DISCLAIMER: LOS PERSONAJES EN SU MAYORÍA PERTENECEN A J. K. ROWLING, ASÍ COMO EL UNIVERSO EN QUE SE DESENVUELVEN.
Nota Traductora: Hola chicas! aquí les traigo el capítulo, para que el fin de semana inicie bien!
Espero que lo disfruten mucho, y nuevamente gracias por todas las muestras de apoyo a estas traducciones. En verdad me llena de alegría recibir sus comentarios.
Éste capítulo ha sido beteado por Mary Eagle Med
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Todo lo Incorrecto
Traducción de "All The Wrong Things" de Lovesbitca8
Capítulo 4
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Lunes 13 de septiembre de 1999
Skeeter dice que tengo que llegar temprano al Ministerio para una sesión fotográfica. Casi me cuelgo allí mismo con mi antigua corbata de Hogwarts.
Y cuando entro en el atrio y Potter está allí... bueno, es la cereza del pastel.
Él está observándome mientras Skeeter revolotea alrededor, golpeando a su fotógrafo y toqueteándonos demasiado a ambos en los hombros y el pecho.
Pensé que haría las tomas de mí llegando a través de la chimenea y caminando hacia los ascensores. No tenía idea que ella querría que me quedara aquí para ser recibido por el Niño-que-vivió-y-murió-y-vivió-otra-vez.
Vaya propaganda, Skeeter.
Ella se aleja, argumentando que le pedirá a alguien que ajuste la iluminación del lugar. Buena suerte con eso. Es una tumba subterránea.
—¿Estás listo para esto? —pregunta Potter.
Lo miro, y él está intentado parecer amigable, pero puedo ver a través de él.
—Supongo que sí.
Nos volteamos de frente al atrio y observamos a Skeeter arrastrando a un trabajador de mantenimiento que señala los artefactos de iluminación. Estamos hombro con hombro.
—Gowain Robards está muy emocionado de conocerte —me dice—. Es el Jefe del Departamento de Aurores. Es un tipo agradable. Aprecia el trabajo duro.
Yo asiento.
—Recordarás a Goldstein. Él trabaja con nosotros. —Potter se remueve a mi lado—. Y debo decirte que Katie Bell también está allí.
Bell. Maravilloso. Siento que mi estómago se retuerce. ¿Por qué todos tenían que trabajar en el jodido Ministerio?
—Tendrás tu propio cubículo, pero probablemente serás arrastrado a reuniones de equipo, sesiones de lluvia de ideas y cosas por el estilo. Ah, y hay una cafetería en ese piso, a la vuelta de la esquina. Excelentes croissants.
Y un sentimiento de familiaridad me invade. Los dos, hombro con hombro. Tal vez estando sobre taburetes, mientras ajustaban nuestras túnicas. Sólo que esta vez es Potter quién está hablando nerviosamente. Y, en lugar de alardear como yo, está intentando enseñarme, tratando de hacerme sentir cómodo.
Recuerdo haber visto a Hagrid por la ventana de la señora Malkin aquella vez y haber pensado que pasaría un buen rato a costa suya. Ya sabía para ese entonces que molestar a los débiles o menos privilegiados era uno de mis talentos. Y tal vez conseguiría hacer un nuevo amigo si él pensaba que yo era gracioso.
Parpadeo para aclarar mi cabeza mientras Rita aplaude, gritando al fotógrafo.
—Gracias por testificar en favor de mi madre, Potter. —Siento que él se gira para mirarme—. Estoy muy… agradecido de que ella no tuviera que soportar por mucho tiempo Azkaban.
—Por supuesto. Sí. —dice—. Ella me salvó la vida una vez. Pensé que era mejor devolverle el favor —me dice con una sonrisa.
Antes de que se me ocurra agradecerle por testificar en mi juicio, Skeeter está de regreso. Nos dice que nos paremos frente a la fuente, nos miremos y nos estrechemos la mano.
Y tal vez sea el recuerdo de Madame Malkin o lo absurdo que es todo esto, pero Rita nos acomoda y Potter extiende su mano, y yo digo:
—Por Merlín, Potter. Te tomó ocho años finalmente estrecharme la mano.
Tomo su mano, y la cámara destella, y Potter resopla. Está ocultando una sonrisa cuando dice:
—Piensa en cuántas cosas desagradables pudimos habernos ahorrado.
Me río entre dientes. Rita nos pide que lo intentemos nuevamente, y luego escucho:
—¡Señorita Granger!
Sabía que la vería hoy. Pero todavía no me siento preparado para la posibilidad de pasar la mayor parte de mis días con ella y Harry Potter.
Me giro para verla. Algo está mal con su cabello.
Skeeter está arrastrándola, obligándola a pararse junto a Potter mientras nos estrechamos la mano. Sus ojos están muy abiertos y sus hombros tensos, y, finalmente, Skeeter se la lleva a un lado. Y yo siento que puedo respirar de nuevo. Miro mis zapatos, sorprendido de descubrir que Potter utiliza un par de zapatos de piel de dragón a juego. Hmmm. Bien por él. Por fin se viste bien.
Volteo a verlo y él me está observando. Me abstengo de burlarme de él, pero hay algo en sus estúpidos ojos verdes, como si estuviera armando un rompecabezas. Miro hacia otro lado concentrándome en mis ladrillos.
—Bozo, ¡ya es suficiente! —grita Skeeter. Y el fotógrafo se detiene en respuesta—. Permítame un momento con el señor Potter, ¡y consigamos algunas tomas del señor Malfoy subiendo a los ascensores! Señorita Granger, ¿por qué no lo acompaña?
Ella se ve exactamente como me siento. Comienza a discutir, argumentando que no trabaja en mi piso. Yo intento recordar en qué piso trabaja.
Y ella está siendo empujada hacia mí, y estamos caminando juntos hacia los ascensores. Ella está muy rígida, y me pregunto si será porque no quiere tener nada que ver conmigo. Me pregunto si no quiere ser fotografiada a mi lado.
Skeeter nos grita que nos miremos el uno al otro, y ambos la ignoramos. Le abro la reja y ella me mira, como si estuviera sorprendida. ¿Qué nadie le abre las puertas? Ella es la jodida Hermione Granger.
Ella agacha la cabeza y entra, y maldigo mi mano por levantarse a guiarla adentro, rozando la tela de su blusa. Ella se contrae.
La sigo dentro y puedo escuchar a Skeeter chillando para que regresemos y caminemos nuevamente hacia los ascensores. Como si fuéramos actores de su teatrito. Sé que Granger la odia, y yo ya he tenido suficiente con esta pantomima. Sigo cerrando las puertas, como si no la hubiera escuchado.
Está corriendo hacia nosotros, diciéndonos que empecemos de nuevo, y yo finjo demencia, como si no supiera cómo salir de un ascensor.
—¡Lo siento! ¡Es mi primer día!
Me odio a mi mismo por voltear a comprobar si la he hecho sonreír. Ella está dejando escapar un suspiro contenido.
Somos sólo nosotros en el elevador mientras nos proyecta hacia atrás. Probablemente tendré que bajar las escaleras en algún momento. O me pregunto si Skeeter subirá.
Silencio. Y me arrepiento de esto mientras un aroma familiar se desliza a través del ascensor. Estoy atrapado en una caja con ella. Me apoyo contra la pared, lo más lejos posible. Me pregunto cuán natural podría verse que me tambaleara hacia ella mientras el elevador zigzaguea, y pretendo recuperar el equilibrio apoyándome en sus caderas, tal vez presionándola contra la pared. Pero luego me recuerdo a mí mismo que los Malfoy no se tambalean.
Estoy a punto de decir... algo, cuando ella habla primero.
—Si sientes que Skeeter se está comportando como una "peste", me di cuenta que un frasco con un encantamiento irrompible, por lo regular, funciona de maravilla.
Todo el peso de su sugerencia me golpea. Y le sonrío mientras una ola de orgullo me invade. Ella está mirando los papeles encantados salir volando del ascensor.
Mírame a mí.
—Muy Slytherin de tu parte.
Se da vuelta para observarme y veo que sus ojos danzan superficialmente sobre mi cuerpo mientras estoy reclinado casualmente contra la pared. Espero a que ella demuestre su legítima pertenencia a Gryffindor reprendiéndome por el comentario sobre Slytherin. Las puertas se cierran y ella mira hacia otro lado. La veo apretar los labios.
—Yo sólo… la odio. —Ella se ríe nerviosamente. Y el sonido se retuerce alrededor de mis costillas, una por una.
—Vamos —le digo—. Pensé que Hermione Granger había dejado en Hogwarts todo su odio.
Ella sonríe hacia sus pies cuando dice:
—No, tengo una reserva especial. Exclusiva para Rita Skeeter y aquellos que no saben apreciar a Lance Gainsworth.
Ella me mira y no puedo contener una sonrisa. Debería aclararle la situación sobre Gainsworth, decirle que también es mi escritor favorito -tal vez vuelva a balbucear entusiasmada sobre libros, con los ojos muy abiertos y brillantes, y color en sus mejillas-, pero luego las puertas del ascensor se abren y un barbaján con cara de zoquete está llamándola por su nombre.
Ella se tensa.
—…te necesito —le dice, con una sonrisa. Ella está haciendo una mueca, y yo siento que él me resulta familiar.
—Aiden, buenos días. Recuerdas a Draco Malfoy —dice, sin mirarnos a ninguno de los dos.
Estoy erguido en toda mi altura sin pensarlo. Él es al menos cinco centímetros más alto que yo. Me da la mano y sonríe, y me explica que fue a Hogwarts con nosotros.
No es por eso que me resulta familiar.
—¿Y qué haces tú aquí, Aiden?
—Estoy en el cuarto piso con Granger, trabajo en la división de Bestias. —La empuja con el codo. Amistosamente. Sonriéndole. Ni siquiera Potter la toca así.
Y, entonces, me golpea como la gravedad.
Es como Weasley. Weasley, quien es alto, ancho y tonto. Quien habla demasiado fuerte en espacios reducidos. Quien la hace reír y llorar. Quién tiene permitido tocarla.
Mis ojos se dirigen a observarla y ella irradia energía. Se ve incómoda y rígida. Él está parado aún a su lado, y tiene sus ojos sobre ella cuando dice:
—¿Cambiaste tu cabello?
Weasley, para quien ella querría cambiar su apariencia. ¿Por quién más domaría sus rizos?
—Oh, mmm, sí. —Ella se toca el pelo—. Digo, no. Sólo está trenzado.
Lo escucho cuando él dice que se le ve bien, y a ella agradecerle. Y me siento en medio de su conversación privada.
No había nada sobre Aiden O'Connor en los periódicos. Pero ella es demasiado inteligente como para dejar que se le escapara algo respecto a ellos.
El ascensor disminuye su velocidad cerca del cuarto piso. Me imagino su caja. Abro la tapa y los empujo a los dos dentro, dándoles algo de privacidad. Dándome a mí algo de espacio.
Aiden sonríe y se despide. Ella se gira para decir:
—Que tengas un grandioso primer día, Malfoy. —Está sonrojada.
¿Está avergonzada porque los descubrí?
Él la está guiando fuera del ascensor, con la mano en su espalda, y ella se crispa. Las puertas se cierran cuando ambos se alejan. Y tengo dos pisos para lidiar con la imagen de su cabello trenzado y la estúpida sonrisa del tipo, antes de llegar al piso del Departamento de Seguridad Mágica y dirigirme a pedirle una disculpa a Katie Bell.
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Domingo 25 de diciembre de 1994
La perra ni siquiera me mira.
Ella se había deslizado escaleras abajo como si fuera la dueña de todo el maldito castillo, y soltó risitas infantiles cuando Krum la escoltó al Gran Comedor.
Tuve que preguntarle a Blaise quién era la cita de Krum. Él se burló de mí.
Se la ha pasado bailando con el Búlgaro durante la última hora, arruinando los pasos, sonriendo y bebiendo ponche.
Y ella no me ha echado ni un solo vistazo. Como si fuera yo quien es indigno. Y no puedo entender lo que se ha hecho a sí misma.
—Tiene que ser un glamour, ¿verdad? —Observo mientras se ríe de algo que le dijo Krum—. Ella debe haberse hechizado con algo…
—¡Draco, todas llevamos algún glamour! —se ríe Pansy. La miro, sentada a mi lado en nuestra mesa.
—¿Qué?
—Yo llevo un Hechizo Piel Perfecta y un Encantamiento Controla-cabellera. Estoy segura que todas las chicas que asistieron se han aplicado algún hechizo de belleza…
—No, no, —le resto importancia—. Esto es algo diferente. Tú te ves tan bonita como siempre. Pero, Granger... —me burlo mientras ella comienza a balancearse al ritmo de la música—. Ella se ha hecho algo drástico. —Ella sonríe y toca el brazo de Krum.
—¿Estás diciéndome que encuentras bonita a Hermione Granger? —pregunta Pansy.
Giro la cabeza para mirarla y ella se está burlando de mi.
—No seas tarada. Por supuesto que no —le digo—. Estoy diciendo que es una asquerosa sangre sucia fraudulenta, y que no tiene derecho a caminar entre nosotros como una igual.
Krum la reclina hacia atrás.
La fulmino con la mirada mientras ella se carcajea, esperando que pueda sentirlo. Pero, por supuesto, ella aún no me mira.
Más tarde, Pansy y yo reanudamos nuestro baile, y trato de mantenerme enfocado en mis pasos, pero ella está en el centro de la pista jodiéndolos todos. Tengo que recordarme a mí mismo que ella nunca ha tenido un entrenamiento formal. Es una sangre sucia y no reconocería un vals aunque este la abofeteara en la cara.
Echo un vistazo a Potter y Weasley, encorvados y con cara de pocos amigos. Parece que ella está cortando lazos a diestra y siniestra. Esta noche es para los campeones.
—¿Qué le pasó a sus dientes? Eso debe ser —le digo a Pansy mientras la hago girar.
—Se los arregló hace meses.
—¿Qué? —Volteo a verla. Ella pone los ojos en blanco.
—Cuando la golpeaste con aquel hechizo de castor, o lo que sea que lanzaras, ella los encogió con Pomfrey.
—¡¿Cómo es eso justo?! —Volteo a verla a través de la habitación—. ¡No puedes ir cambiando tu apariencia a voluntad así como así!
—Draco, ¿podemos hablar de otra cosa que no sea de la sangre sucia?
Volteo hacia ella nuevamente y Pansy alza una ceja. Está aburrida.
—Por supuesto —le digo—. Sólo estoy irritado debido a ella, eso es todo.
—Bueno, obviamente. Ella es asquerosa. —Pone los ojos en blanco—. Incluso así de arreglada, sigue siendo una sangre sucia con vestido.
Miro a la sangre sucia y la veo sonrojarse por algo que Krum le ha susurrado. Adivino en sus labios las palabras "gracias" y la veo sonreírle a través de sus pestañas. Mi mente recorre todas las posibilidades que podrían hacerla sonreír así y miro a Pansy nuevamente.
—Te ves hermosa esta noche, Pans.
Pansy me mira hacia arriba con los ojos muy abiertos.
—Gracias —me dice. Y baja la vista hacia nuestros pies, sonrojada.
Miro a Krum otra vez, él la hace girar. Ella se ríe al tiempo que tropieza. No le importa parecer una estúpida o que su acompañante esté claramente más entrenado que ella.
Observo a Pansy. Ella se enderezará, flotará de vuelta a mis brazos y sonreirá si yo extiendo mi brazo para hacerla girar por debajo. Sus pasos serán seguros y se deslizará al avanzar, sin tropezar con las parejas a nuestro alrededor, sin disculparse ni soltar risitas bobas.
Escucho a la sangre sucia reír otra vez, y me concentro en la cara de Pansy, me concentro en no voltear a mirarla.
La melodía termina y llevo a Pansy a la mesa del ponche, donde me encuentro con Blaise y Theo. Me mantengo de espaldas a la pista mientras Pansy habla con Daphne y Blaise me invita un cigarrillo en el balcón. Han encontrado un lugar que Filch no vigila. Sigo a Blaise y Theo hasta las cortinas, y encuentro nuevamente un vestido añil entre la multitud. Me alejo.
Marcus Flint está en el balcón con tres chicos de Durmstrang. Me pasa un cigarrillo y yo inhalo profundamente. Tal vez haya alguna clase de hierba en este rollo, algo de los invernaderos.
—¿Conocen a la cita de Viktor? —pregunta uno de los búlgaros a Flint con un fuerte acento.
—¿Qué no es esa la sangre sucia de Potter? —Flint se gira hacia mí cuando le devuelvo el cigarrillo—. Granger, ¿verdad? —Yo asiento—. ¿Por qué no vino con Potter esta noche?
Alzo la vista y él está dirigiendo la pregunta hacia mí.
—¿Cómo coño esperas que yo sepa eso? —le gruño. Él levanta una ceja.
—¿Es una sangre sucia? —pregunta otro búlgaro—. ¡Debe ser muy buena en la cama!
Los búlgaros se ríen. Marcus se ríe. Blaise y Theo se ríen.
Yo observo el humo que se forma en la punta del cigarrillo.
—No, no —dice Marcus, y jala el borde de la cortina un poco, revelando lo suficiente de la pista de baile para ver un vestido azul girando en círculos—. Es una mojigata. Krum no llegará a ninguna parte cercana a esas bragas.
Ella vuelve a aparecer a la vista, y el vestido se eleva para revelar sus pantorrillas. Yo parpadeo.
—Sin embargo, no pierde nada intentándolo —dice Marcus. Oigo reír a los búlgaros.
—¡Para nada!
Aparto los ojos de su cuerpo cayendo sobre Krum mientras ríe. Me giro para ver un balcón lleno de muchachos fumando y observando su pecho subiendo y bajando, con los ojos brillantes y la sonrisa tirando de su boca.
¿Cómo ha hecho esto? Es una completa locura. Ella ha hechizado a toda la habitación o ha puesto una poción en nuestros jugos de calabaza del desayuno.
Krum la arrastra a bailar otra pieza, y yo estoy de luto por la pérdida del respeto que sentía por él.
Los búlgaros y Marcus hablan de otra cosa. Yo no escucho. Levanto la vista para excusarme y entrar de vuelta y Blaise está observándome.
Cuando vuelvo adentro, escucho el rasgueo de las cuerdas, y algunas chicas francesas corean y toman a sus parejas. Fleur Delacour pasa frente a mí, arrastrando a Roger Davies a la pista de baile. Mientras mis ojos recorren su cuerpo -como siempre hacen cuando la chica parte Veela está cerca-, me pregunto si algo químico estará sucediendo con Granger. Algún gen de Veela, enmascarado por años de squibs. Eso lo explicaría todo.
La encuentro entre la multitud, tomando su lugar en el círculo junto a Krum. Las cuerdas resuenan. El vals francés.
Ella mira alrededor de la habitación por un momento, en busca de Merlín sabrá quién, pero sus ojos pasan justo por encima de mí. Nunca se detienen a mirarme.
Ella sonríe para Krum con dientes de tamaño perfecto. Él hace una reverencia.
Reverencia para una sangre sucia. La bilis se eleva en mi garganta.
Ella hace una cortesía y parece que está a punto de caer. Camino al borde de las parejas, buscando a Pansy, manteniendo la mirada en ella.
Se giran y veo la cara de Krum. Enamorado. Yo pienso en los ojos de Marcus recorriendo su cuerpo. En los búlgaros riéndose de cómo sería en la cama.
No tiene ningún sentido.
A dos parejas de ellos, una bella Ravenclaw baila con un chico de Durmstrang. Le toco el hombro.
—Piérdete.
Debe saber quién soy porque se va. La Ravenclaw me sonríe. Creo que yo le devuelvo la sonrisa.
La guío a través de la coreografía. Ella trata de hablar conmigo, pero estoy esperando.
Y, finalmente, nos separamos. Y la sangre sucia camina hacia mí, con su sonrisa aún en los labios. Y ella me mira. Y jadea. Como si tuviera miedo.
Deberías tenerme miedo, Granger. Voy a descubrir todos tus secretos.
Estoy buscándolo: el glamour o el gen de Veela. Hago una reverencia ante ella, incluso cuando eso me repugna, y veo como ella presiona los labios y hace una cortesía.
Ella se levanta, y yo aún no puedo encontrarlo. Levanto la mano y me doy cuenta de que ella tendrá que tocarme.
Ella acerca su palma a la mía, y yo espero. Nada. Su mano flota a dos centímetros de distancia. Me siento aliviado, creo.
Giro a su alrededor. Y pienso en Krum girándola en círculos y en la sonrisa sin aliento de su rostro. Ahora está fría como una piedra, respirando entrecortadamente y en sucesión rápida, y no dejo que mis ojos vaguen hacia su pecho palpitante.
Regresamos a nuestras posiciones originales, y, mientras busco a la chica Ravenclaw, me doy cuenta que no descubrí nada, a excepción del ritmo de su respiración y la forma en que su cuello se sonroja.
Termino el baile y regreso al lado de Pansy. Como si nada hubiera pasado. Como si acabara de fumar con los chicos.
Pansy une su brazo con el mío y continúa hablando con Daphne. Observo a Granger mientras Krum besa sus nudillos, dejándola a su lado. Ella sonríe para él. Y veo que sus ojos buscan en el salón de baile.
Yo miro hacia otro lado.
—Draco —dice Pansy, y su voz es suave en mi oído—. ¿Quieres volver a las mazmorras?
No. Aunque tampoco sé por qué quiero quedarme.
—Todos seguirán en el baile. Tendremos los dormitorios para nosotros solos —dice ella.
Me giro para mirar a Pansy. Sus ojos son oscuros y me prometen cosas.
—Sí, está bien. —Mi garganta está seca.
Nos escapamos y bajamos a las mazmorras. Ella me sigue hasta los dormitorios de los chicos, y sus manos son firmes mientras se quita el vestido, y yo me pregunto dónde están los glamoures que conjuró. No encuentro ninguna diferencia en ella. No como en Granger.
Y las manos de Pansy están desabrochando los botones de mi túnica de gala, y sus labios besan mi cuello y yo deslizo mis dedos entre su cabello, sin encontrar ninguna magia allí para mantenerlo unido.
Salto cuando llega a mis pantalones, y mientras los desabrocha, me alejo para mirarla.
—¿Estás... quieres hacerlo?
Ella me sonríe y yo la beso. Me pregunto cómo habrá aprendido algunas de las cosas que está haciendo, pero realmente deja de importarme cuando se quita la ropa interior y se acuesta sobre mi cama. Me quito el resto de la ropa y, cuando llego a su lado, ella respira profundo y la miro fijamente, buscando su hechizo de Piel Perfecta. No lo encuentro.
Cuando comenzamos, se siente como deslizarse en el cielo, y yo intento tocarla para que se sienta tan bien como yo, pero sé que esto no durará mucho tiempo.
Estoy intentando durar más, cerrando los ojos y tratando de pensar en equipos de quidditch y contando las botellas de pociones en mi baúl, cuando sus dedos me acarician el cabello. Se siente bien, así que lo intento con ella.
Mi cara está presionada contra su cuello y paso mis dedos por su cabello y es demasiado corto. Lo intento de nuevo, y los mechones sedosos se deslizan entre mis dedos, no hay nada a lo que pueda aferrarme.
Me imagino cómo sería tener un verdadero puñado del cabello de una chica entre mis dedos, exponiendo su cuello para mí, y siento que mi cadera comienza a moverse más rápidamente.
Pansy chilla y su tono es demasiado agudo. Su respiración es demasiado pesada en lugar de rápida y superficial. Intento pensar cómo sería estar con alguien que me susurrara al oído en voz baja y que se riera cuando algo la hace sentir bien, sonriéndome con dientes de tamaño perfecto.
Cómo sería volver a hacer esto y tomarme mi tiempo en su cuerpo, intentando tocarla primero, en lugar de saltar directamente a la acción. Mi mano se desliza hacia abajo y sus caderas son más angostas de lo que esperaba, e imagino una cintura estrecha, con caderas más amplias, y mis dedos se aprietan.
Mi cadera se mueve demasiado rápido y puedo escucharla chillar debajo de mí, y casi termino, pero desearía haberla hecho terminar también, y tal vez que ella se contrajera a mi alrededor hasta hacerme estallar, mientras entierro mi cara entre sus rizos…
Me corro con un grito, y sus dedos están clavándose en mis hombros. Sus uñas son demasiado largas, respira demasiado fuerte, y, en cuanto me recupero, me aparto para contemplarla.
Y no sé por qué me sorprende descubrir a Pansy debajo de mí.
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N/T: Actualizaciones todos los viernes.
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*BLOOPERS DE EDICIÓN*
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*Línea original del fic*
Y tal vez sea el recuerdo de Madame Malkin o lo absurdo que es todo esto, pero Rita nos acomoda y Potter extiende su mano, y yo digo:
—Por Merlín, Potter. Te tomó ocho años finalmente estrecharme la mano.
MEM: estoy iorando de amor. Y esto, otra vez, MUY DRARRY
IG: estúpido Drarry metiche jajajajaja
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*Línea original del fic*
Debería aclararle la situación sobre Gainsworth, decirle que también es mi escritor favorito -tal vez vuelva a balbucear entusiasmada sobre libros, con los ojos muy abiertos y brillantes, y color en sus mejillas-, pero luego las puertas del ascensor se abren y un barbaján con cara de zoquete está llamándola por su nombre.
MEM: CELOS
IG: XD totalmente! pobre Aiden, tan mono que es cuando no está tragando fruta jajaja
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*Línea original del fic*
Skeeter nos grita que nos miremos el uno al otro, y ambos la ignoramos. Le abro la reja y ella me mira, como si estuviera sorprendida. ¿Qué nadie le abre las puertas? Ella es la jodida Hermione Granger.
MEM: Esto es tan tierno, por la mierda
IG: ¡Dramione, por fin! Tonto Drarry XD
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*Línea original del fic*
Y no sé por qué me sorprende descubrir a Pansy debajo de mí.
MEM: Porque querías a Granger, tontorrón
IG: Porque en su mente, se estuvo tirando a Granger en lugar de a Pansy. (Y me enoja poquito, pobre Pansy, no se lo merece)
MEM: La verdad, es bastante reprobable. La está usando como objeto, lo que es atentar a su ser personal y, por ende, a su dignidad. Pero, en fin, en su defensa, es sólo un adolescente un poco atormentado.
