Código: Guardianes

Capitulo 6

Una semana pasó desde que el último emblema se activó. Desde entonces, la pandilla entrenó arduamente para mejorar sus habilidades combativas, además de mejorar su físico. Era Sábado, y todos se encontraban en la Hermita

-¿Qué tal el entrenamiento, chicos?; les preguntó Cesar, mientras les serbía las tazas de te. Todos resoplaron

-Airis nos ha hecho correr tres vueltas al perímetro del parque, para después hacer sesión de abdominales y flexiones; se quejó Aelita

Airis alzó la ceja; Venga, estoy siendo muy flojo con vosotros, ¿verdad, Odd?; le dijo, dándole una palmada al rubio en la espalda. Este asintió

-¿Cuándo llegará el maestro de Patrick, por cierto?; preguntó curioso Ulrich

-Vendrá hoy, vive bastante lejos de los puntos desde los que se acceden a la Tierra, por eso está tardando más de lo habitual; explicó Asmeya

-Pensé que en vuestro mundo había medios de transporte comos los de aquí; dijo William, mientras bebía

-Y así es, pero ella es…bueno, es especial dejémoslo ahí; dijo, mientras se pasaba el pelo por la cabeza, bajándola

-¿Cómo que especial?; le replicó Jeremy, alzando una ceja

En ese momento, la puerta se abrió, dejando entrar a una chica joven, de piel café, ojos rosáceos, y pelo rojo, llevaba un sencillo traje de entrenamiento, ,con sandalias, camiseta con mangas cortas, y ala espalda, un pequeño saco. Asmeya sonrió

-Bienvenida a la Tierra, Gaia; le saludó, mientras la abrazaba , y ella le devolvía el saludo, tras separarse, ella se arrodilló

-Es un placer verla de nuevo, princesa Asmeya; le dijo, mientras se levantaba, para buscar con la mirada por la sala; ¿Y mi pupilo?; preguntó ella. Patrick se levantó. Ella sonrió

-Hum, hubiera preferido a ese, pero este es igualmente guapo; sonrió, mientras miraba a Ulrich. Este se sonrojó , y Yumi la miró con malos ojos, mientras Asmeya tosió con fuerza para llamar la atención de todos

-Gaia, por favor, si solo tiene dieciséis años; se quejó Destro

Ella se pasó la lengua por los labios; Encima jovencito, lo tiene todo; dijo ella, melosa, haciendo que Patrick se pusiera nervioso. De repente, el ambiente se enfrió varios grados. Cuando todos miraron confuso, Jeremy estaba rodeado de un aura azul , mientras la miraba fijo, para inmediatamente mirar a u primo

-¿Mejor?; preguntó el rubio. Patrick asintió. Jeremy sonrió de medio lado, mientra el aura dejaba de rodearle, pudiendo sentir como la temperatura empezaba a recuperarse

-Gracia Jeremy; agradeció Asmeya, para mirar a sus compañeros; A esto me refería cuando decía que era especial, estoy seguro que se paró en todos los pueblos para ligarse a alguno; dijo, mientras la miraba de frente; ¿O me equivoco?

Gaia negó con la cabeza; ¿Qué hay de malo en buscar el amor de tu vida, princesa?; preguntó

-Nada, mientras no vayas tras todo tío guapo que te cruzas, Gaia; Intervino Airis, mientras cruzaban miradas

-En fin , dejémonos de chorradas, tenemos que derrotar a un diablo de cuando el universo nació, así que venga, al tajo; dijo Asmeya, mientras daba un palmada fuerte en la mesa. Todos salieron murmurando por la puerta, el único que se quedó fue Cesar

-Vaya, esto de ser princesa es tan duro; se quejó ella, ientras se sentaba en una silla. Cesar rió por bajo; Por suerte para ti no te criaste demasiado en palacio, con quinientas personas todo el día detrás tuya, diciéndote como lo tienes que hacer todo

-Eso tiene que ser sencillamente desesperante; rió ella, mientras le miraba

-No te haces una idea; le respondió, para empezar ambos a reir

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Mientras, Patrick, Jeremy y Odd se fueron a entrenar con su maestros correspondientes, mientras los restantes se quedaron con Airis y el propio Odd. Patrick y Gaia se dirigieron a una zona con bastante tierra. Ambos se sentaron en el suelo, en posición de loto

-Lo primero que debes saber es que, como guardián de la tierra, tienes el poder de controlar la tierra a tu antojo, como hace Jeremy con el agua. Tienes el poder de fertilizar la tierra, de hacerle dar frutos, así como de secarla y convertirla en un desierto yermo. Tu, como guardián de la tierra, tienes esos poderes y muchos más, pero empecemos por partes, primero tienes que sentirte uno con el elemento; explicó Gaia, mientras ambos meditaban

Al mismo tiempo, Jeremy entrenaba ya sus habilidades contra Dante. El maestro le lanzaba rápidos puños, mientras el alumno, mal que bien, los paraba con las manos

-¡Tienes que mejorar los reflejos Jeremy, nunca debes pensar que tu rival es predecible, puede cambiar en cualquier momento!; le dijo Dante, mientras le golpeaba en el estomago, mandándolo unos metros atrás, mientras el joven se lo agarraba con cara de pocos amigos. Inmediatamente, el cielo se llenó de nubarrones, y pronto empezó a llover. Dante sonrió para lanzarse contra el joven, el cual ya no solo se limitaba a defenderse, ahora también atacaba con fuerza, haciendo que su maestro se esforzara

-¡Mucho mejor , muchacho!; le grito, mientras ambos sujetaban el puño del otro con una mano, mientras pasaba lo contrario con la otra. Mientras forcejeaban, a Jeremy le cubrió un aura azulada, y, con renovadas fuerzas, lanzó a su maestro contra el suelo, tras lo cual cesó la lluvia, mientras ambos jadeaba del esfuerzo. Dante rió

-¡Vaya muchacho, te estas comenzando a comportar como tu elemento!; le dijo, dándole una palmada amistosa. J

Jeremy le miró confuso; Sabes adaptarte rápidamente a la situación, y eres paciente, como dijo un amigo, el agua siempre gana, puede tardar más o menos tiempo, pero siempre gana; le dio, mientras cogía algo de rocío de unas plantas

-Descansemos un rato, después continuaremos

Airis y su grupo corrían incansables por el bosque, aunque quien ice corriendo dice andando deprisa, pues Aelita, Ulrich, Yumi y William estaban con las leguas fuera, mientras Odd, aún fresco a pesar de la larga carrera, le seguía el ritmo a Airis

-¿Pero…como…pueden…correr…tanto?; se quejó William, mientras les perdía, una vez más, de vista

-Ni idea…;le contestó Aelita, unos pasos atrás, mientras se paraban a descansar

-Jode, no puedo dar un paso más, si lo doy me muero; murmuró Yumi, apoyándose en un árbol , dejándose caer a lo largo del tronco hasta el suelo

-Solo quiero conseguir mi emblema para dejar esta tortura, prefiero los entrenamientos de Jimbo antes que esto; dijo Ulrich, pasándose una mano por el pelo, mojado del sudor. Entonces, de la nada, nubarrones negros se aparecieron en el cielo, y empezó a llover con ganas, pero el agua no era fría, al contrario, era caliente, aunque no demasiado. Tan rápido como llegó, la lluvia se fue, volviéndose a despejar el cielo

-Eso ha tenido que ser obra de Einstein; supuso William, más recuperado, y levantándose de nuevo. Todos le imitaron

-Esta lluvia se ha sentido revitalizante, ¿no?; dijo Aelita, mientras se secaba el pelo con las manos. Lo mismo hacía Yumi. Todos asintieron a eso, y siguieron el camino que, supusieron, habían seguido antes Odd y Airis

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Mientras esto le sucedía a los héroes, en Asmara, en un templo antiguo, se desató un vendaval, tras e cual, de una de las estatuas de un ángel, salió un brillo esmeralda claro. Un monje que por allí pasaba lo vio, y, presuroso, se fue de la sala. A paso rápido, recorrió los largos pasillos del templo, hasta llegar a una gran sala con vistas a las nubes. Allí, sentado en un trono, un hombre joven, de pelo negro y ojos café , vestido con ropajes de fina seda de color rojo con detalles dorados, estaba sentado en un trono dorado con esmeraldas y rubíes incrustados. A su lado, una joven mujer le hablaba, ella también tenía ropajes de seda, pero los suyos eran de color verde , a juego con su pelo verde, y ojos azulados de dulce mirada .El monje se arrodillo ante ellos, mientras estos le miraban expectantes

-Majestad ,traigo noticias; dijo, mientras el hombre hacía ademán de que se levantara

-Hable, monje; le pidió, mientras dejaba a un lado el papiro que leía

-El emblema del viento ha despertado, señor; le dijo, mientras señalaba al sitio del que venía; Hace unos instantes señor, el emblema se deportó, mientras un enorme vendaval se desataba, señor, no hay ninguna duda; dijo, mientras explicaba lo sucedido. El hombre sonrió complacido, al igual que ella

-Perfecto, ¿Cuál es tu nombre, monje?; pidió

-Me llamo Josué, señor

-Josué, puedes retirarte, y proclamad a todo el mundo que el reino de Heavenland ha sido bendecido al fin por el emblema sagrado; le dijo, mientras se alzaba de su trono junto a la mujer. De sus espaldas, salieron grandes alas blancas, que se movieron con fuerza, haciendo que una fuerte viento se desatara, pero Josué no se asusto, y, como los otros dos, él también abrió sus alas, y salió de allí tras hacer otra reverencia

-Como usted ordene, príncipe Michael; dijo, mientras salía de la sala

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En la Tierra, Asmeya y Cesar estaban leyendo algunos libros para conocer más detalladamente que pasó cuando los antiguos guardianes lucharon por primera vez contra Zeros , cuando el colgante de ella se iluminó de nuevo. Asmeya, rauda, se fue a la mesa, mientras Cesar llamaba al resto para que vinieran. Pocos minutos más tarde, todos estaba allí, mirando expectantes que pasaba. Cuando Asmeya acabó el ritual, les miró con emoción

-Chicos, es hora de que conozcáis Asmara; dijo, radiante. Los chicos la miraron confusos. Ella rápidamente contestó

-El emblema del viento se ha despertado en la capital de uno de los reinos de Asmara, es hora de que conozcamos al nuevo miembro del grupo. Dicho y echo, ella abrió un portal lanzando algunos polvos al aire, el cual traspasó rauda, seguida del resto de la banda, mientras los maestros se quedaron en la Hermita

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Mientras lo anterior pasaba en la corte de Heavenland y en la Tierra, en la ciudad, esta hervía en ebullición , pues era día demarcado. La capital, Urania, era una gran ciudad , con altos edificios por todas partes, las calles eran de mármol blanco, y estatuas se repartían por todas las plazas junto a bellas fuetes de agua, con hermosas plantas y flores colgando desde los balcones de los edificios, mientras se podía ver, desde cualquier lugar elevado, la tierra por debajo de ellos. Si, aquella ciudad, junto a todo el reino, se situaba en los cielos de Asmara, gracias al poder sobre el viento de sus habitantes, estos vivían en las alturas, pero no por ello alejados de las civilizaciones de más abajo, al contrario, tenían buenas relaciones con casi todo el mundo, y su tecnología médica les hacía el centro de investigación de esta rama.

Aunque la ciudad brillara con esplendor, como todo, si hay un parte brillante, por detrás hay una parte oscura, e incluso este reino tenia una parte así. Una parte de la ciudad, a pesar de seguir siendo bella, era de un poder económico menor, y , por tanto, las construcciones de esta zona no eran tan magníficas como la parte más acaudalada, pero, aún así, seguían siendo dignos de admirar las construcciones y monumentos que se repartían por este barrio., un barrio humilde, de gente trabajadora, pero resplandeciente a su manera gracias a las gentes que vivían en él.

Una joven de unos quince años de pelo morado y ojos rosáceos caminaba alegremente por las calles empedradas. Sus alas se movían alegres mientras caminaba y recitaba una cancioncilla de cuna típica de su pueblo. Se paró a entrar a una tienda a comprar

-¡Buenos días , Karim!; sañudo ella al panadero

-Buenos días a ti también , Aurora; le saludó amable; ¿Lo de siempre?; ella asintió, mientras el panadero cogía un par de panes de las estanterías de madera, y se los entregaba; Son dos monedas, señorita; dijo, mientras ella se las entregaba; ¡Que pases buen día, Karim!; le dijo , mientras salía por la puerta , mientras el hombre la miraba salir de allí con una sonrisa amable

Aurora siguió su paseo contenta, saludando a todos los que se encontraban, hasta que vio a un gato que estaba limpiándose. Ella se le acerco un poco a mirarle, pero el gato se movió rápido, y ella le siguió un poco. Cuando el gato se metió en un callejón, ella se asomço, cuando una fuerte luz de varios colores la hizo mirar a otro lado por su luminosidad. Cuando esa luz se fue yendo, pudo ver como varias personas entraron al callejón. Ella se sorprendió

-¿Pero como…?; murmuró mirándoles. Entre ellos había un félido, dos mujeres claramente de Asmara por su pelo rosa, y varios chicos, tres de ellos con guanteletes con gemas de color, mientras el resto de los que llevaban guanteletes llevaban también gemas, pero las suyas eran blancas. El grupo se dio cuenta de su presencia

-¿Quién eres? ; le pregunto una de las pelirosas, la más mayor. Ella dio un paso atrás

-Me…me llamo Aurora; respondió ella, en un susurro, mientras, de forma inconsciente, desplegó sus alas del todo, haciendo que se viera más grande. Algunos del grupo se sorprendieron

-Es un ángel…; musitó uno de ellos, de cabello negro. Aurora les miró curiosa; ¿No sabéis quienes somos los angelidos?

La pelirosa mayor se le acercó despacio para no asustarla; Mi nombre es Asmeya, encantada de conocerte, Aurora. La chica la miró de arriba a bajo; Eres la….; murmuró ella, mientras se ponía una mano en la boca, mientras abría mucho los ojos de la impresión. Asmeya asintió; Si, soy la princesa de los humanos, jovencita; dijo, mientras le sonreía amigablemente. El resto del grupo se acercó

-Estos son mis compañeros; dijo, mientras decía su nombre y le señalaba. La chica les observaba detenidamente cada vez que le señalaban a alguien, escrutándoles con su mirada. Tras eso la joven sonrió, y , tras inclinarse ante Asmeya, le habló

-Es un placer conocer a la princesa de los hombres; dijo, mientras Asmeya le hacía ademán de levantarse; Disculpe mi osadía, pero ¿Qué hace aquí?; pidió. Asmeya pareció dudar un momento, pero rápidamente asentir tras un corto vistazo a sus compañeros. Estos asintieron; Primero, necesito comprobar algo; dijo, sacando una bolsa con los polvos mágicos. Tras sacarlos, echó un poco sobre la chica, e inmediatamente, un aura verduscas la envolvió. Asmeya sonrió, aunque Aurora no parecía comprender del todo

- Es un poco largo, veras…; empezó Asmeya, para contarle la historia. A medida que Asmeya narraba la historia, Aurora les miraba de más en más sorprendida, mientras asentía de vez en cuando. Cuando Asmeya acabó su relato, la chica se quedó pensativa un par de minutos.

-Y dices queyo oy una de las nuevos guardianes; murmuró ella. Asmeya asintió, y ella volvió a pensar, aunque esta vez duó poco, porque enseguida les volvió a mira, sonriente

-En tal caso, habéis venido en el momento exacto, pues el emblema del viento se acaba de activar en el templo de Aolo; dijo jovial , mientras se encaminaba al sitio; venid, yo os guiaré.

Mientras avanzaban por las calles, la banda contemplo maravillada la magnifica arquitectura del lugar , y se sorprendieron más aún de ver a los soles gemelos brillar en lo alto dl cielo. El más sorprendido era Jeremy

-Increíble, sabía que existían los sistemas binarios, pero jamás pensé que se diera la casualidad de que en un planeta con dos soles se diera vida, y más aún de esta manera tan espectacular; dijo, impresionado, mirando todo a su alrededor. Asmeya rió

-Veras cuando llegue la noche y veas las tres lunas de Asmara; rió ella, mientras todos los nacidos en la Tierra se maravillaban ante la gran belleza que la naturaleza mostraba en aquel mundo tan lejano pero a la vez tan cercano a ellos y a su cultura

Tal era su impresión, que apenas se dieron cuenta cuando llegaron al lugar en el que descansaba el templo. Desde la colina donde estaba, se podía ver toda la celestial isla, cosa que hizo que la banda diera un respingo

-No me digas que estamos suspendidos en el aire; dijo Jeremy, mientras miraba al frente, sin creérselo. Aurora asintió; Estas islas en el cielo son nuestro territorio, gracias a la magia del viento que nuestro pueblo maneja, esto es posible. Sin el, la ciudad entera caería a la tierra sin remedio; dijo, mientras entraba al templo. Se sorprendieron de que el lugar solo estaba ocupado por monjes

-Que extraño que no haya nadie a ver el emblema activo; murmuró Asmeya. Aurora sonrió

-Eso es porque este templo está guardado solo a la familia real, por la ciudad hay otros templos, este es particular, ¿sabéis?; dijo, mientras entraba; Pero yo, como soy sacerdotisa de aquí, pudo entrar sin problemas; dijo, alegre, mientras la banda les seguía; en condiciones normales, los monjes os hubieran pedido que os vallaseis, pero como venís conmigo no os dirán nada, además, ayuda mucho que una persona de la realeza de Asmara esté aquí; dijo, refiriéndose a Asmeya. La aludida sonrió

-Así que es verdad; dijo derepente una voz. Ante ellos, un hombre joven, de pelo negro y ojos café, vestido de seda rojiza y decoración dorada se presentó, a su lado, una joven mujer de pelo verde y ojos azulados, vestida de seda vede , ambos con grandes alas a la espalda. Aurora se arrodilló en cuanto les vio, e, imitándoles, la banda hizo lo mismo. La única que no hizo eso fue Asmeya

-Bienvenida a Heavenland, princesa Asmeya; dijo el hombre, mientras daba una ligera reverencia. Asmyea se lo correspondió en esa ocasión, tras lo cual hizo lo mismo con la otra mujer

-El gusto es mio, príncipe Michael, veo que lo que dicen de su consorte no eran exageraciones, es muy bella, princesa Kiara; dijo, mientras sonreía. Ambos jóvenes le devolvieron el saludo

-¿A que le debemos el honor de su visita, princesa?; preguntó Michael.

-He venido a observar por mi misma si es verdad lo que dicen las leyendas de que su pueblo tiene edificios y monumentos dignos de los dioses, y veo que no eran exageraciones; mintió Asmeya

Michael sonrió de medo lado; Y por eso has traído a parte de los guardianes de los elementos contigo, ¿verdad?; dijo, con una sonrisa de medio lado. Sabiéndose pillada, Asmeya contó lo que estaba pasando al príncipe, que la miraba analítico, sin mostrar ninguna expresión. Nadie se dio cuenta de que, mientras ambos hablaban, Aurora se separó del grupo, mientras seguía una especie de llamada. Esta la llevó a través de los pasillos que tan bien conocía, hasta la estatua de un hombre alado con una espada en señal de triunfo. Ella se fijó mejor en la empuñadura, esta tenía incrustada una piedra color verde claro en ella. Sin pensárselo, cogió la piedra, que empezó a brillar con fuerza…

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Ambos príncipes seguían hablando, hasta que los chicos se dieron cuenta de que algo no andaba bien

-¿Y Aurora?; preguntó de repente William, haciendo que todos la buscaran con la mirada

-Estará realizando sus deberes como sacerdotisa del dios Aolo, debe estar en…; el príncipe fue interrumpido con una fuerte explosión en un muro. De entre los escombros salió Castor, seguido de varios de sus espectros. Junto a él, estaban los tres tipos de negro de la última vez. Inmediatamente, Odd, Jeremy y Patrick activaron sus emblemas, mientras auras de color azul, morado y marrón les rodeaban, lanzándose contra ellos justo después. Mientras los chicos se encargaban de los encapuchados, el resto se ocupaba de los espectros como mejor podían, pues eran muchos. Mientras, Castor se lanzó contra Michael

-¡Venga principito, demuestra lo que vales!; le gritó, cruzando sus espadas con violencia, mientras Asmeya y Kiara se escabullían por detrás para buscar a Aurora

Mientras, William se batía a puñetazos contra los espectros, y tras él, Yumi daba sendas patadas a los espectros. Al mismo tiempo, Aelita se defendía de los sombríos seres con rápidos movimientos, empujándoles entre ellos para aventarlos contra las columnas, mientras se disolvían obra de Ulrich, que les golpeaba con un palo que encontró- Por desgracia, cada vez que destruían uno, otros dos llegaban para suplantarle. Empezaban a cansarse, y, cuando miraban a sus compañeros que luchaban contra los encapuchados, tampoco les iba demasiado bien

Jemer yse batía en duelo con uno de ellos, cada vez que intentaba adrle, este le esquivaba veloz, para devolverle el golpe en la tripa, mientras el rubio se tocaba el punto adolorido, y, co una espada de agua, intentaba defenderse. Odd, por otro lado, se habá convertido en un tigre e intentaba darle con las zarpas o con lo que pudiera, pero aquel tipo era fuerte, y podía pararle los golpes, estaban bastante igualados. En cuanto a Patrick, su contendiere se movía grácilmente, e incluso le vio unos tacones, demostrando así que peleaba con una mujer, pero, a pesar de los tacones, se movía como si llevara zapatillas normales

-¡Deja de moverte para que te pueda dar, maldita sea!; se quejaba Patrick, empezando a transpirar. El encapuchado rió; ¿Ya cansado, Patrick?; le dijo, desafiante

-¡Muestra tu cara, al menos demostrarías que no eres una cobarde!; le espetó de nuevo, mientras hacía que la tierra bajo ella se moviera

A pensar de sus intentos, a la pandilla le era imposible luchar contra todos al mismo tiempo. Justo pensaban que ya no poddían más, cuado una poderosa rafaga de aire se llevño a todos los espectros por delante. Cuando se fijaron de dond venía dicha ráfaga, se encontraron a Aurora llevando el emblema del viento en un guantelete en su brazo izquierdo, y con un pequeño peto verde recubriéndole , además de pequeñas piezas de verde en las alas , junto a una tiara en la cabeza

-¡Conoced el poder el viento!; gritó , mientras lanzaba grandes chorros de aire desde las manos, mandando a los enemigos a volar. Cuando todos se fueron dejando solo a Cesar y a los encapuchados, que, viéndose rodeados, tuvieron que huir

-¡Esa no será la última vez que nos veamos, niñatos!; les gritó Castor, mientras se iba de allí

Tras irse, todos se juntaron cerca de Aurora, felicitándola

-¡Bravo, Aurora, bien echo!; le felicitó Aelita

-¡Muchas gracias!; djo ella, mientras se abrazaban, Tras eso, un vendaval verde la envolvió, tras lo cual, volvía a vestir lo de siempre, y, en su brazalete se encontraba el emblema del viento, una gema verde claro, con una imagen de alguien rodeado de líneas que parecían moverse

-Creo que es hora de volver a casa; dijo Patrick, mientra abría el portal de regreso

Aurora parecía dudar; Tranquila, mientras estés con nosotros estarás bien; la tranquilizó Asmeya, mientras la abrazaba por la espalda. Ahora sonrió, y, tras cruzar el portal, este desapareció.

-Vaya, fue un día movidito, ¿eh?; le dijo Michael a Kairi , ella asintió

-Desde luego, esposo

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Tras la reverenda paliza, Herb, Sissi y Nicolás se sentaron en la cama del primero

-Ya van dos veces que nos vencen ese grupito; se quejó Sissi

-Y dos veces que exjefe nos castiga por eso; dijo Herb, sobándose el trasero

-Miradlo por el lado positivo, al menos no nos da latigazos como a Castor; dijo Nicolás, mientras ponía las manos en los bolsillos

Los otros dos asintieron; Tal vez si nuestros emblemas fueran de otra forma tuviéramos más poder, podríamos preguntárselo a Doc; supuso Sissi

-Es asible, si; murmuró Herb

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Bien aquí un nuevo capitulo ¿Qué os parece? ¿Os está gustando? Espero que si. Siento mucho la tardanza, he estado ajetreado. Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no , dad ideas si así lo creéis conveniente. decid lo que pensáis , ect… . Para acabar , me despido , hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe.