^ Loto ^
Capítulo III: "Prestancia"
Estaba sentado en el banco del piano tocando la tapa que cubría las teclas, parecía ido, no había nadie más que él en la sala de estar que fungía también como sala de música. Estaba a punto del llanto, estaba solo, que más daba si lloraba, cuando por fin una lágrima se empezaba a asomar de su dorado ojo, se escuchó un chirrido muy leve, sabía que había alguien del otro lado, no había necesidad de voltear a la puerta que le daba la espalda, y por esa razón detuvo su llanto.
–Pobre niño, perder a su madre de esa manera –Una voz femenina y madura cuchichió.
–Sin mencionar, lo otro –Otra señora agregaba- Demasiado para él y para la reputación de la familia.
Escucho todo a pesar de lo bajo que hablaron aquellas mujeres, era demasiado joven, solo cinco años, aun así entendía buena parte de lo que sucedía.
"Pobre chico", "Que lamentable lo de su madre", "Sesshomaru es tan joven y cargando con esto", "De seguro sufre mucho", "Lamento su dolor"….comentarios doloridos y miradas de llenas de pena y compasión, que fuera de consolarlo le irritaban, no quería la lastima de nadie, no le gustaba sentirse así, vulnerable, no quería que rumoraran de él ni su dolor "¡¿Cómo si supieran algo?!". Repudiaba ser visto como el pobre niño sin madre, repudiaba a su padre, repudiaba a la mujer que sabía pronto llegaría a su casa, repudiaba al niño de los dos –Ni siquiera quería conocerlo– Los repudiaba a todos ellos y a la mancha con la que lo habían marcado ante los demás…La mancha de la lastima.
Seguía oyendo aquellos comentarios…De un golpe, abre la cubierta y empieza a tocar las blancas teclas ¡No quería oír más! Y esa era la única manera, ruido, el ruido que le había enseñado su madre, melodioso y armonioso que hacia interferencia ante los lamentos fingidos de la gente. La anestesia servía, "Claro de Luna" ahogaba las palabras que no quería escuchar. Paz para sus oídos, y lágrimas transformadas para sus dedos.
La música se iba distorsionando y apagando lentamente. De pronto una molesta luz atravesaba uno de sus parpados, así termino abriendo sus gélidos oros, Sesshomaru no supo en qué momento se había quedado dormido, tal vez su lectura era demasiado tediosa –Incluso para él–, tal vez por eso. Se levantó del sillón donde se encontraba.
–¿Por qué me vienen estos recuerdos? –Pensó mientras caminaba por la sala– Hace mucho que no me venían a la mente –Acercándose al piano negro como el ónix y tocando la tapa con suavidad, terminando por sentarse en el banquillo–Tonterías–. Se levantó de golpe y salió de la habitación.
–¿Todo eso harás en verdad? –Con cierto asombro cuestiona Totosai.
–¿Suena muy descabellado? –Responde Taisho.
–Un poco, pero es propio de ti –Carcajea un par de veces– Aun así es un poco arriesgado, pero que vamos a hacer contigo, así eres y no podemos cambiar eso –Encoge los hombros.
–Me conoces bien, viejo amigo –Sonríe.
–Pasando a otras cosas y espero que no te importe, pero ya puse al tanto de tu familia a Kagura. Pensé que si se va a quedar aquí, era mejor que se enterara de todo.
–No hay problema, en realidad no sabía cómo decírselo, en cierta manera fue mejor que un tercero se lo contara, y que mejor que tú….De verdad te lo agradezco.
–No fue nada, por lo que note, Sesshomaru aún no te perdona lo se Izayoi ¿Verdad? –Exhala con resignación.
–Aún tenía esperanzas hace cinco años, pero si no me perdono en ese tiempo, dudo que lo haga ahora o después –Se levanta de su silla y se gira hacia la ventana que estaba atrás de él– Aun así no puedo culparlo.
–Por esa actitud se comporta como lo hace, lo justificas como si fuera un niño de cinco años, y pues ya no tiene esa edad, le falta madurar en ciertas cuestiones emocionales a ese muchacho.
-–Puede ser, pero tú sabes bien que he intentado de todo Totosai –Voltea a ver a su amigo
–Tal vez si….O tal vez no –Responde con una sonrisa de expectación.
El jaloneo causado por las cerdas era doloroso ¿Cuánto tiempo llevaba sin cepillarse el cabello como se debía? Ya ni ella se acordaba, aunque desde pequeña su cabello siempre fue un lio para peinarlo. Sorprendentemente, los esfuerzos de Izayoi por domar semejante melena funcionaron, después del cepillado le puso una infusión al cabello de Kagura, si bien aún estaba un poco esponjado, por lo menos ya no parecía un nido de aves de lo tan enredado que lo tenía antes.
–Así que es Ondulado tu cabello –Animada comenta la Señora– Vez lo encantadora que eres.
–¿A si? –Viéndose en el espejo, notando que si era algo "encantadora" a pesar que traída aquel roído vestido.
Un ligero toque sonó en la puerta.
–Adelante –Con elegancia contesto Izayoi.
–Señora la cena pronto se servirá –Entra una moza.
–¿Tan tarde es? Enseguida bajaremos ¿Aún no ha llegado la nueva chica de servicio?
–No señora, hoy era su día libre, así que llegara bastante entrada la noche.
–Ya veo, puedes retírate –Sonríe.
–Con permiso –Abre la puerta para salir y observa efímeramente con ojos groseros a Kagura, y en seguida sale de la habitación.
–¡¿Qué diablos fue eso?! –Pensó la castaña, fue muy rápido, pero ella era experta en notar miradas de desprecio dirigidas hacia ella.
–Vamos, ponte este vestido para la cena, mira que se nos fue el tiempo en tu cabello –Mostrándole el vestido la empuja hacia un biombo
–¿Eh? Está bien.
"¡La Cena!" No sabía mucho sobre cómo comportarse en la mesa, muy apenas conocía que había un tenedor, una cuchara y un cuchillo, pero también sabía que había un millón de tipos de cada cosa –Cuyas exactas funciones desconocía–. En realidad siempre estuvo muy rezagada en ese tipo de cosas.
"Si alguna vez vas a una cena elegante, recuerda, espalda derecha, no subas los codos a la mesa, la servilleta siempre en el regazo, no abras la boca ni hables cuando comas, el orden para utilizar los cubiertos es de afuera hacia dentro….Y sobre todo, agradece al anfitrión"
Alguna vez la madre de Kagura se lo dijo, era más como un juego en ese entonces, pero extrañamente se le quedo prendida en la mente esa conversación, y en esos momentos fue como un oasis en el desierto…"Siempre sabias que decir, mamá".
Ya todos estaban en la mesa, Totosai se había quedado a cenar, así que estaba platicando de diversas cosas con Inu Taisho, por otro lado, Inuyasha desesperado por comer –El chico siempre había sido de buen diente–, y Sesshomaru como de costumbre, ignorando lo que sucedía a su alrededor. No quería estar ahí pero no le quedaba de otra si deseaba comer –Puesto que después de la hora, no se le serviría ninguna comida en forma.
–Perdón, perdón –Entrando a la habitación se dispenso Izayoi- Pero es que se nos fue el tiempo como agua….Vamos, Kagura entra.
–Ya voy –Dicho esto entro la chica.
Un silencio nació ¿Como con tan poco alguien podía cambiar tanto? Un vestido sencillo pero elegante en color salmón lucia la chica, además de su cabello ondulado solo cepillado y suelto. La atención estaba con ella, la sorpresa no se esperó en casi todos los espectadores –Incluso por un breve momento, el frio Sesshomaru la observo- ¿Quién era esa chica? No podía ser aquella chica andrajosa que había llegado esa mañana….No podía ser aquella señorita.
La pequeña mano sostenía un retazo de tela maltratado y percudido, unas tapas de latón adornaban una caja de madera –Seguro de esas cajas donde se almacenaban verduras o frutos– También habían unos pequeños frascos de vidrio, una mesita de juego improvisada era…al no tener más juguetes, lo único que podía usar para su juego eran los frascos y trapos viejos que ya no se usaban en la cocina. La niña se sentó frente a su "lujosa" mesa, poniéndose en las piernas el trapito como si fuera una delicada servilleta de seda, cogió unas ramitas que estaban al lado se una gran tapa de latón, como si fueran unos finos cubiertos de plata. Hablaba vigorosamente sobre la lujosa fiesta del "Señor Gorrión" con una muñeca de trapos viejos –Seguro hecha por ella–. Su fiel amiga la escuchaba atentamente, hablaron de lo mal vestida que iba la señora Enriqueta, la hipopótamo, y sobre lo elegante que lucía Francis, la bella cisne.
La niña reía tan divertida a pesar del desolador lugar donde jugaba, tan oscuro, tan húmedo, tan hediondo y precario. Salir de la realidad con esa clase de juegos, era lo único que tenía la pequeña oji-rubí de seis años.
–¡¿Qué diablos estás haciendo?! –De golpe se abrió la puerta del cuarto.
–¡Ah! –La niña se sobre salto tirando uno de los frascos de cristal al piso– Tío Naraku –Horrorizada dijo el nombre.
–¡¿Qué haces con todas estas cosas?! –Un hombre de cabello negro, ondulado y largo, cuestiono iracundo– Esto debe de estar en la cocina –sus ojos rojos la miran con desaprobación, para después tomar a la pequeña por el brazo fuertemente.
–¡Ay, Me duele, me duele! –Se quejó la castaña– Estas cosas ya no las ocupan ahí ¡Suéltame por favor, me lastimas! –A punto de llorar.
–Si no las ocupan, tienen que ir a la basura –Patea sin piedad la caja haciendo un perturbador sonido– ¡¿Y qué mierda es esta cosa?! –Tomando a la muñeca de trapo.
–¡Antonieta! –Con lágrimas a punto de desbordar– ¡Por favor, No le hagas nada! –Estirándose para alcanzarla.
–¡Deja tus berrinches Kagura! –Suelta a la niña de forma agresiva, haciendo que su pequeño cuerpo se impacte contra un muro, para que después cayera de golpe en el húmedo piso– ¡Solo es un nido de piojos! –Toma el resto de la cosas– Sera mejor que incinere este adefesio en la chimenea – Sale de la habitación.
–¡NO! –Se levanta de golpe pero se encontró con su puerta cerrada con llave- ¡Antonieta! –Grita desgarradoramente mientras sus incesantes lágrimas corrían y sus pequeños puños golpeaban la puerta.
–¿Qué te parece la crema de queso fresco? –Pregunto con gran interés Izayoi.
–¡Ah! –Saliendo de sus pensamientos Kagura.
–Es esa –Una vocecilla llamaba a Kagura– Es la cuchara de en medio –De nueva cuenta la voz hablo.
–¡Oh! –Toma un poco dudosa el cubierto, para después probar la crema– ¡Delicioso! –No pudo contener su asombro al probar tan delicioso platillo.
–Que bien que te guste tanto –Sonrió ampliamente Izayoi.
–Emmm…Tú –Cuchichea a la voz que la guio– Gracias –Observa al chico oji dorado.
–¡Que va! No nos hemos presentado formalmente, soy Inuyasha –También hablando bajo.
–Es mi imaginación ¿O me revolvieron los cubiertos? –Observando cómo estaban mesclados cucharas, tenedores y cuchillos.
–La ira de las mozas te alcanzo, cuando llegan las invitadas mujeres de mi papá les hacen travesuras.
–Oh ¿Por qué son mujeres o por qué son humildes? –Intrigada lo ve.
–Por las dos cosas –Ríe maliciosamente.
–Pues espero que solo revuelvan mis cubiertos, porque no saben en que se meten si hacen bromas más pesadas –Sonríe correspondiéndole a Inuyasha.
–¿A caso las cachetearas como a Sesshomaru?
–¡¿Pero cómo…?! –Ahogando lo más que pudo su sorpresa
–¡Los chismes vuelan! Pero sabes algo…se lo merecía –Guiñando el ojo.
–Claro –Lo imita.
Gracias a la guía de Inuyasha, Kagura no paso gran vergüenza con los cubiertos. Aunque no pudo contener su agradable sorpresa al probar el primer bocado de cada platillo que le servían, a lo cual muchos les causaba gracia. Los comensales –Excepto Sesshomaru– lo tomaban como algo encantador, y a algunos sirvientes, como algo inapropiado. Pero no la podían culpar, en su casa, lo mucho que comía era avena con agua, y si bien le iba con un poco leche, siempre tuvo que vivir casi como esclava, casi que hasta comía como una.
Ya estaban a punto de traer el postre…strudel de manzana con crema dulce encima. Una de las mozas estaba a punto de servirle a la castaña su plato, cuando…
–¡Oh! –a propósito tiro el plato con todo y el biscocho, casi a punto de vaciarlo sobre el regazo de la chica.
De forma increíble, Kagura se empujó para atrás, alcanzando a esquivar el dulce proyectil. Pero ahí no acabo la cosa, como tenia extendida las piernas hizo que la traviesa moza se tropezara, cayendo encima del postre frutal, haciendo que se manchara parte de la cara y el uniforme negro de la desdichada.
Todos miraron con sorpresa por lo rápido de lo acontecido.
-¡UPS! –Kagura exclamo– Lo siento, mis reflejos son rápidos, pero no tanto como para esquivarte a ti también –Fingiendo pesar.
Inuyasha trato de controlar lo más que pudo su risa, al grado de sudar por el esfuerzo.
-¡Oh por dios! ¿Estás bien querida? –Preocupada le pregunto a la empleada Izayoi.
–Pero que torpe señorita –Totosai menciono.
–Vamos viejo, esto le ocurre a cualquiera –Agrego dispensando a la sirvienta.
La chica se levantó bastante avergonzada, notando que su plan había fallado. Al verla con más detenimiento, se dio cuenta Kagura que era la misma moza que la había visto de una forma desagradable anteriormente.
–Perdonen, fui muy torpe –Hablo la chica recogiendo el plato roto y el destripado biscocho.
Kagura se agacho fingiendo que le ayudaría.
–No te metas conmigo –Con expresión amenazante lo dice–…o podrán pasar cosas peores –Al terminar con la declaratoria, vuelve a su posición original.
Se levanta de Golpe Sesshomaru de su asiento.
–¿No vas a comerte tu postre? –Cuestiono Totosai.
–No me agrandan las cosas dulces –Se retira de la mesa.
–Buenas noches Sesshomaru –Amable se despide Izayoi, y sin obtener respuesta.
–Kagura, por que no te comes lo que dejo Sesshomaru, él lo abandono y tu postre fue sacrificado –Comento Inuyasha– O si no lo quieres, yo si –Viendo el plato de su hermano con anhelo.
–¡Inuyasha! –Sus padres lo reprendieron.
Y sin quedarse con las ganas probó el exquisito postre Kagura ¿Por qué no lo quiso si sabía tan bien? Se preguntó Kagura "Seguro porque es un amargado".
–Bueno creo que esto es todo lo que no uso –Dejando el ultimo vestido en una alta montaña de ropa– Me alegro que no se haya manchado ese vestido, el caramelo de manzana es muy difícil de limpiar de esa tela –Agrego.
–Sí, que bien –Luego pensó– Me alego con más razón de haber hecho lo que hice –Sonrió con satisfacción.
–Bueno, ahora deja le hablo a una moza para que te ayude a llevar todo eso –Señalando la gran montaña de ropa– a tu nueva habitación.
–Yo me la llevo –De la nada entro a la habitación Inuyasha.
–Pero hijo son prendas de mujer –La madre hablo preocupada.
–Solo es ropa mamá, ni que me estuviera secuestrando a una mujer –Despreocupado se rasca la cabeza.
–¡Ay hijo! ¡¿Qué clase de expresiones son esas?! –Riñéndolo con cierta ternura
Ignorando la discusión, Kagura observa un abanico que estaba en el tocador, era blanco con decoraciones en color oro. Se quedó embobada viéndolo buen rato.
–¿Te gusta? –La dulce voz de la señora, la sobresalto un poco– Adelante, tómalo.
–¿Cómo cree? Ya hice mucho al quitarle su ropa –Apenada se sonroja un poco.
–Ya te lo dije, esa ropa no la uso y por un simple abanico no me voy a incomodar….Toma –Cogiendo el abanico y dándoselo directo en las manos a Kagura.
Sin saber que responder, da las gracias, las buenas noches y sale de la habitación junto con Inuyasha que la hacía de carguero.
–De verdad, tranquila eres como un cachorrito, y enojada como un gato salvaje –De pronto declaro divertido el muchacho– No pensé que reaccionaras así con la sirvienta.
–Bueno ya sabes que pasara si te atreves a molestarme –Mostrando una sonrisa retadora.
–Si me atacas con postres…Mantendré la boca bien abierta.
Así, Carcajeándose los muchachos, se fueron perdiendo por el pasillo en la oscura noche.
Nota del Autor:
Hola! ya se, ya se, me tarde demasiado y de verdad lo lamento, en estos tiempos es aun mas difícil concentrarse en ciertas cosas y creo que aun mas difícil de lo que se pensaría. Como sea hablemos un poco del capitulo jejeje
Bueno ya sabemos un poco mas de los pequeños Kagura y Sessho y sus desgracias. Nunca lo aclare en este texto, pero la moza "traviesa" es Yura Sakasagami, no se simplemente la quise poner como alguien "mala" ademas para incluir los mas personajes posibles y no andar inventando mas jajajaja (ya se que soy un poco rara). Y pues lo ultimo Kagura e Inuyasha amiguis XD, creo que si se hubieran conocido de otro modo, estos 2 podrían haberse llevado bien.
Sé que el inicio esta un poco lento, pero es necesario (o eso me hago pensar jejeje). Enserió agradezco su paciencia. Saludos a todos los que leen y en especial a los que dejan sus bellos comentarios:
-Maritza: Sabia que no podia gustar lo del engaño, pero drama ante todo jejejeje (ya somos 2 viejas XD).
-DulceYNuez: En serio agradezco tus comentarios y se que uno se pierde en su cabeza por lo que traemos, ademas no puedo ponerme exigente si yo tampoco publico rápido (un abrazote desde acá).
-Ruany54: en verdad agradezco que sigas este fic y a su humilde escritora (Ya tienes la conti jejeje)
Ya mejor ni prometo cuanto traeré los capítulos, solo le pido paciencia y en verdad agradesco el tiempo que se toman, un abrazo a todos y cuídense en estos tiempos inciertos. Hasta la proxima.
Ciao~
