Al día siguiente, Janine solicitó permiso por una urgencia familiar. Nop. No era por Rose.
Era por algo muy anterior.
Antaño había hecho una promesa a su madre. Y abandonó Escocia -para no mirar atrás- para cumplirla.
Ahora podía volver. Y liberaría su cuerpo de las cadenas de la muerte misma, al cremarla en un funeral ritual.
Era una antigua tradición el cremar a los cazadores, pero con su asesino como una ofrenda (el strigoi). Luego, comenzaron a cremarlos en ausencia (se hacía difícil agarrar al strigoi, obvio) y, finalmente, a enterrarlos.
Allí vino la pelea con su familia. Ellos querían cremarla, pero Janine insistió en... ¿enterrarla?. Sip. Porque quería ofrendar a su asesino. O algo similar. Y ahora tenía esa ofrenda.
Había conservado los colmillos y garras de Yergor (pasar por aduana con un par de manos, u ojos... sería... complicado) y los ofrendaría en el ritual funerario de su madre.
Se lo debía.
Muchísimos años atrás, su madre la había salvado de un ataque, y eliminó al strigoi.
Janine tenía 8 años. Y decidió su camino a la guardianía.
Desearía que Rose la acompañara, pero no era el mejor momento para... llevarla consigo. Y lo sabía.
Ya vendría el momento. Lo fabricaría, si fuera necesario.
Y Rose aún era menor de edad. A ninguna madre (sola, como ella) la acusarían de secuestrar a su hija de 15 años, para llevarla a conocer sus raíces.
Sí, podría hacer eso, intentarlo antes de perderla con un hombre (¡Y era aún su niñita!) como DImitri Belikov (¡Tan alto y guapo y esos músculos, grr!)
"Mérida", susurró al teléfono.
"Jani. No creí volver a oir tu voz" graznó su prima, "¿qué quieres? ¿qué puedo hacer por tí?"
"Estoy lista para cremarla. A mi madre"
"¿Qué estás lista para...? ¡Lo mataste, Jani!... ¡Jani mató al strigoi que mató a tía Boudica!" gritó y un tropel de pasos corrieron al teléfono "estás en speaker. Habla. ¿Qué pasó? ¿cuándo? ¿dónde?"
"Rusia... iba a... atacar al Parabatai de mi hija"
"Espera" sonó otra voz "¿tienes una hija y ella... tiene un qué?"
"¡PARABATAI!" gritó otra, una mayor. Era Mary Rose, la tía de Janine "¿es una broma, Janine? ¿con algo tan serio? ¿qué edad tiene tu hija?"
"15 años, tía"
"¡Y quién fue el monstruo que...!" gritó la tía.
"La Princesa Dragomir, tía"
"¿Qué Princesa? ¡si hay un Príncipe!" bufó "¿su esposa, acaso? ¡bruja!"
"El Príncipe, su esposa y su hijo mayor murieron... en un accidente. Es la hija menor, también de 15 años, quien... quien..." y se echó a llorar sobre su teléfono.
"¿Quién hizo su SK a tu hija?, ¿en ese... accidente? ¡Oh, Jani! ¡Cómo puedes soportarlo! y ahora está en deuda con su Parabatai, ¿cierto?"
"No. Rose... sintió la llamada. Y yo estaba muy cerca y... fue suerte, supongo. Él y él. Juntos"
"Esa no fue suerte, Jani. Para nada. ¿En qué ocasión se habría dado un portento así? porque eso es. Un portento. Salvó a su Parabatai y te liberó, al fin. Y, contigo, a nuestro linaje... Prepararemos todo para tu llegada" dijo su tía. Te esperamos... Lamento lo de tu hija. Aine permita que la conozcamos algún día" susurró.
"¿Y por qué no ahora?" susurró una vocecita
"Porque Rose aún no se une a Dimitri. Y sin él... está en peligro" susurró Janine, a su vez.
Su familia -su tía y primas- con las que estuvo peleada por años; la ayudaron con el proceso.
A la llegada de Janine a la comunidad, se exhumó el cuerpo -sí, afortunadamente lo había- y fue puesto en la pira funeraria, envuelto en una cápsula de bambú y ramas silvestres; pues Boudica Hathaway llevaba muchos años muerta. Y las monedas de sus ojos llevaban mucho tiempo esperando para pagar ese viaje eterno.
Una usuaria de fuego acudió a encender la pira -y acelerarla-mientras su familia -su hija, su hermana, sus sobrinas y la comunidad que la vio nacer, crecer, tener a su hija... y morir; la despedía.
Y sobre la urna en la que era incinerada, había un sencillo objeto.
Una muñeca de trapo, de pelo rojo y ojos de botones negros, vestida con algo como un traje de tigre.
Era la muñeca HellKat de su nieta, Rose.
Fue ella -Boudica- quién llamó HellKat a su hija, en sus minutos de agonía, previo a morir. Era el nombre con que llamaban a Janine Hathaway. Y esa era la muñeca que regalaban a las niñas pequeñas, la guardiana de sus sueños y confidente de sus secretos.
La que Rose recibiera de muy pequeña, la que llevó a... la que regaló a su madre, tras el día fatídico en que su vida quedó -irremediablemente- unida a Vasilissa Dragomir.
Y se la dio a su madre no para ofenderla o humillarla. sino para que la protegiera; como protegió a Rose en su infancia, ya lejana.
Y ahora se iría a cuidar y velar el descanso eterno de esa valiente y aguerrida abuela, que jamás pudo conocer.
"Multas per gentes et multa per aequora vectus" Janine comenzó a recitar en latín, según las ancestrales costumbres de su gente, de su raza, en tiempos en que todos comprendían que cazar a las sombras (de la muerte, los strigoi) era un deber sagrado; por la fuerza que tenían y los dones que les habían sido conferidos (como largas vidas,o excelente salud), por sobre ser niñeros de un moroi cobarde y servirles de alimentos. "...advenio has miseras, frater, ad inferias, ut te postremo donarem munere mortis et mutam nequiquam alloquerer cinerem.
Quandoquidem fortuna mihi tete abstulit ipsum.
Heu miser indigne frater adempte mihi, nunc tamen interea haec, prisco quae more parentum tradita sunt tristi munere ad inferias, accipe fraterno multum manantia fletu, atque in perpetuum, frater, ave atque vale".
Y, una lágrima silenciosa cayó en sus manos, que sostenían una rama de romero fresco (era el emblema de los Hathaway, como clan), que arrojó a las llamas.
Todos y cada uno, murmuraron ave atque vale, mientras arrojaban al fuego, sus ramas de romero. Porque despedían a una mujer del clan, a una guerrera... a una de ellos. A su viaje final, por los vientos del tiempo y de la vida.
"Iníonacha agus mic Boudica, déan do ofráil" convocó la más anciana del clan.
"Is mise Janine, inion Boudica. Agus seo mo ofráil" y Janine arrojó al fuego un mechón de su propio pelo -trenzado- junto a uno de Rose... y a los colmillos y garras de Yergor.
"Tá sé déanta", murmuraron su tía y sus primas, arrojando sus ramas de romero, al final "ave atque vale"
"Tu abuela se ha ido ya, Rose", dijo al teléfono, más tarde, camino al aeropuerto "está hecho. Y él está vivo".
"Espera, ¿qué?. Oh. El strigoi que la mató, claro... Lamento no haber ido contigo"
"Sé que te lo prometí, hace mucho tiempo, pero..."
"Lo sé, Mathair... Math. Que bueno que pudiste despedirla. Que se fuera"
"Se la encomendé a tu muñeca Kat, ¿la recuerdas?" sonrió.
"Está bien. Quería que te cuidara a tí. Pero que cuide a mi abuela, está bien... ¿vendrás pronto?"
"Sólo a buscarte... para el ritual. Lo lamento. No me dejarán ir. Te ocultarán de mí si lo intento..."
"Sí, es lo que temo... ¿dónde estás, ahora?"
"Saliendo de Escocia"
"Viaje bueno, Mathair Jay. Que los vientos te sean propicios. Que Áine proteja tus pasos y siempre te traiga a mí"
Janine iba a cortar la llamada, cuando oyó nuevamente a su hija.
"¡Espera!, ¿dijiste él?"
"Sí, Yo estaba en Rusia, cuando pasó. Y Dimitri está vivo".
"¿Y cómo es él?"
"Alto, guapo, joven, y todos hablan muy bien de él. Yo misma he entrenado con él, muchas veces... Sé... que no es lo que deseabas. Pero, en la cuestión del Príncipe Encantador; es el mejor que puedes tener... Si sólo no fuera tan pronto... si sólo... pudieran conocerse y enamorarse, entonces daría mi bendición sin pensarlo más..."
monedas en los ojos de los muertos, una tradición precristiana, en que se pagaba -por adelantado- al barquero que te llevaba al inframundo.
En otro guiño a los libros y la serie (ShadowHunters), Puse aquí el poema funerario completo, que en sus palabras finales, ave atque vale, dice saludarte y despedirme. Lo dicen siempre que alguien muere.
en gaélico: hijas e hijos de Boudica, hagan su ofrenda. Janine: soy Janine, hija de Boudica. Ésta es mi ofrenda. Y terminan con un está hecho.
Rose llama a Janine su Mathair -madre- abreviado Math (mamá)
