Capítulo 31
Géant-Terre
Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, son propiedad de Thomas Astruc.
—Hablan—
—Piensan—
…
El grupo de amigos se encontraba en la casa de Max, pues después del examen con la señora Fältskog, todos estaban agotados y decidieron reunirse para relajarse un poco, pues había sido bastante difícil, la usencia de Lila, no era muy notoria, ya que ella regresaba unos días a la escuela y volvía a irse sin decir nada, los demás estaban a costumbrados a no verla por un tiempo, mientras que Chloé y Sabrina no se presentaron.
—Bien ¿A quién le toca preparar la comida y la bebida? —Dijo Kim llamando la atención de los demás.
—Pienso que ya que Max ofreció su casa el esta fuera. —Comentó Alya.
—Estoy de acuerdo. —Hablo Mylène, siendo secundad por los otros.
—Yo sugiero que se haga por sorteo. Haremos papelitos con círculos y cruces, a quien le toque una cruz no tendrá que preparar nada mientras que a los que les toque un círculo, sí. —Explicó Rose.
—Me parece buena idea. —Adrien sonrió y sus compañeros aceptaron.
Rose pidió prestada una pluma y papel, y puso en marcha su plan. Repartió los papelitos a cada uno, exceptuando a Max, y al dar los resultados; Marinette, Alya, Nino, Adrien, Rose, Mylène y Kim les tocaría preparar todo, por lo que Alix, Nathaniel, Iván, Soleil, Juleka e Iván se quedarían en la sala.
—No nos queda de otra. —Rió Alya. —Manos a la obra. — Caminó directo a la cocina seguida de los demás dejando a el resto en la sala.
Nathaniel y Alix hablaban sobre los nuevos trucos que la pelirosa había aprendido, al mismo tiempo que Juleka e Iván conversaban sobre música, lo que dejaba al de anteojos con Soleil, sin embargo, no había hablado mucho con ella a decir verdad y el hecho de que estuvieran solo ellos dos mirando a sus compañeros era muy incómodo, decidió retomar su consola y concentrarse en un videojuego. Así lo hizo por unos minutos, no obstante, se sentía mal al ignorar a la chica que estaba sentada en uno de los sofás sin moverse, algo que le pareció extraño. Al final decidió llamarla.
—Soleil.
La nombrada se volvió hacia él. — ¿Sí?
— ¿Sabes jugar? —dijo mostrándole su mando.
—Humm… no. Lo siento.
Max trago saliva incómodo. — ¿Quieres intentar? —Hablo inseguro para después verla asentir. — ¡Oh! Bien, puedes acercarte. —Señalo el asiento junto a él, y la chica se acercó.
—Ahora... déjame explicarte de que se trata todo esto.
—Escucho.
…
Lugo de un rato los chicos regresaron con la comida y bebida, y por su apariencia habían hecho un buen trabajo.
— ¡Muy bien! Estas aprendiendo rápido.
— ¿De-De verdad lo crees?
—Por supuesto, en poco tiempo ya aprendiste lo suficiente.
—Gra-Gracias. Eres muy bueno explicando.
— ¿Enserio?
—Si
— Hummm… gracias. — Dijo con timidez.
—De nada.
—Bien. Hummm… otra partida.
— ¡Oh! Claro
La interacción era observada por el ojiverde quien sonreía, pues le agradaba ver que su amiga se desenvolvía más y ahora podía hablar con más facilidad con las personas.
—Chicos, última partida que los bocadillos están listos. —Dijo Alya al par que jugaba.
Los chicos procedieron a empezar a tomar de lo preparado, al mismo tiempo que se hacia una plática sobre anécdotas en la escuela, desde cosas graciosas que habían ocurrido hasta encuentros con akumatizados.
—Soleil, puedes tomar otro bocadillo, aún hay para todos. —Mencionó Rose llamando la atención de algunos de sus compañeros, en especial dos de ellos.
— ¡Oh! A-Así está bien Rose, muchas gracias.
— ¿Estas segura? Solo te vi tomar uno.
—Si. Con e-eso es suficiente para mí. Mu-Muchas gracias.
—De acuerdo, pero si quieres más jugo puedes tomar más.
—Entiendo, gracias.
Rose sonrió y volvió a la amena plática de los demás. No obstante, un rubio y un pelirrojo fruncieron el ceño, puesto que les pareció algo preocupante, en especial para el de mirada turquesa, pues la azabache le había comentado que no le dio tiempo de comer cuando su estómago gruño al encontrarse con ella. Ambos lo dejarían pasar esta vez.
Luego de unos minutos, Soleil se dirigió al sanitario, no sin antes preguntar y pedir permiso para usarlo. Entró al baño y se apoyó en el lavabo. Retiro el cabello de su rostro y pudo percatarse de lo mal que lucía, luego acomodo su cabello pues sentía que estaba alborotado, pero al terminar observo como mechones de este se encontraban en su mano; los desecho a la basura de inmediato. Salió del sanitario y regreso con el grupo.
Lugo de una tarde de diversión, y alegría ya que el día siguiente no habría clase de física debido a que Fältskog no iría, la reunión tuvo que llegar a su fin. El grupo se despidió y cada quien regreso a sus respectivos hogares.
…
Al día siguiente, el rubio y la azabache regresaron a la escuela, sin embargo, la chica se sentía cansada y con algunos mareos. Nino y Alya saludaron al par de amigos, a lo que ellos respondieron y se dirigieron a sus asientos para comenzar su día escolar, uno que Soleil esperaba terminara pronto.
Después de algunas horas, el timbre que anunciaba la hora de receso sonó, alegrando a los alumnos de la institución. No obstante, para mala suerte de la silenciosa chica del aula, al ser la última en salir tuvo que encontrarse con la de cabellera rubia-rosada.
—Ya deberías haber aprendido que quedarte sola no es una buena idea. —Sonrió, a lo que la joven se tensó. —Pero tranquila, esta vez no estoy aquí por ti, si no por tu apuesto amigo, aunque veo que no lo pude alcanzar. —Soleil solo se quedó en su lugar sin hacer ningún movimiento. — ¿Qué sucede no vas a salir? —Bufó y se hizo a un lado dejando la puerta libre para su salida.
Confiada, la chica se dirigió a la puerta a un paso rápido, pues entre más rápido de alejara mejor, pero al estar por cruzar fue empujada haciendo que se golpeara contra el marco de la puerta.
—No tengo tu tiempo, así que tenía que apresúrate de alguna forma. —Rió para después irse.
La joven solo suspiró y masajeo su brazo adolorido. Caminó hacia una banca apartada del patio de la escuela, con un poco de dificultad pues su visión había oscurecido por un momento, donde encontraría a su pelirrojo amigo. Nathaniel al verla le dijo que se acercara.
—Te tardaste esta vez, pensé que habías decidido quedarte en el aula al final.
—No es eso, solo que no encontraba algo.
—Ya veo. —Le sonrió.
Los amigos comenzaron a charlar animadamente, hasta que Nathaniel volvió a preguntar sobre su almuerzo, pues no estaba comiendo, a lo que ella le dijo lo mismo de siempre: que no lo necesitaba porque no tenía hambre hasta llegar a casa.
—Eso no me está convenciendo Soleil. —La joven se tensó por un momento. —Pero no puedo decir que no es verdad, confiaré en ti. Tal vez estés acostumbrada, a diferencia de mí. —El chico rió.
Ella solo bajo la mirada, pues se sentía realmente mal por mentirle. Respiro profundo y volvió a su plática con el joven, hasta que la hora de regresar a sus clases se hizo presente.
—Es hora de volver. —El chico se levanto
— ¡Ah! Es cierto. —Imitó su acción
— ¿No lo habías notado? —Sonrió. —Siento que has estado un paco distraída hoy.
— ¿De verdad?
—Si. —Colocó una mano en su hombro. — Vamos es hora de regresar.
Ella asintió y comenzó a caminar, no obstante, su vista volvió a oscurecerse por un instante al mismo tiempo que perdía el equilibrio, algo que no tardo en ser notado por su amigo y este la sostuvo de un brazo para evitar que cayera, si ese fuera el caso. La azabache logro mantenerse de pie.
— ¿Te encuentras bien?
—S-Si, es solo que creo que no dormí muy bien ayer. — Miro al suelo. —Hay que a-apresurarnos a llegar a clases.
—Bien. — El pelirrojo se mantuvo cerca de ella cuando comenzó a caminar, preparado por si ocurría algo. —Si no te sentías bien debiste decirme.
—Lo-Lo siento. Tienes razón.
En el camino se encontraron a Juleka y Rose quienes también se dirigían a clases, ellas decidieron hablar un poco mientras llegan al aula, pero notaron que el de ojos turquesa estaba más atento a su compañera, a lo que Rose decidió preguntar; Nathaniel les contó lo que paso hace un momento.
— ¿Estas totalmente segura de que estas bien? Porque yo no lo veo así
—Juleka tiene razón ¿No prefieres que le hablemos a algún familiar?
— ¡No, no! E-Estoy bien, tal vez solo necesite descansar.
El pelirrojo suspiró. —Vamos chicas.
Continuaron con su camino, sin embargo, el mareo volvió a ella y segundos después su visón se oscureció de nuevo, pero ahora sentía que era diferente a las veces anteriores, pues su cuerpo no quería responderle.
—Por favor no. Continua. — Era inútil el querer seguir.
El pelirrojo observó como el cuerpo de su amiga colapso, no obstante, logró sostenerla antes de que golpeara el suelo y se hiciera daño.
—¡Soleil! —Gritaron ambas chicas.
— ¡Hey! Soleil, respóndeme. —El pelirrojo tomo una de sus manos y la presiono un poco para ver si tenía alguna reacción, pero no funcionó. —¡Llamen a algún profesor!
Las chicas se apresuraron, sin embargo, Rose fue detenida por él. —Busca a Adrien, él debe saber a quién llamar. — La pequeña rubia asintió y corrió en su búsqueda.
Él se quedó solo observando a su amiga. —Por favor despierta.
…
El rubio y el pelinegro estaban por entrar al salón de clases cuando una voz los detuvo. Se volvieron para ver quien había llamado a el ojiverde.
—¡Adrien!
Frunció el ceño al ver preocupación en el rostro de su compañera. — ¿Qué sucede Rose?
— ¡Soleil! Esta inconsciente.
— ¿Qué? —Dijeron ambos chicos al unisonó.
—Veníamos hacía acá cuando ella se desmayó. Nathaniel esta con ella.
Preocupado se giró hacia su amigo. —¿Podrías decirle a la profesora que sucedió algo?
—No te preocupes amigo, tu ve. Tu tampoco te preocupes Rose, yo le avisó
—Juleka también estará ayudando. —Respondió la ojiceleste
—Entendido
Él joven modelo agradeció y siguió a la rubia.
Al llegar al lugar, se encontró con el pelirrojo quien tenía a la azabache en su regazo, y está aún seguía inconsciente. Los ojos turquesa se encontraron con los verdes, como si de un enfrentamiento se tratara, y por unos segundos ninguno de los dos dijo nada.
—Juleka fue a buscar a un profesor. No tardara en regresar.
Fue entonces que el rubio dejo de mirar al chico para acercarse a su amiga. — ¿Qué fue lo que paso?
—Estábamos conversando como siempre, pero de repente ella empezó a marearse. Le pregunté si estaba bien, ella me dijo que si, no estaba muy convencido de lo que me dijo, así que decidí ir al salón de clases lo más rápido posible, pues me dijo que solo necesitaba descansar… —El pelirrojo suspiro. —Obviamente fue una mentira. Mientras caminábamos ella se desmayó. Logre sostenerla a tiempo, así que no se hizo daño.
—Ya veo. —Respondió el rubio. Tomo una de las manos de la chica trato de hacer que despertara, sin embargo, logro darse cuenta de otra cosa. —Llámame loco, pero… creo que ha perdido peso y su piel está seca.
—¿De que estas hablando? —El joven artista tomo una de sus manos también y sostuvo e inspecciono su muñeca y dedos solo para confirmar lo que su acompañante decía.
—¿Eso es cierto Nathaniel? —La pequeña Rose dijo preocupada.
—¡Chicos! — Escucharon la voz de la profesora Bustier quien se dirigía a ellos seguida de Juleka. Al llegar se acercó de inmediato a su alumna. —¿Cuánto tiempo lleva así?
—Un par de minutos. — Contesta el de mirada turquesa.
—Bien. Puede que no tarde en despertar, sin embargo, es mejor llevarla a la enfermería para que pueda recuperarse.
Adrien estaba a punto de ofrecer llevarla, no obstante, su compañero hablo primero
—Yo la llevaré. — Con todo el cuidado posible empezó a tomarla en brazos.
—Gracias Nathaniel. — Sonrió. — Los demás pueden regresar a sus clases. No se preocupen tendrán una justificación y gracias por ayudar. —Vamos.
— ¿Puedo acompañarlos? —Habló el joven modelo.
— ¡Claro! Puedo ver que estas preocupado por tu compañera. —La profesora sonrió.
Adrien, Nathaniel y la profesora Bustier llegaron a la enfermería donde la mujer pidió que se atendiera a la azabache, a lo que la doctora se apresuró a decirle al pelirrojo que la colocara en la cama que ella le indicó.
—No debe tardar en despertarse. Voy a tomar sus signos vitales. —La doctora les sonrió y preparo sus instrumentos. —Gracias por traerla, ya pueden retirarse.
— ¿Podríamos quedarnos?
—Si podrían, pero tienen clase. —La doctora los mira con una expresión seria.
—Mi falta ya está justificada, me gustaría esperar hasta que mi amiga se recupere. —Nathaniel hablo sorprendiendo a su compañero.
—Pienso lo mismo. —El ojiverde lo secundó.
— ¿Señorita Bustier?
La pelirroja lo pensó un poco. —Bien. Pueden quedarse, pero solo porque están haciendo una buena acción.
—Gracias. —Dijeron ambos al unísono.
—En cuanto puedan vuelvan a clase. —Ellos asintieron y la mujer se retiró.
—Ustedes dos pueden esperar afuera y sentarse. Los llamaré cuando ella despierte y haya terminado mi trabajo.
Los jóvenes obedecieron y salieron de la enfermería para esperar afuera. Mientras que uno tomo asiento el otro decidió estar de pie. Se mantuvieron en silencio hasta que el de ojos turquesa hablo.
— ¿Has notado algo extraño en ella los últimos días?
A pesar de estar sorprendido por que el pelirrojo quisiera hablar con él, dejo eso de lado para concentrarse en la pregunta que le había hecho. Rememoró las ocasiones que habían pasado juntos y en ninguna ella demostró malestar o algo por el estilo. No obstante, el recuerdo de no haberla ha visto comer, más que en unas contadas ocasiones, llego a él.
—No ha mostrado sentirse mal últimamente, pero a pesar de que vive conmigo… solo la he visto comer unas cuantas veces.
—Desde que comencé a juntarme con Soleil a la hora de receso… solo la he visto comer pocas veces.
Ambos se quedaron en silencio por un par de minutos reflexionando sobre lo que sabían y reprendiéndose por no haber dicho o hecho algo y solo dejarlo pasar.
—Tu… — Comenzó Nathaniel. —crees que ella sea…
—Creo que no hay que sacar conclusiones tan rápido. —Cambio de posición en la que estaba tratando de distraerse con ello. —Esperemos a que ella hable.
El de ojos turquesa asintió y con ello termino su charla, por lo que el rubio al ver que no continuaba decidió dejarlo de igual forma. Ahora solo tenían que esperar a que la doctora les dijera algo o los dejara pasar.
…
La chica se encontraba sentada en la cama de la enfermería, puesto que el personal de salud había terminado de revisarla. Cuando despertó se alarmo un poco al ver que su cabello fue retirado y dejaba al descubierto su rostro, por lo que tuvo que dar explicaciones a la doctora que lograron que dejara de preguntar. Entendía que era su trabajo y que se preocupaba por los alumnos, pero no quería problemas.
—Tus amigos están afuera ¿Quieres que los deje pasar?
Ella coloco su cabello como siempre, haciendo todo lo posible para que su rostro no se notara, y asintió. Sus amigos pasaron y se dirigieron a ella.
—¿Cómo te sientes? —De nuevo, fue Nathaniel quien se adelantó haciendo que el otro frunciera el ceño
—Bien.
Esperaron a que la joven prosiguiera, no obstante, no dijo otra palabra.
— ¿Estas segura? —Hablo ahora el ojiverde.
—Si. Me siento mejor ahora que he descansado un poco.
—De acuerdo. —Dijo el joven modelo aun dubitativo.
—Yo opino que es mejor que ella se vaya a casa, no está en condiciones para volver a clases, por lo menos no hasta mañana. —Dijo la profesional. —Si me proporcionan un número puedo llamar a sus padres.
—No es necesario. —Contestó con rapidez la azabache. —Yo pu-puedo llamar a alguien que venga por mí.
— ¡Oh! Si ese es el caso, llama para que puedas retirarte.
— Yo llamaré a Nathalie para que venga por ti. —Adrien sonrió.
— ¿Son familia? —Dijo la de bata blanca.
—No, pero vivimos en el mismo lugar. —Dio una sonrisa el joven.
—Ya veo ¿Entonces conoces a sus padres?
—Ehhh… si, a su mamá.
—Entiendo. —La doctora sonrió y se volvió a la chica. —Ya puedes retirarte pequeña.
—Vamos Soleil. —El pelirrojo le sonrió y la ayudo a salir de la enfermería. El rubio se dispuso a seguirlos, pero la mujer lo detuvo.
—Necesito hablar contigo.
El de ojos verdes frunció el ceño, pero aceptó. La doctora cerró la puerta y le dijo que tomará asiento.
Ella suspiró. —Escucha, se supone que lo que voy a decir, deberían estarlo escuchando los padres de tu amiga, sin embargo, ella es bastante obstinada en llamar a sus padres, pero necesito informar a alguien del asunto y al parecer eres cercano a ella. Si bien ustedes no son familiares y no debería decirte esto, me preocupa. —El rubio escuchaba atentamente. — Seré breve. Soleil tiene un peso por debajo de lo normal y no está bien nutrida. Al hacer la revisión correspondiente me di cuenta de ello. —Suspiro. —Es obvio para mí que ella no está comiendo como debería, su piel esta reseca y le falta brillo; su cabello esta opaco, quebradizo y es probable que se le esté cayendo; aunque sobre su cabello, tengo cierta duda pues es bastante curioso el efecto que tiene ¿Sabes si lo tiñe? Quizás el tinte es lo que está dañando su cabello.
—N-No, no sé si se lo tiñe. —Tardo un poco en contestar debido a toda la información recibida.
—Bien. Sería bueno que investigarás sobre eso o lo hablaras con sus padres. — Suspiró. —A lo que quiero llegar con todo esto, es que le avises a sus padres o a alguien de confianza que ella no se alimenta correctamente y que la mantengan vigilada para que consuma los alimentos que necesita, y de ser posible la lleven con otro médico y si es el caso, él los referirá a un nutriólogo. Si ella presenta otro episodio de estos o si no le es posible consumir las porciones que le corresponden, entonces que la lleven con un médico sin esperar más. Es muy probable que los signos y síntomas no tengan muchos días de haberse presentado, lo que significaría que puede ser algo moderado, pero que podría avanzar rápidamente. Si es posible, tú que eres su amigo, intenta convéncela de ir con un médico. —Ella suspiró de nuevo. — Otra posibilidad es que ella sufra de anorexia, por ello es importante actuar a tiempo. — La doctora se quedó pensando por unos segundos. — Eso es todo. Puedes irte.
—S-Si. Muchas gracias por decirme lo que está pasando doctora; tenga por seguro que Soleil va a recuperarse.
—Me alegra escuchar eso. —Volvió a sonreír.
El ojiverde salió del lugar encontrándose con Nathaniel y Soleil conversando. El pelirrojo al notar su presencia aviso a la chica, no sin antes explicar el por qué él también estaba presente.
—Ella dijo que te esperáramos al ver que no salías. — Fue todo lo que dijo para después apartar su mirada.
— ¿Sucedió algo? —Intervino la azabache.
El rubio intento sonreír. —No fue nada, solo quería saber… como estaba por que dijo que me veía cansado je, je. —Esperaba que le creyera. —Pero me dijo que estoy bien.
—Ya veo… me alegra que no estés enfermo.
—Si… bien… humm… ¿nos vamos?
— ¡Oh! Si, solo tengo que ir por mis cosas.
—De acuerdo. Vamos por ellas.
El trio comenzó a caminar hacia el aula. Ambos jóvenes colocándose a un lado de la chica atentos por si volvía a desmayarse. Si bien, el de mirada turquesa y el joven modelo aún no se sentían cómodos el uno con el otro, no era el momento para discutir o algo por el estilo, pues su amiga en común era la que necesitaba la atención.
…
— No pensaras en ir a tus clases ¿verdad? —El rubio la intercepto en el vestíbulo.
—Pe-Pero humm… no puedo faltar.
—Estoy seguro que si avisas a tus profesores ellos comprenderán, además tenemos que avisar a tu madre lo que pasó.
La joven miro al suelo y comenzó a jalar las mangas de su suéter, tal vez su amigo tenga razón, podría volver a repetirse aquello, no obstante, esperaba que todo saliera de la mejor forma posible, aunque eso no calmaba su creciente ansiedad.
—E-Esta bien
—Lo mejor es que descanses. —Él sonrió. —Pronto la comida estará lista; vendré a llamarte.
—N-No, no es necesario, no tengo hambre, tal vez sea por el mareo.
—Soleil —Su rostro mostraba seriedad. —Tienes que comer algo.
—E-Es solo que creo que estoy más cansada que hambrienta, entonces creo que mejor dormiré.
El rubio suspiró. —En ese caso te traeré algo para comer y no aceptaré un no por respuesta, así que puedes dormir y te despertare cuando sea tiempo de que comas.
—Bien. —Respondió cabizbaja.
—Muy bien. —Sonrió. —Nos vemos en un rato. Descansa.
—Si. Muchas gracias.
—De nada.
El chico se fue directo a su habitación para terminar su tarea lo antes posible, o eso pensaba ya que al encender su computadora lo primero que apareció fue una notificación sobre el noticiero de París, recordó que las había activado para poder saber si algo sucedía en la ciudad. Abrió el directo en línea del noticiero y observó como Ladybug estaba peleando con ¿Qué era esa cosa?
—Bien, hora de transformarse.
—Estaba teniendo un muy buen sueño. —Se quejo su pequeño amigo.
—Ya podrás dormir después ¡Plagg, transfórmame!
…
Al llegar al lugar de la batalla, aquel ser se acercaba más y más a la Torre Eiffel siendo seguido por Ladybug. Tenía que actuar rápido pues por su simple apariencia se veía realmente poderoso. Era un ser humanoide que parecía estar hecho por completo de tierra y rocas; sus ojos y boca tenían un brillo verde y alrededor de él surgía polvo cada vez que se movía.
Al acercarse, el felino se vio sorprendido por varias estacas de tierra que se dirigían a él, de inmediato las intercepto y continuo con su camino hasta llegar a su compañera.
—Al fin. —Dijo la peliazul. — Me alegra que estés aquí, pero es probable que nosotros dos no podamos contra él por lo que necesitaré ir por ayuda ¿Crees que puedas manejarlo por un tiempo?
—Déjamelo a mí. Ve — El rubio se preparó para el ataque.
—Volveré pronto. Asegúrate de que no hiera a nadie. — Con ello, la ojiazul se marchó.
Chat Noir se acercó lo más que pudo a aquel ser gigante. Si bien parecía peligroso, no estaba atacando a los ciudadanos; parecía tener un objetivo en claro y ese era llegar a la Torre, pero ¿Para qué? Dejando sus pensamientos de lado, se adelantó y aterrizo cerca de la Torre Eiffel y avisó a las personas que huyeran del lugar de inmediato. Luego de un rato, la creatura al fin llegó al lugar que tanto deseaba. El felino, curioso, se quedó observando que es lo que haría.
Aquel gigante contemplo la estructura por un momento para después dar un gran rugido y proceder a tomar la construcción y tratar de destrozarla. Es entonces, que el ojiverde sale de su ensoñación y atacó a aquel ser en el rostro, aunque su ataque parecía no haber provocado un daño si provoco la molestia de la creatura, lo que hizo que esta volviera a rugir e intentó golpearlo con uno de sus brazos sin éxito.
—Necesitaras mucho más que eso para detenerme. —Sonrió y volvió a arremeter contra él, pero esta vez agito su brazo y surgieron estacas de piedra que iban dirigidas a él. Una vez que logro acabar con ellas, el joven héroe atacó de nuevo, ahora varias veces con rapidez, que simplemente, no estaba funcionando. Se retiró por un momento para pensar en cómo detenerlo, sin embargo, vio como este ya no se movía ¿Qué había pasado?
— ¡Chat Noir! —Escucho la voz de su compañera y se giró hacia ella, estaba acompañada de Carapace y Rena Rouge.
— ¿Qué es lo que paso? — Pregunto la mariquita al ver que aquella bestia no se movía.
—No lo sé, de repente se quedó inmóvil.
—Bien, eso es una ventaja. —Sonrió. —Nos acercarnos para buscar el akuma, pero debemos tener cuidado por si vuelve a moverse.
Los tres asintieron y siguieron las indicaciones. Ladybug y Chat Noir buscaban en el frente del gigante mientras que Rena Rouge y Carapace en la parte de atrás comenzando por la espalda.
—No parece haber nada. —Comentó la castaña a su compañero, mientras estaba parada en la nuca de la creatura.
—Al parecer no. —Respondió mientras se apoyaba de una de las estructuras de piedra que sobresalían de la espalda del akumatizado.
—Regresemos con Ladybug tal vez ella… ¡Ah!
De repente uno de los pies de Rena fue succionado por lo que era la nuca de la creatura. — ¡Qué está pasando! ¡Ah! —Sentía como su pie era absorbido cada vez más y como la presión aumentaba causándole dolor.
— ¡Rena! —Carapace se acercó rápidamente —¡Voy a sacarte de ahí! Tranquila
— ¡No espera! Necesitas irte, puede que esto sea una trampa y tú también quedes atrapado.
—Ni creas que voy a dejarte…
— ¡Vete ahora! —Rena Rouge empujo a su compañero haciendo que perdiera el equilibrio y se alejara de ahí.
Antes de que el de lentes tocara el suelo fue salvado por la ojiazul. — ¿Qu es lo que sucedió? —Pregunto la mariquita en lo que aterrizaban en un lugar seguro.
— ¡Es Rena, está atrapada! ¡Tenemos que ayudarla!
Aterrizaron en la terraza de un edificio. —No sé cómo paso, pero una de sus piernas está atrapada en el cuerpo de ese monstruo y está provocándole daño.
No lo entendía, ¿Por qué solo a ella? Todos estaban caminando sobre su cuerpo y nadie había pasado por eso, solo su compañera.
— Pero ¿Por qué a nosotros no? —Intervino el rubio.
—No lo sé, pero hay que sacarla de ahí.
¿Buscaba algo de Rena Rouge? ¿Acaso estaba planeando algo? ¿Si quiera podía hacer aquello? Además de eso, había logrado ver un objeto en lo que parecía ser la frente del akumatizado ¿Ahí estaba el akuma? Tenía que ser veloz en las respuestas a sus preguntas de lo contrario…
— ¡Ladybug! —La voz de Carapace la saco de sus pensamientos. — ¡Tenemos que salvarla! ¡Ahora!
—Lo siento. —Sacudió la cabeza para concentrarse en su misión— Llévanos con ella.
El trio se apresuró a llegar hasta la nuca del gigante y encontraron a una Rena Rouge con la mitad del cuerpo siendo absorbida por el villano.
— ¡Ladybug! — la joven heroína tenía una expresión de miedo. — ¡Ah! —Su cuerpo se hundía cada vez más.
—Tranquila te sacaremos de ahí. — La peliazul miraba a su alrededor, esperando que nada más pasará. Se arrodillo para averiguar cómo podrían sacarla, sin embargo, a pesar de pensar lo más rápido posible, pues ella continuaba hundiéndose, no lograba dar con la respuesta pues sus ataques no le hacían daño a la creatura. —Supongo que tendré que usar mi Lucky Charm.
— ¿Qué? —dijo el felino.
—Es la única forma en que tendré una idea de cómo sacarla de ahí, luego podré volver a transformarme.
—Bien, pero entonces tendremos que… ¿Qué era ese sonido? —Luego de tener una idea de que podría tratarse aquel ruido empujo a su compañera y de igual forma el de anteojos fue capturado.
Los otros dos lograron aterrizar de forma correcta, evitando cualquier daño. Ahora solo quedaban ellos.
—¿Pensará en atrapar a uno por uno? —Comentó el rubio
—Yo creo que fue una trampa. Capturo a uno solamente para después capturar a los demás haciendo que nos confiáramos y confundiéramos; pero lograste actuar rápido y pudimos alejarnos.
En ese momento, aquel gigante comenzó a moverse de nuevo, regresando a su objetivo principal tomando a la Torre Eiffel entre sus manos y comenzó a tratar de destrozarla cosa que estaba logrando.
—No sé que cual sea su objetivo, pero debemos detenerlo lo antes posible. Creo que he esperado mucho tiempo. —Llamo la atención de su compañero. —Usaré mi Lucky Charm. —Suspiró. —Por ahora asegúrate de distraerlo.
—Entendido. —El ojiverde se apresuró a seguir la indicación.
—Veamos qué es lo que tienes para mí ¡Lucky Charm!
...
Luego de aquella cansada batalla, el akuma fue purificado y todo volvió a la normalidad. Aquel señor, quien fue una nueva víctima de Hawk Moth, se retiró sin decir nada y los héroes terminaron su misión del día.
Ahora Marinette regresaba a su hogar con una caminata tranquila. Las cosas con Adrien aún seguían siendo tensas, pero no estaban afectando su trabajo como héroes de París, Alya y Nino avanzaban en su desarrollo como compañeros de equipo y se alegraba. Sin embargo, algo que había notado era la agresividad, violencia y dificultad que los akumatizados tenían últimamente; puesto que en esta ocasión Rena y Carapace habían salido heridos. Si bien podía ser un 50% de los akumatizados los que entraban en aquella descripción, era un cambio que no le gustaba en lo absoluto ¿Por qué la mitad tenía esas características? ¿Qué utilizaba Hawk Moth para que fueran de esa forma? La imagen de Thunder-Break se presentó entre sus pensamientos; él era un claro ejemplo de ello, era agresivo, violento y no presentaba ningún remordimiento por el gran daño que provocaba e incluso por algún momento llego a tener miedo de él. Necesitaba hablar con el maestro lo más pronto posible, ya había aplazado esa conversación por un buen tiempo.
…
Quiero agradecer a todos quienes comentan y siguen mi historia. Trataré de actualizar más seguido y puede ser que el otro capítulo este más rápido de lo normal ;). Muchas gracias por su apoyo. Espero que hayan disfrutado del capítulo. Gracias por leer :)
Todos los comentarios y sugerencias son bienvenidos. Me gustaría saber que opinan de la historia, y disculpen las faltas de ortografía, trataré de mejorar.
¡Muchas gracias a todos los que leen esta historia y gracias por su paciencia!
