después de todo, amaba a los animales.

— ¡Ahora! — En ese momento, un halcón se aproximaba a Zoorceress y le arrancó la diadema, una vez teniendo la en sus garras, voló hacía Ladybug y la depositó en sus manos. En eso, el rostro de su compañero cruzó su mente. — ¡Es cierto! —Localizó a su compañera de batalla con su mirada. — ¡Rena! ¡Necesito que vigiles a Zoorceress y no la dejes escapar!

—Pero…

—Regresaré pronto. —La ojiazul lanzó su yo-yo y se fue de ahí.

Habían tenido suerte al encontrar algo que el Kwami pudiera comer y ahora él estaba curioseando la tienda mientras que el perrito, ya despierto, seguía recostado en las piernas de la joven, disfrutando de los mimos que le daba.

Creo que podría acostumbrarme a esto. — Movió su colita.

La joven sintió un pequeño toque en sus manos. — ¿Crees que podrías ayudarme con esto? — El Kwami tenía enredado un collar en todo su cuerpo.

Espero que con eso aprenda a no tomar lo que no es suyo. —El can se estiró un poco

La chica rio un poco al verlo. —Por supuesto. — Extendió una de sus manos para que Plagg se sentara en ella y pudiera quitar el collar. Lo hacía con el mayor cuidado posible para no lastimarlo, cosa que era percibida por el felino, por lo que se quedó quieto. —Si te lastimo, no dudes en decirme.

—De acuerdo. —Sonrió.

Que tranquilo estas, amigo.

—¡Listo!

El Kwami estaba libre. —Gracias.

—No es nada. —Sonrió. —Aunque… ¿Podrías poner esto en su lugar? Yo lo haría, pero tengo al pequeño.

Plagg miró a su portador con una sonrisa burlona. —Tienes razón, el cachorro se ve muy cómodo. —Se acercó al perro — ¿Verdad?

¿Qué quieres decir?

Se alejó y tomó el collar siguiendo la indicación de la joven. —No te preocupes, yo me encargo.

Ojalá a mí me obedeciera así.

— ¡Listo! — El kwami se sentó frente a ella.

—Gracias

—De nada.

De repente escucharon pasos acercándose, por lo que la azabache tomó con cuidado al Kwami y al cachorro preparada para cualquier cosa. No tardaron en reconocer de quien se trataba.

— ¡Ladybug! —Soleil se acercó a ella con confianza.

—Hola. Ya hemos acabado la pelea y necesito llevarme a estos dos. —Dijo señalando a cada uno.

— ¡Oh! Claro. —Hizo entrega del perrito y del felino. —También esto. —Se quito el anillo y se lo dio.

—Gracias por cuidar de ellos. —La peliazul sonrió.

—Si. Muchas gracias. — Plagg voló rodeándola y después volvió con la ojiceleste.

—No es nada.

—Bien nos vemos. — Dijo Ladybug quien fue secundada por Plagg. En un abrir y cerrar de ojos se habían marchado.

—Me alegra que todo haya salido bien. —Volvió a sonreír. —Pero… ¿Cómo encuentro al señor G?

Después de purificar al akuma y encontrarse con Rena Rouge para que devolviera el Miraculous, regresó a donde había dejado el cachorro y ahora se halló al joven rubio.

—Volviste a la normalidad. —La peliazul se transformó y tomó una galleta para alimentar a su pequeña amiga.

—Si, fue algo bastante raro.

—Ten más cuidado la próxima ves. Todo pudo complicarse si Zoorceress te hubiera quitado el anillo.

—De hecho, pensé que lo había hecho. — Se giró a su amigo. — ¿Cómo escapaste?

—Al tocarte, algo parecido a una nube surgió de ti, por lo que pude irme sin ser visto. Lo siento si te deje, pero tenía que irme de ahí.

—No te preocupes Plagg, hiciste lo correcto.

A pesar de que a estas alturas ellos ya deberían de dejar lo que paso atrás, había algo que aún hacía sentir incomodo aquel entorno. No sabían que decir o que hacer, pues uno quería arreglar las cosas, mientras el otro solo quería irse para no seguir con ese tenso el ambiente.

—Supongo que… nos veremos después. —La ojiazul desvió su vista.

—Si… hasta luego. —El chico imitó su acción.

Marinette dio media vuelta y se marchó. Al ojiverde no le quedo otra opción más que hacer lo mismo.

Creo que fue una pésima idea. —La azabache caminó por unos minutos para probarse a sí misma, ver si ya sabía ubicarse en aquella ciudad, sin embargo, no fue el caso y termino regresando al lugar de donde partió. Había intentado hablar con alguien, ya que habían vuelto a la normalidad, no obstante, había tenido la mala suerte de que unos se alejaran simplemente y otros no supieran decirle. Revisó su teléfono y al fin volvía a tener señal; sonrió y buscó el número de Adrien. Fue en ese momento que visualizó a la chica que salía de la misma calle.

—Hola Soleil.

—Hola. — Hizo un gesto con la mano. —N-No esperaba verte por aquí.

Marinette dio una risita. —Puedo decir lo mismo. —Sonrió. —Bien. Tengo que regresar a casa pues se hace tarde.

—Si, hummm… yo trato de hacer lo mismo, ya que no conozco la ciudad. —Señalo su teléfono. —Solo espero que Adrien tengo buena recepción… estoy preocupada por él.

—Estoy segura que está bien y no tardará en aparecer. Tranquila. —Le volvió a sonreír, pero esta vez, su mente jugó con ella, pues hizo que la imagen de su compañera de clases fuera remplazada por la de Ladybug. — Nos vemos en la escuela. —Comenzó a caminar.

—Nos vemos. — La observó retirarse. — Qué extraño —Susurró.

— ¿Hay algo que te inquieta? —Pregunto el Kwami blanco.

—Algo así, pero no creo que sea importante.

—Si sientes que necesitas decirlo, soy toda oídos. —Sonrió.

—Gracias Maitti.

—De nada. —Mantuvo su sonrisa. —Esperó que podamos llegar pronto, fue un día ajetreado para ti y necesitas descansar.

—Tienes razón.

La pantalla de su teléfono se iluminó y una melodía se hizo presente. —Allô?

— ¡Soleil! ¡Qué alegría que estés bien!

—Si, lo estoy ¿Cómo estás tú?

—Bien. —Lo escuchó suspirar. —Pero necesitamos regresar a casa.

Adrien le dijo que, ya que sabía que aún no podía ubicarse en la ciudad, le dijera las calles donde se encontraba e irían por ella, pues ya había llamado a su guardaespaldas; no le quedaba más que esperar, sin embargo, lo que inundaba su mente era la idea que Ladybug y Marinette eran la misma persona.

Quiero agradecer a todos quienes comentan y siguen mi historia. Trataré de actualizar más seguido. Muchas gracias por su apoyo. Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)

Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos. Me gustaría saber que opinan de la historia, y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.

¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!