Aclaraciones:
-Los personajes no son míos, son de Hajime Isayama, el creador de Shingeki no kyojin.
-Esta historia es completamente de mi autoría, por lo que no se permite resubidas o adaptaciones.
-Las veces que se toma el nombre del autor es sólo para fines del desarrollo de la historia. No es real, es totalmente ficticio.
5
-Tienes una pelusa en tu cabello - Theo sonreía mientras pasaba una mano por este.
- ¿Oh? ¿enserio?
Asintió y me mostró la pelusa. Me reí y esta cayó al piso. Talvez mi almohada se descoció apenas llegara a casa la revisaría. Aproveché la oportunidad para amarrar mi cabello, y peinar algunos traviesos pelillos que estaban creciendo.
- Ya deberíamos irnos, tenemos clases de Filosofía.
Tiene razón, en solo diez minutos iniciaríamos clases, debía llegar a tiempo para evitar una nueva mala impresión, suficiente con lo mal que me fue en Pedagogía contemporánea. Guardé mi celular en el bolso no sin antes revisar el horario, solo tendríamos una hora de cátedra y después dos horas libres. Este horario era demasiado flexible para mi gusto, esperaba que al termino del parcial se modificara un poco, pero por ahora me venía bien aprovechar ese tiempo para recorrer el campus completo y familiarizarme con la zona. La idea de invitar a Theo se asomó en mi mente, pero aquella propuesta murió en mi garganta y fue reemplazada por un estruendoso grito.
- ¡No!¡Detente! –Me levanté apresuradamente del asiento.
Kiel apareció y se abalanzó sobre Theo haciéndolo caer al piso con él encima.
Lo estaba golpeando.
Con mis manos intenté separarlo, pero me empujó, Theo en un principio estuvo pasmado por el asombro y el desconcierto, pero comenzó a defenderse, le propinó un golpe tras otro en el rostro, intentando quitárselo de encima, pero Kiel es más fuerte, los golpes no cesaban entre los dos.
- ¡Por favor, alguien que me ayude! - volví a gritar mientras jaloneaba a Kiel, las personas parecían veían aquello, algunos con curiosidad y otros pasmados pero absolutamente nadie hacían nada. Se escucharon murmullos y empezaron a rodearnos
-¡Kiel! ¡Ya detente!
Esta vez sus ojos me miraron detectando desconcierto en ellos por un corto tiempo.
- ¡Me importa una mierda, ahora me vas a escuchar!
- ¿Qué estás haciendo?¡¿Te has vuelto loco?! - lo empujé con todas mis fuerzas alejándolo de Theo que yacía en el suelo. Intentó acercarse a nosotros, pero unos jóvenes lo agarraron justo antes de que lo lograra.
-¡Theo! ¡Theo! - Fui donde mi amigo e intenté ayudarlo a levantarse, podía escuchar como Kiel forzaba para zafarse, pero no lo miré, le di la espalda y centré mi atención en Theo; él tenía el ojo inflamado y su mejilla se estaba tintando de un morado azulado. Estaba agotado y muy confundido.
- ¡Lo siento, Theo! por favor perdóname.
Estaba igual de desconcertada que él y muy enojada por lo que le había hecho, Kiel había perdido completamente la cabeza. Theo negó y pasó una mano por mi mejilla, no me había percatado de que estaba llorando, todo esto era muy inesperado y abrumador. Él intentó levantarse, por lo que intenté ayudarlo, tenía pensando llevarlo a la enfermería, pero era evidentemente más pesado y grande que yo, se volvería algo muy complicado para mi sola. El peso extra se redujo, un joven que apenas pude ver el rostro se acercó y pasó el brazo de Theo sobre sus hombros y cuello sosteniéndolo.
-Yo lo llevaré a la enfermería, recoja las cosas.
Le agradecí, de inmediato corrí a juntar las cosas de él y las mías, mis manos temblaban provocando que algunas cosas cayeran ¡Rayos! Le pedí que se adelantara que lo seguiría apenas recogiera todo. Me escuchó porque salió de la cafetería ayudando a Theo a caminar. prontamente se acercaron más personas intentando cooperar.
- ¡Suéltenme!
Su dura voz penetró mis tímpanos, ese grito causó que lo soltaran, lo observé con todo el desprecio que podía, parecía un animal, era un total desconocido; colgué la cartera en mi hombro cruzándola, me puse el bléiser que reposaba en el asiento donde había estado sentada y guardé las cosas de Theo en su bolso, sin mirarlo pasé por su lado, abrí la puerta de la cafetería y corrí tras mi amigo. Lo vi, estaba subiendo unas escaleras con ayuda de algunas personas, lo alcanzaría pronto, pero un fuerte tirón hacia atrás me desestabilizó y el bolso cayó al piso.
Esto era demasiado, me había seguido.
- ¡Suéltame! – él empezó a caminar al sentido contrario de la enfermería, tiraba de mi muñeca cada vez que yo frenaba mis pies en el cemento, intenté jalar mi brazo en un intento de soltarme, pero su fuerza era exageradamente mayor que la mía, su mano apretaba muy fuerte mi muñeca, provocando que me quejara.
-Oye ¿Qué le estás haciendo? – él se detuvo y aproveché para intentar soltarme de su agarre, sin embargo, su fuerza no había disminuido en lo más mínimo.
Kiel volteó un poco el rostro y me rodeo con uno de sus brazos, estaba temblando de miedo, quería voltear, pero no me dejó se acercó disimuladamente y susurró cerca de mi oído.
-Si intentas irte, le haré lo mismo a él ¿Quieres que también lo golpeé?
Estaba horrorizada...
- Venga conmigo.
Miré a Kiel vagamente él pareció entender así que fui capaz de girar mi rostro. Lo primero que vi fue que había extendido su mano hacía mí, eso apretó mi corazón. Al verlo a los ojos descifré que estaría segura con él. Solo Dios sabe que quería hacerlo, pero el pensamiento de que aquel joven estuviera igual o peor que Theo me perturbó.
Giré mi cuerpo por completo apretando mis dedos.
-Gracias – susurré evitando que la voz me tiemble.
-Pero creo que voy a ir con él, tengo que resolver un problema privado. – le sonreí débilmente.
El chico bajó la mano y su mirada se endureció, no podía comprender lo que intentaba decirme, pero parecía no creer una sola de mis palabras.
-Ya la escuchaste, no te metas. – Le di una corta mirada y volteé Kiel agarró mi mano y empezamos a caminar.
El campus es realmente enorme, no tenía idea de donde me estaba llevando exactamente, lo único de lo que estaba segura era de que mi facultad estaba muy lejos y que la población estudiantil era cada vez más escasa.
-No quiero ir más lejos.
Él me ignoró y me llevó a un lugar abierto, era un terreno con bastantes árboles y vegetación. Creo que este lugar estaba siendo utilizado para investigaciones o estudios topográficas porque cerca de ahí había estaciones totales de precisión y equipos GPS. Si tenía suerte, habría estudiantes cerca de la zona. Caminamos más adentró, él también vió aquellos equipos, eso me alarmo.
- ¡No quiero ir más adentro! – Jalé mi brazo con fuerza soltándome.
Él se detuvo y miró su mano por un breve momento y luego me observó. Di unos pasos para atrás al ver que intentaba acercarse.
Jamás había sentido tanto temor de alguien y nunca creí que Kiel sería la persona que la generaría.
- ¡No te acerques!- Estiré mis brazos intentando establecer una distancia entre los dos.
-No te voy a lastimar, ven a mí. –negué rápidamente.
-Tenemos que hablar ¡No podemos dejar las cosas de esta manera! Resolvamos esto.
- ¿Resolver? ¡No tengo nada que resolver contigo! ¡Me amenazaste! ¿¡Quién te crees que eres!?
- ¿Quién soy? ¡Soy tu novio! – su respuesta me pasmó, él estaba divagando.
- ¿Mi novio? ¿Te estás escuchando?¡Esto es ridículo! ¡Tú me terminaste! – Él se acercó y me agarró de los brazos.
- ¡Kiel, suéltame!
- ¡Te amo! – su grito me silenció y el forcejeo se detuvo.
-Escúchame, me acosté con Yud en la fiesta de Lu. – lo miré sin pestañar.
-Ella quedó embarazada, así que le dije que lo abortara. Yo no quería ese niño ni separarme de ti, para lograr convencerla de que aborta hace lo que ella quería. – Se detuvo y miró hacia otro lado.
-Me viste ¿verdad? Eli me lo dijo – nuevamente calló, pero sus ojos se clavaron en los míos haciéndome sobresaltar.
- ¡Te alejaste de mí! - Miré hacia abajo, desorientada y perturbada.
-¡Yo no quise engañarte!¡Me desesperé!¡Ella me amenazó en contártelo, no quería eso!¡Pensé en hacerle muchas cosas para que se mantuviera callada…! - mi cuerpo se estremeció, no podía asimilar ni entender lo que estaba diciendo, con su mano alzó mi mentón para que lo mirara, su mirada era oscura, me estaba asustando mucho más que antes.
- Mírame, haría todo por ti, ¡incluso si tu…! – negó, parecía debatirse en si decírmelo.
- ¡Quería acabarla, pero pensé en ti y no pude hacerlo! ¡Hice lo que quiso, pero ahora ya no puede hacernos nada, lo prometo!
Sus palabras golpeaban mis tímpanos como martillazos, me quedé muda, solo pude sentir como me agitaba con sus manos, intentando con desesperación que entendiera lo que me decía, pero mi cabeza daba vueltas.
- ¿Me escuchas? ¿Ahora entiendes porque lo hice?
No podía entenderlo, mis ojos se hincaron al tronco de un árbol, mis pensamientos chocaban entre sí, pero la sensación de que debía decir algo rápido llegó ¿Qué debía decir? No tenía idea. Esto es tan retorcido no importa como lo quiera ver. ¿Qué ya no puede hacernos nada? ¿Qué le había hecho a Yud?
Kiel tu…
-Eres un demente… - fue lo único que fui capaz de articular.
Él dejó de zarandearme, pero sus manos seguían en mis brazos.
Lo miré, estaba estático y sus pupilas estaban dilatadas.
- ¿¡Tu aún me amas, verdad!? - su grito me congeló.
¿Lo amaba? ¿acaso eso interesaba?
Todo esto es enfermizo.
Él estaba esperando mi respuesta, pero no podía responderle.
Solo me lo quedé mirando por un corto tiempo, su mirada no era gentil, ya no lo era. Cuando iniciamos nuestra relación me miraba con serenidad, nunca fue un chico cariñoso o exponía demasiado sus sentimientos hacia mí, pero su mirada era suficiente para sentirme tranquila y querida. Ahora intenté hallarlo, pero solo veía a un total desconocido, es una persona vacía y egoísta. Todo lo que hizo, lo fue.
-Nunca pensaste en discutirlo conmigo antes de terminarme ¿verdad? - él apretó su agarre en mis brazos.
- ¿Y qué pasaba si yo no me daba cuenta? ¿Me hubieras mentido, me ocultarías todo esto hasta que me case contigo y hayamos tenido hijos? – lo observé, ahora lo sabía, ya no tenía sentimientos por él. Lo poco que quedaba en mí había muerto.
Él parece haberse dado cuenta de ello e intentó abrazarme.
Lo empujé.
-Kiel, tú fuiste el que falló, aunque quieras negarlo me engañaste y no solo una vez, lo hiciste varias veces pero sobre todo no fuiste capaz de confiar en mí, ahora es demasiado tarde. Yo…- aprete mis manos haciendo puño.
– Yo, ya no siento nada por ti.
No dijo palabra alguna, se quedó callado por un momento, pero luego empezó a reírse, sus carcajadas me alteraron, tenían un deje de ironía. Tuve un mal presentimiento de todo esto. Kiel estaba fuera de sus cabales, necesitaba irme de ese lugar y regresar al campus inmediatamente.
-Lo hice todo por ti… – murmuró a la vez que cubría su rostro.
– Yo ¡Yo lo hice todo! –su rostro se desfiguró en una mueca de ira y frustración.
-Eres igual que esa perra de Yud.
Mi corazón se paralizó y una punzada de dolor se alojó. Nuevamente intentaba herirme.
- ¡Ya déjame en paz! No vuelvas a acercarte a mí. - apreté la cartera contra mi cuerpo, apreté mis labios intentando no llorar, voltee y caminé con dirección al campus, mis piernas flaqueaban, en cualquier momento caería.
No, debía soportarlo al menos hasta que llegue a casa.
- ¡Regresa! – Giré, su voz era un rugido lastimero y demandante, fue lo peor que puede haber hecho, tuve que haber corrido apenas lo había escuchado, pero cuando lo intenté reaccionar y hacerlo ya era demasiado tarde.
- ¡No! ¡Esp...! - cerré los ojos con fuerza al sentir sus brazos aprisionando mi cuerpo y sus labios devorando los míos, pronto me quedé sin aire en los pulmones, él no estaba en sí, su beso fue grotesco y salvaje, di unos pasos hacia atrás e intenté soltarme, pero eso lo enfureció más. Un quejido se ahogado en su boca, me había mordido el labio, sangre se estaba acumulando entre ellos. Mis piernas cedieron y me arrojó a la tierra provocando que me golpee la espalda, la respiración se cortó.
Apreté mis ojos del dolor, sintiendo el sabor metálico en mi boca y un dolor punzante en mi cabeza.
-No tienes idea lo de bien que se te ve de esa manera.
Intenté levantarme, pero al ver que era imposible gateé, su risa me provocó nauseas.
- ¿Así que te ya te aburre lo tradicional? Bien.
Grité, mi cuerpo y rostro estaban contra el piso, me estaba pisando, su pie estaba en mi espalda y cabeza, con sus manos levantó mi cadera y se puso atrás de mí.
Me agité intentando por todos los medios sacármelo encima, no sé en qué momento empecé, pero le estaba rogando con lágrimas que se detuviera que no me hiciera daño.
-¿Sabes que podría matarte?
-No te muevas o será peor para ti. – Volvió a levantar mi cadera dejándola en el aire, retiró su pie de mi espalda y cabeza, intenté moverme, pero me agarró del cabello y jaló mi cabeza hacia atrás.
-¡Por favor, ya suéltame!
Lo sentí sobre mí, sus manos subieron mi blusa, desabrochó mi bracier teniendo mayor acceso a mis pechos. Me quejé de dolor cuando los estrujó con fuerza.
-¡Me lastimas! – mis gritos era más fuertes pero mis sollozos lo eran más. Sentía que con la otra desabrochaba el botón de mi pantalón y lo bajaba.
-Esto te va a gustar.
Esto dolía.
-¡No! ¡No!¡Quítate, maldito enfermo!
Enterré mis uñas en la tierra, intenté arrastrarme, pero él estrelló mi rostro contra el piso. Todo lo empecé a ver borroso, el dolor que sentía era insoportable, mi corazón y alma se rompía poco a poco que no tuve fuerzas para resistirme más. Pude sentir su miembro rozando mi piel, me asqueo tanto que comencé a vomitar.
Pero de repente, el peso que tenía encima de mí y aquel roce se desvaneció. Kiel fue arrojado lejos y aquel chico que había visto antes se acercó a mí.
-Tranquila, te protegeré. – Apenas terminó de decir aquello Kiel lo derribó.
Ambos estaban peleando y yo lloré intentando detener las arcadas. Logré levantarme y vi como gruesas gotas de sangre resbalaban por mi rostro y caían hacia el piso.
Mi rostro estaba ensangrentado.
-Espera.
Me estremecí, cuando volví a verlo supe que no podía quedarme aquí, el pensamiento de que Kiel lo lastimara y luego viniera hacia mí me cegó. Negué, a la vez que mi llanto brotaba como pude corrí con todas mis fuerzas sin lugar fijo, estaba trastornada, no estaba pensando, solo quería huir y esconderme en cualquier lugar, quería que la tierra me tragara en ese preciso momento.
Crack
Me desestabilicé cayendo sobre mis rodillas. El tacón se había echado a perder, volteé hacia atrás alarmada, sentía que Kiel me estaba siguiendo, así que me levanté y seguí corriendo mirando por todos lados. Estaba jadeando del cansando, ya débil y sin fuerzas me senté apoyándome en el tronco de un enorme árbol y me abracé a mí misma mientras un grito desgarrador germinaba de mi interior, el dolor estaba acumulado en mi pecho.
-Dios, por favor. Déjame morir.
Zip Zip Zip Zip Zip Zip
-Eli ¿No vas a ir a trabajar?
-Lo estoy haciendo, mamá. Avisé que no iría a la oficina solo debo revisar estos balances.
Suspiré con desgano mientras se los mostraba, mamá asintió y se fue.
- ¡Estúpidos papeles!
Los arrojé sobre la mesa, y puse mis pies en ellos, me encontraba en la sala pasando con el control remoto los canales de la Tv, solo había caricaturas y programas de farándula, no tenía ganas de ninguna de las dos. Es terrible dedicarte a algo que odias, mi mala cabeza y la influencia de mi novio de esa época me hizo aberrar en mi decisión, una vez embarcada, no había forma de que me bajara del tren. Apagué la Tv y tiré al control remoto al otro mueble, esto era aburrido.
- ¿Cómo le estará yendo a Liz?
Espero que bien, es su primer día después de todo, tras intensas sesiones de estudio y casi nulas noches de chicas, había logrado ingresar a la carrera que le gustaba, cuando me lo dijo me reí, pensaba que era una buena broma pero la decisión desbordante en sus ojos me hizo estremecer, esa niña es otra historia, ella tiene una personalidad retraída, pero es increíblemente decidida, sabe lo que quiere y tiene mucha potencialidad, mucha más de la que yo tengo o tendré.
Suspiré con alivio.
Al menos sabía que a mi hermanita le iría bien, ya nada la perturbaba y ahora estudiaría para dedicaría a algo que ama. No hay mayor felicidad que esa.
-Eli, te preparé un sándwich.
Me levanté del sofá y me estiré, estar mucho tiempo aquí me perjudicaría gravemente pero ahora que soy joven debería darme ese gusto; fui a la cocina, una notificación llegó a mi celular y salté de la emoción, desplegué la aplicación de Facebook ingresando directamente al En Vivo, corrí hacia la mesa y me senté en una de las sillas, mamá me miró con sorpresa, pero puso el sándwich y mi café frente a mí con una sonrisa cansada al entender el motivo de mi emoción.
Ver a Hajime Isayama era lo máximo, reí parecía nervioso, se lo veía muy lindo.
Pero el cronómetro del tiempo real me hizo renegar.
- ¿¡Qué, por qué recién me llega la notificación si ha empezado hace 20 minutos!?
-Eli, come en silencio.
Asentí, estaba enojada, la notificación no había llegado a tiempo y me había perdido una parte de la entrevista, me puse los audífonos, lo intentaría ver completo después de que termine de ver la entrevista.
- ¿Qué les dirías a todos los jóvenes que desean matar titanes?
-Les diría que no solo vean lo interesante que parece, la obra tiene un trasfondo oscuro, pero si tienen la suerte o desgracia de hacerlo, adelante.
- ¡Oh no! ¡Nadie quiere ser comido por titanes!
Escuché risas, de hecho, a mí también me causó gracia el comentario del entrevistador, pero él mantenía una actitud distraída parecía estar inmerso en sus pensamientos.
-Que serio es.
Di una mordida a mi sándwich, escuchando con interés.
¿Cómo es que una persona como él fue capaz de escribir semejante obra?
Era cierto, Shingeki no Kyijin tiene una narrativa un poco espeluznante, aunque atractiva, pensar que sería la creación de una persona como él era sorprendente, debo admitir que esperaba ver a una persona amenazadora o algo por el estilo, pero parece frágil y tímido.
La vida es una sorpresa ¿eh?
El entrevistador, habló sobre los premios que ha ganado hasta el momento, era impresionante escuchar todo lo que había logrado a pesar de ser tan joven.
-Bueno debo detener mis prejuicios – pensé para mí misma.
Una llamada entrante, me hizo alejar el sándwich de mi boca y contestar.
Lo había olvidado.
- ¿Eh, Liz? ¿Cómo lo supiste? ¡Olvidé grabarlo, lo siento!
Sus sollozos cortaron mi disculpa.
- ¿Qué? ¡Oye, no es para tanto, guardaré el en vivo! ¿De acuerdo?
Prontamente me di cuenta que el motivo de su llanto no era la entrevista.
- ¿Qué ocurre?
Observé a mamá parecía no haber escuchado nada de lo que había dicho, me levanté y fui a mi habitación, en este momento no quería lidiar con sus preocupaciones y preguntas. Intentaba calmar a Liz, estaba muy exaltada, sus palabras eran torpes y su llanto no cesaba. Lo peor de todo es que la señal era débil, la llamada se estaba entrecortando.
-Liz, habla claramente, no logro entenderte.
-Ven Eli, por favor.
Fue lo único que logré entenderle, le pedí que me envié su ubicación, pero parecía no saber dónde estaba, eso era completamente extraño.
-Enciende el Gps y envíame por WhatsApp la ubicación, una vez que lo hizo, le aseguré que iría en ese momento, agarré mi bolso y busqué las llaves del carro.
-Mantente en la línea, Liz. No vayas a cortarme.
Respiré, me estaba poniendo nerviosa al solo escucharla, no encontraba las putas llaves.
- ¿Vas a salir?
Mamá se acercó a la puerta y alejé un poco el celular de mí, no podía preocuparla.
Asentí.
-Si mamá, olvidé unos documentos en la oficina.
Mamá se fue diciendo algo sobre el almuerzo, pero solo atiné a afirmar distraídamente, agarré el celular, y lo volví a poner cerca de mi oído, pero lo alejé nuevamente de mi oído, esto era una locura, la ansiedad me estaba matando, revisé el chat de WhatsApp y me indicaba que ella estaba cerca del bosque. El bosque está conectado a la parte trasera de la universidad, es conocido por expediciones de aventureros que gustan de emociones fuertes, se dice que en las profundidades hay una bonita cascada, pero nunca nadie ha llegado a verla a excepción de un anciano que afirmaba que había llegado a verla y a bañarse, como sea está lejos de su facultad.
¿Qué diablos estaba pasando?
-Liz ¿Qué rayos haces en el bosque?
-Hay una luciérnaga, Eli…
- ¿Luciérnaga?¡No hables tonterías! ¡Responde a mi pregunta!
Una vez fui capaz de encontrar las llaves, salí de la habitación a paso apresurado, le hablaba, pero su voz no se escuchaba con claridad.
-Oye ¡no logro entenderte!¡Esto no es gracioso!¡Si es una broma te mataré!
Pisé el acelerador, observé la hora, iba a ser las once de la mañana, el transito estaba pesado, apreté el volante con mis manos al ver que el color del semáforo había cambiado a verde pité varias veces al vehículo que estaba delante de mí.
Mi corazón se detuvo al escuchar la llamada cortándose.
Pi pi pi pi pi pi
- ¡Oye!¡Liz!¡Liz!
Con mis manos nerviosas, la volví a llamar, sonó varias veces, pero no respondía, maldije.
Colgué e intenté nuevamente, pero nada. No me rendiría, llamaría hasta que pudiera escuchar a mi hermana. Después de cuatro intentos más la llamada ingresó, pero solo escuchaba una respiración en la bocina.
Comencé a llorar, sabía que algo le había ocurrido a mi hermanita.
- ¡Habla, quien diablos eres!¡¿Qué le hiciste a mi hermana!? ¡Te asesinaré con mis manos, maldito desgraciado!
-Ella, desapareció ante mis ojos…
Continuará...
Este capítulo ha sido el que más me ha costado escribir e idear.
Abrazos 😊
