Srry por la demora de 700 años jajaja. Posta, no me odien. Y no me odien por dejarles un cap medio puente(?). Prometo retomarlo :3 Y espero que les guste, gracias a toda la gente que está siguiendo la historia


Mari y yo continuamos en el camino rocoso hasta un agujero enorme en una montaña cercana. Ingresamos por la entrada de la cueva y bajamos algunos escalones que nos separaban del centro del lugar, donde se llevaría a cabo la prueba. Fuimos recibidas por una niña y un niño: Slab y Sila. Slab era un muchacho de cabellos rubios sujetos en una cola de caballo, ojos cafés y vestido con una gran túnica blanca. Sila era una jovencita con la misma tonalidad de cabello que el chico, pero ella lo tenía finamente peinado en una trenza, tenía ojos celestes y utilizaba una túnica negra que le quedaba por sobre los tobillos. Ellos eran mellizos, lo cual no era sorpresa debido a su parecido.

—Tanto tiempo sin vernos, chicas. — Exclamó Slab, acercándosenos primero.

—Desde el ritual de sangre— Continuó su hermana.

—Son unos intensos. No ha pasado tanto tiempo. —Remató Mari ácidamente, aún así dándoles una sonrisa.

—¡Hola, hermanos! — Saludé amigablemente, dándoles un abrazo a ambos. —¿Cómo han estado? ¿Disfrutando de sus poderes? —

—Apuesta a que sí— Contestaron los mellizos al unísono. Ambos levantaron las manos, murmurando un hechizo, seguido de una lluvia de hielo. No pude evitar sonreír, admirando el poder de mis hermanos de sangre. Mari, un poco fastidiada, también murmuró un hechizo y alzó sus manos, pero de estas salió un fuego abrazador que extinguió la lluvia de los mellizos.

—Fascinante. Traten de no congelarnos. — Dijo secamente la joven de cabellos rosas mientras detenía su fuego. — ¿Falta alguien más? —

—Umichi vendrá. Lo vimos comprando unas cosas. — Nos contó Sila.

—A veces pienso que a ese chico le interesa más la ropa que la magia. — Continuó Mari, rodando los ojos.

—Sin embargo, le estoy super agradecida. Gracias a él pude remodelar mis kimonos viejos. — Dije, mientras daba una vuelta modelando mi kimono recortado por sobre las rodillas.

—El mundo debería agradecerme. Te quedan espectacular. — Me alagó Umichi entrando a la cueva. Él era un muchacho un poco más alto que el resto, de tes oscura y cabello café. Llevaba una fina camisa blanca, con una bufanda negra alrededor del cuello, y cerrando su look con unos pantalones marrones anchos. Era todo un galán.

Solté una risa juguetona y lo fui a abrazar. Fui seguida por los mellizos, quienes hicieron lo mismo, pero menos afectivamente. Mari solo asintió con la cabeza, gesto que Umichi le correspondió.

—Por cierto, muchachos, — Comencé, dirigiéndose a los mellizos. —¿Las cosas para el ritual ya están aquí? — Pregunté, escrutando la habitación con los ojos.

—Sí, aquí. — Se adelantó Sila a agarrar una caja de hierro bastante grande que estaba sobre una piedra, depositándola ahora en el suelo. —La sensei nos dijo que debíamos esperar a que todos estén aquí para abrirla. Todos debemos hacer el hechizo Recludo. — Aclaró, mientras se preparaba para recitar el hechizo.

Todos comenzaron a recitarlo también, apuntando hacia la caja de hierro. La caja se abrió, dejando ver su contenido: Un hilo blanco enrollado, una espada de madera, una jema morada, una gema verde y una gema verde. Todo esto estaba sobre un kimono blanco con detalles violetas. Nos dividimos los materiales y los pusimos todos sobre el suelo, en el medio de la cueva. Bajo el kimono se encontraba una nota, en la que estaba escrito: "Si el ritual es exitoso, conocerán a sus animales familiares una vez salgan de la cueva". Nos vimos entre nosotros, emocionados y dispuestos a comenzar con el ritual.

Tomamos posición alrededor de los objetos. Yo me encontraba al lado de Mari, luego seguía Umuchi, Sila y Slab. Comenzamos a recitar al unísono, en tono creciente.

Vale ad mare mortuos. Vade ad inferos vivorum. Vale ad mare mortuos. Vade ad inferos vivorum. — A medida que nuestras voces incrementaban su volumen, sentíamos como comenzaba a temblar la tierra. Pude ver un aura naranja alrededor de Mari, que iluminaba la cueva cada vez más. Lo mismo sucedía con Sila y Slab, solo que ellos tenían un aura azul. Umichi poseía un aura blanca. Noté que este último me miró extrañado, y le devolví la mirada, sin dejar de recitar. — Vale ad mare mortuos. Vade ad inferos vivorum. — Traté de observar mis manos que apuntaban hacia los objetos, sin embargo, no me vi brillar con ningún color de aura. Todo lo contrario, apenas podía ver mis manos, me sentía rodeada de oscuridad. Esto me perturbó demasiado, el cuerpo me comenzó a temblar, no puse evitar suponer que estaba haciendo algo mal. —Vale ad mare mortuos. Vade ad inferos vivorum — No paré de recitar, pero noté cómo iba perdiendo estabilidad a cada sacudón que daba la tierra. — Vale ad mare mortuos. Vade a- — El último sacudón fue tan fuerte que terminé en el suelo. Mari me observó preocupada, y me hizo un gesto para que me levantara. Así lo hice lo más rápido posible, y continué diciendo el hechizo.

Finalmente, los objetos desaparecieron.

Todos cayeron agotados al suelo, y yo no fui la excepción. Aparentemente ese día la tierra y yo no nos queríamos separar. El primero en levantarse fue Umichi, quien nos ofreció la mano a Mari y a mi. Yo se la tomé, Mari se levantó por su cuenta, orgullosa como es.

—¿Están todos bien? — No pude evitar preguntar preocupada, comprobando el estado de los mellizos que se encontraban un poco más lejos.

—¡¿Estás bromeando?! Fue épico — Exclamaron Sila y Slab.

—Por supuesto que sí— No pude evitar darles la razón y reír. Es verdad, había sido fascinante ver que somos capaces de usar todo ese poder.

Sentí una mano en el hombro. Sin voltearme, ya pude saber que se trataba de Mari. — Estuvo bien, pero… ¿tu te encuentras bien? — Me preguntó preocupada.

—Es verdad, vaya poca delicadeza estampándote contra el suelo en pleno ritual. — Se rió de mi Umichi, aunque también puso una mano sobre mi hombro y lo apretó cariñosamente. — Tienes mucho poder en ese cuerpesito de modelo. — Me dijo por lo bajo, y yo me sonrojé. Mari rodó los ojos pero me sonrió al ver que me encontraba bien.

—Hey, ¿y el ser que revivimos? —Preguntó Slab

—¿Dónde estará? — Continuó Sila.

—¿Quizás en su tumba? Este lugar es tétrico sin duda, pero no es una tumba. — Afirmó Mari, mientras se dirigía a la salida.

—Estoy de acuerdo. Lo más probable es que sexy-sensei se encargue de eso. —Dijo Umuchi, siguiendo a Mari quien rodó los ojos.

—Ahora me interesaría conocer a mi familiar. — Continuó Mari, observándome a mi, dándome a entender que me estaba esperando. Enseguida, me acerqué a ella.

Sila y yo iremos a ver a Elly-sensei. —Dijo Slab, también acercándose a la salida.

Slab y yo quedamos con ella luego del ritual, les informaremos si sabemos algo del ser que revivimos. — Afirmó Sila, mientras seguía el paso de su hermano.

—¡Por el momento, estoy ansiosa por saber cuál será nuestro familiar! — Exclamé, recordando la nota.

—Es cierto, deben estar esperándonos afuera. — Me apoyó Mari.

Finalmente salimos de la cueva, y vimos una figura enorme esperándonos. Era un animal imponente, y no le quitaba los ojos de encima a Mari: era un tigre de bengala casi más alto que ella. Todos nos quedamos en la salida de la cueva, mientras Mari se acercaba a este animal. Se ve que sintió el lazo que los unía, pues apenas fue tocado por la delicada mano de ella, su mirada se suavizó y bajó la guardia.

Mientras mirábamos la escena enternecidos, dos cuervos salieron de detrás de la cueva y se posaron en los hombros de Sila y Slab. Los mellizos sonrieron, acariciando a sus animales. Los chicos habían estudiado aves desde que eran más pequeños, así que estaban más que complacidos.

De repente, un zorro colorado se acercó a nosotros. Me agaché y el zorrito lamió mi mano. ¿Mi familiar iba a ser un zorrito adorable? Yo estaría más que feliz… Sin embargo, el zorro luego siguió su camino hasta los brazos de Umichi. El muchacho más que feliz lo recibió y estrecharon cabeza con cabeza. No había duda, eran el uno para el otro.

Yo me quedé agachada, enternecida por la escena. Fue entonces cuando la sentí… una lengua delgada, rasposa y fría recorriendo el dorso de mi mano. Cuando la miré, empalidecí: era una mamaba negra. Una serpiente venenosa. ¡Y me estaba tocando! Fue aún peor cuando noté que su intención no era atacar, sino reconocerme.

—¿Es…? ¿Mi familiar? — No pude evitar preguntar en voz alta. No podía ser. En lugar de luz, emané oscuridad dentro de la cueva, y en lugar de tener el animal que quiero, me toca una mamba negra…

—Rin se tomó el estudio de magia negra muy en serio. — Dijo Sila, riendo.

—Rin parece adorable, pero su interior se manifestó en su familiar. — Continuó Slab, sin notar que me hacían daño.

Umichi se acercó a mi y a la mamba. —Sé que es raro, pero podemos descubrir por qué haces magia que no tiene que ver con tu personalidad… — Comenzó a consolarme, pero yo solo quería salir de ahí.

Nosotros, los aprendices del Gran Padre, somos conocidos como sacerdotisas y sacerdotes oscuros, brujos y brujas… pero entre nosotros, sabemos diferenciarnos. Nadie aquí quiere hacer el mal. Y si así lo quiere, se separa de los grupos de Hermanos. Normalmente esas personas son las que eligen hacer magia negra de corazón, como la bruja Urasue, de la que me habló la abuela Kaede-sama.

Antes de que pudiera reaccionar, la mamba negra estaba completamente enroscada en mi brazo. Nunca fui muy buena con las serpientes. Mi único instinto fue salir corriendo con la mamba en el brazo. Sentí a Umichi detrás mía al principio, seguido de Mari, pero asumo que mi amiga le pidió que me deje sola, pues luego de un rato ya no sentía a ninguno de mis hermanos detrás.

Seguí corriendo en dirección al lago. Ya podía verlo a lo lejos. Casi terminando el último tramo, fui consciente de que la mamaba ya no se encontraba en mi brazo.

Definitivamente el día había sido una montaña de emociones. Cuando levanté la cabeza, algo cansada por el ejercicio, mi campo visual fue invadido por cabellos platinados hermosos. Esta persona se dio vuelta, depositando sus ojos dorados en mi. No pude evitar sonrojarme y sorprenderme ante aquella inesperada visita. Era alguien inconfundible.

—¿Sesshomaru-sama? —


Como les decía arriba, es un cap medio puente, pero introduce los poderes de Rin. Dejen sus teorias y cosas ah

Disculpen tantos OC's. Sé que es una paja leer personajes originales muchas veces, pero los necesitaba :p

Prometo que nos vamos a estar leyendo pronto, ya con el amo bonito en escena jajaja
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