Me sorprendí al ver al ver a Sesshōmaru-sama parado frente a mi, con sus ojos clavados en los míos. Retrocedí un par de pasos para darle espacio, y darme algo de panorama para contemplar mejor su presencia. Hice una pequeña reverencia luego de un par de interminables segundos.
— Rin. — Fue su respuesta ante mi reverencia. Hace tanto no lo escuchaba pronunciar mi nombre. Un escalofrío recorrió mi espalda. Aunque tenía sentimientos encontrados, no pude esconder mi obvia felicidad.
— Sesshoramaru-sama, ¡tanto tiempo! — Exclamé, levantando el rostro con una sonrisa. No lo había notado hasta que Sesshōmaru-sama relajó su expresión luego de mi saludo, pero parecía tenso antes.
Me observó de abajo hacia arriba. No podría descifrar del todo su expresión, pero sí puedo decir que sus ojos evitaron mis piernas de forma muy obvia. Vio más detenidamente los detalles de mi kimono y mi obi. Hasta que finalmente llegó a mi rostro otra vez.
—¿Esos son mis regalos? — Preguntó con un tono neutral. No sabía que contestar. Es decir, sí son sus regalos, pero, ¿se lo tomará a mal el hecho de que los modifiqué? Decidí ser honesta con él, después de todo, mentirle a Sesshōmaru-sama no estaba en los planes del reencuentro.
—¡Sí! — Exclamé. Puse mi mano sobre mis rodillas. — Los recorté con la ayuda de un amigo para hacerlo más cómodo. Pero no se preocupe, normalmente uso algo para cubrir mis piernas. — Me arrepentí al momento de decirlo, tenía que dejar ese estúpido impulso de darle explicaciones.
Sesshōmaru-sama asintió y se dio la media vuelta. — Sígueme — Dijo.
Yo miré hacia el lugar donde se encontraban mis hermanos muy a lo lejos. —Lo siento Sesshōmaru-sama… estoy un poco, en el medio de algo… — Dije algo bajito, como disculpándome. ¿Por qué? Porque soy tonta y no me da miedo ofender a Sesshōmaru-sama. — Es decir, estoy mega-super-feliz de verlo después de tanto tiempo, pero el timing…— Sesshōmaru-sama volvió a mirarme, con una ceja algo levantada. ¿Dije timing, cierto? Esos términos debo usarlos solo con Kagome…
— Encuéntrame cerca de la aldea mañana al atardecer. — Dijo Sesshōmaru-sama. Por supuesto que asentí ante su pedido. Supuse que se iba a ir, pero dio unos pasos hacia mí. Levantó su mano cerca de mi cara, y yo me congelé. Jamás creería que el amo Sesshōmaru podría agredirme, así que tenía curiosidad respecto a qué iba a hacer con su mano. Entonces, puso delicadamente mi cabello detrás de mi oreja. — Falta uno. — Mi cara se puso toda roja ante el contacto.
— ¿Te… te refieres al pendiente que me obsequiaste, Sesshōmaru-sama? — Fue casi doloroso lo que me costó preguntar eso. El amo Sesshōmaru asintió al mismo tiempo que retiraba su mano. Yo puse las manos sobre mis orejas tratando de controlar mi temperatura facial. — Se debió haber caído en la cueva…— Expliqué. Él asintió y finalmente se dio la vuelta.
Antes de poder decir nada más, él salió volando, con su porte tan elegante como de costumbre. — Sesshōmaru-sama… tengo tanto que contarle. — Susurré. Lo contemplé yéndose a la distancia-
— ¡Rin-chan! — Escuché a Umichi gritar a unos pasos de distancia. Venía corriendo al mismo ritmo que su zorrito. Estaba seguido de los mellizos, quienes aparentemente habían dejado a sus cuervos volar libremente cerca de ellos, y con un paso más sereno venía Mari con un gatito en brazos.
Umichi llegó primero por bastante ventaja. Posó sus manos sobre mis hombros con preocupación en su mirada. Yo no pude evitar sonreír y poner mis manos sobre las suyas.
— Antes de que preguntes, estoy bien. — Me adelanté a sus palabras.
— Eres tan fuerte, Rin-chan. — Y me despeinó los cabellos. — No pude evitar preocuparme, saliste corriendo tan asustada y también te vi hablar con un demonio. — Empezó a hablar de forma atropellada, hasta que pude frenarlo haciendo señas con mis manos.
— Quizás exageré …lo siento. — Me disculpé por haberlo preocupado.
Slab y Sila llegaron con la lengua afuera. Claramente son más jóvenes de sentarse a observar aves antes que correr. Apenas cruzaron miradas conmigo, se inclinaron frente a mi. — Lo sentimos mucho por hacerte sentir mal, hermana Rin. — Se disculparon al unísono. Me acerqué hacia ellos y les di un abrazo.
— Está todo bien hermanos… Estaba diciéndole a Umichi que exageré un poquito. — Los intenté tranquilizar mientras ellos me devolvían el abrazo. Charlamos un poco de sus familiares en lo que llegaba Mari.
— Todo bien entonces, ¿cierto? — Preguntó algo molesta Mari, aunque se colocó detrás de mí con una mano en mi hombro. Yo asentí y tomé su mano. — Exagerada… — Me susurró Mari. Yo solté una risita como respuesta.
— ¿Y quién es el demonio con el que estabas hablando entonces? — Retomó su pregunta Umichi.
— ¿Es el famosos Sesshōmaru…sama?— Continuó la pregunta Mari, con un tono molesto otra vez.
— ¡Sí, es él! — Exclamé feliz, sin darle mucha importancia al tono de Mari para pronunciar el nombre de mi amo.
— ¿El demonio que te salvó la vida? — Preguntó Slab, sumándose a la conversación.
— ¡Dos veces, según nos contaste! — Acotó Sila.
— Aunque la segunda fue por su culpa… — Concluyó Mari.
— Sí y sí. — Le contesté a los mellizos. Le dí un suave codazo a Mari. — Mari-chan… ya sabes que le tengo mucho afecto, no estés molesta. —
— Pero nos dijiste que no se ven hace años… ¿por qué vino hoy? — Cuestionó algo sospechoso Umichi.
— Creo que se molestó porque no iba a aceptar más regalos de él. — Comencé a contarles la secuencia que tuve con Jaken-sama más temprano.
— Cierto que él es quien te regala esa ropa hermosa. — Reconoció Umichi.
— Sí… pero hablando de eso, necesito su ayuda. — Les hablé a todos esta vez. — Perdí un pendiente… es de diamante, y me lo regaló Sesshomaru-sama, quisiera recuperarlo…— Señalé mi oreja vacía. — ¿Podrían ayudarme a buscarlo en la cueva? —
— ¡Claro! ¡Allá vamos! — Con todo animo de ayudarme contestaron Umichi y los gemelos. Mari solo asintió, y fuimos todos caminando de regreso hacia la cueva. Mari contó que su tigre puede transformarse en un gatito para más comodidad. El zorro de Umichi era precioso. Y los gemelos dijeron que sus cuervos iban a volar libremente, sin necesidad de estar todo el tiempo sobre sus hombros.
— Hermanos…— Llamé su atención en la puerta de la cueva. — No solo perdí el pendiente… tampoco sé dónde está mi serpiente. La perdí mientras corría. — Comenté, decepcionada y arrepentida de mi reacción.
— ¡Separémonos! Que los mellizos busquen dentro de la cueva tu arete. Mari-chan y yo te ayudaremos a buscar a tu familiar por los alrededores.
— Muchísimas gracias…—
Pasaron un par de horas de búsqueda, y la noche la era bastante intensa. Decidimos frenar la búsqueda del pendiente y de mi animal. Me di por vencida con el pendiente, pero me propuse buscar a la serpiente al día siguiente. Me despedí con un abrazo de todos mis hermanos, y me fui hacia mi choza. Estaba agotada. Cerré los ojos y me dormí al instante.
Un hombre se encontraba a la distancia, con el cabello plateado sujetado en una coleta… era una visión borrosa, pero en su mano, se posaba un hermoso pendiente de diamante…
Desperté de mi sueño algo exaltada. Estaba confundida con ese sueño, pero decidí no darle mayor importancia. Como era costumbre, dormí de más. Me vestí de sacerdotisa, fui a comer con Kagome y le conté todo lo sucedido.
— Sabes que no es culpa del pobre animal, ¿cierto? — Me dijo Kagome. — Es su trabajo acompañarte… ser tu familiar, se habrá sentido herida cuando la rechazaste así. —
— Lo sé Kagome-nee. Quiero disculparme con ella. — Le expliqué.
— Aún así, debes averiguar qué sucede con tus poderes, ¿no es así? — Preguntó neesama.
— Sí, pero tengo la impresión de que la serpiente puede ayudarme. Tengo que ir a buscarla. — Dando un último bocado, salí de la choza y me dirigí a los alrededores para buscarla, sin mucho resultado.
El atardecer llegó antes de lo esperado. Fui hacia el punto de encuentro con Sesshōmaru-sama algo decepcionada por no haber podido encontrar a mi animal. Llegué algo temprano, así que me senté a contemplar el lago que se encontraba cerca, hasta que sentí una presencia detrás de mí.
— Sesshōmaru-sama…— Casi susurré su nombre al mismo momento que él se sentaba al lado mío.
— Tienes mucho que contarme, Rin. — Dijo, observando mis ropas de sacerdotisa.
— Así es, Sesshōmaru-sama. — Asentí. Justo cuando estaba por empezar mi monólogo, mi amo me empujó hacia atrás de él. Sorprendida, me quedé tras él mientras observaba un monstruo largo y horrible salir del agua. Era como un dragón marino, pero parecía corrompido por sus ojos rojos y violencia al intentar atacarnos. Me levanté y retrocedí unos pasos, Sesshōmaru-sama hizo lo mismo y me mantenía detrás de él.
— Quédate ahí. — Me… ordenó? Mientras sacaba su espada. Claro que no podía quedarme detrás suya solo observando, ¡era mi momento de demostrarle todo lo que había aprendido!
Stefy aquii, holiiis.
Mil gracias por todos los comentarios bonitos. Pasaron miles de cosas en mi vida que me hicieron dejar el fic colagado. Pero no sé, ahora convivo con mi novio y medio que le como la cabeza con Inuyasha y Yashahime, así que me insipiró a seguir el fic. Espero que me sigan apoyando uwu Y le den una ojeada al KagKyo(? que tambien estoy escribiendo y voy a tratar de retomar.
Para el proximo cap, más magia y accion. :p
Qué les pareció el cap? Se están mirando Yashahime? uwu
