Código: Guardianes
Capitulo 13
En una isla del Atlántico, reinaba la paz más absoluta, solo rota por las aves que volaban de aquí para allá pescando peces a la orilla del mar. Tierra a dentro, una pequeña población costera hacía su rutina diaria, los niños jugando el patio de la escuela, los hombres pescando en alta mar o dentro de los pocos establecimientos de la localidad, y las mujeres comprando los alimentos para la comida del día o hablando entre ellas mientras reían comentando las cosas que hacían en la televisión. Si, todo era paz, hasta que un potentísimo temblor hizo que toda la isla temblara provocando el pánico en toda la isla, mientras que, a lo lejos, el volcán que coronaba la isla empezaba a escupir su humeante magma, brillando en rojo, aunque ese brillo apenas durara unos instantes
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En la Hermita, Asmeya estaba sentada en posición de loto en el suelo, murmurando palabras casi inteligibles, repitiendo esas palabras a modo de mantra. Todos los que vivían con ella en la Hermita la miraban curiosos
-¿Desde cuando está así?-preguntó al aire Airis, mirándola con detenimiento, mientras su cola se balanceaba de lado a lado siguiendo el sonido del reloj
-Desde ayer por la noche. No podía dormir bien, y se puso a meditar- le contestó Destro
-El estrés está pudiendo con ella, debe estar muy cansada de todo el esfuerzo- comentó Elena, arrodillada junto a ella, mientras pasaba ana mano por su sedoso pelo, intentando calmarla, aunque sin aparente éxito
-¿Dónde están los gemelos, por cierto?- preguntó Axel. Gaia suspiró- Ni idea, no sé que les estará pasando, pero…- Ella fue interrumpida cuando llamaron a la puerta. Se tensaron durante unos instantes, aunque se calmaron cuando vieron de quienes se trataban. Tres hombres estaban frente a ellos, portando cada uno un pequeño morral a la espalda. Tras entrar, saludaron amigablemente a los que estaban dentro
-¿Qué pasa, familiy? –dijo uno de ellos, de piel oscura y ojos café. Vestía una sencilla camiseta jamaicana de color azul cielo con flores de vivos colores en ella, y con pantalones cortos de color azul oscuro, con gafas de sol colocadas sobre su frente
-Bienvenido seas, Aceron- le dijo Destro, dándole la mano Este se la agarro con fuerza, mientras sonreía y la subía y bajaba con alegría- ¡Es un gusto verte, brother!-le dijo, mientras le palmeaba la espalda
-Hola, Aceron- le dijo Elena. Este se inclinó respetuosamente- Es un honor verla de nuevo, mistress- dijo, mientras la mayor le instaba a levantarse
Durante ese raro, los otros dos hombres entraron. Eran gemelos idénticos, de raza blanca, pelo marrón claro, y ojos café. Estos sonrieron al ver a sus compañeros
-Ha sido mucho tiempo, chicos- habló uno de ellos- Demasiado, diría yo- acabó el otro. Ambos estallaron en risas, mientras chocaban las palmas. Airis negaba con la cabeza
-Sois un par de idiotas- comentó, acercándoseles- ¡Habéis tenido muy preocupada a la princesa, par de idiotas!-les espetó, mientras se ponía de puntillas para mirarles a los ojos. Estos fruncieron el ceño- ¿Tanto hemos tardado?- dijo uno de ellos. Airis asintió- Deberías comprarte un reloj, Mario- le comentó Destro (1)- Por mucho que controles el tiempo, veo que aún seguís llegando tarde a los sitios- comentó Cesar, mientras le palmeaba el hombro amistosamente
-Dile eso a Luigi. Se retrasó más de lo normal porque quiso quedarse a "charlar" con un par de gemelas. Suerte que estaba yo para pararle- comentó, orgulloso de si mismo. Su hermano le miró mal
-¿Y yo que culpa tengo de ser guapo, eh?- le contestó- ¿Y que tiene que ver?- En que es muy desconsiderado dejar a una dama sin darle siquiera la oportunidad de hablar- le contestó. Ahí se enzarzaron en una disputa verbal, que fue cortada de sopetón por Asmeya. Esta se levanto tras su larga meditación, les tiró de los pelos y los puso frente a ella- ¡¿Tenéis idea de lo preocupada que estaba de vosotros, par de zopencos!?- les grito, asustándoles. Mario fue el que contestó- Bu…bueno, yo…- balbuceó. Asmeya iba a recriminarles su actitud, cuando su colgante se iluminó
-Tenéis suerte de que se haya despertado uno de los emblemas, que sii no…- amenazó ella, soltándoles. Estos, ya libres, se palmaron la cabeza, algo adoloridos
Mientras, Asmeya se situó junto al mapa sobre la mesa, y empezó con el ritual de sinestesia que todos ya conocían. Una vez acabado, esta se dio la vuelta, mientras ponía de nuevo el collar en su sitio, y se comunicaba con los guardianes vía gema
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En Kadick, los alumnos comían tranquilamente, hablando de los deberes, de las cercanas vacaciones navideñas, o viendo las noticias en la televisión. El grupo de guardianes no era la excepción
-¿De verdad la señora Meyer es tan mala? –preguntó asustado Percy, mientras miraba con ojos de cordero a Odd. Este asintió- Si, es peor que la Hertz incluso, aunque solo muestra esa faceta cuando se enfada- dijo, mientras asentía
-¡Odd!, ¡No le mientas, pobre!- le espetó Aelita, mientras le miraba mal- ¿Que, no puedo gastar una broma?- le dijo. Ella negó- Puedes, pero no así, hombre- Odd simplemente bufó, provocando la risa de sus compañeros
-Hablando de otro tema, ¿Cuál creéis que será la próxima gema?- Preguntó al aire Aurora. Los chicos pensaron unos instantes- Yo creo que será la de la luz- comentó Electra, mientras acababa de tomarse el postre
-Creo que…- Marin iba a dar su opinión, cuando las gemas de los chicos brillaron tenuemente, al mismo tiempo que en la televisión salía unan noticia bastante peculiar
-Recientemente, se ha desatado en el Teide, Canarias, una erupción volcánica, cosa que no sucedía desde 1909. Aunque los expertos aseguran que es una erupción pequeña, las autoridades locales han decidido evacuar las localidades próximas al volcán para evitar incidentes. Pasemos a los…- Los chicos no acabaron de escuchar lo que decía la reportera, pues se fueron corriendo de allí, con una misma idea en la mente: una nueva gema había despertado. Corrieron por el bosque hasta llegar a la Hermita, y , tras recuperar ligeramente el aliento, entraron.
Tal y como supusieron, Asmeya y Cesar ya tenían todo preparado para partir para cuando llegaron. No pasaron desapercibidos para los jóvenes los tres nuevos hombres junto a Asmeya
-Os presento a Mario, Luigi y Aceron, los maestros de Susan, Marin y Percy, respectivamente- dijo ella, solemne, mientras alumno y profesor se estrechaban la mano
Tras conocerse, los chicos pasaron por el portal hacia su nuevo destino, seguidos por Cesar y Asmeya, mientras los profesores les despedían con la mano
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En el Teide, en le bosque de laurisilva que todo cubría, un portal se abrió de repente, espantando a los animales que allí habitaban. Tras salir de allí, un grupo numeroso de jóvenes se pusieron en un corro, mientras hablaban
-Vale, ¿tenemos la localización de la gema, chicos?- preguntó Asmeya, mientras miraba la gema de Patrick relucir en una dirección
-Si, princesa- le respondió William, mirando en su cas la de Electra
En ese caso, andando- ordenó, mientras eran guiados por Aurora, a la cabeza del grupo, que iba en fila india.
Mientras caminaban, Aelita notó una cosa- Creo que nos estamos acercando al cráter del volcán, chicos- comentó ella, mientras miraba al frente. El grupo pareció pensar unos instantes- Esperemos que no nos tengamos que tirar al interior, sería muy desagradable- rió Odd, pero paró en cuanto notó que nadie reía con él
-Yo diría que Aelita tiene razón, estamos ascendiendo cada vez más, pronto podremos ver a nuestros pies el mar de nubes- dijo Yumi, mientras seguía ascendiendo.
-¿Cómo es, por cierto?- preguntó Aurora- Es muy onito, parece que el suelo está cubierto por nubes, aunque ahora lo verás- le contestó Susan, mientras sonreía
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Al mismo tiempo, Sissi, Herb y Nicolás se enfrentaban a su segunda operación en solitario, solo que en esa ocasión contaban con mucho más poder. En esa ocasión, Océano, Loren, Inferno y Castor se encontraban ayudando en entrenar a los ejércitos de Virio, pero, por lo dicho por el propio Virio, ellos deberían ser lo suficientemente fuertes como para hacerles frente
-Venga, vayamos a por esa gema antes de que la encuentre el enemigo- ordenó Sisi, mientras caminaba, siguiendo las indicaciones de su propia gema. Estas no tenían nada en particular, eran de colores oscuros, sin nada tallado en ellas, y con guanteletes recubriendo sus antebrazos
-¿Crees que nosotros tres podremos contra ocho guardianes, Sissi? –le preguntó Nicolás. Ella sonrió- Según Virio,, si, y yo me fío de él- le respondió, mientras seguía avanzando, con determinación
-De todas formas, si nos vemos muy apuraos, podemos simplemente llamar a los espectros- comentó Herb. Los otros dos asintieron. Tras comprobar que los jinxs (ver capítulo 3) eran inútiles en combate, Virio creó seres de mucho mayor poder, creados a partir de au poder oscuro, con mayo resistencia y poder en general. Estos sonrieron- Será interesante verlo…- murmuró Sissi, con una sonrisa altanera
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Tras ascender durante varios minutos, finalmente llegaron a una enorme explanada desde la que se podía ver la cima del volcán, majestuosa y brillante en rojo por la lava que discurría por allí. Los chicos la miraron sorprendidos
-Es espectacular…- murmuró Sam, mientras miraba aquel espectáculo con los ojos abiertos de par en par
-¿Creéis que la gema fue la responsable de que el volcán se reactivara?- preguntó al aire Percy- Es posible, en tal caso, sería la gema del fuego la responsable- contestó seguro Cesar
-En ese caso creo que la gema estará dentro del volcán…- musitó Aelita, algo asustada- ¡Podríamos asarnos como pollos fritos ahí dentro, sería una locura!- dijo William, también asustado. Ulrich parecía meditarlo- Bajaré yo- dijo, con determinación. Los chicos le miraron con asombro- ¿Piensas bajar al interior de un volcán en erupción, tío? ¡¿Se te ha ido la cabeza o qué?!- le espetó Odd, mientras le agarraba del cuello de la camisa- Piénsalo, cada vez que íbamos a recuperar una gema, esta influye en su entorno, y la única manera de que pudiera reactivar este volcán es porque se encuentra dentro del cráter, ¿no?- le dijo con convicción. Odd pareció pensarlo unos instantes, mientras le miraba con intensidad- ¿No cambiaras de opinión por mucho que te insistamos de dejarlo, ¿cierto?
Ulrich asintió- En ese caso te acompañaremos- le dijo Jeremy, mientras Patrick le seguía detrás suyo. Ulrich sonrió- Y no os olvidéis de mi, ¿eh?- les dijo Percy, mientras les palmeaba en el hombro. Ulrich asintió- Gracias, y ahora pongámonos en marcha- dijo, seguido por sus compañeros. Las chicas se miraron entre ellas- ¡Eh, no nos dejéis atrás!ª- les gritaron, casi a la vez. Tras reír animadamente, el grupo de adolescentes se encaminó al cráter del volcán, rezando por que allí estuviera la gema.
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Ya en el cráter buscando se encontraban Sissi, Herb y Nicolás, sudando por todos sus poros debido al calor que emanaba de la zona. Buscaban entre las piedras, a una distancia prudente de la ardiente lava que se movía a su alrededor, tosiendo de vez en cuando por el humo que el magma que salía del cráter emanaba, convirtiéndose en lava en el proceso
-¡Maldita sea, aquí hace un calor de mil demonios!- gritó Herb, mientras se limpiaba las gafas, pues se le había empañado el cristal por novena vez en los cinco minutos que llevaban allí
-Tenemos que encontrar una solución para esto, si no queremos hacernos a la parrilla- comentó Nicolás, mientras se sentaba en una de las rocas de la zona-¿ TY que propones, genio?- le inquirió Sissi, poniéndose en frente suyo, con los brazos en jarra. El chico pensó unos instantes- ¿Y si hacemos que llueva? Así, la lava se enfriará, y no hará tanto calor, y podremos buscar más cómodos, ¿no os parece?- sugirió, sonriendo como un bobo. Los otros dos meditaron su propuesta- ¡Claro, eres un genio, bravo, Nico!-le felicitó Herb mientras le palmeaba la espalda.
Entonces, como pedido del cielo, densos nubarrones se apelotonaron en el cielo, cubriéndolo completamente, y una densas lluvia bañó aquel lugar, enfriando la lava, hasta convertirla de nuevo en piedra, aún caliente, pero ya bastante más fría. Los chicos miraron a Sissi
-¿Hiciste tu eso?- preguntó joven neó. Entonces, pudieron ver en la cima del cráter a los guardianes, ya preparados para lo que viniera. Al darse cuenta de que no los habían visto, se escabulleron entre las rocas de por allí, observando como bajaban la ladera del cráter hasta el fondo
-Genial, ellos nos llevarán directos a la gema—murmuró Sissi, contenta, mientas los otros dos asentían
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La banda ya estaba revisando el enorme cráter del volcán, mirando bajo las piedras y en las paredes del cráter, para no dejar nada sin revisar. A pesar de estar en un volcán, la temperatura era lata pero soportable, pues habían decidido enfriar un poco el ambiente antes de meterse dentro, y así hicieron, cortesía de Jeremy. Revisaron todo de arriba abajo durante cerca de veinte minutos, pero no encontraron nada, así que se reunieron en corro para decidir el siguiente movimiento
-Es extraño, aquí no está- comentó Electra, mientras miraba de lado a lado. El grupo suspiró- Creo que deberíamos bajar ago más, a lo mejor está por allí- dijo Ulrich, señalando un saliente en la roca, por el cual se podía ver un agujero por el que fácilmente podría pasar una persona de tamaño medio, iluminado en rojo por la lava que por allí circulaba
Cesar iba a decir algo, cuando un fuerte golpe de viento les aventó al suelo, levantándose una pequeña cortina de humo delante de ellos. Tras retirarse, allí estaban los tres encapuchados cuyos nombres siquiera conocían, sonriendo como arrogancia
-Es muy amable de tu parte darnos pistas por donde buscar, muchacho- le dijo uno de ellos a Ulrich. Este frunció el ceño, y bufó- ¡No os será fácil venceros, os cuadriplicamos en número!- le espetó Patrick, ya de pie, con un aura marrón recubriéndole- ¿Eso crees, guardián de la tierra?- habló otro, mientras un aura negra le imbuía- ¡Espectros, atacad!- ordenó. De las sombras de aquella sala, un número considerable de aquellas criaturas apareció. Eran de forma humanoide, de cuerpo negro y ojos rojos, aunque con largas colas y garras en las manos, con una pequeña cresta en la cabeza
-¡Atacad!- ordenó la mujer, mientras los espectros se abalanzaban sobre ellos. Jerem, reaccionó rápido, y levanto una pared de agua que frenó su primera ofensiva, pero rápidamente fue tirada al suelo por otro ataque de estos seres, mucho más difíciles de roer que los anteriores, tras lo cual se lanzaron sobre él
Electra se había posicionado una vez más en terreno elevado, lanzando sus rayos a todos los que podía, pero un grupo de espectros la detuvieron, luchando contra ella con gran maestría, lanzando puños y patadas a gran velocidad, haciendo que la joven no pudiera usar sus ataques. Aurora barría la sala con el viento que gobernaba, pero aún así esos seres eran más difíciles de destruir que los otros. Tras ella, Patrick les lanzaba grandes peñascos, ayudado por Marin, que usaba portales para lanzárselos a varios a la vez. Mientras, Susan luchaba contra uno de los guerreros encapuchados, y podía decir que habían entrenado, pues le costaba esquivar los golpes, ni mucho menos devolvérselos. William notó eso, y fue a ayudarla raudo, dejando a Ulrich, Cesar, Aelita y Asmeya buscando la nueva gema en un bando, y los otros dos encapuchados en el otro
-¡Démonos prisa a encontrar la gema!- les gritó Cesar, mientras sus compañeros asentían, corriendo de un lado a otro, protegidos por un escudo que formó Asmeya, pues el resto estaba demasiado ocupado con los espectros
¡No tan deprisa!- les espetó uno de los encapuchados, recubierto por un aura negra, consiguiendo atrapar a todos, excepto Ulrich, que pudo salir de allí a hurtadillas, aunque sin ser visto
-Normalmente lucharía, pero tengo la corazonada de que es mi turno de obtener la gema…- pensó, mientras miraba a sus compañeros, introduciéndose por la pequeña cueva que había visto antes
-Falta uno…- comentó el otro encapuchado, la mujer- No pasa nada, ocúpate tu, o iré a por el que falta- aseguró, mientras rastreaba a Ulrich
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Ulrich descendió por el angosto pasadizo, con cuidado para no resbalar y tener un percance, y vigilando de que no le siguieran, mientras notaba como el calor iba a más por cada paso que daba. Tras un par de minutos andando, finalmente llegó a una sala amplia, con lava recubriendo lo que parecía un lago, y, en la isla central de aquel lago, relucía en rojo la gema que tanto ansiaba. Cuando buscó un medio de acercarse, se fijó en que había un caminito de piedras, lo suficientemente amplio como ara pasar sin problemas. Se disponía a avanzar cuando una voz le detuvo
-¡Alto ahí, guardián!.- le gritó el último encapuchado. Ulrich, sabiendo que su velocidad era buena, calculó que podría correr hasta la plataforma central antes que su rival… y así hizo.
Corrió como nunca antes hasta llegar al centro, seguido de cerca por el encapuchado, cuya velocidad no era nada despreciable. Pero él estaba más cerca, y, cuando llegó un aura roja envolvió completamente aquel lugar.
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En la sala del cráter, la lucha continuaba, cuando una potente ráfaga de fuego salió por la cueva por la que entraron hacía unos minutos Ulrich y el encapuchado. Tras dejar de llamear, el espectro salió con algunas quemaduras en la ropa, pero nada serio. Tras él, Ulrich salió con paso firme, con el pelo en llamas, armadura de color rojo con detalles en dorado, una capa a la espalda, y en el brazo, el guantelete con la gema del fuego, y, tallada en él, un sol con los rayos que salían de el curvos. Tras mirarse durante unos instantes, los encapuchados se fueron de allí, y, tras desaparecer, así hicieron los espectros. Cuando estuvieron solos, todos fueron a felicitar a Ulrich, haciendo bromas con su pelo de fuego.
-¡Pareces el Hades de la película de Disney!- bromeó Odd,, pasando la mano, pero sin quemarse en absoluto- Creo que este pelo es solo refracción de la luz, fijaos- dijo Jeremy, bajándole la cabeza. Cuando salió de los rayos de luz que iluminaban aquel sitio, su pelo volvió a su marrón habitual- ¡Como mola, tío!- gritó Odd, asombrado por eso
-Ahora que sabemos eso, creo que será mejor irnos, fijaos- comentó Asmeya, señalando la entrada del cráter. Alí, una gran cantidad de personas se agolpaban, con aparatos de medición. Tras un asentimiento general, los jóvenes salieron de allí a través de un portal invocado por Ulrich, siguiendo la tradición. Antes de partir, desactivó su gema. Una ráfaga de fuego le recubrió, y, tras irse, en su muñeca llevaba la pulsera con el mismo símbolo que llevaba la gema.
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Virio estaba en su trono en el castillo de los antiguos reyes humanos, mientras leía atentamente el informe que Darko y sus compañeros le había escrito sobre sus pesquisas de la reina Atenea, escuchando placenteramente como Sissi y compañía chillaban de dolor por haber fallado de nuevo, mientras el grupo de Darko estaba arrodillado delante suya. Tras leer, sonrió satisfecho, enrolló de nuevo el papel y se lo metió bajo la toga.
-Perfecto, esta misma tarde iremos a darle una visita ala reina, poneos vuestras mejores galas, a pesar de vivir como un plebeyo, sigue siendo una reina- rió Virio, mientras sus tres subordinados le imitaban. El joven monarca se acercó a la estatua rota de los antiguos reyes, después de dar la orden de dejarle solo
-Te encontré, Atenea, y pronto haré lo mismo con tu joven hija, aunque algo me dice que está más cerca de lo que tu estás- dijo, mientras le pasaba una mano por lo bajo de la barbilla a la estatua, que era lo poco que quedaba de su cara, tras lo cual rió maquiavélicamente
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Bien aquí un nuevo capitulo ¿Qué os parece? ¿Os está gustando? Espero que si. Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no , dad ideas si así lo creéis conveniente. Me gustaría hacer una pregunta:¿queréis que Sam tenga gema propia, o que no? En caso afirmativo ¿de que sería la gema? Gracias por vuestra colaboración. Para acabar , me despido , hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, ni tampoco Susan Foreman, que pertenece a la BBC inglesa.
