^ Loto ^

Capítulo V: "Preferencia"

No aguantaba más, los húmedos lengüetazos en su cara le hacían demasiadas cosquillas, sin mencionar que él la tenía acorralada en el piso, así que era difícil el intentar escapar, aunque no le molestaba el hecho a Kagura.

–¡Napoleón basta! –Inuyasha entre querer reír y serio regaño al husky de pelambre marrón, el cual obedeció.

–Definitivamente no me arrepentí –Sentándose sobre el pasto y calmando su risa.

–Se lo dije señorita –Burlón, le ofrece la mano para que se levantara

En verdad era amplia la casa Taisho, e igual de amplios eran los jardines, por lo que se notaba la construcción estaba en lo más lejos de la ciudad, era un verdadero descanso para el bullicio urbano. "Es tan parecido", le producía cierta nostalgia ese enorme jardín, se parecía mucho a su refugio de infancia, lo único valioso que tenia de su pasado, tal vez solo por esa vegetación, se le haría mucho más fácil acostumbrarse al lugar.

Después del jugueteo con el perro, lo van a dejar donde se encontraban otros diez en un especie de corral.

–¡Caray! Son bastantes –Observándolos con sorpresa– ¿Por qué tantos?

–Antes que la empresa de mi padre se fundara, mis antepasados tenían un criaderos de Perros husky, al parecer eran esquimales o algo así, la verdad desconozco parte de ello, solo sé que es una tradición aun criarlos aunque sean unos cuantos, ya no es el negocio principal de la familia, sin embargo siguen viniendo corredores de trineos a conseguir algún perro de este pequeño criadero, aparentemente tiene buena reputación su pedigrí.

–¡Oh! Sí que tu familia es toda perfección –Con ironía oculto la sorpresa que le causo lo dicho.

–¡Que graciosa! Pero ¿A caso no viste las fotos en el estudio? Si hay bastantes de perros –Desconcertado.

–La verdad estaba concentrada en la clase.

–Así que eres de esos ñoños come libros –Provocando al oji-rubí.

–¡Oh Cállate! –Le da un zape en la cabeza– Es solo que no me quitaba ni un segundo la vista Totosai.

–¡Ay! Que mano tan pesadita, dolió ¿Sabes? –Sobándose.

–Me alegro –Sonriendo ladina.

–¿A si? –Abre el corral– A ella muchachos –Soltando a los perros.

–¡Hijo de….! –No pudo terminar el insulto al ser derribada por los canes.

A pesar de ser atacada, estaba riéndose como nunca, ya que los ataques básicos eran lengüetazos y juguetones roses, en realidad a Kagura le caían mejor los animales que las personas. "Ellos no mienten ni son malvados", siempre pensó eso, ellos no poseían los bajos instintos de la humanidad, alguna vez pensó en qué tipo de animal seria si lo fuera…un cisne, para volar libre, si, así de blanco, grácil, hermoso y siempre viendo desde lo alto. Sin embargo, una vez conoció un caballo de nombre Entei, ese caballo si parecía ser un demonio, pero con semejante dueño que tenía no era extraño que hasta esa criatura se haya contaminado de su maldad.

No podía salir de la jauría de perros que la rodeaba, había risas de los humanos, y una especie de chilladera llena de emoción por parte de los perros.

–¡¿Qué escandalo es este?! –Una voz molesta resonó.

-–¿Qué carajos quieres Sesshomaru?! –Respondo Inuyasha ofuscado.

Tras lo dicho, por fin se pudo liberar Kagura, pero aun las criaturas brincoteaban y ladraban alegremente.

–¡Silencio! –Ordeno rígidamente el hermano mayor a los canes, los cuales obedecieron al instante y hasta huyeron a su corral ¿De verdad su presencia se imponía hasta en los animales?

–¡No seas un maldito exagerado! –Rezongo Inuyasha- Tú te la vives en la casa y este lugar está lejos de ahí, así que deja de decir cosas sin sentido.

–Tú eres el que deberías dejar de hacer cosas sin sentido –Contesto Sesshomaru– Piensas que todo es diversión, en vez de estar perdiendo el tiempo con los perros y esta chiquilla, deberías empezar a interesarte en la empresa.

–¡¿A quién le dices chiquilla?! –Refunfuño con fuerza Kagura– Además ¿A qué viene tanta preocupación?, ¿No se supone que odias a tu hermano?, ¿O acaso solo te gusta joder a la gente? –Volvía esa mirada llameante e intensa.

–No te metas en donde no te llaman –La gélida mirada del hermano mayor se clavaba en la de ella.

De nuevo el fuego y el hielo se enfrentaban en una guerra de miradas, ninguno se atrevía siquiera a pestañar, parecía que si lo hacían podían perder parte de su "poder", sus fulminantes ojos lo decían todo, las palabras sobrarían en aquella batalla. Inuyasha no supo en que momento había salido de la discusión, en esos instantes solo le quedaba observar tan extraña pero interesante confrontación.

–Esto es absurdo –El joven fue el primero en soltar la mirada, y después de esto, se aleja del lugar.

–Es un tonto –Cuchichió la muchacha.

–¿De verdad tienes diecisiete años? Nunca había visto que alguien a parte de mi padre y yo, que le sostuviera de esa manera la mirada a ese idiota –Bastante admirado– Nunca me imaginé que una mujer lo pudiera hacer y menos de tu edad.

–¿En serio? Lo que pasa es que he tratado con sujetos peores que él, créeme, aun no me conoces bien –Se cruza de brazos haciéndose la interesante.

–Sera muy divertido descubrirlo –Declaro Inuyasha.

Todo transcurrió con tranquilidad hasta la cena, ya no había rastro de intenciones raras que aquella moza traviesa para la comida. De verdad todo calmado, solo un par de temas en la sobre mesa ¿Eso era una familia normal? Se lo pregunto la oji-rubí, ya que todo eso era muy nuevo para ella, no estaba segura de poder encajar en un lugar tan lleno de luz, aunque, si aquel sujeto agrio y frio de nombre Sesshomaru aparentemente encajaba ¿Por qué ella no?

De verdad no le agradaba tener que compartir el comedor con esa niña, si de por sí ya antes tenía que compartirla con su madrastra y su odioso hermano, en esos momentos en verdad agradecía tener el temple para ocultar su disgusto, además que no le quedaba de otra, ya que su padre no sedería a sus extraños deseos.


–¡¿Qué rayos es esto?! –Leyendo una de las novelas recomendadas por su maestro– Demasiado cursi para mí –Este era el tercer libro que la decepciono– ¿Qué clase de mujer cree que soy? Se nota que no me conoce.

Decidió no leer otro título que se le recomendó, aunque Totosai le dejo claro que podía cambiarlos, definitivamente le tomaría la palabra. Siempre supo que era diferente a las otras chicas, si bien cuando era niña compartía algunos gustos propios del género, con el tiempo cambiaron las cosas, tal vez gran parte por la mala vida que le toco vivir por más de diez años, por ello la idea de leer cosas cursis sobre romances y cosas por el estilo no le iban mucho, era extraño, en realidad ni siquiera había pensado en el matrimonio como una opción, volvía la misma respuesta, su vida era miserable y sin esperanzas, casarse era lo que menos le importaba, aunque en la época esa era una buena manera de empezar una nueva vida. "No para mi" le resultaba tonto la idea de ser una esposa servicial y sumisa, era otro tipo de esclavitud y de esto era de lo que huía, sin dudar, prefería morir sola y feliz, sin mencionar que lo que la había llevado hasta donde estaba en ese momento, había sido el escape de "eso" en lo que no creía.

Llego al estudio, toco un par de veces antes de entrar, pero nada, no había nadie, así que decidió entrar. "El viaje al centro de la tierra", juraba que había leído ese título esa mañana antes de la fastidiosa clase del calvo de Totosai. Tras unos largos minutos de búsqueda y casi a punto de renunciar, se encontró con el libro, lo saco de su lugar, hojeo algunas páginas, deteniéndose en una, le había convencido más el contenido que la de los otros libros, así que decidió llevárselo. Aun había rayos de sol, tenía que aprovecharlos lo más que pudiera, recordó que en la sala de estar entraba muy buena luz, así que se dirigió ahí, aunque como le resulto muy interesante la novela, mientras caminaba la leía, no sabía que tuviera esa habilidad, se hubiera sorprendido si no fuera que estaba demasiado entrada en su lectura, tanto que cuando llego a la puerta de su destino, se le olvido por completo llamar a esta y entro sin siquiera voltear a ver a su alrededor, misteriosamente ya sabía a donde iba sin siquiera percatarse si tomaba buena dirección. Llego a un sillón de dos plazas que estaba muy cerca del ventanal que daba al patio, giró su cuerpo para finalmente tomar asiento, en verdad le resultaba interesante la historia.

A pesar de que solo le había pedido un informe de dos capítulos su tutor, ella continúo con otro par más. Ya el sol no daba más de sí, su luz muy apenas dejaba leer los títulos de cada capítulo, decidió parar –Tal vez lo leería en su cuarto o hasta el día siguiente– Cerró el libro, y por fin levanto la vista cuando ¡Oh sorpresa!

–¡¿Por qué no tocaste la puerta?! –Ofuscada cuestiono Kagura.

–Eso es lo que yo digo –Se levantó de su asiento a la vez que cerraba el libro que llevaba en las manos.

–¡¿Qué estás diciendo Sesshomaru?! Cuando entre no había nadie –Molesta.

–Yo no tengo la culpa de que no despegaras la vista de eso –Con calma señalo el encuadernado de la chica.

–¡¿Pero qué…?! –No supo ni como pero un raro sonrojo de vergüenza le vino a la cara– ¡Idiota! –Diciéndole esto al joven y sintiéndose humillada de sus propios actos sale furiosa del lugar.

Ahora sí que el insulto no se lo merecía el primogénito de Taisho, pero Kagura sintió la necesidad de insultarlo.


Se escuchó como la puerta se habría, enseguida levanto la mirada, si había algo que detestaba, era que hicieran ruido mientras leía, y por esa razón quería ver al culpable para después fulminarlo con sus ojos y que se largara –Nunca fallaba su técnica– ¡De nuevo ella! ¿Qué no podía ir a otro lugar? El cuarto de estar era el único lugar a parte de su habitación, en donde se podía sentir totalmente cómodo, y ahora Kagura se osaba a invadirlo como con el resto de la casa ¡Era demasiado!

–¡Niña! –La llamo con su usual tono calmado pero amenazante.

¡Nada! La castaña lo había ignorado por completo, ahí fue cuando noto que estaba caminando perdida en su lectura, aun así él no se rendiría, y justo cuando pasaba a su lado…

–¡Te es…! –Y la aludida se pasó de largo ¿Trataba de fastidiarlo?

No noto nada, no percibía la usual arrebatada insolencia de la joven, ni ninguna mala intención, simplemente, no sabía que estaba él ahí. Hasta que llego a su lugar no dejo de verla con esa mirada propia de Sesshomaru, incluso hubo un momento que por poco parecía chocar con un florero, pero de último minuto lo esquivo "¿Qué chiquilla tan rara?" pensó, ya cuando por fin la oji-rubí se acomodó en su lugar, el ambarino siguió con su lectura.

Esperaba que hiciera algún molesto ruido, pero nunca pasó, ella estaba demasiado concentrada en lo suyo, solo de vez en cuando se oía como pasaba de hoja en hoja, soportable. Era una calma muy rara la que había entre los dos desde que la joven había llegado a su casa, incluso en los últimos momentos de la lectura de ambos, parecía agradable –Hasta cierto punto– la compañía de Kagura, "Tonterías".

Después, siguió el corto desencuentro del hielo y el fuego, ahí fue donde noto que efectivamente, la chica no se había percatado que él estaba en ese lugar.


Fue raro ¿Por qué no sintió la habitual pesada atmósfera al estar cerca de él? Extraño en verdad, nunca había bajado la guardia de esa manera, tal vez los libros ¿Serian su punto débil? En realidad hace años que no tenía un punto débil, y los pocos que tenía, en su infancia fueron literalmente quemados por su "Tío" Naraku, sus juguetes fueron los primeros en arder, luego ropa y al último…No quería recordar, y pensándolo bien todo, no fue algo material lo último que acabo quemado, su espalda había sido realmente lo último y con ello, lo que quedaba de su inocencia de infancia, "Basta, no vale la pena recordarlo".

No pudo resistirlo, siguió con su lectura hasta muy tarde la chica en su habitación. Al día siguiente mientras dormía plácidamente escucho como alguien estaba en su habitación, con sobre salto, se despertó y levanto, Kanna estaba ahí ¿Qué tan tarde era?

–Buen día Señorita Kagura –Monótona, saludaba la alvina.

–¿Qué hora es? –Pregunto la castaña.

–Las siete y cuarto –Dirigiéndose a ropero.

¿Había dormido tanto? Al levantarse por completo de la cama, y apoyar una de sus manos en el colchón, sintió algo rígido…Era el libro, se había dormido leyendo, en verdad se le había ido el tiempo con ese autor, a pesar de unos tecnicismos científicos, lo demás le pudo entender sin problemas.

Otro intento de Kanna para ayudar a vestir a la oji-rubí surgió, pero esta última de las arreglo para sacarla de la habitación como el día anterior. El resto del día corrió con tranquilidad, aunque prefería la tediosa clase de matemáticas impartida por Totosai, que la terrible lección de modales en la mesa que le daba la anciana Kaede. En cuanto acabó su jornada de estudios fue volando a su habitación por su material de lectura, no quería tener que compartir la sala de estar con Sesshomaru, así que aprovecharía el poco tiempo que le quedara antes que aquel sujeto llegara, pero al momento de bajar…

–No puede ser, es mi vestido favorito –Se quejaba Izayoi, quien entraba por la puerta.

–¿Qué pasa? –Bajando el último peldaño de la escalera, curiosea Kagura.

–Se rasgó la falda de mi vestido con un herraje de la puerta –Se quejó la morena, mostrando el daño.

–¡Oh! –Con un poco de pena canto.

–No tiene arreglo, tendré que tirarlo –En su rostro se dibujó una ligera tristeza.

–Pero si no es tan grave el daño –Observando con mayor detalle la rasgadura.

–¿Tú crees? –Tratando de creer la afirmación.

–¿Hay una máquina de coser en la casa? –Un extraño brillo en los rubíes de la joven destello.

–¿Eh? Pues, en el vestidor de mi habitación hay una, pero…

– ¡Yo lo arreglo! –Sin dejarla terminar, toma su mano y suben las escaleras.


–¡Oh por dios! –Izayoi dio una gran exclamación de sorpresa al colgar el vestido entre sus manos.

–¿Qué le pareció? –Con duda, trato de obtener una opinión.

–Kagura –La vio con ilegible expresión– ¡Gracias! –Dejando el vestido de lado, la abrazo fuertemente.

–¿? –Tal acto, la dejo totalmente desarmada, no sabía qué hacer, solo sintió un extraño acogimiento, algo que no había sentido en mucho, mucho tiempo.

–Te quedo perfecto –la toma por los hombros mientras se hacía para atrás para mirarla.

–No es para tanto –Desvía la mirada, estaba sonrojada, no quería que la viera así.

–No te menos precies querida, incluso quedo mejor que antes –Sonrió alegremente– Pero ¿De dónde aprendiste a coser así? –Observando la costura.

–Lo poco bueno que me dejo mi Tío –Chisto sin mucho desdén– Es tan tacaño, que prefería que yo le hiciera su ropa a pagar un sastre, incluso a algunas de sus "amigas" le llegue confeccionar algunos vestidos –Se cruzó de brazos entre molesta y orgullosa.

–Sorprendente ¿A qué edad empezaste? –Quería saber más.

–¿Eh? –No pensaba que le llegara a interesar– Desde los ocho años –Contesto- aunque aprendí a la mala –Esto lo cuchicheo.

–¿Dijiste algo? –sin oír lo ultimo.

–No, nada realmente –Ocultando la exaltación al verse descubierta.

–Vaya que eres una joven muy talentosa –Su sonrisa se tibio mucho más.

Definitivamente, esa mujer resplandecía, Izayoi era la persona más cálida que había conocido después de su fallecida madre, al hacer esta comparativa, supo el porqué del acogimiento de hace unos momentos, era tan parecida a ella, tal vez todas las madres tenían ese extraña pero hermosa aura pacífica. También por eso fue que Kagura al ver la pequeña desgracia de la mujer, decidió ayudarla con esa prenda, además, era una forma de pagar tanta amabilidad dada en esa casa –Claro, era sin contar al agrio de Sesshomaru y a aquella moza loca– Antes se sentía demasiado incomoda con el hecho de ser consentida sin más, ser una carga no era su estilo, así que con lo hecho en ese improvisado y pequeño taller hizo que se sintiera menos inútil en aquel hogar.

–Pero dime y si no es mucha impertinencia, si sabes coser tan bien ¿Por qué llegaste con aquella ropa tan desgastada?

–Se lo dije Señora Izayoi, mi tío es el más tacaño de los humanos sobre el planeta, no gastaría ni un centavo por nadie y menos por mí, prefería verme como estaba a gastarse su dinero en "Tonterías" como él decía –Le salió tan natural quejarse de su único familiar.

–Que cruel –La mirada de la mujer se tornaba melancólica, parecía que lloraría.

–¡No se ponga triste! No fue mi intención quejarme, eso ya es algo sin importancia –Sintiéndose culpable al ver la reacción de la mujer.

–Perdóname tú a mí, solo que es muy triste saber que una niña tan linda, tuviera que vivir ese tipo de cosas –Trata de suavizar su melancolía.

¿Se refería a ella? Era raro que la considerara linda ¿Acaso veía algo que los demás no notaban de ella?

–La vida es así, no tuve suerte eso es todo –Declaro Kagura.

–Kagura es muy madura en ciertas cosas –En su mente, notaba Izayoi– Te diré algo –Le toma las manos a la aludida.

–¿Si? –Extrañada.

–Para ser algo que te obligaron a aprender, lo haces con mucho empeño –Su deslumbrante sonrisa volvió.

¡Era verdad! Naraku no había quemado todos sus sueños a la oji-rubí, la confección de ropa, era algo que la hacía sentir viva. En algún momento la aborreció, que fue cuando empezó a aprender, por que como lo dijo, a la mala lo hizo…si algo no le quedaba al gusto de su tutor, recibía severos castigos que consistían en tremendas tundas y encierros sin alimento, en aquellos años aun le daba pavor Naraku, eso hizo que perfeccionara su técnica muy rápido, nunca recibió un elogio de su tío, pero por lo menos logro que la dejada de agredir por una cosa menos, tal vez por eso le empezó realmente a gustar el coser. Un poco más grande y con casi todo su espíritu destruido, noto que adoraba crear prendas, y al descubrirlo, decidió que sería mejor esconder frente a Naraku su afición, porque se la quitaría como su infancia, no perdería nada más, así que trataba de fingir fastidio ante el hecho de hacerle prendas a su pariente, pero cuando salía de su taller, dejaba las máscaras, en realidad no sabía si su expresión cambiaba totalmente al hacerlo, pero se sentía un poco más libre, o al menos olvidaba el infierno donde vivía.

Poco a poco, Kagura estaba descubriendo y redescubriendo lo que valía pena de la vida ¿Habrán más cosas que le gustaran en su nueva vida? Aun le quedaba mucho camino por recorrer para descubrirlo.


Notas de autor:

Feliz navidad! (Atrasada) y prospero año 2021 (Si pude publicar antes de terminar e año xD)

Ya me había tardado en poner en situaciones incomodas a Kagura, no? Lo siento no puedo evitarlo. También me encanta poner a Izayoi con un trato maternal hacia Kagura, Francamente me hubiera gustado verla un poco mas en la serie, aunque tengo la sensación que su carácter seria mas o menos como lo trato de describir.

En verdad agradezco sus comentarios y la paciencia para esperar cada capitulo de este fic.

Saluditos a...:

-Ruany54: Espero no hacerte esperar tanto como 2 años jejeje.

-Maritza: Kagura lograra lo que sea, o tal vez...mentira ella si lo lograra.

-Maria Fernanda: Gracias por tus comentarios, en los capítulos que vienen ya habrán un poco de interacciones :)

De nueva cuenta agradezco su paciencia su Follows, Favs y Reviews. Espero que el próximo año este lleno de felicidad e inspiración para ustedes ;)

Hasta el proximo años (espero) Ciao!