Código: Guardianes

Capitulo 10

Niebla. Eso fue lo primero que vio la banda nada más salir del portal en dirección a Escocia. Una Niebla tan densa, que apenas se veía un par de pasos por delante, y que a más de uno le acarreó un buen golpe en las narices

-Maldita niebla, no se ve nada con ella- se quejó Odd, mientras se masajeaba la nariz

-Aurora, ¿podrías retirar la niebla?-le pidió Asmeya a la joven, a la que ni siquiera veía, pero que intuía que estaba cerca. Entonces, una ráfaga de viento empezó a soplar, retirando en el proceso parte de la niebla, y dejando a los chicos ver donde estaban par así poder orientarse. Se percataron de que estaban en un bosque, y, cerca de donde estaban ellos, se podía ver un gran lago de aguas cristalinas, con matorrales a la orilla y pequeñas casas al otro lado del lago, con algunos barcos surcando sus aguas

-Es un paisaje muy bonito…- murmuró Aelita, mientras algo de brisa chocaba con su cara, a medida que avanzaban en dirección al lago

-Desde luego- dijo William, mientras observaba el lago- Sin duda este es el famoso Lago Ness

Todos afirmaron- Deberíamos preguntar a los lugareños por si han visto algo raro y así tener una pista -sugirió Yumi

-Me parece una excelente idea- Le contestó Cesar- ¿Alguna objeción?- preguntó para nadie en particular. Ante la falta de negativas, se decidió hacer lo que dijo Yumi

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Mientras tanto, Inferno, Océano, Loren y Castor ya estaban rebuscando por las callejuelas de la ciudad a la que se dirigía la pandilla

-Esperemos poder recuperar la gema esta vez y que no se les escape a los inútiles- gruñó Inferno- Sigo pensando que no fue buena idea dejarles otra vez por libre

-Créeme, por su bien espero que no la vuelvan a fastidiar- le respondió Castor- El jefe ha dicho que si sirven más de estorbo que de utilidad, habrá que tomar medidas drásticas-

-¿Qué son…?- preguntó Océano- Dice que conocen demasiado bien al rival como para dejarlos escapar, por eso, en vez de eliminarles como sería lo habitual, les demos más poder, para que al menos se puedan defender de los guardianes- le respondió Castor. Océano asintió entendiendo

-Y ahora dejémonos de cháchara y pongámonos a buscar de una vez- Les espetó Inferno, entrando a una tienda a inspeccionar

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Mientras, la pandilla estaba buscando ya por la ciudad, usando sus gemas a modo de radares. Para no llamar la atención, Susan desactivó su gema, la cual, como hicieron los otros, acabó convertida en una hermosa pulsera de color índigo, con un reloj de arena grabado en el, y lo que, según Susan y Marin, eran letras del Gallifreyan, la lengua de su especie.

-¿Qué significa?; preguntó Electra, embelesada como los otros al ver las inscripciones en aquella extraña lengua- Es mi nombre en nuestra lengua…-dijo Susan, mientras tocaba la pulsera- Arkytior…- leyó Marin- Significa "rosa" en vuestra lengua- informó ella, mientras abrazaba a su hermana por la espalda

-Entonces las inscripciones de las gemas son nuestros nombres…- dijo Jeremy, viendo las que había en el suyo. Susan asintió- Es probable

-¡Chicos, mirad!- gritó de repente Odd, mientras su gema brillaba. Casi al instante, el resto de gemas hicieron lo mismo, cada una de su respectivo color, y todas señalando hacia el lago

-Esto es una señal…- dijo Ulrich, mirando al lago

-No hay genero de duda, la gema del espacio está en el lago- afirmó con confianza Jeremy

-¡Venga, vamos a la pesca de gemas!- gritó alegre Odd, mientras el resto negaba con la cabeza y con una sonrisa en la boca. Electra le murmuró a Yumi- ¿Siempre es así?- la japonesa asintió- Odd siempre fue muy enérgico y alegre, el que más del grupo- Electra asintió comprendiendo.

Todos estaban bastante contentos pues ya sabían por donde buscar. La alegría se esfumó cuando tuvieron que decidir como iban a buscar en el lago. Jeremy podía sumergirse sin ningún problema bajo el agua y buscar por todo el lago hasta encontrarla, pues aunque el agua estaba casi helada en esa época del año, a Jeremy eso no le afectaba. El problema con esta idea residía en los muchos barcos, de pescadores lugareños sobretodo, que había en el lago.

-No puedo meterme en el lago y nadar, alguien podría verme y pensar que m estoy ahogando, o peor aún, que soy un pez y que intente arponearme…. Dijo, con algo de canguelo, al ver los grandes arpones que tenían en los barcos algunos pescadores. Eso pasó desapercibido para caso todo el mundo, para casi todos porque tanto a Susan como a Marin aquello les parecía extraño

-¿Qué puede haber tan grande en este lago como para que usen arpones para cazarlo?- pregunto al aire Susan- Puede que algunos peces de este lago sean demasiado grandes para cogerlos con redes- sugirió Patrick, observando los barcos ir y venir. Marin negó- No, son demasiados los barcos que llevan esos arpones gigantes, y por grandes que sean esos peces, dudo que sean tan grandes como para utilizar un arpón para ballenas- dijo, señalando a uno de esos arpones. Los chicos lo miraron más detenidamente, y, efectivamente, por el tamaño podía ser perfectamente para ese fin

-Podríamos preguntar a uno de los pescadores- sugirió Aurora. Los chicos lo pensaron unos instantes, y asintieron- Si, haremos eso, y ya que estamos, le pediremos que nos lleven a dar una vuelta por el lago- dijo Asmeya, encaminándose al pequeño puerto que había a orillas del lago.

Tras andar un par de minutos, llegaron. Era un puerto pequeño, apenas cabían diez barcos de tamaño medio en el. Dentro de la comandancia del puerto, un hombre mayor, de pelo gris, mirada bonachona en sus ojos marrones, con algo de tripa y una pipa en la boca, leía tranquilamente el periódico local. Al ver entrar a las visitas, dejó el periódico en la mesa, se levantó parsimoniosamente, y, con portentosa voz, habló

-Bienvenidos a la comandancia del puerto de Inverness(1) viajeros, ¿en que puedo ayudarles?- preguntó, amable

-Nos preguntábamos si podría prepararnos un viaje por el lago para mis compañeros y yo- dijo, mientras estrechaba la mano de aquel hombre. Este sonrió

-Por supuesto señorita, iremos en mi barco, haremos la visita habitual que se le hace a los turistas, y, si quiere, les desvelaré muchos de los secretos que no se cuentan a los turistas- dijo, con una sonrisilla cómplice en la cara. Asmeya le sonrió en agradecimiento, entregándole algunos billetes, los cuales el hombre contó, y, tras darle el cambio a Asmeya, les indicó que le siguieran

-En realidad, las aguas de este puerto no son las del propio lago Ness, sino las del río Ness, el cual conecta la ciudad con el famoso lago- dijo el hombre, subiendo la lago- Oh, pero que desconsiderado por mi parte, mi nombre es Samuel, ¿y vosotros?; dijo, mientras ponía el motor de su barco en marcha. Los muchachos se fueron presentando

-Encantado, chicos, es un gusto conoceros. Bien, este es el lago más grande de toda Escocia, y probablemente el más conocido, gracias a todas las historias nacidas a partir del mito del monstruo del lago- dijo, mientras navegaban a través del agua- Realmente pocos son los que creen en la historia, los jóvenes no se la creen, pero os puedo asegurar que ese ser existe, tan real como yo- dijo, mientras los chicos le miraban curiosos.

-Supongo que todos los barcos que vimos con arpones son a causa del monstruo, ¿verdad?- le preguntó Cesar. Samuel asintió

-Muchos quieren cazarlo, pero no lo conseguirán, ese bicho es más escurridizo que un pescado recién sacado del agua- dijo Samuel, mientras fumaba un poco de su pipa- además, solo se deja ver cuando lo quiere así, si quisiera, no lo volveríamos a ver en mucho tiempo- afirmó, algo triste

Sin darse cuenta, ya habían llegado a las aguas oficiales del lago, dejando así atrás el bullicio de barcos que pescaba en el río, y dejando paso a la tranquilidad y majestuosidad del lago

-Vaya, esto es impresionante- murmuró Ulrich, extasiado- Lo que vimos debió ser el río, porque esto no tiene ni comparación- comentó William, a su lado, en el mimo estado que Ulrich, y, como ellos, el resto del grupo. Samuel rió- Vaya, ¿es bonito, verdad?

Los chicos asintieron lentamente, intentando no perder detalle, in darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor, ni mucho menos darse cuenta de que no estaban solos en el lago…

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El grupo de Castor había encontrado a Herb, Nicolás y a Sissi vagabundeando por las calles de Inverness, completamente desorientados y sin encontrarse ni a ellos mismos. Tras echarles el regaño de turno, decidieron tomar prestado un barco, aunque quien dice tomar prestado dice robar, pues echaron al dueño a tierra mientras ellos subían a bordo y tomaban el buque. Tras dar varias vueltas alrededor de si mismos, y tras aprender a maniobrar el barco como se debe, finalmente se pusieron en marcha, aunque tardaron otro rato en encontrar el camino hacía el lago, que era donde les interesaba ir, pues habían detectado la gema por las inmediaciones. En aquellos momentos, se encontraban mirando en todas direcciones y usando el radar para dar con la gema, aunque con poco éxito

-Este radar es una birria, se desdibuja a cada rato- se quejó Nicolás, mientras estaba a punto de darle un golpe al aparato. Herb le paró el puño a tiempo- ¡Para loco!, ¿no ves que esa es una buena señal? Si hace eso, es porque hay una señal electromagnética interfiriendo, y probablemente la emita la gema- dijo Herb, mientras instaba al muchacho a bajar el puño. Océano se rascó un poco la barbilla- Si, tiene sentido lo que dices, Herb, hummm-dijo, dando vueltas por la salita en la que estaba. El hombre salió de sus pensamientos cuando oyeron a Inferno entrar

-¡Chicos, los guardianes también están aquí, tenemos que apresurarnos!- les gritó, mientras volvía a salir por la puerta.

Ambos salieron rápidos de la sala de mando del buque, y rápidamente cogieron unos prismáticos para mirar a donde les señalaba Inferno

-Maldita sea, es verdad, ahí están esos críos…- murmuró Océano

-Vamos a por ellos, después nos encargaremos de buscar la gema-les dijo Castor, virando la embarcación a ellos

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El grupo escuchaba atentamente las historias que el viejo Samuel les contaba, desde sus vivencias en la guerra, hasta cuando pescó el mayor pez de su vida junto a su hermano. Iba a seguir contando otra de sus historias, cuando se le iluminó la cara

-¡Parece que el viejo Gus se ha unido a la pesca hoy!- celebró, indicando al barco que venía derechos a ellos- Pero….que raro….¿por que no para?, ¡Gus, eh, Gus!- gritó con fuerza- ¡Para, viejo loco!- le volvió a gritar. La banda, durante el proceso, se dio cuenta de que en aquella nave no se encontraba el viejo amigo de su capitán, sino lo mercenarios enviados por Virio para conseguir la gema, y que probablemente les habían localizado

-Tomad esto….- murmuró Jeremy, mientras su pulsera se iluminaba en azul, mientras una luz de igual color le recubría, y tras la retirada de esta, ya portaba su traje de batalla. Patrick, Aurora, Electra, Odd y Susan repitieron este proceso, ante la mirada atónita de Samuel, que era ayudado por Asmeya a mover la embarcación para evitar el inminente golpe entre ambas. Mientras los antes mencionados maniobraban, una enorme pared de agua se levantó justo delante del enemigo, impidiéndoles el paso, pero Océano, raudo, tiró la pared abajo.

Ahora que ambas naves estaban casi juntas, el abordaje estaba servido. Para evitar hundir los barcos, Patrick consideró mejor no usa sus poderes allí, al, pues podía mandar a volar a cualquiera si se descuidaba. Esto solo dejaba a Jeremy, Susan Odd y Aurora en el bando de los guardianes, en desigualdad de número, por tanto, contra Inferno, Océano y Loren, mientras que los otro tres encapuchados combatían contra el resto

Jeremy como era costumbre, luchaba mano a mano contra Océano. El corpulento hombre tenía bastante más fuerza que el joven, pero este compensaba la deficiencia física con fuertes golpes de agua, que, a pesar de que no le hacían demasiado daño a Océano, si que le aturdían

Electra combatía a Inferno, quien paraba las poderosas descargas eléctricas que la chica le mandaba desde arriba, pues Electra había saltado hacia el techo del barco para así tener una mejor posición de tiro. A pesar de su ventaja de posición, los poderes de Inferno no eran nada despreciables, pues los rayos solían acabar fusionándose con las llamas que lanzaba a grandes chorros el pelo de fuego, por lo que esta batalla se decidiría por la resistencia de cada uno

Los que lo tenían más fácil eran Odd y Susan, pues luchaban solos contra Loren, por lo que contaban con la ventaja numérica. A pesar de eso, Loren demostraba su gran capacidad de combate, pues les estaba haciendo frente a ambos ella sola, trasformándose con gran habilidad y velocidad a medida que avanzaba el combate y sus necesidades cambiaban

Los golpes y las patadas hacia uno y otro contrincante eran constantes, tan absortos estaba en la batalla, que no se daban cuenta de que el barco se movía, despacio, pero se movía, a fin de encontrar la preciada gema del espacio. Por desgracia, Jeremy acabó al agua por culpa de un fuerte golpe que le opinó Océano, quien le siguió para cerciorarse de que no iba a volver. En cuanto Océano saltó al agua, dos grandes columnas de agua subieron por encima de las cabezas de todos os que allí estaban, superando incluso a las copas de los árboles de la orilla. Cuando ambas columnas bajaron, se pudo ver a Jeremy y a Océano en la superficie golpeándose repetidamente, intentándose hacer aguadillas mutuamente, aunque sin éxito, pues como ambos controlaban el agua, les era imposible ahogarse

Tras cerciorarse de que sus compañeros estaban bien, dentro de lo que cabe, claro, ambos grupos volvieron a la contienda. Por desgracia, las fuerzas empezaban a flaquear en la pandilla, pues el cansancio de la anterior batalla empezaba a cobrarles factura en esta, provocando que sus movimientos fueran más lentos y débiles, cosa que aprovechó el enemigo para darles con todo lo que tenían

-Tenemos que darnos prisa, nuestros compañeros están empezando a cansarse-se apremió Marin, mientras intentaba pensar en algo que hacer. Ella y Asmeya habían conseguido cerrar el ratio de búsqueda de la gema a una parte muy concreta del lago, pero no podía ver nada en el agua turbia, y ya sabían que en el barco no estaba, pues lo habían peinado completamente. La desesperación y la impotencia empezaban a apoderarse de ella, cuando escuchó algo, al principio un ligero susurro, pero se fue intensificando a medida que se acercaba a la barandilla del barco. Estaba tan ensimismada escuchando aquella melódica llamada, que no se dio cuenta de que caía al agua hasta que fue tarde.

-¡Marin, cuidado!- le gritó su hermana, que luchaba como podía contra Loren, la cual empezaba a impacientarse

-¡Atiende a lo que estas, niña!- le espetó la mujer, dándole un coletazo

-Es irónico que me llames niña, seguramente yo tenga más edad que tu, amiga- dijo Susan, señalándola. Loren la miró confusa, y empezó a reír

-¡No seas infantil! ¿Cómo vas ha tener más años que yo, si apenas debes tener 15 años?- le espetó Loren. Susan sonrió de medio lado- Perfecto, ha picado, eso le dará tiempo ha mi hermana- pensó alegre

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Al caer al agua, al contrario de lo que cualquiera pensaría, Marin no se quedo inconsciente debido al cambio brusco de temperatura, es más, se sentía bastante cómoda. Su mente empezó trabajar en las posibles causa, cuado oyó una voz resonar por todas partes

-Hola, Marin - habló aquella voz, suave pero profunda, parecida a la de un hombre mayor, pero con potencia y energía

-¿Quién eres?- preguntó ella

La voz rió suavemente- Eres una joven impulsiva, guardiana del espacio- Marin se tensó ante eso- ¿Como sabes tanto de mi?- le espetó, apretando os ojos

La voz volvió a reír- Te he estado esperando por largo tiempo. Mi nombre es Ness, guardián de este lago, y custodio de la gema del espacio, querida-

Marin se quedó atónita- ¿Cómo que eres el guardián del lago?- le espetó, extrañada.

-Abre los ojos y lo verás- Esta vez lo escuchó no con la cabeza, sino con los oídos. Cuando los abrió, se dio cuenta de que estaba en una cueva, ligeramente iluminada con antorchas en las paredes de la misma. El suelo era de mármol pulido muy hermoso, y, tras fijarse más detenidamente, se dio cuenta de que las paredes estaba adornadas con pinturas rupestres

-¿Son hermosas, verdad?; preguntó una voz tras ella. Al darse la vuelta, vio como un hombre de piel morada claro y ojo verdosos salir del agua, usando como ropa únicamente una pequeña estola de piel marrón. Marin al miró curiosa.

-¿Es usted…?- - ¿Ness?- acabó por ella el hombre. Ella asintió- Así es jovencita, mi nombre es Ness, guardián de este hermoso lago y de sus aguas. Te he traído hasta aquí para que hicieras posesión de la gema sagrada- dijo, mientras avanzaban hacia una pequeña escalinata, sobre la cual había lo que parecía un altar. Sobre dicho altar, una hermosa gema color perla descansaba sobre una almohada púrpura. Nada más acercarse, una luz de color perla inundó toda la sala…

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Mientras, en la superficie, l intensidad del combate estaba llevando al límite a los guardianes, que, sumado al desgaste físico que suponía dos batallas casi seguidas, la preocupación de sus compañera. Jeremy había intentando escabullirse de su agresor, pero este siempre conseguía frenarle y arrastrarle de vuelta al combate, bien con un chorro de agua, o con la ayuda de sus otros compañeros. La desesperación empezaba ha hacer mella, cuando del agua se empezó a vislumbrar una fuerte luz color perla. Al principio no sabían que era, pero su alegría fue grande al descubrir que se trataba de Marin, acompañada de una criatura muy especial, el gran señor del lago homónimo, Ness. El enorme reptil acuático tenía la piel color morado pálido y grandes ojos verdosos. Llevaba sobre su cabeza a la joven, la cual bajó grácil por su cuello hasta estar a salvo cobre el barco de Samuel, quien veía impresionado al ser mitológico

-Creo que es hora de parar la contienda, ¿no creéis eso también, caballeros?- hablo la imponente criatura, aunque algunos se sorprendieron de escuchar su voz por todas partes

-No pasa nada, chicos, Ness usa telepatía para hablarnos, antes uso ese mismo truco conmigo- explicó Marin

Los malos gruñeron por lo bajo, mientras veían con odio a la criatura y con más odio aún a los guardianes

-Nos volveremos a ver las caras, idiotas- les espetó Inferno, arrastrando tras de si a los otros tres encapuchados. Tras irse, todos suspiraron aliviados

-Uff, por un pelo fue esta…- comentó Odd, mientras se pasaba la mano por el cuello y por la cara, completamente sudado. Todos asintieron- Te queda bien esa indumentaria, hermana- felicitó un poco jadeante Susan. Con toda la conmoción, ni la propia Marin se había fijado en su nueva ropa. Esta consistía en un peto de color perla oscuro adornado con líneas doradas, capa de color blanca por las hombreras, rodilleras del mismo color que el peto, y espinilleras del mismo color. En su muñeca derecha ya se podía ver la gema del espacio relucir con toda su gloria. Esta tenía, al igual que la de su hermana, inscripciones en un extraño idioma, y una hermosa galaxia en el centro, y muchas estrellas que parecían girar a su alrededor. Marin sonrió

-Es muy bonita…- dijo, tocándola. Todos sus compañero la felicitaron por su logro, mientras que Ness observaba la escena complacido

Rápidamente se dio cuenta de que estaba siendo observado. Se giró para dar de frente con Samuel, quien le miraba con asombro

-Has crecido mucho des de la última vez, Samuel- habló Ness, llamando la atención del grupo

-No es para menos, querido Ness. Han pasado cuarenta años desde entonces- Le dijo. Ness asintió. El grupo les miró curioso. Samuel rió un poco- Hace cuarenta años, estaba sobrevolando el lago con mi avioneta, cuando tuve un problema y caí al lago. Era invierno, el agua estaba helada, y estaba demasiado asustado para reaccionar. Todo parecía indicar que iba a morir, hasta que apareció Ness y me rescató- dijo, mientras tocaba amigablemente la cabeza del ser, que ronroneó complacido- Desde entonces, he velado por su seguridad, para agradecerle que me salvara la vida- dijo, con algunas lagrimas en los ojos. Lo chicos decidieron que era hora de irse, y, tras despedirse efusivamente de Samuel y de Ness, decidieron marchar de vuelta a Kadic

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Tras volver de su misión doble, Marin desactivó su emblema, y, tras ser rodeada por una luz perlada, volvió a sus ropas normales. Notó que, al igual que su hermana, tenía en la muñeca una pulsera color perla con inscripciones y una pequeña galaxia que parecía orbitar en el centro, y con algunas estrellas en ella.

-¿Qué pone en tu pulsera, Marin?- le preguntó curiosa Aelita. Ella sonrió- Pone mi nombre gallyfreian, Rictania, significa azucena…- indicó ella

-Ya solo quedan unas pocas gemas, la del fuego, metales, luz, oscuridad y naturaleza. Dentro de poo estarán los doce guardianes, y podremos enfrentar a Virio y derrotar a Zeros- dijo, animado, Cesar. Tras despedirse de sus profesores y compañeros, el grupo volvió a Kadic a por un merecido descanso

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(1) Inverness es, efectivamente, una ciudad real de Escocía, a orillas del río Ness. Es aquí onde actores importantes del panorama inglés han nacido, entre los cuales destacamos a Karen Gillan, quien, curiosidades de la vida, actuó como co-protagonista y compañera del doctor en la serie Doctor Who

Bien aquí un nuevo capitulo ¿Qué os parece? ¿Os está gustando? Espero que si. Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no , dad ideas si así lo creéis conveniente.. Para acabar , me despido , hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece