Skip Beat no me pertenece.

Route kingdom

Era 24 de diciembre y Kyoko simplemente no se lo podía creer, su madre había cumplido con su promesa, a pesar de haber pasado varios años ya y ahora se encontraba en DayJowey land. Kuon casi podía ver las estrellitas de emoción que salían de sus ojos, incluso parecía que su novia flotaba. Pero, después de emocionarse tremendamente al encontrarse allí y poder disfrutar al fin del castillo de las princesas, Kyoko se dio cuenta de algo.

—¿Si veníamos aquí, por qué Julie okaa-san no vino?

—Porque su sorpresa era que pudiéramos disfrutar a solas de este lugar.

Kyoko bajó la mirada. A pesar del paso del tiempo, seguía avergonzándose un poco al estar "a solas" con Kuon y eso que ya llevaban tres años saliendo y habían ya pasado mucho tiempo a solas.

—Y la sorpresa no solo es esta, si no que tenemos un pase VIP solo para nosotros dos en el castillo de las princesas, al cual no lograste entrar cuando fueron al de Japón.

—¿En serio?

A Kuon le encantaba verla tan emocionada, lo hacía emocionarse a él de igual forma y disfrutar a la vez de tenerla a su lado de esa manera.

Kyoko se la pasó de maravilla, ese día quedaría guardado en su memoria para siempre, en definitiva. Kuon sabía que ella estaba muy feliz, pero ¿y si hacía que esa felicidad aumentara? ¿podría lograrlo?

Durante el baile de máscaras en el castillo de las princesas, le tenía preparada una sorpresa.

Mientras una pieza musical sonaba en la pista y ellos compartían un baile, Kuon se armaba de valor.

—¿Te ha gustado tu regalo de cumpleaños, Kyoko?

—Por supuesto Kuon, les agradezco tanto que me hayan dado la posibilidad de estar aquí.

—Entonces, ¿te puedo preguntar algo más?

—Claro, ¿qué es?

La música siguió tocando ligeramente al fondo, pero Kuon detuvo su bailar y soltó a Kyoko para ponerse de rodillas frente a ella. Con las manos temblorosas, sacó un pequeño estuche de cristal de su traje.

—Mogami Kyoko-sama—Kyoko lo miraba con estupefacción— ya me has hecho el hombre más dichoso en este mundo al aceptarme como tu novio, pero ahora, ¿podrías proporcionarme la mayor felicidad al aceptarme como tu esposo?

Kyoko se cubrió la boca con sus manos con total sorpresa. ¡Kuon le estaba proponiendo matrimonio! Y no era difícil darle una respuesta. Se descubrió la boca y con una sonrisa, se enderezó y le respondió con devoción.

—Kuon Hizuri-sama, por supuesto que acepto el hecho de que se convierta en mi honorable esposo.

Si Kyoko siempre ha tenido problemas con manejar la sonrisa radiante que Kuon le dedicaba, en ese momento fue aún más difícil por lo tan deslumbrante que era.

Kuon tomó su mano derecha y con suavidad le puso el anillo en el dedo anular, para después besar dicho dedo con todo su amor.

—Se lo agradezco en el alma, my lady.

Esa noche mágica, en la habitación que compartían, dos jóvenes amantes expresaban todo su amor por el otro, entre suspiros y caricias.

Kuon entrelazó sus manos con las de Kyoko, mientras ella lanzaba un pequeño gemido de placer y se juró a sí mismo, que jamás soltaría esas manos que lo sostenían con fervor.