^ Loto ^

Capítulo II: "Precedentes"

Corrió y corrió a toda velocidad por dentro de la gran casona, "Ahora si me van a correr" pensó mientras buscaba un…. ¿Refugio? ¿Un escondite para ocultar su vergüenza? No se arrepentía de haber hecho lo que hizo, es más lo volvería a hacer y sin dudar, pero aun así el hecho de que Izayoi haya visto aquella escena le causaba cierta pena, se notaba que era una persona buena, aunque no pensaba que tan buena como para que la dejara quedarse después de haber golpeado a Sesshomaru. Y así siguió con su carrera hasta llegar a una gran puerta de madera, que sin pensar abrió y se introdujo en la habitación que sellaba, para después cerrarla con azotó y finalizando recargándose en está.

–¡Justo a la persona que quería ver! –Una voz varonil y animosa la llamo, era Taisho

–¡Señor! –Con sorpresa respondió Kagura, y recordando el Azote de puerta- Eh…este…perdón –Se sentía de verdad como una idiota.

–Que chica tan curiosa –Se hecha a reír tras el comportamiento de la chica, la cual solo se limita a mirarlo con un poco de irritación tras sentirse peor- ¿Ah? Ahora tu perdóname a mí por reírme a tus costillas –Calmado su risa.

–Sé que suena muy repetitivo esto, pero no creo que sea buena idea que me quede Señor –Lo mira notando que en su cara se enfriaba su buen humor– El que me quede, puede hacer que se piensen cosas que no son –Aun parada delante de la puerta.

–Kagura, ven –Con su mano, invita a la castaña a que se siente en una silla que se encontraba del otro lado del escritorio donde estaba el caballero.

No lo había notado hasta ese momento, Estaban en lo que parecía un despacho, tal vez biblioteca o ambos, bastantes libros decoraban aquella habitación, y a pesar que sabía que muchas familias ricas solo los tenían para alardear y jamás ojearlos siquiera, y aunque solo conociera poco de Inu Taisho, estaba segura que el si los leía, ya que durante su viaje, le estuvo hablando de muchas curiosidades que eran sorprendentes para ella –Una completa ignorante–, sin duda aquel hombre era muy culto.

Por fin se sentó en aquella cómoda silla

–Ya habíamos hablado de esto, y como todas las veces te lo vuelvo a repetir, ya he decidido que te quedas –Con un semblante serio– O ¿A caso no te gusta mi hogar?

–No, no, no…Nada de eso –Enseguida contradijo esas palabras, y de nuevo por su reacción, Taisho carcajeo, y de nueva cuenta se irrito la oji-rubí, parecía que a su "protector" le encantaba burlarse de ella.

–Lo siento, lo siento –Tranquilizándose- Seguro tenía una cara muy seria ¿verdad? –Guiñe el ojo– Bueno, pues si te gusta el lugar ¿Por qué no te quieres quedar?

–Me encontré en el jardín a su hijo, y pues…. –Al decirlo, lo hizo con cierto recelo.

–No le hagas caso, él siempre…

–¡Es que lo acabo de abofetear! –Rápidamente escupe su delito y oculta su cara.

–Ah…Ya veo –Con son indescifrable se le quedo viendo largo rato, pero….de vuelta rio, aunque esta vez más fuerte como si le hubieran contado algo realmente chusco.

–¡¿Qué?! –Levanto el rostro y sorprendida veía, como aquel gran señor lloraba de la risa abrazándose el estómago y retorciéndose como si tuviera alguna alimaña en el cuerpo– ¡Esto es serio! ¡No se ría! –No pudo más y por fin libero su enojo.

–Perdón…De verdad…No…Yo no –Entre tremendo ataque trataba de disculparse. Después de un buen rato por fin se calma– Muy bien, creo que mi compostura ha vuelto, solo que es una sorpresa muy graciosa, pero ¿De verdad dijo o hizo algo tan malo como para que le pegaras? –La ve con atención.

–Ni siquiera quiero decirlo –Ignorando la mirada del platinado– No vale la pena recordarlo.

–Entiendo .Supongo que el hecho de que hayas entrado a esta habitación como entraste tiene algo que ver ¿No es así?

–En parte…Además –Se fue hundiendo en la silla.

–¿Además…? –Animándola a hablar.

–Su esposa vio cuando paso –Por fin soltó.

–Si eso te preocupa, no hay nada que temer –Suspiro con alivio– Te lo repito y lo volveré a hacer cuantas veces sean necesarias…Tú te quedaras.

–¿De verdad no hay problema? –Se cuestionó en sus adentros la chica.

En ese momento alguien toco la puerta y después entro un sirviente.

–Disculpe, el Señor Totosai ha llegado –Un hombre de edad avanzada, bajito, regordete, con una amplia calva y cabello cano anuncio.

–Hazlo pasar de inmediato Mioga –Levantándose del escritorio- Es un hombre muy curioso, es un buen amigo de antaño –Dirigiéndose a Kagura.

–Vaya –Casi como un silencio lo dijo- Sera mejor que me retire –Se levanta de la silla.

–No, no, no, nada de eso, Totosai será tu tutor, así que mejor quédate para que lo conozcas de una buena vez.

–¡No se moleste con eso! –Con preocupación respondió– No vale la pena educar a una ignorante como yo…además no creo aprender algo a estas alturas –Burlándose de ella misma.

–Qué poca fe –Encogió los hombros.

–¡Saludos! –Entro otro hombre mayor, también era calvo pero alto –aunque no tanto como Taisho – Con escaso cabello blanco, mostraba una coleta, sus ojos eran muy saltones. Parecía que tenía carácter relajado.

–Que gusto verte –Extiende sus brazos como bienvenida el patriarca de la casa– Te quiero presentar a una señorita –Tomando por los hombros a la aludida.

–¡Hola! –Saludo Kagura sin mucho afán al caballero.

–Mmmm… -Se le queda viendo un largo rato al rostro- Así que esta es la chica que mencionabas en el telegrama que recibí…Necesitare ayuda de la señora Kaede –Vio a su amigo.

–Pensé que dirías eso –Ríe un poco Taisho- ¿Pero entonces si crees que…?

–Claro, si se puede hacer algo –Interrumpió Totosai.

–Este –Se molestó un poco, Kagura sentía como si la analizaran cual bicho raro.

De nuevo la puerta se abrió, enseguida el ambiente se puso tenso…Sesshomaru se introducía a la habitación. Por un breve momento cruzo la mirada con la de Kagura, él con un helado rechazo y ella con un ardiente desprecio.

–Exijo hablar contigo padre –Declaro el joven– A solas –Tajante finalizo.

–Esto se podrá feo –Farfullo Totosai– Vámonos Niña –Comenzó a caminar.

–No soy niña –También Cuchichió a la vez que caminaba hacia la salida.

–¿Decías? –Contesto Totosai.

–¿Eh?...Nada –Con sorpresa y siendo atrapada responde.

Finalmente salieron del lugar el señor y la señorita, así transcurrió un largo silencio…

–Y bien ¿De qué quieres hablar Sesshomaru? –Pregunto el padre caminando hacia su escritorio.

–¿Qué pretendes al traer a esa chiquilla aquí?

–Tengo mis razones, pero sé que aunque te lo explique no te interesaría –Al responder se sienta en su silla- Pero te lo aseguro que el tema principal es ayudar a esa jovencita.

–¿En verdad? O acaso ¿No será que por fin vas a cambiar a esa mujer por alguien más joven? –Con mirada fría sentencio mientras caminaba hasta quedar frente a su padre del otro lado de la mesa.

–Así que por eso fue por lo que te abofeteo Kagura –Suspiro con decepción.

–¿Tan rápido te vino con el chisme tu esposa? –Endureciendo más sus orbes doradas.

–Te equivocas, La misma Kagura me lo confeso hace unos momentos –con el codo en el escritorio apoyo su barbilla sobre la mano– Además hijo, como crees que un hombre como yo va tener algo con una niña como ella, apenas tiene diecisiete años ¿Por qué clase de pervertido me tomas?

–Solo te recuerdo lo que ocurrió en el pasado –Sin cambiar su expresión– Ya no me sorprendería de ti –Osco y cruel declaro.

–¡Basta! -Subiendo su tono y levantándose bruscamente de su asiento- ¡¿Aun estás molesto por "eso"?! Sabes muy bien que las cosas fueron muy distintas ¿Cuántas veces tengo que disculparme? Entiende que no quería que las cosas pasaran así con tu madre, entiende que…

–¡No metas a un muerto en esto! –Vocifero el Joven– ¡Tú eres el culpable de todo! –Voltea rápidamente hacia la salida y dirigiéndose a esta.

–¡Espera Sesshomaru! –Da un sonoro golpe en secreter con ambas manos.

–Ya no quiero oír más sandeces –llegando a la puerta para enseguida abrirla.

–Solo quiero que te quede claro que la chica no se ira ¡¿Entendiste?! –Dispuso el gran señor imponiéndose.

–¡Ese es tu problema! –Sale del estudio Sesshomaru para después dar un duro portazo.

-¡¿Que voy a hacer con este muchacho?! –Agotado por la discusión con su hijo, se desploma en la silla recargando la cabeza lo más que pudo en la cabecera y tocándose la frente con la palma de la mano.


Y así salieron del despacho Kagura y Totosai.

–Bien, dime ¿Qué es lo que sabes hacer? –Sin más, se sentó en un diván que estaba cerca de la puerta.

–¿Eh? –Se sorprendió ante la pregunta- ¿Cómo?

–A ver, siéntate ¿Qué es lo que has aprendido en cuestión intelectual?

–Este… –Se sienta– Solo leer y escribir lo básico, hacer sumas y restas pequeñas…Francamente –Sube la voz con inquietud– Sé que esto no llevara a nada bueno –No era de hablar mucho sobre ella, pero si había algo de lo que de verdad odiaba hablar sobre su persona, era acerca de su nulo intelecto.

–Pues si sabes poco –Y aunque fuera verdad, Kagura lo vio con cierta molestia– No me veas así…déjame terminar…No estás tan perdida, aun eres joven y puedes aprender muchas cosas.

–¿De verdad? –Arqueando su ceja con duda. Naraku siempre le decía lo contrario, le decía que nunca seria nadie, que siempre sería una tonta mujer sin esperanzas de nada…Tal vez por tanto que se lo decía término creyéndolo, aunque frente a su tío no mostrara inseguridad.

–¡Por supuesto niña! –Afirmo seguro el viejo.

–¡Otra vez "Niña"! –Pensó molesta la castaña.

–No dejes que nadie te diga o piense lo contrario, y mucho menos tú –Agregando– Ya el tener el apoyo de Taisho es mucho ¿Sabes? Algo vio en ti para hacer lo que está haciendo por ti, eso ya es mucho créeme –Al hablar se le notaba entusiasmo– No lo conocerás bien pero déjame te cuento que…

–Ayuda mucho a las personas, lo note –Interrumpe Kagura– Y seguro que a usted también –Dedujo.

–Ya vez como no eres tonta –Ríe un poco– ¿Cómo lo notaste? –Curioso cuestiona.

–Primero, por su rara alegría al hablar de él, y segundo ¿Quién ayuda a que una extraña aprenda algo, solo porque un amigo se lo pida? No importa que tan amigos sean –Puntualizo con una sonrisa socarrona.

–Interesante….Muy interesante –Cruza los brazos al observar atento a la joven– Creo que será particularmente interesante enseñarle algo Señorita –Le devuelve la sonrisa.

"¡Basta!" Resonó una voz recia, "¡No metas a un muerto en esto!" otra voz reprocho un poco después, seguido de "¡Eres el culpable de todo!" y al último "¡Espera Sesshomaru!"

–¿De nuevo discutiendo por la difunta madre de Sesshomaru? –Pensó en voz alta Totosai.

–¡¿La Madre de Sesshomaru está muerta?! –Con sorpresa dijo Kagura.

–¡Ah! Creo que pensé en voz alta –Al notarlo decepcionado de si, se reclama el hombre.

Repentinamente se abrió la puerta de la habitación continua.

–¡¿Entendiste?! –Desde el interior la voz de Inu Taisho se escuchó.

–¡Ese es tu problema! –Sale del estudio Sesshomaru para después de un fuerte portazo sellar la puerta.

–Buenos días Sesshomaru –Saludo como si nada Totosai.

Sabiendo ocultar su sorpresa, ve a aquel sujeto, lo observa, y a su lado, noto una mirada cobriza observándolo con descarada sorpresa, era Kagura, pero no tenía esa acostumbrada mirada inquisidora e intensa, más bien ese mirar tenía una ligera lastima ¿Qué tanto había oído?

Prefería que lo vieran con temor u odio, pero nunca con lastima, desde que era un niño pequeño odiaba que la gente tuviera pena de él, era tan desagradable que lo vieran como alguien vulnerable.

No soporto esos ojos en la castaña. Discutir, golpearlo y sentir lastima por el….Todo en un solo día, era intolerable, pero lo último era lo que realmente le incomodaba. Aun así supo bien como esconder su malestar.

–No hay nada que ver aquí –Tajante volteo su mirada y con marcha dura y un poco acelerada, se alejó de ahí.

–¡Que tipo tan mas antipático! –Escupió sin pensarlo Kagura.

–Ni que lo digas –Le hizo segunda el hombre cano.

-¡Ah! –Notando su vomito verbal.

–Tendrás que saber lo siguiente tarde o temprano si estarás aquí niña –Exhalo el hombre.

–¡Y dale con lo de niña! –Con ira pensó la chica.

–Antes de comenzar, dime ¿Que tanto sabes de esta familia realmente?

–Cuando conocí al señor Taisho solo me conto que tenía a su esposa y dos hijos, no me dijo más y la verdad no creí que fuera buena idea preguntarle sobre eso…aunque –Hizo una pausa y pensó– Ahora comprendo porque dijo que si por mi iba a dejar a la señora Izayoi y en ese tono tan despectivo….Ella no es su verdadera madre.

–Entonces ¿Por dónde comenzar? –Ordenando sus ideas Totosai– Inu Taisho antes de la Señora Izayoi tuvo otra esposa con la cual engendro a Sesshomaru. Todo parecía perfecto, pero en verdad las cosas no estaban tan bien entre los dos, su esposa era de cierta manera indiferente a Taisho. Paso el tiempo y en una reunión, él conoció a Izayoi, los dos congeniaron de inmediato, ella era muy atenta y cálida, completamente lo contrario de su esposa. Creó que no te tengo que contar lo que obviamente paso –Rio un poco.

–Supongo que no –Respondió Kagura– Así que tuvo una aventura, nunca me lo pude haber imaginado y menos de él –En sus adentros concluía.

–Al poco tiempo Izayoi se embarazo de Inuyasha, Inu Taisho, al saberlo no tuvo más opción que destapar su relación y la noticia del nacimiento de su próximo hijo a su esposa, y como la vida a veces es tan retorcida, también ella tenía algo que contarle, se acababa de enterar que padecía una enfermedad terminal, que tal vez solo le quedaría un año de vida –De entre su saco, tomo un cigarrillo que después encendió para introducírselo a la boca– Mi amigo estaba entre la espada y la pared, a pesar de que su esposa estaba dispuesta a separarse de su marido, él no podía dejarla sola, así que se decido que estarían juntos hasta que sucediera lo inevitable. En ese entonces Sesshomaru tenía poco más tres años. Paso el año, Inuyasha nació, pero la cónyuge de Taisho aún vivía, su cuerpo luchaba para quedarse un poco más en este mundo, supongo que en su interior no quería dejar a Sesshomaru, ya que si no era expresiva con su esposo, con su hijo lo era aunque fuera a su excéntrica manera. Sesshomaru ya tenía suficiente con saber que su madre estaba a punto de morir, así que se le mantuvo alejado del asunto de la otra mujer de su padre y de su medio hermano, eso hasta que…. –Tomo una gran bocanada de su cigarro, para después soltar una gran esfera de humo.

–Termino por enterase –Supuso la chica.

–Así es, gracias a un comentario de los empleados que se coló a sus oídos. Tras oír eso, de inmediato fue a que lo desmintiera su padre, y como a mi amigo nunca se le ha dado lo de mentir, pues fue sincero con del niño….Supongo que fue un gran choque para el –Volvió a probar su bastón de tabaco– Creo que desde entonces es como es…En ese momento no reacciono, solo escucho y se fue, aunque parecía que su pequeño corazón se había roto, al menos eso fue lo que me dijo el mismo Taisho –Suspiro Después que cumpliera cinco años Sesshomaru, una mañana soleada de domingo murió su madre.

–Vaya –Como un suspiro comento la oji-rubí.

–Fue entonces cuando exploto el muchacho, culpando de todo a su padre y sus actos. Cuando se casó Taisho con Izayoi, Sesshomaru se negó a ir a la ceremonia y no lo hizo, cuando llego esta casa, era cruelmente grosero con ella y maltrataba a Inuyasha. Gracias a dios esto se acabó cuando tenía diez años e Inuyasha seis años, tras una rebelión del más pequeño –Rio un poco– Fue muy interesante, pero eso es otra historia –Se levantó del diván– Eso es todo, ya los siguientes años fueron como es hasta ahora…Solo con algunas discusiones con su padre y bastantes roses con su hermano.

–Mucha información para mí –Aun aturdida por lo contado.

–Mucha información para cualquiera Niña –Finalizo Totosai.

–Ya me… –Apunto de reprochar que le digieran niña.

–¡Kagura! –Una voz femenina suave resonó.

–¡Ah! Buen día Señora Izayoi –Hablo el hombre.

–Solo Izayoi, por favor y muy buenos días –Alegre responde- Vamos Kagura, tengo ropa para ti –Sonríe con dulzura.

–¡¿Para mí?! –Sorprendida la joven pregunta.

–¡Claro! Ven rápido –La toma por la muñeca y camina hacia las escaleras.

–Yo entrare con mi amigo, supongo que tiene nuevas que contarme –Se despide Totosai para introducirse en el despacho.

–¡Ah…espere! –La castaña era jalada para luego subir por las escaleras.

–Ya veras, hay vestidos míos que sé que te quedara muy bien –Muy animada comenta la señora.

–Es demasiado, como voy a quitarle su ropa –Apenada.

–Es ropa que ya no me queda, así que no es ninguna molestia –Voltea el rostro sonriendo.

–¡Oh! Emmm…Por lo de hace un momento... –Su voz bajaba de volumen sonando cohibida.

–No me tienes que explicar nada –Disminuye un poco su sonrisa- Aunque, una señorita tan linda como tú no deberías de reaccionar así.

–La mesura no es un "Don" que tenga –Desvió la mirada con cierto recelo.

–Eso parece, sin embargo, eso te da cierto encanto ¿Sabes? –Vuelve a sonreír cálidamente.

–¿Encanto? –Pensó Kagura– Eso se puede considerar encantador –Desconcertada.

–Basta de platica entremos –Abre una puerta a la cual habían llegado y de un jalón introduce a la habitación.

–¡Ah! –Dio un ligero grito antes de que se cerrara la puerta.


Notas de autor:

No me odien por Matar a Doña Sessho, pero desde que comencé a escribir esta historia estaba que no podía vivir los involucrados del triangulo amoroso, ademas que tenia que justificar lo uraño de Sesshomaru. Por otro lado creo que a Kagura la hice un pelin mas inmadura e impulsiva) recordando el cachetadon del primer capitulo XD) y tal vez un poco mas empatica (no hace daño un poco).

También me encanto escribir a Taisho, no se porque pienso que tiene un lado desenfadado.

En verdad agradezco el apoyo que ha tenido el primer capitulo que subi (fue una grata Sorpresa ver a ciertas personitas del pasado), y ahora los tradicionales Saludos:

-Maritza: OMG! Cuanto tiempo! ya sé hay tan pocos Fics de nuestra parejita, tratare de hacer mi parte ToT

-NuezYDulce: Te había prometido tanto que ya sacaría este fic y por fin lo hice (Se que algunos se podrán indignar por lo que hizo Kagura, pero seamos francos a nadie le gusta que lo insulten jejeje)

-CrystalMerli: SIGO VIVA! Quien lo diria no? jejeje

-Dav Higurashi: Ya no esperes mas ya esta el capitulo 2, ya en serio, gracias por tomar en cuanta este fic

Bueno, por el momento es todo. nos vemos en el proximo capitulo n_o

Ciao~~~