Aclaraciones:

-Los personajes no son míos, son de Hajime Isayama, el creador de Shingeki no kyojin.

-Esta historia es completamente de mi autoría, por lo que no se permite resubidas o adaptaciones.

-Las veces que se toma el nombre del autor es sólo para fines del desarrollo de la historia. No es real, es totalmente ficticio.

3

Pom Pom Pom Pom

- ¡Date prisa, vas a llegar tarde! – Levanto la mano en señal de que la he escuchado, pero vuelvo a acomodarme y a girar la almohada hacia el lado más frio, la aprieto un poco al escuchar que ella insiste en tocar la madera de la puerta.

Ugg…

Me remuevo incómoda, escucho a Eli acercarse a la ventana, los rayos solares impactan mi rostro cuando mueve las cortinas, me doy la vuelta de inmediato pero el chirrido de la puerta totalmente abierta me alarma.

¡Rayos! ¿Tan tarde ya es?

Abro los ojos de golpe, sabía que si Eli hacía eso significaba ¡Mueve tu trasero, que no llegarás a tiempo! busco mi móvil por toda la cama, al no encontrarlo me levanto y lo veo en el piso, imagino que se habrá caído mientras dormía, simplemente me agacho a recogerlo y veo la hora, doy un grito mientras corro al armario a buscar que ponerme.
- ¡Maldita alarma! ¡Nunca suena! - Tiro el celular a la cama y elijo rápidamente un pantalón azul claro y una blusa negra llana.

- Ponte esto - Me volteo a la vez que estoy subiéndome el pantalón, Eli sonríe mientras me ve saltando en un pie para terminar de subirlo a la vez que intento doblar la basta. Se acerca a mi cama poniendo algunos accesorios; después, va al armario y compara algunos bléiseres con mi atuendo. Una vez que termino de arreglar mi pantalón y de ponerme la blusa, voy a la cama a ver qué fue lo que me trajo.

- ¡Son muchos accesorios! – paso mi mano por mi cabello, debería escoger alguno de ellos, con una rápida ojeada agarro una correa fina café y un reloj del mismo color y me las pongo.

-Esta te va muy bien con tu outfit. – me muestra un bléiser blanco con finas rayas verticales de color azul que eligió para mí, me la pongo mientras le pregunto ¿Tacos o sandalias?
-Estas locas si piensas que dejaré que vayas con esas sandalias mientras vistes así...
-Sabes que no podré caminar mucho. Lo entiendes, ¿verdad? - Me agacho a escoger unos zapatos no tan altos, pero Eli se adelanta y escoge con rapidez unos zapatos tacos de punta fina.

Diablos, hola ampollas...

- ¿Y tú entiendes que es tu primer día en la universidad? te espero en el carro, me responsabilizaré de llevarte al menos por hoy, pero de la vuelta ya es asunto tuyo.

- ¡Si tengo ampollas será tu culpa! - la veo salir de la habitación, me siento en el filo de la cama para ponerme esos tacos y escucho a lo lejos un Ponte curitas.

Ya lista, agarro mi cartera y reviso si llevo todo, una vez que lo comprobé guardo mi móvil viendo que tiene un 60% de batería. Supongo que es suficiente, bajo las escaleras y me despido de mis padres, al ver el rostro de mamá le digo que no se preocupe que comeré algo en el campus y que cuando vuelva a casa le contaré como me fue, su rostro parecía más sereno, le di un beso en la mejilla y salí junto a mi hermana.

- ¿Puedo conducir? – Sabía lo que me iba a responder, pero al menos lo quería intentar.

-Si quieres ir a la cárcel, por supuesto.

Me subí al carro, sin decir nada más, el permiso de conducción era el problema, aún no lo tenía en mi poder por eso aun no quería prestármelo pese a que ya sabía hacerlo, y debe aceptarlo, lo hago muy bien. La primera vez que lo hice fue en una de esas ocasiones en las que salíamos de noche; ella siempre terminaba con unas copas de más o totalmente destrozada por el alcohol. Ahí iba yo cargándola o arrastrándola hacia el carro, una vez que la recostaba en el asiento trasero me subí en el asiento del conductor. Observé el volante, la palanca de cambios y la llave, una vez que encendí el motor, quité el freno de mano, y pisé el acelerador, el carro empezó a menearse bruscamente, apagándose al poco tiempo el motor. Entré en pánico. Voltee a mirar a Eli, ella estaba dormida, no se había percatado.

Embrague… caja de cambios… acelerador…

Lo repetí constantemente en mi cabeza. Volví a encenderlo, pisé el embrague, dando paso al primer cambio, apreté el acelerador con suavidad mientras soltaba delicadamente el embrague.

¡El carro empezó a moverse!

Estaba emocionada, conduje a casa muy despacio, no iba ni a 40km/h, a veces olvidaba que debía mover la palanca y el carro se apagaba de vez en cuando, pero nos llevé sanas y salvas, menos mal nunca me detuvieron, pero Eli me dijo que era una suerte que no haya pasado, aun así, seguía emborrachándose y tenía que volver a hacerlo. Cuando Eli conduce suelo observarla para grabarme completamente el procedimiento, aun dudaba de mí en ese aspecto, quería ser capaz de conducir a velocidad, así como ella lo hacía.

-Sabes, me enteré que algunos de tus compañeros, fueron aceptados en tu universidad. - me sobresalto un poco, dejé de ver sus pies pisando el acelerador. Ella no voltea a verme porque tiene la mirada fija en la pista, pero al no recibir respuesta, continúa.

- Aunque sé que irán a otra facultad.

Doy un gran suspiro percatándome de que estaba manteniendo la respiración.

- Este es tu comienzo, así que disfrútalo.

- Lo haré - respondo mientras veo la hora.

Tengo unos 15 minutos...

-Pasando a otros temas ¿Sabes que Isayama va a dar una conferencia el día de hoy? - le enseño mi celular y le muestro una notificación. Quería mostrárselo y no vi una situación más adecuada que esta.

- ¿Qué? Júralo, ¡Oh por Dios! Talvez hable de Levi. – asentí riéndome.

- ¿Sabías que la esposa de Isayama ama a Levi? Pero, dime ¿Quién no lo amaría? - Me río y le digo que no lo sabía.

-Eres toda una fangirl ¿Cuántos años tienes, 12? -Me gano un suave golpe en el hombro mientras seguimos hablando de temas sin importancia.

-Eres fastidiosa... hermana tonta.

No dejo de reírme, por alguna razón me causó gracia su comentario, supongo que es cierto. Eli se me queda viendo y ella también se comienza a reír.

-Eli, ese chico del bar… - se puso algo nerviosa pero igual continúe.

- Creo que le gustas… - ella rio tímidamente.

-Bueno, no sé qué decirte, no es que no me agrade, pero no sé si esté bien. – contestó

- ¿Eh? Así que hasta tú puedes ser indecisa – murmuré ganándome una mirada divertida de su parte, no hondé demasiado en el tema sabía que había algo, pero ni siquiera ella se percataba de eso, no iba a presionarla.

Una vez que llegamos a la universidad y de que le haya pasado los datos por WhatsApp para que esté atenta a la conferencia, me bajo del vehículo.

- Graba la conferencia, Eli. Empezará cuando aún estoy en clase.

- Lo intentaré, espero no olvidarme. - La golpeo con la cartera.
-Ok, Ok. Pero te diré que por el celular puedes verlo. Al fin y al cabo, es el primer día, no van a hacer nada. Hoy solo es día de presentaciones y socialización, por eso era tan importante que te veas así de bien - se me queda viendo y alza el pulgar en señal de aprobación.
-Si bueno...Ya me voy, no te olvides de grabar la conferencia.

Salgo corriendo, mientras me volteo y le alzo la mano despidiéndome. Ella a cambio empieza a gritar mientras toca el claxon del auto.

- ¡Dale hermanita!¡Tú puedes! ¡Te ves sexy!

-Esta demente... - bajo la mano viendo como Eli se ríe y se va, siento mis mejillas calentarse al notar que algunas personas se detienen a mirar el carro de mi escandalosa hermana huyendo para después fijar su vista en mí.

La mataré...

Solo paso caminando con apuro entre ellos y esquivo sus miradas. Al caminar me doy cuenta de que hay una multitud por lo que intento esquivarlos, pero mi cartera choca con algo o alguien.

¡Pum!

Mi cartera se cayó.

Empecé con pie derecho, tal parece ...

-Lo siento. - Me agacho a recoger mi bolso y veo con mi vista periférica que la persona con la que choque también se agacha en silencio y empieza a recoger algunos lapiceros regados.
-Gracias.

Silencio…
Kiel... ¿Qué...? ¿Qué hace él aquí...?

- ¿Te quedaste sin palabras al solo verme? - Su voz taladro mi cerebro provocando un leve dolor de cabeza.

Me levanto, poniéndome erguida. Kiel también lo hace y extiende los lapiceros hacia mí; los miro un poco dudosa y los acepto, guardándolos, una vez que lo hago me quedo en silencio y evito mirarlo.

¿Por qué?

-Encontré a alguien mejor que tú ...

Ugg...

Me duele la cabeza...

- ¿Tú también vas a ingresar a la facultad de Medicina? - con esa pregunta rompe el incómodo silencio y niego mientras noto como mete sus manos en su pantalón.

-No, pero ¿Sabes dónde están pegadas las asignaciones de los cursos de Humanidades? - mi voz suena un tanto vacilante, pero trato de calmarme.

- Sí, se encuentra en el siguiente edificio - con su mano señaló volteándose un poco.

- ¿Cuál es tu carrera? Podría ayudarte. - Niego rápidamente.

-Gracias. Pero puedo ir sola. Te agradezco por ayudarme con los lapiceros. Disculpa, debo irme. - con esas palabras me dirijo hacia el edifico que me indicó, hago un gran esfuerzo por no caerme al piso, siento que mis piernas están a punto de ceder.

Ha cambiado... su voz suena más varonil de lo que recuerdo, además, se ha puesto más alto. Pero ¿Que hace aquí? no entiendo, sabía que iba postular a otra universidad, eso quiere decir que ¿No logró los puntos? él siempre fue un chico brillante no necesitaba de mucho para entender hasta los temas más complejos, talvez ¿Se confió y no aprobó?

¡No! eso no debe importarme.

-Debo enfocarme.

_
-Si que tienes valor para llegar tarde a clase siendo el primer día... - doy un gran suspiro.

Ni que no se hace nada ni que presentaciones. Estúpida Eli ¡Te mataré cuando llegue a casa!

-Bueno, me perdí y no sabía que aula era. - Vuelvo a suspirar mientras me masajeo la sien.
Ugg... este dolor de cabeza no me deja.

-Salgamos, tenemos tiempo libre, parece que te duele la cabeza, podemos pasar por la enfermería.

Asiento sonriendo, me pongo de pie y guardo mis cosas mientras veo que Theo, mi compañero de asiento, agarra su celular y lo revisa por un momento para luego guardarlo.
-Vamos.
Este chico parece buena persona... al llegar tarde al aula, el docente me miró con fastidio, estaba interrumpiendo una presentación de Prezi que estaba pasando con ayuda del proyector. Me disculpé rápidamente y cerré la puerta tras mío, busqué un asiento, pero no lo encontraba. Theo, alzó la mano e hizo un ademán de que me acerqué así que lo hice y me senté junto a él agradeciéndole.

No tardé mucho, a lo mejor fueron diez minutos de retraso, pero fueron suficientes para tener que responder una ráfaga de preguntas que el docente las direccionaba hacia mí, parecía molesto, así que traté de responderlas todas.

Qué día… - pensé.

Una vez que fuimos a la enfermería y me dieron una pastilla nos dirigimos a los comedores, mientras yo bebía un té helado y Theo un refresco nos pusimos a charlar un poco sobre nuestras familias.

Theo parece ser un chico divertido y muy espontáneo, no dejo de reír mientras me comenta que su razón para convertirse en docente escolar es para comer mucho pastel y caramelos en las festividades de la institución. Según él, es la mejor profesión para seguir conservando el alma de un niño, pues siempre nos la pasaremos jugando y bailando.

-Espera...- Lo digo mientras trato de dejar de reírme.

-Dices que vas a estudiar educación, una carrera de cinco años ¿Solo para jugar, bailar y comer pastel hasta reventar en las navidades y fiestas de los niños?

-Por supuesto, los profesores siempre son los que más se divierten además comen más y les toca más pastel, créeme lo he visto.

-jajajajaja esto es increíble - No dejo de reír por lo absurdo que suena.

-Bueno, que te puedo decir. - Theo deja de reírse y pone un semblante sereno y pensante.
- Me gustan los niños... y creo que es un trabajo muy noble, por eso quiero intentarlo. – Asiento, así que esa era la verdadera razón. Concuerdo totalmente con él.

- Lo es, yo también escogí está profesión porque me gusta tratar con niños, me parecen muy lindos y tiernos. Creo que va a ser muy divertido.

Tomo un sorbo de mi té helado, riendo amenamente con Theo cuando de repente, una sensación extraña embarga mi cuerpo, estaba siendo observada. De forma disimulada levanto la vista y noto que Theo está volteado abriendo su bolso, mientras comentaba algo de los apuntes de la asignatura, no le presto mucha atención, porque sigo examinando el lugar, probablemente estaba suponiendo cosas, pero me encuentro con unos grandes ojos marrones que impactan directamente con los míos.

¿Kiel?
Por un momento me quedo perpleja al darme cuenta que él es el que me ha estado observando.

¿Desde cuándo?

Su mirada penetrante no parece vacilar y me da escalofríos, es como si tratara de meterse en lo más profundo de mi ser y tratara de comprender que es lo que estoy pensando.

¿Qué le pasa?

- ¿Hey, me escuchaste? - la mano de Theo se mueve frente a mi cara, la burbuja se rompe y lo miro con una sonrisa nerviosa.

-Lo siento, me quedé en la nebulosa ¿Qué me decías?

-Ah, te decía que quedé impresionado por las respuestas que le diste al profesor ¿Estudiaste antes de ingresar?

- No… no estudié como tal, solo leí un poco. - respondo mientras intento no mirar a Kiel, pese a que sigo sintiendo sus ojos sobre mí.

-Ya veo, yo no entendí la mayoría de lo que hablaron.

-Si quieres te puedo prestar mis apuntes sobre los modelos de aprendizaje.
-Eres un ángel... -de repente me observó con sorpresa.

-Oye, ahora que recuerdo no me has dicho tu nombre. Sé que tu apellido es Witson, supongo que toda la clase lo sabe por las veces que el docente te nombró.

Ambos nos reímos, era cierto. Me avergonzaba un poco, probablemente sea tildada como una chica perezosa o problemática de la clase.

-Me presento, soy Liz Witson.

Continuará

-Liz es un nombre que se me vino a la cabeza, es corto y fácil de recordar. Para mí que siempre me la paso en las nubes, es fácil, no quiero meter las patas intentando un nombre más llamativo porque puedo olvidarlo jajaja.

-Intenté hacer un x lectora, pero por alguna razón se me hizo un poco extraño. Supongo que lo haré en alguna otra historia, por el momento lo dejaré con este personaje Oc que he creado.

-Para serles sincera las cosas serán talvez un poco lentas, no intento agobiar mi historia con cosas que probablemente la arruinen, me estoy tomando mi tiempo para meditar cada capítulo que redacto.

- Se vienen cosas fuertes, pero descuiden… trataré de que Liz no sufra mucho, trataré, aunque no aseguro nada, ya sabemos cómo es el mundo de irónico y cruel.

Un abrazo 😊