^ Loto ^

Capítulo IV: "Preparación"

Subía las escaleras con suavidad casi espectral, como si avanzara flotando y no caminando, tan silenciosa, una moza de cabellos blancos hasta media espalda, se movía por aquella enorme casa. Sus ojos negros se parecían perder viendo quien sabe que, parecían tan vacíos, no parecían humanos. Así la chica se fue moviendo hacia la habitación donde se le había ordenado una noche anterior que fuera, se le dijo que se encargaría de la nueva huésped. Otra sirvienta le advirtió que tuviera cuidado de ella, porque era una salvaje –Recordando lo que había pasado con el postre esa misma noche–, pero a la chica alvina le tenía sin cuidado esa recomendación, además ¿Qué podía hacer? Solo era una sirvienta, y peor aún, era recién empleada y no le convenía renegar del puesto que se le había asignado, y por eso mismo, de alguna manera le era indiferente ese tipo de cosas, aunque para ser sinceros, no se sabía en realidad si algo le disgustaba, ya que siempre cargaba esa calma desesperante que de verdad era muy extraña para sus escasos catorce años y aun siendo una moza, pero eso era una gran virtud para el oficio que ejercía.

Finalmente llego a la puerta destinada, eran las siete de la mañana –Un poco temprano para los amos- Iba a limpiar unas cosas, podía entrar sin pedir permiso ya que podría estar durmiendo la huésped, pero era costumbre llamar la puerta por si acaso, así que toco la puerta tres veces con suave sonoridad.

–¿Eh? Pase –Una voz desconcertada contesto.

Con un poco de sorpresa, la moza abre ligeramente más los ojos, en verdad no esperaba que estuviera despierta. Abrió la puerta con un poco de lentitud, al entrar noto que la habitación estaba limpia, ni siquiera había ropa en el suelo o cualquier cosa fuera de su lugar.

En realidad Kagura se había despertado a eso de las cinco de la mañana, trato de dormir un poco más, pero solo pudo estar en la cama otra media hora. En toda su vida –O al menos el tiempo que estuvo al "cuidado" de su Tío– nunca había podido permanecer en cama más allá de las 5:30 am, siempre había cosas que hacer en su antigua casa, de las cuales ella era totalmente responsable y sin ayuda de nadie, desde muy temprano su jornada era muy atareada. Ni siquiera el hecho de que su viaje fuera incomodo, largo y cansado, habían hecho que por la fatiga mental y física durmiera más tiempo, estaba demasiado acostumbrada a la mala vida que le había tocado, que un simple viaje no era razón para perderse en los brazos de Morfeo por largas horas, y por esa razón era por lo cual estaba bien despierta a estas alturas. Dando las seis, la castaña se fastidio de estar sentada en la comodísima cama, así que de un solo golpe se levantó de su lecho y empezó a organizar el desorden que había dejado en la noche, acabo pronto, así que tendió la cama, fue más veloz, noto polvo en los finos muebles, y tomando su viejo vestido, se propuso a sacudir toda la habitación…todo llevado por el hecho que no tenía nada que hacer lo cual le desespero y termino sacudiendo toda aquella habitación. Justo en el instante que había acabado, la puerta sonó.

–Buenos días Señorita –La moza de corta estatura saludo con una voz baja, se podría decir que hasta inaudible.

–Emmm…Buenos días –Aturdida por lo de "señorita", responde atropelladamente- Espero que no me pienses hacer ninguna maldad como aquella muchachita, mira –Mostrándole unas tachuelas a la recién llegada– Las puso entre las sabanas y el colchón, pero no pensó que revisaría –lanza una carcajada astuta.

–Dígale al amo lo sucedido –Propuso la chica sin interés aparente.

–¿Quieres que eche de cabeza a tu compañera? –Sorprendida cuestiona la oji-rubí.

–Cometió una falta –Camino hacia el ropero.

–Mmmm…No lo hare, ya me lo cobrare de alguna manera –Tratando que analizar a la chica con lo dicho– ¿Le dirás lo que pienso hacer? –Curiosa vuelve a pregunta.

–No la conozco realmente –Abrió el ropero.

–Qué extraña eres –Directa declaro– Aunque con lo que me acabas de decir estoy segura que no eres como esa muchacha.

–No puedo poner en riesgo mi trabajo señorita –Saca un par de vestidos– ¿Cuál de los dos desea usar? Si no le gusta ninguno, puedo buscar uno a su gusto –Parecía que ya tenía muy bien estudiado el dialogo para las mañanas la joven sirvienta.

–Mmmm –La ve fijamente sin hacerle caso a las prendas– ¿Cómo te llamas?

–Kanna, Señorita –La miro sin expresión alguna.

–Soy Kagura, y pues espero que nos llevemos bien, o al menos soportarnos –Con una sonrisa confiada bromeo.

–No creo que sea indispensable eso Señorita Kagura, yo solo soy una empleada –Sin seguirle el juego, responde serenamente seria– ¿Se pondrá alguno es estos vestidos hoy? –volviendo al tema "prioritario".

–Mmmm –Notando que no llegaría a nada con aquella joven, piensa– Creo que será aburrido hablar con ella, en fin, prefiero que sea así –Suspira– Este está bien –Tomando el vestido de la derecha: un vestido con cuello de paloma muy sencillo, color azul cielo con delgadas líneas verticales en azul oscuro.

Así la joven sirvienta, guarda la prenda rechazada y tiende la otra en la cama.

–La ayudare a vestirse –Kanna se acerca a la castaña.

–¡¿Eh?! No, no, de ninguna manera, ya soy grande para eso –Con excesiva y desesperada desaprobación se aleja de la muchacha abrazándose.

–¿? –Ignorándola, de acerca aún más.

–¡Basta! –Toma a la chica de por las muñecas y la empujándola hacia la salida– Mejor ve con la Señora Izayoi, a Limpiar ventanas, o lo que gustes hacer –Osca, termina sacando a la moza para después cerrar la puerta.

–¿? –Kanna se quedó parada sin saber que hacer pero con su rostro inexpresivo – El desayuno se servirá a las 8 señorita –Sin más que poder hacer, se da la media vuelta para irse, notando que Sesshomaru estaba tras ella – Buenos días Joven Sesshomaru –Se inclina y se va.

Y sin decir ni hacer nada, el hombre sigue su camino.

Después de sacar a Kanna del cuarto fue directamente a un espejo de cuerpo completo que estaba detrás de un gran biombo y subió la parte trasera del camisón que traía puesto hasta el cuello viendo su espada en el reflejo…odiaba esa cicatriz en verdad y al hombre que la hizo –Aunque en parte el haberla marcado había forjado su carácter- Sin embargo no quería que nadie más que ella supiera de su existencia. No quería miradas de lastima de nadie, nunca las tuvo, pero no quería que la empezaran a ver como alguien débil, ya lo había sido cuando era una niñas pequeña y no era necesario que la notaran vulnerable a estas alturas de la vida –Aunque en realidad todavía era muy joven.

Posteriormente de mirar el surco unos segundos, se terminó de quitar la prenda para vestirse y después peinarse.


Las ocho dieron y todos ya estaban sentados en el comedor desayunando, todo estuvo muy tranquilo, Kanna ayudo a servir, así que no habría necesidad de ponerse alerta de la mocilla que le tendía jugarretas. Al acabar el último bocado, Sesshomaru de inmediato dejo su asiento, y tras observar la hora en su reloj de bolsillo, salió del lugar. Por lo poco que le conto el mayor de los Taisho de su familia, Kagura supo que el mayor de los hermanos trabajaba con él, aprendiendo sobre la gran empresa textil que había fundado el padre de Inu Taisho –Y que algún día el hijo heredaría –, así que se le hizo extraño que Sesshomaru se fuera sin esperar a su progenitor ¿Tan mal estaba la situación entre ello? "No es momento de pensar en eso", Ella no era de chismes, así que detuvo su curiosidad.

–Querida, pronto llegara Totosai para que empieces con tus clases de inmediato –Con dulzura comento Izayoi.

–Emmm…De verdad no creo que sea necesario todo lo que hacen por mí

–¡Y vamos con lo mismo! –Expreso el Patriarca– Eres demasiado necia con eso, señorita

–No me siento cómoda recibiendo tantos tratos especiales, sé que dijo que no sería nada, pero para mí lo es, y usted sabe el por qué –Con vergüenza baja la mirada – Quisiera hacer algo para compensar tanto de lo que me está ofreciendo, solo para no sentirme incomoda.

–En ese caso –Habla Izayoi– He estado mucho tiempo sola en esta casa conviviendo con hombres y me llegado a aburrir mucho, ya le había hecho la sugerencia a mi marido y con tus palabras, he decidido que a partir de hoy serás mi dama de compañía ¿Te parece Kagura? –Sonríe candorosamente la mujer.

–Me parece bien –Declaro la muchacha– Pero ¿Qué haría exactamente?

–Hacerme platica, acompañarme a lagunas encomiendas y reuniones, por la ultima razón tienes que aprender acerca de todo, siempre hay de qué hablar en esas reuniones y no quiero que te quedes rezagada en las pláticas. Así que por el momento, tu deber es estudiar.

–¿De verdad? –Incrédula de lo dicho.

–Ya escuchaste a mi querida y dulce esposa –Levantándose de su lugar– Así que deja de poner esa cara, las jovencitas tienen que sonreír despreocupadamente siempre.

–Claro –La expresión de la chica no mejoro, ahora se sentía tratada como una niña a la que le decían cosas dulces para llevarla al doctor y no se espantara.

–Vámonos muchacho –El hombre jalo a su hijo menor por el cuello de la camisa levantándolo de su silla.

–¡Espera, no he acabado! –Se queja Inuyasha aun con comida en la boca.

–Si te esperara, tendría que hacerlo eternamente, tú nunca acabas de comer –Sin hacer caso al reclamo– Además tienes una partida de polo el próximo sábado, debes entrenar Jovenzuelo.

–Ya entendí ya entendí, pero ya deja de jalarme –Saliendo junto al platinado de mediana edad.

–Esos dos son todo un caso –La madre observaba muy entretenida la salida de su familia.

–¡Jesús-cristo! –Vuelve a entrar Taisho– Se me olvidaba –Se acerca a su esposa– Nos vemos en la tarde –Le da un suave beso y se va corriendo.

–Que tengan un maravilloso día –Sonríe ampliamente la morena.

–De verdad esta familia es todo un caso –la oji-rubí pestañea un par de veces con curiosa sorpresa.

Así paso la joven a trasladarse al estudio, ahí seria donde Totosai le impartiría clases. Supo por Inuyasha que el señor se había encargado de la educación de los dos hijos durante sus primeros años. Mientras daban las nueve –La hora del comienzo de su jornada educativa-, se quedó curioseando en la estantería del librero, "Marxismo", "Art Noveou", "La odisea" y sin fin de títulos, en su vida había leído de eso, tal vez lo aprendería durante su estancia ahí….Un par de títulos le llamaron en verdad la atención, "Viaje al centro de la tierra" "De la tierra a la luna", Novelas seguramente, sin embargo le llamaron la atención los títulos. Estaba punto de sacar los libros, cuando se abrió la puerta.

–¡Saludos! –Cruzando la puerta apareció Totosai.

–Ah…Hola –Respondió Kagura con un poco de sorpresa.

–Es "Buenos días" señorita, pero como sea, yo no me hare cargo de los modales –Caminando hasta el escritorio.

–Mmmm… –Torciendo la mirada por la llamada de atención.

–Muy bien hay que comenzar dejando en claro el itinerario de las clases –Caminando hacia el escritorio– Los lunes serán de Gramática, escritura, lectura, todo lo relacionado al lenguaje –Dejando caer a la mesa un gran libro rojo que levanto una nube de polvo– Martes de matemáticas y Aritmética –Un libro verde, más grande que el anterior también cayó en la mesa– Miércoles, Historia y Geografía, hasta ese día te traeré los libros.

Los ojos de la joven se agrandaron como platos conforme el hombre decía las cosas que verían en clases "Esto será todo un tormento", y el tamaño de los libros no calmaban sus suposiciones.

–Jueves de química y física –Moviéndose por el despacho– Y Viernes de Cultura general –Se detiene justo enfrente de la joven– Todos los días habrá tareas, pero tendrás una semana exacta para entregar la de cada materia ¿Alguna duda? –Parando su andar delante de la muchacha y observándola directo a los ojos.

En realidad, tenía muchas dudas, pero no sabía ni por dónde empezar, tras pensar un rato por fin abrió la boca.

–Entonces comencemos –No dejo hablar a la chica.

No, no, no, el diagnóstico de la lectura de Kagura era pésimo, nunca había leído en voz alta y se notaba y el viejo no paso por alto el hacérselo notar sin pena alguna, sin embargo, comprendía muy bien lo que leía. Pero la escritura ¡Madre santísima! ¿Qué clase de jeroglíficos eran esos? ¿A caso había una remota civilización sin descubrir? Tampoco callo la dura observación…Había mucho en que trabajar.

Fue molesto que le enfatizaran sus errores, pudo haber salido del lugar mandándolo todo a volar, pero a diferencia de pasados regaños, noto que no había humillación ni desprecio en las palabras de su maestro, muy diferente a la sarta de insultos sin sentido de Naraku…Por esa diferencia en la reprenda, soporto las palabras del hombre quedándose en la habitación.

Así dieron las 11:30 am

–Esto será todo un reto –Se dirigió Totosai a una sección de la biblioteca sacando algunos libros– Lee en voz alta en tus descansos –"Las mil y una noches" y otros títulos rosas cayeron en las manos de la chica – hazlo con esto, puedes cambiar de novelas si quieres, también escribe un reporte, necesito saber que tan bien comprendes al leer, sobre todo ten un diccionario al lado para que busque palabras que no entiendas.

–¿En verdad servirá? –Arqueando las cejas desconcertada pregunta.

–¡Ten fe Niña!

–¡¿Niña de nuevo?! –Frunció el ceño la aludida.

–Escribe en esto –Y al final, cae un diario ante Kagura–, necesitas soltar tu mano, hazlo de lo que quieras, puede ser un diario común y corriente o puedes escribir de tus vivencias ¡Yo que sé! De lo que gustes, esto no lo leeré yo, solo es para que practiques la escritura y pongas en práctica el lenguaje aprendido –Camina a la salida de lugar– El reporte hazlo de dos capítulos, hasta mañana –Así sale del lugar.

–¡En que me he metido! –Declaro impotente la castaña.


Estaba viendo los libros de contabilidad, no había ninguna novedad, todo en orden el negocio iba viento en popa, las exportaciones eran más que las importaciones, estaban abarcando con gran velocidad casi toda Europa y parte de Asia, sin duda heredaría un negocio fructífero, incluso Sesshomaru ya estaba pensando en cómo expandirlo hasta América: Canadá y Estados Unidos eran mercados muy atractivos, aunque México y el resto de Latinoamérica tampoco se veían tan mal para los planes. Ya tenía todo bien pensado y calculado, no había falla alguna en el plan para que el imperio textil de la familia creciera. En verdad para ser tan joven, tenía ideas revolucionarias que pocas personas de su edad solían pensar, por eso mismo se ganó el respeto y la admiración de la gente de su entorno.

Si, poseía la inventiva, la inteligencia y la ambición necesaria para que sus ideas se lograran, pero le faltaba corazón, al menos eso era lo que decía su padre, ya que el hijo solo pensaba en las ganancias como lo indispensable, y en los trabajadores como meras herramientas de trabajo que cuando ya no podían ser útiles, sencillamente se tenían que desechar sin más. Esto le preocupaba al Mayor de los Taisho, sabía que en el caso de que llegara a faltar, la empresa se podría desmoronar por esas ideas de su primogénito ¿De qué sirve la mejor maquinaria si sus piezas no estaban bien engrasadas? ¿De qué servía el cerebro, si el corazón no bombeaba sangre al cuerpo? Quería que entendiera que el corazón de la empresa eran los obreros, y hasta que no comprendiera eso, no dejaría que iniciara con sus proyectos, aun siendo los más brillantes.

Inu Taisho también tenía el respeto y la confianza de muchos, pero a diferencia de su hijo, el recibía la admiración por parte de sus trabajadores, ya que el tenia contacto con ellos y no solo en los eventos relacionados directamente con los dueños del lugar, sino que incluso dentro del horario laboral, constantemente revisaba que estuviera en orden el espacio del trabajador, en casos de accidentes, el jefe estaba constantemente al pendiente del afectado, incluso, hacia días de campo en honor a ellos…Muchas cosas hacía por sus empleados, por eso mismo algunas críticas por parte dela gente pudiente surgían, pero él sencillamente ignoraba, además, que por su forma de trabajar, había llegado en donde estaba, así que no importaban la habladurías.

"Si al menos entendiera un poco de esto, la textilera llegaría tan lejos" Se decía el padre algunas veces, Si solo se sensibilizara un poco, sería un gran empresario.

Después de una rápida hojeada, Sesshomaru cierra el libro

–¿Alguna Novedad? –Un hombre de cabello largo verdoso y como de la estatura del platinado entro a la oficina.

–Nada realmente –Guarda el objeto en un librero– ¿Qué haces por aquí Hoshiomi?

–Solo saludar a un viejo amigo –Cierra la puerta– Me encontré con tu padre, y ya me conto la nueva.

–Si vienes a hablar de cosas sin importancia, mejor vete de una vez –Sentando en su escritorio.

–Por lo visto, no te agrado nada la idea de la nueva inquilina –También toma asiento enfrente Sesshomaru– Esta bien, no tocare el tema ¿Y qué razones tienes de tu genial idea de expansión? –Solo veía la mirada de fastidio del aludido– Mmmm….Ya veo, esta vez tampoco te fue bien.

–Siempre pone un absurdo pretexto cada vez que le hago la propuesta –Leyendo unos papeles.

–Tendrá sus razones. Ya sabes cómo es

–Sus misterios son un fastidio –De pronto recordó el rostro de la chiquilla que invadía su casa- En especial el de que ella –Pensó- No vale la pena pensar en ello – Volviendo a sus pendientes.


–¡Por dios! –Una anciana, hablo con cierta molestia.

–No la culpe señora Kaede, no todos tiene la suerte de contar con una maestra como usted desde temprana edad –Izayoi trata de calmar la señora con una serena sonrisa.

Que si la postura, que si la forma adecuada de sentarse, la forma correcta de hablar frente a la gente… Un montón de cosas sin sentido para la chica, la cual tras una sarta de sermones, se quedó hundida en un sillón de la sala de estar, ocultando su mirada casi a punto de explotar, ni siquiera sabía ella porque estaba aguantando que le llamaran la atención, si fuera por ella ya le hubiera gritado quien sabe cuánto a aquella "bruja", aunque extrañamente algo la detenía, podría ser porque le recordaba a otra "vieja bruja" de su pasado…Urasue, una anciana con apariencia tenebrosa, que a pesar de ser muy regañona, Kagura le había tomado algo de estima, ya que era una de las pocas personas que medio se preocupaban por ella, sin mencionar que hasta que la señora murió, estuvo sirviéndole a su tío y se acostumbró a su presencia . Podía ser eso, o el hecho que Taisho la estaba hasta cierto punto consintiendo, algo que jamás alguien en la vida lo había hecho por ella –Tal vez solo sus padres, pero no recordaba la mayoría de esos bellos tiempos–, sin más remedio, dio un largo suspiro.

–Esto sí que será difícil –A punto de salir de la habitación–. Pero si es por el Señor Taisho, tendré que hacerlo, jovencita –Dando un vistazo a la castaña– no sabe la suerte que tiene para ser acogida por él, hasta mañana –Y finalmente sale del lugar.

–Deje la acompaño a la salida –Izayoi siguió a la anciana.

Y en aquel cuarto, al cerrarse la puerta…

–¡Ahhh! –La chica se hecha de espaldas en el sillón con un largo grito– ¡Es terriblemente odioso esto! ¡No quiero esto! No quiero ser una muñeca a la cual se maneje como si nada –Pataleando y moviéndose emberrinchada– Sería mejor que me quedara como una sirvienta, no encajo aquí del modo en que lo quiere el Señor Taisho –Toma un cojín tapándose la cara– Soy un desastre, prefiero fregar pisos a esto.

–No he conocido a ninguna sirvienta con ese carácter que te cargas, definitivamente, ser una moza no es tu estilo –Una voz joven y masculina escupió.

Enseguida y con un gran brinco de sobresalto, Kagura se quitó el almohadón del rostro y se sentó erguida.

–¿Escuchaste toda mi escenita, Inuyasha? –Azul de la pena.

–¡Aja! –Parado en el marco de la puerta, contesto– Y lo repito, de sirvienta te correrían a la hora –Burlón.

–¡Ja, ja! –Con mirada asesina lo ve mientras se levanta– Gracias por hacerme sentir mejor.

–No hay necesidad de sarcasmos –Avanza a la joven– Y lo que digo es verdad, si permaneces como huésped, será mucho más divertido –Aun mofándose.

–Veo que lo gracioso viene de familia –En su mente, recordó como un día antes el padre de había reído un par de veces a sus costillas– Si tú lo dices –Responde.

–Sígueme –Tomando camino a la salida.

–¿A dónde? –Curiosa cuestiona comienza su paso.

–Tu solo hazlo, no te arrepentirás –Saliendo de la gran sala.


Notas de Autor:

PERDOOOOOOOON! ya sé que me he tardado muchisimo en actualizar y la verdad no tengo excusa.

Y trayendo personajes secundarios del anime, ahora con Hoshiomi, y si estará Tsukiomi también, y créanme tendrán apariciones interesantes, y pues los agregue porque son personajes que a pesar de tener una muy corta participación en la serie, me encantaron sus diseños e historia.

También introduje a la anciana Kaede como institutriz, un poco mas severa que en el anime, pero todo para que KAgura se vuelva toda una dama ;).

Ahora procedere a los saludos :3

Maritza: Como siempre la primera (Kagura es una traviesa jejeje)

Ruany54: Perdón por la espera QAQ

Paola823: Gracias por tu apoyo OwO

Arella96: Me alegro que hayas llegado en buen momento

Ahora si me despido con la esperanza de no tardarme tanto en actualizar XD

Bye bye.