(Los acontecimientos en este fic ocurren al final del volumen 5 y antes del volumen 6)
Muérdago
Te resulta increíble lo fácil y rápido que pueden cambiar las cosas. De un momento a otro pasaron de estar luchando por sus vidas a estar en paz... al menos por ahora. Qrow les dijo que su viaje estaba lejos de terminar, ahora tenían que ir a Atlas y tú no estás para nada emocionada con eso, no después de todo lo que pasaste para poder escapar de esa ciudad, de tu padre, de tu hogar.
¿Hogar? Hace mucho tiempo que esa enorme mansión se sentía más como una prisión que un hogar, tienes miedo de lo que pueda pasar con tu regreso. ¿Y si tu padre te obliga a volver con él? ¿Y si toma represalias contra tus compañeras? No quieres que les haga daño, acabas de reencontrarte con ellas y lo último que quieres es que se encuentren en más peligro del que ya están.
Mucho menos cierta pelinegra.
Suspiras.
Si cuando conociste a Ruby Rose alguien te hubiera dicho que se volvería una persona importante en tu vida no lo hubieras creído, y si te decían que tu mente se vería constantemente inundada con pensamientos sobre ella probablemente hubieses hecho una rabieta.
Sonríes al recordar cómo era tu comportamiento al inicio y no puedes evitar pensar que realmente actuabas como una niña mimada. Pero, tal como lo dijo Ren hace algunos días, todos han madurado.
¿Serías la persona que actualmente eres si no hubieses entrado en el equipo RWBY?
Probablemente no, realmente agradeces que entraran a tu vida, sobre todo lo insistente que fue Ruby para llegar a ser tu amiga.
Suspiras nuevamente al ser consciente de que otra vez terminas pensando en la pelinegra, pero no puedes evitarlo, estabas asustada de no verla nuevamente.
Reencontrarte con Yang, si bien te hizo sentir feliz como no lo eras desde que el equipo RWBY se había separado, encontrarte con la líder de dicho equipo fue un sentimiento completamente diferente. Era como si te hubiesen regresado algo que te faltaba, una parte importante de ti que te había sido arrebatada cuando tu padre te llevó de regreso a Atlas.
¿Cuánto tiempo pasaste sin ver a Ruby? No lo sabías con exactitud, pero se había sentido como una eternidad y parecía serlo. No lo notaste de inmediato, pero con el paso de los días te diste cuenta de los cambios en Ruby. Si bien a primera vista seguía siendo tan torpe e hiperactiva como el día que la conociste, algo en ella se sentía diferente. Ya no era la misma niña que llegó a la academia o al menos ante tus ojos ya no lo era. Lucía más madura, más... hermosa.
Te sonrojas ante ese pensamiento.
-¿Weiss?- te giras al escuchar la voz de quien estaba llenando tus pensamientos, ella te observa con curiosidad antes de preguntar-. ¿Estás bien? Tu cara se ve roja.
Maldices y agradeces al mismo tiempo lo torpe o quizá inocente que es en cuanto a sentimientos se refiere y dices lo primero que se te ocurre.
-Debe ser debido al frío.
-Creí que estabas acostumbrada al frío por crecer en Atlas... o por ser la Reina del Hielo.
Le diriges una mirada gélida y ella ríe de forma nerviosa.
-Muy graciosa. ¿Pasa algo?
-Estábamos pensando en hacer una pequeña celebración antes de irnos a Atlas. Ya sabes se acercan fechas importantes y no sabemos cuánto tardará el viaje, mucho menos si encontraremos algún lugar seguro en el camino.
-¿Para celebrar qué?- preguntas sin entender, pero ella te mira aún más confundida, como si la respuesta fuera obvia.
-Ya sabes... Navidad.
-Oh…
-Eres la persona menos emocionada por la navidad que he visto.
-Bueno, es difícil emocionarse por una fecha en la que durante años mi única celebración han sido eventos de la compañía Schnee.
-Espera... entonces ¿no hay cena familiar?
-No.
-¿No hay árbol?
-En la recepción de la fiesta.
-¿Y tiene regalos?
-No.
-¿No hay abrazos?
-No.
-¿Cartas a Santa?
-Ruby, creo que ya quedó claro. Además: ¿Cartas a Santa? ¿En serio? ¿Cuántos años crees que tienes?
El rostro serio y asombrado de la pelinegra no concuerda con las preguntas que formulaba hasta hace un momento, luce aterrada como si le hubiesen dado una noticia terrible.
-Oh, Weiss, esto está mal...muy mal.
-No es para tanto.
-¡Claro que lo es! ¡AHORA ESTO ES UNA CELEBRACIÓN URGENTE!
Te toma por los hombros y se acerca a ti. Demasiado cerca para gusto de tu espacio personal, aunque no te molesta realmente mas bien te hace sentir...abrumada.
-No te preocupes, Weiss, voy a compensar todas esas fiestas aburridas- habla casi con la misma determinación que tiene antes de una pelea y aunque tú quieres insistir en que no es para tanto, te suelta y sale corriendo dejando la estela de pétalos rosas tras de ella, mientras grita a los demás-. ¡Chicos tenemos trabajo urgente que hacer!
Tú te quedas ahí, observando el camino por el que se fue y extiendes tu mano tomando uno de los pétalos que dejó tras de sí y sonríes. Sí, creció y maduró, pero sigue siendo tonta e hiperactiva. Sin embargo esa es su manera de ser y realmente la extrañaste.
Realmente te alegras de tenerla a tu lado.
Realmente la quieres tal y como es.
No tienes idea de cómo lo resolvieron tan rápido. Ya que aparte de Ren, Blake y tú misma, el resto de miembros de los equipos JNPR y RWBY no son particularmente organizados. Pero de alguna forma lograron resolver todo en un día.
Un árbol navideño, una comida tradicional, una escultura de hielo que no tienes idea de dónde salió o como la hicieron, ya que no hay hielo cerca y no te dejaron ayudarles.
Después de que Ruby les hablara sobre su conversación la noche anterior no te permitieron brindar tu ayuda, argumentando que sólo querían que disfrutaras de la ocasión.
-¿Entonces qué te parece, Weiss?- pregunta Yang colocando su mano sobre tu hombro-. Quizá no sea lo más elegante y refinado, pero...
-Yang- le interrumpes y sonríes ligeramente-. Está bien, las cosas elegantes y refinadas están sobrevaloradas. Gracias a todos.
-Deberías agradecer a Ruby.
-Sí, estaba preocupada de que el resto de nosotros no pudiéramos celebrar debido al viaje.
-Pero cuando se enteró de que tú no tenías una celebración hace mucho tiempo, lo tomó como un reto personal.
-Gracias, Ruby- le dices sonriendo un poco.
-Oh, la Weiss amable ataca de nuevo- ruedas los ojos ante ese comentario y la miras con una ligera molestia. Ella deja salir una risa nerviosa y camina a paso acelerado, todos van detrás de ella hasta el comedor. La cena transcurre de forma amena haciéndote sentir feliz.
Observas a todos en la mesa, felices, riendo, conversando unidos por sentimientos y no por protocolo o status social y te das cuenta que tu familia no está en Atlas sino ahí.
Junto a tus amigos.
Junto a Ruby.
El sonido de golpes en la puerta seguida de las voces de Qrow y Oscar los saca del ambiente que estaban compartiendo.
-Creo que el tío Qrow olvidó sus llaves.
-O las perdió en el bar- dice Yang, sonriendo.
-Está bien, yo abro la puerta- te levantas y caminas rumbo a la puerta, Ruby va detrás de ti.
-No es necesario, Weiss, puedo hacerlo yo.
-Ustedes dos no se muevan de donde están- la voz de Yang las hace detenerse. Voltean a verla y ésta les dirige una sonrisa y señala el techo sobre ustedes. Tú no ves nada anormal, pero escuchas un grito sorprendido a tu lado, volteas a ver a la pelinegra.
-¿Ruby?- la llamas, pero ella no responde. Sólo balbucea mientras parece muy concentrada en algo sobre su cabeza, estás por buscar qué es lo que la tiene tan absorta en sus pensamientos, pero la risa de Yang y un grito eufórico de Nora provocan que tu atención se centre en ellas dos.
Te miran con una mezcla de emoción y burla, pronto notas que no son solamente ellas. El resto también tiene su atención sobre ti. Blake te mira con un ligero sonrojo al igual que Oscar, que no te diste cuenta de en qué momento entró junto con Qrow, quien parece no inmutarse con la situación. Jaune luce sorprendido y Ren sólo sonríe.
-¿Qué?- cuestionas sin entender por qué no apartan su vista de ti. Yang sonríe y señala el techo nuevamente, por segunda ocasión levantas la mirada poniendo más atención encontrando una planta extraña colgando sobre ti y tu amiga pelinegra- ¿Una planta? ¿Qué tiene eso de emocionante?
-Espera… ¿No sabes lo que es el muérdago?- pregunta Jaune sorprendido.
-No.
-Es una tradición muy antigua. Antes pensaban que tenía propiedades mágicas y existen tradiciones relacionadas con la fertilidad y el amor...
-TÚ Y RUBY TIENEN QUE BESARSE- Nora interrumpe la explicación de Blake gritando con emoción y tú sientes tu rostro calentarse. Tú y Ruby, besarse... ¿BESARSE?
-¿Q-QUÉ? ¿Es broma verdad? N-no hay forma de que exista una tradición así.
-Existe- dice Yang, y Nora asiente, pero sabes que ellas dos no son las personas más confiables o serias del mundo. Seguro te están jugando una broma. ¿Verdad? Sí, seguro es eso. Buscas con la mirada a Blake y Ren, ellos no jugarían con algo así. El pelinegro asiente y dice:
-La tradición dice que aquella mujer que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene.
-Además, si las personas que se ubican debajo ya son una pareja, el muérdago les bendecirá- Jaune siguió con la explicación encogiéndose un poco ante la mirada gélida que le lanzaste.
-Lo siento, Weiss, están diciendo la verdad
-Vamos, Ice Queen, hasta tú puedes seguir una tradición así.
-Está bien, chicos... no creo que debamos obligar a Weiss a hacer algo así- Ruby por fin dice algo y tú volteas a verla, sus mejillas están teñidas de rojo y luce algo nerviosa, pero su mirada cambia a una de ¿Tristeza? ¿Decepción?- Obviamente ella no quiere hacerlo, está bien.
-Oh, Weiss, estas rompiendo el corazón de mi hermanita- miras molesta a la rubia, sabes que ella sí se preocupa por Ruby, pero en ese momento lejos de lucir preocupada parece divertida, no quieres darle la satisfacción y mucho menos una razón para molestarte o burlarse de ti, pero tampoco quieres seguir viendo el rostro triste de Ruby.
-Bien- murmuras de mala gana antes de darte vuelta y encarar a la pelinegra.
-W-Weiss...en serio no necesitas hacer esto.
-Cállate, Ruby- tu voz suena más molesta de lo que quisieras, pero no es tu intención. La situación es incómoda para ti y no sabes cómo reaccionar. Ella sólo te mira sonrojándose más a cada segundo y esa imagen hace que tu corazón se derrita un poco. Nunca se había pasado por tu mente la idea de una Ruby Rose sonrojada hasta las orejas mirándote nerviosa y casi temblando por tu cercanía. En tu mente hace eco un pensamiento.
"Se ve adorable".
Te asombra tu propio pensamiento.
Sientes tu corazón acelerarse y tus manos sudar, pero aun así tomas a la pelinegra por los hombros y te acercas. Pero al reducir el espacio empiezas a tener un problema, ves más cerca que nunca sus ojos, esos ojos plateados como la luna, brillando, siendo acompañados por el contraste del rojo sobre las mejillas de Ruby y tu cuerpo no responde más, empiezas a sentir calor en el rostro y un cosquilleo en tu estómago. Sólo te faltan un par de centímetros para tocar sus labios pero no eres capaz de cerrar la distancia.
Por suerte para ti, es ella quien lo hace. Se para de puntillas y eso basta para cerrar la distancia. Te sorprendes, pero cierras los ojos ante el contacto y aunque es un simple roce de labios, te encuentras perdiéndote en lo suaves que son y en lo dulce que es su aroma a rosas. Te desconectas del resto del mundo hasta que escuchas un:
-Awww.
Eso te trae de vuelta a la realidad, tomas la mayor distancia que puedes, lo más rápido que tu cuerpo reacciona y cubres tus boca con el dorso de tu mano.
-Bueno eso no fue tan malo, ¿O sí, Ice Queen?
Ignoras la voz de Nora, volteas a ver a Ruby, quien te observa aún sonrojada. Sientes la temperatura de tu rostro aumentar aún más, casi sientes que está hirviendo. Te das la vuelta e intentas hablar de forma natural, sintiendo tus palabras atorarse en tu garganta.
-Voy a tomar aire- te reprimes mentalmente cuando tu voz suena más acelerada y aguda de lo normal y caminas a paso acelerado.
Al salir, el aire helado te golpea de lleno en el rostro, pero el calor de tus mejillas no disminuye. Caminas hasta el borde del balcón y te recargas sobre él dejando salir el suspiro que estabas conteniendo. Acaricias tus propios labios y murmuras.
-Eso fue inesperadamente agradable.
A pesar de que eras consciente de los sentimientos que hace tiempo tenías por ella, nunca había cruzado por tu mente la posibilidad de compartir un beso. Y ahora que había sucedido, aunque solo fueron unos segundos, algo dentro de tu cabeza gritaba que lo repitieras.
-Weiss…- das un salto al escuchar la voz de Ruby a tus espaldas, no quieres voltear y mirarla. Aún te sientes algo avergonzada por la situación, te mantienes inmovil y ella continua hablando-Yo... lamento que tuvieras que hacer eso.
Suena avergonzada aún. Tú no respondes, no sabes qué responder.
Después de todo no lo lamentas.
-Entiendo que estés molesta…
Su voz ahora suena triste, no quieres que esté triste por algo que en el fondo disfrutaste.
-Supongo que prefieres que te dé tu espacio.
No, lo que realmente quieres es tenerla cerca, pero no sabes cómo decirlo.
Nunca has sido buena para expresar tus sentimientos con palabras y tu cuerpo parece no querer responder a tus ordenes.
Escuchas sus pasos acercándose y pronto llega a tu lado. La miras de reojo, sosteniendo una caja blanca con un moño rojo.
-Tenía este regalo para ti cuando aún estábamos en Beacon. Quería dártelo al terminar el Vytal Festival, pero con todo lo que pasó no tuve oportunidad de entregarlo.
Te sorprende que guardara eso por tanto tiempo y aún más que lo llevara durante el viaje. Sobre todo, considerando que ninguna de las dos sabía si había alguna posibilidad de verse de nuevo.
-Lo dejaré aquí, puedes abrirlo cuando estés menos molesta.
-No estoy molesta- dices antes de que se vaya, ella parece sorprenderse con tus palabras, su mirada brilla por un momento antes de observarte con confusión.
-Pero lo del beso- tu rostro se acalora de nuevo. Carraspeas intentando calmarte y continuas hablando.
-No estoy molesta Ruby, en serio- te giras para verla un poco mejor y señalas la caja-. ¿Puedo abrirlo?
Ella asiente y te lo entrega. Tú retiras el moño de forma cuidadosa y despegas el papel haciendo todo lo posible por no rasgarlo. Una vez que terminas, te encuentras con una caja. Al abrirla notas un trozo de tela roja. Lo sacas y al extenderlo te das cuenta de que es una bufanda, roja igual que la capa de Ruby, con bordados blancos en un extremo.
Rojo y blanco.
Su color y el tuyo.
Sonríes al pensar lo bien que se ven juntos esos colores.
-Vale no es una ciudad muy fría-comienza a explicarte a pesar de que no lo pediste- Pero a veces el invierno trae frentes fríos y pensé que si te enfermabas de la garganta ya no podrías cantar, así que quizá una bufanda sería de ayuda para protegerte.
Continuas observando la bufanda por unos momentos, agradecida por el gesto, pero esa explicación hace que una pregunta resuene en tu mente.
-¿Por qué tenías esto contigo?
-¿Uh?
-No tenías idea si nos íbamos a volver a ver, ¿Por qué lo trajiste en tu viaje?
Ella se avergüenza y rasca su nuca con una sonrisa nerviosa.
-Tienes razón, no lo sabía, pero esperaba que fuese así- su sonrisa cambia a una un tanto amarga y melancólica-. Estoy muy agradecida de que Nora, Ren y Jaune vinieran conmigo, pero yo realmente las extrañaba, te extrañaba mucho Weiss, no sabía mucho sobre tu relación con tu padre, pero noté que siempre evitabas sus llamadas, así que... me preocupé cuando supe que te había llevado de vuelta a Atlas.
Tus ojos abandonan la bufanda y ahora se enfocan en ella.
-Pense...que talvez en algún momento se arreglarian las comunicaciones globales y podría encontrar una forma de verte o al menos contactarte para saber que estabas bien.
La sonrisa melancólica pasa a ser una feliz.
-¡Pero volviste! Y estás bien. Eso me hace feliz... ¡Oh! Y Blake volvió también, así que somos un equipo de nuevo.
Sonríes tú también, comprendes ese sentimiento. Las extrañaste mucho, pero siendo honesta, extrañaste más a Ruby. Recuerdas esas noches observando el cielo, la luna, recordando sus ojos y pensando en ella, deseando que estuviera bien.
-También las extrañe- dices colocando la bufanda alrededor de tu cuello- Gracias, Ruby, siento no tener nada para ti.
-Está bien, no necesitas darme nada- su sonrisa crece y no puedes evitar mirar sus labios recordando el beso que compartieron hace un rato. La sensación de suavidad y calidez, su rostro nervioso y sonrojado al separarse de ti... sientes unas ganas incontrolables de hacerlo de nuevo.
Quizás esa no es una mala idea…
-Ahora que lo pienso, quizá sí tengo algo para ti.
-La Weiss amable me sorprende cada vez más- ruedas los ojos ante su comentario-. Es broma.
-Cierra los ojos.
-¿No me vas a tirar por el balcón en cuanto lo haga cierto?
-Quizá, pero es una opción poco probable- ella ríe de forma nerviosa, pero obedece y cierra sus ojos.
Respiras profundo, como si el aire te brindará el valor para lo que estás a punto de hacer. Colocas tus manos en las mejillas de Ruby, ella da un ligero salto ante el contacto, te acercas y unes tus labios con los suyos nuevamente. Sientes cómo ella se tensa, haciendo que te replantees si lo que estás haciendo fue una buena idea, después de todo tú querías besarla de nuevo, pero, ¿Qué tal si ella no quería besarte? ¿Qué tal si su reacción anterior fue sólo por vergüenza? ¿Qué pasa si se molesta?
Quizá lo mejor sería que te separes de ella y pienses una buena excusa para lo que acabas de hacer. Pero cuando estás a punto de hacerlo sientes sus manos sujetar tu cintura y sus labios moverse sobre los tuyos.
Ruby está correspondiendo tu impulsivo beso.
Al parecer ella también quería hacerlo.
Continúan así, a diferencia del beso anterior que sólo fue un roce de labios este es diferente más íntimo, más expresivo.
Cargado de sentimientos.
No sabes cuánto tiempo pasó ni cómo sus manos terminaron entrelazadas. Al separarse, notas que ella está aún más sonrojada que la ocasión anterior. Su respiración está agitada y tiene una enorme sonrisa en el rostro.
-Ese es de los mejores regalos que he recibido- te dice y suelta una ligera risa. Después desvía la mirada-¿Puedo tener más?
Ahora eres tú quien se sonroja.
-Puede ser.
Aun con las manos entrelazadas regresan a la casa y agradeces que nadie diga nada sobre lo sucedido anteriormente.
-Por cierto… ¿A quien se le ocurrió colgar muérdago?
Todos lucen curiosos ante la pregunta.
O mejor dicho casi todos
-¡Ni idea! Pfff ¡¿QUIÉN AQUÍ PODRÍA NECESITAR UNA EXCUSA PARA BESAR A ALGUIEN?!
Grita Nora con una risa exagerada, evidentemente nerviosa, tu sonríes. Aunque su intención no era que ustedes cayeran en eso más tarde le darás gracias.
Hola Fandom de RWBY es curioso porque reste fanfic estaba escrito desde hace un año y aun asi lo publique tarde, oh bueno la intención es lo que cuenta. Este fue mi primer fic de RWBY en ser escrito pero no en ser publicado ya que originalmente esto fue un regalo para mi mejor amigo-no hijito Legan Hanazono quien me metió al RWBY hell. Gracias Bro, estoy feliz aquí y se que leeras esto de nuevo asi que espero te gusten los pequeños cambios que tiene.
De igual manera espero que le gustara a todos los que leyeron esto, eh ultimo fic del año, procurare escribir mas en este 2021.
Feliz navidad (atrasada, xD) y feliz año nuevo, este 2020 fue difícil, esperemos todo mejore, síganse cuidando mucho.
